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Yokoi Kenji: El lenguaje que une a la humanidad

88m 0s

Yokoi Kenji: El lenguaje que une a la humanidad

Yokoi Kenji comparte su experiencia como hijo de padre japonés y madre colombiana, creciendo entre dos culturas opuestas: la disciplina estructurada de Japón y la capacidad latina de improvisar en el caos. Como trabajador social, analiza patrones de comportamiento, destacando el "sentido de tribu" japonés, donde cualquier adulto puede corregir a un niño, versus la tendencia latina a funcionar mejor en entornos caóticos. Explica que ambos extremos pueden generar patologías como el suicidio o la violencia, por lo que busca un equilibrio. Introduce los conceptos de *Shimei* (propósito de vida ligado al servicio) e *Ikigai* (sentido interno que no se pierde ante adversidades). Ilustra el *Ikigai* con la historia de su abuelo colombiano, quien, en su lecho de muerte, vendió su ropa a visitantes, demostrando que su pasión por vender trascendía el dinero. Finalmente, reflexiona sobre la felicidad y la tristeza como complementarias, narrando cómo, al llegar a Japón a los 10 años, sufrió bullying y soledad, pero encontró consuelo ayudando a niños con síndrome de Down en un salón especial, lo que le enseñó a aceptar la tristeza como parte de la vida.

