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Vivir fingiendo durante años: la inquietante psicología de la mentira

from La teoria de la mente

43m 19s

Vivir fingiendo durante años: la inquietante psicología de la mentira

La transcripción explora el fenómeno de la mentira a través de casos reales y complejos, desde un falso médico que fingía trabajar en la OMS hasta personajes que inventaron pasados o autoridades para protegerse del miedo o acceder al reconocimiento. Se destaca que las grandes mentiras no son solo falsedades, sino combinaciones de verdades reales colocadas estratégicamente. Muchas personas no mienten frecuentemente, y la mayoría de las mentiras provienen de una minoría. Los casos de Jean-Claude Román, Enrique Marco, Nicolás Gómez y Andrew Wakefield muestran que la mentira surge como un mecanismo de defensa emocional, para evitar el dolor o mantener una identidad deseada. La mentira funciona porque se integra en un ecosistema social que la valida: familiares, instituciones o culturas. A diferencia de lo que se cree, no se trata de detectar mentirosos, sino de entender por qué alguien decide mantener una historia falsa, especialmente cuando esa historia protege emociones profundas como el miedo, el orgullo o la identidad. La investigación muestra que el ser humano es hábil para mentir sin sentirse un tramposo, y que la verdadera pregunta no es si se está engañando, sino qué se está protegiendo y por qué. Este análisis revela que la mentira no es un acto de maldad, sino una respuesta humana a la incertidumbre, al miedo al fracaso o al dolor del rechazo.

