Imagínate a llegar a Colombia después de dos años y que tu abuela te reciba con un sancocho bien cargado de carne, pero tú eres vegetariano. ¿Qué le dice sin romperle el corazón? En este episodio te vas a meter en la piel de Alex, un colombiano americano que enfrenta mal entendidos, risas y momentos tiernos con su familia, todo a través de conversaciones reales en español. ¿Listo para practicar? Aprender y reírte un rato. Hola, muchachos, bienvenidos a Spanish colombiano, el podcast número uno para aprender español de Colombia, un español claro y hermoso. Yo soy Jorge, su amigo colombiano y el día de hoy tengo un formato nuevo que les quiero compartir. He escuchado su retroalimentación y hoy les traigo un tipo de episodio que muchos de ustedes me estaban pidiendo conversaciones en español, pero esas no solo son simples conversaciones en español, los he creado mezclando le dichos, cultura colombiana y sobre todo recreando situaciones de la vida real. Antes de empezar, les recuerdo que si quieren mejorar su comprensión en español con este podcast pueden encontrar las transcripciones y traducción en inglés en el enlace de la descripción. O simplemente vayan a www.spanishcolombiano.com Ahora sí, empecemos con el episodio. Alex es un colombiano americano que visita su familia en Medellín. Su tía que lo ría lo va a recoger en el aeropuerto para luego llevarlo a la casa de su abuela al morzar. Alex con la maleta en la mano y sus ojos a un algo cansado del viaje camina por la terminal de llegadas internacionales. Lleva dos años sin poner un pie en Colombia. De pronto escucha una voz inconfundible que rompe el bujicio del aeropuerto. Alex, mi amor, por fin, grita la tía gloria desde la barrera de seguridad agitando la mano con entusiasmo. Él sonríe, suelta la maleta un segundo y se deja envolver por el abrazo fuerte y calido de su tía. "Estás igualito, sólo que más flaco", comenta ella, soltándolo un momento para mirarlo de arriba abajo. Si estás comiendo o qué, mi hijo, Alex, se ríe mientras recogé su maleta. "Sí, tía, si estoy comiendo, todo bien, sólo más ligero", digamos. Y ese pelo largo, esas la moda por allá, o te diopereza ir a la pelucría. Dice ella, con picardía, penándole un mechón rebelde. Un poco de las dos, la verdad. Dice Alex. Bueno, bueno, contame, cómo estuvo el vuelo? Pregunta la tía de gloria. "Largo, casi siete horas desde Houston. Dormí un rato y vi una película. Me tocó en la ventana, así que tranquilo". "Oy no, a mí no me gusta la ventana. No se aguanta las ganas de ir al baño, todo el viaje". Y comiste bien? Alex asiente. "Sí, pedí la opción vegetariana". Te agloria frenan seco. "Lo mira con una ceja levantada". "Veje tariana". "¿Cómo así que vegetariana?" "Sí, ya no como carne, desde hace como dos años". Ella lo mira con una mezcla de sorpresa y ternura. "Ah, mi hijo, entonces qué vas a comer aquí? Si aquí desayunamos con un área de pe chorizo. Y la huela ya te hizo el sancucho con costilla para darte la bienvenida". Alex sonríe con herbios. "Pues puedo comer solo el caldo". "El sancucho no puede ser sin carne, tía gloria, ponen los ojos en blanco exagerando el gesto". "Sancuchos sin carne". Y eso que es agua con papa. "No, Alex, el sabor está en la costilla, el hueso". Entonces me comó el arroz y la ensalada, responde él, encogiéndose de homburos con humor. "No, este gringo se me va a morir de hambre. Exclama ella echando a reír y dándole una palmada en la espalda. Pero no te preocupes, le digo a tu prima Laura que te haga unas lentejitas con plata nomaduro. Eso sí te va a gustar. Eso suena delicioso. Gracias, tía". Ella le guiña un ojo y toma la maleta. Aquí cuidamos a la familia, así sean medio gringos y sin carne. Bueno, vámonos pues que el taxi nos estás esperando. A y te advierto, la abuela todavía no sabe lo de tu vegetarianismo, así que prepárate. Alex fronze los labios mediorriendo medio preocupado. "Me va a regañar", pregunta. "No, solo te va a decir que eso no es comida de verdad, pero igual te va a abrazar como si nada". La tía gloria, "Lo mira con cariño y dice, "Ay, que dicha tenerte aquí otra vez, mi hijo". En esta segunda parte, Alex llega a la casa de la abuela y se prepara para una comunidad con su familia. La abuela, sirviendo la sopa con mucho cariño, dice, "Aquí tenés mi amor, San cocho carintico, recién hecho, con costillita como te gustaba cuando verás chiquito". Alex mirando el plato con una sonrisa nerviosa responde. "Aulita, estar mozo el plato, pero no puedo comerlo". La abuela confundida, "Lo mira con el cucharón en la mano y dice, "¿Cómo que no podés? Estás enfermo que. " Alex sacó de la cabeza con una risa suave y explica. "No, no, es que soy vegetariano ahora, ya no como carne". La abuela lo observa fijamente por un momento, como tratando de procesar lo que acaba de escuchar, luego pregunta medio en serio, medio en broma. Y entonces eso que es una dieta o una religión. Alex se ríe con respeto y responde. "No abuelita, es una decisión personal, por saludo y por los animales también". La abuela se lleva la mano al pecho, como si le dolieras lo que oye y murmura. Pero si la carne es lo que te da fuerza, eso me lo enseñó tuviz a abuela. Se levanta de la mesa y camina a la cocina murmurando para sí misma. A ver, a ver, entonces te aguarros con huevo. Eso sí, comés. Alex, asiente con alivio y dice desde la mesa. Sí, eso sí. Y en saladitas y tenés todo lo que sea sin carne está bien. Desde la cocina la abuela responde con tono de alivio. "Meno mal no sos vegano, imagínate, yo sin poder usar mantequilla ni quesito". Poco después vuelve con un nuevo plato en las manos y una sonreza triunfante en el rostro. Lo pone frente a Alex y dice "Aquí tenés, arroz blanco, huevo frito con la llamada blandita y tomático picado con limón, como para consentir".
