T01 - #01 - Andrés Zegers, 30 años de escalada desde Yosemite al cerro Torre
35m 55s
Andrés Ejres, guía de montaña chileno, comparte su profunda conexión con el Cerro Torre, una montaña que consideró mágica e inalcanzable desde que vio una foto en 1986. Su obsesión creció alimentada por la filosofía de escaladores como Messner, que priorizaban el "cómo" sobre el "qué". Tras varios intentos fallidos y un rescate que le costó una oportunidad, una ventana de buen tiempo de 14 días lo impulsó a una expedición rápida con Seba y Diego. Viajaron de improviso, encontraron señales que interpretaron como destino, y escalaron de noche para evitar el calor. El momento culminante fue el hongo final de nieve inestable, donde Andrés escaló con tres puntos de apoyo, sin protección confiable, en una secuencia que describió como la más increíble de su vida. Llegó a la cumbre con una calma y determinación absolutas, sintiendo que la montaña le había dado un regalo. Para él, el Cerro Torre representa un deseo puro del corazón, sin ego ni competencia, y su ascenso fue una experiencia transformadora que combinó técnica, espiritualidad y una conexión única con la naturaleza.
La de la sur podcast. Esta montaña me encanta, me fascina. Quiero subirla. Y en este quiero subirla, es un quiero subirla. Y el quiero subirla estará un poco a veces relacionado en que la veo imposible. El cerro torre por muchos años lo consideré absolutamente imposible para mí. Y pasaron muchos años antes de que yo empezara a pensar quizás que algún día pueda subir. No es la montaña más difícil o la ascensión más difícil que realizado, pero sin embargo es, sin duda una de las que más me han movido desde el corazón mismo, desde un deseo interno muy grande y que es puro. Y que creo que más allá de quien subió primero, que en subió después o cualquier otra cosa, especialmente si hay riesgos asociados, ese deseo tiene que venir del corazón, tiene que ser puro. No puede ser por ganarle a alguien, no puede ser figurar, tiene que ser desde el corazón, tiene que sentirlo. Andrés Ejres, 50 años, Santiago, guía de montaña, su hobby es calar, lo inspira, gastón rebufat, Renjo el Besner y von Chüinar. La montaña es un paisaje que apasiona, una geografía que desafía muchos para llegar más lejos y más alto. El historias de montaña queremos compartir anécdotas, loglos y emociones con personas que tienen una estrecha relación con este paisaje. Bienvenidos a un nuevo podcast de La Dera Sur, conducido por Felipe Howard. Este espacio es una presentación de Norface. Con la todos, aquí estamos nuevamente, ahora en el primer capítulo de Historias de Montaña, un nuevo podcast de La Dera Sur, junto a de Norface, con un escalador que para mucho es considerado como un libro abierto, como un mito, como una leyenda, incluso una adelantado en su tiempo. Me tocó verlo de cerca en época escolares cuando hablábamos en broma de que Andrés Ejres puede llegar caminando hasta un montón sin parar. Feliz de recibir, Andrés, con esa anecdote hace muchísimo año allá, pero efectivamente cuando uno conversa con escaladores se refiere en a ti como un libro abierto, como una leyenda viva, así que feliz de que participes en este podcast de montaña con la mayor cantidad de anécdotas como si estuvieramos alrededor de una focata. Bienvenido. Muchas gracias Felipe. Y, nuevamente, me estaba acordando de si te acuerdas de la tiza. La tiza, claro que sí, pues la tiza. Cuéntelo tu po, cuéntelo tu. Era en el colegio, nosotros íbamos al colegio Notre Dame y el colegio tenía un castillo. Y el castillo, la fachada del castillo era de ladrillos. Y una de las choresas que hacíamos era subir por los ladrillos y poner una marca con tiza. Más facán era el que ponía la marca más alta. Y desde chico que estábamos jugando. Voy Andrés, este podcast habla de historias de montaña de anécdotas. Así es que, como he dicho, otra vez me gustaría ir al hueso al tiro. Además, ambos compartimos la admiración por una montaña maravillosa. Más de una vez he dicho de ser la montaña más hermosa que he visto cuando uno se para frente al cerro