Transcription

6185 Words, 36270 Characters

Spanish
Un hombre se levanta por lo mañada, designina con su mujer y con sus dos hijos pequeños. Se pone una camisa limpia, coge las llaves del coche y se va a trabajar. Su familia cree que es médico, más concretamente investigador de la Organización Mundial de la Salud en Ginebra, pero no es médico. No trabaja en Organización Mundial de la Salud y cuando cierre la puerta de casa por la mañana no tiene absolutamente ningún sitio donde ir. Así que conduce a parca, a veces en un área de servicio, a veces en el bosque, a veces, y esto en los que más me impresiona en el aparcaminto de la propia sede de la Organización Mundial de la Salud, mirándole edificio en el que se supone que trabaja. Comprar revistas médicas y las ley con atención porque por la noche, alguien le va a preguntar por su trabajo y hay que tener conversación, deja pasar las horas. Y a la hora en la que vuelve a casa, un hombre que ha estado trabajando, vuelve a casa. ¿Qué tal el día? Bien, lo normal, mañana lo hará otra vez, y pasado, y dentro de 11 años. Este hombre se llamaba Jean-Claude Román y sostuvo esta vida durante casi dos décadas y las cena de zonas por que en 2002 Edward Cortes rodó la vida de nadie con José Coronado que está inspirada en el caso. La película suaviza bastante, la realidad fue mucho más oscura y mucho más difícil de mirar. Pero quizá hay algo más interesante que el como, es el porqué. ¿Por qué alguien dedica media vida a sostener algo así, por dinero, por admiración, porque disfruta engañando, porque les sale gratis? ¿A quién empieza de verdad la historia de hoy? ¿Por qué vamos a cruzarnos con un falso médico? Un falso superviviente, de un campeonácio, un chaval de 20 años que se paseaba con las luces de emergencia por Galicia, una empresaria de Silicon Valley y que iba a cambiar los análisis de sangre, un científico que fue el orgullo de todo un país y un médico británico cuya idea sí que viva 28 años después. Y si nos quedamos en que todos eran narcisistas, psicópatas, mitómanos, nos habríamos ahorrado el trabajo de entender algo que es justo lo contrario de lo que venimos a hacer hoy. Porque la mentira no tiene una motivación, tiene varias, y a veces conviven mal dentro de la misma persona, hay quien miente para conseguir algo, hay quien miente para convertirse en alguien, hay quien miente porque llega un día en el que decir la verdad se vuelto psicológicamente insoportable. Es el último caso, es el que era más miedo, porque no requiere ser un monstruo, requiere haber esperado demasiado. Bienvenidos a la teoría de la mente. Bienvenido a la teoría de la mente. Si sufre ansiedad o depresión, este es tu espacio. Llevamos más de 25 años ayudando a las personas a entender y superar sus problemas de ansiedad, somos uno de las clínicas mejor valoradas si queremos acompañarte en tu proceso. Puedes llamarnos al 9-1-1-1-9-8-1-5-7 o escribirnos a [email protected]. Y si quieres empezar hoy mismo, entra en nuestra comunidad especializada gratuita, el mapa de ansiedad, un lugar para entenderte mejor y para saber mejor lo que te ocurre. Como te ocurre, ¿y qué pasos puedes dar? Si te suscribes hoy, tendrás acceso a material y podrás contactar con casos y historias parecidas a la tuya. Más información en las notas del programa. Desde meternos a fondo en este asunto, vamos a desmontar una chorrada que se refite muchísimo, seguro que la ha soído que una persona normal, mienta entre 50 y 200 veces al día, se dice que una seguridad admirable con cero fuentes confirmadas. Los datos apuntan a otra cosa, en un estudio con 1000 adultos estadounidenses, 6 de cada 10 dijeron no haber contado ninguna mentira en las 24 horas anteriores. Y apareció el detalle bueno, casi la mitad de todas las mentiras registradas venían de un 5% de la muestra. Investigadores posteriores han seguido encontrando a lo mismo, la mayoría miente menos de lo que nos creemos, una minoría concentra el grueso. Y también es importante, estos son datos autoinformados y preguntar a la gente, ¿cuánto miente tiene un punto cómico pero incluso con esa cautela la distribución desigual aparece una y otra vez? Y eso cambia la pregunta, ¿no se trata de averiguar cómo una mentirigilla pido se convierte inevitablemente en teranos? ¿Por qué no se convierte? ¿Se trata de entender qué pasa cuando mentir empieza a dar beneficio? Cuando parece que no te van a pillar y sobre todo, cuando encuentras un relato decente para explicarte a ti mismo que tienes derecho a seguir. Porque el ser humano tiene una habilidad prodigiosa para hacer trampas sin sentirse un tramposo y no hablo de los otros, hablo de nosotros. Volvamos al coche, Jean-Clor Román era un chico brillante, educado, discreto de esos que del instituto no dan ningún problema. Empezó a medicina el león y el segundo curso pasó algo que, contado así, parece menúsculo, no se presenta un examen. No, no sospeció, no se presentó, se quedó en la cama. Ahí estaba la puerta de salida, un año perdido, una conversación incomoda con la familia, un verano regular, pero no la cogió. Volvió matricularse en segundo, dejó que todos creían que había pasado a tercero y se acostumbró a asistir a clases que no lo correspondían con una tranquilidad asombrosa. Durante años se matriculó uno y otra vez en el mismo curso sus compañeros iban avanzando, el seguía allí muy simpático sabiendo bastante medicina sin ser nunca médico, después fingió el título. Después fingió una tesis, después apareció el puesto en la Organización Mundial de la Salud Sanjinebra a 20 minutos de casa. Se casó, tuvo dos hijos, se instaló en una zona tranquila de la frontera Franco Suiza donde muchos vecinos trabajaban al otro lado y a nadie le parcía raro que un señor se marchara temprano y volviera tarde, una mentira necesito otra y otra. En Manuel Carrer se carteó con él durante años y escribió el adversario que sigue siendo el mejor sitio para entender este caso y ahí aparece el elemento psicológicamente más interesante. Roman no parece haber montado el personaje sobre