Un siglo de expediciones científicas españolas (I): Jorge Juan y la expedición al Ecuador para esclarecer la forma de la Tierra
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La transcripción presenta la sesión inaugural de un ciclo sobre expediciones científicas españolas a América. Se centra en la figura del marino Jorge Juan y su participación en la expedición geodésica al Virreinato del Perú (1735-1744), organizada para determinar la forma de la Tierra. Se contextualiza el debate científico entre la teoría del "limón" (elipsoide prolato, apoyada por Descartes y Cassini) y la de la "naranja" (elipsoide achatado, defendida por Newton y Voltaire). Para resolverlo, la Academia de Ciencias de Francia envió una misión cerca del ecuador, en territorio español, donde se unieron los jóvenes tenientes españoles Jorge Juan y Antonio de Ulloa. La expedición, llena de dificultades y disputas internas, empleó el método de triangulación para medir un arco de meridiano en los Andes durante casi una década. A su regreso, ambos recibieron reconocimiento internacional, y sus trabajos, especialmente las observaciones científicas de Jorge Juan, aportaron datos cruciales que confirmaron la teoría de Newton sobre la forma de la Tierra.
Muy buenas tardes, señoras y señores. Iniciamos hoy un ciclo en el que les invitamos a que nos acompañen a un recorrido a través de tres destacadas expediciones que tuvieron como destino América y como objetivo el conocimiento científico y que se desarrollaron aproximadamente durante un siglo entre el período ilustrado comprendido entre 1735 y 1803. Este ciclo analizará las aportaciones españolas a las ciencias naturales y de la salud atendiendo tanto al desarrollo de las empresas viajeras como a la biografía de sus protagonistas. El próximo jueves, el investigador Juan Pimentel, estudiar a la figura del médico y naturalista Jose Celestino Muthis, quien se trasladó al territorio del actual Colombia para desempeñarse como médico y estudiar la flora americana. En la clausura el científico Luis Enjuanes analizará la real expedición de la vacuna, que bajo la tutela del médico Francisco Javier Balmys, llevó a América y Asia la vacuna de la viruela. Y esta tarde, en la sesión inaugural, la dedicaremos al marino e ingenieron a Val Jorge Juan, quien junto a la expedición geodesica francesa, partió a los territorios actuales de Perú y Ecuador para estudiar la forma de la tierra. Y para volarnos de este poliedrico marino, nos acompaña esta tarde Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional y del Real Observatorio de Madrid y miembro de número de la Real Academia de Doctores de España. Doctor en físicas ha desarrollado su carrera en estrecho contacto con instituciones europeas y estadounidenses, experto en formación estelar y en nebulosas planetarias, ha publicado numerosos artículos sobre estos temas. Además de su trabajo como investigador, como divulgador científico, colabora con numerosos medios de comunicación y es miembro del Consejo Ditorial del Periódico del Mundo. Ha publicado numerosísimos artículos sobre temas de astronomía y ciencia general y es autor de varios libros. De entre sus numerosos galardones, señalamos el reciente premio de comunicación científica otorgado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Fundación B.V.A. Les dejo con el Dr. Rafael Bachiller y con Jorge Juan y la Expedición Al Ecuador para esclarecer la forma de la tierra. Muchísimas gracias. Muchas gracias, muchas gracias, de Lucia por la presentación tan simpática. Y muchas gracias a ustedes por haber decidido pasar un rato hoy aquí con nosotros en el día de San Jorge, en rememorando la figura de nuestro Jorge, posiblemente uno de nuestros Jorge más universales. Jorge Juan, además de dar la circunstancia de que el año pasado se celebró el 250 aniversario de su fallecimiento. Y bueno, creo que es muy oportuno que en este miniciclo, en el que se van a hablar de otras expediciones, también fundamentales para la ciencia en España, si haya incluido a la figura de nuestro gran Jorge Juan, una figura que está en cierto modo muy bien documentada a nivel académico, pero que sigue siendo un desconocido del gran público. Antes de meterme realmente con la historia, con la biografía y con las aventuras de Jorge Juan, les voy a reducir en el debate que realmente le llevó a esa expedición, un debate que se prolongó desde el siglo XVII, al XVIII, durante mucho tiempo, y que tenía que ver con un limón y con una naranja. Y ya pueden ustedes adivinar que me estoy refiriendo, por supuesto, a la forma de la tierra, que la forma de la tierra era esférica, por supuesto, es algo que se conocía desde la antigüedad, y espero que no haya ninguna persona que defienda teorías diferentes entre los asistentes. Pero sin embargo, en el siglo, como les digo, en el siglo XVII, empezó a haber signos, indicios, de que quizás no era perfectamente esférica, sino que podría tener alguna deformación. El primero que tuvo la idea de que quizás fuese a largada por los polos fue en redes partes, de cart, hizo una teoría, según la cual que le llevó a predecir, que la tierra debía ser un poco como un limón, digamos, ¿no? Como les decía. Y esto se apoyó en esta teoría, vino apoyada por unas medidas que se hicieron en el meridiano, que lo explicaré un poquito mejor, como se hacían estas medidas, en el meridiano al norte y al sur de París, se hicieron unas medidas, como digo, y llevaron a este resultado que les muestro aquí, que es que un grado del meridiano, por encima de París, media 111 kilómetros, como a 0 o como a 0 1, y por debajo de París, al sur de París, 113. Y según estas medidas, lo cual