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Trauma

75m 39s

Trauma

**Key Points** 1. El autor describe su primer día en la escuela como un evento traumático por el cual se orinó en los pantalones y fue avergonzado, lo que afectó profundamente su percepción de sí mismo y de los demás. 2. A pesar de que el trauma fue en la infancia, dejó secuelas duraderas como la inseguridad, la incapacidad de reír y una actitud introvertida, que se mantuvo durante gran parte de su niñez. 3. El trauma no se mide solo por el evento, sino por cómo se vivió y se procesó, y cada persona lo experimenta de manera única, lo que hace que comparar traumas sea inapropiado y poco ético. **Puntos clave** El autor relata cómo su primer día en la escuela, en el que fue acompañado por su hermano y enfrentó una situación de vergüenza por orinar en sus pantalones, fue un evento traumático que marcó profundamente su desarrollo emocional. Este incidente generó una sensación de inseguridad, le impidió reír durante muchos años y lo llevó a una actitud introvertida y melancólica. Aunque el trauma ocurrió a los cinco años, su impacto se prolongó en su vida, afectando su forma de relacionarse con la gente y su percepción del mundo. El texto enfatiza que el trauma no se mide por su intensidad, sino por cómo fue vivido y procesado, y que cada persona tiene una historia única. Es importante no comparar traumas entre personas, ya que eso minimiza la experiencia real de cada uno. Además, se destaca que los traumas pueden transmitirse generacionalmente por mecanismos biológicos (epigenética) y emocionales, afectando a hijos y nietos. Finalmente, el autor analiza el ejemplo de Pablo, quien enfrentó traumas severos como perseguidor de cristianos y víctima de violencia, pero que, al enfrentarlos y orar constantemente, encontró un propósito en su sufrimiento y transformó su dolor en un ministerio de consuelo. Este enfoque muestra que el trauma puede convertirse en una fuente de fortaleza, sanidad y propósito espiritual.

