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Ser introvertida es un superpoder

22m 40s

Ser introvertida es un superpoder

Claudia Fontanels, en su podcast, comparte su experiencia personal como una persona introvertida y ermitaña, en contraste con su hermana, que es extrovertida y sociable. A través de una anécdota sobre una conversación nocturna con su hermana, reflexiona sobre cómo la sociedad tiende a valorar la extroversión y la vida social, lo que la llevó a sentirse avergonzada de su naturaleza solitaria desde la infancia. Para encajar, construyó un personaje falso, sociable y extrovertido, que mantuvo durante años, pero que le generaba un gran desgaste emocional y físico. Con el tiempo, gracias a un profundo trabajo de autoconocimiento, se dio cuenta de que ese personaje no era auténtico y que su verdadera esencia era ser una persona tranquila, que prefiere pocas pero profundas relaciones. Aceptar esta realidad le permitió encontrar personas afines, como su novio y sus mejores amigas, y construir un círculo íntimo y significativo. Claudia enfatiza que ser ermitaño no significa estar solo o no necesitar afecto, sino que es una forma válida de relacionarse con el mundo. Finalmente, anima a los oyentes a escuchar su propio cuerpo y personalidad, a integrar las diferentes partes de sí mismos, y a no dejarse llevar por las expectativas sociales, ya que la autenticidad es clave para encontrar la felicidad y conexiones reales.

