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Terapia: de la negación al bienestar

28m 56s

Terapia: de la negación al bienestar

El texto explora la transformación cultural de la terapia psicológica, desde un estigma asociado a la locura hasta un símbolo de crecimiento personal y privilegio en la actualidad. Históricamente, las explicaciones y tratamientos para los problemas mentales fueron desde lo religioso y mítico hasta prácticas médicas brutales, como trepanaciones y electroshocks. Sigmund Freud revolucionó el campo al introducir el psicoanálisis, enfocándose en la palabra y el diálogo como herramientas para el autoconocimiento, aunque inicialmente era un lujo costoso. El siglo XX, marcado por guerras y crisis, formalizó la psicoterapia pero también reforzó el tabú de que era solo para casos graves. La pandemia de COVID-19 actuó como un catalizador masivo, destapando una necesidad global y normalizando la conversación sobre salud mental. Hoy, la terapia se ha democratizado y popularizado gracias a la accesibilidad de plataformas virtuales y a la divulgación abierta en redes sociales por parte de figuras públicas y creadores de contenido, creando un sentido de comunidad y validación colectiva.

Transcription

4978 Words, 28605 Characters

Spanish
Vamos a empezar con algo que sovió, ir a terapia ya no es un tabu. De hecho, vean que ir a terapia se parece un poquito a ir al gimnasio y lo digo por tres cosas. Uno por la suelección que tiene con el bienestar. Dos, porque perfectamente una persona puede gastarse en terapia lo mismo o incluso más de lo que gastan un gimnasio al mes. Y tres, pues, por la forma en la que lo compartimos. Hoy marcamos en nuestros calendarios laborales un espacio semanal, quincinal o mensual que dice terapia. Y preferimos no ir a un compromiso social o llegar a una hora tarde, pero para nada nos perdemos esa sesión tan necesaria con nuestro terapéuta. Ahora, ir al psicólogo es un indicador de bienestar, de crecimiento, de valor, incluso de privilegio. Y, de hecho, ahora no decimos voy al psicólogo, ahora decimos "voy a terapia". Y en ese cambio de palabras, ya hay una diferencia enorme. En que momento la salud mental empezó a hacer un tema central sobre la mesa? Desde cuando es normal citar a nuestros terapéutas en conversaciones con amigos? ¿Por qué ahora nuestras redes sociales están llenas de contenidos sobre salud mental? Y qué dice eso de nosotros mismos? Bienvenidos a "Por qué gastamos?" "El podcast de nuevo". Mi nombre es Juan Fernando Sánchez y hoy, terapia. La green flag de nuestro triandón. Antes de seguir, si este episodio te gusta, recuerda ponerles cinco estrellas, sigue el podcast y activa la campanita. Esto nos ayuda a llegar a más personas y a seguir produciendo este contenido. Yo creo que sí, definitivamente, hay como un capital social en el hecho de ir a terapia. Es como que se utiliza como una bandera pública, como para utilizarse en redes sociales como una forma de venderse de cierta manera. No como una necesidad de estoy mal, sino de que tengo que ir a terapia porque se supone que debería ir a terapia. Él es José Miguel Soto, psicólogo clínico y notista, consultante y, además, no lo ver. Y es que en el contraste, antes los que estaban obligados a ir al psicólogo eran personas que muchos podían considerar como excluidos de la sociedad. Por así decirlo, ahora los que no van a terapia son los que se quedan por fuera. O sea, como nos contoblan capatrizio ballesteros, profesional en psicología con más de 30 años de experiencia y miembro del Consejo directivo del colegio colombiano de psicólogos. La demanda por los servicios de atención psicológica, claro que aumentaba ahora la gente consulta mucho más que antes. O sea, si yo digo voy al psicólogo y esto todo ocurre de una manera muy sutil. Lo primero que alguien piensa ya no es "uy que tendré el pobrecito", sino que piensan en otras cosas más positivas. De hecho, cuéntanos en los comentarios que creen ustedes, en que piensan cuando conocen a alguien que les dice que va a terapia. Incluso, es probable que al menos uno de nuestros amigos ya diga cosas como que su próxima pareja, si o si, tiene que ser alguien que haya ido a terapia o que haya hecho terapia. Pero esto no siempre ha sido así, esto