T1E6 Ruta 8 Un viaje al corazón de la agricultura argentina
21m 53s
El episodio analiza la transformación de la agricultura extensiva argentina en los últimos 15 años, basándose en una nota de Emilio Satorre y Fernando Andrade. Se destaca la intensificación impulsada por la soja transgénica y la siembra directa, que expandió la frontera agrícola. Innovaciones como el maíz tardío y los cultivos de cobertura mejoraron la rotación y la estabilidad productiva, mientras tecnologías digitales habilitaron la agricultura de precisión. Sin embargo, persisten graves problemas: degradación de suelos, manejo hídrico deficiente, resistencia de malezas y plagas, y contaminación ambiental. El futuro exige un enfoque sistémico que armonice productividad y sostenibilidad, mediante conocimiento científico, manejo integrado y acciones colectivas. Un condicionante clave es la centralización política y económica en Buenos Aires, que limita el desarrollo regional y la inversión en infraestructura necesaria para una agricultura sustentable.
Esto es Agro siglo XXI, podcast de Agricultura del Observatorio de Comunicación de Agro Negócios. Desde Buenos Aires, en el corazón del Marcosur, única región de la tierra capaz de atender la inédita de manda de vio productos con su tentabilidad que el siglo XXI requiere. Sobimos historias de tecnología, ciencia, economía y vida cotidiana de la agricultura que le da cuerda al planeta. Te invitamos a escucharlos. A comienzos de 2021, la revista Ciencia Hoy publicó una excelente nota de dos ingenieros agrónomos, dos centes e investigadores argentinos que recorren los cambios productivos y tecnológicos de la agricultura extensiva argentina en los últimos 15 años y dejan al cierre de esta misma nota, algunas reflexiones para el presente y para el futuro. Los autores de la nota son nada menos que Emilio Satorre y Fernando Andrade. Aunque las políticas públicas son condicionantes, buena parte de lo que pasó y pasará en la agricultura de Argentina, están manos de las profesiones vinculadas al agro, trabajando en equipos multidisciplinarios y en este episodio que hicimos entre las ar, los sitios que releva la nota con la vida profesional cotidiana de algunos profesionales de la agricultura a lo largo de una ruta que atraviesa el interior productivo. Cuando arrancamos este viaje es una hermosa mañana de autonomio en la mayor parte del centro del mapa argentina. A un lado y al otro de la ruta nacional 8 que atraviesa el país de este a oeste se encuentran buena parte de las 35 millones de hectáreas de cultivos de granos de argentina. La mano única hacia cullo y la otra que vuelve hacia Buenos Aires es una herida expuesta, una marca indeleble del atraso económico del país que fue incapaz de ayernar su infraestructura básica por décadas de estancamiento económico. Pero ahora esta ruta es nuestro escenario, sobre ella con pocos kilómetros de diferencia encontramos a los protagonistas de este episodio. Oscar estudió agronomía en los 80 en Córdoba y le tocó vivir épocas de cambio, mientras recargaba agua para el martes en la IPF de San Pacho, en el kilómetro 648 levanta la vista y en el sustidor justo enfrente a el Love Amigel cargando un tanquecito con gasol. Y él es un viejo compañero de los primeros años de laburo y no se veían hace una pila de años. Fue inevitable rememorar a aquellas épocas monitoreando sojas y maíces sobre esa misma ruta 8. Apenas recibidos habían encontrado con el inicio de un ciclo de intensificación tecnológica y expansión del cultivo de soja que se aceleró a mitad de los años 90 con la sinergia entre la irrupción de la soja resistente a la herbicida del fosato, más la incorporación masiva de la ciembra directa y las desregulaciones económicas del menemismo. Fue lo que se llamó la segunda revolución agrícola de las pampas. Oscar y Miguel compartían una camioneta desbensizada que era más el tiempo que estaba en el taller que por los caminos polvorientos del sur de Corvo. Supervisar el control de malesas en soja era una odisea antes de la soja de RR y no había forma de tomarse vacaciones de verano siempre alertas al lado del lote. El primer año en la playa para ambos fue en el 98. El soja RR hizo el milagro de simplificar todo, pero ese vertigo no fue nada al lado de los 2000. Cuando se despertó China, la demanda de soja comenzó a escalar y los precios tomaron vuelos como nunca. En la primera década del millenio, los cultivos de soja, maíz y trigo ocupaban aproximadamente el 95% de la área sembrada con las sojas alcanzando el 65% de la área hacia 2009. Este escenario no se ha modificado significativamente en los últimos 15 años. La agricultura extensiva continúa identificada con estos pocos cultivos de granos, aunque