Transcription

11315 Words, 63119 Characters

Spanish
¿Está muy listo para que yo nos hable, sí o no? Bueno, yo creo que te he contado al menos una decena de veces y tengan a bien perdonarme mi repetición, pero viene acuento y tiene que ver con la línea del relato. He contado en estos años uno de los primeros traumas de mininies, de los varios que tengo. Por alguna razón, mis padres no me enviaron al Kinder al jardín de infantes, como se dicen algunos países, así que mi debut en el colegio fue los cinco años a mis cinco años de edad directamente y sin escalas al primer grado de la primaria. Es un frío mediodía de marzo de 1973, marzo hace mucho frío en Buenos Aires. Mi madre está muriendo de cáncer en casa en los últimos días. Mi padre está siempre ausente porque o está hebrio o está allí intentando emborracharse. ¿Qué es casi lo mismo? Mi hermano de solo 11 años me está llevando al colegio. Nadie más me puede llevar. Él me está acompañando mi primer día. Mi mamá no puede por la enfermedad, mi papá no está, así que en mi primer fatídico día, mi hermanito de 11 funge de tutor. Cuatro horas en una aula con una veintena de chiquitos desconocidos la más había visto en mi vida sin la adaptación lógica de quien pasó por el jardín de infante, Solkinder. No se me ocurre que yo pudiera el baño. Nadie me habló de eso. No se me ocurrirá el baño durante los dos recreos. Y tampoco nadie me enseñó jamás que tenía que pedir permiso para ir al baño. Así que muerto de vergüenza, recuerdos que mi orino ese primer día ahí en misicitas, en mi pupitre, mis pantalones chorrean, mis zapatos marrones acordonados, que los puedo ver hasta el día de hoy están empapados y mi cara está tapada torpemente con mis pequeños bracitos. Me quedo sentado ahí lo más que puedo aguantar. Por fortuna, no sé si hizo que no se dio cuenta o no se percató, la maestra no percibe el incidente. Solo dicen voz alta de la puerta. "Vamos, nené, vamos, que hay que salir al patio para regresar a casa". Había que salir al patio, cantarle a la bandera y después regresar. Ya son las cinco de la tarde, salgo en medio de rizitas burlonas. Mi hermano me espera en la puerta con sus amigos desde once años. Y lo que viene luego es lo que más recuerdo. Vivimos a cuatro cuadras del colegio, tenemos que regresar a pie y mi hermano lo comprendo, avergonzado por mis pantalones orinados, me hace caminar unos pasos más adelante de él y de sus amigos. Y detrás de mí escucho las rizitas de los crueles chiquitos que me observan hacen todo tipo de bromas, camino mirando al suelo sin darme vueltas, estoy llorando en silencio, avergonzado. Y ya no quiero estar nunca más, ni con gente, ni quiero estar en público, ni que me vean, ni mucho menos quiero hablar delante de alguien más. Y luego permanecí muy callado, gran parte de mi niñez. Me dedique a dibujar, a leer libros con voracidad. Yo fui un niño de ojos muy tristes, profundos, melancólicos. No he logrado encontrar una sola foto mía de pequeño, riendo o siquiera sonriendo, no podía reír. Era. estaba incapacitado para reír, que ironía que hoy muchos pastores me llaman Pallaso o Cómico. Pero tú eres predicador o que eres Cómico. A mí me alagan que me llame Cómico porque yo no me podía reír. Y las maestras decían que yo era introvertido, depresivo. Y como no había muchas patologías, por lo menos descubiertas o no se estilaba, se decía, bueno, no salió raro. Mi tiempo se resumía y me salió un chico muy triste. Ya han pasado muchos años y me di cuenta que aquel episodio de mi vida realmente me traumatizó. Pero fue un suceso que ocurrió a mis cinco años de edad y pasaron muchos años. Ahora bien, yo tengo que reconocer que mi trauma puede que no sea tan grave como el tuyo. Yo estoy consciente, ¿no? Es posible que haya pasado por algo mucho más orrendo que orinarse el primer día de colegio. No obstante, los especialistas aseguran que, aunque es muy tentadora hacerlo, nunca hay que comparar nuestro trauma con el de otra persona, porque cada uno tiene su propia historia y a cada uno le afectó diferente. No se puede minimizar su vestimar o decir, no puedo creer que te haya traumatizado por esa bobería. El trauma son tabú dentro de las iglesias. Yo casi nunca he odido a nadie que profundice acerca de este tema al menos con esa palabra "trauma". Sin embargo, es muy probable que mucha gente en la vida adulta esté sufriendo debido a algún tipo de abuso o de angustia que le tocó experimentar y que los acompaña hasta el día de hoy. Las personas con traumas suelen expresar frases que reflejan culpa, miedo, abandono o minimizar el dolor. Frases que tratan de subestimar el trauma. Y dicen, bueno, al final todo es mi culpa. O siempre me pasa lo mismo. Yo atraigo este tipo de gente o este tipo de situaciones. La famosa frase, yo creo que lo provoqué. Soy una carga, para los demás, siempre fue una carga. O, como decía, minimizar, relativizar. Bueno, eso ya no pasó, ya no importa. Yo no pienso en eso, ya lo superé. ¿Qué es un falso mecanismo de defensa? ¿De si yo ya lo superé? Yo no siento nada, que es en tu mesimiento emocional. Es casi una mente cabuterizada, de si yo no siento nada. Porque como digo, siempre, cuando uno bloquea el dolor, también bloquea los demás sentimientos. Entonces, uno no puede amar. Vamos por la vida y hacemos el amor y nos relacionamos, pero siempre dentro de una burbuja blindada, porque cerramos nuestro alma para no sentir el trauma. Pero insisto, tampoco podemos sentir las cosas buenas. Pero antes de seguir adelante, tenemos que definir que es un trauma, porque alguna dice, bueno, a ver, aquí ya vamos, trauma. Trauma, es la palabra griega para decir herida. Hay muchos grandes hospitales y servicios de urgencia que tienen un centro de urgencia, un centro de trauma tología, trauma tología donde se tratan las heridas físicas causadas, precisamente, por accidente. Eso se llama sala de trauma tología. Y en el ámbito de la salud mental, el trauma psicológico es, en definición, simple, según la raíz, según el diccionario de Real, la Academia Española, el trauma es una respuesta emocional y física a un evento profundamente perturbador aterrador o peligroso que supiera la capacidad de una persona para afrontarlo, para procesarlo. Cuando algo nos marca, podemos estar toda una vida tratado de atravesarlo y nos cuesta, caramba que cuesta. Suele dejar secuelas duraderas en la salud mental, en la salud física, genera miedo, ansiedad constante, el no poder respirar, que a veces eso deviene en una munea o en mal sueño, no podemos estar en el punto onírico justo de poder dormir profundamente, porque hasta el sueño es alterado por un trauma en el resuelto. Ya menudo, altera el funcionamiento cerebral, lo altera. Eso significa que tenemos locos, sino que altera nuestro que hableado cerebral, interno. O sea, el trauma no es solo el evento en sí mismo, sino la herida duradera que queda y cómo nuestro cerebro busca protegerse. Yo podría decirte, ya me olvidé, lo que pasó a los cinco años, y posiblemente nadie de aquella época recuerde el incidente, excepto yo. Sin embargo, eso dejó una herida que tuvo que ver con inseguridad, con no querer hablar con la gente, con no poder sonreír más. El trauma implica la combinación del suceso que vivimos y el modo que lo afrontamos y cómo nos afecto. Por ejemplo, dos chiquititos pueden crecer, dos niños, dos hermanitos pueden crecer en una familia súper difuncional y, sin embargo, uno solo sufre el trauma. El otro lo. El otro lo procesa de una manera totalmente diferente. Aunque la exposición a situaciones específicas pueda aumentar el riesgo de sufrir un trauma, lo determinante es la manera en que experimentamos y respondemos a ese suceso. Ahora, no significa que el que no tiene el trauma sea más fuerte, sea más sólido. No, simplemente alguien no lo registró emocional mentalmente y el otro sí. Por eso, en una familia, hermanos son tan diferentes. Mismo papi, misma mami, y tienen diferentes maneras de afrontar la vida, unos miedoso y el otro saudás. Uno nunca salió del barrio, el otro anda por el mundo. Uno nunca se despego de mamá, el otro se lleva mal como mamá, la gente dice, ¿cuál fue la diferencia? ¿Cómo manejaron los traumas cada uno? De graciedadmente vivimos en un mundo pecaminoso, como te decía hoy, y eso conlleva sucesos traumáticos. Nadie va a decir, yo no tengo ningún tipo de recuerdo en hiderida. Estaba leyendo un estudio de la agencia barna que es una encuestadora muy importante, más de 80% de los adultos, afirma al menos haber sufrido un trauma, el 80% de los adultos del mundo. Y cerca del 30% en todo el mundo ha experimentado cuatro o más traumas. Y más de la mitad de estos sucesos consiste en él. A ver, la muerte inesperada de un ser querido, una muerte te puede traumatizar o no, siempre es dolorosa. Pero la vez es la muerte de un papá, de un hijo, de un abuelo, nos puede marcar, sufrir una sal, tu natura con una violación, ni hablar, sufrir un accidente automovilístico grave, donde la mente va a tratar de borrar los detalles, pero el trauma queda, sufrir una enfermedad, una lesión potencialmente mortal, a ver sobrevivido un cáncer, la metástasis. Entonces, la mayoría de las traumas no los provocan también otras personas. El acoso escolar, yo digo siempre que vinimos de una generación, los de mi edad, donde el acoso escolar era parte de ir al colegio, o no, cuando se hablaba de bullying, cuando un mamño papino se iba a ir a defender al colegio, le están haciendo bullying a mi hijo. Mami me llaman cuatro ojos y bueno, esa que se los lente mi hijo. O sea, yo nunca recuerdo que a mí me hicieron bullying toda la escuela primaria, parte de la secundaria, porque era muy flaco, porque etcétera. Y nunca, mi papá se le ocurrió ir a defender. El bullying afortunadamente se hizo conocido después y eso trajo conciencia, pero cuántos de nosotros fuimos traumados por maestros que nos maltrataban, nos agitivaban de manera totalmente cruel, abuso o agresión sexual, ya sea física, emocional o psicológica, misiones de tráfico, una agresión, un secuestro, violencia física, todo eso nos va marcando y la mayoría venimos de situaciones así. Una investigación arrojó que le cuarenta por ciento, estoy hablando casi la mitad de los traumas, de los cristianos, se debe a la muerte de un ser querido, la mayoría tiene un duro dolor por la muerte de un ser querido especialmente porque creemos en Dios y están esas preguntas, porque Dios lo permitió, porque se fue tan joven como Dios no intervino, porque Dios no los anó. Entonces ahí el cristianismo