La historia relata las graves fallas en el sistema médico de Dallas a través del caso del cirujano Christopher Donch, quien realizó cirugías peligrosas y erróneas que resultaron en daño permanente o muerte de pacientes. En el caso de Mary Effort, Donch operó en el lugar incorrecto, dejando un tornillo mal colocado que dañó nervios, provocando parálisis y dolor intenso. En el caso de Fluella Brown, perforó una arteria clave sin detectarlo, lo que finalmente la llevó a la muerte. Donch también presentaba falta de higiene, no cambiaba de ropa durante tres días y se negó a seguir protocolos médicos. El doctor Robert Genderson, un cirujano respetado, detectó los errores, grabó el procedimiento y reveló que las cirugías fueron desastrosas. Aunque Donch tuvo un caso exitoso con Shirley Mock, en otros casos causó daños severos que permanecieron durante meses. La historia destaca la necesidad de supervisión rigurosa en los hospitales y cuestiona la confianza que los pacientes depositan en el sistema médico. Muestra cómo un solo error médico puede tener consecuencias devastadoras, exponiendo vulnerabilidades del sistema de salud que deben ser abordadas para proteger a los pacientes. La narrativa concluye destacando que el sistema no protege adecuadamente a los pacientes, lo que pone en duda la integridad y la ética en la práctica médica.
Advertencia, el contenido y lenguaje de este episodio son fuertes.
Imagínate que sufres de dolor despalda. Por meses. Quizás años.
Nadie te puede decir que pasa. Vives con el dolor, día a tras día.
Sientes que tu vida está fuera de tu control y no encuentras la manera de cómo recuperarla.
Entonces. Encuentras un doctor. Es un milagro. Es lo único que te puedo decir.
El doctor Donge es un gran hombre. Yo creo sinceramente que es el mejor doctoral que puedas visitar.
Confías en él. Y si tienes los problemas que yo tengo, ya sabes, habla con él, te curará.
Estamos más vulnerables cuando vamos al doctor.
Depositamos nuestra confianza en la persona que sostiene el bisturí.
Confiamos en el hospital. Confiamos en el sistema.
No olvides visitar nuestro sitio para más información sobre los increíbles doctores que he visto en el episodio de hoy. ¿Cuál sería ese candas?
Mes. Talksnetwork.com. Es el sitio.
Ese es el sitio. Y ahora vamos a más. Los pacientes parecian alabar al doctor Christopher Donge.
Tenía muy buenas reseñas de "Hell Greats" y en su página de Facebook.
Se llamaba el mejor neurosirujano del estado de Tejas.
Te podía curar.
Así que seguiste adelante con la cirugía.
Muy bien, ahora vas a contar desde 10 por favor.
10. 9. 9. 7. Cuando despiertas, sientes un terrible dolor.
Y te das cuenta que las caras a tu alrededor parecen estar sombrías.
Pienzas, ser los que me ha hecho.
Resulta que hay otra historia acerca del doctor Donge, de la que no te enteraste.
No pudiste ver.
Todavía no lo sabes, pero no podrás volver a caminar.
¿Y tú?
Eres de los afortunados.
Soy Raquel Mesa, de Guondri. Y esto es Dr. Mueltigo.
Este es el primer episodio, tres días en Dallas.
Originalmente Laura Will escribió, investigó y presentó esta historia.
Ella ha vivido y trabajado en Dallas por más de 20 años,
como periodista especializada en lo médico.
Aunque ahora suele escribir para revistas nacionales,
solía trabajar para el noticiero matutino de Dallas.
Me pondré en su lugar para narrarles la versión en español de esta serie.
El centro médico de Dallas se encuentra en el norte, justo en las afueras de la ciudad.
Es un hospital comunitario, un aburrido edificio café, que cuenta con un par de pisos.
Ha estado aquí con diferentes nombres durante décadas.
Y es uno de varios hospitales en el área donde el doctor Robert Henderson
ha trabajado por más de 40 años en su carrera.