torre. El cerro torre, yo sé Andrés, que es un capítulo en tu vida muy importante. Uno podría hablar de 30 años, varios intentos antes de llegar a su cumbre. Pero quiero representar el cerro torre para ti. Y por qué? Uff, el torre para mí es mágico. Es mágico por un lado y nada. Yo creo que el año 86, debo por primera vez una foto del torre. Y la veo en una revista muy antigua en alemán, que era en blanco y negro. Y que era una revista vieja. Apenas se distinguía a las siluetas de esta montaña. Y de esta montaña, y digo, "Este es una foto de un dibujo". ¿Qué es esto? No puede ser real. Abro la revista y empieza a ver y hay más fotos. Digo, ¿cómo es una montaña? Esto es de otro planeta. Y me llamó mucho la atención. No entendía nada de lo que decían en la revista, todo en alemán, yo no hablo alemán, pero de ahí me quedó grabado. Yo estaba iniciándome el montañismo y había recién subido el San José. Y viste a montaña y me va a decir "fuff", una locura. Todavía ni pensaba en escalar una montaña como el torre, porque me parecía absolutamente de otra. La neta por no decir de otra galáxica. Entonces, de ahí yo empezaba a evolucionar hacia la escala, creci leyendo sobre mes, sobre suinar y otra personaje, que ya en los años 70 se plantean la escala al pinas y que la escala de velocidad y escalar para ir es rabio. Y todo una filosofía detrás que el objetivo no era lo importante, sino que el como uno realizaba un objetivo. Porque mal que mal, todas las montañas más grandes del mundo se estuvieron entre los 50 y los 60. Pero eso no quiere decir que ese fue el fin del montañismo. De ahí el montañismo evolucionó hacia cómo realizar las cosas, más que el fin en sí. Y bueno, todas estas generaciones de estos personajes como "Messner Finale" y otros pocos libros que llegaban a Chile, que yo me los leía todo, sin duda me marcaron a mí. Me acuerdo de que tuinar decía "Selecciona lo imprescindible y deja la mitad" y esa era una de las reglas al pinas. Y esos de los años 70, "Messner" también, pues la cosa muy parecía, la velocidad de seguridad y mucha otra cosa. Y que bueno, que el compromiso de una ascensión y lanzarse a una ascensión sin cuerdas fija, sin oxís, que no, donde lo más probable es que tú falles y lograrlo es como sacarse el premio mayor de la lotería, que estar apostando un número y achantal, en cambio si tú apuestas a todos los números, vas a ganar la lotería. Entonces la gracia no es la misma. Crecí con esa mentalidad y con el tiempo cuyo escalando y fui metiéndome en las calas y de a poco en las paredes grandes, por lo mismo fui a Yosemite, fui muchas temporas a Yosemite, empecé a escalar el capitán y empecé a escalar el capitán con esta visión de escalar grandes paredes y empecé rápidamente a escalar el capitán en el día, en una jornada, en mi primera temporada, que digo fue absolutamente chuta sobre mi nivel, yo estaba empezando a escalar casi y estaba escalando rutas de más de 1000 metros en el día. Sí, cabe mencionar que yo había estudiado cada maniobra, cada detalle como un relogiero y que al final más que ser tan buen atleta, ser alguien me dodigo, a mí me ayudó muchísimo y haber estudiado cada movimiento hasta cómo enganchar las intas presen en las nes y girganando cada instante. Entonces, cuando tú vas enganchando simplemente un mosquito a las nes y tienes que por cada largo que escala, repetir la maniobra 15 veces porque tienes 15 cinta, más lo frente, tiene que hacer 30 movimientos por largo y tiene 35 largos, chuta, son cientos de movimientos. Entonces, una vez que ya empiezo a hacer esto, el que ya estoy siendo más sólido dentro de eso y que por otro lado empiezo a escalar en hielo y empiezo a descubrir ese otro mundo, empiezo a mirar ahora las caladas en Patagonia, o sea, especialmente en esos años no había un pronóstico, había que estudiar mucho más las 9, los vientos, uno anotaba los cambios de reacción, es cualquier cosa, uno la iba anotando, hoy en día uno miró un pronóstico y puede estar en Europa y va a ir y hace tu actividad y te desvuelve, tengo amigos que han escalado el cerrotor y el peor.
