Go back

S03E20 | Obra del diablo

31m 45s

S03E20 | Obra del diablo

El episodio de La Ciencia Pop narra la fascinante historia del café, desde leyendas africanas hasta su impacto global. Comienza con la historia de Kaldi, un pastor que notó que sus cabras se volvían energéticas tras comer frutos rojos, y cómo un monje inicialmente los consideró obra del demonio, pero luego descubrió su potencial para crear una bebida estimulante. Aunque esta leyenda es apócrifa, la evidencia histórica sitúa el consumo de café en el siglo XV en Yemen, donde los monjes sufíes lo usaban para concentrarse en oraciones nocturnas. El café se extendió por el mundo árabe, pero generó controversia: en Estambul, el sultán Murat IV prohibió su consumo y decapitaba a infractores. En Europa, fue visto como satánico hasta que el papa Clemente VIII lo probó y lo aprobó, impulsando la apertura de cafeterías. La cafeína, aislada por Runge, actúa bloqueando la adenosina, reduciendo la somnolencia, pero puede causar dependencia. Un experimento del rey Gustavo III de Suecia intentó demostrar su toxicidad, pero los sujetos vivieron hasta edades avanzadas. Hoy, el café es la droga psicoactiva más consumida, con beneficios para la salud respaldados por la ciencia, y Brasil es su mayor productor.