les explicaré por qué, de ahí se deducía, mejor dicho, que la tierra era un elipsoide prolato, es decir, tenía una forma más parecida a un limón que a una naranja. Esta teoría, como les digo, vino entonces apoyada por qué necesieron estas medidas, especialmente el director de los apadridos de París de la época, el primer casini, y venía a apoyar al cartesianismo, tradicional, cristiano, la compañía de Jesús también era cristiana, entonces había todo una corriente de opinión hacia la tería del limón, digamos. Pero es aquí que hubo un físico, ya no es Richard, que en 1679, marchó al ecuador y puso allí un pédulo, es un pédulo que patiese exactamente segundos, es decir, que tuviese un periodo de dos segundos, que hiciese una oscillación cada segundo, cerca del ecuador. Y ahí se dio cuenta que ese pédulo tenía que hacerlo 2,8 milímetros más corto en el ecuador que en París, a 48 grados de latitud norte. Entonces, esta es una de las poquísimas fórmulas que tengo las transferencias, en las transparencias, pero si ven ustedes a partir del periodo, sin la longitud, se hace más corta para mantener el periodo constante a un segundo o a dos segundos, mejor dicho, porque va a tres segundos, pues, si disminuyo la longitud, hay que disminuir la gravedad. Entonces, si la fuerza de la gravedad es más pequeña, eso significaría que cerca del ecuador, estoy más lejos del centro de la tierra que en París, os dicho de otro modo, que la tierra no está ensanchada por el ecuador y, por lo tanto, tiene más bien una forma como una naranja. Así que esto fue un punto para los naranjas. Y el punto mayor para el equipo de los naranja vino de Newton, que en 1680 y algo publicó sus principios la teoría de la gravedación universal, según la cual, por la composición de fuerzas de la fuerza centrífuga, la fuerza de la gravedad, la tierra tendría que estar según sus predicciones, también, achatada por los polos, ensanchada por el ecuador. Así que ahí tenemos a los dos equipos, los limones con de caja, y los naranjas con Newton, y ahí en ese debate vino a introducirse Voltea, Voltea, que era una persona muy inquieta, intelectualmente, había tenido problemas en París en un momento dado, tuvo que salir huyendo, marchó a Londres, y en Londres tuvo la suerte de conocer a Newton. Bueno, cuando yo esas teorías de Newton, y vio que iban en contra de las teorías de los Jesuitas y de los Cartesianos, etcétera, y, mediatamente, se hizo partidario de los Newtonianos. Así que Voltea, aún sin saber mucho de física, empezó a defender muy apasionadamente la teoría de Newton. Voltea no sabía nada de física, pero quien sí sabía de física era esta señora. Esta señora es la única mujer que les voy a mostrar en la conferencia, pero fue una mujer excepcional. Esta señora estaba en su castillo, la marquesa de Chatele, cuando Voltea volvió a Francia, pasó una temporada en ese castillo, invitado por el Marqués, el Marqués no estaba en el castillo, así que tuvieron una relación íntima, Voltea y la marquesa de Chatele, y esta señora sí que había estudiado matemáticas y sabía muchísimo de física y matemáticas. Entonces, cuando Voltea le hablaba de Newton, ella se puso a reducir al francés los principios, la obra magna de Newton. Le llevó. 8-9 años en traducir la obra que la fue traduciendo poco a poco e publicando la traducional "Fanacés poco a poco" e luego se publicó integramente 1759, 10 años después de haber muerto de posparto. E esa traducción "Fanacés" que va precedida por un prólogo muy entusiasta del propio bolter ha sido la mejor traducción de la obra de Newton en francés hasta bien entrado el siglo XX. O sea que Emilí de Chatelet, sí que estaba convencida con argumentos y con argumentos sólidos para defender la figura de Newton. Aquí estamos con las dos teorías, el ilipsoide de Cassini, o descartes, y el elipsoide de Newton. Entonces cómo se puede hacer medidas desde la tierra, desde la superficie de la tierra, saber si la forma es como un limón o como una naranja? Y entonces aquí le pido un poquito de atención porque la explicación es un poco complicada pero digamos que si uno está en la superficie de la tierra y mide un grado sobre el meridiano, ya saben el meridiano, la línea, el círculo que pasa, la línea que pasa por los dos polos, si uno está cerca del ecuador como sucede en esta posición, aquí la curvatura es más alta que en el polo y por lo tanto el radio de curvatura es más bajo. Es decir que un grado subtiende un longitud que es más grande, perdón, más pequeña que la que subtiende en el polo. Al ser la curvatura mayor, la longitud que subtiende el mismo ángulo es más pequeña. Así que uno midiendo la longitud que subtiende sobre el meridiano, un ángulo dado, por ejemplo un grado, en el ecuador y en el polo, eso se miden kilómetros y lo puede midir en kilómetros, pues entonces puede distinguir sólo con medidas si estamos sobre un limón o sobre una naranja. Como les digo es el caso de la naranja exagerado aquí, el asatamiento mucho para que vean que el radio de curvatura es mucho mayor, por lo tanto la curvatura menor hacia la parte de arriba que está más aplanada y mucho menor hacia el lado del ecuador donde la curvatura se hace más rápida. Por lo tanto hay que midir como les digo un ángulo en el ecuador y en el polo. Y eso es exactamente lo que quiso hacer la Academia de Ciencias en Francia, que había sido creada en el siglo XVII por los 14, que vemos ahí representado con Colbert, con el observatorio de París al fondo, que todavía sigue en pie, ahí en París tal y como le vemos en los aquí. En el centro de París se ha quedado hoy muy cerca de los jardines de Lusenburgo, pues para esclarecer la forma de la