en menos una semana y da y vuelta, no sé, o sea, Italia y Italia, que es una locura. De hecho, la sensión al Torre ya que nos metimos de chat también fue un poco así después de los intentos anteriores. Sí, es, ha habido una, sin duda, una gran revolución tecnológica en la sensión de las montañas, no sólo en el equipamiento, sino en la predicción meteorológica. Así, es potente. Muchos libros de la lidera de rued montaña hablan de ese como el gran cambio, más allá del equipamiento técnico que también en otros podcasts de historia de montaña hablábamos de lo precario, que eran las cosas hace 30 años, en esas sensiones que tú mencionadas, pero que la gran revolución tiene que ir con la predicción meteorológica. Sin duda, y hace algunos años también, y él, Fitzroy, Santiago, Santiago en cinco días, ahí de vuelta, es absolutamente una locura. Yo mi primera expedición al FINE estuvió 53 días, de los cuales hubo realmente tres días de buen tiempo y nos sentíamos muy afortunados. Cuéntanos entonces, ¿cuánta no se andré tu primera aproximación al Torre? Me pasé tres meses allá, tuve distintas oportunidades de haberlo subido, dentro de de ellas, fue mencionar que una de ellas me estaba todo perfecto, tenía el compañero perfecto todo bien, llego que bastiera realizar un rescate de un ocelandés que se había accidentado. No me lo pregunto, es algo que uno era mucho más común ver esto, tener este comportamiento de solidaridad entre los mismos escaladores. Es una cosa que hoy en día cada vez es menos común ver que otros escaladores de distintas nacionalidades del mundo no son capaces de dejar sus proyectos del agua por ir al rescate de un compañero. En esa época uno no se lo preguntaba, uno iba. Por otro lado, hoy en día también uno está cansado de ir a rescatar gente que pasen ninguna preparación, a hacer cosas que están muy por encima de su cabeza y no están con cero conexión con el medio ambiente. Entonces si uno realmente hoy en día está en que voy a rescatar a mis compañeros de montañas, si voy a Patagonia quizás que todas las ventanas me voy a pasar rescatando persona. Entonces, Chuda, ¿dónde está y el punto? Voy a rescatar puros pasteles todo el rato, o quiero escalar. Pof, pof, mira, hablando un poco más de esa primera ayuda, nada, me quedé sin compañero, después vinieron días buenos, que podría haber subido y no tenía con quien, todo se confabuló realmente para que no subiera. Así lo sentí. Cuando viene el niño, el anticiclón del pasíjico se deliza hacia la Patagonia y vienen grandes ventanas de buen tiempo a la Patagonia. Eso sí, tienes que tener mucho cuidado porque esta ventana es normalmente esta asociada a un clima cálido. Entonces, hay entrosos de hielo y cosas que tienes que tener mucho cuidado. Y bueno, yo estaba trabajando en la cordillera y vi que venía esta ventana, pero la vi con 14 días de anticipación. Imagínate, 14 días. Y de ahí partía la cordillera, no pude verla muy bien porque no tenía yo señal telefónica todos los días para estar viendo las distintas páginas meteorológicas. En eso logró seguir por ahí esta ventana y seguiría buena. De ahí pasa una semana, no tuve acceso a poder seguir viendo cómo venía esta ventana y veo que la ventana venía muy buena. Y justo venía a mis días libre porque yo estaba trabajando ahí y tenía un sistema de turma. Tenía una semana libre. Todavía estoy en la cordillera, me subo por ahí para hablar por teléfono. Ya me unos amigos al seba roja y le digo seba, vamos para el torre. Cuando me hice mañana, como que mañana yo, yo parto de expedición al salorenzo me dice, no le digo, pues tenemos que ir al torre, pero vamos y yo ya tengo todo listo, tengo la comida comprá los pasajes, vamos con un camara, agrafos, todos, no, le digo, tenemos que ir al torre, no, pero vamos después, no es que es ahora o no sé cuando, ahora vamos a subir el torre le digo, pero los pasajes son muy caros, más caro es ir a quedarse ya y esperar