Transcription

4778 Words, 28442 Characters

Spanish
Hola, soy Gabriel León y estás escuchando la Ciencia Pop. Un podcast sobre historias de Ciencia. El viaje de esta semana comienza con una antigua leyenda africana que cuenta la historia de un fruto estimulante con el cual además se podía hacer una bebida. Vivida que cuando llegó a Europa fue considerada como satánica y que regaba con el estigma de ser agitadora de pensamientos revolucionarios. Hoy en la Ciencia Pop conversaremos sobre la historia del café. Y como siempre les recuerdo que si les gusta este proyecto y lo quieren apoyar, lo pueden hacer a través de mi página en Patreon. Para eso vayan a www.patrion.com/lacienciapop y se pueden escribir para hacer una porte mensual a este podcast. Agradezco como siempre los aportes de mis queridos Patrons. Cristóbal Orellana, Diego Riquel, me constan sejaval. Florencia Castañeda, Mauricio Silva, la familia Yurimartines, Bernardo Pollack, Claudio Yarzo y Toña. Sebastián Vetch, Sirilo, Fed y Pollack. La familia Calenque-Irolo, Alejandra Díaz, Fernando Aralla, Juan Salvador Gajardo, la familia de la Cruz Morales, José Manuel Viberos, Claudia Torres, Alberto Posso, Robinson Esparsa, Yenet Leuas, María Josepino, Pilar Calderón, la familia Fuentes Chonfeld, la familia Pías Ríos, Beatriz Geldres, Martín Garrido, Luis Alberto Soto, Jó y su papá, Greco Sábedre, Juan Caterpillán, María Paz Dominguez, Emma Yana Yénero, Paula Lagos, Hans Tangue, Anaí Mena, Sergio Espinoza, Sebastián Anielo, Sandra Marras, Bastán y Laura Vargas, Rodrigo Linfatti, la familia Martín Esperera, Pan Choperaera, NG, Ricardo Evia, Daniel Arroca y Diana, Los Manguaces, Cosca y Vanya, Jorge Valdivia, Felipe Rebolledo, la familia Permonte Rivera, Juan Larraín, Sergio y Jorge Pinceira. Una vieja leyenda de Tiope cuenta la historia de Calde, un criador de cabras que, alrededor del año 850 de nuestra era, notó que sus cabras se comportaban de maneras muy extrañas, saltando y casi danzando energéticamente, luego de comer unos frutos rojos de un árbol que crecía la zona. Intrigado el propio Calde masticó alguno de estos frutos y quedó maravillado por su efecto. Muy emocionado por el descubrimiento, el pastor tomó alguno de estos frutos y los llevó corriendo a sualdea para entregarse los son monje. Luego de explicar lo que había ocurrido, el monje llegó a la conclusión evidente de que todo era obra del demonio y arrojó los frutos al fuego. Lentamente, una roma muy intenso e irresistible, como nunca habían presivido, comenzó a salir y extaciado por este efecto, el monje ordenó recuperar los frutos mediochamujcados y ponerlos en agua caliente para preservar su aroma. Luego de un rato, se debieron el líquido resultante. Mientras lo bebían, fueron invadidos por una profunda sensación de paz, calidez y armonía, pero más tarde experimentaron un estado de gran energía y lucidez, lo que les permitió discutir asuntos muy importantes hasta muy entrada la noche. El monje inicialmente había catalogado el efecto de los frutos como obra del demonio, compartió con toda su comunidad el descubrimiento que habían hecho. Los frutos energizantes habían llegado para quedarse. Si bien existe consenso de que esto sería solo una leyenda, ya que no existen registros de esa historia, sino hasta después del año 1671, se trata de una de las primeras descripciones que existen sobre el origen del café, una de las bebidas más populares del mundo, ciertamente la favorita de la anfitrión de este podcast. El café se ha preparado de manera similar durante siglos. Los frutos de la planta del café son cosechados y las semillas son tostadas, molidas y luego mezcladas con agua caliente para extraer las moléculas que le confieren el aroma, sabor y otras características típicas a los granos tostados. Una parte importante de la historia del café está escondida en la etimología de la palabra, que para llegar al castellano comenzó con el término árabe "cagua", el palabra que fue tomada por los turcos y convertidas en "cabe", que más tarde pasó el italiano como café antes de llegar al castellano como café y el inglés como "coffee". Si bien en algunos países de América del Sur, sigos a la palabra "cafe" para referirse además a un color, lo cierto es que el uso inicial de la palabra es para referirse a la bebida. Por otro lado es mucho más común usar la palabra "marron" para referirse al color café en castellano, pero esta palabra también tiene en su origen un significado asociado con un fruto, la castaña. La palabra "marron" fue tomada prestada del frances "marron", que significa "castaña". La historia del pastor y las cabras que se comían los frutos del café es probablemente apócrifa y la evidencia histórica más antigua del consumo de café, pero viene de mediados del siglo XV a través de los relatos de un hombre de Yemen, Ahmed Al-Gafar. Además, los monasterios sufíes de Yemen tienen registros en los que referencias tan antiguas como el siglo XV al consumo del café y al árbol del café. No hay duda de que el hábito de tostar y prepararse millas de café apareció y evolucionó en los territorios árabes y que el café se preparaba en ese momento de manera muy similar a cómo se prepara hoy. Reuniendo leyendas, crónicas históricas y evidencias científicas, como la detección de restos de café en basillas antiguas, se ha podido trazar un origen más específico y se ha determinado que la actual etiopía es de hecho la cuna del café. Un famoso erudito islámico del siglo XVI llamado Ivan Ahar Haymatani