Temporada 3 - Episodio 1: Bienestar digital: más allá del tiempo de pantalla
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El episodio aborda el bienestar digital más allá del tiempo de pantalla, destacando la importancia de la calidad del uso tecnológico. Lucía Fainboim, especialista en ciudadanía digital, explica que medir solo el tiempo es insuficiente, ya que la tecnología pasiva y algorítmica es la que realmente preocupa, al fomentar la desconexión de experiencias significativas como el juego o la lectura. Señala que las familias y escuelas enfrentan desafíos distintos: mientras la escuela lidia con distracciones, la familia encuentra comodidad en la hiperconexión infantil, lo que lleva a una "deuda cognitiva" y falta de creatividad. Fainboim enfatiza la responsabilidad compartida entre plataformas, Estados y adultos, y urge a no naturalizar problemas como la falta de concentración o proyectos de vida en adolescentes. Propone estrategias como iniciar conversaciones tempranas sobre tecnología, desarmar mitos (ej. nativo digital) y fomentar la autorregulación mediante el ejemplo adulto. También alerta sobre riesgos como la exposición a pornografía desde los 8 años, y recomienda observar cambios de conducta como señales de alerta. Concluye que la clave está en unir fuerzas entre escuela y familia para construir hábitos digitales saludables, priorizando la calidad sobre la cantidad de uso.
Explorando el Bienestar Digital y su Enfoque Positivo
[Música de apertura] Ciudadanía Digital en movimiento es un podcast que se desarrolla en el marco del grupo de trabajo de Ciudadanía Digital de Uruguay y en esta tercera temporada es producido por Agesic y Ceibal.
[Fragmento destacado de la entrevistada] Estamos naturalizando en muy poco tiempo, "bueno, los niños no juegan, los niños no saben que les gusta, los adolescentes no tienen proyecto de vida, no se saben concentrar, no pueden hacer una cosa al mismo tiempo".
Bueno, esperá, hagamos algo, ¿no?.
Porque creo que estamos cediendo muy rápido.
No, no estamos haciendo ni un poquito de resistencia y vuelvo a la resistencia a invitaciones concretas de las plataformas algorítmicas, no a las invitaciones fabulosas de otras tecnologías.
[Voz en off con palabras claves] Derechos, brechas, derechos, oportunidades, habilidades digitales, participación, responsabilidad, cultura, redes sociales, inclusión, pensamiento crítico, conocimiento, accesibilidad, apropiación tecnológica, activismo, gobierno electrónico, ciberbullying, comunicación, oportunidades.
[Locutor presenta el tema del episodio y a la entrevistada] Bienestar digital más allá del tiempo de pantalla.
¿Cómo podemos construir hábitos que cuiden nuestra salud emocional, mental y física en el entorno digital?.
¿De qué forma las plataformas digitales, y en particular los algoritmos de recomendación, influyen en nuestros modos de vincularnos y comunicarnos?.
En este episodio nos adentramos en la de idea bienestar digital.
Identificamos estrategias de cuidado y conversamos sobre las condiciones del ecosistema digital para fomentar un entorno más saludable para niñas, niños y adolescentes.
Para eso hablamos con Lucía Fainboim, especialista en ciudadanía y crianza digital, cofundadora de la organización bienestar digital.
Y autora del libro "Cuidar las infancias en la era digital, uso de pantallas, pornografía, apuestas, acosos, prevención desde la familia y la escuela".
Entrevistadora (Lucía Pimas): Lucía bienvenida.
¿Podrías compartir cómo llegaste a crear bienestar digital y qué significa este concepto para vos?.
Entrevistada (Lucía Fainboim) Bienestar llega después de una búsqueda de una profesión que me fue encontrando, como a la mayoría creo de que quienes trabajamos en estos temas, nos fue llevando un poco las invitaciones.
Yo empecé hace 15 años a trabajar en lo que en ese momento era un incipiente programa nacional que trabaja temas de derechos de los niños, niñas y adolescentes en internet en Argentina, se llamaba con vos en la web, después pase también por la ONG faro digital y cuando quise armar un proyecto nuevo, obviamente lo primero que uno piensa es el nombre y queríamos ir por la positiva también, si bien es un concepto que no es único e irrepetible, bienestar digital, porque de hecho está por todos
lados, pero queríamos ir por algo que muestre como un horizonte, como ir por la positiva y no quedarnos solo con esas preocupaciones que a veces aturden y como un horizonte a construir, como un objetivo al que intentamos llegar día a día con granitos de arena.