Transcription

4551 Words, 23735 Characters

Spanish
Speaker 1Muy buenos días, yo soy Claudia Fontanels y os doy la bienvenida un lunes más a Solís en azúcar. Espero que estéis todas muy bien y que estéis acabando de cargar las pilas con lo poquito que queda de verano para empezar septiembre con muchísima energía. Yo os tengo que decir que soy de esas personas que adoran la rutina, que en verano, por mucho que pueda disfrutar el hecho de irme, siempre tengo ganas de volver, siempre echo de menos la rutina, mi casa, mi comida. Soy un ser un poco ermitaño y de esto precisamente trata el podcast de hoy porque estaba yo pensando de qué puedo hablar hoy que ya no sea tanto entrar en materia del curso porque tengo muchas ideas de cara a septiembre y eso, que se haga menos, pero que a la vez sirva de algo, ¿no? Y yo creo que es un poco esto y es mi experiencia siendo, no os diría que un ser solitario, pero sí un poco ermitaño y esa es la realidad. Así he sido yo desde que me conozco y antes de empezar, os tengo que decir que también soy consciente de que igual es un podcast un poco polarizante, puede parecer tipo un poco si yo no soy ermitaña, este podcast no es para mí, si a mí me encanta salir, si a mí me encanta lo que no es la rutina, si a mí me encanta todo esto, igual este podcast no es para mí. Pero lo que también he pensado es que es interesante que las personas que son más de salir y que son mucho más extrovertidas y que son mucho más abiertas y que son mucho más sociables entiendan un poco cómo somos estas otras personas, o sea yo creo que para la gente que es como yo ayuda muchísimo escuchar que alguien también está en esa situación y que igual que se dedica a algo como yo, que parece un poco incoherente, que ya hablaremos de eso, pero también para las personas que son más abiertas les va muy bien para poder empatizar con nosotros, porque creo que a veces cuesta un poco. Y esto lo descubrí en una conversación el otro día con mi hermana a las dos de la mañana y ahí estaba la inspiración para el podcast de hoy. Y me apetece empezar este podcast contándoos un poco la historia de lo que pasó el otro día hasta las dos de la mañana, pero para eso os voy a poner un poco en contexto antes. Yo siempre he sido una persona, como os decía antes, más bien introvertida, tímida, vergonzosa y mi hermana es absolutamente todo lo contrario, somos polos opuestos en este sentido. Y por supuesto en consecuencia yo tengo mis amigos que la mayoría y los más cercanos son muy tranquilos y ella tiene sus amigos que todo lo contrario, que son personas muchísimo más animosas de buenas a primeras. Y qué ocurre, que ahora nos hemos subido a la cerdaña juntas y estamos haciendo muchos planes juntas, entonces intentamos encontrar ese equilibrio, que a mí me parece que estoy saliendo un montón y que me estoy desfasando lo más grande y a ella le parece que estamos teniendo un plan súper tranquilo. Y en una de estas salidas que a mí me cuestan bastante y a ella le parecen lo mejor y lo más natural del mundo, nos encontramos con un amigo mío que se entendieron a la perfección porque resulta que mi amigo también es muy animoso, que obviamente pues también tengo amigos así, no es con los que siempre hago cosas porque yo no estoy siempre haciendo ese tipo de planes, pero tengo amigos así como tengo amigos de todo. Y por supuesto se entendieron genial, eran tal para cual, entonces estuvieron teniendo un rato de conversación delante mío sobre que no acababan de entender mi manera de ser, que cómo podía ser que a mí me gustase tanto estar sola, entonces mi amigo le decía a mi hermana que a veces cuando quedábamos y nos contábamos que habíamos sido el fin de semana, él me contaba pues que había estado en esta fiesta, que había hecho lo otro, me enseñaba tal vídeo que se le había pasado bomba, que habían hecho no sé qué, que habían tirado no sé cuántos en la piscina y yo le decía pues que había estado en casa, que había estado con la familia, con Davide, con Lavito, que había hecho algo con alguna amiga pero muy tranquila y él alucinaba con mis planes, él bueno siempre alucina de hecho y me dice "pero no te aburres, ¿cómo puede ser?" y hace mucha gracia porque al final parece que estamos hablando un pulpo y un elefante porque no tiene nada que ver lo que nos gusta y lo que hacemos pero al final nos queremos muchísimo y yo entiendo que las personas que siempre salen y se juntan con personas que siempre salen, que son más extrovertidas, que les gusta más la fiesta, que les gusta más el salir, como yo me relaciono con las personas que llevan un estilo de vida similar al mío porque por supuesto me sirve, me nutre y hacen las mismas cosas que yo, pues no acabo de entender lo que hay al otro lado, ¿no? que cuáles son