Es un hombre esbeldo y calvo con una barbacanosa.
El 26 de julio del 2012, el señor Henderson estaba en casa
cuando recibió una llamada del administrador del centro médico de Dallas.
Y me llamaron ese día alrededor de la sos de la tarde.
Tenía a un paciente que había salido de su cirugía. No estaba nada bien.
Y llegué a ese otro hospital aproximadamente 90 minutos.
El doctor Henderson es un médico respetado en la comunidad médica de Dallas.
Realmente ama ser cirujano.
Bueno, había querido ser médico desde que tenía siete años.
Y en la universidad se dio cuenta que le gustaba resolver los problemas de la gente.
Así de sencillo.
Ver a los pacientes diagnosticados correctamente. Ver a los pacientes
recibir el procedimiento correcto y después observar con orgullo
como logramos deshacernos la enfermedad.
Y en muchos casos detener su dolor y en realidad resolver problemas es lo que me gustaba.
Había recibido una llamada antes de esto para hacer una corrección
en el tratamiento de un paciente.
Sí, y ha ocurrido múltiples veces a través de los años.
Pero normalmente el cirujano es quien toma la decisión.
Cada cirujano puede potencialmente meterse en una situación que no puede resolver.
Quizás porque está fuera de su especialidad.
Quizás descubres que hay algo que lo estaba ahí, que no se reconoció en los estudios anteriores
y que necesita atención urgente o podría ocurrir un accidente.
La mayor parte de su carrera, el doctor Genderson se enfocado exclusivamente en la espalda.
Ha ayudado a elaborar algunas técnicas de cirugía que son comunes en estos tiempos.
No era nada inusual que le pidieran ayuda con un caso complicado de columna.
Pero esta llamada, esta llamada fue diferente.
Pero nunca me había llamado la administración para relevar a otro médico
en el cuidado de su paciente.
Cuando Genderson llegó al centro médico de Dallas, el administrador comenzó a ingresar sus datos.
La paciente era una mujer llamada Mary Effort.
Había llegado a la cirugía caminando.
Pero después de un largo día en el quirófano, la habían dejado sufriendo.
Ahora, apenas si podía mover las piernas o los dedos de los pies.
El administrador también le dijo a Genderson el nombre del cirujano de Mary Effort.
Había escuchado el nombre de Donch anteriormente entre voces y muy mullos.
El doctor Christopher Donch, lo que había oído, no era bueno, pero eran rumores.
Murmullos en las oficinas del hospital. No les había prestado mucha atención.
Bueno, lo único en los rumores que había escuchado y ahora estoy sumamente preocupado
y me gustaría que verifiquen lo que escuché.
Pero el doctor Genderson también estaba consciente que hablaba con alguien que no entiende
los más mínimos detalles de una cirugía de la columna.
Y ahora quiero ver su diagnóstico, ver todas las imágenes que se han hecho desde su operación.
Genderson estudió los rayos X y las notas quirúrgicas.
El doctor Donch había escrito paso a paso antes de la cirugía como planeaba realizarla.
Su plane era correcto, pero había un problema.
La operación que él planeaba hacer no era la operación que realizó.
¿Qué estaba por tu mente mientras revisabas los rayos X, las notas quirúrgicas y lo estabas leyendo? ¿Qué estabas pensando?
Bueno, estaba pensando que estaba sido una burla porque no hizo absolutamente nada de lo que había planeado
ni de lo que estaba descrito en el quirófano.
Pero la agonizante Mary Effort solo era parte de la historia que había surgido ese día en el centro médico de Dallas.
El doctor Genderson se enteró de otra mujer que había sido operada por el doctor Donch, justo el día anterior
y también estaba en condición grave. Tan grave, de hecho, que había sido llevada a cuidados intensivos
justo cuando Donch estaba programado para operar a Mary Effort.
Y lo está haciendo mientras uno de los pacientes a quien operó el día anterior está moriendo.