una ventana, tuya te ha y pegado eso tres veces y cada una de tu vida te has pegado más de un mes allá, eso sí que es caro y no hay logrado subir la montaña, ahora vamos a ir y la vamos a hacer, vamos a hacer cumbre, me dice a ver, dame un rato, tengo que hablar con mi compañero porque me estoy complicando, no no te estoy complicando, te está presentando una oportunidad en la vida que es única le digo, ya y en eso me llama a los cinco minutos me dice, ya vamos con el guillito señores, otro amigo muy buena tleta y le digo, ya vamos los tres, esa misma noche yo viajé a puntarena y de ahí a Puerto Natales y ellos llegaron en la madrugada, yo tenía toda la comida, ya compré, les digo esta la comida, si tiene algo que decir, tical ahora después no me arreglame, me dicen ya no, si está todo bien, ya y partimos con unas mochilitas chicas, ese día tomamos el buit y llegamos hasta Calafate, al día siguiente y vamos a tomar el buit al té, no quedan pasajes, ¿qué hacemos me dice? le digo, ya está, ya está escrito le digo, ¿cómo que ya está escrito? ¿qué vamos a hacer como va a ma llegar? muy simple esto se hace así, taxi, no dice mi títico, estáis loco nos va a salir un ojo en la cara, más caro te va a salir, que perdamos el viaje, le digo, ya estamos jugados, ya hay que cerrar el ojo, ya mira si sale 150 luca dividido en tres son 50 luca cada uno, ya, cierra el ojo, vendí un tornillo, llelo, vendí un frente, pero ya está, bueno ya será, y así mismo ese día estamos caminando ya en el sendero, iniciamos el sendero y voy caminando, tú me encuentro un trigo el de cuatro, le digo al sea, le digo, ¿viste se evita? si está escrito, doy tres pasos, encuentro otro y se lo doy al Diego, doy otro tres pasos y me encuentro uno para mí, viste, vieron le digo si, si estoy ya, ya lo hicimos, le digo, si hay que, hay que mover el cuerpo para allá, pero este ya está escrito, nosotros vamos por la cumbria, sí, sí, el plan era muy simple, el sea me dice, yo he estado escalando con el diguito todo el invierno, me dice, yo estoy escalando más en gelo que el Diego, así que y yo con
ozco toda la ruta, me dice, y la intentado tres veces es muy fácil perderse, me dice, y tú escalas en gelo más que yo, así que nada me dice, tú le das a los largos duro, que es más menos recto para río y que es difícil perderse y va a ser más eficiente que yo, y yo le doy a los otros largos, porque el Diego le puede dar y indudable que le puede mandar, pero es muy fácil perderse, entonces lo más eficiente que le mande yo, y yo ahí le digo, pucha dieguito, perdón, no de que quiero decir esto, pero te va a tocar y irte de camarograf, disculpa, pero nosotros vamos por la cumbria, vamos por la cumbria, sí, y tenemos que velar por el bien común de la corda y nosotros vamos a baran en la cumbria, no hay otra opción, bueno, categorico, toda la aproximación, vaniponino, la hicimos pero volando, con esto dos altamontes veníamos corriendo para río por el sendero, hicimos los 20 kilómetros, 10 kilómetros de eso por el glaciado y morreno y cosa, y no más puertos, pero hicimos como sincora, con mochila y equipamiento de escalada para varios días y carpa y todo, y bueno, al final el torre se reduce todo a longo final, nosotros llamamos a escalar la ruta rácnica de mate de hielo y nieve, que es la que está por el lado de campo hielo, para el otro lado, por el lado de este, el lado de campo hielo, y el hongo final es esto, el serra al final y obviamente que es nieve y es hielo y eso es cambiante, puede ser muy fácil un día, puede ser otra cosa otro día, lo importante era llegar al hongo final con temperaturas baja y sin calor, entonces nuestra estrategia fue salir a las 11 de la noche y fue muy divertido porque tratamos de dormir durante el día ninguno durmió mucho, comimos, nos hidratamos, tratamos de descansar, pero nadie puede descansar y sonó la larma,