es bien nuevo y en términos generales hay que celebrarlo. Porque esto ha permitido que pasen cosas como que. En Harvard haya una perrita llamada Sasha que orinda a pollo emocional los estudiantes y los ayuda a sobrellevar el estrés. O que la canción "Anseieti de Doshi" se haya utilizado en más de 134 millones de publicaciones de TikTok en tan solo un mes. Incluso, quien ha gimnasta, como Sinon Biles, se retirará de los olímpicos de TikTok en el 2020 para centrarse en su salud mental. La superestrella estadounidense se retiró de la final del jueves para concentrarse en su salud mental. Entonces sí, hay que reconocer que todos somos susceptibles a bajones, anínicos y constantemente nos estamos haciendo preguntas. Pero vean, esas preguntas han tenido respuestas muy distintas a lo largo de la historia. En un principio, los mitos y las religiones ya encarnaban algo de prácticas, de cuidado, de la vida de los otros, de la experiencia psíquica de los otros. De una u otra manera trataban de trabajar con eso que era inigmático para las personas, la muerte, el dolor, el desamor, la guerra. Y quien acabó de escuchar es aéz honorosco, dos ante investigador del programa de psicología en la universidad católica de Pereira. Y esto que nos contó es bien importante, porque es que desde siempre, y ojo, porque esto perdura. Los relatos míticos y religiosos nos han ayudado a entender el mundo, y como parte del mundo nos han ayudado a entendernos a nosotros mismos. Pero para llegar a la psicología como la conocemos hoy, siempre se piensa como uno de los puntos de partida, pero no el único, todo lo que ocurre particularmente en el mundo griego y romano, son como unos antecedentes importantes para poder encontrar el origen de la psicoterapia precisamente, porque son contextos en los cuales el privilegio de la palabra era central. La palabra es clave en esta historia. Hay muchos libros en el mundo griego y romano como los diálogos de Platón o cartas alucilio de Céneca, que reconocen que hablar con alguien es útil para comprender el mundo, y que la palabra ha sido desde siempre una forma de encontrar tranquilidad y paz ante la incertidumbre. Y esa es sin duda una de las razones por las que todavía hoy vamos a terapia. Hay personas que literalmente necesitan que alguien hace escuche, que van a terapia a decir "Yo necesito que alguien me escuche", y eso de por sí ya tiene un efecto terapé útico. Tenemos tanta necesidad de ser escuchados que ya hasta hay personas que utilizan inteligencias artificiales tipo chatgpt o una llamada wobot como alternativas para sentirse escuchados y para poner todas esas emociones internas en palabras. La palabra tiene una importancia sumamente relevante, porque es vehículo para el recuerdo o vehículo para el conocimiento. ¿Y por qué a través de la palabra construimos metáforas? De una otra manera lo que está tratando de hacer la gente constantemente es construir metáforas sobre su existencia. Piense en que en el cristianismo desde la edad media. La palabra es protagonista en prácticas como la confesión. Si una lo piensa en esa época hubiera sido impensable cobrar por escuchar al otro, o sea cobrar por algo que hoy se hace profesionalmente. La confesión era una forma de construir subjetividad. Obviamente está media por el pecado, está media por la virtud, por la hiperbilancia de la carne, pero era una forma valiosa al final cao. Ahora, en la edad media era muy popular, pensar que si uno tenía un problema mental era porque o estaba poseído por un demonio, o porque le habían hecho brujería y entonces terminaba haciendo perseguido o incluso ejecutado. Acarro sexto por ejemplo. No lo mataron porque era rey, pero si le aplicaron sangrías, lo trataron con yerbas e incluso le hicieron exorcismos para supuestamente curarlo de los delirios que lo llevaron en alguna ocasión atacar a su propia corte. Y más adelante en el renacimiento dejamos de perseguir a las personas con problemas mentales, pero no dejamos de creer que estaban en demonias. Y lo que hicimos fue que creamos asilos, que solían ser financiados principalmente por la caridad de las personas y la beneficencia religiosa. Donde los enfermos eran aislados y lo tratamos con metodos como las trepanaciones donde básicamente se perfora el