tierra, la Academia Francesa aprobó dos misiones científicas, en 1734. La primera acerca del polo, lo más cerca posible, a 66 grados norte, que no está mal, en la ponia y la segunda al vir reinato del perú, cerca del ecuador, a 0 grados de latitud. La del perú, la que tenía que ir cerca del ecuador, tenía que venir a territorio, que en aquel momento era español. La de la ponia contó con Mapertid, y partido para allá con otros astrónomos, clego lemonie, y fue acompañada por un sueco, porque van cerca de Suecia, Felsius, un físico muy famoso, porque como saben ustedes, definió la escala de los grados centigrados, los grados del sís. Y la que fue al perú, la que iba a ir al perú, se le encargo a Luigi Odan, un astrónomo junto a la condamín, químico, también astrónomo, Bugea, y bueno, pues ellos tenían que venir, como les digo, al vir reinato del perú, que era territorio español, no podían acceder, así como así, al territorio español. Así que pidieron al rey, de que independía la Academia de Ciencias, Luis XV, que les gestionase el acceso a nuestros territorios, en Ultramar. Luis XV dijo, no hay ningún problema, yo hablo con mitillo, Felipe Quinto, el rey de España, y seguro que mitillo nos da el permiso. Y por supuesto, Felipe Quinto no solo no se le puso, sino que se tomó mucho entusiasmo por la empresa. Eso sí, puso una condición, y es que los franceses no fuese en solos, a ver que iban a hacer esos franceses en nuestros territorios, no se sabía muy bien, ya saben ustedes el espionaje, la época era importante. Así que decidió que habría que elegir, como dice esta real orden, a dos de los más hábiles oficiales que acompañasen y ayudasen a los académicos franceses en todas las operaciones de la medida. Y no solo para que así pudiese hacerse con mayor facilidad y brevedad, sino también para que pudiesen suplir la falta de cualquier académico o de todos, de secuenta de la responsabilidad que se iba a poner sobre esos dos españoles, si los franceses fallaban, ellos se tenían que ocupar de todo, debido a las tantas navegaciones diferencias de clima y para poder continuar estos dos, deberían ser capaces de continuar y de aún de hacer enteramente ellos solos en caso necesario la medida proyectada. Y luego, para dar después cuenta de ella a la Academia Real. Dos personas en quienes concurrieren no solo las condiciones de buena educación, indispensables para conservar amistose y reciproca correspondencia con los académicos franceses, sino la instrucción necesaria para poder ejecutar todas las observaciones y experiencias conducentes al objeto, de modo que el resultado fue se afrutó de sus propios trabajos con entera independencia de lo que hicieran los extranjeros. Es decir, queremos saber lo que hacen, se deben ser dos personas que estén dispuestas a hacer, o sea que se enteren profundamente de cuál va ser la medida, etc., y con esa responsabilidad tan grande, que si son ellos los dos únicos que quedan, lo tienen que hacer ellos todo. Pues bien, para esta misión de tan alta responsabilidad, el ministro de la Marina José Patinho, eligió a dos jovencísimos cadetes de la Escuela de Guardia Marina, de Guardia Marina, muy capaces, pero muy jóvenes, tenían tan solo 19 y 21 años de edad, y para la misión fueron ascendidos inmediatamente al grado de teniente de navio, uno era matemático y el otro era una naturalista, uno era nuestro Jorge Juan como habrán adivinado y el otro era Antonio de Uyó. Así que nuestros dos joveres intrépidos de 19 y 21 años, como les digo, zarparon de Cádiz, el 26 de mayo de 1765, llegaron a Cartagena de Indias, el 7 de julio del mismo año, y ahí esperaron a los fraseses que llegarían el 15 de noviembre, y se habían embarcado en una expedición que les iba a durar más de 8 años. Nuestros Guardia Marina no lo tuvieron nada fácil, nada más llegar los fraseses los me nos preciaron completamente, porque ellos eran sabios académicos y demás y esos jóvenes no sabían prácticamente nada de lo que iban hacer, pero es que además entre los sabios franceses enseguida empezaron las rencillas, en particular, Luis Godán rompió sus relaciones con la condomín, Luis Godán era una persona serena, inteligente, sabia, la condomín tenía un carácter mucho más exuberante, digamos, y con bugea, que tenía problemas de estómago y tenía un carácter bastante agrio. Entonces, múltiples refillas entre ellos, así que los españoles tuvieron que tomar partidos por uno o por otros, en seguida Jorge Juan se alió mucho con Luis Godán, y de hecho, como venían ustedes luego acabaron juntos en Cádiz, Luis Godán acabó vino a Cádiz, y yo ha estuvo trabajando con unos iconotros, entonces, además de las meditas que tenían que hacer, no solo es que le encargas en eso, es que estando allí, vez en cuando el Virreide del Perú, el recién nombrado Virreide del Perú que había ido con Jorge Juan, en la misma nave, les requerían para otras misiones, que no tenían nada que ver con la misión científica que llevaban, y tenían que abandonar todos los trastos e irse a hacer otra cosa, problemas con los indígenas y como les digo la expedición duraría unos 9 años. Es verdad que Luis Godán, como les digo, que en seguida congenió muy bien con Jorge Juan, valoró en seguida la dedicación de los dos españoles. Así que, como resultado de esta expedición a la vuelta, desempeñaron también los españoles que los resultados que trajeron, todavía hoy son motivo de asombró en todo el mundo, yo diría. Están plasmados en dos libros, uno de ellos es el viaje a la América Medidional que escribió principalmente en Dono de Uyó. Es una obra más bien literaria, tiene la narración de todas las aventuras, de todos los abatares que pasaban.