Transcription

11934 Words, 63787 Characters

Spanish
Aprendemos juntos 20 trempas, una iniciativa de BVWA para un futuro más verde e inclusivo. Yokoi Kenji 10, hijo de padre japones y madre colombiana, Yokoi Kenji pasó sus primeros 10 años de vida con su abuelo colombiano. A los 10 años regresó con sus padres a Yokohama, Japón, donde durante 14 años ejerció como traductor y guía de la comunidad latina que en los 90 llegaba allí para trabajar. Al vivir una experiencia social impactante en las favelas de Rio de Janeiro, Kenji desarrolló aún más subocación social y creo un proyecto de intercambio cultural entre América Latina y Japón. Universidades, empresas y entidades de gobierno han adoptado sus mensajes sobre la disciplina, la integridad, el trabajo en equipo o el propósito de vida. [Aplausos] Gracias. Es un honor estar aquí. Gracias por la invitación, un placer muy grande. Mi nombre es Yokoi Kenji 10. Soy hijo de padre japones muy tradicional, que siempre habló muy poco y si hablábamos era en Japones. Mi madre es colombiana, latina, habla está por los codos y creci, viendo los en un convenio de mi padre solo habla, japones con ella y ella solo le responde en español. Ellos entienden mutuamente el idioma opuesto. Ya no se dan cuenta de esto pero la consecuencia es que somos cuatro hermanos que crecimos, escuchando dos idiomas y sintiendo una patía profunda por dos culturas muy distintas, muy diferentes. Soy casado hace 23 años, tenemos dos hijos que en Girabit tiene ya 22 años, nuestro hijo mayor, el menor tiene 16 queigo Daniel, el mayor nació en Japón, el menor en Colombia. Soy trabajador social, me dedico hace muchísimos años a analizar patrones de comportamiento en nuestra sociedad para entender un poco el porqué de cosas muy positivas como la disciplina del Japón E.S y sus éxitos, algunas muy negativas como el porqué del suicidio en un país como Japón, de cosas muy positivas como el porqué de tanta alegría y esa capacidad de improvisar del Latinoamericano, el porqué de la violencia en Latinoamérica y patrones de la pobreza que son difíciles de combatir, debo decirlo para iniciar, no soy coach, no soy un líder como llama motivacional, positivista o algo así y no tengo la culpa lo que a veces se contés en redes, quiero decir no sé cómo explicarlo, a veces me llegan, por ejemplo frases interesantes, muy motivacionales de Yokoi Kenji, con una foto de Yokoi Kenji que yo nunca dije y las veo y digo, "Wow, pero yo no, pero pues son buenas, así que me las aprendo ya que son mías, no". Y porque se viralizan a veces, no soporto ver mis propios contenido, mis propios videos, no sé por qué pasa mucho, no soporto a escuchar su propia voz, por ahí yo hablo así, ese es mi to, pero me he obligado a hacerlo porque me asustan algunos videos donde llegan con ciertos títulos como 10 pasos para alcanzar el éxito según Yokoi Kenji y yo digo, "Wow, ¿cuáles son?" No los conozco, yo cuando dijiste, entonces me siento a ver y son retasos de varios videos, ese conceptos que tomaron, crearon uno y crearon, "Ah, ya, ya lo entiendo", y se hizo viral, me llegó uno peor que decía, "¿Cómo se rico?" Según Yokoi Kenji, ahí se me senté como esposa, le dije, "Veamos este video a ver cómo son los peores que lo digo yo, soy trabajador social", así que estaba haciendo un trabajo social y alguien me dijo, "Hay varios Yokoi Kenji por ahí, porque como usted no tiene redes nacieron varios Yokoi Kenji por su contenido que otros están filmando, yo espero, no entendía fui a ver y encontré varios Yokoi Kenji, les escribi, o sea, hablé conmigo mismo varias veces, fue raro realmente hablar con personas, "Hey, ¿qué está haciendo lo que le decía yo?" ¿Qué hace? Sí, hijo mío, ¿qué quieres, me des, ¿no? ¿Cuál dijo mío? Yo soy Yokoi Kenji y me respondí, y yo cómo sé que tú si eres Yokoi Kenji, no pues yo por lo menos sé que tú no eres, de buen menos hombre, y bueno, ya hoy todo lo que está allí certificado somos nosotros y siempre acostumbró, enseñar un poquito de japonés, antes de toda intermención, dicen en Latinoamérica para romper el hielo, no sé si quieren aprender. Una de las mejores técnicas para aprender japoneses no pensar en español, eso solo disfrutarlo como si fuesemos niños, tal vez por eso le va muy bien a los niños aprendiendo otro idioma, con todo respeto, como si fuesemos niños, con todo respeto, nariz en japonese dice Hannah, por favor hagas y conmigo, Hannah, excelente, Mimi, una vez más, Hannah, Mimi, Kuch, es fácil por lo de Kuch, Kuch, ¿verdad? O otra vez, por favor Mimi, Kuch, Hannah, Me, ojo se dice, Me, y la última, Atama, Atama, Hannah, Me, Kuch, Mimi, Ví que aprendieron, por favor, toquece Mimi, muy bien excelente, por favor toquece Kuch, ah, es fácil, por favor toquece, Hannah, muy bien, no iba a mierte, estaba bien, estaba bien, por favor toquece Me, ahora sí, Atama, solo de una forma de verificar si realmente lo aprendimos o no, ¿qué le parece? De pronto sea el prematuro, pero es que lo veo haciendo los muy bien, yo me toco la parte del rostro y usted lo pronuncia en japonese, de pronto función, y intentémoslo. Mimi, Mimi, Kuch, Mimi, Kuch, Mimi, Hannah, Me, Atama, o a una plauso, por favor, eso fue, eso fue, eso fue muy rápido, muy bien. Hola, yo soy mi nombre es Franz y me apareció muy interesante por un lado la mezcla cultural que tienes por un lado la japonesa, por otro lado la colombiana y me pregunto esa combinación de culturas que ha representado para ti y si podías un poco hacer una valoración de cada una de ellas que es lo que sacas y aprendes de cada una de ellas también. Sí, bueno, al día de hoy ha representado para mí, para mi familia en general un desafío muy grande de búsqueda de equilibrio entre especialmente dos cosas muy fundamentales de las culturas tan diferentes, una es la estridente disciplina del japonés que le ha generado tantos éxitos, y esa capacidad que tiene el latino, es envidiable esto, el latino tiene una capacidad enorme de funcionar muy bien en el caos, es casi que adicto al caos, porque en el caos le va muy bien, en el caos se requiere improvisar, no tener miedo para ser muy fuerte y como parece ser que desde la infancia estas comunidades, nuestra gente digo yo tuvo que enfrentar cosas muy complejas, una época muy violenta, incluso de los padres a los hijos, amenazas no solamente de guerrillas o algo, no amenazas de si llega a estar de temato a golpes y el latino llegaba a tarde, eso le dio una elasticidad cerebro del latino que él no lo sabe pero cuando sale, cuando va a Japón, o esta en Europa, reacciona de una manera e improvisa que asombra realmente, como pueden ser tan buenos en el caos, la zona de confort del latino es el caos, pero cuando no hay caos, el latino se estresa, cuando hay que cumplir un método, cuando hay que llegar puntual, cuando solo hay que ser caso, cuando dice "ah, nadie te va a matar, solo tienes que hacer esto así", el latino comienza de pronto apicarle todo, de decir "pero quién me va a amenazar para que yo haga las cosas bien", como esto por supuesto es inconsciente, pero es envidiable la capacidad que tiene el latino de no ahogarse en un vaso de agua, aunque tiene una tendencia a quejarse mucho cuando está en un mar, el japonés por otro lado tiene algo que yo envidio también mucho que es su sentido de de tribu, los japoneses, lo resumo en una corta historia, llegó con mis hijos a Japón, veo dos niños jugando en la escalera eléctricado, japonesitos, miró a mis hijos y le digo, "Vine, miren lo que voy a hacer, niños, pongan cuidado, que digo y David, pongan cuidado". Y miró a los niños japoneses y le digo "ah, abona digamos, abona, eso es peligroso, sude a chodamello, no pueden hacer eso". Y los niños japoneses automáticamente, o sea, así en la escalera llegan al final de la escalera eléctrica, el menor está asustado y sale corriendo ante mibos, pero el mayor sabe lo que tiene que hacer. Me mira, dice "soy más perdón" y se va, mis hijos quedaron asombrados como es posible que le hagan caso, papá, los conoce, no, no los conoce. Y por qué le hacen caso? Porque soy un adulto. Como así no entiendo y por qué, porque en Japón cualquier niño puede ser regañado, por cualquier adulto, porque son todos nuestros hijos. Es más, yo debo darles una bronca, como se dice que ir regañar, dar una bronca, verá, porque si no soy un adulto irresponsable, si veo un niño siendo algo individuo y no le llamó la atención, no estoy cumpliendo un sentido común de Japón. Así que los regaños y que le dijo, me pidió perdón y se fue. Y mis hijos dijeron "wow, cómo es posible". Y yo estaba muy feliz que mis hijos que crecieron en Latinoamérica, que son colombianos, aunque el mayor nación en Japón, pero son colombianos, vieran este ejemplo, miren. Y yo dije con esto aprenden una lección importante y lo único que aprendieron fue a decirme "Papá, miren, miren eso, le engañé eso, dale una bronca, estábamos". "Papá, miren, miren eso lo que está haciendo". Y yo le dije, "Por qué me hacen caso, los niños". Porque los únicos niños que en este país no me harían casos son ustedes, que sí son mis hijos. Porque son latinos y vamos, están acostumbrados, al caos, me de una bronca, pero a la tercera le hago caso, voy al límite, lo llevo a papá límite y me devuelvo y se manejar muy bien en ese límite. Pero en Japón tienen esta capacidad de el sentido de tribu, un vecino me dio una bronca, un regaño muy fuerte y yo lo acuse con mi papá y mi padre salió y le dio gracias y me dijo "Ele su papá". El vecino es mi papá. Cuando yo no estoy, él es su papá y la señora del frente y el maestro y todos tienen autoridad porque son nuestros hijos. Es ese sentido de tribu de los japoneses que se conecta con no lanzar un papel al suelo, con dejar el baño público limpio para el siguiente. Este sentido de tribu es invidiable. Ahora, los dos en extremo generan patologías fuertes también y consecuencias a veces nefastas como el suicidio o el homicidio y por eso la búsqueda del equilibrio es como mi conclusión "Frank antes de esas dos culturas". Hola, yo soy Jesús. Te he escuchado en alguna charla hablar sobre los conceptos de Iquigai y Shimei y me gustaría que explicara su significado y no diera algún ejemplo. Muchas gracias. Gracias Jesús. Sí. Iquigai y Shimei. Bueno, Shimei es propósito de vida lo que, lo que vine a hacer a este mundo y habla de hacer y una de las conclusiones del Shimei más importante es que tiene que ver con el ser humano, con servicio al prójimo. En el proceso uno en el Shimei a veces dice "No me interesa el ser humano, me interesa las tortugas, quiero salvar tortugas, las tortugas son más lindas que el ser humano, son inofensivas, voy a