pasa a ser un peso que asentúa el trauma, ¿no? El 33% de los traumados se debe a la traición de alguien en quien confiaban y el 21% abusos o agresiones sexuales. Yo leí la historia de un adulto que relata que a sus 8 años su mamá y el hombre a quien él consideraba su papá le dijeron "este hombre aquí en llamas papá no es tu padre, hoy queremos decirte que tu verdadero papá nos abandonó hace muchos años". Y este hombre dice "Después en un libro, yo recuerdo cada pequeño detalle de ese día, tengo 60 años, pero recuerdo lo que pasó ese día cuando tenía 8, recuerdo el color del sofá, donde estábamos sentados, el sonido de los pájaros que provenían de una ventana entrabierta, y la aroma a café, el vestido que tenía puesto mi mamá cuando me lo dijo y las galletas que estaban sobre la mesa". Claro, obviamente el tiempo, la alquimia del paso de los años alteró muchas cosas menos esa fotografía, porque para él el tiempo se detuvo ahí y sacó una foto en la mente. Y él dice "fue el punto de inflexión en mi vida", ese día fue el funeral de mi nocencia, ese día yo dejé de ser un niño a los 8 años. O sea, uno no deja de ser niño, niña cuando nos roban la inocencia y nos abusan, sino que también uno deja de ser niño cuando nos enteramos de algo que todavía no estábamos listo para procesar. Supé de otro hombre que tenía 10 años, 10 años cuando su papi se suicidó. Deja una nota a la madre del chico y dijo "teadoro", pero ya no quiero seguir viviendo, dile a nuestro hijo que lo amo profundamente y le dejo mi reloj. Y luego se sentó en el garage, mientras el auto encendido llenaba el ambiente con monóxido de carbono. Su sería un sábado de otoño por la mañana, dice "a que el niño que oye es un hombre", dice ese día, mi parque tenía que llevarme a ver un partido, pero en vez de eso se apartó para siempre nuestras vidas. ¿Qué hace un niño de 10 años con esa clase de trauma? Porque el mundo se le terminó, se le terminó tal como lo conocía ese sábado por la mañana. Eso es una experiencia traumática. La experiencia traumática no sólo nos socava la confianza de alguien, sino incluso nos socava la confianza en Dios. ¿Por qué Dios no me alertó? ¿Por qué no me avisó? ¿Por qué alguien no me aconsejo? Entonces, en ocasiones tenemos recuerdos abrumadores, intrusivos, pesadillas, flashback, escenas, restrospectivas que aparecen de repente y desencadenan emociones negativas, decimos yo no me quiero acordar eso. De hecho, un trauma puede influir en cómo percibimos a la gente, en cómo filtramos a la gente. Si nos traicionaron una vez, vamos a pensar que siempre nos van a traicionar, que todos los hombres son iguales, que todas las mujeres están corretadas con la misma tijera. Los lugares a donde vamos o nos paraliza, nos hace sentir amenazados a cada paso, es más, los estudios han demostrado que ciertos incidentes traumáticos, esto a mí me hizo la cabeza, que ciertos incidentes traumáticos pueden afectar negativamente. No sólo las personas que lo sufre si no a sus hijos y a sus nietos, porque el trauma se transmite generacionalmente a través de mecanismos biológicos, lo que se conoce como epigenética, epigenética o comportamientos aprendidos, pero la epigenética es más grave todavía, porque si viene el trauma no al tira el ADN del traumado, pero sí la manera en cómo se expresan sus genes. Entonces, un estrés extremo que hayan tenido nuestros abuelos, la guerra, el abuso, la pobreza, que era muy normal en tiempo de nuestros papis o nuestros visabuelos, puede alterar la forma en que el cuerpo de ellos procesa el cortisol, pasando esas susceptibilidades biológicas a los hijos, se pasa a través de los genes y aumentando la vulnerabilidad del trauma en sus descendientes. Es increíble, el cuerpo es tan complejo, es una creación tan magnífica que a veces desconocemos eso. Por ejemplo, hijos de veteranos de guerra que sufrieron inanición, que se morían de hambre en las trincheras, mostraron una tasa de mortalidad a los hijos, que nos tuvieron en la guerra, mostraron una tasa de mortalidad 11 por ciento mayor que otros niños, que sus paguenos tuvieron en la guerra. O sea, la desnutrición severa marcó epigenéticamente sujen es lo cual se transmitió a los hijos de manera inconsciente. Y como si fuese poco, los padres transmiten, además, inconscientemente heridas emocionales no resuelta, porque como digo siempre, cuando uno se cría en una familia que temas escapurosos nunca se habla, que todo se va a rebajo el tapete, en esta familia no se habla ni se educa de sexo, de esas cosas que pasan en la habitación nunca se habla en la cocina. No digo abiertamente de manera promiscuada, digo que cuando los hijos no se los instruye, no se le dice una niña cómo cuidarse, no se le dice cuida tu cuerpo, no se le dice a nuestras hijas, mira que todo lo que hagas en el High School o en la Universidad vas a tener que contárselo algún día a tu marido, no hagas nada que te averguense ahora, que es divertido entre tus amigas, porque algún día vas a tener que mirar a los ojos al hombre de tu vida y con dolor, hablar de todo lo que hiciste, cuántos besaste, con cuánto te acostaste si por qué. Nosotros no hablamos eso porque venimos de una generación donde esas cosas no se hablaba, la huela decía, "Tiene tres hijos, se ve que hicieron la porquería". Cuando se habla de sexo, como la porquería, lo lógico es que posiblemente el TAU esté instalado en esa familia y que no ocasiona un tema que no se habla, traúmas, hombres que creen que hacer el amor es simplemente tener un coito o simplemente estar con una mujer, cualquiera sabe hacer eso, cualquiera cualquier hombre puede estar con una mujer, pero no les han enseñado a hacer el amor a cuidarla, protegerla, a no herirla, porque los traumas viajan por esos hombres y yo sé el macho, yo sé lo que tengo que hacer, a mí nadie me va a enseñar dónde tengo que, ¿eh? Y tenemos esas bestias, ¿no? ¿Verdad? Tenemos esas bestias, tenemos esos machos que no son caballeros, porque macho o hembra lo decide del señor, pero ser caballero o dama es una elección, entonces cuando hay TAU, cuando no se hablan de esas cosas, los traumas viajan por el seno familiar, pero siempre tenemos que ver los sucesos que causan el trauma en un espectro muy amplio, porque no podemos reservarnos algo chiquitito. En un extremo del espectro se ubica las experiencias graves, que ponen en peligro nuestra vida, como la guerra, las violaciones y en el otro extremo los acontecimientos que no ponen en peligro la vida como el acoso escolar grave, la negligencia emocional en la infancia que nos haya dejado solos muchas horas, porque mamá se ausentaba, le tenemos miedo a la soledad o al abandono, no es grave, nos tuvo en peligro la vida, pues no se afectó igual, entonces los expertos identifican tres tipos de situaciones traumáticas, el trauma agudo que es el resultado de un acontecimiento puntual, tal vez sufrí un aborto espontáneo, un grave accidente automobilístico, se quedó sin hogar, perdió su negocio, y los traumas crónicos y complejos, que son las secuelas de sucesos que se van repitiendo con el tiempo y van trasando ese surco, ese engrama mental, esa manera de pensar. Por ejemplo, es posible que la persona haya soportado años de humillación debido a la cosa escolar, o el racismo, y te decían el ispano, el negro, el amarillo, el gordo, el flaco, el narigón, años y años y años, o que haya crecido en un hogar donde la violencia doméstica y los abusos verbales eran muy normales, que tu casa era un cuadriláctero de voxéo, y como te creaste en un mar de insultos, esa es tu normalidad, capaz que sufriste abuso físico por parte de tus padres, que en nuestro tiempo era muy normal, entonces mamá decía, te voy a dar en la cola o en las nalgas para que no quede la marca, o para que no te vean, pero nos daban, y a veces le roban y nos pegaban con la evilla del cinturón y nos dejaban marcado, y decía, la marca te va a hacer acordar a aportarte bien, era muy normal. Entonces, uno va por la vida, ya sabemos que nadie nos va a pegar con un cinto, pero no queremos ya confiar en nadie, levantamos muchos muros, o alguien entró a tu casa, entonces perdiste esa sensación de seguridad. Yo hablado con gente que dice, está bien, vino la policía, revisó todo, pero el saber que un extraño tocó tus cajones, revisó tu ropa interior, revolvió tus cosas, te cambia la percepción de ese hogar para siempre, aunque tengas ahora alarmas, perros, policías, o creciste con una discapacidad física que te causó limitación y se te convirtió blanco permanente de bromas. Yo conocí, supe de una mujer que era utilizada, coercitivamente para el sexo por su pareja. No era otra cosa que una violencia sexual, una abuso emocional su pareja, que obviamente devino en un trauma, porque su pareja ignoraba el consentimiento, la dignidad de la mujer, las necesidades que ella tuviera. Entonces causaron en ellas efectos duraderos, como baja estima, ansiedad, depresión, el desarrollo de trastornos de tres postraumáticos, porque la pareja la usada cuando tenía ganas. Entonces, se sentía usada y cuando una mujer se siente usada implica que la pareja no vea la mujer como una persona, sino como un objeto de satisfacer necesidades. Bueno, tengo que ceder, si no se me ha munlido, tengo que aguantar, que son cinco, diez minutos, aguantar, y esto provoca una profunda desvalorización, una deshumanización en la mujer. Y danio en la salud mental de una mujer que se siente cosificada, una cosa, te estoy hablando por su pozo, por su novio, pero no importa si tienen o no una relación sólida, cosificada, y pasa mucho en el ámbito cristiano, escudado bajo el versículo de la mujer, no puede negarse a su marido. Pero eso no significa que es una cosa. Eso no significa que el marido no tiene ganas, viene todo sucio del trabajo, vamos, vamos. Hace lo que tenga que hacer, hija, no es así. Porque cuando dice que la trate como vaso más frágil no es que sea más débil, sino que la trate con dignidad como una princesa, no la puede usar cuando se le antoja y cuando tenga su defacio hormonal, primero porque no es una muñeca de plástico, no es una muñeca inflable y, segundo, porque tiene sentimientos, emociones. Entonces la mujer tiene que soportar por años una bestia en celo que la usa cuando, en donde y cómo se le da la gana y si no le se un escándalo. Entonces no importa el tipo de trauma que hemos sufrido, los traumas nos cambian y reconfigura nuestra manera de pensar. ¿Cómo va a pararse en la vida de esa mujer que es cosificada por su propio marido? Segura? ¿Cómo una