cráneo para que los espíritus malignos salguen. Y esto continuó más o menos así hasta el siglo XIX. Cuando pasaron dos cosas. La primera es quien hace el psicoanalisis como una forma de aplicar de manera científica lo que antes se conocía como hypnosis. El mesmerismo era una práctica de circo, pero era una práctica que era muy interesante porque la gente cuando está hypnotizada terminaba por hablar de cosas que de una u otra manera nunca hubiera hablado en otro estado. Y habría que entender que ese punto de la hypnosis es como el tránsito a lo que entendemos de manera contemporánea. Uno podría decir que un personaje que es muy importante es la psicología que fue Sigma Freud con el trabajo con otro personaje que fue Joseph Breuer, son los que plantean un punto de ruptura con la hypnosis. Y convierten el psicoanalisis de su época en una tendencia enorme entre los círculos intelectuales de Europa. Y les dejo este dato. Una sesión en el consultorio de Freud podría llegar a costar hasta 750 coronas austriacas. Lo que sería no hay alrededor de 420 dólares, más o menos 1.800.000 pesos colombianos. O sea, una sesión de terapia era súper costosa, un lujo en comparación con lo que pagamos hoy en día. Hasta se podría decir que Freud fue el que le dio un lugar, digamos de status, al hecho de ir a una consulta terapéutica. Y costaba tanto porque el mismo Freud afirmaba que había menos compromiso con el tratamiento si el pago era abajo. Por eso, casi que podríamos decir que fue gracias a Freud que empezamos conscientemente a pensar que la terapia es algo por lo que pagamos. Hoy en día una consulta de 45 minutos está entre los 80.000 y los 300.000 pesos. Y esto puede variar dependiendo de la ciudad, la especialización del terapéuta, o incluso su reputación. Pero bueno, lo segundo que pasó fue que empieza a ocurrir un problema particularmente en ciertas familias, burguesas, europeas y norteamericanas donde era muy mal visto mandar a sus hijos locos a los hospitales. Entonces, empiezan a generar unas instituciones de asilo mucho más cómodas y también ocurre un fenómeno. Empiezan a aparecer psiquiatras que se mueven de la institución hospitalaria y se empiezan a instalar en oficinas particulares. Y entonces esto también genera que incluso aparezcan nuevas categorías diagnósticas. Como lo que Andrew Skoll, reconocido sociólogo y académico especializado en la historia de la psiquiatría, llamó como los de Mifu. O sea, los medio locos. Y empiezan a aparecer diagnósticos de gente que se le puede agnosticar que está medio locos pero no está lo suficientemente locos para enviarla por ejemplo al hospital. Vean que hasta aquí como que la complejidad de la mente humana se había abordado desde la filosofía y desde la psiquiatría. Que parece entonces todavía era "ah, no sé qué para la rosarde". Digamos experimental para no decir terrible. O sea, ya en el siglo XIX no le perforamos el craneotan frecuentemente a las personas para sacarle los demonios pero vean que todavía lo hacíamos. Y también hacíamos otras cosas, que incluso llegaron hasta el siglo XX. Sangrías, hidroterapias, convulsiones inducidas, juguelinos de descacos a peor que el anterior. Por ejemplo, Hemingway, escritor y premio Nobel que sufría de depresión y paranoia. Residuó más de 20 sesiones de electro-sox, lo que deterioró su memoria y afectó su creatividad. O está el caso de Rosemary Kennedy, hermana de Jonathan Kennedy, que fue sometida a una logotomía a los 23 años, porque tenía dificultades de aprendizaje y cambios de humor. Esto la dejó con un daño cerebral severo y pasó el resto de su vida internada. Y por esto que les cuento lo que hizo Freud fue bien importante, porque empezó a separar el estudio de la mente humana de todas estas prácticas y se centró de nuevo en la palabra y la posibilidad de conversar con otro con una respuesta a una necesidad que es muy humana y muy vieja. Me refiero al autoconocimiento. El autoconocimiento es como el que le permite la pega, el rompecabezas como ir pegando las fichitas y cuando uno ya tiene esas fichas como con una, con un sentido, como con una imagen más real, pues entonces uno va comprendiendo y eso se vuelve un gran insu, un gran recurso para construir el sentido. Aquí en escucharon, es Ana Castillejos, fundadora