salvarles". Pero siempre como cuando se va avanzando dice "Bueno, necesito más seres humanos para salvar más tortugas, necesito el ser humano". Y es hermoso porque alguien decía hablando de defender la fauna y la naturaleza, yo coi, pero si borraramos al ser humano de la tierra, florecería todo. Se acabaría en todos los problemas del mundo. Sí, pero ¿quién daría esa noticia? ¿Quién haría poesía sobre eso? ¿Quién vería la primavera? ¿Quién nos enseñaría a suspirar y a ver la belleza de. Ya tuvieron los dinosaurios su momento, fueron protagonistas, ahora somos nosotros y aunque somos un problema, al mismo tiempo somos una de las mejores soluciones también para muchos situaciones. Eso es Shimei, el mundo de Shimei es muy interesante. Ahora está el concepto del Iquigay. El Iquigay ya es no tiene que ver con él, otro sino conmigo. El Iquigay es algo interno. Un ejemplo sencillo es que si yo tengo un Shimei definido, un propósito de vida definido, se puede truncar si si aconteció un accidente, si caigo preso por alguna razón y entonces ya no puedo ir a salvar las tortugas o se puede truncar un propósito si pierdo mis manos, entonces debo cambiar a otro, pero el Iquigay, el Iquigay no se trunca por nada. Si caigo preso allí, floresse también el Iquigay, ese pierdo, mis manos floresse, aún más el Iquigay es algo que viene adentro, es de adentro y por eso una de las traducciones es sentido de vida. Cuando hablo de Iquigay or Shimei digo están en japonés, no, pero no significa que sean japoneses, es como el quinto sabor, el umami, le pusieron un umami, pero no se lo inventaron los japoneses. Solo colocaron en ese término gusto, así se va a autiso, pero el Iquigay y el Shimei es igual, están todos lugares, creci con un abuelo colombiano, un paisa, es decir, de esa zona donde tienen un asento muy peculiar y hombres de negocios, entonces él siempre hablaba mucho y decía una frase fascinante, me abuelo. Todos en la familia, cuando hablamos del abuelo podemos repetir la frase del abuelo, él decía, acento colombiano, no, hermano, a ese precio que yo le estoy dando, eso es un regalo, es más, lleveselo mi hijo y si no le gustó no me lo paga, haga, lleveselo, lleveselo y así vendía en las cosas, es decir, llevesela que yo estoy seguro que le va a gustar, sino no me lo paga, esa seguridad por supuesto generaba estrés en mi abuela, decía, lo van a robar, nadie va, pero él tenía una seguridad y vendía, y era un hombre de un comerciante, distinto a mi padre, Japones, su nombre de empresa, mi abuelo era un comerciante, y él cae en cama por cáncer, yo viajo de Japón con 16 años a visitar a la abuelo en su lecho, donde ya le habían dicho en el hospital llevenlo a la casa para que muera, parta con sus familiares, y yo fui a Colombia a mis 16 a ver a la abuelo, y la abuela me contó, ¿cómo le parece la que me hizo Jaime? Jaime Gómbis, mi abuelo, ¿qué hizo, abuelita? Me dijo, "pláncheme todas las camisas y los pantalones, ¿y cuál que me los ahí al frente, por favor? Quiero verlos, quiero verlos, entonces le plantamos todas las camisas y los pantalones, todos los días venían muchas personas a visitarlo, porque el influyió en muchos así que me decían eran cinco a veces diez personas diario, estaba recibiendo porque el abuelo lo conocía mucha gente y todos venían a desearle que se mejorara y se veía la tristeza en las personas a ver a que el hombre tan fuerte, postrado en una cama, pero él algo les decía y todos se llevaban una camisa, un pantalón, y mi abuelo se acercó a la puerta y escuchó la frase, eso es un regalo, ya es el precio que le estoy dando, no, un regalo, ya es el oye, vendió todas sus camisas, sus pantalones y mi abuelo le dijo, "qué vergüenza, que allí yo sentí una vergüenza, nunca hemos estado tan mal en la familia como para tener que vender la ropa y el abuelo, ¿por qué hizo eso? ¿Por qué les así?" él dijo, "Ya no voy a usar esto, ya no me paro de aquí, yo ya me voy a ir y esas camisas me las puse una vez, no más, una sonda de no rega, de Japón, me las envió, los hijos por el mundo le enviaban camisas, su gusto y él las vendió todas, dejó su mesa de noche llena de dinero, llena de dinero porque su ikigai era vender y no lo hacía por dinero, es que una persona que tiene ikigai no puede dejar de hacer su ikigai, entonces son esas personas que uno les pregunta, pero le pagan igual, ¿por qué llega más temperano? Le pagan igual, ¿por qué no sale ya? ¿No? ¿Qué no puedo dejar esto sin terminar? ¿Pero por qué? No saben ni explicarlo, pero es por su ikigai. Trabajar con personas que tienen ikigai es satisfactorio. Porque no tra. Obviamente requiere su pago, quiere su pago, pero no lo hacen por eso. Lo hacen por su ikigai. De ahí que cuando una huela, la familia prosperó y le dice una huelita, ya no tiene que cocinar, ya no tiene que hacer ni café ni nada. Si la huela dice, "No, por qué me muero". Si no me dejan hacer la comida, el café, Aline. Y realmente, va a morir más rápido, sin no. Si le quitan su ikigai. Esa es los dos conceptos, ¿no? Bastante largos. Resumíéndolos un poco de ikigai. Y sí me ii, Jesús. Gracias. Hola, yo soy Estefanía Gomez, como Tobuelo, y también soy de Latinoamérica. He notado que como tú me fascina el concepto de la felicidad y me gustaría saber si nos puedes dar un concepto de lo que es la felicidad y si tienes alguna historia como ver a que quieras compartir. Gracias, Estefanía. Sí. Bueno, yo aprecio los dos conceptos profundamente, la felicidad y la tristeza, y van de la mano siempre. Lo que pasa es que lo que no logró dominar el algoritmo de las redes, entonces pareciera que siempre estuviera hablando de la felicidad, pero una belleza enorme en la tristeza, en aceptarla, en vivirla, en recepcionarla. Una niña después de mucha terapia, de hablar mucho con su terapéuta, aprendió a que cuando teníamos momentos de tristeza, por funda, no salía. Porque antes lo que hacía era salir, salía de fiesta, salía de rumba, buscar a alguien que la sacara de ese entorno y aprendió a que cuando estaba triste incluso la llamaban y le diciían, "Vamos a salir, no, tengo visita, tiene visita, ¿de quién?" No, una amiga, la amiga tristeza me visita y enterapiente indíquete, debo recibirla, atenderla, así como atiendo la alegría y me voy de fiesta y hago cosas cuando estoy alegre, bueno, ahora estoy triste y tengo que sufrirla, porque si la he vado y me voy de fiesta y obligo mi cerebro a ser feliz y le doy solo dopa mí, la tristeza cada vez va a llegar con más fuerza y va a ser muy peligroso. Así que lo mejor es recibirla y despacharla. Dicho esto, yo entre en una profunda tristeza en Japón, porque soy latino como notar a mi nombre, mi fisiono, pero yo soy latino. Creo que mi esposa es más japonesa que yo. Sí, es más pragmática. Yo soy muy latino, pero. llegué a Japón con 10 años y preseron un niño que hablaba. Hablaba mucho. Que no reprimieron a la expresar. lo que sentía y llegó a un país donde no entienden y no me entienden. Y entre un silencio de meses, meses solo mirando un silencio profundo, que después entendí lo importante que fue para mí, este silencio, pero me dio mucha tristeza, me generó mucha tristeza. Y los otros niños algunos llegaron a ser crueles conmigo, hace el bullying de. que no me hubo agarra una h*x que me diga. ¿Qué ingenuín no entiende nada? Más de lo pal salón ocho. Yo era del salón cinco. Eramos del salón cinco. Existía el salón seis, pero no el siete. O sea, que el ocho. yo dedujé de ser con una forma japonesa de decir que lo manden palincierno porque no entienden nada. Algo así. Caminando por la escuela, descubrí que sí existía el salón ocho. "Hachikumi", salón ocho. Lo recuerdo hasta hoy. Fui muy feliz en el salón ocho. Me pare en la puerta del salón ocho. A mirar y decir, "ah, aquí es donde me envían, siempre que lo entiendo algo". Y cuando miró ahí una maestra con siete alumnos, la mayoría con síndrome de dam, él es el salón de los niños especiales, el salón ocho. Estaban jugando con plastilina, masilla de color, caían mucha saliva a los pupitres. La maestra tenía una tualla y cada uno tenía una tualla y con eso limpia la algóquita de los niños y una para limpiarlos. Yo quedé invinotizado viendo esa escena y comiencié a sentir mucha rabia porque dije, "ah, por eso me enviaron al salón". Hasta eso me demoré al entender. (RÍE) "ah, ya sé lo que me quieren decir con sal". Y quería ir a golpearlos era tan fácil para mi golpearlos. Lamento, decir esto, pero para. La falta de educación en nuestros países, así que no había lo que hemos y seamos violentos. Así que era muy fácil para mí ir a golpear al niño, pero tenía una profunda debilidad por la plastilina. Y estaban jugando con plastilina. Yo estaba en un país que no entendía nada y la maestra me habló por mi nombre. "Quién, ¿no ni usted no? ¿Qué hace ahí? "Háinte, entre. Dijo una palabra que me enganchó. Te estudate, ayúdeme. Yo entendía muy bien la palabra, llúden. Porque el maestro le decía a todos, "Ayúden a queña, ayúden a queña, queña, queña, te estudate, ayúden a queña, ayúden a queña, lléven a queña, traigan a queña, no entendía nada". Y ahora la maestra dice, "Te estudate, ayúdeme". Pero yo pa' que sir, bueno, no sirvo pa' nada. No entiendo, ¿en qué le puedo ayudar? Y me dijo, "Siéntese ahí, no deje que caoruse como la plastilina". Niño, llamado caor, hacía un pancito y había un momento donde él se inmunitizaba con su propio pan y se lo iba a comer y yo dame, no es de comer. Y él me miraba. Y seguía jugando. O sea, así es caso, pero voy a despertarlo de su innosis, porque se enamoraba de su propio pan. Y eso pasaba cada tres, cuatro minutos. La maestra vez tenía que ir a sacarle la. Pero ahora estaba yo. ¿Qué fácil la tarea? Jugar con plastilina y cuidar a caor que dame. No te ha hecho nada, y ya. Pasaron minutos, horas. Y yo le dije a la profesora, "Quiero quedarme en el salón". Aquí aprendo más. Aquí están aprendiendo los colores, justo lo que necesito, los números. Y yo me demoro para aprender, pero ellos se demora más. Porque son muy felices y solo quieren jugar. Entonces, ellos se aprenden, pero tienen lo que enseñarles con canciones, con juegos. Y era justo lo que yo necesitaba. Además, me sentía como profesor improvisado. Pasar de no entender nada en un salón, mirando a la aire tres tipos de escritura. Ahora ser profesor de unos niños que se están comiendo a la plastilina, y yo le digo que no. Y cantemos y ahora los colores y otra vez los colores. La maestra bogó por mí, con los otros maestros, dejen mi aquenya aquí en el salón ocho. Él realmente aquí es funcional y va aprendiendo. Yo le enseño. Me quedé en el salón ocho, lo que comenzó como un bullying y que me