esas personas que a mí me parece que son unas aburridas o que son super ermitañas o que no se las ve en ningún lado y por eso también os digo que este podcast es interesante para las personas que son así para poder empatizar con las personas que no somos tan así. La cuestión que a raíz de esa conversación empezamos mi hermana y yo una conversación que nos llevó a estar a las dos de la mañana hablando de lo importante que es empatizar y entender que hay personas que no les gusta lo mismo que te gusta a ti y nos cuesta mucho de entender, nos parece inverosímil que si algo nos gusta tanto a nosotros a otra persona, ¿no? ¿cómo puede ser que a alguien no le guste estar todo el día conociendo gente? ¿cómo puede ser que hay alguien que no le guste la fiesta, bailar, salir? ¿cómo puede ser? y yo lo entiendo cuando me preguntan, de verdad que lo entiendo porque entiendo que si a ti te hace tan feliz y a ti te gusta tanto y tú disfrutas tanto no entiendes cómo otra persona rechaza de alguna manera ese disfrute y aquí vengo yo. Aquí empieza lo que es un poco mi historia y lo que yo quería compartir con vosotros por si hay alguien más ahí que yo sé que seguramente sí y que creo que le va a ayudar porque me hubiera ayudado el compartir cómo yo veo esto y cómo me ha afectado a mí y es que como os decía yo en general he sido siempre una persona muy poco extrovertida en general era muy vergonzosa yo me acuerdo de pequeña en el cole que me cambié de cole para que os hagáis una idea porque a la primaria que yo iba bueno no eso es preescolar al preescolar que iba era hasta los cinco años y cuando cumplí seis me cambió otro cole que fue el cole que estuve hasta los 18 y recuerdo estar las primeras semanas no sé exactamente cuánto tiempo fue porque tenía solo seis años completamente sola en el patio tan sola que me acuerdo que un día fui al baño y escuché como la profesora les decía al resto de la clase que si ahora me escucha alguien de mi cole igual se acuerdan que por favor durante el patio me vinieran a dar un abrazo toda la clase y así fue luego en el patio me vinieron todos a dar un abrazo recuerdo que me dio rabia porque yo ya me había hecho el spoiler y sabía que como que lo ríen son los padres sabes que ese abrazo no era genuino que se lo había obligado la profe pero me hizo ilusión igual pero bueno eso es un poco para que os hagáis a la idea de cómo he sido yo siempre porque al final yo creo que como somos de niños nos define bastante y es un poco nuestro niño interior lo que hay realmente dentro nuestro esa parte de nosotros y yo tengo esa parte de mí que realmente es muy vergonzosa que no es nada asociable que le gusta más bien estar sola muy muy muy reflexiva bueno creo que ya os hacéis a la idea y con el ejemplo ya ha acabado de ser del todo así no y qué pasó que a mí a raíz de eso me generó como mucho complejo porque veía que no era lo que estaba bien visto a mí me gustaba estar sola pero veía que la gente me miraba con pena venía a verme con con compasión no me venían todos a dar un abrazo porque la profesora les decía que yo no tenía que estar sola y de verdad os prometo que a mí no me generaba ningún tipo de incomodidad ni problema estar sola de hecho en aquel momento yo estaba muy contenta estando sola me entretenía pensaba en mis cosas iba donde a mí me daba la gana y yo siempre he visto la soledad de esa manera un poco no y más cuando era niña que recuerdo perfectamente que me importaba un comino aquí de lo que hablaban los demás niños de hecho yo no veía las series que veían los demás niños y yo no quería jugar a los juegos que querían jugar los demás yo estaba otras cosas estaba muy a mi mundo y esta parte de mí esa personalidad nunca se ha ido de mí es como lo más puro que hay en mí en el fondo es como la personalidad a la que yo tiro de manera instintiva puramente pero qué ocurre que como estaba diciendo era algo que yo empecé a notar que estaba mal visto por los demás que no estaba bien visto que yo estuviera sola que la gente te miraba mal si estabas sola que los guay eran los que estaban con mucha gente los que tenían más amigos y recuerdo estar muchos muchos muchos años forzándome para que darle bien a la gente para ser más simpática para engeniármelas de alguna manera para ser como aquellos que eran los guays los popus los que tenían tantos amigos porque al final entrada la adolescencia no que es cuando más quieres encajar cuando más te comparas cuando más ves a las otras personas y te empiezas a conocer empiezas a desarrollar tu personalidad y en aquel momento me di cuenta de que yo no quería ser como había sido hasta ahora porque me avergonzaba mucho porque veía que a los demás les generaba rechazo que yo estuviera sola con lo cual a mí eso me avergonzaba y