El necesita ayuda experta y él es el único neurocirujano ahí, y la abandonó por completo.
La otra mujer, la que ya estaba en cuidados intensivos, se llamaba Fluella Brown.
Fluella tenía 64 años. Ella y su esposo Joe se conocieron y se enamoraron en la secundaria.
Joe estaba jubilado y Fluella estaba lista para jubilarse también.
Había tenido una cirugía en el cuello antes, años atrás.
Los doctores habían colocado placas de titánio, pero ahora sentía dolor en el cuello y en el ombro izquierdo.
Quería estar libre de dolor antes de que ella y Joe se mudaran a una casa en el agotexoma.
Se supone que el Dr. Donch retiraría un disco en la columna para después usar sus herramientas y juntar ambas vertebras.
La cirugía comenzó en la mañana del 24 de julio del 2012. Un martes.
La mayoría de la gente asumía que todo iba bien.
Por los primeros 20 o 30 minutos.
Después, el Dr. Donch se empezó a quejar de que tenía problemas en ver su columna.
Ella decía que había tanta sangre que no podía ver.
Kyle y Kissinger era uno de los enfermeros en el quirófano esa mañana.
Había trabajado con Donch el día anterior y se comenzaba a preguntar qué tan buen cirujano era en realidad.
Lo ayudaba como asistente quirúrgico del hospital y solamente le decía "succiona, succiona más, quiten todas esas sangre para que pueda ver".
Había muchísimas sangre, mucha más de lo normal.
Se filtraba hasta el cobertor azul que estaba alrededor del cuerpo de Florela y caía hacia el piso.
Había un balde en el suelo que se usaba para las espunjas.
Normalmente cuando se tiran al balde están manchadas o de un color rosa, pero esta vez no.
Estaban regresando esponjas con los rojos.
Las esponjas estaban empapadas de sangre.
La cirugía duró mucho tiempo, mucho más de lo normal.
Cuando terminaron, Florela había perdido mucha sangre.
Pero en la sala de recuperación, dijo que se sentía bien, pidió hielo.
Esa tarde, Jo fue a visitarla junto con su hijo Ineta.
Jo estaba preocupado, algo acerca de su esposa no parece estar bien,
después la describiría como inquieta.
Cuando volvió a las 5-30 el día siguiente, su condición se había deteriorado.
Florela se estaba convulsionando. Jo ocurrió a la recepción y le dijo a las enfermeras que requería ayuda.
Medea hora después, Florela Brown perdió el conocimiento.
Cuando Kyle Kissinger llegó a trabajar.
Una enfermera me dijo, ¿y ya sabes que está pasando con tu paciente el de ayer?
Kissinger preguntó si el doctor Dons la había ido a ver.
Pregunté si le habían llamado. Ella solo dijo que no lo había localizado y eso es preocupante.
De hecho, el doctor Dons había desaparecido.
Tenía una cirugía programada para esa mañana, la de Mary Effort.
Se supone que la operación comenzaría a las 7 a.m., pero pasó la hora.
Finalmente, a las 7.45 llegó al hospital.
Cuando llegó, Kissinger le contó lo que había sucedido con Florela Brown.
El doctor Dons lucía despeinado.
Tenía barba de dos días. Tenía las pupilas contraídas.
No parpadió ni una sola vez. Kissinger volteó hacia el técnico cirujano.
Quine para ver a Lani y dije, ¿oye me equivoco o este tipo consumió algo?
Y había algo más. Dons tenía un oye más o menos del tamaño de una moneda por detrás de su uniforme.
Estaba en el tercero del uniforme y no usaba ropa interior y fue por eso que me pareció tan. Ya sabes, escandaloso.
Lo notó porque ya había visto ese mismo oye dos veces antes.
De ese agujero lo vi el lunes, martes y miércoles.
Eso quería decir una cosa.
Que el doctor Dons no se había cambiado de ropa en tres días.
Kissinger no podía creerlo.
