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Voces de la LIJ - Rafael Salmerón

8m 58s

Voces de la LIJ - Rafael Salmerón

En una conversación durante el cuarto Congreso sobre escritura para niños y jóvenes, Rafael Salmerón reflexiona sobre la evolución de la lectura entre generaciones. Destaca que los adolescentes de hoy expresan ideas con claridad y profundidad, desafiando la idea de que los lectores jóvenes son menos capaces que en el pasado. Critica el enfoque adulto que exige a los jóvenes una madurez cultural y selección de contenidos que, en muchos casos, no es realista ni justo. Afirma que la literatura infantil y juvenil debe ser valorada por sí misma, no como un producto secundario o víctima del sistema cultural adulto. Subraya que el verdadero objetivo del escritor no es imponer enseñanzas, sino que el libro sea disfrutado con cariño y que el lector, especialmente el niño o joven, sienta conexión con lo que ha leído. Además, resalta la importancia de respetar al lector y no imponer modelos de lectura o pensamiento forzados. Finalmente, expresa que el acto de escribir debe ser auténtico, guiado por el cariño y el deseo de que el niño o joven se sienta emocionado y acompañado por la obra, sin pretender forzar una enseñanza o un resultado específico. Este enfoque sugiere que la literatura infantil no necesita ajustarse al mundo adulto, sino que puede existir en su propio espacio, con libertad, respeto y autenticidad.