mujer segura? Empoderada, llena de Dios. Cuando sabe que todo lo que puede pasar en un retito en una fiesta, en un servicio se desarma cuando él la lleva a la oscuridad o cuando él la lleva a la cama sin tener en cuenta su dignidad y que fundamentalmente está con una hija de Dios, se está metiendo con el peor suegro. Entonces, ¿qué hacemos con nuestros traumas? Bueno, vamos a aprender de alguien que podría ser una sorpresa, ¿no? La historia de la conversión de la apóstolpable es asombrosa. Pasó de ejecutar a gente que creían en Jesús, de ejecutarlo, ¿eh? A fundar iglesias para Jesús y escribir más de la mitad del nuevo testamento y llevar el evangelio a personas por toda la cuenca del Mediterráneo oriental. Probablemente nunca ya hemos visto a Pablo como alguien que sufrió muchos traumas, pero yo creo que fue el más traumado. Voy a darte la explicación en minutos. ¿Qué tipo de traumas sufrió Pablo? Bueno, uno de sus traumas se lo provocó el mismo. Porque insisto, antes de convertirse en seguidor de Jesús Pablo, entonces, Saulo estuvo presente en la lapidación de Esteban cuando apedrearon al primer márcio de la iglesia. Hechos 758 dice los acusadores, encargaron sus mantos a un joven llamado Saulo y Saulo estaba allí aprobando la muerte de Esteban. Arrojo piedras no lo sabemos, pero estaba allí, en la turba. Esto debió haber sido una experiencia traumática, que Pablo o Saulo escuchó cuando Esteban dijo, "No le tomes en cuenta este pecado". Pablo perseguió en los cristianos hechos 224 en Arra perseguí, amuerte a los seguidores de este camino, arresté y encarcelé a hombres y mujeres por igual. El tipo era un chacal, un canalla, esto es traumático. Perseguir a los cristianos traumatizó profundamente a Pablo, más tarde, él escribe a la iglesia de Corinto dice Admito, que soy el más insignificante de los apóstoles. Ni siquiera me llaman apóstoles, no me me ofende, porque yo perseguía la iglesia de Dios. Los otros, incluyendo ajudas que lo traducionó, al menos no mataron cristianos. Y también le dijo a su disípulo en el Ministerio Timoteo, anteriormente yo era un blasfé, Timoteo, un perseguidor y un insolente. Esas son las palabras que usan. ¿Te saben lo que es la insolencia? Cuando Jesús dice Pablo vino al mundo a salvar a los pecadores, él tuvo en cuenta que yo debo ser el primero de ellos. Yo soy el primero de los pecadores. Nunca dijo, "No, yo soy Santo, yo soy Nohablo, es la vieja vida, me tenía esas ganas". No, arrastraba los traumas. Y también gran parte de los traumas de Pablo se los provocaron a otra gente, como nos pasa a nosotros. Tú una experiencia traumática de conversión cuando una luz brillante lo dejó ciego. Tres días completo, no pudo ver nada, no tenía esperanza de volver a ver. Y después que Dios le hizo recorrar la vista, escribió sobre su mala visión, su necesidad de escribir en letras grandes, y sobre cómo sus amigos se habrían sacado los ojos para dárselo, para ayudarlo. Es otro umático, ¿no? Ningún a nosotros se entregó al señor, porque quedó ciego necesariamente. Como Cristiano tuvo que huir de ciudades, donde la gente conspirada contra él, porque cambió de vando. Eso es lo que pasa, a veces, con los narcotraficantes, que no pueden salir, ni los que están en el menudeo, ni los que están en las grandes ligas, porque la mafia es fácil entrar y difícil de salir. Él estaba en la mafia de la persecución y salió. ¿Cómo no va a tener enemigos? Lo diaban, su cabeza tenía un precio. Intentaban matarlo, intentaron matar en Antioquía, en Picidia, en Iconio, en Veréa, en Corinto, en Jerusalén, al todo en historia de escapar de ciudades. Imagínate que hoy podemos llegar a salir furiosos de un restaurante porque el camarero no es trato mal. No, no lo puedo creer, yo no me merezco esto. ¿Cómo nos sintiríamos? Si tuvieramos que huir una y otra vez para salvar nuestra vida, porque hay personas que nos atacan constantemente o nos siguen para matarnos. ¿Quién soporta esa presión? Sin dudas, son experiencias traumáticas. En lista lo apedrearon y lo dieron por muerto, o sea que el tipo apenas respiraba de los piedrasos que tenía. Los tocaron así y generaron hasta muerto. Eso no son tres piedras. En Filippo se una turba lo atacó, lo desnudaron, completamente. Lo ataron y lo encarcelaron. En Damasco escapó de la muerte porque lo bajaron de un canasto por una ventana de la muralla. Eso es traumático, cualquier cosa de esa, nosotros nos cambia la vida para siempre. ¿Quién de nosotros nos desnudaron en la calle? Nos la pidaron, nos tiraron piedras. ¿Quién de nosotros tuvo que escapar por la ventana porque nos perseguían? En segunda de corítios, siete, cinco escribió nuestro cuerpo, no tuvo descanso. Nos vimos acosados por todas partes, conflictos por fuera temores por dentro. Pablo dijo, "Tengo miedo por dentro". Vamos a hablar el apóstol, Pablo, y le pone así como un tono poético para hacernos creer de que estaba en una liga diferente a la nuestra la decía, "Tengo miedo por dentro". Pasó muchas situaciones sordidas, álgidas. ¿Qué hizo con su trauma? ¿Qué hacemos nosotros con los nuestros? Desde luego queremos pensar que no vamos a estar el resto de nuestra vida prisioneros de lo que nos ocurrió en el pasado. Nadie se merece eso. Yo creo que con la ayuda de Dios queremos avanzar hacia el futuro, con salud, con plenitud, con confianza. entonces, ¿qué hacemos con estos traumas? Bueno, a partir del ejemplo de Pablo, yo quiero sugerir de tres cosas. A mí me han resultado de una manera magnífica, no digo "¡Oh, me sané de todos, me curé de todos", pero ayuda, ayuda mucho a la saludidad mental y emocional y espiritual. Número uno, hacerle de frente al dolor, no ignorarlo, hacerle frente, enfrentar los gigantes. Número dos, a cerrarnos a Dios en oración. Número tres, encontrar el propósito del trauma. Te dirán cómo, del propósito del trauma, no hay propósito en esa basura. Son las tres cosas que yo he aprendido en esta suerte de terapia espiritual. Número uno, hacerle frente al dolor, porque muchas personas nunca hacen frente al dolor de su trauma, sino que a menudo intentan ignorarlo y le Iglesias ayudan eso. No confiese lo negativo, no le dé lugar al diablo, no mencione lo que pasó. El pasado quedó atrás, sí, escrituralmente sí, para el señor quedó atrás. Nunca aparecerá a nuestro vagrán o nuestra hoja de vida lo que pasó. Sea lo que haya sido ha sido perdonado por la gracia de Cristo. Pero nosotros cargamos esos traumas. De manera que no es, no piense más, confiese en poderes, eso no se aná. Eso pone un apósito a alguien que tiene cáncer. Entonces hay gente que entierre al dolor, lo suprime y dice, "No, no, no, no, no, no, nunca pasó, mis papá era así". "No, no, no, nunca pasó". Ya de viejito me empezó a contar y de viejito entendí porque era como era. Me contó que el padrastro los reventaba palos que un día lo dejó casi muerto. Me contaba que los acaban descarso, no tenía, se le metía el hielo entre los deditos y tenía que levantar la cosecha. Me contaba que las maestras de antes lo arrodillaban en maíz para que las rodillas le empezaran a doler o le ponían un gorro, no un gorro, como dice un sombrero que decía burro. Todo lo que sea para automatizar, para marcar y yo después decía, "Y porque papá no es cariñoso, no entiendo porque está un frío, que agradeja que no termino un psiquiátrico". Entonces suprimir nunca funciona porque no podemos sanarnos de una herida que ignoramos. Entonces ignoraron suprimir un trauma, no lo hace desaparecer. Eso no es fe, al contrario, el cuerpo y la mente lo almacenan y provoca síntomas físicos, que se llama somatización fatiga y en estabilidad emocional ansiedad ir a depresión. Reaccionamos desproporcionadamente porque alguien se nos mete en la fila o en el tránsito, decimos qué pasa, el efecto residual de no exponer un trauma ante Dios, conductas compulsivas, adictivas, dificultades graves en las relaciones personales, no nos dura un amigo, no nos dura una amiga, siempre nos traiciona, me hacen de todo, se me pegan siempre los mismos. Entonces el estrés crónico no procesado, se convierte en enfermedades físicas, dolores que no tenemos explicación y los médicos, y si yo no sé usted no debería dolerle. La estructura ósea se reciente, problemas estomacales, gente que empieza primero a sacar los carbohidratos, después queda solo con proteína, después ya le cae mal las verduras, le empieza a carter todo, difunción del sistema inmune. Entonces se graba a texto, el cuerpo siempre pasa la cuenta, como dice un famoso libro, siempre. El cuerpo es el área, no se les escapa nada, y cuando suprimimos algo nos viene una inspección. El cuerpo siempre pasa la cuenta, siempre, el famoso psiquiatra Scott Peck afirma la salud mental, es un proceso continuo de compromiso con la cruda verdad a toda costa. No media verdad, no un poco de verdad, no media mentira. La sanidad es un compromiso con la cruda verdad. Entonces a nada las heridas requiere ser honestos con nosotros mismos, antes de ser honestos con Dios, antes de decirle señor, tú sabes todo, perdóname todo, no, hay ser honestos. ¿Por qué nos pasó lo que nos pasó? ¿Cuál es el patrón? Yo sé que no queremos mirar atrás, porque lo que pasó fue doloroso, lo sé. Y cuando uno dice, no quiero afrontar eso, porque exacerla el dolor es como volver a morir mil veces, es como volver a ser ultrajado otra vez, decimos no, yo no quiero pensar, por eso hay hijos que no hablan más con los padres. Yo conozco hijos que los padres se murieron y ellos son cristianos y no hablan nunca más, porque no me hace acordar todo lo que me hizo pasar un 50 años, 50 años, 50 años. No lo estoy minimizando, lo que Dios que el trauma se marcó de manera tal que el siente que ese papá todavía lo está mal tratando y el hijo tiene 70 y todavía se está acordando de la infancia. ¿Por qué no perdona? Porque el trauma está allí diciendo no vas a perdonar. Pero insisto, tratar de suprimir eso no lo alivia, sólo elimina la posibilidad de sanar. Y el problema es que no podemos sanar no estando aislados, sanamos mejor cuando estamos con alguien. En comunidad, por eso tenemos que congregarnos en todas las cosas. Pero a veces en lugar de buscar la comunicación, damos prioridad a la protección, nos blindamos otra vez. Es como una casa que empezamos a cerrar ventanitas. Es como el matrimonio, la pareja que trata un tema y se genera un problema, entonces sierra esa puerta y te dice, esto no se habla más. Hablemos de sexo y como se pone duro el tema, se sierra esa puerta. Bueno, hablemos de nuestros hijos y como también