Si no rompes ESTO YA! No llegarás al Cielo - Podcast Salve María 255
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El episodio explica el concepto del "tendón maldito", una expresión acuñada por el doctor Plinio Corrêa de Oliveira, que describe un vínculo espiritual oculto y tenaz que mantiene a una persona atada a su pasado pecaminoso o mundano, incluso después de una conversión visible. A diferencia de los pecados externos o los apegos materiales, este tendón reside en lo más profundo del alma y se manifiesta como una nostalgia secreta, una simpatía por antiguos criterios o un gusto por costumbres mundanas. Por ejemplo, alguien puede abandonar el pecado y adoptar prácticas religiosas, pero aún así conservar una admiración por las modas del mundo, la autosuficiencia o el placer del dinero, lo que impide una entrega total a Dios.
Los presentadores comparan esta lucha con la del pueblo hebreo que salió de Egipto pero añoraba las cebollas de la esclavitud, mostrando que el verdadero problema no es lo material, sino el apego interior a una mentalidad mundana. Cortar este tendón es difícil porque exige una renuncia interna profunda, no solo externa, y requiere confiar plenamente en Dios, abandonando cualquier criterio que nos ate al pasado. El episodio invita a los oyentes a identificar estos vínculos ocultos para progresar en la santidad y evitar ser esclavizados por un "Egipto" que llevan en el corazón.
Un Peligro Invisible: La Atadura Espiritual del Tendón Maldito
Padre, una persona ya se convirtió, dejó el pecado.
Va a misa, reza.
Podríamos decir que ya ya está a salva, ya no necesita nada más.
Hablante 2
No necesariamente porque es muy bueno cortar con todas esas cosas exteriores, dar pasos exteriores.
Pero generalmente hay algo que permanece, que es más peligroso y que el demonio usa para mantenernos atados al mal, al mundo, a nuestra vida antes de la conversión, algo mucho más peligroso.
Hablante 1
Acompáñenos hasta el final de este episodio, donde descubriremos un defecto que puede ser llamado el.
Hablante 2
Tendón maldito, salve María, el podcast católica en español.
De los heraldos del Evangelio.
Hablante 1
Muy estimados amigos, sean todos.
Bienvenidos a un episodio más de nuestro podcast católica en español con los heraldos del evangelio salve María.
El día de hoy tenemos para ustedes un tema importantísimo y también muy desconocido.
Particularmente, creo que es de los temas que más nos gusta tratar, que son los temas que de los que nadie trata, temas inéditos, temas de los cuales podemos gloriarnos de decir que nuestros fundadores los han tratado y han sacado adelante esos temas tan importantes para la vida espiritual.
El doctor Piño Correa olivera, maestro de nuestro fundador monstruo Juan él, él fue el que.
Idealizó, esta palabra es una palabra que se llama son realidad, es una expresión, el tendón maldito, el tendón maldito.
Vamos a descubrir de qué se trata esto, por qué es importante para nuestra vida espiritual y es algo que debemos conocer para poder trabar esta lucha espiritual, pero en lo más hondo de nuestras almas, porque no es una lucha meramente superficial, sino aquí vamos a entrar hasta dentro.
Para explicar este tema hemos traído aquí a nuestro Queridísimo padre Rodrigo solera, quien ustedes ya bien conocen que incluso ha dado aquí retiros otros podcast y a quien esperamos que nos siga acompañando muchísimas veces a lo largo de este podcast, Salve María Padre Rodrigo, bienvenido.
Hablante 2
Muchas gracias, hermano Juan Andrés.
De hecho, es un tema importantísimo este que vamos a tratar aquí y entremos entonces en él directamente.
La Raíz del Apego: Entendiendo el Tendón Maldito
Nosotros sabemos que el progreso espiritual.
Es un proceso de constante, permanente conversión.
Siempre estamos descubriendo mejor nuestros defectos, nuestras debilidades y vamos progresando en la virtud.
Vamos subiendo esa montaña llamada Santidad a cada paso hay que hacer renuncias, renuncias internas, renuncias externas.
Porque tenemos que renunciar a aquello que dentro de nosotros se opone a la virtud.
Como también aquello que se opone al progreso espiritual y está a nuestro alrededor.
Por lo tanto, renuncias internas y externas.
Nosotros pensamos que las externas son las más difíciles, pero como veremos hoy, la más difícil, la más profunda, es la renuncia interna.
Una persona puede renunciar a grandes apegos apegados graves, cambiar de vida, hacer sacrificios admirables.
Sin embargo, aun así y tal vez los que nos escuchan también ya han experimentado eso.
A veces sentimos que nos falta algo, hemos progresado, hemos hecho esto, aquello, pero algo falta.
No nos hemos convertido por entero, no hemos dado todos los pasos necesarios.
Hay como que una vacilación misteriosa, algo que nos falta entregar a Dios.
Y es de esto que vamos tratar en el día de hoy, vamos dividir la materia, el podcast de la exposición en 3 asuntos.
Primero vamos a explicar qué es este tendón maldito que usted ya anunció.
¿Después vamos a tratar el segundo punto, cómo es que él actúa en nosotros y por fin porque es tan difícil cortarlo y cómo hacerlo le parece bien?
Hablante 1
Súper bien, padre de verdad, muchísimas gracias y quiero apenas aquí como para subrayar un poco lo que usted dijo.
Recuerdo que hay un sueño en San Juan Bosco, que él compara la la la búsqueda de La Santidad con escalar una montaña.
Hablante 2
Exactamente.
Hablante 1
Y cierta vez el doctor brillo comentando algo al respecto.
¿Él decía que muchas veces la persona está dispuesta a luchar con leones, con dragones, con todo, pero a veces con una mariposa se distrae o con algo tan pequeño se distrae, no?
Exacto, entonces.
Bueno, apenas como para decir que muchas veces nosotros nos desviamos por cosas que a nuestro ver son pequeñas.
Hablante 2
¿Entonces, primer punto, qué es el tendón maldito?
Aunque una persona anhele ser santa quiera servir a Dios.
Puede, sin embargo, conservar en el fondo del alma como que una simpatía secreta, una nostalgia o una dependencia respecto a algo malo de su pasado, o algo malo o algo imperfecto de un estado anterior de conversión.
Todo eso son expresiones del doctor Plinio, ya de varios pasos.
Pero conservo algo del Estado antiguo, es como que un vínculo con la mentalidad y las cosas del mundo.