se dieron algunos cambios interesantes y positivos para la sustentabilidad de los sistemas productivos. La superficie sembrada continuo creciendo debido a la intensificación del uso del suelo, de la mano de la cebada y el trigo en doble cultivo con especies chamadas de segunda. Soja y en menor medida maíz. Correpecto a la producción de granos se registró un aumento hasta aproximadamente 130 millones de toneladas si tomamos el promedio 2017-2019. El maíz fue responsable de buena parte de ese incremento por una combinación de su integración con la ganadería nuevos materiales adaptados a zonas marginales y asimbras tardidas o de segunda, sumando al fenomenal impulso de la quita de retenciones del periodo 2016-2018. El incremento de la producción fue apalancado mayormente por mayor superficie y no tanto por rendimiento unitario. Esto fue debido a la insunecia de la variabilidad de las condiciones climáticas en el periodo 2004-2018 y a la momento de la superficie del doble cultivo de soja y de la sembrada con cultivo tardido de maíz. Ambos, frecuentemente, de menor rendimiento. En el caso de los cultivos de girasol, tribo y cebada han tenido un incremento leve pero significativo que podría asociarse con el aumento del uso de fertilizantes y con la rápida adopción de genética de alto rendimiento. Ahora, las cosas son distintas. Oscar referencia a una empresa en sumos, Miguel coordina a un equipo de contratistas de siembra. Cada uno tiene una linda camioneta nada que ver con la que compartían en los 90. Muy cerca del encuentro de los ex compañeros de trabajo, en el kilómetro 607, en el cruce de la ruta 36 que suba Córdoba, Andrea recorre desde temprano parcelas de ensayos de densidades de siembra maíz. Andrea es agronoma pero también licenciada en ciencia biológicas de la Universidad Nacional de Reocuarto y especialista en ecoficilogía. El cultivo de maíz fue un actor clave en los últimos 15 años y puso en evidencia la valiosa contribución de los investigadores argentinos y el aporte del mejoramiento genético. El rendimiento del cultivo de maíz temprano siempre fue muy variable como resultado de las condiciones climáticas durante su estación de crecimiento. El maíz tardío, en cambio, exploró condiciones que atenuaban el impacto de las deficiencias cídricas, aunque los sometían a otros desafíos como inferiores, niveles de radiación y temperatura, menores tazas, desecado de grano. Y además a esto se agrega que debe enfrentar malesas, plagas y enfermedades que difieren sensiblemente de las de las siembras tempranas. A pesar de esta combinación de factores el maíz tardío produjo un gran impacto permitiendo en muchos casos mayor productividad que la soja y mejores rendimientos que el maíz temprano bajo condiciones de secano en los peores ambientes y suelos. Junto con el cambio en la ficha de siembra reducir la densidad de plantas contribuyó a incrementar la producción y la estabilidad de los rendimientos en zonas marginales. Mientras tanto los planteos de siembra temprana con altas densidades de plantas se consolidaron en los ambientes de alto potencial. El maíz tardío permitió una mejor rotación de cultivos en ambientes frágiles que estaban dominados por cultivos de bajo volumen de rastrojo como soja o girasol, con escasa participación de especies gramínias. La investigación de desarrollo impactó fuerte también en las mejoras genéticas que aportaron aumento del potencial de rendimiento, estabilidad ante el estrés y tolerancia a adversidades bióticas. Para mejorar el control de malesas se incorporaron genes de tolerancia a herbicidas y para el control de plagas. Se liberaron también variedades de soja que incorporaron mayor seguridad en el manejo del herbicida, el hiposato y la toxina BT para la protección contra las principales plagas del cultivo. Ahora Andrea está ansiosa por terminar la recorrida, llegar a tiempo a buscar a los mellizos a la guardería y ponerse a escribir las conclusiones preliminares de su ensayo. Está bastante segura de haber encontrado un par de correlaciones interesantes entre fecha de siembra, densidad y componentes del rendimiento en siembras tardías. Un poco antes de llegar a venado tuerto en el kilómetro 370, Mariano supervisa la carga de semilla de avena en un avión a ir tractor 5001. Mariano es técnico agronómico y trabaja en una empresa de aviación aericola que año tras año aumenta las hectáreas sembradas en forma aérea. La ciembra de cultivos sin finalidad de cosecha, denominados cultivos de cobertura o cultivos de servicio se incrementó totalmente en los últimos años y hacerlo en forma aérea es ideal debido a la ventaja de sembra anticipadamente cuando aún el cultivo antes de soja no fue cosechado. Estos cultivos de cobertura o de servicio consisten en la ciembra de fechas luego de un cultivo de verano, evitando así los campos sin actividad vegetal por varios meses y aumentando la cobertura de rastrojo y la materia orgánica del suelo. Permite además afectar el ciclo de crecimiento de algunas fechas de malesas y por lo tanto reducir el uso de herbicidas. Además, si se incorporan especies leguminozas invadricas,