se pone duro el tema y álgido cerramos esa puerta. Y un día es una casa inmensa donde una pareja vive en como extraños en un rinconcito de la casa, porque hay un montón de puertas cerradas, de temas que no pueden hablar. ¿Por qué? Porque decir, bueno, no, no quiero tener problema, eso no es provocar la paz, eso es mantener la paz, eso es cobertía. Ahora es normal, porque los sucesos traumáticos nos asustan, nos hacen levantar barreras para protegernos. Entonces en lugar de hablar sobre nuestro trauma con gente de confianza, tratamos de sepultar el dolor y nos alejamos de todos. No hablo más con nadie, no me acercó más a nadie. Es una buena estrategia, si queremos quedarnos atascados y seguir permitiendo que el trauma nos domine. Si no, no. Santiago 516 afirma que hay que confesarnos y horar los unos por los otros para ser sanados. ¿Qué alguien me diga cuando fue la última vez que nos volvieron a predicar que había que confesar los pecados? El día de los cantólicos. El día de confesar se uncura, pero yo voy a la biblia y no lo inventó un papá y lo dices el señor. O lo dices Santiago. Confesados, los pecados, no se lo entiendo, no va a ir siendo a ver quién quiere escuchar mis pecados, si queremos escuchar del otro, no es, que escucha la nueva. Ahora yo estoy consciente que compartir nuestras cargas dolores, heridas secretas es muy arriesgado, muy arriesgado. No obstante, mucho más arriesgado cargar con eso solo. Las cargas cuando se comparten al menos se dividen por la mitad. Con las alegrías se multiplican al doble, quién ve un partido de fútbol solo. ¿Quién disfruta de un concierto solo? Podemos hacerlo, pero no es lo ideal. Y así como sabemos que las alegrías con alguien se multiplican las tristezas con alguien, la carga al menos se divide por dos, somos dos los que sufrimos. Si es que nos aman, somos dos. Así que debió parecerle arriesgado a Pablo, pero el compartió el trauma con sus amigos, los dejó escrito acá. ¿Quién de nosotros escribiría nuestros traumas para que lo lean por miles de años? Si siempre nos dicen que hay que maquillarse en el Evangelio, que hay que fingir, confiesa la victoria. No le dé el lugar del diablo, diga conmigo, repita conmigo, este es tu día, repita conmigo, este es tu año, diga conmigo, voy a estar sano en el nombre del señor. ¿Qué mandas escribiendo los traumas? Yo veo a David y es poesía descarnada diciendo, soy un pecador, escudrín, me veo a Pablo y es un traumado. Y Pablo podían no haber mencionado que persiguió Cristiano Sinozente, ni haber contado como lo mal trataron, como lo acosaron. Es para que sintió la tentación, digo, yo no digo nada, hay gente que no me conoce de antes, para que voy a traer el antes. Porque compartir esta historia a veces nos hace sentir vulnerables y expuestos, la gente nos va a criticar. Sí, la vulnerabilidad es atractiva, pero también nos hace vulnerables. Y estamos seguros que existentamos, la gente no va a entender, no va a entender. Además, no queremos que nadie piense que estamos montando un drama o hacándonos la víctima, porque no hay nada peor que generar lástima, ¿no? Entonces para Pablo hubiese sido mucho mejor no decir nada, pero el tipo, en vez de eso, pultar su dolor, asume el riego y cuenta en lo que había hecho para herir otra gente y lo que otras personas hicieron para herirlo a él. No fingió que no pasó, no declaró victoria, no se empoderó, no decretó nueva vida. Hablo y escribió varias veces sobre su trauma. ¡Granba! En segunda de corintios 11, 23 dice, "Yo he trabajado más sardoamente que ninguno he sido encarcelado muchísimas veces, lleven la cuenta de lo que le pasó. He recibido los azotes más severos, he estado en peligro de muerte, repetidas veces, peligro de muerte. Cinco veces, he recibido en los judíos 39 azotes, 39 porque con el 40 moría. Lo licto. Lleores romanos sabían que el azote número 40, por eso es si en 40 azotes menos uno. Terminaba de liquidar los intestinos y los dejaba al aire expuestos. Tres veces me golpearon con barras, una vez me apedrearon, tres veces en aufragué y pasé un día y una noche como una ofra con alta mar. Y dice, "Pablo, mi vida ha sido un continuo ir y venir de un sitio a otro. Soy un nomade. Tuve en peligros de ríos, peligros de bandidos, peligros de parte de mis compatriotas, peligros de no judíos, peligros en la ciudad, en el campo, en el mar, de parte de falsos hermanos. He pasado trabajo y dice, "Pablo, fatiga, muchas veces me quedé sin dormir. Ambre, sed, me quedó en ayunas, he sufrido frío de nudes. Y como si fuera poco, cada día pesa sobre mí la preocupación de todas las iglesias. ¡Pobre! Esto deberían leerlos los pastores que creen que es glamoroso ser pastores y viajar por el mundo. Hoy me explotó el ministerio, hoy tengo tanta unción que me están invitando a todas partes. Deberíamos leer esto. ¿Por qué te os traumas?" Y en segunda de corintios, uno, ocho añade, hermanos no queremos que desconozcan las aflicciones que sufrimos en la provincia de Asia. Dice, "Estábamos tan agobiados, con tanta presión que hasta yo perdí la esperanza de salir con vida. ¡Pablo! Entonces hay mucha gente que dice, "A mí también me lastimaron hondo y a veces no sabía si seguir viviendo. Está mal, que es un espíritu de suicidio, no es el espíritu de la butanacia espiritual. Que Dios te saque de acá, hay momento que parece el alivio mejor dejar de vivir. Especialmente cuando uno sube a lo que nos prometen que es la cima y no hay nada. Y Pablo experimentó eso. En día, que era más de lo que podía soportar y por un momento pensó que la muerte era el único desenlace posible. Yo me quiero morir. Te digo esto no para juzgarte, para lentarte, te estoy poniendo a la altura de Pablo. No se estamos poniendo a la altura de la postul que más escribió en las escrituras. Que más cartas tienen en el Cano Bíblico. Yo a veces no quiero vivir. Digo por si alguien dice "Aime, un pastor me dijo que yo no salía debajo de la manta, tenía un espíritu de depresión". ¿Y qué tenía, Pablo? Traa un más. Pero lo enfrentó, dijo, "Este es mi problema". Segundo, "Acerranos a Dios en oración". Yo sé que parece un consejo obvio, porque lo primero que nos dicen, "Ve a orar". Pero hay mucha gente que ya no lo hace, que lo cura, ¿no? Que ironía. Sin embargo, acudir a Dios es una de las maneras en que alcanzamos la sanidad. La manera más rápida, efectiva. Porque llevamos ante las penas, y el sana, nuestro corazón herido, no lo va a sanar ningún ser humano. Ningún ser humano va a meterse en el trauma, no nos van a entender. Te van a decir "pero eres una loca, pero eres un delincuente, pero como pudiste hacer eso". Primero va a ir el juzgamiento, el señor no, porque el velcora son. En las escrituras vemos como Pablo lleva sus penas, una y otra vez ante Dios, dice una espina, "Me fue clavada en el cuerpo". De pueto, lo que te conté yo no sé cuál fue la espina. Yo digo que se queja encima de una espina, de algo que lo perseguía. Es decir, un mensajero de Satanás que me atormente, dice segunda de corinto a doce siete. ¿Alguien que conocía su reputación? ¿Alguien que lo perseguía? Era unos cuantos. Una madre al cual él le había matado un hijo. Y que a veces que Pablo predicaba de Cristo, lo miraba condenándolo. Una lucha interna sexual? ¿Será que él tenía luchas con su sexualidad? No estoy quitándole, lo impoluto a Pablo, digo él, dice, no dice cuál es la debilidad. Lo otro dice, no, una dolencia física, de pueto, lo que pasó, que lo desnudaron, lo golpearon, que quedó ciego, no se me hace alguien de cristal que diga, y es que no ha suporto el reumas, no lo creo. Más traumas para Pablo. Entonces muchos de nosotros luchamos con una espina traumática. Tipo físico puede ser, como las migrañas constantes, producto de un grave accidente, los síntomas de un trastorno autoimune de tipo mental, de la ansiedad, les tres que nos paraliza cada vez que el trauma se activa. O puede ser una relación tensa con un familiar? ¿Cuánto de nosotros tenemos relaciones tensas con familiaresimos? Pero soy cristiano y tenemos relaciones tensas con seres queridos, con hermanos que no nos hablamos, con cuñados, tíos, con xujes, no sé. O tener que enfrentarnos a un entorno laboral o escolar adverso y cada lunes un calvario porque es volver a encontrarse con esa gente. Capaz que tenemos que atender a padres mayores que se van volviendo como niños, tercos, o tratar con una adolescente problemático o ambas cosas en ese orden. Entonces, ¿qué hacemos con esas cosas? Aferrarnos a la oración, parece algo trivial, no es confesar victoria, no es decir, el adolescente no es tan adolescente, no es decir, esto no está pasando, el Alzheimer se va a ir. Es decir, señor, yo necesito que me ayudes a pasar este trauma. Pablo escribe, tres veces le rodea el señor que me quitar a las pines, y me dijo, "Te basta con mi gracia, con mi favor, con mi perdón todos los días, porque mi poder se perfecciona en tu debilidad, mientras que eres débil te voy a poder usar". Por lo tanto, dice Pablo, me voy a gustosamente, voy a presumir mis debilidades. Díganme, decíme, cuando fue la última vez que escuchamos alguien presumir sus debilidades. ¿Y cómo estás? Acando, mirando porno. Cómo estás, hermano? Cambiado, cambiado, pero llego, siendo mujeriego, ¿eh? No hay tracero que se me escape. Porque no es donde presumo mis debilidades, hoy ayúne poco, no, debilidades son debilidades. Pero dice, yo la voy a presumir, o sea, las voy a hablar, presumirnos del orgullo, la voy a hablar con vergüenza, para que permanezca sobre mi poder de Cristo. Por eso, dice, Pablo, me regocijo en las debilidades, en los insultos, en las privaciones. Hay de una pista por donde puede venir esa espina, ¿no? No tengo mi teoría, pero bueno, es mi teoría y no la voy a decir, ¿qué no me critiquen más de lo que ya habló hace? Pero dice, "Para secuciones, dificultades que sufro por Cristo, porque cuando soy débil, me dejo cuenta que soy cada vez más fuerte". Entonces, Pablo oró una hoy otra vez, notaste que nunca culpó a Dios por la espina, porque lo permitiste, porque esta espina con todo lo que yo estoy haciendo por la silencia, no, llevó su problema, Dios robó que se lo quitara, Dios no le quitó la espina, pero acudir a Él le permitió ver ese trauma desde una perspectiva diferente. Pablo comprendió que la gracia de Dios era mayor que su espina, Dios le dijo, "Vástate de mi gracia, en otras palabras, va a tener que venir acá todos los días". Y si me lo quitás, no, lo que estás queriendo no venir todos los días acá. Él entendió que Dios podía ayudarlo a sobre