La transmisión explica que la oración no es simplemente una petición para obtener resultados, sino una forma de acercarse a Dios con fe y sinceridad. Se destaca que la respuesta divina depende de la intención del corazón: si se pide con malas intenciones, como obtener reconocimiento o placer personal, Dios no responderá porque desea lo mejor para el creyente. Se menciona que, según Santiago 4:2-3, los que piden con malas intenciones no reciben porque su corazón no busca el bien. La clave está en pedir con humildad, confiando en que Dios sabe lo que es mejor para cada persona. Además, se enfatiza que Dios puede no responder para proteger, guiar o dar algo más elevado. Se invita a los oyentes a detenerse y reflexionar sobre sus motivaciones al orar, preguntándose si están en la fe verdadera y si su intención es pura. La oración debe ser un acto de amor y dependencia, no de exigencia. Finalmente, se asegura que Dios cumple sus promesas, aunque no en el momento esperado, y que, al abrirse al Espíritu, el creyente recibirá gracia y favor. La enseñanza concluye con la certeza de que el amor, la fe y la paciencia son la base para que la oración funcione verdaderamente.
En bendición, en oración y en victoria me levanto hoy con la palabra del Señor, la dosis diaria con William Arana.
Cuando oramos a Dios, cuando usted busca a Dios, sin duda lo está haciendo porque desea algo que ocurra, desea que algo pase.
Y esa motivación nace en lo íntimo de su ser. Esa es la razón por la cual millones de personas, me atrevería a decir en el mundo, mujeres y hombres, se acercan a Dios queriendo que se produzca en la dimensión física un cambio que pueda llevarse a esa situación posible, a lo posible.
Eso que humanamente parece imposible a través de una oración pueda surtir un efecto como llamamos un milagro.
Ahora, una pregunta que sin duda se formula es ¿por qué hay algunas oraciones que no realizan?
¿Por qué no reciben respuesta? ¿Por qué cuando yo pido a Dios no hay respuesta?
Y pues no tengo la razón solamente yo, pero analizando un poco en esta dosis, lo que quiero compartirte es que ese interrogante lo podemos despejar teniendo en cuenta que cuando nos movemos y obramos en fe, honramos a Dios.
Porque su palabra dice que si yo deseo ver milagros, es necesario que en mí haya fe. Es decir, creer, romper esa lógica humana.
Es tratar de ver eso posible o no tratar, es ver lo posible.
Es saber que el mundo que considera imposible algo, yo lo creo porque la palabra me dice que sin fe es imposible que Dios se agrade, se complazca.
Y todo lo que yo deseo es complacerlo a Él y para complacerlo debo creerle que Él es capaz.
Y todo lo que Él desea acercarse a nosotros es creyendo en nosotros que Él existe y que Él recompensa a los que le buscan con sinceridad.
Eso está plasmado en Hebreos 11.6.
Ahí en la palabra de Dios dice eso.
Entonces, cuando yo miro esta situación, cuando yo observo que si procuro que algo ocurra, debo estar afianzado en esa fe, en esa convicción de que para nuestro amado Creador no hay límites.
Sin embargo, hay para muchos quienes todavía no tienen claro que la oración puede desencadenar cambios.
La oración puede hacer que las cosas sean diferentes.
Yo hoy te invito a que hagas un alto en tu camino.
Y analices un poco cuando oras, ¿estás convencido de que Dios responderá?
Sin embargo, ¿qué está impidiendo que esos milagros ocurran?
¿Y qué es eso imposible que tú crees que no se puede hacer posible?
A lo mejor no hemos aprendido a orar porque estos cuestionamientos están en las personas y son importantes.
Y siendo honestos, eso nos pone a pensar muchas cosas y nos dan respuestas que nos permiten aplicar esos correctivos a esa apreciación que yo tengo de la fe.
¿Qué es lo que yo tengo de la fe?
A crecer en esa certeza de que al orar algo, algo va a ocurrir.
Mire lo que dice la palabra de Dios en Santiago 4, 2 y 3.
Aún cuando se lo piden, tampoco lo reciben porque lo piden con malas intenciones.
Desean solamente lo que les dará placer.
Es decir, ¿cuál es la intención de lo que yo estoy pidiendo?
Yo creo que nosotros tenemos que tener claro que no siempre nuestras oraciones reciben respuesta.
Y ese hecho tiene esa explicación.
Y está relacionada con la forma en como yo pido.
Por eso el apóstol Santiago explica que al orar al Señor,
aun cuando yo se lo pida, tampoco lo recibo porque lo que estoy pidiendo no tiene la mejor intención.
O no me va a favorecer o Dios me está guardando de algo.
¿Comprende la magnitud?
A lo mejor estamos pidiendo ese auto último modelo.
No porque lo necesitemos, sino porque deseamos lucirnos ante los demás.