las 10 de la noche preparamos las cosas, salimos la carpa y salimos la carpa en el momento que se cureció. Así que fue muy loco, justo se puso el sol y justo sale. Y empezamos a escalar, escalamos mucho en simultáneo y yo decía que el lujo está escalando en simultáneo con el Diego y con el CEO, partner que son absolutamente solios y que no te estás preguntando de que si se puede caer o si no, simplemente te están moviendo y tú saben que que son tus amigos, son tus partners y tienen una conexión de muchos años y todo bien. Entonces avanzamos gran parte del cerro de noche y ya nos dio la manecer en la zona del gedwall y de ahí chuta, basó el gedwall y viene ya el mundo de los hongos y túneles y tubas y un mundo de donde gaudí se quedó corto. Uno dice dónde estoy en qué planetas estoy, qué afortunado soy de ver estas cosas, cuántas gente en el planeta se puede imaginar que algo así puede existir y si tú se los tratas de explicar no van a agarrar ni un centavo de de lo que es esto. Entonces nada, me dio en este mundo increíble y así llegamos al último largo. Todavía era muy temprano en el día, ahí viene el último largo y hasta ese momento si bien había un largo cisterio que era en el elmo y la parte del gedwall que era escalada en gelo vertical, el hongo era nieve de explomada. Entonces si bien el anclaje era bueno, había que ir determinado, había que ir absolutamente determinado y con una tranquilidad mental absoluta. Era como escalar en frízolo, como escalar sin cuerda, no escalado, gran dificultad, pero si es calado hasta 512 sin cuerda y esto era mas serio. Había que cada paso ir tanteando la nieve, poner el piled, e tantearlo y rajaba la nieve, ponerlo de nuevo, tantearlo y rajaba de nuevo, poner el piled y aguantaba, pero tú sabías que no le podías poner el 100% del peso a ese piled y después con el pie hacia lo mismo y con el otro piled hacia lo mismo. Entonces tenías que mantenerte todo el rato en tres puntos de apoyo, así hasta llegar a la dua. En la dua yo pensé, aquí voy a lograr proteger, llego a la dua y estoy viendo, no sé, un pédulo de al menos 15, 20 metros, contra un dié de lo, o sea tú ya sabes que no es una bonita caída para nada, que te va a hacer daño de todas maneras y llegas a la dua y es pura nieve, tú dices chuta, no hay nada que proteger acá, me pongo a escavar por aquí, por allá, no hay nada, puro por el vaso, yo te dices, bueno mal que mal, tranquilo, mal que mal, aquí estoy viendo, puedo mantenerme en oposición en la dua, eso viene el crux de ese largo o uno de los crux que viene un resalte de una roca y pasar esta roca tiene no sé, 110 grados dependientes, o sea es desplomado con gana y debajo de esta roca me pongo a escavar a ver si encuentro algún buen tornillo, no encuentro nada, no encuentro tres tornillos que agarran dos, tres vueltas del tornillo agarran algo, lo de cualizo los tres y digo bueno es lo que hay, no te podéis caer, porque sabes que hasta altura estas 20 metros de lanclaje son 40 metros que te vas a caer por lo menos, no es opción, así que toma de las cosas con calma y ahí realizo una de las secuencias más increíbles, que he hecho mi vida, que son secuencias de cruces de pies en la nieve, pateando de una forma que tuise chuta, que increíble esta secuencia de pies y apoyar el hombro a un lado de la duva para no sobrecargar todo el peso en un pie o en un plet, mantener la regla de los tres puntos de apoyo, todo esto dentro de un estado mental muy muy especial, debo decir que ninguna montaña nunca sentió eso, pero yo siempre lo dije, por el torre yo soy capaz de darlo todo y siempre deme sentir que por el torre yo lo iba a dar todo y nunca sentí ningún ápice de duda durante mi ascensión en el torre, yo iba por la hombro y lleva con tal determinación que casi como que lo sentía que ya la había hecho, no había duda, pero así como no había duda, iba con una calma realmente increíble dado el nivel de exposición, porque no podía equivocarnos y tenía que tener la calma para hacer