generó mucha tristeza. Me sacó de la tristeza. Salón ocho fui muy feliz en el salón ocho. Y también creo que inconscientemente me acercó a una problemática social. Tal vez me generó esta inclinación a. A lo que hoy hago, que es el tema de los sociales. Así que no sé si sirva, pero. E va a dir la tristeza a veces, ese va a dir la misma felicidad que manejar los dos. respetar los dos conceptos. Hola, Yoco, y quería preguntarte qué importancia tiene la educación para ti y para el desarrollo de las personas. Recuerda mi nombre, pero. -Mauron. -¿Qué da tienes, Mauron? -16. -16. Gracias, Mauron. Mauro, yo estoy muy sorprendido, positivamente, por lo que pasa con la educación actual. Porque hablo con mis hijos y hay algo dentro de mí o en realidad es alguien dentro de mí. Que no quiere mucho a mis hijos y es el Kenji de mi infancia. Yo amo mis hijos, pero mi niño interior lo sobe un poco. Porque mi niño interior no entiende porque tienen tantas facilidades cuando él no las tuvo. Y porque. nos obligaron a leer, nos obligaron a escribir, nos obligaron a la educación. Y ahora, ellos tienen la opción de que quieren estudiar, de que si quieren comenzar a leer, si no les cojan el libro que quieren leer, y eso le molesta a mi niño interior. Pero cuando hablo con mis hijos, saben mucho más de lo que yo sabía, a la misma edad, y eso me impresiona muchísimo. Y cuando les pregunto, pero. ¿Por qué sabes? ¿Dónde lo le yo? No, lo escuchaba. un profesor que es youtuber, un maestro, que es tiktoker, porque sabe tanto de química, porque les da bien en química, es que yo sigo. hay un hombre fascinante que sigo con mis hijos, "Has santos o la ya", "Has santos o la ya", él es científico y trata todos esos temas, pero la forma en que lo trata, es que pasaría si Superman corre a esta velocidad, intenta detener un tréir y entonces claro, engancha a los jóvenes, y mi hijo sabe de toda esta terminología, eso repergute en buenas calificaciones, y además en criterio propio, porque ya puedo hablar con mis hijos de capitalismo, socialismo, feminismo, comunismo, cristianismo y todos los ismos, y tienen su punto de vista, pero también tienen criterio propio, gracias a las redes sociales, es que es increíble lo que está pasando, en la educación actual, yo llegué a Japón y no había que leer en español, todo en japonés, entonces comencé a leerme, los libros que habían en la casa, Stephen King, Melaí y Sabela Yende, si hubiese crecido en Colombia no los leo, pero era lo único que mamá tenía, y Melaí todos esos libros, y cuando ya no había, hay una latina que vive, yo no sé, ¿cuántas estaciones y tienen unos libros, llevele estos y intercambelos, como si fueran tesoros y viajar horas a intercambiar libros, descubrimos una librería Hispana en Ochanomiso, en Tokio, hay que ir y pedir los libros y esperar tres meses a que lleguen por correo, y cuando llegaban, tasar la lectura, es decir, no leerlo todo, porque se acaba y quedó otra vez, imagínese eso, voy a leer sólo un capítulo en el tren, para en unos días leüe el otro y lo releo, y les saco conclusiones que ni el autor se imagina por el ámbro que yo tenía de lectura en Japón. Entonces, creo que son dos escenarios increíbles que demuestran que el ser humano, como mucha hambre, crece, pero también cuando hay tantas opciones, también es fascinante, así que es una generación que me impresiona mucho, y me gusta hacia donde va la educación, me gusta mucho, fue más fácil para mi mowr, fue mucho más fácil para mí que para ti, porque yo sólo tenía una opción, sólo una opción, ser traductor y estudiar humanidades y no más, ¿qué quiere hacer que eso? Y ¿por qué? Siente una pasión profunda, porque no hay si no eso. Es más difícil para mowr, cuando le muestran tantas, es muy difícil, el cerebro sufre, y el adulto es muy cruel, pero mide, yo sólo tenía eso y lo hice, cómo no va a poder con todo lo que le estamos dando, pues eso es lo difícil, es increíble, pero cuando uno está en una debera, y si sólo hay una salchicha y unos huevos, adivine que vamos a comer. Y vamos a hacer un plato, pero cuando la nevera está llena, el cerebro sufre tanto, que incluso teniendo hambre, la ansiedad se la quita y dicen, no sé, es que no sé qué comer, porque está llena. Ustedes son de una época que tiene la nevera llena, de opciones, y por eso la tienen difícil. Mis hijos, mowr, la tienen muy difícil, y no piense que esa normal o es desagradecido, por no saber ni qué estudiar es normal, es muy difícil esta época, pero bueno, es lo que hay, tiene también. su parte fascinante, como lo dije al principio. Hay maestros que nos marcan de por ría, es una vocación maravillosa. Pero primero la maestra del salonocho, luego estaba el profesor de inglés, Saito Satoshi, umemía, en realidad, el maestro. Bueno, era crítico estudiar inglés para el japoneses, es muy difícil estudiar inglés, porque. El japoneses como el español, es plano en la pronunciación, "Hari gato", "Sai una rá", pero el inglés no, que haga la lengua así, "Banana", "Banana", "Banana", "Banana", y es japoneses entonces, entonces llevan un ativo, salón por salor, a que a todos mirar cómo hace la lengua, a dibujarla, para poder. Pero el maestro de inglés, japones, que era para mí, trágico verlo, porque. Yo no hablaba japonés, solo hablaba español, y ahora tenía que aprender inglés en japonés. Yo lo veía y decía, "No, ahora viene la confusión de me vir". Pero casualmente él era. Disruptivo es decir, un profesor loco, porque se subía al pupitre, a la mesa, se subía ahí, a un japones no hace eso, nunca él se subía, y gritaba, "Mina San, "Gince va a subir allí, la vida es maravillosa", y saltaba, y lo escribía en inglés, y toda la clase era así, la vida es maravillosa, y encontrarse los pasillos era terrible, porque lo agarraba uno de. Yo, coi, coi, coi, coi, chica más de todo, lo agarré. La vida es maravillosa, y pues uno decía que. Qué maravilloso le ve a la vida. Cuando hay que aprender inglés, en japonés, y ya se me está olvidando, el español, no entiendo, "Japonés menos", voy a aprender inglés, estoy confundido, mi vida es una tristeza, y tengo que aguantar este señor, gritando que la vida es maravillosa. Yo me gradué, a los 18 años, lo vi en la estación de Nakayama, él me invitó a un café, es que parecía un latino. "Cujo y no, mi hijo, vamos a tomar café". Y hablaba, y hablaba, y seguía igual, y yo lo miraba, y yo me sentía ya. yo era ya traductor de una institución importante, y yo me sentía como adulto, como serio, como. de hecho, cuando nos vimos, él gritó, "Yo coi, coi, niño, yo coi, la vida es maravillosa". Y yo corría y como decirle calles, que ver, "guensas", yo ya. yo ya soy un adulto, ahí se ha dado unos piensas, es un adulto, no, soy un niño, y él hable y hable duro, un caponés muy diferente, y le dije, yo le pregunté, porque dije, bueno, tal vez nunca lo vuelva a ver, tengo muchos planes de viajar por el mundo, pero quiero sacarme esta espina con este profesor, y se lo dije, no le dije ridículo, no, que es sobre lo que pensábamos todos, el maestro está en rid. Nandes son. Maestro usted, porque era tan dinámico, le dije, tan alegre, los japoneses no son así, los otros profesores también lo veían raro, y usted sigue así, y él mezclando el café me dijo, "Gimitz, Nandes, es un secreto". Hora un set, ya no hay calor, si te hagué, pero como no eres más mi alumno, te voy a. te lo voy a contar, mi esposa profesora también, nos conocimos en una convención de maestros, nuestra pasión, enseñar, no quisimos tener hijos, porque teníamos muchos, todos los días atendiendo, pero ella, cayó en cama, con la usemia, yo prometí que darme con ella hasta el final, arrovillado, incluso, irme con ella, y un japonés cuando dice eso, camicáses, jarakiri, honor, samurai, me muero, por la causa, y esta causa no es una guerra, es mi esposa, es el amor, me muero con ella, pero ella, no le permitió ni siquiera que se quedara arrodillado con ella, le dijo, "Si me amas de verdad, tienes que ir a enseñar, porque yo no puedo, estoy en una cama, y mi única felicidad en este momento es saber que mi esposo está hiendo a enseñarle a los niños, así que da mel honor, de partir de esta vida, sabiendo que estás enseñando, y él le dijo, "No puedo, no puedo, es, cómo te voy a dejar aquí, no puedo, si me amas lo puedes hacer, y entonces él se levantaba, se limpiaba la lágrima, si le decía, "Lo voy a probar que la hice iba a la escuela, llegaba, me contó él a la escuela, ahí a la entrada, donde todo llegábamos, tomaba aire, se limpiaba su lágrima, si le decía, "Chieco, te provebo que te amo, y entraba a enseñar, y cumplía la consigna de la esposa, porque le dio consigna, sonríele a los niños, y diles que la vida es maravillosa, que la disfrute, y por eso hacia eso, obviamente, cuando él me cuenta eso, yo no lo puedo ya ni mirar, yo lo había juzgado de ridículo, yo estaba así, viendo mis lágrimos en el caer, y él, diciendo, "No, no, no, no, yo requen, no le contesto para que llorar, ella ya partió, pero ella me enseñó, no vivir, ella me enseño que la vida es maravillosa. Por eso los maestros habían y a mí siempre me dejaron hacer todos escándalo porque era una promesa que tenía que cumplirle a mi esposa. Yo le pedí perdón al maestro ahí, le dije, "Homenna, perdón maestro, yo pensé que usted era un ridículo, un tono, usted es un héroe, nunca lo olvidé hasta hoy. De hecho lo recuerdo, siempre que paso un momento muy difícil, me acuerdo del maestro y digo, vamos, la vida es maravillosa. Ahora es donde hay que probarlo. Por aquellos que no están, por aquellos que partieron, tenemos siempre personas valiosas en nuestra vida por las cuales hay que levantar la cabeza y continuar. Gracias por recordar. Hola, es Ensello Coy, mi nombre es Andrés, también al igual que tu soy colombiano, también gómez, soy paisa y bueno, siempre ha sido un sueño para mí, haber visto cara a cara como lo estoy ahora en ese momento, lo he cumplido hoy, estoy muy nervioso a la parte de que veo muchos sus videos intento enseñar a mi hijo de la manera que tú seas a los tuyos y me pregunta era sobre el tema de la residencia de que estrategias personales has tenido tú para afrontarlo y para entender lo y alguna historia tuya propia que nos puedas el día de hoy puedes explicar, que te ha marcado la vida y cosas así. Gracias, excelente pregunta. Si es una palabra que aprendimos a pronunciar en nuestro mundo, Ismanuavlante, en Castellano, Resiliencia, hay que adquirir una connotación más importante en la pandemia, la Resiliencia. Pero el concepto siempre lo ha manejado el ser humano y es esa capacidad de recuperarse no ante la crisis. Yo, esta es la cuarta vez que visito España