todo para que las miras en lo montó en buena medida para no ser visto, para que nadie descubries el chico que un día no fue capaz de levantarse a hacer un examen. Y ahora salvando la distancia mostruosa, con lo que pasó después miras y te suena el mecanismo de arranque. Ha suspendido algo, un examen, una posición, una entrevista, alguien te pregunta qué tal y dice "bueno bien", ¿podrías corregir los cinco segundos después? Sería en cómodo y se acabó una semana más tarde y ya necesitas una explicación a los seis meses, no tienes que confesar el suspenso, tienes que confesar que llevas medio año mintiendo que es otra conversación completamente distinta y bastante peor. La verdad se empieza a generar reintereses. Esto es lo desagradable de ciertas mentiras que no se quedan quitas, se comportan más como una deuda. Cada mes que pasa te volver la cuesta un poco más, se llega un punto en el que la cuota mensual que es seguir fingiendo parece más varada que el pago único. Roman tenía que saber medicina suficiente para sonar a médico, tenía que justificar con gruesos, guardias, viajes o radios y su entorno mientras tanto le rellenaba los huecos, porque eso hacemos todos, nadie audita la vida entera de la gente a la que quiere. Hay una razón bastante sensata para ello. Timothy Levine lleva años defendiendo lo que él llama "La Teoria del True Default". En la conversación cotidiana damos por supuesto que el otro dice la verdad, mientras no parezca algo que dispare la sospecha en serio y menos mal. Sería imposible convivirse cada frase de tu pareja, fue esa seguida de una auditoría independiente. Imagínate él, desayuno. La confianza no es una tontería volutiva, es la condición para que exista algo parecido a una sociedad. El problema es que un impostor puede vivir cómodamente dentro de ese margen, y luego estaba el dinero. Román explicaba a familiares y amigos que gracias a su posición en Suiza podía colocarle los ahorros en productos financieros muy ventajosos. Le confiaron cantidades importantes, él vivía de ellas, no había inversión, había un hombre pagando la hipoteca de su propia ficción con el dinero de su su suegro. En 1993, la arquitectura empezó a caerse y román, mató a su mujer a sus dos hijos de cinco y siete años y a sus padres. Intentó matar también a una mujer con la que tenía una relación, prendió fuego a la casa y intentó suicidarse, pero lo encontraron vivo. En 1996, fue condenado a Cardena, perpetó con 22 años de seguridad, salió en libertad condicionan en 2019, después de 26 años de presión, con una pulsera electrónica y la prohibición expresa de hablar públicamente de sus crímenes. Y aquí hay que tener mucho cuidado, que esto también hay que decirlo, explicar el papel de la vergüenza no justifica absolutamente nada, millones de personas sienten vergüenza, miedo al fracaso y sensación de ser un fraude y no hacen nada remotamente parecido. Una explicación psicológica no es una absolución y de una emoción no se deduce un crimen, lo que nos interesa está mucho antes del final. Están en el instante exacto, en el que alguien descubre que puede evitar un dolor cambiando no la realidad, sino la versión de la realidad que entrega los demás. Te propongo una pequeña prueba, piensa en alguna vez que hayas escondido un error, nada dramático, un fallo, un trabajo, una deuda, una signatura, algo que dijiste que ya había hecho y que no habías hecho, y era preguntate que estaba semitando exactamente. La consecuencia del error, o que alguien cambiase la foto que tenía de ti, no es lo mismo ni de lejos. Román nos deja si la primera gran motivación de este especial mentirosos, mentir para que no te descubran siendo eso que temes ser. Pero hay gente que no quiere esconderse de la mirada de los demás. Quiere lo contrario, la necesita. Y aquí aparece Enrique Marco. Marco nació en Barcelona en 1921, huérfano de padre, con la madre internada Núnsica y que ha treco una infancia repartida entre parientes, es decir, alguien que en la vida no le regalo ninguna biografía alucida. Y durante casi tres décadas contó que había sido deportado al campo de concentración nazi de Flosenburg. Dava charlas en institutos, saliente a la edición participada en homenajes, llegó a ser secretario general de la CNT a finales de los 70 y más tarde, presidente de la amical de Matausen, la principal asociación española dedicada a la memoria de los deportados en 2001 el gobierno catalán le concedió la creuda de San Jordi. Su relato funcionaba de una manera que ningún historiador puede igualar, porque un historiador te explica qué ocurría llegar a un campo. Un superviviencia de una persona que sea superviviente va a decir "Yo estaba allí". Y esas tres palabras van a cambiar una habitación entera, cambiando el aire. En enero de 2005, Marco habló en el Congreso de los Diputados en un homenaje a los españoles deportados. Cuentan que hubo gente llorando. Tenía algo con lo que era imposible competir. Autoridad moral, sólo que había un problema. Nunca había estado allí. El historiador Benito Vermejo llevaba tiempo viendo grites. Había extrañado que alguien tan dispuesta a contar su experiencia delante de 2000 personas se pusiera esquivo cuando una especialista quería repasar fechas y detalles. Eso en un investigador enciende una lucecita. Vermejo tiró del hilo hasta encontrar documentación que cambiaba la historia entera. Marco, si había estado en la Alemania Naci, pero había ido en 1941 como trabajador voluntario, dentro del acuerdo con el que el franquismo envió mano de obra Hitler. Una vez allí lo detuvieron por hablar mal de los naces y pasó unos meses en la prisión de Kiel. En flos en burgu no estuvo nunca. Fíjate en el material. Había Alemania de verdad. Había guerra de verdad. Había cárcel de verdad. Y nombre si calles y frío sólo. Hacia falta cambiar dos cables. Y este detalle es realmente importante porque los grandes engaños casi nunca están hechos sólo de mentira. Están hechos de una verdad colocada en el sitio equivocado, una foto auténtica, un nombre real o un anécdota que sí