Yo no quiero que usted me malentienda, no.
No está mal pedir las cosas a nuestro Padre Celestial.
Pero sí creo que podemos concluir que Dios nos responde a nuestras oraciones,
en parte porque pedimos lo que no nos conviene muchas veces.
No solamente porque la intención de mi corazón no es buena,
sino porque a veces Dios también nos guarda de cosas.
Así que hoy en el nombre poderoso de Jesús,
yo le pido a Él que miremos la oración no como esa varita mágica para lo que yo deseo que ocurra,
sino como el camino que me acerca a Dios.
La oración debe ser esa oportunidad que tengo yo de acercarme.
De tener una relación con Dios.
Si en ese proceso de ir a su presencia, de tener intimidad con Él,
le pido algo y tengo la certeza de que Él en su voluntad me responderá con aquello que me conviene,
estoy en el camino correcto.
Así que hoy el asunto no es buscar a Dios para exigirle,
sino para pedirle y disponernos a recibir su voluntad, su amor, su sabiduría.
No exigir, sino pedir.
Reconocer que Él en su infinito poder sabrá cuándo darnos o no darnos lo que pedimos.
Recuérdelo.
Algunas veces Dios no responde a nuestras oraciones porque Él desea darte algo mejor.
Y si no lo ha hecho, hoy es el día para que Él abra esas puertas de su corazón
porque usted las abre voluntariamente.
Y puedo asegurarle que usted no se va a arrepentir de recibir la gracia y el favor de Dios.
Yo te mando un abrazo y te bendigo en este día.
Y pido a Dios que te ayude con esa petición que está ahí pendiente.
Y Dios traerá respuesta a tu vida.
En el nombre de Jesús.
Amén.
Desmayar
Y que el dolor jamás se irá
Caminas en la tempestad
Y ya no puedes continuar
Sientes que todo sale mal
Y crees que no lo lograrás
Solo confía en Dios
La solución Él la dará
Y espera el tiempo de Dios
Sus promesas cumplirá
Él es fiel
Él es fiel
Él y lo hará
Se está peleando tu batalla
Espera el tiempo de Dios
Solo Él tiene poder
Para tu situación cambiar
Ya no mires más atrás
Y espera el tiempo de Dios
La dosis diaria con William Arana
Tu alimento para el alma
Vive la vida
Y compártela
Somos Roca Estéreo
Podcast Summary
Key Points:
La oración es un acto de fe que busca alinearse con la voluntad de Dios, y sin ella no es posible que se produzcan milagros.
Las oraciones sin buena intención o con deseos egoístas no reciben respuesta porque Dios responde con lo que considera mejor para el bien del alma.
La oración debe entenderse como un camino de intimidad con Dios, no como una herramienta para obtener resultados materiales.
Summary:
La transmisión explica que la oración no es simplemente una petición para obtener resultados, sino una forma de acercarse a Dios con fe y sinceridad. Se destaca que la respuesta divina depende de la intención del corazón: si se pide con malas intenciones, como obtener reconocimiento o placer personal, Dios no responderá porque desea lo mejor para el creyente. Se menciona que, según Santiago 4:2-3, los que piden con malas intenciones no reciben porque su corazón no busca el bien.
La clave está en pedir con humildad, confiando en que Dios sabe lo que es mejor para cada persona. Además, se enfatiza que Dios puede no responder para proteger, guiar o dar algo más elevado. Se invita a los oyentes a detenerse y reflexionar sobre sus motivaciones al orar, preguntándose si están en la fe verdadera y si su intención es pura.
La oración debe ser un acto de amor y dependencia, no de exigencia. Finalmente, se asegura que Dios cumple sus promesas, aunque no en el momento esperado, y que, al abrirse al Espíritu, el creyente recibirá gracia y favor. La enseñanza concluye con la certeza de que el amor, la fe y la paciencia son la base para que la oración funcione verdaderamente.
FAQs
Porque a veces la intención detrás de la petición no es pura, o porque Dios decide no conceder algo para darte algo mejor, según su voluntad.
Tener fe significa creer que lo que parece imposible puede suceder, rompiendo la lógica humana y confiando en que Dios puede actuar en lo inesperado.
Porque a veces nuestras peticiones provienen de malas intenciones o porque Dios nos protege de situaciones que podrían ser dañinas para nuestro bienestar.
La oración debe ser un camino de acercamiento a Dios, no un medio para exigir resultados, sino para construir una relación basada en el amor y la fe.
Si oramos con malas intenciones, como pedir para lucir ante los demás, puede que no tengamos respuesta porque no estamos alineados con el propósito de Dios.
Hebreos 11:6 afirma que sin fe es imposible que Dios se complazca, y Santiago 4:3 indica que las oraciones con malas intenciones no reciben respuesta.
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