puntualmente voy a figueras, tengo un proyecto allí porque allí está el triángulo de Dalí y es por algo de residencia, es decir, lo japonés es al ver mi comportamiento, lo primero que hicieron fue enviarme al psicólogo y yo les decía pero por qué me envían al psicólogo, sí, los otros niños japonés es también golpean y se agarran a golpes porque solo a mí, por las respuestas. ¿Cuál es respuestas? ¿Cuándo le preguntamos a un niño japonés? Porque golpió, los japoneses bajan la cabeza, lloran, dicen perdón, no sé qué me pasó, no debía hacerlo, pero cuando le preguntan a Kenji, ¿por qué golpió? Usted levanta la cabeza y dice, se lo ganó, él se lo ganó. Él se la buscó y está muy feliz. Claro, yo venía de una cultura donde los adultos lo miraban a uno que le pasó en la boca, porque tiene la dejada reventada, porque tienes la boca golpeada, pelea en la escuela, se puso a pelear en la escuela y en Colombia hacían, ¿y cómo quedó el otro? ¿A el otro? Sí, no peor, ah, bueno, es un lo que le preocupaba los adultos, no estamos creando bojos, qué bueno que le dio. Entonces se acabó, imagínense, crecer así, me llevan a Japón, el que yo estoy orgulloso de agarrar a mi golpes con todo el mapa el psicólogo. Y el maestro comienza a tratarme la terapia hasta el día de hoy, yo voy a terapia, es muy importante para mí, es es esencial para mi la terapia. Creo que los países más desarrollados, yo los reconozco por sus edificios y carreteras, sino por el desarrollo cognitivo de su ciudad. Si se normaliza la terapia, aún no dice esto, en un país desarrollado, donde las personas hablan de sus patologías tranquilamente, dices, como cuando dicen, hoy ya se normalizó, decir, son intolerantes a la actosa, leche, es la actosada o no, así también debe poco a poco el ser humano y desarrollando el normalizar las patologías y decir, yo tengo estos problemas, estos niveles, me altero, soy muy sensible a las emociones. Entonces ya los amigos saben, el grita sí, pero no lo expongamos a ciertas situaciones, porque es sensible a las emociones, o el otro no lo es, no es que nos odia, es que él se ríe así de poquito y ahí está feliz. Entonces se japones así y yo aprecio la terapia por eso, pero cuando el maestro, el psicólogo me dijo, "¿No en de su idiota? ¿Por qué hizo eso? ¿Por qué habían cosas que yo hacía?" Que realmente no tenía sentido, adicto al caos, de eso que está todo muy bien, me estoy importando bien, todos me están elogiendo y hay una voz dentro de mí que dice, "No puede ser, hay que romper algo, okey, la vida no es que miedo, algo malo va a pasar y yo no voy a esperar qué pase, voy a romper algo, a generar y generar a caos y por qué soy así y después si me sentía muy mal ante el psicólogo llorando, también lloraba mucho, pero por qué cree que es así y mi conclusión, tal vez muy occidental, latín, no sé, o a tamo o casi, yo creo que estoy loco más, es lo de sí bueno, yo creo que estoy loco y el maestro dice, "¿Hay un loco que yo admiro mucho y respeto mucho y que ha logrado darle equilibrio a su locura y tiene un talento increíble y se llama Dalí?" El psicólogo era el mismo maestro de manualidades de artesanal y me presentó a Dalí y sus dibujos y yo me obsesioné porque era una locura elefantes, compactas, clacas y largas, cosas muy raras. Era como si alguien expresara todo el caos que había en mi cerebro y era una forma de ver a otro diciendo, "Ey, no estás tan locu y esto se puede pintar y esto se puede expresar y y nunca olvida a Dalí, pasaron más cosas con con Dalí y una vez una familiar de mi esposa me dijo, "estoy viviendo en figueras" o así, ¿y qué tal es figuer? Es bonito, viene mucho, por ahí hay muchos japoneses, ¿sí? Y por qué? Miren a ver, hay un pintor que no sé, tienes su casa ahí y la gente y cómo se llama, no sé, no sé, no sé qué, pero investigue, tiene vigotes, tiene vigotes, es Dalí y entonces viajamos a conocer Dalí y hay fissuras, fracturas en el ser humano. El japonés cuando se le cae una taza de té tiene una oportunidad de salvarla muy importante y es que le hace quinsugi, la pega otra vez y en las grietas las profundiza y le aplica oro y así no pierde una pieza valiosa que de redó de la vuelo, todos dicen la dejó caer en su generación sí pero le dice quinsugi, "ah bueno y el quinsugi es ahora tiene unas grietas que ninguna otra tasa tiene obviamente, pero están en oro resaltadas o girmoso". Esto no puede ser, al propósito, tienen que ser involuntario y para en una tasa de tanto valor. Eso nació hace muchos años con un emperador que envió este desafío a sus artesanos para salvar dos tacitas y uno de ellos dijo "resaltemos las grietas, las llenamos de oro y la vida es así no mi señor, no se puede quitar lo que pasó negativo pero podemos resaltarlo con oro, el hombre le gustó la idea y hasta hoy existe el arte del quinsugi. Resiliencia para mí es eso, es no esconder las grietas, primero profundizarlas es decir, buscar los pedazos y profundizar más en ellos. Para que no saneen en falso profundizar es hablar sobre esto, reflexionar, buscar personas que han vivido la misma experiencia. Terapia, eso es finalmente también la terapia. El terapéuta no es un mago, un místico, la gente va al terapéuta con una mala actitud como a ver, usted que ven mí, pues él no sabe nada que va a ver, es solo un estadista de patrones de comportamiento. Yo soy el que descubro con el terapéuta, yo soy el que tomo nota y digo y por qué piensa que hago esto y qué dice su estudio sobre y que tomo nota y descubro profundizo mis grietas, luego las pego con el perdón que es un proceso largo y lo entender que el perdón me beneficia más a mí que cual que a mis agresores pero debo perdonar para no vivir con toda esa gente dentro de de mi ser como vivía la poesía María María vivía con seis esposos sólo uno era real María María pero cinco eran imaginarios María María vivía con seis esposos uno real cinco imaginarios uno de la nevera otro de la lavadora otro de la escena uno de abajo de la cama eran todos los hombres que le habían hecho daño desde su infancia y ella vivía con ellos y le hablaban y le recordaban en la ciudad lloraria el pobre real era el que pagaba las consecuencias de todos los otros cinco nadie sabía que ya vivía con cinco maridos hasta que los perdonó y perdonarlos fue sacarlos de su casa porque el perdón hace eso libera y pudo entonces tener su vida con su esposo real porque si no se vive si no se perdona uno duerme con todas esas personas y obviamente esto aplica a hombres mujeres no tiene género el tema del perdón pero es su resiliencia profundizar mis heridas luego perdonar y finalmente aplicar oro que es ver el el servicio el amor la gracia conceptos fascinantes donde uno dice como a mí me pasó no voy a permitir que a otros le pasen quiero hacer algo y es donde es su aplicar oro ahora a la grieta primero profundizo mi herida la sano con el perdón y ahora le doy un propósito eso es oro hacer algo con mi historia para que otros no tengan que vivir lo mismo por lo menos se sientan acompañados y yo vivir lo mismo y sé cómo ese proceso una persona que hizo quince gui resiliencia de verdad por ejemplo no habla mal de su primer matrimonio no no tiene como hablar mal dice si lo máximo que va a decir es aprendí mucho ella yo aprendimos gracias a esos errores que cometimos lo es que hoy en día puedo disfrutar bien y relación actual pero no habla mal del pasado porque hizo quince lo resaltó con oro y está incluso agradecido con todo ese proceso hola yo soy yo soy Alicia estoy fascinada escuchándote y lo primero darte las gracias por compartir tanta sabiduría con nosotros y también con las nuevas generaciones y quería preguntarte te he oído hablar muchos sobre los valores universales y a mí como escritora es algo que me interesa porque entiendo que hacen como de nexo generan vínculos entre personas y entre culturas y eso solga lo que tú le das siempre mucha importancia quería preguntarte por qué y también si hay alguna historia en concreto que te haya servido de inspiración en este sentido es que son son diferentes no los japoneses y los colombianos son muy diferentes su fisionomía los colombianos ven a los japoneses todos iguales en todos son iguales y los japoneses ven a los colombianos y también dice todos tienen la nariz grande todos son iguales todos tienen los ojos grandes al principio se hecho que genera mucha un choque cultural le llaman y adversidad uno dice es muy distintos y conforme uno investiga uno dice no puede ser es la misma gallina en japon y la misma gallina en colombia pero la gallina en colombia hace que cree aquí o no aquí como hace en español qué cree que los japones dicen coque coque y quiero ir a escuchar una gallina japonesa a ver si es que cacarea en japon y coque coque y yo se escuchan coque coque y así hay tantas cosas que no dice son son diferentes para ellos el semáforo o la manzana la manzana verde no es verde es azul pero es la misma manzana porque la ven a su o a o ringo y son tantas diferencias que no se siente como que no es un otro planeta jamás vamos a entendernos esto es muy distinto y poco a poco me gusta ver la vida del migrante porque yo visito muchos países y veo migrantes que cuato lleva tres meses y estoy que me muerro estoy llorando y tengo cuánto lleva un año y ahora no me muerto ya lloro menos un año y medio y cómo está odio a estos y odio a estos estos me escaven bien estos no tanto esto si son dos años como va los odios a todos tres años como va los amo a todos todos son lindo cuatro años cinco años como va hay de todo y o coque va a encontrar de estos buenos de estos madres entonces ese proceso donde uno dice no hay rumbo porque está viviendo ahora juro que odia a tal nacionalidad juras que pero en unos años los vamos a ver y se van a dar cuenta que van a llegar al punto donde todos somos universales e iguales ningen es otra luz humanidad y ahí nos damos cuenta cómo son las japoneses diferentes en esto pero si me pregunta la verdad la verdad son igual ríen igual cuando lloran lloran igual cuando hacen el amor los tienen que hacer igual no de otra forma cuando sufren sufren igual y si hay muchas diferencias pero si llegue un punto donde donde nace un solo idioma todos lo hablas lo manejan bien vamos hay que salvar a esa persona y lo sal la humanidad es el lenguaje maravilloso a veces por eso entender el idioma a veces es un problema yo presenté una colombiana y un amigo japonés en nuestro proceso de turismo social bueno él la conoció haciendo quiero praxe porque resultaba que era un joven que así pero quiero praxe y el asunto es que se conocieron por nuestro proyecto y se enamoraron y se casaron pero giro giro caso él no habla