llevar esa espina, te tocó, esa espina puede ser tu pasado, "Señor, no lo podrías borrar". No, eso te va a mantener humilde. Cuando te sientas el último tapón de lo sea, no vas a mirar la carita de esa persona a la cual heriste. Entonces, Dios estaba convertiendo sus debilidades en fortalezas, no le dio la sanidad que Pablo quería, pero le dio la sanidad que Dios sabía que estaba necesitando, el proceso. Yo he conocido algunos adultos que fueron abusados sexualmente cuando niños o adolescentes, y no es algo que quisiera que alguien pasara alguna vez, y tuvieron que repetirse una y otra vez, no fue mi culpa, no fue mi culpa, niñas que tuvieron que decirse o mujeres, yo creo que eran niñas, que tuvieron que decirle, "Yo no lo provoqué, no importa que tenía una faldita pequeña, no importa, yo tenía quince, yo tenía 14, yo no lo provoqué". El adulto debía haber puesto un stop, el adulto debía haber dicho que era una niña. Yo era una niña, era un niño, debía haber estado en la escuela o en clases de baile, pero me llegaron las respuestas antes que las preguntas, pero al hacerle frente a su dolor y procesarlo con profesionales, con amigos, y además llevarlo constante, constantemente ante Dios, no es una nación que se hace en un altar. Se llama "Perdón, ha metado". Es un trauma, constantemente a Dios. Paolo dice, "Yo oré", dice tres veces. Hay teólogos que opinan que, lo que quiso decir es, "Oré durante tres largas temporadas". Voy a haber sido años cada una, o sea, voy a retomar la oración en cuanto a esto por segunda vez. Esa son las tres veces que oró. Y pasaron meses o años, voy a retomar la uniloración constante por este tema. ¿Por qué fueron tres temporadas? La mayoría crees, o no que oró tres veces. Pero la gente que va constantemente a Dios ya no es rende su pasado. Me consta de gente que tuvo abusos que hoy es feliz con su pareja. Entonces, nada puede cambiar nuestro pasado, lo sé, pero si Dios puede sanar nuestro corazón herido en el presente, y darnos un futuro mejor. Sí o no, lo creemos. De hecho, el Salmo 34, 18, promete el señor está cerca de los quebrantados de corazón. ¡Pete que uno.! No cree que el señor está cerca de los ungidos, de los que pasan con la unción, de los que no soportan la noite, y no dice que está cerca de los quebrantados. Y a quienes salva, dice el salmo, "Los despídito abatido", a los que dicen "No puedo más". Uy, yo pensé que Dios salva a las señoras y a los señores que estaban hablando del lenguas todo el tipo. Y dice, "No, a los despídos abatidos, son los que yo salvo y cerquita de los que están quebrados". Yo no sabía que Dios estaba tan cerca del piso. Y siempre me hicieron creer que Dios estaba cerca de el cielo y que hay que elevarse la saltura. Sin embargo, Dios está muy cerquita de los que están en el suelo. Por eso le dijo elías que haces aquí en la cueva. No le dijo que haces allí. No es un Dios que se queda fuera de la cueva y nos invita a salir. Dios se mete en la cueva y te dice, "¿Qué haces aquí?". ¿Qué te trajo a este club? ¿Qué te trajo a esta habitación? ¿Por qué entraste a este dormitorio? ¿Qué te trajo a este apartamento? ¿Qué haces aquí? No es tu sitio, no es tu lugar. Lo tercero que hizo el apóstolo fue perseguir un propósito. Yo dudo en decir esto porque sé que si tu dolores gran de tal vez no me vas a creer. Estuve en debate en incluirlo porque es verdad que es posible que no estés listo para escuchar esto que te diré y sé que podrías ser demasiado pronto para que te lo diga porque si no es en el momento correcto lo que te diré si tu dolores intenso puede que suene como una ofensa. No obstante, cuando encontramos la sanidad en Dios, él puede redimir nuestro trauma y cumplir un propósito y traer lor y a su nombre a través del trauma. Yo sé que dicen, "No, no, no, no". Mira, me digas que la muerte de un hijito me va a esconder un propósito. No me digas que a que abuso esconde un propósito. Déjame avanzar. Lo vemos en Pablo que encontró un propósito en el trauma. Dijo Dios, es quien nos consuela de todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo cambiaré de tribulaciones por trauma. Dios es el que nos consuela de todos los traumas para que del mismo modo que hemos recibido también nosotros esa sanidad del trauma, podamos ayudar a otros con el trauma. Dice consolar a los que también sufre. La gracia que recibió Pablo le permitió compartir la misma gracia hacia los demás. Los demás discípulos comparados con él eran condenadores. Señor, no quieres que enviemos fuego del cielo a esta ciudad porque no te recibieron. Pedro dijo, "Yo no le predicaré a los gentiles, estos para los judíos, los sentiles condenadores, caramba eran rockstar, eran las figuras estelares el personal de reparto al lado de Jesús". Pablo no, era contemporáneo de Jesús y mientras que Jesús caminaba, Dios no le permitió a Pablo conocerlo. Se crearon juntos, se presumen que tenían la misma edad, sin embargo Dios no permitió que Pablo jamás se cruzara en vida con Jesús. ¿Por qué? Míjima ciudad, posiblemente los dos estaban cerca de los mismos maestros de este templo. Dios tenía que asegurarse que él tuviera un trauma. Imagino, a Pablo llevándose todo el mundo por delante, si él subiese en lugar de creado los pies de Gamaliel, crecido tres años a los pies de Jesucristo. Entonces, nadie puede haber, entender la profundidad de un abuso si no atravesó por ese infierno. Si yo no fui abusado, me va a ser difícil entender el abuso, entender todo lo complejo que eso puede ser. Sólo quien viene de la llamas y todavía huele a humo, puedes convertir su trauma en ministerio. Pues yo te digo, tu trauma va a ser tu llamado, ¿no? ¿Quién otro conoce las puertas del infierno? ¿Con qué autoridad? Una mujer que nunca sufrió, que siempre tuvo su pareja formal, funcional, que se casobirgen, va a consejar a una muchacha. ¿Qué buscando cariño o afecto se equivocó? Estuvo en sitios donde no debió estar. Por eso le dice, "Mama, no entiendes nada, no me hables". No es que no entienden nada o que no tenga autoridad, es que esta niña entiende tu no conoces, tú no sabes de dónde yo vengo y a dónde voy. ¿Alguien que estuvo en el infierno sí? Entonces, ¿cómo Dios hace que nascan un propósito de un trauma? ¿Cómo puede un trauma convertirse en nuestro testimonio? Tú con sugete abandono y te enfrentas tu divorcio doloroso. Pero acudía de Dios trajo sanidad y ahora puedes ayudar a otra gente que antes de tener una experiencia similar, en las iglesias le van a decir, "No se vuelva a casar hasta que su marido, divorciado se muera". Dicen eso, tiene que esperar que el canal ya encima hay que esperar que se muera. En sí mal de gracio tiene masa el luque, un toro. En otro te van a decir, "No, si eres divorciado o divorciado, no puedes ejercer ningún ministerio". ¿Es que culpa tiene? Fracaso su matrimonio, no fracaso su vida. Fracaso su negocio, no su identidad. Entonces esa gente, ¿quién las va a comprender? Porque no se hacemos los comprensivos, pero tenemos todo lo immoral. Nosotros amamos a los gay. Si, amamos, yo respeto todo, Dios lo sabe igual, pero que no sea mi hijo el gay. Me muero, si es mi hijo. Mi hijo machito, machito. Pero tengo problema, ¿eh? Mientras que sea el hijo del otro. Yo tengo problema con los divorcios, mientras que no se divorce tu hija. Entonces siempre estamos con esa doble vara y quién valentar esa gente. Pasaste tu juventud en rebeldía, contra Dios y ahora en lugar de que te avergüence de ello, él quiere que compartas el mensaje de su gracia con otros que están en rebeldía. De pequeño sufriste abusos, pero pasaste por un proceso de recuperación. Y ahora Dios quiere que guías a otras personas para que se recuperen de esos abusos más rápido de lo que te costó a ti. Eso es lo que yo trato de hacer. A mí no me interesa que los que se orinaron en la escuela primaria, donde sea el estar de 30 años a nar. ¿No ajustó? ¿No ajustó? Ahora lo que te sucedió no está bien, es tu o mal, ¿tá? Es tu o mal. Y tal vez no estés bien, todavía ahí es normal. Pero no tienes que seguir empantanando en tu pasado, empantanando en tu pasado. Pues yo no te estoy diciendo que sólo puedes sanar, sino que tu trauma puede transformarse en una versión resistente de ti mismo. Resiliente. Yo sé que puede ser difícil escuchar esto y aún más difícil creerlo. Lo sé porque también me han hecho daño. Nunca yo lo culte, nunca. Usted me van a criticar cuando me vaya. Si fui mal pastor, si fui mal líder, si me faltó esto lo otro, pero nunca podrán decir que yo fingí. Nunca. OK, dante nunca habla de la vida privada. No se sabe mucho, pero nunca podrán decir que fingí. Nunca. Sí, pero no cuenta sus luchas ni sus problemas, pero nunca podrán decir que fingí. Jamás. Nunca. Nunca vine a decir, yo soy esto y yo soy un ungido de Jehová, yo no más que usted, no. A lo largo de casi cuatro décadas de mi llamado, me han lastimado, me han decepcionado, me han traicionado una y otra vez. Es doloroso, todavía llevo conmigo algunas heridas. Como suele pasar, muchos que me decían en el ministerio que me amaban, me traicionaron, inventaron calúnias, me abandonaron. No me poquejaron después de lo que leí de Pablo. Amigos íntimos llegaron, amigos íntimos se fueron. Además, el constante dolor personal del liderazgo, siempre digo, "Si no estoy sufriendo, no estoy liderando de verdad". Y luego vienen los rumores, las mentiras, las críticas habituales que tiene que soportar todo aquel que he llamado por Dios. Aunque forman parte del oficio, nunca son agradables. Estoy en un país que para medrentarme a postar un franco tiradores, Dios no me deja mentir apuntándome toda la noche con un láser. Estoy seguro que no querían matarme, pero toda la noche los franco tiradores del gobierno me hacían una seña con las luces, con el láser, diciendo, "Eres un blanco fácil". No me hago el héroe. Por supuesto que me moría de miedo. Falsos profetas dejaron en el contestador de la Iglesia amenazas de muerte para mis hijos diciendo que Dios les mostró que morirían extranculados y ahogados. Líderes en quienes invertimos una fortuna en recursos, en dinero, en tiempo para ayudarlo, después predicaron, me hice solo, sin ayuda, negando todo tipo de honra en pro de lego. Todos son ejemplos de personas que me causaron dolor, pero también yo me repiento de mis errores. Porque a menudo hecho, muchas cosas mal. He decepcionado, he herido gente. Eso me dueles de una manera que no puedo describir. Entonces, ¿qué hago? Y luego frente al dolor, ese mitrauma, ¿ok? Viviré con eso hasta que me sale. Acudo a Dios. No