mencionó en sus escritos una bebida llamada Kaguah, hecha de las semillas de un árbol originalidad África. Que es el mismo tiempo en 1583, un médico alemán llamado Leonard Raufold, y que había viajado al cercano oriente, describió al café como una bebida negra como la tinta y capaz de curar enfermedades estomacales. También mencionó que los habitantes de esa parte del mundo lo bebían cada mañana en pequeños sorbos desde una tasa de porcelana. Los granos de café viajaron de etiopía a Yemen, y los comerciantes Yemeníes comenzaron también a cultivar esta planta, quedaba frutos con semillas energizantes. Muy pronto el café se convirtió en parte de la vida de los monjes sufíes de Yemen, que lo saban como una ayuda para una mejor concentración durante las ceremonias religiosas nocturnas y las oraciones. Un naroscrito del siglo XV revela como el café se extendió desde Yemen a la meca y luego a Medina. Una vez de las rutas comerciales llegó a grandes ciudades como el Cairo, Damasco, Constantinopla y Vactad. Con el paso del tiempo, la planta de café llegó incluso a las partes más remotas del norte de África, el medio oriente, y más tarde a todo el mundo árabe, incluidos Tulquia y Persia. En los países islámicos, el café se convirtió en un elemento vital directamente relacionado con las prácticas sociales y el libre pensamiento. Sin embargo, no todo el mundo veía con buenos ojos el consumo de esta sustancia que literalmente agitaba la mente de las personas, algo que era considerado como extremadamente peligroso por algunas autoridades. Tanto que en Istanbul el consumo público de café estaba prohibido y el sultán otomano Murcat cuarto asechaba las calles de Istanbul diffrasados para no ser reconocido y sacando una enorme espada de casi 45 kilos para decapitar en el acto a quienes eran sorprendidos bebiendo café. Cuando esta bebida llegó a finalmente Europa, lo hizo en la ciudad italiana de Pinencia, un punto neurálgico para el comercio y el transporte que rápidamente disevinoso consumo por el resto de Europa. El problema es que tal como había ocurrido antes, esta bebida oscura y con efectos tan potentes en las personas era considerada una obra del diablo y solo los pecadores os harían verla. El propio papa Climento Octavo fue avisado sobre esta bebida satánica y sus asesores de la concejaron denunciarla, pero el buen papa decidió que antes de hacer cualquier cosa al respecto, debía probar este famoso café. Sus sabor aroma y efectos fueron tan agradables para el papa que esta habría declarado que sería una lástima que solo los pecadores pudieran beberlo y le dio el visto bueno al consumo de café cerca del año 1600. De la mano con eso las primeras cafeterías europeas comenzaron a abrir alrededor del año 1645 en Italia. En 1652, Pazcuarrose y Daniel Edwards abrieron la primera cafetería de Inglaterra en el Callejón San Michael de Londres. El café se hizo tan popular que en sin años al menos 3.000 cafeterías estaban operando en Inglaterra. En Francia el café se convirtió en una bebida popular para los paricinos al alrededor del año 1670 después de ser introducido por un embajador del sultán del imperio otomano. En poco tiempo el café y las cafeterías se extendieron por toda Europa. El café había llegado como una bebida popular que un producto valioso. que podía ser comercializado. La popularidad del café coincidió con la era de la exploración, lo que explica la rápida propagación de la planta de café por todo el mundo. Los holandeses desempeñaron en esto un papel importante, llevando la planta a sus socios comerciales en India y Asia. También le regalaron algunas plantas de café al Rey Luis XV, quien ordenó plantarlas en los jardines reales, desde donde Gabriel de Clue, uno oficial de la Marina Francesa, robó uno de los árboles para llevarlo en secreto a la isla de Martínica, un territorio en el Caribe que era controlado por los franceses. Para llevar la planta en las mejores condiciones posibles, de Clue mandó a construir una suerte de invernadero de vidrio por Tátil, pero su viaje estuvo plagado de calamidades. Una tormenta gigantesca y la ataque de piratas, se sumó a que el invernadero de vidrio se quebró durante el viaje y como además, este se retrasó enormemente debido a todas las dificultades, la tripulación tuvo que racionar el agua y de Clue compartió su escasa dosis de agua con su valiosa planta de café. Finalmente, luego de semanas de un viaje muy difícil, un desidriatado de Clue y su planta de café llegaron a la isla de Martínica, donde la planta se adaptó muy bien y creció de manera muy vigorosa. Muy pronto, las semillas de esa planta fueron distribuidas por toda la isla y más allá. Tanto, que es muy probable que esa única planta sea el ancestro común de todas las plantas de café que son cultivadas actualmente en América. Hoy el café se cultiva en todo el mundo, particularmente las regiones montañosas entre el trópico de cáncer y el trópico de Capricornio. El mayor productor es Brasil, aunque hay muchos otros productores regionales medianos y pequeños en todo el mundo. El café ha tenido en largo viaje desde que Caldy, el pastor de Cabras, experimentó por primera vez los maravillosos y mágicos matices del café. Y si bien existen unas 120 especies diferentes de plantas de café, las dos más populares son la árabica que da cuenta de cerca de un 70% de la producción mundial de café y la canéfora conocida popularmente como robusta y que da cuenta del resto de la producción, más algunos pocos aportes