ocurrió. Una persona la que efectivamente conociste, después mueves dos piezas y ya tienes otra vida. La investigación mostró de más que Marco se había propiedo de elementos de la historia de un deportado real, llamado Enrique Moner. Y la revelación llegó en el peor momento posible en mayo de 2005 a las portas de lo maneja internacional por el sexagésimo aniversario de la liberación de Matauzen. Con el presidente del gobierno presente, Vermejo decidió que ya no podía callarse. La mentira se vino abajo. Te volvió la creuda de San Jordi y dimitió. Pero entonces pasó algo psicológicamente extraordinario. Marco no dije simplemente "os he estado engañando". Pero yo una justificación y la sustupo 17 años hasta su muerte en 2022 a los 101 años. Defendió que su falsa condición de superviviente. Había conseguido que la gente escuchara que gracias a ella muchas veces probablemente sabía hablaros de los deportados en colegios donde nadie hablaba de eso y que en el fondo era verdad aunque la forma no lo fuera. Mira el movimiento, es de manual. La pregunta deja de ser tenia, yo derecho a propiarme de una experiencia que no viví y pasó a ser "acaso no sirvió mi mentira para una buena causa". Es una maniobra formidable porque permite conservar intacta la imagen. La imagen moral de uno después de haber hecho algo bastante incompatible con ella, yo no mentía por mí sino que mentía por ellos. Así que Javier cercas le dedicó un libro entero llamado "El Impostor". Y aquí hay algo que me parece de una noestidad muy importante. Marco no nos fascina porque sea distinto de nosotros sino porque hizo a la bestia algo que nosotros hacemos a pequeña escala. Decorar el rato. Adornar el papel que nos tocó contándose un poquito mejores de lo que fuimos. La segunda motivación es la mentira como construcción de una identidad moral. Roman Pereís quería evitar que lo vieran y Marco necesitaba que lo miras en. Nuestro siguiente personaje descubrió una tercera posibilidad que deue descan. Francisco, Nicolás, Gómez, Iglesias tenía 20 años cuando España entera empezó a llamarle "el pequeño Nicolás" y su historia sirve para entender algo que era un poco de vértigo que la autoridad muchas veces no necesita existir basta con representarla bien. Un coche grande, alguien te abre la puerta, una llamada que parece importante y que atiendes con cara de fastidio, una carpeta, un ascudo, un hombre pronunciado con naturaleidad sin su rallarlo como quien no le da importancia. Y de pronto un chaval de 20 años deja de parecer un chaval de 20 años, parece alguien a quien igual no conviene hacerle demasiadas preguntas. En el verano de 2014 organizó un viaje de arriba de O para Runes con un empresario. Según los testimonios recogidos en el proceso se había avisado antes a las autoridades locales de que iba a acudir a alguien cuy veintida no podía revelarse por motivos de seguridad, llegó con una puestana escena tan solvente que hubo vehículos de la policía local acompañando la comitiva. Durante el encuentro, simuló recibir una llamada de la entonces vicepresidenta del gobierno. Ponte tú a esa mesa en un momento, algo de encaja es demasiado joven, la historia rarísima, "Pray Coches", hay policías, saben hombres, y toda la gente que te rodeas está comportando como si esto fue es importante. Parece el cuento este del vestido del rey, ¿no? Y entonces aparece la pregunta que más ha ayudado a los impostores de la historia. ¿Y si resulta que es verdad? Porque dudar también tiene un precio. Imagínate a usar de farsante alguien que efectivamente estuviera allí en nombre de la presidencia a Menudo Lunes. Esto funciona porque para decidir en quién confiar, usamos atajos y en las situaciones ambigüas miramos que hacen los demás. Si la alcalde lo recibe, pues mira a la policía, a los colta y un empresario serio, se sienta con el "cada nuevo" participante, se encuentra un escenario que alguien anterior parece haber validado ya. El decorado se convierte en una credencial y el aval de los demás, en prueba. Es otro episodio todavía mejor. En una operación distinta relacionada con otro empresario, Gómez Iglesias, lo acompañó una sucursal bancaria donde se pretendía mover unos 500.000 euros. El director del Banco empezó a desconfiar y ahí volvió el teatro. Una supuesta llamada con la vicepresidenta y la documentación colocada encima de la mesa con banderas, ellos y membretes de instituciones del Estado. La operación no salió, el director mantuvo sus reservas. Ese director hizo algo psicologicamente difícil y creo que no se le ha reconocido. sido bastante interrumpió la escena. Porque esa es probablemente la mejor defensa que existe contra un impostor. Dejar de reaccionar el personaje y comprobar una firmación concreta no preguntarse si parece importante. Preguntarse si esto es verdad. El recorrido judicial posterior es bastante más entredado de lo que suele contarse y conviene no simplificarse. En 2024 el Tribunal Supremo lo absolvió del delito de usurpación de funciones públicas en uno de los casos y en octubre de 2025 en otro procedimiento hizo algo parecido, mantuvo dos años de presión por falsidad continuada en documento oficial. Lo sé yo, las banderas, los mombretes, para el final volvía a solverse de usurpación, racionando que simular una influencia que no tienes irreprochable pero no equivalejar a hacer funciones que no te corresponden. Fabricó documentos. No fabricó órdenes. El Estado no llega a moverse por el se movió la gente que tenía delante. Por eso, no necesitamos diagnosticarle a distancia ni convertir una caricatura clínica a su historia y ya es suficientemente interesante sin ponerle etiquetas de nadie que lo haya evaluado. La tercera motivación, Pace, es la mentira como acceso a la estatusia al poder. Roman fabricó un trabajo. Marco fabricó un pasado. Nicolas, fábrico autoridad y los tres descubrieron lo mismo. Cuando los demás empiezan a tratarte como el personaje que has inventado, la mentira deja de vivir dentro de tu cabeza, empieza a tener colaboradores, empieza a mantenerla otra gente por