empecé ya os digo hacer las mil y una para ser como aquellas personas que para mí eran alguien no eran los que tenían muchos amigos eran los que salían eran los que los invitaban a los planes eran los que los escogían en educación física es que me invento pero esas personas que tú decías en el cole ostras yo quiero ser como esta persona porque tiene un montón de amigos y al final parece que todo el mundo le quiera no y me forcé tanto que llegó a un punto que casi que me creí el papel que yo cuando entré a la uni de hecho no estaba nada conectada conmigo misma iba de una manera y con un escudo y con una fachada que no tenía absolutamente nada que ver con lo que soy yo y de hecho toda la gente que a posteriori me ha conocido me ha dicho ostras no tiene nada que ver y seguro que a muchas personas que me estáis escuchando se ha pasado no tiene nada que ver lo que yo conozco a ti con la primera impresión que yo me lleve de ti y eso es porque muchas veces construimos ese personaje no que creemos que nos va a ayudar a ser quienes nosotros creemos que tenemos que ser pero que no está nada conectado con nosotros y eso fue lo que a mí me llevó a construir el hecho de compararme constantemente primero de pequeña me comparaba con mi hermana que ya se ha dicho que era todo lo contrario a mí y era como mi otro referente no éramos dos chicas en casa solo y yo la veía ella y ahí pensaba, ostras, siempre decían que tenía un montón de amigos, que tenía como este carácter súper de líder, qué tal, y esto yo no. Entonces por una parte empecé comparando con mi hermana y por otra con toda la gente que en el cole se les validaba, que se les valoraba mejor, que parecían, pues los que estaban bien vistos, ¿no? Entonces esas dos cosas me llevaron a esa comparación que hizo crearme ese personaje en el que yo realmente me metí de lleno. Y os tengo que decir que estuve bastante, bastante, bastante tiempo en ese personaje, estando cero alineada con quien soy yo realmente, con esa parte de mí que yo sentía que era prácticamente vergonzosa. O sea, yo en cualquier otro momento me estaría dando mucha vergüenza hacer este episodio, porque al final es contaros un poco mi vulnerabilidad de aquello que yo siempre he estado avergonzada, que es esa parte de mí tan solitaria. Que, ojo, aquí quiero hacer un paréntesis, "solitaria" no quiere decir que yo siempre quiero estar sola y que no aprecie el afecto de los de alrededor. Todo lo contrario, pero soy de muy pocas personas. Y yo, por ejemplo, en el cole ya tenía suficiente con mi madre, mi padre y mi hermano en casa y no sentía la necesidad de más amor o más cariño ajeno. Yo simplemente estaba contenta con el amor y afecto que recibía y como que una parte de mí muy, muy, muy inconscientemente creía que no necesitaba nada más. Luego ya me empecé a dar cuenta de que lo de tener amigos estaba bien visto y la cosa cambió. Y en resumen, yo de manera natural era una persona bastante ermitaña, pero a raíz de lo que yo creía que era lo correcto, de lo que la sociedad me estaba intentando mostrar que era lo correcto, creé otro personaje que no tenía nada que ver conmigo. ¿Y qué pasó, Claudia? ¿Y de ahí a hacer lo que haces ahora, a dedicarte a lo que te dedicas ahora y a ser como eres ahora? ¿Qué como eres? ¿Qué ha pasado? Yo autohaciéndome preguntas porque no tengo formato entrevista en mi podcast. Pues lo que pasó fue que realicé un montón de trabajo de autoconocimiento, como ya os he dicho siempre, que hace un montón de años que empecé yo con esto y al final me di cuenta de esto, de que yo tenía un personaje y tenía otra parte de mí de la que estaba muy avergonzada y era esta parte más ermitaña. Y me di cuenta de que ese personaje que me había creado nacía de ese complejo y también del miedo, del miedo a quedarme sola, del miedo a sentir que si yo no me socializaba y no salía y no aprovechaba todas esas oportunidades de estar con gente, igual nunca tendría amigos, igual nunca tendría pareja, igual nunca encontraría a nadie que me quisiera. Y dejadme deciros, como ermitaña, que eso es un miedo completamente irracional que muchas veces nos ponemos solos o nos intenta poner un poco la sociedad, ¿no? Y la realidad es que tú, si eres una persona ermitaña y simplemente creas ese papel y te juntas con personas que van a acorde con ese papel, nunca vas a encontrar a nadie que vaya alineado con tus valores y con ese estilo de vida que realmente te representa. Yo, cuando realmente me he mostrado como soy, con mis más y mis menos diciendo "oye amigos, que no me gusta salir, no tengo cien mil amigos y no me gusta estar constantemente socializándome, ésta soy yo y no estoy sola, no me siento sola para nada, pero eso es lo que a mí me gusta". Entonces encuentras a gente que le gusta