Pero fue un poco preocupante por el hecho de que los cirujanos suelen ser muy delicados cuando se trata de higiene personal.
Con su último paciente en cuidados intensivos, nadie se hubiera sorprendido si el doctor Dons hubiera decidido posponer la cirugía de Mary Efort para atender a Fluella.
Pero no fue así. Comenzó la operación.
Cuando el doctor Genderson llegó al hospital, llamaría a la operación que el doctor Dons realizó en Mary Efort una verdadera atrocidad.
¿Entonces qué pasó?
Bueno, desde el comienzo, Dons parecía distraído.
Después de una hora en cirugía, volteó a ver al doctor Kissinger.
Le dijo que quería realizar una craneotomía en Fluella Brown, la paciente que ya sea en cuidados intensivos.
En una craneotomía se abrió un nollo en el crano para aliviar la presión en su cerebro.
Kissinger le dijo que eso no era posible.
El hospital no estaba autorizado para practicar craneotomías ni siquiera tenían las herramientas adecuadas para hacerlo.
Dons le recordó quién estaba a cargo.
Básicamente, su reacción fue tu eres el enfermero y yo el doctor, yo sé lo que hago, puedo completar con lo que tenga al alcance.
Tú solo ve y programas las citas.
Los enfermeros deben seguir las órdenes del doctor, al menos que sea algo que evidentemente pone al paciente en riesgo.
Y es tu labor cuestionar el proceso en cierto punto.
Básicamente lo que yo hice, dije que no había manera en que pudieramos hacerlo.
Dons le dijo a Kissinger que buscará su jefe.
Lo hizo y regresó al quirófano con dos de sus supervisores.
También le dijeron a Dons enfáticamente que la respuesta se y haciendo no.
En ese momento se quitó la bata, imagino para tratar de cambiar la de habitación.
Dons salió del quirófano y dejó a Mary Eford con la columna expuesta sobre la mesa.
Eso en realidad nunca sucede, nunca.
En una cirugía lo que un cirujano menos quiere es tener al paciente abierto por mucho tiempo.
Un minuto fuera del quirófano es un minuto extra con la anestesia.
Cuando Dons se fue, el resto del equipo cirujano buscaba un tornillo que no encontraban dentro del cuerpo de Mary Eford.
Se supone que el tornillo sujetaría la parte con más hueso de la columna, pero pudieron ver en los rayos X que no fue así.
Devía estar ahí, no sabían dónde exactamente, en el músculo de la espalda.
Entraron impánico porque el tornillo ni siquiera entró el hueso estaba colocado sobre un tejido blando
y en alguna parte de su músculo no nunca entró al hueso.
El recreso 15 minutos después, insistió en que el tornillo estaba justo donde debería estar.
Era como si nos estuviera diciendo que los rayos X equivocaron.
Nos decía que ahí estaba justo adentro del hueso y yo pensaba, ¿cómo podrían los rayos X estar mal?
Es una imagen, no es un programa de computadora que está creando un mapa digital para ti.
¿No lo una imagen? ¿Es una imagen en tiempo real?
La radióloga lo miraba incrédula.
Normalmente en una cirugía como ésta se toman 5 o 6 imágenes.
Esta vez tomó casi 20 porque no le gustaba lo que estaba viendo.
Finalmente, cuando vio que una parte del aparato llamada la jaula estaba mal puesto, alzó la voz.
Creo que la jaula no está en el lugar correcto.
Ya hice un aviso al carajo, puedo ver dónde está. No tienes que decirmelo.
A estas alturas era evidente que nadie va bien.
Él insertaba un tornillo y lo volvía a quitar.
Perforaba, quitaba, perforaba, quitaba.
Una y otra vez.
Al final de la operación, Don't insertó un tornillo en el coxis de Mary Efort.
Eso con tanta torpesa que nadie en el quirófano había visto algo así.
Después levantó las manos desentendido y dijo,
"La puedo dejar justo así. Va a estar bien."
La cirugía había terminado.