ti. ¿Pero nos falta una pieza? ¿Qué pasa cuando no engañas a una familia ni a un empresario sino un sistema entero? Construido precisamente para detectar este tipo de cosas. Bienvenidos. El Isabel Holmes dejó está en forma de los 19 años con una promesa casi perfecta. Los análisis de sangre iban a cambiar para siempre se cavaría en los tubos, las agujas, las ocho horas en ayunas, pasarían unas gotas del dedo para hacer decenas de pruebas de forma barata, más rápida y más accesible. Pero no historia irresistible, tecnología, salud, democratización, una fundadora joven con jerseys negro y una industria vieja a la que había que sacudir. El aparato se llamaba Edison y lo que no hacía al final era lo que teranos decía que hacía. Durante el juicio Sacreito que Holmes conocía los problemas de precisión y fiabilidad de sus analizadores y que esto solo podían realizar correctamente un número limitado de pruebas y que la empresa ha recurrido de forma habitual a máquinas comerciales convencionales para producir resultados que después se presentaban ante inversores y ante el público como fruto de su propia tecnología. Y aquí conviene corrigir otra cifra que infla cada vez que se cuenta, cada vez que se cuente también la historia, céranos o teranos no está fot 10.000 millones de dólares, 10.000 millones fue la valoración que llego a tener la empresa que es una cosa muy distinta. La SEC obtuvo que la compañía y sus responsables captaron más de 700 millones de dólares de inversores mediante afirmaciones falsas o exageradas sobre la tecnología, negocio o los resultados. Así que soy una barbaridad sin necesidad de añadir el un cero. Lo interesante es como un ecosistema supuestamente sofisticadísimo llegó tan lejos. Parte de la respuesta no está en la cabeza de que miente está en la cabeza de quien quiere creer. Holmes no vendía una máquina, vendía la posibilidad de estar delante del próximo gran salto, y cuando una historia encaja perfectamente con algo que deseamos que sea cierto, comprobar la empieza para hacernos una grosería casi una falta de visión. Fíjate en la paradoja que es preciosa y horrible a la vez. Cuando más extraordinaria era la promesa, más comprobaciones debía haber provocado pero justamente por ser extraordinaria, aumentaba el miedo a quedarse fuera y el miedo a quedarse fuera es un pésimo revisor técnico. Además la empresa se rodeó de gente con prestigio enorme, ex secretarios de estado, ex generales, apellitos que abren puertas y eso produce un fenómeno social muy sencillo y muy devastador. Cada nuevo observador, da por hecho que alguien anterior ya revisió lo sencial. Si toda esta gente importante está dentro, alguien habrá mirado la máquina, pues quizá no, y eso es lo que nos quita el sueño. La fiscalía estadounidense documentó que Holmes presentó inversores supuestas validaciones de grandes farmacéuticas, exageró la relación con el departamento de defensa y ofreció previsiones de ingresos que estaban años ludes de la facturación real. Afinales de 2014, su participación en la empresa estaba valorada en más de 4.000 millones de dólares, pero la mentira cruza una frontera especialmente fea en este momento. Porque una cosa se engañara un inversor sobre cuánto vale tu empresa al inversor mayorcito y ha firmado un papel donde pone que puede perderlo a todo. Otra cosa muy distinta es meter en el engaño a todo un laboratorio clínico. Téranos llegó a realizar pruebas a pacientes reales en centros de una gran cadena de farmacias, según la evidencia presentada por los gobiernos estadounidense. Al final hubo resultados inexactos en personas de seguimiento encológico, en mujeres que monitorizaban su embarazo y en, al menos, una persona a la que un resultado le hizo creer que tenía el virus del SIDA. La propia empresa acabó anulando todos los análisis realizados con uno de sus dispositivos. Ahí se acaba cualquier romanticismo con aquello de mueve de rápido y rompe cosas. En informática lanzas un parche, una analítica falsa no tiene botón de deshacer, tiene una persona en una cocina a los nueve de la noche leyendo un papel que no dice la verdad. Holmes fue condenada en 2022 por fraude inversores a 135 meses de prisión, es decir, 11 años y 3 meses. Entro en la cárcel en el 2003 y su recurso fue desestimado en 2005, perdón, 2025. Y conviene precisar algo que se pierden los resumenes. El jurado la condenó por el fraude a los inversores. La absolvió al final de varios cargos vinculados directamente a pacientes y no alcanzó veredicto en otros que motivación tendríamos aquí, dinero claro, pero reducirlo dinero explica poco. Quizás estaba el prestigio y la identidad de visionaria, la presión de sostender una empresa que ya había prometido demasiado en un relato moral muy potente. Estamos cambiando la medicina. Y otra vez esa capacidad tan humana de convertir el interés propio en una historia presentable. Todavía no funciona, pero funcionará. Los resultados no son fiables pero necesitamos tiempo. Estamos ocultando información, ¿vale? Pero es para proteger una tecnología revolucionaria, la mentira se vuelve casi indestructible cuando puede pronunciar la frase "lo hago por un bien mayor". Marco protegía la memoria de los deportados. Téranos democratizaba la salud, cada uno con su causa y la causa cubriéndolo todo como una manta. ¿Hay personas en este mundo, Popo, que parecen muy profesionales cuando hablan de lo que hacen? ¿Y sabes por qué? ¿Por qué? ¿Por qué no saben lo que hace? ¿Por qué si sabes lo que haces? ¿No tienes que aparentar que lo sabes? ¿Te sale con naturalidad? ¿Me sigues? Sí. Bien, ya lo que iba. ¿Sabes cómo se nota la diferencia? No. Pues mira, llegas a saberlo. ¿Por qué una bocecita que sale de algún rinconte tu cerebro te dice, este hombre que tengo delante de mí o esta mujer? Me está mintiendo descaradamente, contándome patrañas. Y cuando ya tienes esa pequeña información, ¿qué hay que hacer? No, no lo sé. Te diré lo que haría yo. Yo le diría, amigo, he oído muchas mentiras en mi vida porque Dios sabe que soy vendedor y que más quien menos