lo mismo que a ti, pero esto a mí solo me pasó cuando fui capaz de dejar de lado esa fachada que me había puesto yo de "me llevo con todo el mundo, soy amiga de todo el mundo, me encanta salir", a mí es que no me encanta salir y no me llevo con todo el mundo y a mí lo que me gusta, por ejemplo, es crear pocas relaciones pero muy estrechas, muy íntimas. Yo sé que tengo pocas amigas, de verdad, pero son muy amigas mías. Sé que tengo poca familia muy cercana, pero la amo con todo mi corazón y sé que yo, si descuelgo el teléfono, tengo a cinco personas aquí si yo lo necesito y, en cambio, hay personas que les encantará salir, tendrán un círculo súper amplio pero muy superficial, porque al final el tiempo es el que tenemos y si yo se lo dedico a cien personas podré crear relaciones mucho más superficiales, aunque sean muchas más, pero eso a mí, por ejemplo, por mi manera de ser, no me da seguridad. A mí lo que me gusta es cultivar relaciones muy profundas y seguro que para otra persona esto es un coñazo o esto es una pérdida de tiempo, pero a mí esto es lo que me da seguridad y lo que me hace sentir querida. Y luego, cuando tenía mucho complejo de decir "a mí no me gusta salir porque me parecía que me mirarían mal", es que la realidad es que ni siquiera puedo salir. Mi cuerpo no me lo pide, yo no estoy programada para eso. Al final iba un poco de la mano de lo que os contaba hace dos podcast en el de "Escucha a tu cuerpo", es muy natural que nuestro cuerpo vaya de la mano de nuestra verdadera personalidad, de lo que hay en el fondo de nosotros. Y yo, a las 12, tengo un sueño que me caigo y yo, si bebo, me encuentro fatal y yo, cuando estoy mucho rato socializándome, me agoto. De verdad, cuando estoy mucho rato, atenta a lo que me dicen las otras personas pendiente de que está esta persona, de que está la otra. A mí me genera un poco de agobio eso. Y de eso es de lo que yo me acabé dando cuenta. Que yo, por mucho que forzas ese papel, nunca podría acabar siendo esa persona que yo tenía tantas ganas de ser porque es que el cuerpo tampoco me lo permitía. Y si me comparo con mi hermana, por ejemplo, que ya que os decía que es completamente distinta, yo estoy con ella y tiene energía a raudales. Le apetece un montón hablar con todo el mundo, le divierte, le entretiene. Lo disfruta de verdad. Y es que las dos cosas están fenomenal, pero fenomenal de verdad. Y seas el tipo de persona que seas, ole. Pero aprende a escuchar qué tipo de persona eres y sé coherente con ello. Y no está mal ser como yo, ser un poco ermitaña, que te cueste un poco más sociabilizarte, que prefieras un grupo reducido, que te gusten los ratos sola, que disfrutes haciendo cosas que igual solo te gusta hacer a ti. Porque a veces me da la sensación de que estamos programados para rechazar un poco esa parte de nosotros y ser sociables y tener muchos amigos y estar siempre fuera y eso nos lleva muchísimo estrés. A mí al menos me suponía un desgaste de energía que realmente yo no puedo mantener. Y si tú también eres así y lo aceptas, fantástico. Pero si no lo aceptas, que sepas que algún día lo necesitarás aceptar. Y más que nada por ti. Porque así podrás permitirte conocer a personas que son como tú. Porque si tú desprendes otra energía, esa energía de sociabilización de tal, igual las personas que realmente naturalmente se acercarían a ti, que son como tú, este puntito más ermitaño, no se acercarán a ti. Mi círculo más cercano es un círculo muy tranquilo, muy ermitaño. Mi novio de hecho es exactamente igual que yo o más tranquilo. Mis mejores amigas son muy tranquilas la gran mayoría. De hecho, la que es mi más amiga del cole de toda la vida es una persona súper súper súper poco sociable y súper súper súper introvertida. Y siempre hacemos broma de que las dos somos la misma persona en el fondo pero exteriorizado de manera diferente. Porque yo tengo un poco esa otra parte, que por eso también tengo amigos muy fiesteros y muy de salir, y es que yo, por mucho que sea muy introvertida, no soy una persona tímida, que es algo que se suele confundir. Yo soy muy introvertida, mis cosas de verdad, lo que yo realmente pienso, lo que llevo por dentro, es solo mío o de muy pocas personas, pero no me cuesta nada expresarme, no me cuesta nada hablar con gente, no soy tímida. Y esto lo he descubierto gracias a este trabajo personal en el sentido de haber identificado esas dos Claudias, la que naturalmente era una persona muy introvertida, muy vergonzosa y todo eso, y la que luego fue la evolución, que fue todo lo contrario, que fue esa persona que yo quería ser, tan de salir, tan sociable, tan extrovertida. Entonces a mí eso me ayudó a decir "vale, tengo estas dos partes, qué es lo que a mí me pide el cuerpo muchas veces, ser