de la Corporación Centes y psicóloga clínica especializada en ecoterapia y lo que dice Ana es Clave, porque es que toda esta búsqueda de conocernos a nosotros mismos lleva algo mucho más profundo. Todo confluye para eso que llamamos sentido de vida. Pero creo que ese proceso de autoconocimiento tal vez no sea exclusivamente una cuestión como de, como de meros hechos, sino realmente darle un sentido a eso, no solamente un sentido como de lo mismo en palabra, sino un sentido personal, como de cómo sentirme frente a ciertas experiencias. Yo no creo que el sentido es algo que no busca así como el detector de metales y lo va a encontrar a veces creemos que es así pero realmente creo que es algo que se construye y se construya a través del diálogo a través del autoconocimiento. Esta necesidad de autoconocimiento y de darle sentido profundo casi que existencia a la vida ha estado siempre y por eso el psiconálisis y lo que hizo Freud fue muy, pero muy revolucionario porque desde entonces todos podemos ser susceptibles a ir a terapia. Porque todos necesitamos autoconocernos. Hoy entié la persona que quiera llevar un proceso de conocerse a sí mismo. Tiene muchas opciones, por ejemplo, si decidir a terapia cuatro veces de al mes, una por semana, esto puede costar mínimo 320.000 pesos. Pero hay quienes pueden llegar a pagar hasta un millón de pesos, pero vean que ahora no vamos a terapia sólo para autoconocernos y para encontrar el sentido de la vida, sino que muchas veces son las crisis, las que nos llevaron al consultorio. Y en eso, el siglo XX fue fundamental porque la salud mental se volvió un tema urgente, tanto por las crisis generacionales como por las guerras mundiales. Tu ha guerra psicológica, o hay ninguna guerra que no pase por una expresión de los psicológicos, una relación con el otro, sólo escuchen esto. A inicios del siglo XX. Está ya la primera guerra mundial, soldados que sufrían de ansiedad, temblores, insomnio, después de los combates y los gases mostasa. Después vino la crisis económica del XXIX, que ojo, se llamó la gran depresión, dando huevo de desempleo masivo, incertidumbre prolongada y todo eso creó estrés crónico en muchísimamente. Después de la gran depresión vino la segunda guerra mundial y después la guerra de Vietnam, que fue cuando empezamos a hablar de trastorno de estrés, postraumático y después la guerra fría. O sea toda esta época fue un laboratorio de exploración psicológica enorme y con todo este laboratorio que fue todo el siglo XX terminaron pasando dos cosas. Lo primero, y esto fue muy bueno, se formalizó la psicoterapia y empezaron a aparecer muchas otras corrientes y muchas otras formas de terapia y lo segundo, que no fue tan bueno. Desde que ahí se creó ese tabú, de que la terapia era solo para los locos y los enfermedades mentales, porque quienes más iban a los consultorios eran, claro, personas con perfiles digamos complejos, o sea gente que había vivido cosas muy duras. Y por eso decir, necesita un terapéuta. Era como entre comillas señal, debilidad, no soy capaz, etcétera, una cantidad de significados tenía. Antes ir a terapia era algo secreto, era algo que no se compartía mucho, era algo muy entre mi terapiauta y yo y los habían un par de personas de mi grupo cercano, pero hasta ahí. Ahora no. Ahora no. Y para que dejar a ser un tabú, no fue suficiente que se formalizara la psicoterapia en el siglo XX, o que en los años 70 la salud mental fuera reconocida como un derecho. O que en los años 80 el Organización Mundial de la Salud lo pusieron la agenda global, todo eso fue muy importante, claro, pero para que empezáramos a decir yo también voy a terapia, o yo quiero ir a terapia. Sin sentirnos sus gados, tuvo que pasar otra gran crisis, que seguro a todos le suena, la pandemia. El COY destapó una pequeña hollita que estaba ahí, o sea estos temas no son nuevos. A quien escuchan esa Santiago de Beddut, CEO y cofundador de Celia, una plataforma de terapia online líder en Latinoamérica. Y no es necesaria explicar en detalle porque la pandemia es para todos los indicadores de salud mental, pero les quiero dar unos datos. Durante la pandemia las búsquedas y compras de libros de autoayuda aumentaron 500%. Pero además vean que en el 2019 el Organización Mundial