Hablante 1
Sí, padre, yo creo que muchas personas, yo me incluyo, deben estar pensando en el por qué tendón ajá.
Hablante 2
Entonces, ellos, de hecho, describen esa realidad, esa dificultad de romper con algo con un tendón.
Y el motivo es muy claro.
Y veremos como la alegoría, la expresión es muy, muy feliz, muy expresiva.
Recordemos que el tendón es una fibra que une un músculo a un hueso.
No es la carne visible, es algo que está en el interior de nosotros, debajo de la carne en ese sentido y que es algo duro, resistente, tenaz, que resiste a varios jalones, tirones y por eso la palabra, la expresión es tan buena para expresar esta realidad de la vida espiritual, porque no se trata de algo exterior, un apego exterior.
Se trata de algo que está escondido en nosotros, no es un pecado visible, no es un acto externo, no es un apego concreto o material, es algo que está profundo, que está escondido en nosotros, es algo fuerte, resistente y también en este caso concreto y aplicándolo para la vida espiritual, algo a lo cual ya nos deberíamos haber desprendido.
Y que por no cortar con eso, por no deshacernos de eso, nos mantiene amarrados a la vida antigua antes de nuestra conversión o a Estados anteriores a los pasos que ya hemos estado en la vida espiritual.
Hablante 1
Que bárbaro padre y así como no se por lo menos particularmente me gusta mucho, como como definiciones.
Hablante 2
Si.
Hablante 1
¿Usted pudiese resumir en pocas palabras, mire el tema maldito es esto?
Hablante 2
Perfecto.
Hablante 1
Estoy como lo definiría.
Hablante 2
Perfecto.
Y aquí no usar mis palabras, no usar mi interpretación es como el doctor Prim.
Monseñor siempre lo definieron, digamos así, en pocas palabras, para dejarlo muy claro, el tendón maldito puede definirse así.
Consiste en un vínculo interior que ata la persona desde lo más hondo de su alma.
Al mundo o al pasado antes de su conversión, por ejemplo, una mentalidad mundana, antiguos criterios, gustos y costumbres, digamos, por ejemplo, una persona entonces vivía totalmente fuera de la fe.
En cierto momento recibe una gracia de conversión.
Una homilía que asiste o una gracia que recibe ante una imagen de nuestro señor, de nuestra señora.
En fin, cualquiera que sea el medio que el Espíritu Santo utilizó para la conversión de esa persona, la persona entonces pasa a entusiasmarse por la iglesia, por los asuntos de la fe.
Quiere ser santa, quiere vivir el estado de gracia, pero entre tanto quiere ser.
Una religión a la carta porque comienza a decir, bueno, yo creo en todo.
Estoy maravillado con todo, pero eso de la confesión no, no me parece, no concuerdo mejor, yo quiero mantenerme solo comunicándome con Dios o eso de tal sacramento, esa necesidad de rezar que ocurre.
El problema no está en el punto concreto con el cual la persona no concuerda.
Es el criterio o la mentalidad que está por atrás, o sea, la persona.
Inda está atada a ciertas máximas mundanas que le impiden verdaderamente abrazar la fe.
Entonces podrá ser la autosuficiencia, la autorrealización, lo que sea, pero algo que le impide abrazar la virtud por entero.
Dio grandes pasos, ahora sistemiza, ahora reza, Lee cosas Espirituales.
Pero cuando viene a la hora de cumplir, tal o tal otro deber, todavía está atada a la vida pasada.
Manifestaciones del Tendón Maldito en la Vida Cotidiana
¿Claro y padre, una pregunta, porque qué pasa?
O sea, como es algo interior, tanto así que usted a la hora de leer la definición, noté que como que subrayó esa palabra interior, como que se hace muy difícil dar un ejemplo concreto.
Por ejemplo, la persona supongamos alguien que tiene, no sé, un apego enorme al dinero, es una persona que le encanta el dinero, pero desmedidamente, o sea, realmente es un vicio notorio.
Bueno, recibe una gracia y no sé, da un paso enorme.
Renuncia a su herencia o no sé o abandona su casa.
Estoy dando un ejemplo como muy exagerado, pero para para que quede clara la pregunta.
¿Pero, por ejemplo, cómo sería un tendón maldito de una persona que dio esos pasos enormes?
La la cuestión es de que queda algo.
Hablante 2
Si vamos entonces a su ejemplo para comenzar, la persona que se convierte ni siquiera está obligado ya a renunciar a la herencia o a la casa, no sé que fuese religioso y la persona se convierte y quiere practicar la virtud.
Entonces, la persona pasa a vivir de una manera más moderada, más virtuosa.
Puede vivir de acuerdo a su condición social y económica.
No hay ningún mal en eso.
Muy por el contrario, que viva dignamente es el padre, familia que lucha para que sus hijos tengan una mejor condición de vida que la que él mismo tuvo, que es el anhelo todo padre, mi madre, familia perfecto, la persona se convierte.
Da limosna, hace buenas obras de caridad perfecto.
¿Pero mantiene todavía aquel gusto?
Usted hablaba del gusto del dinero.
En el caso del tendón maldito, no sería este tendón maldito el hecho de tener casa o de tener carro, o de tener dinero o tener herencia, lo que sea el tendón maldito sería un gusto que la persona puede mantener por el dinero o por el placer.
Porque vivir el estado de la gracia, querer progresar en la virtud, lleva a una cierta austeridad.
En qué sentido puedo darme, como ya les decía anteriormente, ciertos gustos de acuerdo a mi condición social y económica, pero nunca me voy a dar todo.
Siempre habrá una moderación, siempre habrá un freno y esa persona no, no consigue.
La la persona sí hace ciertas limosnas perfecto.
Hasta ahí muy bien, pero la persona solo vive en función todavía de querer ganar y ganar dinero.
Y eso hace su lo lo ve de personas muy buenas, muy virtuosas, que rezan, pero que lo único que ocupa su espacio mental, aún más que la familia o la vida en el estado de gracia, es dinero, dinero.
Quiero ganar, quiero ganar, quiero subir, quiero subir.
De tal manera que lo que sería, por ejemplo, bueno de mejorar la condición social para su familia, sus hijos, luchar para mantenerlos se vuelve en el fin, en.
Hablante 3
El fin, pero el.
Hablante 2
Problema nunca será la cantidad de dinero que lleva en el bolsillo.