la parte más ermitaña, pero qué puedo sacar yo de esta nueva Claudia que he creado, qué me aporta, qué me da, qué cosas puedo sacar de ella". Y al final, a mí el hecho de estar mucho tiempo construyendo este papel, me permitió quitarme de encima esa timidez. Yo de pequeña sí que es verdad que era más tímida y más vergonzosa, pero a fuerza de forzarme acabé siendo una persona mucho más extrovertida. Entonces cogí eso bueno porque no me suponía energía y no me cansaba, entonces lo utilizo como recurso. Y esto sólo podemos ver cuando hacemos este ejercicio de decir "vale, yo naturalmente qué tipo de persona soy, puedo ser más ermitaña o más de salir, perfecto, y qué papel tengo yo para con el mundo, y qué está alineado de ese papel conmigo verdaderamente, o qué me puede servir de ese papel". Y una vez hacemos este ejercicio de al final construcción de uno mismo, es cuando encontramos nuestra verdadera esencia. Y ahí fue donde me encontré yo, no fue en el salir, no fue en tal, no fue en cual, fue simplemente en pensar qué era lo que yo había sido siempre, que os recomiendo mucho pensar en cuando erais pequeños en el cole, y qué es lo que yo fui más adelante. ¿Qué es lo que yo construí? ¿Qué es lo que yo quería ser? Que muchas veces sólo vemos más en la adolescencia. Y hagamos un mix de esos dos papeles y veamos qué es lo que va alineado con nosotros realmente. Y la pregunta que parece que queda un poco por responder que es ¿y cómo te dedicas a lo que te dedicas? Y es precisamente cogiendo eso. Yo sé perfectamente que soy una persona introvertida, nunca me veréis explicar ninguna de mis mayores intimidades de manera pública, pero sí que es verdad que yo hay una zona en la que me siento confortable mostrándome, porque no soy tímida, y que me permite llevar a cabo mi vocación, lo cual también es un motor enorme para mí. Y es, yo igual tengo que renunciar un poquito a lo que a mí me pide el cuerpo de manera natural, sin hacer tampoco ningún esfuerzo sobrehumano, pero yo en el fondo sentía que así iba a ayudar a personas que esa es mi vocación y eso es lo que a mí me gusta y eso es lo que a mí me gusta. lo que yo quiero hacer. Entonces, cojo las herramientas que tanto mi personalidad de niña como mi personalidad creada, entendedme con lo que hemos hablado, me han brindado y las uso a mi favor para conseguir llevar a cabo mi vocación. Y para acabar me gustaría recordaros a todas las personas que sois como yo o que habéis sido como yo, que no tiene absolutamente nada de malo no querer salir, que no te apetezca, que no te guste, que no tengas mil amigos, no pasa absolutamente nada, solo tú tienes que sentirte cómodo, nunca nos tenemos que comparar con aquellas personas que tienen una personalidad tan diferente a nosotros, que les gusta salir, que tienen cien mil amigos, que tienen otra manera de relacionarse, porque al final es comparar un pulpo con un elefante. Y para aquellas personas que seamos el pulpo, que seamos tranquilas, que seamos más de estar por casa, más de círculo pequeño, más ermitañas, no tiene absolutamente nada de malo, absolutamente nada. Todo lo contrario, tiene un montón de cosas buenas que si me estoy constantemente comparando con las personas que no son como yo, nunca podré ver. Y que si lo único que intento es ser como aquellas personas que parece que socialmente son más guays, que tienen más amigos, que tienen más cosas que hacer, al final lo único que voy a hacer es relacionarme con elefantes cuando yo soy un pulpo. Y no, donde yo voy a estar felices en mi hábitat con más pulpos, y no tiene nada de malo a veces salir, conocer un elefante, o ya hacerse unas risas, está genial, pero no puedes permitir que todo tu entorno sea de elefantes cuando tú eres un pulpo, porque eso va a hacer que nunca vayas alineado con tus valores y nunca vivas acorde con lo que tú realmente eres. Y ahí, donde tú realmente eres, es donde puedes ser feliz. Así que hasta aquí el podcast de hoy, espero que os haya gustado, que a las personas que sois más ermitañas os haya servido para sentiros acompañadas, que yo sé que a veces con nuestra personalidad cuesta, y para las personas que no lo séis tanto que os haya servido para empatizar, para conocer un poco más a este lado de las otras personas, cómo lo hemos vivido, cómo muchas veces nos hemos sentido igual forzados a ser de otra manera, y al final que todos tenemos que ser felices con cómo somos, y está fantástico cómo somos todos, y realmente podemos interactuar y llevarnos genial todos con todos, pero tenemos que respetar nuestra verdadera esencia. Así que os deseo una muy feliz semana, última semana de agosto, principios de septiembre, y como siempre nos vemos en TikTok e Instagram, en Claudia.Fontanals, y nada, un beso muy fuerte.