Transcription

1510 Words, 8183 Characters

Spanish
[Música] Boces de la Lig, una mirada al mundo de Realitatro infantil y jovenil, con Javier Fernández. [Música] Seguimos disfrutando de conversaciones así, bastante preves, ya lo estáis escuchando. Desde el cuarto Congreso, escribir para niños y jóvenes, organizado por la sección infantil jovenil de la situación colegial de escritores este año, en la biblioteca pública Elena Fortuna, aquí en el barrio de retiro. Y tengo la suerte de tener a uno de estos escritores fantásicos que ya han animado más participado y que ya se libera un poco, Rafael Salmerón, ¿cómo estás? Muy bien, muy bien, encantado, está aquí sufriendo el calor, pero, oye, estupendo. Oye, que día nos ha salido de calor, madre mía, de estos un entrenamiento para la feria del libro. Sí, sí, sí, es la feria, lo que pasa es que aquí parece que la sombra, aunque estemos bajo techo, no afecta mucho. Sí, increíble, es un calor aquí dentro, espectoso. Bueno, es un peaje que paga por venir aquí a disfrutar de un Congreso que, por otro lado, me parece muy interesante que hasta ahora, pues ha hecho el primer parón de Congreso, ¿qué te has encontrado? ¿Cómo ha sido el arranque? Pues hay una cosa que especialmente en la mesa redonda que he tenido con Santiago hacia aclarada con Magali Guerrero y con Pablo Reina, que es un tema que ha salido durante hablando sobre la bajada del nivel de los lectores, sobre todo de compresión lectora de los niños y adolescentes de la feria de vocabulario, que es un tema que se trata mucho, es curioso porque han intervenido dos chicas, las dos de 14 años y escuchándolas, digamos, que todos los argumentos que se daban a favor se rompería, se rompería, se rompería, se rompería, era maravilloso escuchar cómo se expresaban lo claro que tenían las ideas y para mí, esto no sé, tenemos muchas veces la idea está de cualquier tiempo pasado, fue mejor y yo no recuerdo que los adolescentes son niños de mi época leyesen más, se expresas el mejor, tuviesen más cultura que hoy en día, para nada, cada uno, algunos sí, otros, ¿no? Fíjate, estoy contigo, es verdad que yo veo muchos chavales que son mucho más inteligentes que nosotros. Sí, y que hablan y que leen y que saben cosas que nosotros ni sujetamos. Sí, además que tienen que tener un bavaje cultural muchísimo más profundo el que teníamos nosotros. Tienen más, quizá, quizá están menos fijados en la lectura como tal, pero yo creo que el mundo que tienen no lo tenemos ni que viene de su edad. No, no, para nada, nuestro mundo era un, digamos, un quartito pequeño y ellos tienen una sala enorme en la que poder moverse y poder aprovechar todas esas aportaciones que hay. Claro, quizá, eso sea una de las cosas que no estamos viendo, ¿no? Que hay mucho donde mirar, entonces quedarse o ser experto o saber mucho de algo más difícil. Sí, también, que hay que saber distinguir entre lo que nosotros como adultos queremos que sean los niños y lo que son. O sea, no lo sé, muchas veces yo hablo, yo tengo una especie de sensación de que les estamos volviendo un poquito locos y de que somos muy pocritas. Que les pedimos una cosa que nosotros no… No, es que les pedimos dos cosas. Les pedimos que por una parte sigan siendo niños y que a partir de cierta edad, además, además se comporten como adultos. Desde el punto de vista la responsabilidad de elegir lo que nosotros queremos que tienen que elegir y me parece que es muy injusto con ellos. Hay que la libertad, precisamente, si les pedimos pensamiento crítico, tenemos que dejar que ellos escogan. No, pensamiento crítico, pero este. Ya. Que yo quiero, que yo quiero, que yo quiero. Claro, también, o todos los temas que ha estado por ahí pululando el tema de si se lee o no se lee. ¿Tú qué crees? A ver, se lee muchísimo más que antes, porque además también, aunque a veces se habla de que hay una especie de sobresaturación de publicaciones y de oferta, digamos, el acceso que tienen ellos la preocupación que hay desde el punto de vista social es mucho mayor que antes. Vamos a ver lo que también y es una de las cosas que a mí me parecen que es injusto plantearles es pretender que los chicos de hoy en día y las chicas, digamos, demuestren un nivel de madurez y de saber seleccionar los productos culturales que nosotros queremos cuando nos estamos viendo la isla de las tentaciones, entonces, ¿voy a ser muy mal hablado y que joderse? No, es verdad, de verdad. Tienes toda la razón, rafada. ¿Qué dices? ¿Tú qué esperas? ¿Qué pasa en un congreso como este? Porque aparte de lo que ya estamos hablando y tal, ¿qué esperaría? ¿O qué de ese área que hago de ocurrir a? Hombre lo que yo, a mí no me gustaría, es que, primero, no me gusta para nada que han el catastrofismo ni en el victimismo, que muchas veces sobre todo, se viste la literatura infantil de juvenil. Se tiene desde algunos círculos esa especie de perspectiva de somos víctimas. Todo está mal. Todo está mal. Es que no nos respetan. No nos tiene. No nos tienen en cuenta. Bueno, lo primero que tienes que hacer es respetarte a ti mismo y respetarte tu trabajo. Hacerlo lo mejor que puedas. Hacerlo con el corazón y a partir de ahí, pues mira, igual lo que haces tiene más o menos éxito, igual no tiene mucho que ver con con el lector, sino con saber con dar una tecla que hay gente que le da muy bien y otra gente que no y muchas veces también tiene que ver con la suerte, porque la suerte es un factor que no se tiene en cuenta y siempre tiene que ver para todo. Claro, la más es una cuestión muy curiosa, porque la suerte solo funciona cuando es mala. Si no, es porque me ha pasado algo malo porque me ha pasado a mí, porque no me le en a mí y si le le en a ese, pero estoy seguro que si te le no lo esperas, estoy seguro que el que vende cientos y cientos y miles, incluso millones de exemplares, no se está planteando y porque me le en a mí, pudiendo leer a otro. Entonces, hay que tener un poco de consistencia de pensamiento. Me gusta lo que estás comentando. Me parece muy sincero que son mensajes que también hay que dejar, ¿no? Entonces, crejé la literatura infantil y no tiene que buscar su espacio un poco más ampujones. Yo creo que no. Yo creo que la, que la literatura infantil y juvenil, lo que no se puede pretender es que se respete y que se, se, se valore la, digamos, la producción cultural para niños pensando que los que tenemos que estar reivindicándonos. Somos los adultos y que tenemos que estar en, hay muchas veces que con el tema, además, yo lo he discutido pero una vez descomiembros de la, de la hace, es nosotros no estamos en el mismo, ni siquiera, no, no jugamos en la misma liga que los adultos. No, no, no, no, no, no, no, no, no, menor, es, estamos en diferentes, diferentes y punto donde lo que importa, lo que importa es que, que, que los niños y los, y los jóvenes que leen tus libros, pues, pues, pues disfruten con ellos y si pueden sacarle algo, que se lo saque. Claro, bueno, pues estamos acostumbrados a ver a niños y niñas que han leído tus libros. ¿Qué, qué piensa cada vez que ves un, un niño con uno de tus ejemplares, bajo? Pues hay, vamos a ver, siempre te da una alegría, saber lujicamente algo que has hecho con todo el cariño. Claro. Que, que, que eso que has hecho es recibido por la personal a que tú se lo habías dedicado. Pero, sobretodo, hay una cuestión que a mí, por ejemplo, me, me parece que es muy importante. Hay una pregunta que me suelen hacer, no los cuchos más pequeños, sino a partir ya, probablemente, de quinto, sexto, en la eso. Y es, ¿qué pretendías cuando escribiste este libro? ¿Qué querías? ¿Qué enseñanza quería? ¿Qué querías? ¿Qué querías? ¿Qué pensásemos? Ligo, a mirar, si nos planteamos esto, al final lo que estamos haciendo no es escribir libros, es extender recetas de forma. Manuel es de, yo disucionado. Claro. Entonces, yo lo único que quiero cuando escribo un libro es que lo disfrutes, y si puede ser que pienses el que lo que a ti te dé la gana. Porque lo primero que hay que hacer para respetar la etiatoria infantil y juvenil es respetar al lector. ¿Entres de lo que si tienes toda la razón? En fin, te voy a dejar que entesa distupendo a seguir con las jornadas. Eso es. Rafa, muchas gracias. ¡Nada, encantaba loco!