La Importancia de la Calidad de Uso y Retos en la Crianza
Entrevistadora (Valeria Colombo): A menudo, cuando se habla de tiempo en pantalla, se concentra mucho en esta variable de tiempo.
¿Qué aspectos te parece que quedan invisibilizados cuando reducimos la conversación solo a esa variable?
Lucía Fainboim: Creo que quedan invisibilizados todos, porque en realidad hoy medir el tiempo en pantalla es casi un absurdo, yo me acuerdo ya hace 10 años uno tenía esa dinámica, fíjate cuánto tiempo estuviste en pantalla y tenía un poco de sentido porque teníamos muchas actividades off line, pero hoy la verdad es que casi, que debería ser a la inversa.
¿Estuviste en algún momento del día sin pantalla?
suponiendo que las pantallas incluyen casi todo, ¿no?.
Sí, creo que la conversación respecto del tiempo en pantallas en niños, niñas y adolescentes es una conversación importante, sobre todo porque el tiempo nos da ese síntoma de lo que se está dejando de hacer.
Cuando hay mucho tiempo de pantallas, uno infiere que hay menos tiempo de otras experiencias significativas.
Es un punto a tener en cuenta.
O sea, no es que dejamos de lado la variable tiempo, pero si cada vez cobra más peso la variable calidad, ¿no?.
Porque en general las conversaciones en torno a la tecnología se terminan reduciendo y asimilamos que toda la tecnología es lo que nos preocupa y en realidad los que nos preocupa es la tecnología pasiva diseñada bajo recomendación algorítmica.
Entonces, cuando hablamos de tiempo de pantallas, el tiempo que tenemos que restringir es el tiempo de un uso, que no es desafiante, que los niños y las niñas no están poniendo mucho de sí, que es un muy pasivo y que claramente por el propio diseño de estas plataformas es muy difícil desengancharse.
Entonces siempre a las familias y a los docentes les explicamos, los chicos tienen derecho a acceder a internet.
Esto lo establece UNESCO, lo establece cualquier organismo de educación.
Ahora, cuando están en internet, ¿qué hacen?.
Y eso depende de nosotros.
Está buenísimo, si un chico está 2 horas programando, pero bueno, si estuvo 1 hora solo viendo reels, prefiero que esté 2 horas programando, investigando, leyendo lo que quieran.
Entonces como que el árbol no nos tape el bosque, la cantidad es un elemento, pero no es lo más importante.
Entrevistadora: En relación a esto que traes del tiempo, de la calidad, lo que hablábamos al principio, del bienestar digital, desde tu mirada, ¿qué desafíos te parece que enfrentan hoy las familias, las escuelas, los centros educativos, las comunidades para acompañar a niños, niñas y adolescentes en su vida digital?
Lucía Fainboim: Creo que está bueno distinguir los desafíos de la escuela y la familia, porque son distintos, si bien lo que nos preocupa es la hiperconexión o la conexión temprana, la conexión excesiva.
Creo que tienen diferentes desafíos y que en algo hoy la escuela está llevando la delantera porque la escuela no tiene un factor, que la familia sí y que es un factor relevante, que es la comodidad.
A la escuela no le queda cómoda la hiperconexión de los niños, es molesto que el niño se le distraiga con el celular, viendo redes sociales en clase, para la familia es cómodo y hay que hacer ahí una autocrítica, lo digo incluso como madre.
En un mundo que nos invita a la productividad constante, al "non stop", al estar siempre haciendo algo, el tiempo de crianza entra en crisis y bueno, es cómodo para la familia que el niño esté conectado y por ende ausente.
Entonces creo que los desafíos son distintos, pero el horizonte tiene que ser el mismo y es entender que creo que estamos dejando que se ganen las batallas muy fácil.
Estamos naturalizando en muy poco tiempo, "bueno los niños no juegan, los niños no saben que les gusta, los adolescentes no tienen proyecto de vida, no se saben concentrar, no pueden hacer una cosa al mismo tiempo".
Bueno, esperá, hagamos algo ¿no?.
Porque creo que estamos cediendo muy rápido.
No estamos haciendo ni un poquito de resistencia y vuelvo a resistencia a invitaciones concretas de las plataformas algorítmicas, no las invitaciones fabulosas de otras tecnologías.
Entonces creo que las familias y la escuela quizás tengan que decir o invitarlas a "batallémosla un poquito más".
Intentemos que los niños jueguen, intentemos que el adolescente tenga una subjetividad que sea más allá del consumo, que tenga un proyecto de vida.