de la Salud estimó que alrededor de 280 millones de personas en el mundo padecían de depresión, y que 310 millones tenían trastornos de ansiedad. Es decir, imagínense que toda la población de Estados Unidos y México estuviera deprimida o sufririera de ansiedad. Y con la pandemia esta cifra aumentó en un 25% que es como si la población entera de Colombia, Argentina y España juntas. De un año para otro fueran diagnósticas con enfermedades de salud mental. Entonces la gente en la pandemia vio la necesidad sí o sí, de tengo que ir a terapia, pero con la dificultad bueno estamos encerrados. Y la virtualidad nos permitió acceder a ese tipo de servicios a cualquier hora y en cualquier lugar. Nosotros literal lo que lo que hicimos fue atender una demandesatisfecha. Nosotros nos inventamos este mercado ni creo que se lo estamos quitando a ciertos profesionales. Y miren lo número de Celia. Más de 150.000 citas realizadas y alrededor de 20.000 personas atendidas y 400 profesionales vinculados que atienden hasta el 50% de sus pacientes a través de la plataforma. Celia es la versión latinoamericana de un fenómeno que es global. Esposible que hayan escuchado de BetterHelp, que es el líder mundial en estos temas y quinto 2022. Registró un ingreso de más de 1.000 millones de dólares y tienen vinculados alrededor de 34.000 terapéutas con los que atienden en más de 100 países. Y la terapia virtual fue clave por dos razones. La primera por quiera terapia empezó a tener menos fricción y a ser mucho más conveniente. No tengo que pagar transporte o si Iván Carrot tenía que pensar en la gasolina, el parqueadero, el tiempo de id, el tiempo de venida. Y segundo, nos facilito a todos algo que es clave, encontrar un psicólogo adecuado. Nosotros estamos atendiendo a los que nos habían donde ir. Y es que además de la terapia virtual, ese otro lugar al que todos fuimos cuando nos habíamos a donde ir fueron las redes sociales. Que se volvieron un espacio casi terapéutico para todos. Personas famosas o personas comunes hablando de sus propias experiencias de salud mental, sus propas dificultades y como lo han superado. Entonces, en el caso de los famosos, yo sí que siento que es algo muy potente que hablen de ello porque la gente nos pesa mucho más detención. Aquí en escucharon al final, fue a María Gómez, conocían redes sociales como "merigo". Es divulgadora de contenido de salud mental con más de 200.000 suscriptores en YouTube y 700.000 seguidores en Instagram. Y obviamente también empatizar con una persona que está dan idealizada. Que no idealiza tanto, que no tiene por allá arriba, ve los lidiantas tan cotidianas como "eh, es que eso también me puede pasar a mí". Y para ellos es muy útil, que es verdad que comprovas que en cuando empiezas a contar cosas de ti, interesa muchísimo más. En las últimas dos décadas, muchísimas personalidades del mundo del entretenimiento han hablado públicamente de temas relacionados a las salud mental. Hace unos meses, Maluma publicó un video en redes sociales hablando de su ansiedad. Algo parecido pasó con Jay Balvin y al polémico documental que sacó en el 2021 titulado "El Niño de Medellín". Y en el listo de larga, Billie Eilish, Justin Bieber, Lady Gaga, residente con su canción reney, Demi Lovato y Selena Gomez, todos haciendo canciones o documentales o hablando en podcast o en programas de televisión, muen sus conciertos o creando sus propios podcasts para invitar a más famosos hablar de estos temas. Todo eso transformó a las redes sociales en un espejo gigantesco donde uno puede sentirse reflejado y entendido. No sé si se les ha pasado como cuando no sé, una está entusada o está haciendo como problemas de relación que aún no le aparece en Instagram, Muentic Talk, como un real que habla específicamente de lo que no le está pasando. Y las sensaciones maravillosas, como que fue pucha, yo no soy la única persona. Y o sea, esto describe exactamente lo mismo que a mí me está pasando y 15.000 personas le dieron la cosa, somos 15.000 personas que estamos pasando por lo mismo. Y eso es una sensación de bueno, yo no soy el único de mala, soy yo no soy el único al que le pasan estas cosas. Y con todo esto, con toda esta ola de cosas que empezaron con la pandemia, es que la terapia por fin