El día después de la cirugía, un administrador de hospital le mandó un correo al Dr. Donz.
¿Cómo se encuentra tu paciente de ayer? Fui a revisar la esta mañana y me dice que quizás vuelvas a operarla de nuevo y lunes.
¿Todo está bien?
Sí, todo está bien.
La cirugía es el martes.
Pero Mary Efort no estaba nada bien.
Había perdido casi un tercio de su sangre durante la cirugía.
Despertó de la operación con un dolor casi insoportable.
Había entrado al hospital caminando.
Ahora sus piernas no se movían.
Ni siquiera podía voltearse en la cama.
No podíamos ver los dedos, gritaba y lloraba,
y le rogaba a las enfermeras que le diera algo lo que fuera para detener el dolor.
Kylie Kissinger fue a verla.
¿Sueles ir a ver a tus pacientes después?
No, yo nunca. Nunca había ido a visitar un paciente después en su cuarto.
Como enfermero, sólo ve a los pacientes antes de la cirugía.
Yo no me tento ser lo más amigable con ellos.
Al menos lo más que se pueda.
No sólo para quitarles un poco el estrés,
sino también para que sepan que pueden confiar en mí,
porque yo voy a estar ahí asegurándome que no te pase nada malo.
Él sabía que la volverían a operar y preguntó si podía estar presente.
En realidad, todo esto es porque me sentía culpable.
Permití que sufriera o no lo detuve.
Estaba bajo mis supervisión y sentí que era mi responsabilidad estar ahí para
tratar de arreglar lo que había pasado.
Ella solamente se sentía muy incómoda y estaba un poco desorientada por los sedantes que le habían administrado.
Aquí es donde el doctor gender son la vio por primera vez.
No estaba enojada o molesta.
Estaba más confundida, decepcionada y deprimida.
Pero también estaba agradecida porque había alguien más cuidándola.
Ahora me dijo, "No quiero volver a ver al doctor doncha en mi vida".
El doctor gender son llevó a Mary effort de regreso al quirofanuel día siguiente.
A estas alturas había comprobado que doncha era un cirujano incompetente o quizá peor.
Cuando el doctor gender son volvió a cortar las incisiones en la espalda de Mary effort,
vio por primera vez lo que había hecho el doctor doncha.
Entonces decidió grabar.
¿Sabía que este caso se iría lo?
tribunales por mal praxis, por lo que vi en los rayos Eixis y por lo que vi en su examen físico,
así que pensé que lo más fácil sería grabar y describir lo que veía.
Lo primero que vió fue que un tornillo estaba salido, justo en medio de la columna vertebral,
moviéndose el lado a lado y el tornillo está conectado con una varilla justo al lado derecho.
El tornillo está bien puesto, pero la varilla no. De hecho, jale la varilla y simplemente se salió.
Conforme seguía, encontraba más daños y más herramientas donde no deberían estar.
También había tres oyos en los huesos de su columna vertebral, donde donst había
tratado y fallado tres veces de insertar tornillos. Uno de ellos estaba atorado justo en la columna.
Este mismo tornillo había atravesado un conjunto de nervios que controló una pierna y la vejiga.
El doctor Genderson quitó los fragmentos de hueso.
En aquí hago la limpieza y estoy buscando la país de nervio, pero no se encuentra ahí.
Mientras la busco llegó a la columna y ve un líquido saliendo de ahí en una fuga y me doy cuenta
que la raíz del nervio ha sido amputada, ha sido removida. Quitó la raíz del nervio para
poner el hueso en este lugar, pero no debe haber nada de hueso ahí.
El conjunto de nervios que controlaba su pierna había desaparecido por completo.
Debido a eso, el pie de Mary Ford quedó inmóvil.
El ser un trabajo tan pobre y tan desastroso, el único que ha logado en realidad es la estimar a su paciente.
Genderson también se dio cuenta de algo más. Donst ni siquiera había operado en el lugar correcto.