en mezclas o solas, mejora la oferta de nitrógeno para los siguientes cultivos. La intensificación del uso del suelo de la mano de cultivos de cobertura está lentamente transformando el manejo agronómico y tecnológico del agro. La empresa de Mariano está a punto de cerrar la campaña de Siembra de este año y si no fuera por las restricciones de la pandemia, ya estaría planeando una juntada con amigos en el Kinch. De todas formas, un asado en casa con los viejos no es un mal plano. En el kilómetro 303 en un depósito de un transporte en U.S. Santa Fe, Jerónimo está retirando una notebook que compró por Mercado Libre. Jerónimo estudia ingeniería electrónica y su pareja y sociá, lupé y senciatura en computación, los dos en la Universidad Nacional de Rosario. Los dos son también programadores. Tienen muchísimo trabajo haciendo servicios para varias pimes de tecnología digital en agricultura de todo el país, inclusive algunos clientes de Chile y de Bolivia. Hasta las mismas cursadas de la FACU se les están demorando por la demanda de los clientes. Hacia fines del siglo XX, las tecnologías digitales comenzaron a ingresar en el agro principalmente a través de la detección de la heterogeneidad de la vegetación con sensores satelitales y la inclusión de los monitores de rendimiento en las cosechadoras. Esto permitió desarrollar lo que se denomina agricultura de precisión y así surgieron empresas con distintas definiciones de sus sensores para ayudar a los productores a reconocer la variabilidad de la productividad dentro de su establecimiento y de sus lotes. También en la última década se han difundido el uso de sensores en las máquinas que aplican herbicidas para generar aplicaciones dirigidas solamente a las áreas con malesas. La revolución de las nuevas tecnologías en el agro recién está comenzando. Hay emprendimientos en desarrollo que incorporan sensores de todo tipo, algo ritmos, redes neuronales e inteligencia artificial. Lorena es licenciada en ciencias ambientales. Desde que empezó la pandemia pasa más tiempo en la casa de su papás en su pueblo Natal en WorldRide Santa Fe, a la altura del kilómetro 294 de esta ruta 8. Trabaja para un organismo provincial de la área de ambiente haciendo análisis de impacto ambiental de la agricultura. Para amenizar un poco el encierro algunas manianas se instala con la compu en la vereda del barmente a ilimón y trabaja desde allí. No falta el agricultor que pasa con la chata por enfrente del bar y la mira de reojo con desconfianza. Siempre fue media gípida a Lorena y ahora parece que se empecinó en encontrarle el pelo al huevo a la forma de trabajar en el campo. Parece que se olvidó que sija de chacareros comentaban en el bar y hacia atrás algunos muchas chocas se juntan a tomar algo a la tarde. La expansión y la simplificación del modelo agricola, la economía de escala y la incorporación de tecnología aumentaron la presión sobre el medio ambiente. Hay evidencias de terioro del ambiente vinculado a la dinámica de la agua, el ciclado de nutrientes y el ambiente físico de suelo que afecta el crecimiento de los cultivos. A esto se les suma un aumento de la contaminación ambiental por el uso de aerogímicos. Titintos niveles de erosion, o sea, al deterioro físico de los suelos, alcanzan a 45 millones de hectáreas comprometiendo la productividad y el uso futuro de esas tierras. La siembra directa ha hecho una contribución positiva pero ha sido insuficiente para frenar totalmente los procesos de degradación de suelos. En términos de nutrientes, el nivel de reposición de los nutrientes extraídos por la cosecha de granos ha ido mejorando pero está muy lejos de reponerse todo lo exportado en cada cosecha. Es evidente que existen necesidades de expandir el uso de fertilizantes. El uso de plaisidad en el país se multiplicó muchas veces desde 1960 hasta hoy. En la campaña 2011-2012 se utilizaron cerca de 9 kilos o litros de formulado por hectárea cultivada. Valor muy superior al de principios de la década del 90 que estaba un poquito bajo de 2 kilos por hectárea. Y también bastante más alto que el ProMedia Mundial. Como contra partida, los productos utilizados en la actualidad en el país son en general menos tóxicos y persistentes que los usados en el pasado. Los cambios en el uso del suelo también parecen haber