cada movimiento seguro, bueno pasé este resalte y finalmente pude meter el primer tornillo y ya lleva casi 30 metros de escalado o más y de ahí venía otra travesía también bien expuesta pero ya tú sabías que ya tenías una buena protección aunque bien lejana pero algo de protección tenía y sin duda ese fue un largas, largas, ya saliendo al final del largo, me dio la duva, me quedaban solamente dos tornillos para la reunión y yo y digo la duva, esto increíble mira, mira a ver se puede y me dejo caer un poco al otro lado de la duva con un pie y ponte de apoyo y yo como abierto de batas sin mano y digo cacha, estoy 10 metros sobre mi última protección, sin mano encima de toda la cara este a mil 200 metros del piso con un patio así gigantesco y digo man, eso es regalo, me quedo ahí mirando un poco para abajo, en mis piernas y digo que increíble, ya y llegó a la reunión, ahí está el homáxico de tu descripción de la montaña cuando decías que él cerró el torre de batí y me dijiste mágico, ahí está el momento mágico, bueno el momento mágico también es que yo subí en los años 90 las torres del pain y otras torres más y otras montañas y encontraba que las torres del pain son increíbles espectaculares sin duva pero están las montañas y está el torre, el torre es como de otro planeta, mira está en otras canas, se salía de toda escala, entonces siempre fue como la montaña más de ellos y eso tiene que ir con las líneas téticas o también con su historia Andrés porque uno ha leído mucho también el respecto como todo el mito que envuelve así como cuando yo decía oye hay un mito que envuelve entre ejércegers también hay un mito que envuelve el cerro torre, sin duda hay un mito pero independiente del mito para mí cosas así tú lo ves y lo sientes, lo sientes en el corazón y digo esto esta montaña me encanta, me fascina quiero subirla y en este quiero subirla y el quiero subirla estará un poco a veces relacionado en que las veo imposible, el cerro torre por muchos años lo consideré absolutamente imposible para mí y pasaron muchos años antes de que yo empezara a pensar quizás que algún día pueda subirlo, no es la montaña más difícil o la ascensión más difícil que realizado pero sin embargo es sin duva una de las que más me ha movido desde el corazón mismo desde un deseo interno muy grande y que es puro y que creo que más allá de que quien subió primero, quien subió después o cualquier otra cosa especialmente si hay riesgos asociados ese deseo tiene que venir del corazón, tiene que ser puro, no puede ser por ganarle a alguien, no puede ser por figurar, tiene que ser desde el corazón porque puede estar arreglando tu vida, entonces para hacer eso tiene que, tiene que sentirlo, al menos para mí. Bueno de hecho mucho reconocemos el como tuvetica de la escala, esto de como escalas, el por donde escalas tu filosofía de rap y liviano, el escalario de una jornada dures de lo que dure, también recuerdo alguna vez como en comentar a teso, oye escalario de una jornada, dure lo que dure y eso tiene que ver con tus inicios en Yosemite que también hay mucha historia que a veces uno escucha de terceros hacia ti, cuentan un poquito, se nos ha pasado volando el tiempo en este podcast con el serrotor, recuerdo que hayamos hablado al principio, pero si pudiera y describir esas míticas, tus primeras ascenciones, el Yosemite y cuando dijiste para hacer el paralelo en el rey Yosemite y el serrotor, retorno lo que te ayudó en formarte en esa ética pero yo le he ido y hemos conversado, pues caladas, los parejes en Yosemite a los 20 años o un poco antes de 20 años y tenía muy poco equipamiento con que subí ahí. Bueno, esos años eran, era mucha motivación, mucha gana, yo viajaba a Yosemite y no en esa época el mundo de las caladas era muy pequeño en Chile, partimos haciéndonos los harnesses consintas, concordine, aprendíamos a rebeliar con mosquetones, otras técnicas que hoy en día la mayoría bien.