dejo de ser un tabú, o bueno, esto es algo que apenas está pasando. Por ejemplo, miren que con la tarjeta de crédito en un pasamos de gastar en 2022 alrededor de 16 millones en terapia a gastar en el 2024, cerca de 162 millones de pesos. O sea, casi 10 veces más en apenas 2 años. Entonces, sí, la terapia no sólo dejo de ser un tabú, sino que se volvió una prioridad, una parte fundamental de nuestras rutinas, y además algo que escogemos y de lo que nos sentimos orgullosos. Pero también con todo esto, lo que pasó es que se ha ido convirtiendo una especie de moda. Muchas veces lo que hace el mercado es leer y aprovecharse un poco de eso que está pasando, eso que están necesitando los seres humanos en su vulnerabilidad. Pero claramente también es una estrategia de mercado, o sea, es también una forma de viralizar. Es verdad que se ha empezado a convertir como en una moda con puntos tanto positivos como negativos. Porque yo siempre pienso que bienvenido sea así es una moda o no, y si las marcas se quieren aprovechar o no, bueno, ¿qué se hable de ello? Pero ¿qué se hable mucho? No quiere decir que se hable bien. Existe un estudio realizado en plosker que revisó 500 videos en TikTok sobre salud mental y concluyó que el 84% de estos podría ser engañosos, y que sólo el 9% de las personas que hacían estos videos, estaban cualificadas para hablar de lo que hablaban. Y esto se complejiza aún más si pensamos que todo ese contenido de consejos o test de personalidad con hashtag como salud mental, salud emocional, motivación y psicología pueden llegar a tener cada una más de 10 millones de publicaciones en Instagram, publicaciones que ahora nos toca mirar con cautela para filtrar las que pueden ser engañosas o empresas. De hecho, cuéntanos en la encuesta que le dejamos si consumen este tipo de contenido o si se han encontrado con test de personalidad o con tips para la ansiedad mientras hacen scroll. Entonces, hay que tener mucho cuidado con esto, porque terminan pasando dos cosas, o se van a analizar la conversación o caemos en el sobreanálisis y podemos terminar el estudio diagnosticándonos a partir de un video y haciendo de cosas sencillas, uno dice. El hecho de que se mercantiliza la terapia en muchas ocasiones lo que puede generar es que las personas lo sientan como una necesidad como que se les pongas a exigencia y ese es el asunto que me parece un poco complejo, ¿sabes? Primero, se idealiza la terapia. Yo pienso que si hemos idealizado un poco la terapia en términos de que es como la panacea, es como la solución a todo o la cura. Y segundo, la privatiza, la saca del sector de la salud pública y la convierte en un lujo para quienes puedan pagarla. También en Colombia quienes pueden acceder por ejemplo a psicoterapias, ¿cómo funciona la psicoterapia en el sistema de salud? Pero la persona que trabaja en la fábrica que tiene dolores, que tiene tristezas, el sistema de salud que les ofrecia. Y lo tercero que pasa es que profundiza en el individualismo. O sea, ¿cómo les explicamos en el episodio de Mindfulness? Nos olvidamos de que la salud mental también es un problema sistémico y reforzamos la idea de que es un problema de cada persona. Y que por eso cada uno se tiene que entender a sí mismo, curar a sí mismo y resolver a sí mismo. Todo esto puede hacer que la salud mental termine convirtiendose en un salve de quien pueda, o sea, quien pueda pagar. Al volverse un producto de consumo también podemos caer en esa competencia malzana y entonces sentirme superior al otro porque estoy en capacidad de entre comillas consumir terapia. Aunque esto de hacer de la terapia algo más bien exclusivo tiene otra cara. Y es que nos puso a buscar diferentes alternativas para cuidar de nuestra salud mental. Entonces, cuando hablamos de terapia, estamos hablando de una alternativa para la salud mental. Pero siento que eso ha dado pie a muchas cosas, pues, realmente la gente está muy dispuesta a invertir. Yo creo que no solamente en la terapia, sino como cualquier cosa que ayude, que ayude como a conectar con uno mismo de una manera diferente. Hoy en día las opciones son tan amplias que uno va hasta donde lee la curiosidad y pues hasta donde lee el bolsillo. Por ejemplo, un libro auto ayuda puede costar unos 60 mil pesos, una