impactados sobre la dinámica del agua. La utilización de secuencias de cultivos, simplificadas, de especies anuales, de ciclo corto, de crecimiento, aumentó la productividad pero redujo el consumo del agua. Esto junto con la menor producción de rastrojo, redujo la infiltración de la lluvias en las porciones altas del terreno y causó el ascenso de las napas freáticas y anegamiento en las áreas bajas. La deforestation y el pasaje de pasturas, acultivos también producen estos efectos. Como consecuencia, la superficie con posibilidad de ser sembrada se reduce, temporaria o permanentemente en las áreas centrales del país por exceso cídricos. El excurrimiento y el movimiento vertical del agua aumenta el riesgo de la contaminación con fertilizantes y confitos sanitarios. La parte positiva es que la capacitación y concientización de los productores y los agronomos locales sobre este tipo de impactos en las decisiones han aumentado notóquiamente en la última década. Con las malesas, también se complicaron las cosas. Desde la época que Oscar y Miguel pudieron tomar se vacaciones en pleno verano gracias al difusato que aseguraba control sencillo y efectivo, las cosas cambiaron mucho. A finales de la década de 80 no se había detectado ningún caso de resistencia en malesas, plagas o enfermedades de los cultivos de la Argentina. Pero a comienzo de los 90 se detectó la primera resistencia a una hervicía en el país. Esto es cuando alguna malesa, alguna plaga o alguna enfermedad resiste al producto químico con la cual queremos controlarla. Este fue el caso de lluvio colorado. A partir de allí, desde finales de la primera década de este siglo hasta el presente se han reportado más de 27 biotipos de malesas resistentes arvizidas. También se encontró resistencia de insectos como el barrenador del tallo del maíz o el gusano cogero a las toxinas incorporadas a los cultivos mediante el biotecnología. Evidentemente las tecnologías simples no han sido exitosas en dar solución permanente a los problemas complejos. Es evidente que la biología es compleja y su abordaje debe ser integrado, el principio básico de la agronomía. El tipo de trabajo de Lorena y en general de las ciencias ambientales es muy importante e imprescindible para fortalecer un enfoque mucho más integrado de un sistema de producción que requiere una robusta inclusión de la sustentabilidad ambiental para poder transformar un conflicto en una sinergia. Después de algunos pocos kilómetros por el único tramo que ha sido transformado en autopista nos acercamos a Buenos Aires. Manjejar por la ruta es ideal para pensar y reflexionar. Con la lectura de la nota de sator rey andrade es más fácil pensar los cambios que vivimos y los que tendremos que afrontar sobre todo. Lo que viene requiere mucho es esfuerzo para intensificar el uso de la tierra a través de tecnologías que permitan reducir la erosión y deraración de los suelos y los excesos idricos, evitar la contaminación química, utilizar más eficiente los recursos en insumo, mantener la biodiversidad y reducir las emisiones de efecto invernadero. Esto hay que lograrlo en base a mejora de procesos y de conocimientos. El conocimiento del ambiente, del funcionamiento de los cultivos, de la biología de plagas y de las interacciones dinámicas entre los componentes del sistema es fundamental para guiar los procesos de la producción tales como el manejo, del suelo y las rotaciones, el manejo de los cultivos, la patura y los patizales, el manejo integrado de malesas y plagas. La paciá creativa, a innovadora de agricultores, investigadores y profesionales debería estar centrada en adaptar, transferir y desarrollar tecnologías que resulten en mayor productividad y en menor impacto ambiental, las dos cosas al mismo tiempo. Quizás el punto más importante de esta nota está en este próximo párrafo que señalan "satorre y andrade", donde especifican que el éxito de un modelo productivo es responsabilidad de un amplio número de actores en el sector y en el país. Su capacidad de resolver los problemas y potenciar virtudes depende de acciones colectivas, como en casi todos los problemas complejos, acciones colectivas, sostenidas en una profunda, verás y amplias comunicación y en especial en la capacitación de todos los que intervienen. La agricultura de los próximos 15 años será más compleja y deberá dejar de mirar solo el lote y abordar tecnologías y sus impactos a otras escalas, a escalas de paisaje, de cuencas, de ecosistemas, de sociocosistemas. En todo el sistema viral de Argentina las rutas llevan a Buenos Aires, allí donde también está el kilómetro 0 de esta ruta 8 y allí donde no lleva es donde atiende Dios como dice el dicho. y también el poder político.