conoce y así mismo fui a Josemit con muy poco recurso y consiguiendo mi equipo con otro escalador y esto y lo otro con amaca de camping de Maya metiéndome a rutas de múltiples días con un petate hecho a mano cocido con la búsqueda saco que no tenía ni ni straps para llevarlo como mochila entonces todo eso te va forjando aquí como escalador y como deportista y de ahí empezar a escalar el capitán en el día o escalar estas rutas en el día y y más que en el día darte cuenta de que de que nada como que escala 12 horas y pasa un primer umbral y logras pasar ese primer umbral y nada a la veinte y tantas horas pasa otro segundo umbral y te das cuenta de que que puedes más y así te encuentras haciendo jornada de 36 horas de 48 horas o hasta sobre las 50 horas seguía y te das cuenta de que tu cuerpo puede hacer eso de que gran parte de eso están tumente entonces tú hice nada yo ya he hecho jornada de 48 horas y se que puedo seguir entonces ir con esa mentalidad a los cerro y decir ya dejo la carpa dejo todas estas otras cosas extra y voy a escalar y quiero aprovechar las ventanas de buen tiempo en Patagonia o en la Gran Mente de Montaña y si se hace de noche bueno a ver dónde me va a tocar la noche en este sector ya no me quiero perder de noche escalando entonces cómo voy a hacer mi estrategia ya vas planificando todo eso y escalas día y noche de sin parar y se te abre un universo que de otra forma nada te toma una semana o más entonces esa mentalidad de aproximarse casi de nuevo a la montaña requiere un nivel de compromiso especial que veo que las generaciones de ahora son muy fuertes son tremendos atletas pero no crecieron con esa mentalidad alpina no crecieron con ese el buscar de el cómo hacerlo de cual era lo nuevo objetivo porque yo creo que en el montañismo una vez que se lograron las montañas más altas del mundo se buscó en el cómo en el estilo ya hoy en día creo que el enfoque ha cambiado de eso ya cambiado a la dificultad a buscar la dificultad máxima y son tremendos atletas tanto como escaladores como aerógicamente pero sin embargo no tienen ese nivel de compromiso normalmente es un enfoque diferente busca la dificultad y y en esa está el enfoque cuál es tu mejor recuerdo cuando tu huevocas el tiempo para atrás tu mejor recuerdo en la montaña oye yo digo afortunadamente mi mejor recuerdo no es uno y me siento afortunado porque no sea solamente uno es como decir a ver cuál el día más feliz en tu vida es su da podría hacer tal vez uno pero digo han sido tanto entonces estoy tan agradecido de que sean tanto y a veces muchos de yo no necesariamente han sido con los logros deportivos más grandes a veces simplemente imagínate ahora con todo el tema de la pandemia puede ser que tu vayas al manquiego y que diga al fin fui al manquiego pero eso quería ir eso quería ir porque lo hablamos antes claro no tiene que ir con los logros sino que con momentos con instancia que es algo que yo sé que tu busca alto en la montaña más que ser coleccionista de logros por decirlo alguna manera entonces la idea de hablar de historias de montaña contar esta historia de montaña y contar tus mejores recuerdos en la montaña que efectivamente como tu muy bien dices a lo mejor es mañana subiendo al manquiego o el provincia después de tanto tiempo encerrabo va de la mano con tu propia ética de montaña el torre sin duda llegar a la cumbre no sólo llegar a la cumbre porque en realidad la cumbre de la grande montaña no es el punto más alto es cuando tu regresa al capamento