cita de copunturas entre los 80 mil y los 120 mil pesos, o una constelación familiar que pueda ayudar a identificar los patrones que cada uno ha heredado de las generaciones anteriores, puede estar entre los 150 mil y los 500 mil pesos. Obviamente esto de alguna manera se vuelve otra alternativa, otro foco de consumo, pero si soy totalmente acuerdo con que complementan de alguna manera muy eficiente, una terapia, o sea, ayudan demasiado desde esa parte más terapéutica que las personas puedan construirse el tío, que se puedan preguntar más, a que se puedan conocer más a fondo. Con esto que dijo Ana, hay que ser muy claros. De ninguna manera estamos hablando mal de la terapia ni de las muchas otras opciones que hay. En este episodio lo que más queremos hacer es celebrar la evolución del bienestar y de nuestra forma de lidiar con el dolor, pero también queremos ponerle luz a lo que puede pasar cuando algo tan serio y tan urgente como la terapia, se vuelve un producto de consumo que todos queremos y creemos que necesitamos. Y como no se trata de juzgar, lo mejor para encontrar una terapia que se ajuste a nuestras necesidades es empezar por entender qué nos motiva a hacerla. Y acá es donde Karen Suares, nuestra aliada y experta financiera, nos tiene algunas recomendaciones. La terapia siempre será una buena inversión. Eso sí, hay algunas recomendaciones para maximizar el dinero que el inviertes a tu bienestar mental y emocional. Cuando iniciamos terapia hay que preguntarnos, ¿qué es lo que quiero trabajar? ¿Qué me gustaría mejorar o resolver? Tener un objetivo claro que ayuda a enfocar el proceso y también a medir si ese dinero está rendiendo frutos. Puede ser en una mayor sensación de bienestar, en pasar más tiempo conociéndote o teniendo incluso una relación más positiva con tu entorno. La terapia no empieza y acaba en el consultorio, sino que continúa nuestro día a día. Por eso ir a terapia no es una carrera, sino que a veces se siente más como correr una maratón. Es un proceso que toma mucho más tiempo. Por eso no tendría sentido pagar una consulta sin aplicar a nada entre sesiones. Eso sería algo así como comprar un curso en línea y luego no verlo. Recuerda que el verdadero retorno de inversión de la terapia está en el trabajo que haces fuera del consultorio. Sin acción, esa inversión emocional y financiera se dilue. El IG viene al profesional. Antes de comprometerte, verificar la formación, la experiencia y el enfoque de la terapiauta. No te guiezelo por el Instagram. Pregúntate. ¿Quiere la terapiauta que mejor se adapte a lo que necesito? O alterapéuta que tiene más seguidores. Define un presupuesto para salud mental. Esto te ayuda a no improvisar. Define cuánto puedes destinar y busca opciones que se ajusten sin comprometer la calidad. Hoy en día hay alterativas, comprensios flexibles, tarifas sociales o incluso programas gratuitos. Lo importante es no sacrificar tu estabilidad financiera por intentar encajar en un proceso que tal vez no está funcionando. Y recuerda que a tu terapiauta le puedes transferir por no, así sea de otra entidad financiera. No te va a costar de más. Otra forma en la que priorizas tu salud mental, pero también tu bolsillo. Con esta última recomendación llegamos al final de nuestro episodio sobre terapia. Y tenemos que concluir con una aclaración. Hablar de salud mental no es un tema menor. Es un asunto complejo, delicado y profundamente personal. Y lo que escucharon en este episodio de ninguna manera sustituye la ayuda profesional. Las marcas que se mencionan en este episodio no representan una recomendación de lo. La mención a estas marcas es el resultado de la investigación y las conversaciones que tuvimos con los invitados para narrar y reconstruir la historia detrás de este tema. La investigación concepto y desarrollo de este episodio estuvo a cargo de Andréu Pulido Alonso. Johnny Martinez Cano, Mariana Piñeros, Juan Pablo Ramírez y Araceli López. El fact check-in estuvo a cargo de Andréu Pulido Alonso. La música en sesiones de Juan Diego Bernal y Santiago Bernal, todos denaran a media. La revisión editorial de este episodio fue hecha por el equipo de Inú Colombia. El diseño visual y arte de la temporada fue dirigido por el equipo de Inú y Monks Colombia.