por allí, bueno, las descripciones naturalistas, por supuesto, de todo lo que vienen, pero no tiene mucho contenido científico técnico, aunque António de Ulloa, por supuesto, durante la expedición, descubrió y describió el platino, por primera vez, es uno de los tres elementos de la tabla periódica que han sido descubiertos por españoles. Jorge Juan plasmó todas sus experiencias en estas observaciones astronómicas y físicas, que recogen en su integridad y con todo el lujo de detalle el trabajo científico técnico que se llevó a cabo en la expedición y que en un momento voy a tratar de contarles por encima en qué consistió. Al cabo de 9 años, Jorge Juan regresó en una fragata list a Paris, bueno, a Brez, y de Brez, a Paris, y allí fue sacado, seguida por los científicos franceses, que lo nombraron miembro de la Academia de Ciencias y posteriormente también lo sería de la de Drondres, de la Royal Society y de Berlín. Mucho más difícil lo tuvo a António de Ulloa, porque la fragata en la que volvía de Libones fue apresada por los ingleses, que las zonas habían declarado la guerra francia y fue conducido a Cingla Terra, y en ese breté tuvo que arrojar parte de la documentación que llevaba, pero guardó todo lo referente a las medidas que habían hecho y cuando llegó a Inglaterra y mostró esas medidas, no solo lo liberaron si lo que le hicieron también académico de la Royal Society. Muy bien, y ahora les voy a contar un poco en qué consistió esta medida. Como les decía antes, consistía en medir un arco de meridiano, un cierto ángulo que eligieron entre quito y cuenca en el actual ecuador. Eran unos 350 kilómetros, lo que tenían que medir, ¿de acuerdo? Unos un poco más de tres grados, contado desde el centro de la tierra, pero atención, tenía que hacerlo en los Andes a una altura promedio de 3.500 metros y con algunas cumbres que casi alcanzaban los 5.000. Así que esta es la medida que les decía desde quito hasta cuenca, como venus 3 grados de latitud, unos 350 kilómetros aproximadamente, pero esa medida es exactamente la que queremos saber cuánto era, si era un poquito más de 350, un poquito menos. Entonces, el método que utilizaron es el de la triangulación, es un método que se sigue utilizando todavía hoy y se utiliza desde la antigüedad, porque es un método muy sencillo y muy potente, consiste en lo siguiente, desencuenta de la facilidad y de la robustez que tiene ese método. Hay que medir un a, si uno mide una base en un triángulo, por ejemplo la base a c, ¿de acuerdo? Y mide después dos ángulos, el ángulo a y el ángulo c, uno conoce todos los lados, esto te ya determina completamente el triángulo. Ya conoce el lado a, b, el lado c, b, es decir que sabe qué distancia hay desde a, b, se sabe qué distancia está al barco, también desde c y además sabe también el ángulo de mb. De acuerdo? Midiendo una base y dos ángulos, una base y dos ángulos. Ahora eso sí, hay que medir con precisión, porque si uno se equipó con poquito en la base o en uno de los ángulos, pues ya se va a todo la gareta. Así que ese es el método que se utiliza, que se utiliza y se ha utilizado esta muy reciente, esta es la llegada a la foto, gran metría para hacer mapas. Ellos empezaron en Yuruki, midiendo una base, con esa base hicieron un primer reángulo y ya tenían otras dos distancias y ya como tienes otras dos distancias, mide otros dos ángulos y ya tienes otras dos. Y otras dos, otras dos, otras dos, solo tienes que medir ángulos, solo ángulos y conoces todos los tamaños de todos los triángulos a lo largo de estos 350 kilómetros. Es conveniente cuando uno hace esto, pues claro, mides aquí la base de partida y luego llegas aquí, sabes lo que va a valer la base al final, la base del último triángulo, pero esa también se suele medir otra vez para ver que todo va bien, se compara con lo que predizo, digamos, a partir de las medidas de ángulos y con lo que mido de nuevo. Pues bien se tomaron dos bases de control, una cerca de cuenca y otra cerca de tarquí. Para medir utilizaron este método, de ensecuenta, eran tripodes de este estilo como caballetes de pintor, más o menos, y utilizaban como medida en la época no había el sistema métrico decimal, todavía. Las medidas eran un auténtico lío, había toesas y no todas las toesas eran iguales, la toesa que ellos utilizaban era de 1,95 metros de longitud, estaba dividida en 6 pies, un pie 12 pulgadas, una pulgada 12 líneas y una línea 12 punidos. Eso teóricamente se dice muy bien, pero cuando uno trata de llevarlo al patrón de hierro que se había construido en París, esto con un les digo prácticamente 2 metros, 1,95 metros, y tienes que hacer todas estas divisiones, en la época no había sistemas muy mecanizados para que las divisiones se fuesen con muchísima precisión. Luego ya se mecanizaron los sistemas para hacer las divisiones en todos los aparatos de medida con muy alta precisión, pero en la época las precisiones eran lo que eran. Así con esos caballetes y con unas perchas que se iban mediendo, se iban comparando con el patrón de hierro, pues uno tenía que medir esa base, que se eligió una base de 12 kilómetros y se iban poniendo perchas de 3,3 toesas, y se decidir de 6 metros, o por ahí cada percha suspendidas a una altura variable, porque dependía