Podrá ser un apego malo, sin duda alguna.
Cuando nosotros hablamos de tendo maldito, recordemos, estamos hablando algo más profundo interior.
¿Entonces sería o el apego al dinero o al gusto por el placer que el dinero puede dar?
No sé si está más claro.
Hablante 1
Sí, sí, mucho más caro.
Hablante 2
No es lo concreto, recordemos nunca la cosa material o sensible es la raíz que está.
Más en lo más profundo de aquel desvío de aquel apego.
Hablante 1
Y o sea, tocamos aquí un ejemplo del dinero, pero es con cualquier cosa, con cualquier cosa, no es tanto la cosa que yo corté, que yo no.
Hablante 2
Concreto inmaterial.
Hablante 1
Sino la raíz que me llevó a apegarme a eso o a.
Hablante 2
Perfecto.
Vamos a dar un ejemplo y aquí hablamos más de un religioso.
Por ejemplo, nosotros conocemos la historia, San Antonio Abad.
Sí que entonces él, entro de una iglesia, escucha un evangelio en que nuestro señor tiene aquel aquella conversación con el joven rico que no quiso abandonar todo para seguir a nuestro señor.
Entonces San Antonio Abad recibió una gracia querer abandonar todo para, de hecho, poder seguir a nuestro señor Sol, que él tiene una hermana más pequeña, entonces, como él, está preocupada, preocupado.
Por sostenerla, mantenerla.
Entonces él sí guarda una parte.
Al día siguiente escucha Nuevo Evangelio, que habla sobre no preocuparse el día de mañana y colocar su confianza en Dios.
Entonces aquí él dice, está clarísimo, tengo que deshacerme de todo.
Voy a confiar a ella, a voy a confiar a ella, a monjas.
Velen sobre su formación, etcétera.
Y se ahí sí se deshace todo el tendón maldito de él.
Podría haber sido la falta de confianza en Dios y la confianza por el contrario, en los medios materiales.
Ajá.
No depositar esa confianza en Dios.
En el caso concreto de él, Dios solo llamaba una confianza total.
Y el mantener unas moneditas en el bolsillo habría sido su tener un maldito.
No las moneditas en sí, pero la confianza en esas moneditas en lugar de la confianza en Dios, no sé si está.
Hablante 1
Claro, y eso es justamente lo inédito, lo lo nuevo de esta de esta expresión, ajá, que no se queda, por ejemplo, en las moneditas.
Hablante 2
Exactamente.
Hablante 1
Sino en lo que lo lleva a guardar las moneditas.
Hablante 2
Eso vamos a dar otro ejemplo.
Siempre para tratar de cosas que podrían relacionarse más con nuestro día a día.
Una de las cosas que uno ve en los procesos de conversión como sacerdote muchas veces es la situación que muchas señoras jóvenes perciben al conocer más la doctrina, abrazar más la fe, que es el tema de las modas y modas, que no siempre son enteramente recatadas que podrán no ser.
Enteramente inmorales, pero, digamos, no tienen el recato, la modestia necesaria, entonces son ejemplos que ya hemos dado.
Creo que en otros podcasts, incluso entonces, vamos a decir, ellas perciben que tienen que cortar, deshacerse de esas ropas mundanas, no enteramente modestas o recatadas o virtuosas.
Y lo hacen.
De hecho, lo hacen y compran otras ropas.
¿Tal vez le dolió muchísimo hacerlo una señora una vez me contaba de que ella no es que tuviese ropas inmorales, pero no eran las ropas más ideales y que un día la hija le dijo, pero mamá, por qué no das el paso que te falta dar y materia de vestimenta?
Y la mamá le dijo, Ay hija, es que no te imaginas, yo no me siento bonita en esas otras ropas.
¿Y la hija era una hija, una niña de 8, 9 años de edad, dijo, mamá, Tú prefieres irte al infierno Sintiéndote bonita o irte al cielo practicando la virtud?
Me dijo, Bueno, ya después de esta que me dio mi hija, voy a deshacerme por completo las otras ropas y usar las otras, y con el tiempo se terminó acostumbrando yo la belleza, la dignidad, esas ropas más recatadas y.
¿Felicísima de haber dado el paso, entonces vamos a imaginar una persona así?
En el caso de esa señora también lo podemos aplicar a jóvenes que usan ropas feas, pero en fin, continuando el ejemplo de una señora de una joven, ya se deshizo de las ropas antiguas, ya compró las ropas nuevas, pero siempre guarda un gusto de ver en Internet o en una revista.
Cuáles son las últimas modas.
Y siempre se mantiene informada que están sacando tales o cuales casas de moda y se imagina dentro de eso está usando la ropa correcta.
¿Pero se imagina, Ah, si Dios hace esta cartera o estos zapatos, o mire esa camisa que salió ahí, que tiene esto aquello?
Ay y Sueñes.
Imagina con esa ropa no la compra.
No la tiene en casa, no dejó la ropa más modesta, recatada, virtuosa, pero todavía sueña imaginándose con esas ropas.
Todavía admira las modas mundanas.
Ahí estaría el tendón maldito, en esa admiración, en ese gusto, en ese criterio que la persona todavía no cortó por completo.
Está claro, sí, sí, sí, sí, entonces continuamos avanzando lo que pasa entonces.
Es que en el fondo, en el fondo hay un rechazo a la cruz a Dios la persona ama a Dios, como decía anteriormente, quiere servirlo, pero también quiere conservar algo que no es enteramente conforme a Dios conforme al servicio que quiere prestarle.
Hablante 3
Qué bárbaro.
Hablante 2
Entonces también podemos pensar en malas amistades, vamos a decir a una persona que sabe que hay ciertos amigos que.
Claro, tiene un grupo en WhatsApp con ellos que colocan cosas inconvenientes.
Entonces la persona en cierto momento dice Asus amigos que lastimosamente, por razones personales va a salir de ese grupo que lo siente mucho.
La persona pasaba tiempo así, un tiempo de perder vista en las redes sociales.
Ahora la persona modera eso más si es que no corta con eso, porque percibía que en medio de ese tiempo que pasaba en esas redes sociales viendo cosas que no eran pecaminosas en sí, pero si eran mundanas, siempre aparece una cosa que otra inconveniente.
Entonces la persona va cortando con todas esas cosas.
Ese Grupo de WhatsApp son las redes sociales, son las amistades, pero la persona siempre mantiene.