Que tenga hobbies, que tenga intereses, que esté, que construye una vida propia.
Entonces me parece que no naturalizar tan rápido y obviamente, unir fuerzas entre la escuela y la familia es indispensable.
Entrevistadora: Ya lo trajiste esto de reconocer que los algoritmos de las redes sociales están diseñados para captar la atención de las personas y esto podría afectar, o al menos es lo que se está diciendo, la concentración y el bienestar emocional.
Entonces, ¿cómo te parece que se puede contrarrestar ese efecto desde la familia y desde las instituciones educativas?
Lucia Fainboim: Sí, creo que, por un lado, es urgente hacer estas lógicas de contrapeso, de contrarreste, porque lo que estamos viendo es como una competencia desleal, desigual.
O sea, cuando un niño, desde muy chiquito lo acostumbras, a edades donde tienen mucha plasticidad, a una hiperestimulación donde la satisfacción inmediata está ahí, a la vuelta de la esquina con un solo clic es esperable que después aparezca lo que nos preocupa y que a veces a las familias quizás les cuesta conectar la causa con la consecuencia.
Se aburre, no se le ocurren ideas, esta generación que no sabe jugar, está todo el día hablándome, es muy dependiente y en realidad uno lo estuvo acostumbrando a que está todo solucionado, a que si yo me quiero entretener pongo play y me entretengo y yo no tengo que pensar algo para entretenerme.
No tengo que poner ahí algo mío para generar esa escena que sea divertida, desafiante, entretenida.
Entonces, claramente hay una deuda muy fuerte y se empieza a hablar.
Hay un concepto que me parece interesante de deuda cognitiva.
O sea, cuando uno delega tantas facultades de creatividad, imaginación, entretenimiento, ocio.
Bueno, empezamos a desacostumbrarnos y quizás nos pasa a los adultos también de tengo un ratito libre y agarro el celu porque no sé bien qué hacer con ese ratito libre.
Bueno, imaginemos en los niños que están en plena construcción de subjetividad, donde no están desarrollando esa subjetividad plenamente por estar todo el tiempo esperando ese entretenimiento externo que aparte invita a la dispersión.
Entonces, después tenemos graves problemas de concentración profunda, de hacer una sola tarea a la vez.
Bueno, todo eso creo, vuelvo a esta idea de no la hagamos tan fácil.
Entrevistadora: Pienso ahí en la importancia del rol adulto, ¿no?.
Lo venís trayendo, pero ¿qué opinas sobre eso?
¿Qué podemos hacer en ese sentido?
La Responsabilidad de los Adultos y Señales de Alerta Digitales
Lucía Fainboim: Bueno, es fundamental el rol adulto y cuando creo que cuando hablamos del rol adulto está bueno aclarar que siempre creo que es interesante pensar en la cadena de responsabilidades.
Uno puede y esta bueno, repasar que la principal responsabilidad es de las plataformas y de los Estados.
En los Estados en regular y las plataformas en crear condiciones que respeten la convención de los derechos del niño.
Ahora, mientras eso no sucede, trabajemos con las familias y los docentes.
Pero me parece importante recalcarlo, porque si no es como una carga más y las familias estamos colapsadas, los docentes ni hablar con muy malas condiciones, etcétera.
Entonces creo que, para ser justos, vale siempre recordar eso, ahora las familias son un eslabón importante y acá hay una reivindicación muy fuerte a la escuela.
Yo vengo viendo las escuelas, al menos en Argentina, que es donde más trabajo, batallando, muy solitariamente, diciéndole a las familias estamos preocupados, lo que estamos viendo es alarmante, desde nivel inicial está viendo muchos problemas y a la familia le está costando mucho tomar cartas en el asunto.
O son un grupo reducido los que están ocupados, preocupados.
Y los chicos están muy solos y lo noto mucho en los 2 polos socioeconómicos, en los más bajos y en los más altos.
Lo que uno más ve repetido, es la soledad, el poco tiempo compartido en casa y una delegación de facultad de crianza en la tecnología.
Entonces creo que la escuela hoy quizás es el único actor social que está pinchando un poquito porque es el que ve, como con un recorrido histórico, "esto no pasaba", "yo no tenía chicos de 3 años que no hagan el movimiento de pinza", "yo no tenía chicos de 5 años que tengan que decirles a que jugar porque no saben a qué jugar.
Entonces ahí la escuela está pinchando a la familia y necesitamos quizás tener más accesible la información concreta para que las familias se entiendan, porque es un tema del que deben ocuparse, aunque no entiendan de tecnología, que es importante.