español no hablaba bien español y Andrea no hablaba a ponés y la gente me decía que en sí pero cómo se van a entender pues se entienden de maravilla porque no hablan el mismo idioma y es como mis padres como así cuando discuten la discusión es corta de hecho la discusión llega un punto donde dice muy es que me da rambia porque igual no igual no me va a entender y no me no le puedo atacar más y el otro dice tampoco puedo defender más y solo se miran con mucha ira o mucha rave después se les va a pasar en una pareja que maneja el mismo idioma la discusión puede durar hasta las dos tres cuatro y cinco de la mañana y a esa hora mirarse los dos hispanos hablantes y decir es que yo hablo en chino o qué porque no me entiendes incluso ya no se acuerdan porque ve le están cansados ni sabe porque le dio a veces es un problema y es que hay un lenguaje universal que es mejor que nuestro propio idioma y es esa es la sonrisa el no sé cómo decirlo pero tomarle la mamá vamos yo lo llevo más yo le indico ya es en hay una película que me fascina que se llama un cuento chino esa argentina es de un chino que llega a argentina y hay un argentino muy parco muy muy muy muy mal carácter malaleche dicen pero no lo pueden negar es un ser humano y la historia que pasa de ahí para allá es fascinante es este tipo de realidades me fascina cuando se convive con tantas nacionalidades uno comienza a descubrir que el que hace mala cara tal vez sea un dulce por dentro y el que se honríe mucho tal vez me robé que no sabemos nada de de las personas que simplemente lo mejor es confiar porque hay otra película buenísima que se llama crash que habla de este tipo de situaciones donde el ser humano es malo en ciertas situaciones a tiende muy mal cuando está en su lugar de trabajo se da el custo de no saludar de no sonreír pero de repente hay un incendio y va y es el que salva todo el mundo al punto de exponer su vida y uno queda como como este hombre tan mala leche fue el que salvo a todos esos porque es que no no no sabemos no no sabemos nada de parece no es bueno juzgar porque alguien que me saluda y es muy lindo de pronto no me salven nunca y el otro que mi vecino que ni saluda tal vez el me termine salvando esos no sé si llamarle principios valores pero esa humanidad es el lenguaje por excelencia que yo pienso vamos a comenzar a a manejar todos en el mismo tiempo. mundo. Estamos buscando unificar qué monedas, qué unificar, qué guitarrizas, fronteras, pero no están relevantes como unificar nuestros principios universales y decir a ella maneja el mismo lenguaje, que yo el lenguaje de la humanidad. Hola, soy Edith Sagoves, un placer conocerte y me gustaría preguntarte sobre el bienestar emocional, porque creo que es algo que nos preocupa a todos y cuáles serían tus prácticas para poder mantener una buena salud mental. Bueno, ya lo dije muchas veces y no me canso gracias por la pregunta, porque no me canso de decir, voy a terapia, la terapia y terapia es no solo sentarse frente a una persona, ya uno comienza a identificar los momentos terapéuticos, digo, "oh, estoy recibiendo terapia en este momento". Mi cerebro quiere huir de aquí, pero en realidad quiero huir porque el vive en la zona de confort y yo necesito estar aquí. Yo identifico y digo, sigo aquí con estas personas que me están haciendo sufrir, pero en realidad es porque este terapia está andando el equilibrio a mí, locura y lo necesito. Entonces, la terapia nunca imaginé que un terapéuta tan importante para mí fuera mi mascota, mi perro. Ya lo habían dicho, ¿no? Los escritos, la naturaleza, ya lo habían dicho, es nuestro contacto con la naturaleza y por eso los entrenan y son algunos de servicio, ¿no? El mío es de apoyo emocional y realmente lo es, porque me centra, me centra muchísimo, mis hijos ya están grandes, se cuidan solos y ellos ahora me cuida. Pero tengo un niño ahí que me dice, "hey, calmate porque debemos ir a ser chichi, a ser popo porque me debes sacarme, y es increíble lo terapéutico que es este contacto hace poco ley de una cárcel que le permitió a los presos, el privilegio por buen comportamiento de tener un gato y conforme mejoraban su comportamiento les daban premios para sus gatos como juguetes, mejor comida, camas y ellos comenzaron en esta cárcel, comenzaron a comportarse de maravilla, porque ellos sentían, yo soy un animal, un monstruo, fuerte que no merezco que me den nada y puedo solo, pero este gato es inofensivo, él no merece y por él soy tan fuerte como para portarme bien, porque mi gato quiere un ratón de peluchis, que lo voy a lograr, y lo lograron, o sea es decir, mejoraron el comportamiento de personas con muchos conflictos por unos gatos que les permitieron entrar a la cárcel y bueno, ya ahora hay historias y testimonios y creo que hacia allá va la humanidad, ya no lo habían dicho, el desarrollo de una sociedad se va a notar en el comportamiento de ellos hacia sus animales, parece una locura, porque también hay algo de "ey", pero son perros, las tratan como niños, como humanos, está también el extremo, que no hay que hidolatrar tampoco las mascotas al punto de que las hacen sufrir por hiodolatrarlas, es decir, abusamos ahora en otro sentido de estos animales, de la naturaleza, así que esas son algunas de mis prácticas e ir a Japón porque últimamente, cuando muy reconocido en países hispanohablantes, no hay país de suramerica, que yo haya y no me digan, yo coño, coño, coño, coño, coño, y eso de su maniza bastante, me genera crisis y entonces me escapo Japón y Japón, soy uno más de 120 millones de japoneses, todos nos parecemos, no sé cuál soy yo, no, no me decimos. Hola, yo coño, soy Nora, encantada de saludarte, me está encantando conocer tu filosofía de vida y lo optimismo que nos trasladas, ¿no? En ese sentido me gustaría saber cómo consigue lograr ese optimismo, incluso en situaciones complicadas y que nos podrías decir a nosotros para, para al menos intentarlo y aprovechando que estoy preguntando también si nos puedes poner algún ejemplo, que ilustre, aunque nos has contado ya muchos y que ilustran optimismo también y residencia etcétera, en este caso que te centresen en optimismo, ¿no? Gracias Nora. No, me gustaría decir que tengo algunas técnicas o que es un método o algo así, pero creo que nació así en el sentido de que es un problema de ello, ser tan optimista, pero mi esposa le da bastante equilibrio, porque ella es mucho más realista, entonces yo confío en todo, para mí todo el mundo es lindo, maravilloso y no, no puede ser que nos sementiene en mi esposa, pero, espere, espere, calme, se calme, soy muy sensible, entonces es algo bueno, pero también algo peligroso, ¿por qué discutiendo con mi esposa siento un abandono y una traición terrible, sólo por un gesto o una palabra? ¿Por qué siento un. no es tan grave el asunto, pero tampoco puedo negar que me duele en el alma y quiero ser drama. Y no quiero que se burlen de mi drama o me va a doler mucho más y no puedo negar que es dolor, pero ¿por qué? Y en de terapia descubro que una historia que yo contaba de modo positivo, cuando me decían yo, "¿Y viaja mucho?" Sí, yo viaje la primera vez en avión a los seis años, "Wow, positivo, estoy viajando desde los seis años en avión, pero cuando el terapia utama me preguntó "¿Y qué pasó?" ¿Y qué pasó?" Y cómo fue, me enviaron de panamá, Bogotá, ¿y qué pasó? Llegaba la siete y la familia pensó que era la siete de la noche y llegué a la siete de la mañana. ¿Y qué pasó? Tenía seis años y me dejaron tres horas en el cuarto, porque la familia latina, no, pensó que era la noche. Tres horas yo, y qué pasó, me quedé mirando en los aviones, la auxiliar de huello, la zapata dijo, "Ya me tengo que ir, tomé ese jugo y un pan, me dejó ahí mirando en los aviones, ahorita deben venir por usted". Llegan los pilotos de la aerolínea, están fumando porque se podía fumar en esa cualquier lugar, uno de ellos tuvo la grandiosa idea de pararse a mi lado, sacar un sigarillo y me acuerdo hasta hoy lo que me dijo, yo estaba viendo los aviones, no lo mire y él dijo, "No, chino, lo dejaron". Pero todo bien, todo bien, colombiano, no, todo bien, todo bien que yo me dijo, tengo dos hijos, dos hijos monos, rubios, ojí claro, se llos porque mi esposa se europea, y usted va a combinar perfecto en la mitad de ellos dos. Yo lo voy a cuidar, chino, todo bien, yo respondo ahora por usted y nos vamos y comenzó a contarme a los lugares que íbamos a viajar porque mi familia me abandonó en el aerofuerto. Yo estaba con seis años así, con un pancito y un jugo en mi mano, mirando al frente, y a los seis años uno ya es experto, es un niño experto, entonces es un latino, un niño que dice, mentira, mentira, pura, mentira. Ya viene por mí, ya ve, pero en mi cerebro era inevitable, yo mi cerebro estaba imaginando, se jugando con dos niños rubios toda la vida, en Disney World, en todos lugares, yo imagino con mi nueva vida, con este sentido, y todo se reían, yo había guardado esa historia, y de hecho la cuento con alegría, pero fue una tragedia en mi cerebro. Yo jamás pensé que el cerebro asocia esas cosas, a situaciones y a conversaciones, y este piloto desgraciado, porque no tiene gracia, lo que hizo en realidad, bueno, sí, desgraciado, pero si aparece una y otra vez en mi vida, y yo no lo identificado, si aparece decirme, no, Chin, lo dejaron. Vuelve y dice eso, en una conversación con mis vos, siento que me dejar, que se acabó. Y el niño que vivió eso, solo tenía el pancito y el jugo. Ah, pero los niños creen. Ahora soy un adulto y hago pataleta, pero de adulto. Y la pataleta de un adulto es distinta la de un niño. Porque ahora puedo defender. Una de las mejores terapias para ese niño es ir a comer solo, ir a cine solo, ir a ser caroque-sol, este es de terapia de Japón. Como si, si usted logra ir a comer solo un buen plato, solo es porque es saludable, porque se quiere, se aprece y dice, no, estoy comiendo solo. Si logra ir a cine solo, como los jóvenes de hoy, los jóvenes de hoy se van a cine solo. Y los adultos decimos ahí, sin niños, solo. Venga, venga, sientes que se atliven. Delem palomitas o algo, no, el está solo. Mi hijo va a cine solo. Y tiene novia. Y si se fue a cine solo, pero usted tiene novia, sí. ¿Por qué? Es que ya no entiende de Spider-Man, Spider-Man es importante. Wow, o sea, tienen. Son saludables emocionalmente. No quiero responder preguntas, no puedo perderme nada. Ir a comer solo, ir a cine solo, ir a ser cara o que solo. Cantar para mí, sin grabar, sin un envivo, sin no es para mí. Me costo tanto estas tres terapias. De hecho, cuando fui a comer solo para mí, un buen plato, mi niño interior salió. ¿Qué pasó? ¿Qué