Una admiración por esas amistades siempre mantiene un gusto por la vida pasada que tenía con esas amistades, recordando las diversiones que tenía, los gustos que se daba, los placeres que tenía.
Entonces la persona no.
Cómo renunció a.
Hablante 1
Todo y como que admirando aún.
Hablante 2
Por supuesto.
Vamos a dar un ejemplo bíblico aquí para complementar la miseria y con esto encerrar este primer punto de que es el tendón maldito.
Y si le parece bien encerrando este ejemplo, vamos a hacer una pausa.
Hablante 1
Claro que sí, bye.
Hablante 2
Recordemos el pueblo hebreo, los judíos que salieron de Egipto a pesar de haber salido de Egipto a pesar de haber cruzado el Mar Rojo, todavía guardaban añoranzas de la vida antigua en el Egipto.
Y se quejaban de eso con Moisés.
Entonces era un pueblo librado de la esclavitud a camino de la Tierra prometida.
Había salido físicamente la esclavitud, pero todavía se mantenía espiritualmente por dentro.
Bajo la esclavitud había salido el Egipto, pero el el corazón todavía estaba en el Egipto.
Y eso se puede aplicar a nosotros, que cada uno de nosotros tiene su Egipto de nuevo.
Podrá ser una vida pasada, mala, pecaminosa o para que no fue así, podrá haber sido una vida menos virtuosa, menos entregada a Dios, en que la persona vivía menos su fe.
La persona sale de ese Egipto entonces, pero lo lleva dentro del corazón.
Deja el pecado, pero lo sigue.
Y añorando abandona el espíritu mundano, pero como usted bien decía, lo sigue admirando.
Hablante 3
Qué bárbaro.
Hablante 2
Y este ejemplo nos invita entonces a romper con ese tendón maldito que podríamos llamar el Egipto que llevamos en el corazón, que nos mantiene esclavizados a él, el drama del pueblo, del pueblo hebreo, del pueblo judío en el desierto.
Es nuestro drama también que.
Hablante 1
Impresionante.
Hablante 2
Ya salimos, pero continuamos mirando hacia atrás, qué bárbaro.
Hablante 1
Padre sabe que este ejemplo, bueno, particularmente me me toca muchísimo.
Y parece el el ejemplo de esto no se ve que Dios para sacarlos hizo portentos.
¿Milagros era, o sea, cualquiera diría cómo recordar a Egipto?
Cruzaron el Mar Rojo, Dios mandaba el Maná, comía, o sea, tenían.
Hablante 2
Igual Asus piedras.
Hablante 1
Y se acordaban de la cebolla de Egipto, o sea.
Hablante 2
Pero el problema no era la cebolla.
Hablante 1
No.
Hablante 2
Era aquel gustito por la otra vida, porque el hecho de ser el pueblo de Dios me traería consigo.
Traería la consecuencia de un cambio de vida, de un cambio de mentalidad.
Había que hacer una alianza con Dios, había que abrazar sus preceptos, había que cambiar el modo de vivir y eso no querían.
La vida en Egipto, a pesar de la esclavitud del trabajo, era más agradable.
Era permitía el libertinaje.
Hablante 1
No era tan grandiosa.
Hablante 2
No era tan grandiosa, podía llevar mi vida ahí tranquilo, sin incomodarme.
Ahí que estaba el problema por detrás de la cebolla.
Hablante 3
Qué bárbaro.
Hablante 2
Porque el Maná, como nos dicen otros trechos de las era de escritura, tomaba el sabor cada persona quisiera imaginarse.
Entonces ellos pueden imaginar que el Maná supiera como la cebolla del Egipto.
Pero no era aquel modo de vivir, no era aquella vida de antes.
Ay, Dios.
Ahora me está obligando esta alianza a estos preceptos y a esto.
Yo no lo quiero.
Yo no me atrevo a decir que el problema es eso.
Te voy a decir que el problema es la falta de la de la cebolla.
No, no, no, el la raíz es la misma, la raíz que me lleva imaginando el estado de aquellos judíos de entonces del Antiguo testamento que salieron del Egipto en la raíz.
Que me lleva a recordar la cebolla es la misma que me lleva a tener a aquella inconformidad con esta alianza con Dios.
Hablante 3
Qué bárbaro, o sea.
Hablante 1
¿Es como qué bonito todo esto, pero que no me hubiera pasado a mí, no?
Hablante 2
No tanto.
Hablante 1
No tanto que.
Hablante 2
Dios pida lo que quiera, pero no tanto que me permita mantener estas amarras o estos vínculos con la vida pasada, y eso es lo que pasa con nosotros.
Hablante 1
Bueno, padre.
Yo creo que ha quedado muy claro toda esta cuestión de de qué es en sí el tenor maldito y como usted decía, podríamos hacer ahora una pausa para luego entrar con todo en cómo actúa, cómo vencerlo y todo el.
Hablante 2
Resto de la.
Hablante 1
Así que bueno, no se despeguen, nos vemos en la segunda parte de nuestro programa.
Hablante 2
Necesitamos de tu ayuda.
Falta muy poco para que la Iglesia de la Virgen de Fátima.
Esté lista para ser inaugurada.
Tu apoyo, por pequeño que sea, es muy grande y muy importante para nosotros y para la Santísima Virgen.
Dona ahora mismo la cantidad que puedas en el link que encontrarás en la descripción de este video.
Que Dios y la Santísima Virgen te multipliquen por tu generosidad.
Salve María.
La División Interior: Mecanismos de Acción del Tendón Maldito
Bienvenidos a la segunda parte de nuestro programa y vamos a entrar directamente.
En ver cómo este tendón maldito actúa en nuestras almas.
Hablante 2
Perfecto.
Es el segundo punto que nos habíamos propuesto considerar.
El tendón maldito comienza en nosotros con una división interna, una división en nuestra voluntad.
¿Por qué?
Porque percibimos que tenemos que dar un paso, siempre pensando en esta conversión perpetua, constante que debemos tener.
Vemos un paso que tenemos que dar, queremos darlo.
¿Pero al mismo tiempo no queremos deshacernos de algo, hay una vacilación, entonces hay esta división y esta duda interior, pero será será que tengo que darle esto a Dios?
Y en el fondo eso es por lo tanto una inseguridad, porque la persona tiene ese apego en el fondo y tal vez aún sin formularse esta pregunta la persona.