dice alguna cosa que no es del todo cierta. Pero tú te llevas la palma. Creo que no tienes ni la más remota idea de lo que estás diciendo. Tus hijos te admiran, seguro, todos confiamos en que nuestros hijos lo hacen y quizá tu mujer no se da cuenta. Pero yo lo sé. Y al saberlo me siento obligado a comunicarte el hecho de que te considero un maldito fantasma mentiroso desde que has empezado a hablar. Y luego me sentaría y me acabaría la sopa. Y este mecanismo nos llegó un sitio más delicado todavía, la ciencia. Porque si hay algo que asociamos con la verdad, es un laboratorio. Batas protocolo, revisión por pares, gente muy sería mirando pantallas, pero la ciencia no funciona por que los científicos sean inmunes a la vanidad, al dinero, a la competencia o lo te engaño. Funciona, porque existen mecanismos para corregirlos y esos mecanismos a veces fallan. A principios de este siglo, el investigador surcoreano Juan Wohsuk se convirtió en una figura internacional. Veterinario de Formación Publicón 2004 y 2005 en Science, trabajos que parecien colocar a Corea del Sur a la cabeza de una revolución biomédica, clonación de embriones humanos y líneas de células madre, específicas de paciente, y aquello fue algo más que un éxito científico, fue un asunto nacional. Le pusieron en un serio deteo de correos miles de mujeres obrecién voluntarias para donar óbulos coreantera, estaba metida en aquello, y luego el edificio se cayó. Las investigaciones por cereales terminaron que resultados esenciales estaban fabricados, Hayens, tradacto los dos trabajos Juan, fue expulsado de su universidad en 2009, fue condenado a dos años de prisión suspendidos por malversación y por violar la ley bióética, aunque fue a suelto del delito de fraude. Pero atención al detalle bueno, porque vuelve para hacer nuestro patrón, no todo era mentira. En ese mismo periodoso equipo clonó a Snoopy, el primer perro clonado de la historia, eso sí era verdad, y una verdad grande en medio de lo expediente que hace muchísimo más difícil dudar del resto. Mire cómo se repite la estructura, cuanto mayor es el éxito más caro sale reconocer que no puede repetirlo, si eres un desconocido y un experimento falla, tienes un experimento fallido y una tarde muy mala. Si eres un héroe nacional, cuyo laboratorio supuestamente está reescribiendo la historia de la medicina, un fracaso amenaza a tu posición, tu financiación, a tu equipo, a tu país y sobre todo la idea que tienes de ti mismo. Eso no significa que cualquier científico vaya a tener o vaya a actuar ciertos temas de presión, que este sometido a ellos tenga que falsificar los datos, significa que la ciencia necesita controles precisamente porque los científicos siguen siendo personas, y ahí no nos hagamos trampa, no hemos avanzado tanto. Por cierto, el epílogo es el más raro de todos. Hoy Juan, se llama Juan, porque yo se da, es huwmng, Juan, Juan, trabaja en los Emiratos Árabes Unidos, donde dijo un programa de clonación de camellos de carreras y exhibición, la caída en desgracia dura, también lo que dura, y quedó un caso especialmente importante porque demuestra que algunas mentiras, sobrevido en perfectamente a su propio desmontaje. En 1928, Andrew Weick and Phil, y otros 12 autores publicaron en "The Lancet" una pequeña serie de casos de con 12 niños, y ese trabajo acabó convirtiéndose en el centro de la falsa asociación entre la abacuna triple bídica, sarampión paperas y rubelo y el autismo. Pero creo que ya lo hemos contado, pero hay Matiz, que casi nunca se cuenta, el artículo por su propio diseño no podría demostrar que la vacuna al final causara autismo, 12 niños sin grupo de comparación o demuestran una causa, ni aunque los miros con mucha ilusión. De hecho, años después, diez de los coautores retiraron expresamente esa interpretación causal. Pero para entonces la historia ya se había escapado del artículo y volaba sola, porque narrativamente era perfecta un niño sano, una vacuna, un cambio, dos acontecimientos cerca en el tiempo y nuestra cabeza es una máquina extraordinaria de fabricar casualidad. Si dos cosas pasan seguidas, algo dentro de nosotros, ya ha decidido que una causa iba antes que la otra, antes de que nos dice tiempo podernos rigurosos, siempre nos apasiono la causalidad. Creo que la casualidad nos deja a innearme, nos deja temblando de frío. Después llegaron a las investigaciones periodísticas y las disciplinarias, aparecieron conflictos financieros no declarados relacionados con abogados interesados en litigar contra fabricantes de vacunas y problemas serios en cómo se había presentado los historiales clínicos de aquellos niños. Tras las conclusiones del organismo reguliedad británico del áncer retractó el artículo por completo en 2010 y Wikifil fue inabilitado para ejercer la medicina en el Reino Unido, una investigación publicada después en BMG fabricó el trabajo de fraude lento. Pero en retirar un artículo no retiró una idea de la cabeza de millones de personas, las coberturas vacunales callaron, el sarampión volvió a sitios de los que ya se había ido, y ese relato sigue vivo casi 30 años después en padres, que no iba a hablar jamás de Wikifil en su vida. Ahí está probablemente la forma más peligrosa de la mentira, la que ya no necesita el mentiroso. Una vez que un relato ha encontrado miedo, identidad, ideología y comunidades dispuestas a transmitirlo, se reproduce el solito. No hace falta que nadie los sostenga, los sostienen nuestro miedo que además es un combustible muy barato. A veces decir que tienes ansiedad es como no decir nada, es tan génerico como decir que te encuentras mal, te voy a contar algo importante. No todas las ansidades funcionan igual. Hay personas que se tascan en el miedo al cuerpo, en la anticipación o la necesidad de comprobar, por eso hacer lo mismo que los demás muchas veces no funcionan. Por eso necesitas un método y para ayudar de identificar lo que necesitas, hemos hecho un tes basado en biotipos. Un biotipo no te dice que te pasa, te dice cómo y por qué te pasa. El tes de biotipos ya