una vez, no dos, sino cada vez. Tercero busco un propósito en mi trauma. Entonces, emperimento de a poco la sanidad de Dios y me voy haciendo más fuerte. Yo sé cuánto te ama, Dios, y por eso me siento obligado a decirte que es posible que tu trauma haya sido o no tu culpa. Pero acudida, Dios es tu responsabilidad. O viajas con eso o acude, sadibos. Entonces. [ Aplausos ] Vivir un trauma es una experiencia angustiante, caótica o dolorosa. Pero tenemos que permitir que Dios nos sane. Entonces, aquí van algunas otras sugerencias. Saludarlo, un recetario ante que te vayas. Te voy a recetar algunas cositas. No debe enseñar a vivir, sino de la experiencia. Número uno, tenemos que aprender a descansar en el señor. A mí me cuesta mucho. Pero cuando experimentamos, un trauma la mente pone en marcha una serie de reacciones bioquímicas en el sistema límbico que nos preparan para luchar, huir o paralizarnos. Y luchar, huir o paralizarnos, no sirve. Por lo tanto, es importante aprender calmar el alma para poder pensar de manera clara y racional, vaciar las vasijas para que pueda venir en las 6 y Dios nos pueda hablar. Él no construirá sobrescombros. Él no bendesirá una mala construcción. Y si ahí a 26, 3 afirma, tú guardarás en completa pasa aquel curso pensamiento en ti persevera, porque en ti es confiado. Pensamiento que perseveran él, no es que oró una vez. Persevera. Salmos 62.1. Sólo en Dios haya tranquilidad mi alma. Sólo en él he puesto mi esperanza. El alma no se tranquiliza con Netflix, no se tranquiliza con amigos, con alcohol, no se tranquiliza con droga, con sexo. Número 2. Luego de calmar la mente hay que reconocer el trauma, lo diré otra vez. Es común adoptar una actitud defensiva, evitar lugares, personas que nos traigan recuerdos de suscesos traumáticos. Evitar el problema puede ser útil, a priori, ¿eh? Ergo, cuando intentamos conservar nuestra energía emocional de sí, bueno, ahora no tengo energía para esto, voy a elegir las batallas. Está bien, yo lo he enseñado. Sin embargo, en algún momento necesario que hablemos de forma deliberada, sobre cómo nos afectó lo sucedido. ¿Por qué sucedió el trauma? ¿Cómo ha afectado nuestra manera de vernos a nosotros mismos? ¿Cómo vemos a los demás, al mundo? ¿Cómo vemos a Dios? Tercero, al reconocer y abordar nuestra trauma después de calmarnos, deberíamos llegar a la conclusión que los sucesos no nos definen. ¿Te acuerdas cuando te decían qué vas a hacer cuando sea grande? Ingeniero, no, no vas a ser ingeniero, vas a ser un ser humano. Vas a trabajar ingeniero. Pero a veces pensamos que el oficio nos define. A veces pensamos que el estatus legal nos define. Soy indocumentado. Soy residente, no, yo soy ciudadano, tú no eres eso. Te mueres y va al mismo sitio que los indocumentados. Tu cuerpo digo. Entonces, no nos define el oficio, no nos define los sucesos. Lo que nos define es cómo elegimos pensar y responder ante esos sucesos. Eso sí nos define. Lo sé que a la día tenemos la oportunidad de generar nuevos pensamientos y emociones sobre lo que nos pasó. O sea, buscar forma de replantearnos, de refinanciar el trauma. ¿Cómo esos sucesos traumáticos, por dolorosos que haya sido desde luego, pueden ayudar a moldear positivamente, quienes son muy como nos vemos? ¿Traderán y cómo? Bueno, a ver, algunas personas contraomas adotan una mentalidad de víctima y piensan que el mundo le debe algo por ese acontecimiento negativo que sufrieron conozco más más con mentalidad de víctima y se lo transmiten a los hijos. Así piden que las visiten. Ay, hija. Te acolvidaste de tu madre que no se cuató más voy a vivir. En fin, de con tus cosas, yo estoy acostumbrada a estar sola. No es la manera de reclamar cariñosos si copatear esos terrorismo emocional. Hija, cuando puedes me vienes a visitar, me encantaría verte. Tengo ganas de verte. Pero a veces el ponerse en víctima no ayuda. Sé que dejar la postura de víctima y adoptar la poderosa atitud del resiliente que nos ayuda a confiar en Dios y a sanar. Cuarto, la gratitud. Cuando la gratitud se convierte en hábito, minimiza los patrones mentales y emocionales negativos que a veces intensifican los síntomas del trauma. Prueba la mañana de dar gracias por el café, por el sol o las montañas nevadas de california, de esta temporada. Prueba, "Uy, señor, tengo una casa". No importa si, pero me es rentada, he prestado un techo. A noche hay gente que durmía la interperia. Prueba de dar. cuando hace una lista de todo lo que hay para agradecer, por el perrito que te mueve la cola, por el gato que se suba a tu cama, por los hijos que remolonean. Prueba de agradecer a Dios, porque esto te va a ser. va a ser que las quejas diminuyan, que el trauma empieza a perder fuerza y te ayuda fundamentalmente a ser compasivo con tus propios errores. Porque muchas veces, yo sé que el trauma es el resultado de malas decisiones. Sí, decimos en qué estaba pensando. Hace poco escuché de alguien que encontró la foto de su ex marido y dijo, "Wow, cómo puede estar tantos años con este tipo? Es un desconocido para mí. No tengo memoria. Tengo hijos en común con él, pero no sé quién es". Miró la foto y dice, "¿Cómo si hubiera un vecino? ¿Cómo pude. en qué estaba pensando?". A veces decimos, no sé qué pense, pero reconocer los errores con humildad y concedernos el perdón. Puede ayudarnos a superar los fuertes sentimientos de culpa y de vergüenza. Y agradecer, señor, gracias. Hay que auto perdonarnos y agradecer por lo que nos dio. Podría habernos fulminado. Podría haber terminado todo mucho peor. Quinto del trauma va a fortalecer. Por no tener unas maneras sin sospechada, te aseguro. Es muy erróneo pensar que haberlo vivido solo tiene cosas negativas. Por el contrario, a través del camino del trauma, a menudo tomamos conciencia de, "Wow, mira lo que yo puedo resistir". Vamos a ver que yo podía resistir tanto dolor, dicen las mujeres después de parir. Yo no sabía que tenía esa capacidad. Yo me quejaba por una uña encarnada. Y aunque el dolor puede ponernos de rodillas, buscar las formas para resistir nos lleva a cercarnos más a Dios. Entonces, los sucesos dolorosos no tienen por qué aplastarnos por el contrario. Nos pueden fortalecer, como le sucede a los diamantes. Los diamantes se forman bajo una presión enorme y el diamante es venerado por su perfección, pero por su duresa y su capacidad para atravesar rocas, metales duros de lo que estamos hecho, muestra a alguien que salió del trauma y te voy a mostrar a alguien que no llora por boverías, que no hace escándalos por babosadas. ¿Qué mujer que sobrevivió al cáncer de seno hace un escándalo por un vaso que quedó sin lavar? Si olió el aliento fétido de la parca de la muerte. Entonces, aceptarlos sucesos dolorosos es una oportunidad para transformarnos, fortalecernos como diamantes. Esto es importante que encontremos una persona en quien podamos desavogarnos sin reservas, que no nos juzgue, que no se averguense, sino que nos apoye con aceptación incondicionalse, que no se encuentra la vuelta de la esquina, enlóse, pero imagina la liberación si pudiéramos expresar nuestras emociones de manera plena, sin miedo, sin vergüenza, mientras hacemos frente a los traumas emocionales de la vida. Entonces, el trauma ahora nos tiene que definir, ni dañarnos para siempre. Más si tenemos a Dios del nuestro equipo, los traumas por los que pasamos por dolorosos que haya sido nos pueden convertir en un diamante, desde luego, él nos ha prometido en el salmo 147.3, él sana a los quebrantados del corazón y venda a sus heridas. No dice que la sase desaparecer las venda. Venda. ¡Oh, que lenda! Bienvenido al proceso de esta nación, hay propósito en el trauma! Hay propósito en el trauma, alguien tiene que celebrar a Dios por eso. ¡Vendito eres! Vamos, vamos, dar una plauso al señor si crees que Dios habló esta mañana. ¡No se ha hablado el señor! ¡Si uno! ¡Qué linda! ¡Qué linda! ¿Qué es el señor? ¡Aleluya! Vamos. Vamos a levantar nuestras manos aquí en casa. Si pueden hacerlo en casa y no tienes compromiso de que alguien te está viendo, levanta tus manos y dirle "señor, yo necesito hoy comenzar el proceso de sanación". Para aquellos que nunca escucharon hablar de estos temas, quiero decirte que estás en la etapa que llegas al hospital en una ambulancia y te acaban de poner suero y ahora te tienen que estabilizar. Falta mucho para la operación, falta mucho para el pollo peratorio. Pero vamos a empezar a estabilizarlo, nuestro pulso, estabilizar nuestro corazón y empezar a sanar. Será fácil, nunca dije eso. Será rápido, tampoco te lo puedo prometer. Va a ser recuperarte pronto, no lo sé. Cada alma, cada cuerpo, cada ser reacciona diferente. Pero puedo darte la garantía que si Dios es el médico, tú no te vas a ir como entraste. Vas a salir mejor. Rengeando con heridas, es una posibilidad, pero habrás propósito en esa herida. Dios nunca desperdicia materia prima. Dios nunca te abandona. Dios nunca procesa alguien para luego dejarlo a la mitad de camino. Él te ha traído aquí para procesarte, para tratarte, para bendecirte, para sanarte, padre, ahora, todo solando, clamando en casa en sus hogares. Señor Texal, tote al abo. He transmitido lo que creo, me has dicho que diga. Con temor y temblore he hablado de esto y sé que soy libre de la responsabilidad de cada quien. Señor, entran los corazones que todavía no has ingresado, ha pedido de los que quieren que lo hagas. Han arredargulles, se que hay dolor, pero se que tú estás sanando el dolor, se que hay vendas y hay heridas, pero se que tú estás tratando con las heridas. Se que hay propósito en el trauma. Vamos todos, todos, todos, todos, todos. Levante, las manos, yo sé que la hora ha avanzado un poco, pero no podría dejar a nadie que se vaya hoy ni permitir, que se vayan sin el sello del Espíritu Santo, sino el toque del Espíritu, sanando, redargullendo, tocando usted con su gracia, con tu favor, doble porción del Espíritu, más presencia del Espíritu sopla, más, más, más hay gente tocada por Dios ahora, sanada por Dios ahora. Te digo lo que decía Pablo, esta leve tribulación, este trauma de la vida, no nos define, y no es nada comparado con la gloria venidera, con lo que el Señor tiene. En casa, voy a vez pedirte, voy a decirte que Dios te vendía, que Dios te guarda y que haga resplandecer su rostro sobre ti, el Espíritu Santo queda ahí en la sala en el hogar, como te ama princesa el Señor, como te ama príncipe, no te entregues, no te rindas, hay propósito para tamaño de Lord, Dios te bendiga. [Música] [Música] [Música] [Música]