Causón Grandaño y había estado operando en el disco equivocado todo este tiempo.
Seguramente, cualquiera de los que estaban, cualquier persona en el quirófano ese día hubiera
hecho un mejor trabajo realizando la operación que el doctor Donst hizo.
Fue entonces que el doctor Genderson supo que la operación había sido un desastre.
Pensó que había sido como si la persona que realizó la cirugía sabía que hacer.
Pero después hizo cada paso mal.
Y mientras él seguía operando, al día siguiente comenzaron a surgir preguntas más y más preocupantes en su mente.
Cualquier persona con un poco de formación habría dudado en seguir adelante con el siguiente paso.
Si notaban que no sabían qué hacer, un era probable que era un impostor, haciéndose pasar por médico y cirugano.
Aquí había alguien, alguien que afirmaba ser un doctor, que en tan solo dos días dejó a una paciente muy grave y a otra luchando por su vida.
Mientras el doctor Genderson operaba a Mary Efort, el estado de salud de Florella Brown se deterioraba.
La habían transferido a otro hospital, pero nunca recobró el conocimiento.
El doctor Donst había perforado y tapado una arteria importante en su cuello con un tornillo fuera de lugar.
Después no se detectaría actividad en su cerebro.
Días después, con su esposo llorando a su lado, la desconectaron de los aparatos que la mantenían viva.
Ahora el doctor Genderson decidió que algo se tenía que hacer con el doctor Donst.
Después de todo decía, los doctores saben que nunca deben hacer daño.
Y expandiendo un poco en esa idea, si tienes la habilidad para ayudar a alguien, al no ayudar, estás ayudando a prolongar su sufrimiento.
No es el tipo de hombre que se mete en la vida de los demás.
Sabes, es un tipo buena onda y callado que hace lo suyo y se va, sólo eso. Es algo sorprendente que él se meta y haga lo que pueda.
En otras palabras, Robert Genderson no es el tipo de persona que te imaginarías que emprendería una cruzada en contra de otro doctor.
Pero eso es exactamente lo que iba a hacer. Empezó a buscar información de Donst.
Mientras tanto, en el centro médico de Dallas, la administración decidió quitarle privilegios de hospital al doctor Donst.
No volvería a operar ahí. Pero este no es el fin de la historia.
Podría ir a otro hospital y nada ni nadie lo hubiera podido detener. Y a otro. Y a otro.
Detener a un doctor de operar por completo puede tomar mucho tiempo y volverse algo complicado. Involucras abogados que cobran mucho.
Hay una manera más fácil para lidiar con un doctor problemático. Los dejan.
Desaparecer.
Había una cirugía que el doctor Donst había realizado durante ese periodo donde tenía privilegios en el centro médico de Dallas que no había salido tan mal como las otras dos.
La primera reunión era muy amigable. Me dijo que si no me trataban bien, él estaría justo ahí y se aseguraría que me daría en el tratamiento correcto.
El nombre de la paciente era Shirley Mock. Estaba en casa un día cuando le dio un fuerte calambre en la pierna que no se so.
Y me caí y llegó el momento en que no pude caminar ni al baño durante 21 días.
El dolor permanecía. Su doctor le dio medicamento para el dolor pero no funcionó.
Finalmente recomendó la cirugía. Le dio el número de dos cirujanos.
En ella casa y ya me ambos y dejé mi número telefónico y el doctor Donst fue el primer doctor que me regresó la llamada.
En ese entonces tenía 71 años pero aún trabajaba como administradora en un colegio. Su cabello canó soy vapeinado de la misma forma desde la década de los 60.
Shirley y su esposo Brandon se reunieron con el doctor Donst en su oficina.
Bueno parecía ser amable y amigable.
Donst parecía amable. Era un ex jugador de fútbol de ojos azules con un currículum sorprendente.
Gracias a sus antecedentes confiamos en que él sería el doctor y cirujano adecuado.
Decía que era el mejor. Un cirujano mínimamente invasivo del sur oeste.