está disponible. En pocos minutos te ayudará a entender cuáles el patrón que están manteniendo tu ansiedad y qué método necesitas aplicar. Probablemente serán los 5 minutos mejor invertidos de tu vida. Te dejo el acceso al tes en las notas del programa, solamente haz clic en el enlace y empieza al tes. No eres un caso imposible probablemente. Probablemente solamente necesitas el mapa adecuado. Llegamos al punto donde todas estas historias se tocan. Romano necesitaba lo mismo que Marco, Marco no perseguía lo mismo que Holmes y el pequeño Nicolás no trabajaba ni de lejos en el mismo contexto que un investigador surcoreano con un sello de correos dedicado. Perguenza, reconocimiento, poder, dinero, prestigio. La necesidad de proteger una identidad que ya se ha vuelto demasiado grande para devolverla, pero en casi todos se aparecen tras ingredientes. Hay algo que la mentira permite conseguir o evitar. Hay una sensación razonable de que todavía se puede sostener y sobre todo. Hay una historia interior que permite continuar. Esto último es lo decisivo porque casi nadie se mira al espejo y concluye hoy y yo soy el villano. Perferimos otro guión. Solo estoy ganando tiempo o me lo merezco o todo el mundo lo hace, ellos también se aprovechan de mí. Cuando esto funciona en nadie se acordará de estos meses, luego por una buena causa no estoy haciendo daño a nadie. Y falta una última pieza sin la cual ninguno de estos personajes habría llegado a donde llegó. Nosotros. Y ojo, no lo malinterpretéis. No digo que las víctimas tengan culpa de haber sido engañados. Eso sería una canallada y además el falso. Digo que ninguna mentira grande se sostiene sola, necesito un ecosistema que le venga bien. Roman, necesito una familia que confiera en él y un pueblo fronterizo donde a nadie le extraña que vuelvas tarde de Suiza. Marco encontró instituciones con hambre de testimonios y un hambre que también llegaba al final a un país que estaba llegando a tarde a su propia memoria. Nicolás apareció en un mundo donde un coche, un escudo y tres apellidos fabricaban la jerarquía. Que la vamos a hacer, somos España. Y téranos, o céranos, que nunca sé cómo se pronuncia, brotó en una cultura enamorada del fundador visionario. Juan trabajaba bajo una presión competitiva y simbólica difícil de imaginar aquí. Y Wakefield encontró una historia capaz de agarrarse al miedo más profundo que existe, que algo pueda dañar a tus hijos. El gran impostor no innotice la sociedad encuentra algo que la sociedad ya quería creer y se coloca justo, justo, justito ahí. Por eso creo que la pregunta, quizá de hoy no es como detectar un mentiroso. Tenemos una fe exagerada en que mirándolos ojos, los gestos, el tono, un movimiento extraño, vamos a ser capaces de pillarlo o piden porque suda muchos y arrasca la punta de la nariz. La investigación sobre detección del engaño lleva décadas, mostrando que somos bastante peores de lo que creemos leyendo esas señales. Con muchos experimentos apenas superamos al azar, ni siquiera, con personas que revisan perfiles y que trabajan en la policía, lo cual, dicho sea, de paso, debería volvernos algo más humildoco de esa gente que asegura que haya no se la cuela nadie. ¿Hay una pregunta mejor y mucho menos la murosa? ¿Qué tendría que comprobar? Afectos prácticos de propongo un ejercicio, la próxima vez que desees muchísimo que algo sea cierto, una inversión, una noticia, una promesa, una persona maravillosa que acabas de conocer, una historia que te estás contando sobre ti mismo, por una con tres preguntas. Primera, ¿qué estoy protegiendo aquí? Un hecho, una imagen. Algo que no quiero perder. Segunda. Si quisiera demostrar que estoy equivocado, queda tu concreto buscaría. Y si las respuestas ninguno ya tienes esa información y tercera, ¿quién paga el precioso y decidón no comprobarlo? No te van a hacer inmune a nada, pero hacen algo importante. Te sacan de la escena durante unos segundos. Luego está la versión doméstica de todo esto, que es la que de verdad nos toca. Ese error que llevas tres semanas en encontrar en el trabajo, que dice por bueno, porque te venía bien, esa decisión de una discusión que ha repetido también tantas veces que ya casi te la crees tú. Nadie ni nada de esto te convierte en Jan Colroman. Faltaría más, pero funciona con la misma física. Una mentira empieza siendo una frase. Luego necesito otra frase que proteja la primera. Más tarde necesita documentos horarios, coches laboratoriosas, asociaciones, inversiones o instituciones enteras, hasta que llega un momento raro. En el que ya no sabes si una persona está protegiendo su mentira o si la mentira ha empezado a organizar la agenda a esa persona. Jan Colroman salió de casa durante años para ir un trabajo que no existía, y quizá esa sea la imagen con la que merece la pena quedarse. Un hombre dentro de un coche las horas pasando una revista médica en el asiento del copiloto, y su familia esperando que vuelva de la oficina. Y detrás de todo aquel edificio enorme de falsedades, una verdad y minuta que cada día costaba un poco más pronunciar porque a veces el problema de una mentira no es que sea demasiado grande, es que hemos tardado demasiado tiempo en volver atrás. Como aquel que decía si estás cogiendo un tren y te equivocas, más te bola pararte en la estación más próxima porque cuanto más tiempo sigas en ese tren, más te va a costar la vuelta. Así que hoy, un falso médico aparcado frente a la Organización Mundial de la Salud, un hombre que se inventó un campo de concentración y una máquina que analizaba sangre sin analizar nada, han venido al programa a recordarte que casi nadie miente sintiéndose un mentiroso, las mentiras grandes casi nunca están hechas solamente de mentiras, sino de verdades colocadas donde no tocan, y que quizá la pregunta que tenemos que hacernos no es si me la están intentando colar, sino que es exactamente lo que no me apetece nada y comprobar. Bueno, es que esto normalmente lo hago para los jueves, pero al mejor lo pongo otro día. Nos vemos el siguiente, si os quiere.