Entrevistadora: Vamos a hablar un poquito de los riesgos que identificas en tu libro.
"Cuidar las infancias en la era digital", mencionas algunos riesgos vinculados al acoso digital o a la exposición a contenidos inapropiados.
¿Qué señales de alerta se se presentan para identificar si una niña, un niño o un adolescente está siendo afectado negativamente por lo que consume en internet?
Lucía Fainboim: Creo que primero está bueno entender que a mí, con los más chiquitos, siempre me gusta hacer esa analogía, para que ellos lo entiendan también, que cuando van a una librería hay una sección de niños, porque hay contenido que es apto para ellos y hay contenido que no.
Y en internet está un poco todo mezclado, sobre todo si no hay un adulto guiando ese uso.
¿Qué estamos viendo con mucha preocupación?
En Argentina no tenemos datos, sí tenemos algunos datos de España sobre el consumo de pornografía.
En España se viene hablando que desde los 8 años en adelante los chicos están consumiendo pornografía.
A nosotros nos lo dicen mucho en los talleres chicos de 8 años que algunos comparten en el grupito de WhatsApp, material pornográfico.
Entonces me parece que primero es entender que cuando uno piensa "que bueno que está con el celu", con la tablet, no pasa nada".
Hay plataformas que son de las más utilizadas y que están llenas de material inadecuado.
¿Y los síntomas o los signos?
Como preguntaban, me parece que tiene que ver con algunos cambios de conducta, cualquier cambio repentino hoy por hoy, que uno diga esto antes no pasaba, esta actitud, antes no la tenía.
Hoy deberíamos invitar a las familias a que ante cualquier cambio que sea repentino.
Incluyan hipótesis digitales.
¿Se habrá peleado con alguien en el cole?,
¿le habrá pasado algo?,
¿estará con algún problema?.
No sé, "se lastimó", ¿alguien lo habrá burlado?,
¿le habrá pasado en internet?.
Si usa internet, sobre todo, ¿se estará peleando con alguien?,
¿habrá visto algo que lo incomoda?.
También creo que es importante repasar con ellos pautas de alerta que no las tienen en general, y podemos poner pautas de alerta bien simples para explicarles: "si un día ves algo que te incomoda, que te hace sentir mal, hablalo conmigo".
Porque los chicos no lo cuentan porque tienen miedo a que los reten y que no los dejen usar más esas plataformas.
Entrevistadora: Sí, la importancia ahí en generar esos vínculos de confianza, y de poder conversar sin necesariamente llevar nuestros prejuicios, que los tenemos.
Pero bueno, en esa conversación que sea un poco más llana y que justamente permita dar lugar a contar realmente qué les pasa.
Cómo Hablar de Tecnología y Desarmar Falsas Creencias
¿Cómo ves que se esté dando eso?.
¿Notas que hay mucho de este deber ser?,
por ejemplo, dentro de las instituciones educativas o dentro de la familias en esas conversaciones.
¿O te parece que en general hay como lugar?
Me pregunto desde el lado de la tecnología, ¿Cómo es que lo incorporan esas familias o esas instituciones y cómo lo llevan en las conversaciones con sus niños, niñas, adolescentes?
Lucía Fainboim: Creo que en general esas conversaciones sean un poco torpes, es muy parecido a lo que quizás hace 20 años pasaba con las conversaciones en torno a lo sexual, conversaciones incómodas, que se dan un día.
¿Tenemos la charla, no?
Y ya está la charla ahí con mayúsculas y creo que aprendimos de eso y podemos trasladarlo un poco, ¿no?.
Que por un lado, que hay que empezar a hablar desde los más chiquitos.
Una de las cuestiones que más veo es que esas charlas llegan tarde, como todavía no tiene su celular, como todavía no tiene redes sociales, no charlo del tema, en realidad yo debería hablar muchísimo antes de que tenga un celular o una red social, de celulares y de redes sociales adaptado obviamente a la edad, pero así como uno empieza a hablar de seguridad vial cuando son chiquitos o le explicamos a cruzar por la esquina y le falta años a ese niño para cruzar solo.
Somos puente con el mundo, y les vamos como traduciendo.
¿Cómo funciona el mundo?,
¿cuál es nuestra mirada sobre ese mundo?
Y en general no hablamos de tecnología.
Llegamos como esto, como una charlita oficial.
Bueno, "te voy a dar tu primer celular".
"Estas son las pautas", con suerte.
