
La discusión explora la tesis de que el progreso científico y tecnológico en el mundo material se ha ralentizado notablemente en las últimas cinco décadas, a pesar de los avances en el ámbito digital. Se argumenta que este cambio coincide con una transformación cultural: un alejamiento de la exploración del mundo exterior (simbolizada por la llegada a la luna) hacia un enfoque en la introspección y la identidad (representada por el movimiento hippie). Subyace a este giro un temor apocalíptico hacia la tecnología, alimentado por sus aplicaciones duales y peligros potenciales, desde las armas nucleares hasta la inteligencia artificial autónoma. Esta aversión al riesgo, junto con la hiperespecialización académica y la existencia de dogmas científicos, dificulta la innovación disruptiva. En consecuencia, aunque el progreso continúa en áreas digitales, no se traduce necesariamente en un mayor bienestar económico o material general, sugiriendo una era de estancamiento relativo en comparación con el dinamismo de principios y mediados del siglo XX.