Podcast Summary

Key Points:

  1. La mentira no es un acto aislado, sino una construcción que combina verdades reales colocadas en lugares equivocados para crear una historia convincente.
  2. Muchas personas no mienten frecuentemente, y la mayoría de las mentiras provienen de una minoría que las concentra, lo que revela que la mentira es más selectiva que se cree.
  3. Personajes como Jean-Claude Román, Enrique Marco o Nicolás Gómez inventan identidades para evitar dolor, obtener reconocimiento o acceder al poder.
  4. La mentira se mantiene porque permite proteger una identidad, una causa o un miedo, y se refuerza cuando otros la creen y la validan socialmente.
  5. La ciencia y la sociedad también se ven afectadas por mentiras, como en el caso de la vacuna de Wakefield, donde una historia narrativa se convierte en dogma colectivo.
  6. Las mentiras grandes no se mantienen solas; requieren un ecosistema que las sostenga, como familias, instituciones o culturas que las validan.
  7. La verdadera pregunta no es si alguien miente, sino qué está protegiendo y por qué se siente obligado a mantener una historia falsa.
  8. La investigación muestra que detectar mentiras es difícil y que el miedo, la identidad o el prestigio son motivos más profundos que la simple necesidad de engañar.

Summary:

La transcripción explora el fenómeno de la mentira a través de casos reales y complejos, desde un falso médico que fingía trabajar en la OMS hasta personajes que inventaron pasados o autoridades para protegerse del miedo o acceder al reconocimiento. Se destaca que las grandes mentiras no son solo falsedades, sino combinaciones de verdades reales colocadas estratégicamente. Muchas personas no mienten frecuentemente, y la mayoría de las mentiras provienen de una minoría.

Los casos de Jean-Claude Román, Enrique Marco, Nicolás Gómez y Andrew Wakefield muestran que la mentira surge como un mecanismo de defensa emocional, para evitar el dolor o mantener una identidad deseada. La mentira funciona porque se integra en un ecosistema social que la valida: familiares, instituciones o culturas. A diferencia de lo que se cree, no se trata de detectar mentirosos, sino de entender por qué alguien decide mantener una historia falsa, especialmente cuando esa historia protege emociones profundas como el miedo, el orgullo o la identidad.

La investigación muestra que el ser humano es hábil para mentir sin sentirse un tramposo, y que la verdadera pregunta no es si se está engañando, sino qué se está protegiendo y por qué. Este análisis revela que la mentira no es un acto de maldad, sino una respuesta humana a la incertidumbre, al miedo al fracaso o al dolor del rechazo.

FAQs

Porque la mentira puede servir para proteger una identidad, evitar el dolor emocional o mantener la seguridad psicológica, especialmente cuando decir la verdad se vuelve insoportable.

Sí, pero la mayoría de las mentiras son escasas. Un estudio muestra que solo un 60% de las personas dice no haber mentido en 24 horas, y la mayoría de las mentiras provienen de una pequeña minoría.

Las motivaciones incluyen obtener dinero, construir una identidad moral, ganar reconocimiento o evitar enfrentar un dolor emocional, como un fracaso o un examen suspendido.

Una mentira puede convertirse en una deuda psicológica que se acumula con el tiempo, obligando a la persona a seguir fingiendo y justificando la mentira cada vez que se le pregunta.

Sí, porque a menudo se combinan hechos reales con elementos falsos, creando una narrativa que parece verdadera, como en el caso de un impostor que inventa un pasado con elementos reales.

Porque creen que su mentira sirve un propósito positivo, como proteger a otros, promover una causa o mantener la esperanza en una situación difícil.

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