No, no siempre sucede, pero creo que la invitación tiene que ser a desde que podamos, desde bien chiquitos, que sea parte de lo cotidiano, y ponernos nosotros en primer plano.
Bueno, voy a dar ejemplos muy concretos, ¿vos sabes por qué tengo contraseña en un celular?,
¿por qué te imaginás que tengo una contraseña?
Y bueno, porque si un día lo pierdo, me lo roban, tengo mucha información, fotos tuyas, de tus amigos, en algún cumpleaños, en alguna salida.
Por ejemplo, esta foto la tomo pero no la voy a subir a mis redes sociales porque la tengo pública.
¿Vos sabías que hay tipos de redes sociales públicas y privadas?.
Podemos inventar un montón de conversaciones o mismo lo que nos cuesta dejar de usarlo, ¿no?
"Che, sabes que me doy cuenta que estoy usando mucho el celu", ¿tenés idea porque es?
bueno y de a poquito ir explicando que las plataformas nos convocan, que a veces no basta con la voluntad.
Mostrar qué hacemos, "como estoy un poco quemada, porque estoy mucho en el celu este rato lo voy a apagar".
¿Me acompañas a dar una vuelta manzana?
y mostrarle qué hacemos.
Entonces, creo que por un lado la conversación tiene que ser fluida, quizás desde nuestro ejemplo y muy tempranamente en forma cotidiana, que no sea una charla impuesta, sino que sea parte de nuestra conversación y que ellos sientan entonces que es un tema en el que en casa conversamos, que en la escuela conversamos, que no es un tema, bueno: "Ahora vamos a hablar de redes sociales y te voy a decir todo lo que vos no tenés que hacer".
Realmente eso no es muy efectivo.
Entonces creo que hay que empezar antes, empezar en forma fluida, que no sea siempre un modo sermón o dedo levantado, para que puedan darse estas conversaciones.
Entrevistadora: Como decís también en tu libro, hay que desarmar algunos mitos, como por ejemplo el de nativo digital, ¿no?
considerar que como nacieron en esta época, ya tienen todas las habilidades para moverse en este entorno.
Y eso hizo mucho daño al rol de las personas adultas como responsables de ese acompañamiento, y de lo que traías.
Aprender juntos y juntas a transitar este nuevo entorno que nos afecta a todas las personas, teniendo esto en cuenta, ¿qué otros mitos o ideas te parece que habría que desarmar en cuanto al bienestar digital?,
empezar a cuestionar algunos mitos que hay sobre el bienestar digital.
Lucía Fainboim: Bueno, quizás también en tanto a las infancias y adolescencias la posibilidad de la autorregulación que en general se plantea como algo que debería estar, como que a priori los niños tienen que autorregularse, y yo me enojo, si no apaga la tele, yo me enojo si en el aula agarra el celular y mira redes sociales o apuesta online.
Quizás empezar al revés.
Bueno, estará listo para no ceder ante la tentación, entre paréntesis, a nosotros nos cuesta, o sea, nosotros estamos en un espacio donde nos importa mucho algo o nos interesa y sin embargo tenemos ahí la tentación de agarrar el celu.
Entonces que esa regulación tiene que ser construida, hablada, invitada y después también, quizás entender que un poco vinculado a lo de nativos e inmigrantes digitales, pero el hecho de que usan tempranamente tecnología no es que la van a usar mejor.
Casi que al contrario, sobre todo estas plataformas que venimos conversando, las que capturan nuestra atención, cada vez observamos más, que no solo empezar más tarde con este tipo de tecnologías, sino empezar cuando tienen como ya un mundo exterior muy fuerte.
El otro día yo hablaba con unos chicos de 12 años, de cuáles eran sus estrategias de bienestar digital y me decían mucho de ir con sus hobbies.
Cuando me di cuenta que me pasé, que estuve mucho tiempo en el celu, uno me dice: "me agarro la guitarra". otra: "a mí me gusta el deporte y salgo a entrenar y dejo el celular", pero tienen que llegar un poquito más tarde, pero sobre todo más robustos de su autoconocimiento, de su interioridad, entonces a todos nos pasa que cuando estamos más aburridos es cuanto más lo usamos.
Y si uno empieza de muy chiquitos y todavía no tiene construido quizás ese mundo de gustos, intereses, fascinaciones, cada vez hace más difícil llegar a este mundo.
Después nos encontramos con adolescentes que te dicen: "ni idea que me gusta", "no sé qué opino de nada", bueno lleguemos más tarde, con más herramientas de criterio y reflexivas instaladas.