¿Vacila, duda que insegura, será que tengo que entregar esto que me agrada mucho?
Hablante 1
Padre sabe que curiosamente, ese punto de la inseguridad creo que es muy, muy decididor, porque no solo es esa inseguridad de no saber si si me entregué y no me entregué si quiero no quiero, sino que incluso muchas veces.
¿Puede afectar justamente la seguridad que la persona tiene en su círculo social?
No por recuerdo una persona que conocí hace mucho tiempo, que, como dicen, sufrió una conversión en una persona, pues muy mundana, tal etcétera.
Y de pronto comenzó a ir todos los días a misa, pero todos los días.
Cambió su forma de vestir.
Llegaba pues súper con camisa social, botones hasta arriba.
Era impresionante.
Zapatos formales, una que se usó la.
Hablante 2
Ropa, domingo.
Hablante 1
¿Pero es que se notaba, sabes?
Era algo 880 directamente y un y un día de la nada.
La persona dejó de llegar todos los días a misa.
Y volvió a vestirse.
Y como se vestía antes, incluso forma de cortarse el cabello, todo ojo, no dejó de ir a misa.
Seguía llegando los domingos.
Hablante 2
Abandonó la misa.
Hablante 1
Diaria YYYY abandonó esa nueva forma de vida que había adoptado y como que intentando analizar un poco qué fue lo que pasó con él, se notaba que él como que había perdido la seguridad que tenía en su.
En su círculo social, él estaba en su círculo social muy como y al tomar todas estas actitudes él se sintió inseguro.
Se sintió como que desvinculado de esas amistades que él tenía y se sintió como que ajeno a ellas, YY de pronto fue lo que hizo.
Hablante 2
Que que él volviera atrás, excelente ejemplo, porque el problema no era la camisa o el zapato o el peinado.
Sino algo más profundo que se terminó más tarde manifestando en todo eso, porque el tendón lo jaló de nuevo, tristemente a la vida anterior, a la vida pasada.
Pero se ve que el tendón maldito en sí era aquella seguridad que él tenía.
El no había colocado su seguridad en Dios, él había colocado su seguridad en su mundo, por lo tanto, él no se había dado cuenta que Dios bastaba.
¿Muchas veces uno nota eso en los procesos de conversión, que la persona, como usted mismo decía, se convierte, siente un gran ímpetu, comienza a brazar la fe, pero por qué no es por Dios?
No es por la gracia, por la virtud, no es por el cielo, es por el placer y el gusto que le da el gusto que le da sentir ese progreso, el gusto que le da descubrir cosas nuevas.
Y cuando pasa esa sensibilidad, la persona abandona todo el cuál era el tendón maldito, en ese caso, el placer, el gusto.
La persona vivía en función del placer y el gusto.
Sin poder imaginarlo.
La persona, en el fondo, era un gozador de la vida.
La persona sólo vivía en función del Gozo.
Hablante 3
Qué bárbaro.
Hablante 2
Y eso pasa con mucha frecuencia, y dicho de paso, dicho.
De paso pasa con todos nosotros, porque una las pruebas en la vida espiritual que ocurre con todas las almas es lo que señala el tránsito el pasaje de la primera etapa espiritual.
Para la segunda es cuando comienzan a cesar esos consuelos sensibles cesan, Dios se los tira, Dios no tira la gracia, pero tira la sensibilidad, el consuelo, la gracia.
Todos pasamos por eso, pero ahí está el problema, nosotros saber.
Cortar con el tendón.
Maldito el placer de la sensibilidad para decir, aunque no sienta, sigo a Dios porque busco a Dios.
No busco mi satisfacción y a veces esa satisfacción, el no romper con esa satisfacción, ese placer, ese gozo personal, hace con que la persona retroceda y caiga.
Y aquí está el punto.
Por lo tanto, es aquel tendón que está escondido en lo más hondo del alma, que no eran esas.
Cosas exteriores, la ropa, el peinado, lo que fuese, la música que escuchaba más, algo más personal.
De nuevo, generalmente pensemos en el espíritu mundano, en la mentalidad mundana, cosas más profundas que nos atan al pasado.
Entre tanto, es preciso añadir algo más que el tendón maldito no es apenas un factor natural, algo que está en nosotros, una debilidad nuestra.
Hay que considerar que el demonio actúa también para o colocar el tendón maldito en nosotros o agravar los tendones que tenemos dentro de nosotros.
O sea, la providencia va a darnos gracias a auxilios para arrancar el tendón, pero el demonio siempre estará ahí.
Para dificultarnos ese paso, ese rompimiento, esa renuncia que tenemos que dar.
Por lo tanto, no se trata apenas de una batalla psicológica, es una batalla verdaderamente espiritual.
Hay un adversario exterior que es el demonio, y lo peor no es ni siquiera este adversario interior, sino es este adversario interior que tenemos, o sea, nosotros mismos, el paso que no dimos, el tendón maldito, que no rompimos.
Hablante 1
Qué bárbaro.
Sea bajo cierto aspecto, podríamos decir que esto es peor que que si el demonio nos nos poseyese, digamos en.
Hablante 2
Cierto sentido sí tiene toda la razón, tiene toda la razón.
¿Por qué?
Porque la iglesia, los maestros de via espiritual, siempre distinguen 3 enemigos principales de nuestro progreso espiritual, el demonio.
El mundo y la carne.
Y siempre dicen que el peor de todos es la carne, entendida la carne como nosotros mismos nuestras luchas interiores.
Porque, por ejemplo, para dar un ejemplo bien fácil, un religioso abrazó la virtud.
Entonces él quiso romper con el demonio.
Dejó todo en el mundo, carrera, familia perfecto, pero.
Todavía siempre va a cargarse a sí mismo sus malas inclinaciones, fruto del pecado original, sus apegos, sus criterios, mentalidades, gustos antiguos, pasados, no sé si está claro.
Hablante 1
Sí está claro, sí, señor.
Hablante 2
Bueno, entonces ahí vemos la dificultad porque es algo muy interior este tendón maldito y también es difícil cortar con él porque tenemos ese adversario que es el demonio.
Esto ya nos ayuda a dar el próximo paso, continuar profundizando en un tercer punto porque es tan difícil cortarlo, pero ahora vamos a ver más cómo hacerlo.
Obstáculos para la Liberación: La Dificultad de Cortar el Tendón
Entonces, antes de decir cómo se corta, continuemos profundizando.