Alex, emocionado, junta las manos como en agradecimiento y dice. Gracias, abuelita. Esto se ve delicioso. Me encanta el tomate así. La abuela se sienta otra vez con su sancocho y antes de probarlo le pregunta con un poco de quikardía. Y hayan estado sonidos que come después. Pure de aire. Alex se rie con ganas y contesta. No, abuelita. Comemos muchas cosas ricas, lentejas, garbantos, tofu, arepas también. Yo mismo cocino. Hasta prendí hacer a jizincar. La abuela fruncé el seno, sorprendida y comenta. "Ajizincar, ¿eh?" Eso sí nunca lo he oído. Pero me vas a enseñar. Aquí también aprendemos de vos. Alex, asiente con entusias muy dice. "Claro, abuelita. Te enseño lo que quieras." Alex mirá alrededor con ternura. Observa las cortinas de flores, la mesa de madera, las fotos antiguas y suspira con nostalgia. ¿Están lindos traque otra vez? La abuela de agarra la mano con dulzura. Lo mira a los ojos y le dice con una sonrisa cariada. Y yo tan feliz de tener, teme amor, aunque sea raro para comer. Le guiño un ojo y añade entre risas suaves. Lo importante es que estés aquí con nosotros. En esta tercera parte, Alex se va con su prima Laura a recorrer la palaza de mercado. Alex camina entre los coloridos puestos del mercado, mirando con curiosidad todas las frutas que no ha visto nunca antes. Se detiene frente a una fruta extraña de piel verde y espinosa. Alex mirando la fruta y curioso pregunta. ¿Y esta? ¿Cómo se llama? El vendedor de frutas con una sonrisa amable responde mientras toma la fruta con las dos manos. Eso es guana a papito. Bien buena palugo. Tiene un sabor dulce un poquito ácido. La mejor para refrescarse en este calor. Alex observa la fruta, asintiendo mientras piensa en el sabor. Nunca he oído eso y como se come, se pela o se come con todo. La hora con una sonrisa se adelanta para explicarle. Tienes que probarla con leche de almendras. Es como un batedo natural que da delicioso. Alex, asiente un poco intrigado mientras toma la guana a Ana en sus manos. Interesante, entonces me llevó una. El vendedor de frutas mientras le pone la guana a Ana en una bolsa le dice. Si papito quieres algo más, hay que hay muchas frutas exóticas para probar. Alex empieza a caminar por el mercado pero se detiene frente a una fruta amarilla que se ve aún más extraña. Y esa, ¿qué es? El vendedor de frutas, mirando la fruta con cariño, responde. Esa es maraculla. Es un poco más ácido pero tiene una pulpa deliciosa. Se come solo lo que está dentro y es perfecta para jugos opostres. Alex toma la maraculla con interés, observando la forma y textura. Que raro, no tengo ni idea de cómo se come pero quiero probarla. ¿Cuánto cuesta? El vendedor de frutas, señalando con el dedo mientras explica. Esa está en 1500, bien barata y rindio montón para hacer jugo. Alex asiente satisfecho mientras piensa en lo económico que es todo. Esta genial entonces me llevó una de esas también. La hora que si ya Alex se ríe y dice, eso es Alex, no puedes venir a Colombia y no probar estas frutas. Vamos a ver qué más encontramos. Alex, con la bolsa llena de frutas desconocidas, mira el vendedor y le pregunta mientras se despide. ¿Qué más tienes que me pueda yar para probar? El vendedor de frutas son riendo mientras mueve las manos entre las frutas, le dice, "Mire tengo pitaya una fruta con una cascara como de cactus". Muy refrescante y bien rica. Alex curioso y decidido aprobar todo responde. Dame dos de esas, ya me voy a poner como un colombiano con tantas frutas. La hora riendo mientras paga por las frutas comenta. Eso es Alex, ahora eres oficialmente parte de la cultura colombiana, comiendo frutas tropicales por doquier. Bueno, muchachos, me gustaría saber qué les pareció el episodio. Si están escuchando esto en YouTube o en Spotify, déjenme un comentario de retroalimentación. Me gustaría saber si les gusta este formato o qué más les gustaría que yo les añadiera a las conversaciones. También me pueden enviar un correo electrónico a Spanish
[email protected] si quieren escribirme. Muchachos viajar a Colombia, reencontrarse con la familia o simplemente compartir quiénes son en otro idioma no es siempre fácil. Pero cada conversación incluso las más incómodas son una oportunidad para conectar, para crecer y para hacer ustedes mismos en español. Si son vegetarianos, si hablan español con acento o si a veces se quedan en blanco no importa, lo importante es que están mostrando su corazón. Y eso, muchachos, se entiende en cualquier idioma. Eso fue todo por el día de hoy y recuerden. Persistir, insistir, nunca resistir. Nos vemos, chau.