un poco del terreno. Ellos habían elegido una zona aparentemente bastante llana, pero no completamente llana, como se pueden imaginar sobre 12 kilómetros. Con lo cual esos 12 kilómetros, esa medida de 12 kilómetros, según uno iba mediendo, iba acumulando un montón de errores y había que hacerlo con muchísimo cuidado. Y es que la llanura, pues tenía inclinaciones, había una quebrada, como les he dicho, las subdivisiones en el patrón, no permitían saber exactamente las dimensiones de cada percha. La lectura, dilataciones, contractiones, había que hacer las medidas siempre a la sombra y así empecieron mediendo toesa a toesa, 6.153 toesas, era lo que midieron en estos 12 kilómetros, al principio muy lentamente, 40 toesas en cada día, a lo último ya multiplicaron la velocidad a 10. Y fue, sobre todo, Jorge Juan, el que adquirió la mayor maestría, digamos, o el que hacía las medidas con mayor cuidado. No obstante, se hicieron dos medidas independientes, la de Jorge Juan Conluigo Down, la de Uyó, con el resto de los franceses. Y en noviembre de 1736, ya tenían esas medidas y el resultado fue 12 kilómetros, 225 metros, como 52,43. Es decir, y con una presidición de 10 a la menos 5, es decir, una presidición muy muy alta a pesar de todo el laberinto de errores de que les he hablado. Y eso es un dibujo del diario de la condamina, en el que se muestra la llanura y de Yaruuki, como le decía, con el sitio donde se hicieron las medidas. Esa medida que se había hecho a una altura dada, por supuesto había que referirla al nivel del mar. O sea, porque no se estaban en una cordillera. Para eso, Jorge Juan ideó un sistema utilizando los barómetros de Torrichelli y utilizando las diferencias de presión, llegó a convertir las medidas en altura a las medidas a nivel del mar. Y una vez, bueno, que ya tenemos la base, hay que empezar a medir triángulos y ya medir esos triángulos sobre 350 kilómetros. Así que, para estas medidas de triángulos, se utilizó un cuarto de círculo, sobre todo y un anteojo, perdón, sí, y un cuadrante. Entonces, este es el cuadrante, el cuarto de círculo que se utilizó y que según son ilustraciones del libro de Jorge Juan, como les digo, comparado con otro que hay en el Museo Naval, que posiblemente también fue utilizado por Jorge Juan. Así que, con ese instrumento, y les recuerdo que aquí la dificultad nuevamente era grabar las medidas, o sea, las divisiones para hacerlo con mucha precisión. Pues, con este instrumento empezaron a medir ángulos, entre un pico, se ponen un pico, y entonces miraban a otro pico y al otro, y ahí medían esos dos ángulos.
y así sucesivamente. Entonces, es el mismo método que se ha utilizado hasta hace poquísimos y se pasean ustedes por nuestro territorio, verán estos vértices geodesicos que instalan mis compañeros del Instituto Géo Nacional, en los que se sitúan ahora, se sitúaba ante o dolitos, instrumentos un poco más precisos que los que utilizo Jorge Juan, pero que son los que sirven también para medir ángulos y construir así el mapa de España. Y si se encuentran con uno de ellos, respeten lo, porque como dice el cartel que tiene debajo su destrucción está apenado por la ley. Bueno, pues estos son los vértices geodesicos, el equivalente allí, pues serán estos picos como ven ustedes, aquí está el observador y está midiendo hacia allá y hacia allá, ¿no? Pues bien, esto se dice pronto, pero la verdad es que nuestros geodesas no conocían por supuesto bien la geografía del país. A veces en montaña, pues bueno, tienes nieblas, nubes, falta de visibilidad, muy bajas temperaturas, mal tiempo, en las cumbres, imprecisiones en las lecturas y en las divisiones, muchos sabotajes por parte de los indígenas que no comprendían muy bien y les interesaban mucho, posiblemente las medidas que se estaban realizando, y luego falta de medios económicos también, tampoco iban sobrados de todos los medios. No obstante, midieron dos veces, cada uno de los triángulos, pero bueno, con todos estos zapatares, por ejemplo, en Pichincha, uno de los picos que es como el Mont Blanc, hubo temperaturas bajísimas y bugeas casi muere por congelación. Durante 23 días que estuvieron esperando, hubo muchísimas nubes y al final se tuvieron que bajar sin medidas. En Caraburú los fueron los indígenas los que le robaron las tiendas de campaña y les dejaron completamente desprotegidos. En Pamma, la marca, el viento y el frío hacen que los indios se marcan corriendo y godan se despeña y quedó herido. En otro sitio, en tan lagoa, la pendiente es demasiado escarpada y andesubir gateando. Hay nubes, después de subir de todo esfuerzo y se tienen que volver a bajar sin medir. En otro pico, mal tiempo es Jorge Juan, el que se acreditenta. En Chichokko, es su yo, al que cae enfermo y tiene que abandonar las medidas y en cuenta, finalmente muere el cirujano de la expedición, el francés sinerg, pero esto no fue por un accidente sino por un lío de faldas para teser. Total, un montón de avatares y de penalidades y como les decía en un momento dado Juan y Uyó, son llamados a una campaña militar en los mares del sur y tienen que abandonar el trabajo a medias. Así que la medida de los triángulos se prolongó durante dos años. Aquí tienen a nuestros geodestas escalando a esos