Por qué cuesta tanto y vamos.
Sintetizar lo que vimos anteriormente y lo que se contiene en este tercer y último punto, con 3 consideraciones.
En primer lugar ya lo vimos bastante y lo hemos ido repitiendo porque es fundamental para comprender qué es el termo maldito.
En primer lugar, es difícil cortarlo porque está enraizado en el fondo del alma.
Recordemos, no es algo superficial, no es el apego a una cosa concreta o material.
Puede esconderse durante años y aparecer cuando menos se espera.
Monseñor Juan acostumbraba mucho nuestro fundador a dar el ejemplo del monje, que abandonó todo y que un día, cuando estaba en su cuarto dentro del monasterio, vio que la puerta no cerraba bien.
Entonces cambió la cerradura.
Cierto día porque él era muy hábil.
Cierto día el superior le dice que tiene que cambiar de cuarto, entonces él pide permiso para llevarse la cerradura.
El superior le dice que no, que no puede, es cambiar de cuarto y punto final para ser corta.
Una historia larga a que el monje abandonó la vida religiosa.
El problema era la cerradura, no la cerradura, era la manifestación exterior de un problema interior.
Él había, en teoría, abandonado todo.
Pero en realidad no lo había hecho.
Continuaba con apegos y el había concentrado todos los apegos en una cerradura.
No sé si está claro, sí, sí, sí.
En segundo lugar es difícil cortar con este tendón maldito porque duele.
Se trata de cortar con algo que el alma todavía ama.
Y es que recordemos que nosotros como seres humanos tenemos.
Algo en común con los animales.
Pero también tenemos algo en común con Los Ángeles, con los animales, toda nuestra vida sensible, nuestro cuerpo con Los Ángeles, nuestra alma espiritual, todas nuestras potencias espirituales, nuestra voluntad, nuestro entendimiento, como la sensibilidad, lo que está más por abajo, todo el aspecto material concreto que dice respecto a las cosas materiales, físicas, eso.
Aunque pueda costar mucho, cuesta menos, porque lo que está más en la raíz del motivo por el cual nosotros somos seres humanos es nuestra alma, lo que nos distingue a los animales y nos asemeja a los animales.
Sí, nos asemeja más a Los Ángeles y a Dios.
Por eso es que los maestros de la vida espiritual dicen que la batalla sin la batalla definitiva, perdón, la batalla definitiva por la voluntad.
Por La Santidad siempre será contra nuestra voluntad y nuestro entendimiento.
Hablante 3
Qué bárbaro.
Hablante 2
Nuestro orgullo, nuestro egoísmo, no será en relación a este apego material o aquel otro apego material.
La última batalla, el último enemigo, siempre será el interior.
El apego a nuestros criterios, a nuestros gustos, a nuestra voluntad.
No porque no podamos tener gustos, no porque no podamos tener criterios.
Más entiende los criterios y la voluntad, los gustos que nos apartan de Dios, que nos impiden avanzar, que nos atan a la vida pasada, está claro.
Hablante 1
Sí, señor.
Hablante 2
Bueno, y por fin, porque como ya vimos anteriormente, el demonio creará obstáculos, nos decidimos a dar el paso, pero el demonio con inseguridad, una duda.
Una división interior, él siempre va a estar actuando para desviarnos, no estamos luchando solo contra nosotros mismos.
La Vía de la Gracia: Reconocimiento, Humildad y Devoción Mariana
Dicho esto, también hay 3 pasos para cortar con el tendón maldito.
¿Cómo hacerlo?
En primer lugar, reconocerlo, no hay cura sin diagnóstico.
¿Cuando nos sentimos mal, qué hacemos?
Vamos al doctor.
Para que él nos diga qué es lo que está pasando con nosotros, nos indique si la enfermedad es grave, si es complicada y nos dé los medios o las medicinas para poder salir de esa enfermedad.
Aquí también debemos hacer lo mismo, reconocer, examinar cuál es el tentón maldito.
Para eso ayuda mucho examinar nuestra conciencia o pedir consejos a un sacerdote o a seres queridos.
Esto aquí es una cosa hasta muy divertida que dicen los maestros de vida espiritual.
Nosotros a veces pensamos que la imagen más fiel nuestra para conocernos mejor es la que da el espejo.
¿En realidad es una imagen invertida?
Sí, la mejor imagen que podemos ver reconocer de nosotros mismos es la que tienen los otros, no en el sentido dejarnos llevar por la opinión de los otros.
De que digamos de en el sentido del mundanismo de ocuparse más por los otros que Dios no en el sentido de personas queridas, series en los cuales confiamos, ellos van a revelarnos muchos defectos, muchas fallas que tenemos, que nosotros nos imaginamos ni detectamos por nosotros mismos.
Entonces también el sacerdote en la confesión, si nosotros ya nos confesamos con frecuencia con sacerdote, un día podemos decirle, pare usted.
Por lo que he notado en mis confesiones de mis pecados, que es lo que usted percibe, que está más profundo en mi alma, que está en la raíz de esas faltas.
¿Entonces, reconocer, preguntémonos, qué es lo que todavía no he entregado a Dios?
Segundo punto, tomar una postura de humildad, sin humildad, sin reconocernos como seres que podemos tener defectos, fallas.
Ah, entonces nunca.
Nunca vamos a curarnos.
Ah, yo soy tan grandioso que ya soy perfecto, ya rompí con todo el pasado, ya soy un santo varón, San Miguel Arcángel en el cielo tiene envidia de mi bueno, está bien.
¿Entonces, qué paso es posible para una persona así?
Tenemos que ser humildes.
De la humildad vendrá el reconocimiento de que precisamos ayuda, de que precisamos dar más pasos.
Y vendrá la voluntad de la sincera enmienda y por fin un punto importantísimo al cual tanto el doctor Plinio como monseñor le daban así un destaque entre todos los demás, que si alguno de los anteriores falla, todavía puede compensar por todo es la devoción a nuestra señora.
La confianza en ella, el recurrir a su auxilio, encomendarnos a su maternal protección porque ella puede vencer nuestro orgullo.
Ella puede vencer lo que nos falta para reconocer nuestros defectos.
Ella podrá resolver lo que sea.
Lo que nosotros no podamos vencer de nosotros mismos, la gracia de Dios puede hacerlo y confiar que la Santísima Virgen va a implorar a Dios las grasas necesarias para que, de hecho, podamos cambiar.