Podcast Summary

Key Points:

  1. Rafael Salmerón destaca que los jóvenes lectores hoy tienen ideas claras y expresión sólida, contradiciendo la creencia de que la lectura ha disminuido.
  2. Se cuestiona el enfoque adulto de exigir madurez y selección cultural a los niños y jóvenes, señalando que esto puede ser injusto y deshumanizante.
  3. La literatura infantil y juvenil debe ser valorada por su propio valor cultural, no como un producto secundario o víctima de un mundo adulto que la ignora.

Summary:

En una conversación durante el cuarto Congreso sobre escritura para niños y jóvenes, Rafael Salmerón reflexiona sobre la evolución de la lectura entre generaciones. Destaca que los adolescentes de hoy expresan ideas con claridad y profundidad, desafiando la idea de que los lectores jóvenes son menos capaces que en el pasado. Critica el enfoque adulto que exige a los jóvenes una madurez cultural y selección de contenidos que, en muchos casos, no es realista ni justo.

Afirma que la literatura infantil y juvenil debe ser valorada por sí misma, no como un producto secundario o víctima del sistema cultural adulto. Subraya que el verdadero objetivo del escritor no es imponer enseñanzas, sino que el libro sea disfrutado con cariño y que el lector, especialmente el niño o joven, sienta conexión con lo que ha leído. Además, resalta la importancia de respetar al lector y no imponer modelos de lectura o pensamiento forzados.

Finalmente, expresa que el acto de escribir debe ser auténtico, guiado por el cariño y el deseo de que el niño o joven se sienta emocionado y acompañado por la obra, sin pretender forzar una enseñanza o un resultado específico. Este enfoque sugiere que la literatura infantil no necesita ajustarse al mundo adulto, sino que puede existir en su propio espacio, con libertad, respeto y autenticidad.

FAQs

Creo que no es menor, al contrario, muchos jóvenes expresan ideas claras y con profundidad. No es que hayan leído menos, sino que su mundo es más amplio y diverso, lo que les da una cultura más rica y compleja.

No, la lectura ha aumentado significativamente. Aunque hay muchas publicaciones, el acceso y la preocupación social por la lectura son mayores que nunca.

Porque debe ser valorada como una producción cultural auténtica, no solo como un producto para niños, sino como una forma de expresión que merece espacio y reconocimiento.

Que se eliminen el catastrofismo y el victimismo, y que se reconozca que los lectores infantiles y jóvenes tienen derecho a ser escuchados y valorados por su propio contexto.

Que disfruten del libro, que se sientan conectados con él y que, si quieren, puedan extraer enseñanzas o reflexiones personales de lo que leen.

La suerte es un factor importante, ya que no depende solo del contenido, sino de cómo se distribuye, se promociona y se recibe por parte de los lectores.

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