picos tan altísimos y con el cuadrante tratando de medir desde otro de los puntos. Finalmente se miden todos los triángulos y se llega a cuenca y se miden las bases de comprobación, porque esta hora sólo teníamos la base de 12 kilómetros y ahora se miden dos bases, una en cuenta o trantar aquí. Estas son las comparaciones y lo que resulta es que la medida había sido excelente porque la diferencia que se encontró entre la medida real, digamos, de la base de comprobación y lo que se había calculado a partir de la primera medida y de todos los triángulos era tan sólo de 10 a la menos 4. Así que estupendo esto salió muy bien, pero bueno, después de todo esto todos estos triángulos no son horizontales como se pueden imaginar, porque cada pico está a una diferente altura. Hay que llevarlos a una orizontal y no sólo a la misma orizontal, sino al nivel del mar y luego no son los lados del triángulo lo que nos interesa. Si lo que nos interesa es la longitud del meridiano que va, que está incluido en esa riangulación. Así que hay que hacer esos cálculos para esos utilizan también observaciones astronómicas y se hacen cinco medidas independientes, aunque Jorge Juan y Antonio de Ulló acordaron la misma y por tanto estas son las cinco medidas, las de Jorge Juan, las de Jorge de Ulló. Juan de Ulló es perdón y Antonio de Ulló, como les digo, fueron la misma y resultaron ser exactas a la media de las cinco medidas, o sea que habían sido las más aproximadas al resultado final. Y este es el resultado final, un brado en el ecuador, mide 110,697 kilómetros, 110,697 kilómetros con un error de tan sólo 44 metros unos metros arriba o abajo. Así que es una precisión increíble para la época y un auténtico alarde, yo diría, en la medida. Bueno, habíamos dejado a Moepertiú en la ponia, que se iba hacia la ponia, que había pasado en la ponia. Pues Moepertiú, partido de Duker, de Dunker, que el 2 de mayo del 36 y o el 18 de junio a torneo, en la frontera entre Finland y Suecia. Y ahí estuve midiendo pero menos de un año, menos de un grado, porque los nuestros en el ecuador midieron tres grados. Pues sólo un grado, sólo una medida, los otros habían hecho cinco y regresó el 9 de junio del 37, es decir al capo de un año con este resultado. Un grado es igual a 112 kilómetros, 112 kilómetros, es más, en el polo que en el ecuador. La medida de Jorge Juan y de nuestra gente todavía no estaba disponible, pero sí que había esas medidas que les mostré al principio en el entorno de París, que realmente no eran buenas, no tenían ninguna precisión, no había ninguna diferencia entre el nord y el sur, porque estaba dentro del margen de error. Pero sí que se sabía que era entorno a 111 kilómetros. Si eso 111 kilómetros en París y 112 en la ponia, pues Mopertiu concluyó inmediatamente. La tierra es una elepsóideoblato, es como una naranja, no espero al resultado de la otra expedición. Este es el sitio donde me dio Mopertiu, como les digo un grado unos 100 kilómetros, en la frontera entre Finlandia y Suecia. Y bueno, Mopertiu que no debía ser una persona muy modesta, anunció su resultado, se ha abo muy platillo, y los presentó en 1737 a la Academia, la Academia Francesa, y los publicó en el 38. Y no sólo eso sino que se rerató como ven ustedes aquí, vestido de la pon, y apretando, aplastando la tierra con una de las manos. Volteo estaba exultante y le escribió "Os felicitos, señor, habéis aplastado a la tierra y a Cassini", es decir, las viajas ideas. Y bueno, nuestro Jorge Juan aún seguiría midiendo durante siete años en América hasta 1744. La verdad es que Mopertiu, que su figura se ha recuperado relativamente recientemente, tuvo al principio bastante éxito, lo llamaron a Prusia para fundar la Academia de Ciencias de Berlín, pero en seguida en Francia se dieron cuenta de la baja calidad de sus medidas. Acabó al final de no estado por Volter por su comportamiento, y el caso es que murió despresegiado en Prusia en 1759, cuando Prusia estaba en Guerra con Francia. Así que esta es la historia de Mopertiu. En retanto como les decía, Jorge Juan en 1744 llegó a Bres, luego a París, fue ampliamente reconocido, nombrado en medio de la Academia, y el valor de su trabajo ya no paró de imponerse en todo el mundo y su prestigio fue creciendo más y más. Fue su medida, a estos 112 kilómetros, los que la que dio el espaldarazo definitivo a la teoría de la gravitación de Newton, y la verdad es que difícilmente se podría acumular más prestigio a nivel mundial que el que acumuló Jorge Juan. Y lo de Mopertiu fue una pena, porque si hubiese tenido la calidad de las medidas de Jorge Juan, posiblemente el ellipso y de terrestre que se definió en el año 1884 podría haberse formulado mucho antes. Pero eso sí, la falta de precisión de las medidas de Mopertiu, lo que hizo es que se organizas en más expediciones y en particular ya después de la Revolución Francesa en 1791, la expedición de delambo y de Meshen que vinieron a Barcelona, dos directores de los Salvatores de París, para extender el meridiano desde París hacia el sur. Y esa expedición fue la que sirvió para definir el metro, como las 10 millones y más parte de etcétera, etcétera. Que como saben ustedes fue impulsado también por la Revolución Francesa que quisiera.