Hablante 1
Qué bárbaro sabes, padre.
Hay una una oración compuesta por el doctor Primo corre riveira, que él justamente decía eso no, si a a veces lo lo voy a decir con mis palabras, que no lo recuerdo textualmente, incluso la leí hace muchísimo tiempo.
¿Pero qué decía eso?
Madre mía, dame la gracia de querer querer.
Yo quisiera querer, pero soy tan tan débil que ni siquiera quiero querer.
Ayúdame a querer querer.
Hablante 2
Que ese caso cuando es la división interior a la voluntad quiero, pero no quiero, quiero, pero tengo miedo.
Quiero servir a Dios, pero todavía no estoy convencido que el basta.
¿Necesito esto o aquello?
Hablante 1
Exactamente, y también recuerdo otra metáfora que el daba de la Divina Cirujana, no muchas veces para cortar alguno no se atreve a hacerlo, pedirle a ella que ella con que sea ella quien nos.
Hablante 2
Corte su maternal delicadeza con sus manos.
Maternales, ajá.
Hablante 1
¿Que ella nos ayuda a cortar?
Pues todo eso, porque uno, pues propiamente, no, no tienen fuerzas muchas veces o no quieren querer porque pues no duele YY le da miedo.
O sea, es como.
Hablante 2
Solo solo detalle, una curiosidad, yo sé varias veces la expresión de vacilar en algo.
En español también porque en portugués vacilarse no se entiende como a veces en español, que ah tal persona es un vacilón que es muy gracioso, sino de la persona que queda insegura en una posición de duda.
¿Se puede usar así en español?
Hablante 1
Mire, padre, sabe cuál es mi problema, que yo también como estudié en portugués.
Hablante 2
Claro, ya, bueno, entonces.
Hablante 1
Mezclo mi mi opinión.
Hablante 2
Los que nos escuchan ya a quedan con esta aclaración, entonces un último Consejo después de que vimos.
La Esperanza Final: Perseverancia y el Vínculo del Tendón Bendito
¿En qué consiste el tendón maldito?
¿Cómo es que él actúa en nosotros?
¿Por qué es tan difícil cortarlo y cómo debemos hacerlo?
Un último Consejo, no desanimar en esa lucha es un consejo para cualquier batalla espiritual.
Siempre habrá altos y bajos, habrá mejores y peores momentos.
La misma Santa Teresa se entristecía mucho.
Le dolía mucho el versus altos y bajos.
Claro que podemos imaginar los saltos de ella.
Podemos imaginar que los bajos de ella no eran nuestros bajos, pero ella lo notaba.
La vida espiritual no es.
Tristemente sería fenomal que lo fuera así.
Un ascender en línea recta a lo alto sería espectacular, pero no lo es.
Ni para un santo como Santa Teresa.
Lo importante es que viendo esos saltos y bajos, notemos que los saltos son cada vez más altos y los Bajos menos Bajos, de tal manera que, visto aquello en su conjunto, sí estemos subiendo al examinarnos.
Veamos que estamos avanzando a pesar de nuestras debilidades.
Entonces no desanimemos es una lucha que exige perseverancia.
No se corta un tendón de estos con un ímpetu pasajero.
Ay, ya me quiero convertir, quiero dejar todo y pronto ya tengo certeza que corté todo, debo tener ese deseo, pero siempre notaré con el pasar del tiempo que existe este tendón existe aquella otra Marra, ese último vínculo.
Siempre tendremos de que luchar, necesitamos un combate sostenido.
Con la ayuda de la gracia, con la ayuda de nuestra señora, está claro.
Y si le parece para concluir, entonces, ya para encerrar el podcast, hablamos tanto del tendón maldito, ese tendón que nos amarra al mal, al demonio, al mundo, a la carne, a nuestra vida, al pasado, o sea nuestra vida antes de una conversión más profunda o de las sucesivas conversiones que hemos tenido.
Monseñor Juan, el que tenía así.
Una inspiración de la gracia impresionante que siempre salía con cosas inesperadas, con sorpresas.
Él un día cogió esta expresión de tendón maldito y la consideró de otro ángulo totalmente diferente.
Hablando de un tendón bendito que tendón bendito que nos liga al bien, o sea a nuestra señora, a nuestro señor, a Dios por donde, a pesar de nuestras dificultades, luchas caídas de felices todavía.
Algo en el interior de nuestra alma nos mantiene unidos al bien, a nuestra señora.
¿Y por dónde se puede reconstruir todo nuestro progreso espiritual?
Entonces decíamos, señor Juan, a pesar de nuestras deficiencias, ay nosotros un vínculo con nuestra señora, un tendón bendito.
Se trata de un vínculo con el bien que es más fuerte que el vínculo con el mal.
Qué bárbaro y por lo tanto podemos considerar toda la lucha espiritual como una lucha entre 2 tendones, el tendón maldito que nos ata al mal y el tendón bendito que nos mantiene unidos a nuestra señora.
Hablante 1
Padre sabe que me hizo recordar un hecho que pasó con el doctor Piño Correa Oliveira, había una persona que estaba acercándose a que él había decidido formar parte.
De de de del.
Hablante 2
Movimiento.
Hablante 1
Y esta persona, pues había como como venimos diciendo en todo el podcast, había tenido, pues esos, esos primeros ímpetus de conversión y tal.
Pero a las tantas esta persona comenzó a decaer, ha de caer terriblemente terriblemente a tal punto que nadie lo aguantaba más.
O sea, era una persona que realmente tenía.
Había, o sea, tenía muchas caídas, mucha miseria, mucha y nadie lo aguantaba más.
Entre tanto veían que el doctor Piño trataba muy bien a esta persona y hacía hasta lo imposible por intentar salvarla.
Y las personas dijeron, Mire, doctor, Piño, no entendemos usted esta persona hace esto, esto, esto, esto es así, así, así ya nadie la aguanta.
¿Y usted podría explicarnos?
¿Para formación nuestra, por qué usted todavía tiene esperanzas en él?
Todavía no ha desistido de él todavía, como que se ve que hace hasta lo imposible por él.
Y ahí el doctor primero respondió con una frase muy sencilla, porque él todavía no ha cortado con nuestra señora.
Hablante 2
Vean qué lindo, qué impresionante y a.
Hablante 1
Raíz de eso puede venir toda una regeneración.