pasó? ¿A quién hay que matar? Porque cuando usted come solo es porque está muy mal. Con. no, no, no. De hecho, estoy bien. Y mi niño interior me dijo, "Esta interápio". Sí, vamos a comer tú y yo. Vamos. Y todavía me cuesta muchísimo, muchísimo. Soy la generación que este tuvo que ganar a los adultos. Ganarse el respeto de los adultos. Nuestros hijos son los que nos escuchan, decir, "No tienes que hacer nada para ganarte mi respeto". Yo te respeto. Te amo, tienes que hacer nada para sentirse amado. Yo te amo, te quiero, así. Y desde ahí vamos a conquistarlo, las diferencias. Así, más o menos, así, terapias. ¿Qué hago? No siempre lo logró, a veces, pierdo los estribos, pero. Pero por lo menos ya sé, ¿de qué sufro? Hola, yo coi, soy Vanessa. Y tengo una pregunta. ¿Cómo animas a las personas a desarrollar su creatividad? Y también a buscar soluciones innovadoras para su día a día. Gracias. Que linda pregunta. Creo que siempre me veo. Antes de ese tema, me veo hablando de combatir la vergüenza. No hay creatividad si tengo vergüenza de qué diran. qué diran, qué diran, si hago esto, qué diran, si hago. Qué pensaran. Ah, qué. Esa nula la creatividad. Yo como todo ser humano y como todo niño adolescente, sentía mucha vergüenza de todo. Y eso así, me lo explicaron a muy temprana edad, que fuera más torpe. Tenía tanto miedo, tanto miedo de hacer ruido aquí que hacía ruido. Tenía tanto miedo de dejar caer algo que se caía. De caer me enfrente a otros que me caía. Y un día me cansé de eso y dije, tengo que lograr. Y más en Japón que es silencioso, todos están en el tren mirando. Entonces, se resalta el comportamiento en un país de tanto silencio. Y yo me estré ese tanto que hice una terapia que no olvidó nunca. No sé ni porque la hice si lo le hice, alguien me dijo, pero yo dije la próxima vez que me caiga en público, no me voy a levantar. Voy a rodar. A revolcarme mi vergüenza, pensé muy en español, no a revolcar. A ver si es que me muero de eso, ¿qué? Pero no aguanto más. O sea, qué pena, qué pena, qué pena. Y si quiero tener éxito en mi vida, tengo que abandonarla porque me traba, me ha asusto. Así que la próxima vez que me caiga, me he. Y lo cumplí en la estación de Nakayama, me caí. Ya me había quedado varias veces y siempre. Hace mi olvidó, pero ese día me acordé, me caí. Y comencé a rodar y rodeé unos 10 metros tal vez. Es una cosa larguísima y me levanté a mirar de frente a las personas que me estuviesen viendo. Es increíble, nadie está viendo. No sé por qué tanto miedo sin nadie está viendo. Tanta gente y todo eso. Pero obviamente un niño rodando tanto. Hizo que unos japoneses se detuvieron a mirar. Hace. Y el viejito de mi estación de Nakayama de las verduras salió así a mirar. Y yo me levanté, o mi ne, dije, "Estoy bien, está lluvés". Y el viejito yo soy. Hasta hoy me acuerdo. Y otro que me estaba viendo, aplaudió y todos como tres personas, me aplaudieron y yo era. y me fui. Hoy recibo bastantes aplausos, pero ese fue el primero. El que arranqué a las madras de combatir mi diverguenza. Es un como un monstruo que ni siquiera existe. Es decir, primero tengo que vencerlo para que nascala la creatividad. Porque es. De hecho, hay hírdon de Dalí, es interesante, porque uno dice, "Wow, hace unos dibujos que no dice, "Ah, no, este hombre fue un pintor increíble". Y hace otros que no dice, "Uy, no, pero qué hizo acá, tan feo". Y cogió un pulpo y pintó y el otro tiró un huevo. Y cosas que no dice. y tuvo muchos contemporáneos que decían el nuevo desarretal oco simplemente. Pero vamos, vergüenza no tenía. El experimentó, experimentó, y de que ha llevado un turismo increíble allí y que ha llegado al mundo entero como en Japón. Eso no lo puede negar nadie. Pero hay que vencer la vergüenza, el miedo al que dirán. Y es increíble cómo eso se puede llevar hasta la tumba. No se entierran con ese monstruo, si no lo vencemos. Hola, yo voy, me llamo Pablo. Tuve la gran suerte de poder vivir un semestre en Bogotá. Entonces, podío conocer un poco la cultura colombiana. Y quería preguntarte sobre para ti qué es el éxito. ¿Qué herramientas podrías darnos en base alguna experiencia que hayas tenido? Muchas gracias. Gracias. Bueno, esto es el éxito. Es decir, poder desnudarse frente a los demás y decir, son mis vergüensas, pero son mías. Esto es lo que hay. Yo usando otro ejemplo, creo que al inicio fracasé con mi esposa, porque no fui así, no me desnudé frente a ella. Quise ser muy elegante, quise ser muy serio, fuerte, muy seguro, quise conquistarla con. Con mucho filtro de mi época, que era la cara, la actitud, y después uno se va quitando la ropa poco a poco. Y entonces hay una cierta decepción del otro lado. No pensé que fuera así. No pensé. Y siempre dije, claro, no nos enseñaron eso del éxito, de poder emprender. Hacia el éxito así, desnudándose. Yo debí mirar a mi esposa, quitarme todo y quedar desnudo frente a ella y decirle, "Mire, esto es lo que hay". Y con lo que hay vamos a hacer algo. Ahora, tenga en cuenta que está haciendo frío, en Madrid, eso no se queda así. Eso no se queda así. Ves sido un poco vergonzoso, pero desde ahí, desde ese punto, desde lo que hay, voy conquistando. Pero cuando pasa lo contrario, que lo venden mucho hoy en día, el éxito se conquista. Primero, publica fotos con cargos, diga que tiene, a un mente las cifras, hagas el que sí, aunque no. Y uno dice, "Mmm, no sé". También le llama "numu", mucho "umu". Y en algún momento, se va a ver la realidad. Y lo mejor es comenzar de. de abajo, sin perder, obviamente, la dignidad, pero comenzar desde donde estamos, decir, "Esto es lo que hay". Y con lo que hay hay que lograrlo. En una época donde hay tantas herramientas para el éxito, donde se habla tanto, de éxito, se está perdiendo la autenticidad, no da, l orgánico, el decir bueno, pero esto es lo que hay. Esta es mi realidad, esta es la verdad y yo me siento feliz. Y sé que de un mejor art, pero esto es lo que soy y no voy a tapar mis cifras, mi realidad, mis vergüenza, mi terapia, mi tristeza, mi depresión, mi dolor, mis fracasos, mi primero garr, los errores que comedí con el primer hijo, que hasta hoy le pido perdón, era el conejito de India, o sea, no sabía ser papá, no es que esté tratando mejor a tu hermano, es que sería terrible volver a repesar lo que el trato tan malo, entonces él lo entiende, éxito creo que es eso, ahora tenemos sed de vergente auténtica, real, me gustan los buenos negocios de alimentos, de comidas, no. Y hay algunos que uno llega y dice "ah, que bueno, bien organizado, limpio, todo muy bien, perfecto", y uno dice "wow, pero venga, ya está demasiado limpio, demasiado perfecto", y cuando sirven uno dice "no sé", hay otros que tal vez no son tan limpios, no están sucios, pero no son tan, tan brillantes, y uno dice "wow, que delicioso comer aquí, le recomiendo este lugar", no, no se sorprenda al llegar, no va a pensar, no es bueno, la gran cosa, pero es delicioso lo que sirven allí, entonces tener coherencia, es esencial en el camino al éxito. Hola, yo soy mi nombre es Brallana, un placer estar aquí, compartiendo con usted. Mi pregunta es, con toda probabilidad, le quede muchísimos años más de experiencia, aprendizaje y lecciones, pero la pregunta es, hasta el día de hoy, un momento presente, cuál es la elección más importante o de otra manera, cuál es el o los aprendizajes más importantes que ha tenido en su vida. Gracias. Hasta este momento, la gracia. Está el perdón, que es maravilloso, pero luego está la gracia. La gracia es darle al que no merece, entonces es un riesgo alto, darle a alguien que no merece, pero por alguna razón siento que es una de las lecciones más importantes, que quisiera transmitirle a mis hijos, sepa defender sus derechos, sepa hablar, expresar claro, no confunda las personas, respete las opiniones de los demás, sepa mar, perdonar, pero sobre todo tenga gracia. Y no sé ni qué decirles a mis hijos para explicarle la gracia, pero que es eso, papá, es darle al que no merece, pero como así es que cuando uno le da al que no merece, puede que esa persona se aprovecha, porque no lo merece, ni siquiera está pidiendo, y yo le doy, puede que lo que haga es abusar, pero hay muchos casos donde la persona recibe un impacto tan fuerte por la gracia, que cambia, es decir, no puede volver a hacer el mismo, me trato mal, me trato mal, y yo lo trate bien, me trato mal y yo le sonré, no quiero, pero yo sí puedo por usted, y quiero, y voy a calmar la situación y voy a abrazar, voy a despeder. Ejemplos sencillos, es los miserables, un padre deja ospedar a un preso, un fugitivo, un reo fugitivo, los peda, le da comida, lo trata como si fuera un hijo, las monjitas le dicen, "Padre nos va a robar, nos puede matar, no, no, no, no, no, yo sé lo que hago y lo trata como un hijo", y el reo no lo puede creer tanto afecto, tanto cariño, pero por la noche no aguanta, es una naturaleza salvaje de su vida y se lleva todo lo de plata, lo su tensilio, lo mete en una bolsa y se escapa, lo agarran por allá, con todo eso, lo traen ante el padre y dicen, "este loco dice que usted le regalo esas cosas de plata, este ladrón sin vergüenza, pero eso no puede ser del, el padre lo mira y le dice, se te quedaron los candelabros y les saca otros dos cosas de plata y se las da, o sea, absurdo, y las monjas miren al padre y dice, el ladrón dice, "Si ve", bueno, mentira, el mero regaló y se escapa, pero algo pasa en el cerebro de este ladrón que no puede volver a robarme, no puede, no puede volver a hacer nada más, no puede, algo hizo esto absurdo que hizo el padre, este acto de gracia, que el hombre no pudo y comenzó a darle vueltas esto en su mente, tantas vueltas que comenzó a estudiar, a leer, a mejorar, a entender la vida, finalmente cambió de vida, se hizo, creo que fue un alcaldé, sí como un alcaldé de una ciudad, pero aquel policía siempre lo busco y descubrió, él era un reo usente, yo lo dejé ir y lo comenzó a buscar. Y bueno, los miserables, está libro de Victor Hugo, están las películas, deben verlo, pero esa gracia que transforma, no sé ni cómo explicarlo, no la tengo ni la rasguño, a veces uno tiene vizos y uno dice, "puedes hacerlo", pero ¿cómo me gustaría que mis hijos la tuvieran? Tienen mucho más que yo y eso es hermoso verlo en los hijos, a veces son más tolerantes, más amables, más, pero me parece una enseñanza fascinante, lo que es la gracia sin darle una connotación ni política ni religiosa, sino como un rasgo, si es divino, igual está ahí, a la alcance de nuestra homarida. [Aplausos] [Música] Compromiso con las personas. Aprendemos juntos 20/30. Un iniciativa de BVAA para un futuro más verde e inclusive. [Música]