Entrevistadora: Y si pensamos en el futuro cercano ¿qué tendencias te parece o qué cambios crees que van a marcar el debate sobre el bienestar digital en los próximos años?
Impacto de la Inteligencia Artificial y la Salud Mental
Lucia Fainboim: Primero hay que aclarar que este podcast se puede escuchar en unos años y que claramente la puedo estar pifiando profundamente porque está cambiando mucho o sea que lo que vale, vale.
Entrevistadora: Por eso, una temática en construcción.
Lucía Fainboim: Tal cual, bueno, pero creo que estamos todos de acuerdo en que, lo que más nos va a modificar la vida cotidiana es la inteligencia artificial generativa, ¿no?
Y a los niños y a las niñas también.
Es muy interesante porque en muy pocos meses es parte de su vida cotidiana, hace un año era un tema que todavía ellos no conocían y hoy te hablan de chat GPT como si fuese para nosotros el diario Y los cambios son tan vertiginosos.
Yo creo que de la mano de la inteligencia artificial generativa, un primer punto tiene que ver con el acceso a la información, que está cambiando muy drásticamente.
Si uno analiza que pasamos de buscar información y con el verbo buscar a la cabeza, a pedir información, o sea delegando esa capacidad de búsqueda.
Ya hay algo muy importante que genera un cambio, es decir, no es que yo me meto y tampoco es que antes nos la pasábamos investigando entre pestañas, pero había una acción un poco más que me ponía a mí al frente.
Ahora es, le pido a este chat conversacional que busque la información, o sea, ya ni siquiera estoy entrando al buscador, entonces me aparece que el vínculo con la información va a cambiar mucho y va a tener que generar un cambio de paradigma muy fuerte en la educación.
Que cada vez volvemos a algo que ya sabíamos, pero que lo que más necesitamos son niños curiosos, que se hagan muchas preguntas y que en el futuro seguramente necesitemos gente que con toda la información que haya, tenga esas ganas, esa chispa de la curiosidad ¿y si eso no es así?.
Como volver un poco más a algo más cartesiano, bueno, ¿será así?,
o me está delirando, ¿me está diciendo la verdad?,
¿Y por qué me dice esto?.
Pero bueno, creo que el acceso a la información me parece que también va a tener mucho que ver con la salud mental, ¿no?.
Que hoy por hoy es un tema muy preocupante que también se usa inteligencia artificial de modo terapeuta, psicólogo, psicóloga, que responde a todo.
Un debate muy preocupante desde mi punto de vista, y creo que pensando en el futuro también vale la pena, no a modo de futurología, sino desde el presente.
A mí me viene preocupando bastante que creo que impacta mucho en la salud mental, quizás desde el mundo adulto, y no digo que, no con razón estamos contrayendo una idea de futuro muy distópica y eso está generando mucho dolor en la adolescencia, ¿no?.
¿Cómo hacemos para construir un poco una utopía?
Porque es su futuro, ellos hacia allí van y lo tienen que poder construir con ganas y nosotros estamos un poco pesimistas.
Hay muchos historiadores que ya están hablando que desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, esta parte es el primer momento de la humanidad donde no pensamos que el futuro va a ser mejor que el pasado.
Bueno, nosotros somos adultos, es un poco triste pensarlo así, pero ellos tienen que ir hacia allí y me parece que mucho esto de, "no sé qué hacer", "no estoy motivado para estudiar", "no sé qué va a ser de mi futuro".
Si uno le vive diciendo te vas a quedar sin trabajo y nada de lo que te gusta te va a rendir frutos, y se viene una guerra nuclear.
Bueno, todo eso creo que hay que empezar a moderarlo y a pensar cómo construimos nuevas utopías con ellos al frente, pero que sean protagonistas de esa utopía y envalentonarnos, envalentonarlos hacia que vayan hacia allí, ¿no?
Entrevistadora: ¿Y para cerrar, ¿qué hábitos, practicas vos misma para cuidar tu propio bienestar digital?
Estrategias Personales y Colectivas para un Uso Consciente
y ¿qué paso sencillo podrías recomendar a todas las personas para mejorar este vínculo con la tecnología?
Lucía Fainboim: A mí no me gusta hacer autorreferencia porque siento que reproduzco mucho lo que vivimos haciendo, del consejo personal, que me cuesta mucho, pero sí creo que hay que entender que no es algo individual y cuando uno entiende que no es algo individual, sino que es global, puede generar algunos cambios, que no es que sean fáciles, pero decís, bueno, esto está sucediendo, ¿no?.