a ser que todo fuese muy racional y sistematizaron todas las medidas, incluso quisieron cambiar el calendario, aunque no lo consiguieron. Y bueno, en esta misión tuvo una participación destacada también a otro español José Chikes, que llegó a ser subdirector de mío observatorio a Quien Madrid. Y así siguió otro siglo de medidas con mucha participación española, en 1803, del hambre Meixen, y Chais estiende la transgibulación hacia Valencia. El pobre Meixen murió allí en Castellón en 1804, y está enterrado en Castellón. En 1808 fueron Vio Tiarago, también director de los Observatorio de Paris, quien ensievaron la regulación hasta el macizo del Mongo, en Javi Aideni, entre Javi Aideni en Alicante. Ahí estamos ya en la Guerra Napoleónica, así que Arago es acusado de espía, pero explicó lo que estaba haciendo, y los españoles lo liberaron, y pudo regresar a Paris sin problema. En 1811, Chais y el Matemático Rodríguez, el Engallejo Rodríguez, que fue director de los Observatorio de Madrid, también, enlazan con Ibiza y Formentera, utilizando visuales de ense cuenta de hasta 200 kilómetros. Unas visuales que sólo se superarían en 1879, cuando Iván y Dibero enlazó España con Argelia, alcanzando un nuevo record de México. Este es el mapa de 1886, la regulación que se había hecho en España, todavía no es suficientemente deensa, pero la parte donde se habían hecho las medidas para el meridiano, como ven, tiene bastante densidad. Aquí están los enlaces con Ibiza y Formentera, del que les ha hablado, y lo que hizo Iván y Dibero con Argelia. Bueno, Jorge Juan no sólo hizo la medida del meridiano en esos 9 años, sino que hizo muchas observaciones astronómicas también. Por ejemplo, esto es un mapa de la luna, un dibujo de la luna, hecho por él en su libro. Y a partir de 1746, se sabe también, cuando ya de París vino a Madrid, que estuvo haciendo algunas observaciones, que posiblemente para determinar bien la latitud de Madrid, de allí marchó a Cádiz para dirigir la cademia de Guarda Marinas, y no puede entrar en mucho detalle, porque no tenden que nos faltaría, necesitaremos un ciclo de conferencias para hablar de todas sus facetas, porque fue. Caballero de Malta, Marino, ingeniero naval, astronomo, geodesta, profesor, académico, fue espía en Inglaterra, embajador en Marruecos, diseñador de Arsenales, en particular el del ferrol, es una de sus obras mayores, creador de la Asamblea, Líter Ega de Cádiz, etc., etc., es decir, un auténtico, hombre ilustrado. Y sin embargo, fue sospechoso porque defendía las teorías de Copernico, como no podía ser de otra manera, en la teoría heliocentrica, y en 1763, cuando tenía 50 años de edad, escribió este opúsculo, son unas páginas, pero que son muy sabrosas de leer, sobre el estado de la astronomía en Europa. Y ahí se queja amargamente de cómo España tiene todavía reticencias a aceptar la teoría heliocentrica. Dice, por ejemplo, "Quereure estabelecer fija a la tierra, es lo mismo que querer derribar todos los principios de la mecánica, de la física y de toda la astronomía, sin dejar auxilio ni fuerzas en la humana para poder satisfacer". Estas reflexiones se han hecho ya en Casa y Toda Europa, no hay reino que no sean iutoniano y por consiguiente Copernicano. Y así sigue etcétera, etcétera, que janto sea amargamente hacia el rey de que España, algunas estamentos en España, sigan aferrados a las ideas antiguas, a las ideas geocentricas. Jorge Juan también estuvo en el origen de la creación del Lordo Grande suservatorios astronómicos de la época y que han permanecido activos hasta nuestros días. El primero lo creó en Cádiz en 1752, cuando es nombrado director de la Academia de Guardia Marinas, allí desarrolla la idea de crear el observatorio astronómico de San Fernando, de la isla de San Fernando que todavía siga en pie y que puede no ser desbicitar, tiene un museo fabuloso. 1753. Cádiz llegó a Madrid en 1770, Jorge Juan, en pleno reinado de Carlos III, para dirigir el seminario de Nobles, una especie de universidad privada de los Jesuitas, que estaba por la calle princesa, y que había quedado completamente en decadencia cuando se había espulsado a los Jesuitas. Bueno, pues él la retomó y le dio un nuevo impulso y estando en Madrid, visto que había un interés nacional por la astronomía ya y no por la astronomía de navegación como había orientado hacia la que había orientado los observatórios de Cádiz en San Fernando, sino ya un poco a la idea de los observatórios de Grini, en Londres, ¿saben? sino que esto, una institución que se dedica se más a la astronomía persé, o un poco a la imagen de los observatórios de Paris. Y entonces ahí desarrolla la idea de fundar un nuevo observatorio aquí en Madrid. Esa idea se la presenta a Carlos III, que fue un monarca que se interesó por las ciencias, como saben ustedes, y que fue un pulsor de muchísimos proyectos. Y Carlos III, pues entusiasta, lo puso en su proyecto de eje de las ciencias para Madrid, que incluía un jardin botánico, que todavía está en su sitio, en nuestro real jardin botánico, un museo de ciencias naturales, un gabinete, se llamaban la época de ciencias naturales, que con el tiempo, o desde muy pronto, digamos, se abandonó la idea y se convirtió en una pinaco, que es nuestro museo del Prado. Y por último, y por último, un observatorio, que se empezó a construir en 1790, en el cerrillo de sandblas, en el aquí al lado, en el retiro, Madrid leño. Así que ese observatorio, ha llegado hasta nuestros días, también con muchísima, muy bien conservado, con muchísima actividad. Es hoy parte del paisaje de la luz, es decir, es parte del patrimonio de la UNESCO, y fue uno de las figuras que se presentó, y que se venía más, de hecho, ya ven ustedes que en el anuncio