Podcast Summary

Key Points:

  1. El autor describe su primer día en la escuela como un evento traumático por el cual se orinó en los pantalones y fue avergonzado, lo que afectó profundamente su percepción de sí mismo y de los demás.
  2. A pesar de que el trauma fue en la infancia, dejó secuelas duraderas como la inseguridad, la incapacidad de reír y una actitud introvertida, que se mantuvo durante gran parte de su niñez.
  3. El trauma no se mide solo por el evento, sino por cómo se vivió y se procesó, y cada persona lo experimenta de manera única, lo que hace que comparar traumas sea inapropiado y poco ético. Puntos clave El autor relata cómo su primer día en la escuela, en el que fue acompañado por su hermano y enfrentó una situación de vergüenza por orinar en sus pantalones, fue un evento traumático que marcó profundamente su desarrollo emocional. Este incidente generó una sensación de inseguridad, le impidió reír durante muchos años y lo llevó a una actitud introvertida y melancólica. Aunque el trauma ocurrió a los cinco años, su impacto se prolongó en su vida, afectando su forma de relacionarse con la gente y su percepción del mundo. El texto enfatiza que el trauma no se mide por su intensidad, sino por cómo fue vivido y procesado, y que cada persona tiene una historia única. Es importante no comparar traumas entre personas, ya que eso minimiza la experiencia real de cada uno. Además, se destaca que los traumas pueden transmitirse generacionalmente por mecanismos biológicos (epigenética) y emocionales, afectando a hijos y nietos. Finalmente, el autor analiza el ejemplo de Pablo, quien enfrentó traumas severos como perseguidor de cristianos y víctima de violencia, pero que, al enfrentarlos y orar constantemente, encontró un propósito en su sufrimiento y transformó su dolor en un ministerio de consuelo. Este enfoque muestra que el trauma puede convertirse en una fuente de fortaleza, sanidad y propósito espiritual.

Summary:

FAQs

Un trauma es una respuesta emocional y física a un evento profundo, aterrador o peligroso que superó la capacidad de una persona para afrontarlo o procesarlo.

El trauma deja secuelas duraderas, generando ansiedad, miedo, dificultades para dormir y alteraciones en el funcionamiento cerebral, que pueden afectar tanto la salud mental como física.

Sí, el trauma puede transmitirse de generación en generación a través de mecanismos biológicos como la epigenética, donde el estrés o abusos de los antepasados afectan la manera en que los descendientes procesan el estrés.

Ignorar o suprimir el trauma no lo cura; al reconocerlo, se puede procesarlo, sanar emocionalmente y evitar que genere síntomas físicos, ansiedad o problemas en las relaciones.

Al enfrentar el trauma y sanar con Dios, una persona puede transformar su experiencia en un ministerio o testimonio, ayudando a otros que viven situaciones similares.

La oración permite acudir a Dios con el dolor, recibir su gracia y comprender que su poder se manifiesta en las debilidades, no en la ausencia de traumas.

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