Y no se reduce a un uso digital, digo yo estoy.
¿Yo pregunto mucho en los talleres a niños y adolescentes y también adultos, ¿qué aplicación querrían eliminar de la faz de la tierra para un mejor bienestar digital?
Yo eliminaría la que escribimos todo en el WhatsApp.
O sea, encantaría, porque me queman la cabeza laboralmente.
Ellos eligen más TikTok, por ejemplo.
Entonces creo que es empezar a identificar en qué momento sobre todo esto del costo de oportunidad, ¿qué tipo de aplicaciones o de uso, yo me doy cuenta que me están dejando de lado cosas que a mí me interesaban, que me motivaban?.
"A mí me gustaba leer", "a mí me gustaba tomar un mate mirando el pasto", cuando quiero hacer eso, ¿qué uso digital es el que me está entorpeciendo eso?
creo que hay un psicoanalista argentino, Miguel Benasayag, que habla mucho esto, estamos todo el tiempo funcionando y no existiendo, como un modo "todo el tiempo tachando pendientes", creo que eso es lo que más nos preocupa, después respecto el ver en qué cada uno se le juega y empezar a reducir cosas después más simples.
Pero bueno, ahora no me lo traje, pero me compré un reloj por ejemplo, para no mirar tanto la hora con el celular, un despertador para no tener celular a lado de la mesita de luz.
Yo eliminé todas las notificaciones, eso sí, que igual entro cada 3 minutos, pero bueno, al menos no me está bombardeando el celular todo el tiempo con notificaciones, pero sí creo que con los más chicos, sobre todo a mí me gusta plantear como 3 batallas, que a mí me parecen las más importantes.
Una es atrasar las redes sociales en lo posible hasta el final de la pubertad.
No solamente por el impacto en la concentración, sino por el impacto en la autoestima del mundo influencer y todos los estereotipos que se juegan ahí, que son bien importantes.
Después, el siguiente es en los más chiquitos, el intentar evitar el contenido fragmentado.
O sea, está buenísimo ver una peli, una serie, un documental o ver un tutorial largo que nos explique algo.
Evitar sobre todo ese contenido de menos de 15 minutos.
Me gusta esa regla.
O sea, básicamente es evitar los shorts, los reels y los TikTok porque fragmentan la atención.
Se vuelve muy difícil que después puedan acostumbrarse a otro tipo de concentración.
Y la otra es el celular, el celular propio.
Si pudiésemos esperar sobre todo a que tenga sentido.
Bueno, empieza la educación media, empieza a estar solo por la calle, está un rato solo en casa, tiene sentido que se quiera comunicar, pero por ahí cortar la naturalización de que lo tenga antes.
Yo creo que con esas 3 cosas está bueno y también priorizar siempre esas pantallas donde uno pueda ver, pueda acompañar y que no la estén navegando en soledad.
Entrevistadora: Bien, me quedo pensando en esto también, que de alguna forma se evidencien en lo que decís.
¿Cómo va más allá del uso?
O sea, no es solo el uso de, sino, es la relación que nosotros tenemos con esa tecnología y cómo buscarle un propósito de una forma, digamos, donde estemos pensando en eso.
Y qué es lo que realmente queremos hacer y poner allí el hincapié.
Me parece que eso también es como una de las partes más importantes.
Lucía Fainboim: Creo que uno puede empezar a marcar ciertos límites.
Eso sí, me parece está bueno, más en los vínculos, sobre todo en los adultos.
Digo, lo laboral es algo muy concreto, pero creo que de pronto naturalizamos esto de escribir o recibir mensajes laborales a cualquier hora, en cualquier momento, cualquier día, y obviamente también en una sociedad donde hay mucho emprendedurismo, cuentapropismo.
Es difícil decir que no, porque capaz perdés un trabajo, pero si nos ponemos un poquito de acuerdo y uno empieza a poner un límite de bueno, "me llegó un mensaje, a una hora que no daba, no lo respondo", aunque parezca un tip, que no me gusta, disociado, pero empezar a entender que uno también construye reglas de juego, no son siempre dadas desde afuera.
Bueno, si yo estoy en un lugar de poder laboral o tengo un grupo a cargo, bueno, podés pensar 2 minutos, algo tan simple como programar un mail para el lunes a la mañana, cuando me acordé el domingo a las 3:00 de la tarde.
Yo creo que si bien nos viene, sentimos que nos viene dado, cómo lo habitamos también, seamos un poquito más solidarios entre nosotros.
En ese sentido, parece que la demanda nos está exprimiendo un poco.