que ha sido cada vez más unitario, contrariamente a lo que dice la Constitución Nacional, está allí en Buenos Aires. Es allí en el núcleo del poder, donde muchas las tecnologías de un sector juegan su suerte. Mucha de la riqueza que se genera a la vera de esa ruta que estamos terminando de recorrer, se va al poder centralizado y no regresa nunca más, ni como asistencia, ni como servicios, ni como infraestructura. Este es un condicionante más de los desafíos que tiene por delante la Agricultura Argentina, que tendrá que arreglarse las para compatibilizar producción y su tentabilidad las dos cosas al mismo tiempo. El contenido de este episodio está basado en la nota cambios productivos y tecnológicos de la Agricultura Extensiva Argentina en los últimos 15 años publicada en la revista Ciencia Hoy de diciembre de 2020 y enero de 2021. Sus autores son Emilio Satorre y Fernando Andrade. Con respecto a los personajes son ficticios y cualquier coincidencia con la realidad es casual pero no tanto. Todo territorio real tiene una capa de territorio mítico. Lo que existe también hay que inventarlo. Y un comentario de cierre que es una recomendación. Muy cerca de Reu Cuarto, en el kilómetro 572 en paso de duras no, está la despensa y carnisería el paso. Si andan por ahí no dejen de llevar unos chorizos frescos y unos alaminés. Yo parea comprar y no me quedo otra. Que recomendarse lo a ustedes. Agro siglo XXI. Podcast de Agricultura del Observatorio de Comunicación de Agro Negosios. [Música]
Podcast Summary
Key Points:
La agricultura extensiva argentina ha experimentado una intensificación tecnológica y expansión, liderada por la soja RR y la siembra directa desde los años 9
Se observan avances significativos como el maíz tardío, los cultivos de cobertura y la agricultura de precisión, que mejoran la productividad y sustentabilidad.
Persisten desafíos ambientales críticos
El futuro requiere un enfoque integrado y multidisciplinario, combinando mayor productividad con sostenibilidad ambiental a escalas de paisaje y cuenca.
La centralización política y económica en Buenos Aires condiciona el desarrollo sectorial, exigiendo soluciones colectivas y mayor inversión en conocimiento e infraestructura.
Summary:
El episodio analiza la transformación de la agricultura extensiva argentina en los últimos 15 años, basándose en una nota de Emilio Satorre y Fernando Andrade. Se destaca la intensificación impulsada por la soja transgénica y la siembra directa, que expandió la frontera agrícola. Innovaciones como el maíz tardío y los cultivos de cobertura mejoraron la rotación y la estabilidad productiva, mientras tecnologías digitales habilitaron la agricultura de precisión.
Sin embargo, persisten graves problemas: degradación de suelos, manejo hídrico deficiente, resistencia de malezas y plagas, y contaminación ambiental. El futuro exige un enfoque sistémico que armonice productividad y sostenibilidad, mediante conocimiento científico, manejo integrado y acciones colectivas. Un condicionante clave es la centralización política y económica en Buenos Aires, que limita el desarrollo regional y la inversión en infraestructura necesaria para una agricultura sustentable.
FAQs
La segunda revolución agrícola se caracterizó por la sinergia entre la soja resistente al glifosato, la adopción masiva de la siembra directa y las desregulaciones económicas de los años 90, lo que simplificó el manejo y permitió una gran expansión del cultivo.
La producción de granos aumentó hasta aproximadamente 130 millones de toneladas (promedio 2017-2019), impulsada mayormente por el maíz. Este incremento se debió más a la expansión de la superficie cultivada que a mejoras en el rendimiento unitario.
El maíz tardío atenúa el impacto de las deficiencias hídricas y permite mejor rotación de cultivos en ambientes frágiles. En muchos casos, bajo condiciones de secano, logra mayor productividad que la soja y mejores rendimientos que el maíz temprano.
Son cultivos sin finalidad de cosecha que se siembran después de un cultivo de verano. Aumentan la cobertura de rastrojo, mejoran la materia orgánica del suelo, afectan ciclos de malezas reduciendo herbicidas y, si son leguminosas, mejoran la oferta de nitrógeno.
Ha aumentado la presión ambiental, con deterioro del suelo (erosión en 45 millones de hectáreas), desequilibrios en la dinámica del agua (ascenso de napas, anegamientos) y mayor riesgo de contaminación por agroquímicos, aunque estos son ahora menos tóxicos que en el pasado.
Desde los años 90 se han reportado más de 27 biotipos de malezas resistentes a herbicidas y resistencia de insectos a toxinas biotecnológicas. Esto evidencia que las soluciones tecnológicas simples no son permanentes para problemas biológicos complejos.
Chat with AI
Loading...
Pro features
Go deeper with this episode
Unlock creator-grade tools that turn any transcript into show notes and subtitle files.