Y yo pense eso es genial. Hemos encontrado al hombre indicado.
A diferencia de las cirugías de Mary Effort y Floella Brown, todo parecía haber estado bien con la cirugía de Shirley.
Se fue a casa con menos dolor del que había sentido.
Pero luego unos meses después fue a verlo para una cita de seguimiento.
Donst ordenó algunos rayos X y la examinó.
Cuando los rayos X regresaron quedó impactada.
El doctor Donst le dijo que requería una segunda operación, lo más pronto posible.
Y me dijo de inmediato.
El doctor Donst, porque lo cambiaron de un hospital a otro. Me dijo en el hospital de Son Hampton tiene los aparatos más modernos que se pueden usar para este procedimiento.
En el sur de Dallas, me angosté mucho. Llegamos ahí, me dijo, "Este hospital no es muy lujoso, en verdad no tienen las mejoras instalaciones".
Pero después dijo la gente que trabaja aquí lo compensa. Te aseguro que recibirás la mejor atención aquí.
Y cuando había el lugar, pensé que debían haberlo cerrado hace 20 años.
La cirugía tomó seis horas, más del doble de la primera. Necesitaba transfusión de sangre.
Y cuando despertó, sólo podía pensar que me estaba muriendo.
Cuando Chirley tenía cuatro años, se lanzó desde la cima de un pajar. Cogeó por semanas debido a un esguince, pero no se atenó.
fue al doctor para quitarse un quiste que tenían el párpado cuando estaba en el
colegio y ni siquiera lloró cuando lo hicieron.
Shirley Moock es una mujer fuerte, pero este dolor. "Aquí puedo describirlo.
"Yo nunca había llegado a los gritos en toda mi vida y es el peor dolor que he tenido.
"Me espalda, me estaba matando, no fue nada como la cirugía que tuve en el centro
médico anteriormente y yo yo simplemente estaba sufriendo mucho y sólo recuerdo una voz
diciéndome "tienes que guardar silencio" y dije "no puedo, estoy muriendo".
Había sentido tanto dolor por mi problema anterior que sabía que esto era diferente,
pensé que me estaba muriendo.
En las semanas que siguieron, le prescribieron analgésicos a Shirley Moock para lidiar con
el dolor, pero no se le quitaba.
Y mientras tanto el doctor genderzón hacía preguntas, sabía que algo andaba muy mal
con respecto al doctor Donge, pero ¿qué?
Era una pregunta que llegaría a una conclusión escalofriante para todos.
"Crees que eres muy astuta como para dejar que te pase, pero bajo estas circunstancias
no tenía manera de saber que esto era un fraude, yo le creí, fue muy convencente".
Cuando comencé a reportar esta historia, sabía que sería una historia diferente, pero
algunas de las cosas que más me sorprendieron no eran sólo de Christopher Donge.
Este es una historia sobre nuestro sistema médico, un sistema en el que confiamos con
nuestras vidas, y si no pudo salvar a sus pacientes, ¿cómo nos vas a salvar a nosotros?
En esta temporada de Dr. Muerte y el anisto era brillante, era un genio.
¿Entonces a ella la trajo de inmediato?
Sí.
Lo confronté varias veces.
¿Y cuál fue su reacción?
Me dijo que no me involucraré en su vida personal.
Pate a la lata hacia la calle, protege de a ti primero y protege al doctor después.
¿Has que esto sea problema de otro?
Hablán de él como si fuera el Dr. Muerte, ¿y sabes qué?
Eso es lo que es, se convirtió en eso, pero yo no conozco el Dr. Muerte.
Yo conozco a Chris Donge.
De Wondering, esta es la primera de seis partes de Dr. Muerte, una ministeria de investigación
acerca del sistema que no logró proteger a 33 pacientes en Dallas.
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Pero no dejes de verlos.
[Música]
Podcast Summary
Key Points:
El doctor Christopher Donch realizó cirugías graves y erróneas en pacientes en Dallas, causando daños severos como pérdida de función, dolor insoportable y muerte.