Entrevistadora: Bueno, Lucía, te agradecemos mucho por este tiempo, sin duda que nos dejaste planteados varios desafíos y también algunas formas de ver cómo ir abordando estos fenómenos, así que muchas gracias.
Lucia Fainboim: Gracias a ustedes y a toda la gente que está escuchando del otro lado.
Entrevistadora: Muchísimas gracias.
[Música de cierre y voz del locutor] Así cerramos este episodio, de la tercera temporada de Ciudadanía Digital en movimiento.
Gracias por acompañarnos y hasta la próxima.
Podcast Summary
Key Points:
El bienestar digital debe enfocarse en la calidad del uso de la tecnología, no solo en la cantidad de tiempo frente a pantallas.
Las plataformas algorítmicas están diseñadas para captar la atención, lo que afecta la concentración y el desarrollo de habilidades como la creatividad y el juego autónomo en niños y adolescentes.
Es crucial que las familias y escuelas trabajen juntas para resistir la hiperconexión pasiva, promoviendo actividades significativas como programar, leer o desarrollar hobbies.
Los adultos deben asumir un rol activo como modelos y guías, iniciando conversaciones tempranas y cotidianas sobre tecnología, en lugar de esperar a que surjan problemas.
Es necesario desarmar mitos como el de "nativo digital", que sugiere que los niños saben usar la tecnología de forma innata, y reconocer que la autorregulación requiere apoyo y construcción conjunta.
Summary:
El episodio aborda el bienestar digital más allá del tiempo de pantalla, destacando la importancia de la calidad del uso tecnológico. Lucía Fainboim, especialista en ciudadanía digital, explica que medir solo el tiempo es insuficiente, ya que la tecnología pasiva y algorítmica es la que realmente preocupa, al fomentar la desconexión de experiencias significativas como el juego o la lectura. Señala que las familias y escuelas enfrentan desafíos distintos: mientras la escuela lidia con distracciones, la familia encuentra comodidad en la hiperconexión infantil, lo que lleva a una "deuda cognitiva" y falta de creatividad.
Fainboim enfatiza la responsabilidad compartida entre plataformas, Estados y adultos, y urge a no naturalizar problemas como la falta de concentración o proyectos de vida en adolescentes. Propone estrategias como iniciar conversaciones tempranas sobre tecnología, desarmar mitos (ej. nativo digital) y fomentar la autorregulación mediante el ejemplo adulto.
También alerta sobre riesgos como la exposición a pornografía desde los 8 años, y recomienda observar cambios de conducta como señales de alerta. Concluye que la clave está en unir fuerzas entre escuela y familia para construir hábitos digitales saludables, priorizando la calidad sobre la cantidad de uso.
FAQs
La deuda cognitiva ocurre cuando los niños delegan la creatividad, imaginación y entretenimiento en la tecnología, desacostumbrándose a generar sus propias ideas o actividades. Esto lleva a dificultades para jugar, concentrarse o tener proyectos de vida, ya que esperan estímulos externos constantes.
Se puede hacer de forma cotidiana, como cuando se explica seguridad vial: por ejemplo, preguntar por qué se tiene contraseña en el celular o por qué no se suben ciertas fotos a redes. También se puede mostrar el propio esfuerzo por desconectarse, diciendo 'Voy a apagar el celu porque estoy muy pegado, ¿me acompañas a dar una vuelta?'.
Cualquier cambio repentino de conducta, como aislamiento, irritabilidad o tristeza, debe incluir hipótesis digitales: ¿habrá visto algo que lo incomoda, sufrido acoso o compartido material pornográfico? Es clave enseñarles pautas simples como 'si ves algo que te hace sentir mal, háblalo conmigo'.
Porque a la escuela le molesta la distracción en clase y ve problemas como falta de motricidad fina o incapacidad de jugar, mientras que a las familias les resulta cómodo que los niños estén conectados y ausentes. La escuela actúa como 'pinchazo' para que las familias tomen cartas en el asunto.
Fomentando hobbies, proyectos de vida y tiempo de ocio no digital, como juegos creativos o actividades al aire libre. También es útil hablar abiertamente de cómo las plataformas nos 'convocan' y mostrar con el ejemplo que apagar el celular es una decisión consciente.
El mito de que los niños deben autorregularse solos porque son 'nativos digitales'. En realidad, la autorregulación se construye con guía adulta, ya que incluso a los adultos nos cuesta resistir la tentación de las plataformas. Hay que empezar desde pequeños con conversaciones y límites claros.
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