que la UNESCO había elegido, había elegido a todo el paisaje de la luz, se presentó en el observatorio, como un icono del paisaje. Y hoy dedicado, no a la astronomía óptica, sino que nos dedicamos más bien a la radiostronomía, porque el cielo de Madrid, la contaminación luminica, no permite hacer observaciones, fuera o sigue completamente activo, y ahí seguimos tratando de conservar el espíritu ilustrado de nuestros antecesores. La creación de estos dos observatorios, modernos, europeos, es posiblemente la mayor aportación de Jorge Juan a la astronomía, porque estos observatorios son las plataformas, desde la que se realizará desde entonces, prácticamente toda la investigación observacional en materia de astronomía, y así sigue siendo hoy. Ahora los observatorios no están en el centro de las ciudades, tenemos los observatorios en nuestro caso, pues en sitios alejados, en nuestro caso son rádio de les copios, en la provincia de Guadalajara, en Andalucía, en Chile, pero el espíritu sigue ahí. Y a manera de conclusión, durante la ilustración España, no fue la nación atrasada o retrogada, sin interés por la ciencia, que a veces hay estamentos que parecen hacernos, que nos quieren presentar, esa imagen de país completamente arrasado, los hombres de ciencia de la época y ya verán ustedes en las otras dos conferencias también, estaban al tanto de lo que se sucedía en Europa y contribuyeron al desarrollo de muchas disciplinas. Jorge Juan, en particular, fue un geodesta absolutamente pionero, y además, el que inició una escuela de geodesia de prestigio mundial. Y eso sí fue el último de nuestros grandes sabios totales, en el extranjero, le conocían como el sabio español, por todo lo que conocía de navegación, de ingeniería naval, de asemomía, de geodesia, de arsenales, en los últimos años de su vida, estuvo desarrollando máquinas de vapor, etc. Y desde él, pues ya, el conocimiento no se adquiere de la misma manera, tratando de abarcar todos los conocimientos, sino que la especialización ha ido cambiando, para siempre, nuestra manera de artidir ese conocimiento. Cada científico ahora sabemos más, pero de un campo muy pequeñito, muy estrechito, completamente diferente de lo que sucedía en el caso de Jorge Juan. Eso es todo. Muchas gracias por su atención.
(aplaudiments) (aplaudiments) (aplaudiments) I si todavía no han estat, vengan a visitar-nos al real observatòrio, que està aquí al lado, i aquí li contarem, les contarem, moltes altres aventures científices, poco conocidas de nuestra historia. Muchas gracias. (aplaudiments) Estàs escoltant les conferències de la Fundació Joan Marc. Accede a tots els nostres concerts, conferències i potes, en canal.mark.es, o en tu plataforma favorita.
Podcast Summary
Key Points:
Se presenta un ciclo sobre expediciones científicas españolas a América entre 1735 y 1803, destacando la figura de Jorge Juan.
Se explica el debate científico del siglo XVIII sobre la forma de la Tierra
La expedición geodésica franco-española al Virreinato del Perú (actual Ecuador) midió un arco de meridiano para resolver el debate.
Jorge Juan y Antonio de Ulloa, jóvenes guardiamarinas españoles, fueron clave en la expedición, enfrentando dificultades y logrando reconocimiento científico.
El método de triangulación permitió mediciones precisas en los Andes, contribuyendo al conocimiento de la forma terrestre.
Summary:
La transcripción presenta la sesión inaugural de un ciclo sobre expediciones científicas españolas a América. Se centra en la figura del marino Jorge Juan y su participación en la expedición geodésica al Virreinato del Perú (1735-1744), organizada para determinar la forma de la Tierra. Se contextualiza el debate científico entre la teoría del "limón" (elipsoide prolato, apoyada por Descartes y Cassini) y la de la "naranja" (elipsoide achatado, defendida por Newton y Voltaire).
Para resolverlo, la Academia de Ciencias de Francia envió una misión cerca del ecuador, en territorio español, donde se unieron los jóvenes tenientes españoles Jorge Juan y Antonio de Ulloa. La expedición, llena de dificultades y disputas internas, empleó el método de triangulación para medir un arco de meridiano en los Andes durante casi una década. A su regreso, ambos recibieron reconocimiento internacional, y sus trabajos, especialmente las observaciones científicas de Jorge Juan, aportaron datos cruciales que confirmaron la teoría de Newton sobre la forma de la Tierra.
FAQs
El objetivo principal era determinar la forma exacta de la Tierra midiendo un arco de meridiano cerca del ecuador, para esclarecer si era achatada por los polos (como una naranja) o alargada (como un limón).
Fueron Jorge Juan y Antonio de Ulloa, dos cadetes de la Escuela de Guardia Marina, ascendidos a tenientes de navío para la misión, con edades de 19 y 21 años respectivamente.
La teoría de Descartes y Cassini, que defendía una Tierra alargada por los polos (como un limón), y la de Newton, que proponía un achatamiento por los polos (como una naranja), basada en la gravitación universal.
Utilizaron el método de triangulación, midiendo una base inicial y ángulos entre puntos visibles a lo largo de unos 350 kilómetros, desde Quito hasta Cuenca, a alturas promedio de 3.500 metros.
Jorge Juan documentó las observaciones astronómicas y físicas en un libro técnico, mientras que Antonio de Ulloa escribió una obra literaria sobre la expedición y descubrió el platino, describiéndolo por primera vez.
El rey Felipe V de España permitió el acceso a territorio español con la condición de que dos oficiales españoles acompañaran y supervisaran a los académicos franceses, asegurando transparencia y continuidad en las mediciones.
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