Hablante 2
Exactamente, y eso es lo que está por detrás de esa expresión, tendón bendito de monseñor Juan.
¿Y bueno, una vez que La Santidad consiste desde lo que hemos considerado aquí, precisamente en debilitar cada vez más el tendón maldito hasta romperlo por completo y fortalecer cada vez más el tendón bendito hasta la plena Unión con nuestra señora, terminemos con una pregunta, con una reflexión, con un examen de conciencia, cuál es la cosa?
¿Que todavía no entregamos a Dios?
¿Qué puede estarme atando a mi vida pasada o al espíritu mundano?
Claro que no somos ángeles, vivimos en el mundo, pero entendamos espíritu mundano como aquello que no es conforme a Dios conforme al bien.
¿Qué me ata eso?
¿Qué criterio, que gusto, qué apego interior?
No pensemos en cosas concretas.
Si reconocemos una cosa concreta, procuremos la raíz.
¿Cuál es el desvío interior que me lleva a mantener la atadura a ese objeto?
Porque, de nuevo, si cortamos con este objeto aquel otro objeto excelente, si es algo malo, si es algo que nos separa de Dios o si es algo que vale la pena.
¿Renunciar simplemente para poder dar más pasos en la vida espiritual?
Perfecto, pero no basta el síntoma.
Hay que curar la enfermedad, hay que ir a la raíz, arrancar el problema de la raíz.
Mientras exista esa reserva habrá duda, habrá inseguridad, habrá voluntad dividida.
Cuando ella desaparezca ahí, si seremos verdaderamente libres.
Volviendo a aquel ejemplo bíblico del pueblo judío, después de haber salido de Egipto, el tendón maldito es la última amarra y cortarlo al final de cuentas es librar, dejar libre ese tendón bendito a nuestra señora.
Confiemos que ella nos ayudará en ese sentido.
Veamos luces para poder reconocer diagnosticar el mal.
Y confiemos que nuestra señora, como la cirujana de Dios, nos ayudará a curarnos por completo.
Hablante 1
Padre, muchísimas gracias.
De verdad solo queda que nos prometan que va a rezar en la misa por nosotros.
Hablante 2
Tenemos unos por los otros, todos los que asistamos a este podcast hagamos ese propósito y de rezar los unos por los.
Hablante 1
Otros, perfecto, sí, señor, y que nos regale su bendición sacerdotal, sobre todo en esa intención.
Hablante 2
Perfectamente para usted.
Para todos los que nos acompañaron, para sus seres queridos, viendo, para que en efecto, podamos reconocer que tendón maldito podemos tener todavía en nuestra alma, y para para que tengamos la fuerza y la gracia por cortarlo, el señor Esté con ustedes.
Hablante 1
¿Y con tu espíritu?
Hablante 2
La bendición de Dios todopoderoso, padre, hijo y Espíritu Santo, Discienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
Hablante 1
Amén.
Muchas gracias, salve María.
Hablante 2
Salve María.
Podcast Summary
Key Points:
El "tendón maldito" es un vínculo interior, profundo y resistente que ata el alma a mentalidades, gustos o apegos del pasado o del mundo, incluso después de una conversión exterior.
No se trata de pecados visibles o apegos materiales concretos, sino de una simpatía secreta o nostalgia por el estado anterior, como la falta de confianza en Dios o la admiración por modas mundanas.
Cortar este tendón requiere una renuncia interna más difícil que la externa, ya que implica abandonar criterios y afectos profundos que impiden la entrega total a Dios.
Summary:
El episodio explica el concepto del "tendón maldito", una expresión acuñada por el doctor Plinio Corrêa de Oliveira, que describe un vínculo espiritual oculto y tenaz que mantiene a una persona atada a su pasado pecaminoso o mundano, incluso después de una conversión visible. A diferencia de los pecados externos o los apegos materiales, este tendón reside en lo más profundo del alma y se manifiesta como una nostalgia secreta, una simpatía por antiguos criterios o un gusto por costumbres mundanas. Por ejemplo, alguien puede abandonar el pecado y adoptar prácticas religiosas, pero aún así conservar una admiración por las modas del mundo, la autosuficiencia o el placer del dinero, lo que impide una entrega total a Dios.
Los presentadores comparan esta lucha con la del pueblo hebreo que salió de Egipto pero añoraba las cebollas de la esclavitud, mostrando que el verdadero problema no es lo material, sino el apego interior a una mentalidad mundana. Cortar este tendón es difícil porque exige una renuncia interna profunda, no solo externa, y requiere confiar plenamente en Dios, abandonando cualquier criterio que nos ate al pasado. El episodio invita a los oyentes a identificar estos vínculos ocultos para progresar en la santidad y evitar ser esclavizados por un "Egipto" que llevan en el corazón.
FAQs
Puedes identificarlo al notar si, a pesar de haber hecho cambios exteriores, conservas una nostalgia o admiración secreta por aspectos de tu vida pasada, como soñar con ropas mundanas, añorar amistades inconvenientes, o sentir un deseo excesivo de dinero. Pregúntate si hay algo que aún no has entregado completamente a Dios en lo más hondo de tu corazón.
Un pecado grave es un acto externo que va contra la ley de Dios, mientras que el 'tendón maldito' es un vínculo interior, como una simpatía secreta o un criterio mundano, que permanece incluso después de dejar esos pecados. No es un acto, sino una inclinación profunda que ata el alma al mundo.
Sí, puede afectar a cualquiera que haya tenido un estado anterior de menor virtud o entrega a Dios, como una vida más mundana o menos ferviente. No se limita a pecados graves, sino a cualquier apego interior a mentalidades o gustos que impiden una conversión plena.
El demonio utiliza este vínculo interior oculto para mantener a la persona atada al mundo y a su pasado, impidiendo la santidad plena. Es un arma sutil que explota las resistencias internas que la persona no ha cortado.
Requiere un examen de conciencia profundo para reconocer esas nostalgias o gustos ocultos, seguido de una renuncia interior deliberada y constante, pidiendo a Dios la gracia de cortar ese vínculo. Implica rechazar activamente los pensamientos y deseos que te atan al pasado.
Sí, es posible que una persona tenga varios vínculos interiores con diferentes aspectos del mundo o del pasado, como el deseo de dinero, la admiración por modas mundanas, o la añoranza de amistades inconvenientes. Cada uno debe ser identificado y cortado por separado.
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