Podcast Summary

Key Points:

  1. Yokoi Kenji, hijo de padre japonés y madre colombiana, creció entre dos culturas y se dedica al trabajo social analizando patrones de comportamiento en Japón y Latinoamérica.
  2. Destaca la disciplina japonesa y el "sentido de tribu" (donde cualquier adulto puede corregir a un niño) frente a la capacidad latina de improvisar en el caos, buscando un equilibrio entre ambas.
  3. Explica los conceptos japoneses de *Shimei* (propósito de vida enfocado en el servicio) e *Ikigai* (sentido interno de vida que persiste incluso ante adversidades), ejemplificados con anécdotas de su abuelo colombiano.
  4. Reflexiona sobre la felicidad y la tristeza como complementarias, narrando su experiencia de bullying en Japón y cómo el silencio y la ayuda a niños especiales transformaron su perspectiva.

Summary:

Yokoi Kenji comparte su experiencia como hijo de padre japonés y madre colombiana, creciendo entre dos culturas opuestas: la disciplina estructurada de Japón y la capacidad latina de improvisar en el caos. Como trabajador social, analiza patrones de comportamiento, destacando el "sentido de tribu" japonés, donde cualquier adulto puede corregir a un niño, versus la tendencia latina a funcionar mejor en entornos caóticos. Explica que ambos extremos pueden generar patologías como el suicidio o la violencia, por lo que busca un equilibrio.

Introduce los conceptos de *Shimei* (propósito de vida ligado al servicio) e *Ikigai* (sentido interno que no se pierde ante adversidades). Ilustra el *Ikigai* con la historia de su abuelo colombiano, quien, en su lecho de muerte, vendió su ropa a visitantes, demostrando que su pasión por vender trascendía el dinero. Finalmente, reflexiona sobre la felicidad y la tristeza como complementarias, narrando cómo, al llegar a Japón a los 10 años, sufrió bullying y soledad, pero encontró consuelo ayudando a niños con síndrome de Down en un salón especial, lo que le enseñó a aceptar la tristeza como parte de la vida.

FAQs

El shimei es el propósito de vida enfocado en servir a los demás. El ikigai es un sentido interno de vida que no se trunca por circunstancias externas, como un accidente, y motiva a la persona a actuar sin depender del dinero.

Destaca la disciplina y el sentido de tribu japonés, donde cualquier adulto puede regañar a un niño porque son 'todos nuestros hijos'. En cambio, el latino sobresale en el caos, improvisa bien, pero se estresa cuando hay orden estricto.

La felicidad y la tristeza van de la mano; no se debe evitar la tristeza, sino recibirla y atenderla como a una visita, para que no se vuelva peligrosa.

Al llegar a Japón, por no entender el idioma, lo enviaban al salón ocho, donde estaban niños con síndrome de Down. Allí, una maestra le pidió ayuda para evitar que un niño se comiera plastilina, lo que lo conectó con su labor social.

Al llegar a Japón a los 10 años, pasó meses en silencio sin entender el idioma, lo que inicialmente le causó tristeza, pero luego entendió que ese silencio fue importante para su desarrollo.

Su abuelo, un comerciante, en su lecho de muerte vendió todas sus camisas y pantalones a los visitantes, dejando dinero en la mesa de noche. Su ikigai era vender, y no podía dejar de hacerlo aunque estuviera enfermo.

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