esa es la cumbre real porque la mayoría de los accidentes ocurren en la bajada y te queda todavía la bajada sin duda recuerdo estar en la cumbre del torre y que me callaron sus lagrimones de emoción porque fueron muchos años de espera y naño tenía un deseo muy muy grande de subir el torre así que va a ocupar siempre un lugar muy especial para mí pronto nos volvemos a encontrar en un nuevo capítulo de historias de montaña un podcast de la del azul por la conducción de Felipe Hawa este espacio es una presentación de Norface encuentranos en Spotify
Podcast Summary
Key Points:
Andrés Ejres describe su fascinación por el Cerro Torre como una obsesión pura y del corazón, no por competencia.
Su primer contacto fue en 1986 a través de una revista alemana, y consideró la montaña imposible durante años.
Su filosofía de escalada se basa en el compromiso, la eficiencia y la pureza del deseo, influenciado por Messner y otros.
Tras múltiples intentos fallidos y un rescate, una ventana meteorológica de 14 días le permitió un ascenso rápido con dos compañeros.
El ascenso final incluyó escalar de noche y superar un hongo de nieve inestable con extrema concentración y determinación.
La cumbre representó un logro personal único, donde sintió una conexión mágica y plena con la montaña.
Summary:
Andrés Ejres, guía de montaña chileno, comparte su profunda conexión con el Cerro Torre, una montaña que consideró mágica e inalcanzable desde que vio una foto en 1986. Su obsesión creció alimentada por la filosofía de escaladores como Messner, que priorizaban el "cómo" sobre el "qué". Tras varios intentos fallidos y un rescate que le costó una oportunidad, una ventana de buen tiempo de 14 días lo impulsó a una expedición rápida con Seba y Diego.
Viajaron de improviso, encontraron señales que interpretaron como destino, y escalaron de noche para evitar el calor. El momento culminante fue el hongo final de nieve inestable, donde Andrés escaló con tres puntos de apoyo, sin protección confiable, en una secuencia que describió como la más increíble de su vida. Llegó a la cumbre con una calma y determinación absolutas, sintiendo que la montaña le había dado un regalo.
Para él, el Cerro Torre representa un deseo puro del corazón, sin ego ni competencia, y su ascenso fue una experiencia transformadora que combinó técnica, espiritualidad y una conexión única con la naturaleza.
FAQs
El Cerro Torre es una montaña mágica que lo fascina desde que vio una foto en una revista alemana en 1986. Representa un deseo interno puro y profundo, no relacionado con la competencia o el reconocimiento.
Vio una foto en blanco y negro en una revista alemana antigua en 1986, y pensó que era un dibujo de otro planeta, lo que despertó su interés por la montaña.
Fue influenciado por escaladores como Messner y Tuinar, quienes promovían la escalada con compromiso, sin cuerdas fijas ni oxígeno, enfocándose en el cómo se realiza un objetivo más que en el fin mismo.
Hizo varios intentos a lo largo de 30 años, incluyendo una oportunidad donde tuvo que realizar un rescate, lo que retrasó su ascenso.
Planearon salir a las 11 de la noche para llegar al hongo final con temperaturas bajas, escalando en simultáneo con sus compañeros y enfrentando condiciones difíciles en nieve y hielo.
Enfrentó nieve explomada donde los anclajes eran inciertos, requiriendo mantener tres puntos de apoyo constantes y una gran determinación mental, sin posibilidad de caerse.
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