Durante la cirugía de Mary Effort, Donch operó en el lugar incorrecto, dejó un tornillo mal colocado y perforó nervios, lo que provocó parálisis y dolor extremo.
En el caso de Fluella Brown, Donch perforó una arteria importante en el cuello y no detectó la gravedad del daño, llevando a su muerte luego de ser desconectada de cuidados intensivos.
Donch mostró falta de higiene personal, no cambió de ropa durante tres días y se negó a seguir las normas médicas, lo que indica negligencia y peligro para pacientes.
El doctor Robert Genderson detectó los errores y decidió investigar, grabando el procedimiento y revelando que la cirugía fue un desastre clínico.
Aunque Donch operó con éxito en un caso (Shirley Mock), en otros casos se evidenció que los resultados fueron inaceptables y causaron sufrimiento prolongado.
El sistema médico permitió que un médico incompetente operara sin control, destacando fallos en supervisión y responsabilidad clínica.
La historia revela un sistema en el que la confianza en los médicos puede ocultar errores graves, poniendo en riesgo la vida de pacientes.
Summary:
La historia relata las graves fallas en el sistema médico de Dallas a través del caso del cirujano Christopher Donch, quien realizó cirugías peligrosas y erróneas que resultaron en daño permanente o muerte de pacientes. En el caso de Mary Effort, Donch operó en el lugar incorrecto, dejando un tornillo mal colocado que dañó nervios, provocando parálisis y dolor intenso. En el caso de Fluella Brown, perforó una arteria clave sin detectarlo, lo que finalmente la llevó a la muerte.
Donch también presentaba falta de higiene, no cambiaba de ropa durante tres días y se negó a seguir protocolos médicos. El doctor Robert Genderson, un cirujano respetado, detectó los errores, grabó el procedimiento y reveló que las cirugías fueron desastrosas. Aunque Donch tuvo un caso exitoso con Shirley Mock, en otros casos causó daños severos que permanecieron durante meses.
La historia destaca la necesidad de supervisión rigurosa en los hospitales y cuestiona la confianza que los pacientes depositan en el sistema médico. Muestra cómo un solo error médico puede tener consecuencias devastadoras, exponiendo vulnerabilidades del sistema de salud que deben ser abordadas para proteger a los pacientes. La narrativa concluye destacando que el sistema no protege adecuadamente a los pacientes, lo que pone en duda la integridad y la ética en la práctica médica.
FAQs
Durante la cirugía, Mary Effort sufrió un daño grave en su columna vertebral por una operación incorrecta. Un tornillo fue insertado mal, la varilla se desvió y se rompió, y se amputó la raíz de un nervio que controlaba su pierna, dejándola sin movimiento.
El doctor Donch operó en el lugar erróneo, no colocó correctamente el tornillo ni las herramientas, y perforó tejidos sensibles. Además, no realizó una evaluación adecuada antes de proceder, lo que llevó a daños irreparables.
Fluella Brown sufrió una complicación grave durante su cirugía: un tornillo fue colocado fuera de lugar, lo que perforó una arteria importante en su cuello y frenó la actividad cerebral. Finalmente, se desconectó de los equipos médicos debido a su deterioro.
El doctor Genderson detectó errores graves en las operaciones de dos pacientes, y al ver que Donch continuaba operando sin reparar los daños, decidió investigar para proteger a otros pacientes y garantizar la seguridad del sistema médico.
La historia muestra que el sistema médico puede tener fallas en la supervisión y en la higiene, y que los pacientes pueden verse expuestos a cirujanos incompetentes. Destaca la necesidad de mayor control, auditoría y transparencia en las prácticas quirúrgicas.
El equipo lo notó al ver que Donch no tenía higiene personal, no usaba ropa interior ni cambiaba de ropa en tres días, y cometió errores graves en la cirugía. Los enfermeros intentaron detenerlo, pero fue ignorado.
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