Podcast Summary

Key Points:

  1. Claudia Fontanels presenta un podcast sobre su experiencia como persona introvertida y ermitaña, contrastando con su hermana extrovertida.
  2. Reflexiona sobre cómo la sociedad valora la sociabilidad, lo que la llevó a crear un personaje falso durante años para encajar.
  3. Destaca la importancia de aceptar la propia naturaleza y conectar con personas afines, en lugar de forzar una personalidad que no es auténtica.
  4. Explica que, aunque es introvertida, no es tímida, y que su trabajo de autoconocimiento le permitió integrar ambas partes de sí misma.
  5. Concluye que ser ermitaño no es negativo, sino una forma válida de vida que permite relaciones profundas y significativas.

Summary:

Claudia Fontanels, en su podcast, comparte su experiencia personal como una persona introvertida y ermitaña, en contraste con su hermana, que es extrovertida y sociable. A través de una anécdota sobre una conversación nocturna con su hermana, reflexiona sobre cómo la sociedad tiende a valorar la extroversión y la vida social, lo que la llevó a sentirse avergonzada de su naturaleza solitaria desde la infancia. Para encajar, construyó un personaje falso, sociable y extrovertido, que mantuvo durante años, pero que le generaba un gran desgaste emocional y físico.

Con el tiempo, gracias a un profundo trabajo de autoconocimiento, se dio cuenta de que ese personaje no era auténtico y que su verdadera esencia era ser una persona tranquila, que prefiere pocas pero profundas relaciones. Aceptar esta realidad le permitió encontrar personas afines, como su novio y sus mejores amigas, y construir un círculo íntimo y significativo. Claudia enfatiza que ser ermitaño no significa estar solo o no necesitar afecto, sino que es una forma válida de relacionarse con el mundo.

Finalmente, anima a los oyentes a escuchar su propio cuerpo y personalidad, a integrar las diferentes partes de sí mismos, y a no dejarse llevar por las expectativas sociales, ya que la autenticidad es clave para encontrar la felicidad y conexiones reales.

FAQs

Ser ermitaña significa preferir la soledad y las actividades tranquilas, disfrutar de momentos a solas y tener pocas relaciones pero muy profundas, en lugar de buscar constantemente la socialización y la fiesta.

Claudia creó un personaje falso porque sentía vergüenza de su naturaleza introvertida y ermitaña, ya que la sociedad y su entorno valoraban más a las personas extrovertidas y sociables, lo que la llevó a forzarse para encajar.

La comparación constante con su hermana, que era extrovertida, y con otras personas consideradas 'populares' le generó complejos y la llevó a construir una fachada que no estaba alineada con su verdadera personalidad.

Ser introvertido significa que tus pensamientos y sentimientos internos son privados y prefieres pocas relaciones profundas, mientras que ser tímido implica vergüenza o dificultad para expresarte; Claudia es introvertida pero no tímida.

Claudia encontró su verdadera esencia a través del autoconocimiento, identificando sus dos partes (la ermitaña y la extrovertida) y aprendiendo a aceptar su naturaleza, dejando de lado la fachada y mostrándose tal como es.

Claudia aconseja aceptar la propia naturaleza ermitaña, ya que al mostrarte como eres, atraerás a personas afines y podrás crear relaciones profundas que te den seguridad, en lugar de forzarte a ser alguien que no eres.

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