Podcast Summary

Key Points:

  1. La terapia psicológica ha evolucionado de ser un tabú a convertirse en un indicador de bienestar y estatus social, comparable ahora con actividades como ir al gimnasio.
  2. Históricamente, el cuidado de la salud mental pasó de explicaciones míticas y religiosas a prácticas médicas extremas, hasta que el psicoanálisis de Freud centró la terapia en el diálogo y el autoconocimiento.
  3. Eventos del siglo XX, como guerras y crisis económicas, junto con la pandemia de COVID-19, impulsaron la demanda de servicios psicológicos, facilitados recientemente por la terapia virtual y la divulgación en redes sociales.

Summary:

El texto explora la transformación cultural de la terapia psicológica, desde un estigma asociado a la locura hasta un símbolo de crecimiento personal y privilegio en la actualidad. Históricamente, las explicaciones y tratamientos para los problemas mentales fueron desde lo religioso y mítico hasta prácticas médicas brutales, como trepanaciones y electroshocks. Sigmund Freud revolucionó el campo al introducir el psicoanálisis, enfocándose en la palabra y el diálogo como herramientas para el autoconocimiento, aunque inicialmente era un lujo costoso.

El siglo XX, marcado por guerras y crisis, formalizó la psicoterapia pero también reforzó el tabú de que era solo para casos graves. La pandemia de COVID-19 actuó como un catalizador masivo, destapando una necesidad global y normalizando la conversación sobre salud mental. Hoy, la terapia se ha democratizado y popularizado gracias a la accesibilidad de plataformas virtuales y a la divulgación abierta en redes sociales por parte de figuras públicas y creadores de contenido, creando un sentido de comunidad y validación colectiva.

FAQs

Ir a terapia se ha normalizado, comparándose con actividades como ir al gimnasio, y ahora es visto como un indicador de bienestar y crecimiento. Además, la pandemia y la divulgación en redes sociales han ayudado a reducir el estigma.

Antes se asociaba con debilidad o exclusión, pero hoy se considera una práctica positiva y hasta un privilegio. Decir 'voy a terapia' en lugar de 'voy al psicólogo' refleja este cambio de mentalidad.

Sus raíces se remontan a prácticas griegas y romanas que valoraban la palabra para la comprensión y tranquilidad. Sigmund Freud luego formalizó el psicoanálisis, separándolo de métodos antiguos como exorcismos o trepanaciones.

La virtualidad, impulsada por la pandemia, permitió acceder a servicios en línea de forma conveniente y a menor costo. Plataformas como Celia o BetterHelp han democratizado la atención psicológica.

Las redes se han convertido en espacios terapéuticos donde personas, incluyendo famosos, comparten experiencias, generando empatía y reduciendo la sensación de soledad. Esto ayuda a normalizar las conversaciones sobre bienestar emocional.

El autoconocimiento es central, ya que permite dar sentido a la vida y comprender experiencias personales. La terapia facilita este proceso a través del diálogo y la reflexión.

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