de otras especies. Y mientras la árabica es algo más dulce, la robusta produce un poco más de la molécula más importante del café. La cafeína. Aunque las plantas que contienen cafeína, como la del té, café y chocolate, pueden haber sido utilizadas por sus efectos farmacológicos desde hace mucho tiempo. No fue hasta el floresimiento del interés en la química de las plantas en Europa a principios del siglo XIX que la cafeína en sí fue aislada y nombrada por primera vez. Eso enhor le corresponde al joven médico alemán Friedliffe Ferdinand Rungie, quien había mostrado desde joven un gran interés por las plantas medicinales y fue trabajando con una planta en particular que se inició en la purificación de principios activos. Desde hace un tiempo, se sabía que los extractos crudos de una planta de la familia de la papa, podían tener diferentes efectos en el cuerpo dependiendo de cómo se aplicara. Beberla podía ser mortal, pero aplicada a los ojos, producía un curioso efecto en el que la pupila se dilataba enormemente. Ese efecto era usado con fines cométicos por algunas mujeres para resaltar la intensidad de la mirada. Aunque el estricto rigor, el sentido de la vista quedaba muy deteriorado y la visión era borrosa. Debido a este uso, la planta era conocida como "veladona", mujer hermosa. Rungie se interesó por aislar el compuesto responsable de este efecto y cuando crió que lo tenía, sin querer, una gota les salpico en el ojo. El efecto fue muy intenso y Rungie confirmó que había aislado el principio activo. Solía usar a su gato para demostrar el poderoso efecto de esta sustancia y un día el joe médico fue contactado por Jojan Wothpan von Gute. Aunque la repotación de Gute a lo largo de su vida se basó principalmente en su geniopuético, en sus años de madurez se convirtió en un científico aficionado muy entusiasca, persiguiendo una amplia gama de estudios empíricos, incluyendo la óptica, farmacología, química, botánica, biología y meteorología. Gute quedó fascinado con la demostración del efecto del aveladona en el gato de Rungie y cuando se estaban despidiendo, fue corriendo su despacho y desde un cajón extrajo algunos granos de café que tenía guardados. Gute había llegado a la conclusión de que el café era una bebida peligrosa y desafío a Rungie para que aislar al compuesto responsable de los efectos tan poderosos sobre el cerebro de esta bebida oscura. Rungie aceptó el desafío y luego de un tiempo logró aislar y caracterizar a la cafeína. El compuesto kilo torga varias de sus propiedades más importantes al café. A la vuelta de esta pausa exploraremos algunos de los efectos de la cafeína y les contaré sobre un curioso ensayo clínico en el que el café fue el protagonista. La Ciencia Pop cuenta con el auspicio de COOMPREMOZ. Deja de esperar que llegue los descuentos, unete a un grupo de compra y que las empresas compitan por darnos los mejores precios. Descargate la app o visita la página www.compremos.com para descubrir grupos de compra cerca de ti. La adenosina es una molécula que se produce de manera abundante durante los peridos de actividad. Viaja por la sangre y llega al cerebro. Es en ese lugar donde esta molécula ejerce un efecto muy especial cuando se une a receptores específicos que están en ciertas neuronas, generando una modulación de la acción del sistema nervioso central que hace más lenta a la actividad neuronal y que nivel fisiológico es percibido como la típica sensación de somnolencia. La adenosina facilita así el sueño y además dilata los vasos anguinos del cerebro algo que ayuda a una buena oxigenación durante el sueño. La cafeína por otra parte tiene una estructura similar a la adenosina y puede unirse a los mismos receptores que está última pero sin activarlos. Eso quiere decir que la cafeína interfiere con la acción neuromoduladora de la adenosina y eso explica su pronunciado efecto en la disipación de la somnolencia. Desde el punto de vista farmacológico se dice que la cafeína es un antagonista de la adenosina. La activación de numerosos circuitos neuronales por la cafeína también hace que la glándula pituitaria se cree hormonas que a su vez hacen que las glándulas subrarenales produzcan más adrenalina por lo que aumenta nuestra nivel de atención y sensación de energía. Este es exactamente el efecto que muchos bebeadores de café están buscando. En general estos efectos estimulantes del café no se pierden con el uso constante y la tolerancia estadruga psicoactiva es mínima. Eso quiere decir que para la mayoría de las personas el efecto de la misma dosis de cafeína no disminuye con el uso en el tiempo. Sin embargo es importante mencionar que las diferencias genéticas individuales pueden hacer que algunas personas sean completamente insensibles a la cafeína y otras extremadamente sensibles. Por otro lado la cafeína sí puede crear una dependencia física, algo que cualquier bebedor recurrente de café puede notar luego de uno o dos días sin consumirlo. Los síntomas consisten principalmente en dólares de cabeza, nauseas y somnolencia y afectan a una gran proporción de quienes beben café de manera regular e interrumpen abruptamente su consumo. Parte de estos efectos se explican porque cuando la cafeína es consumida de manera regular, el cuerpo se vuelve dependiente de sus efectos y debido a que la cafeína estrecha los vasos anguíneos que rodean al cerebro cuando se detiene el consumo, estos mismos vasos anguíneos se dilatan. Esto causa un aumento en el flujo sanguíneo alrededor del cerebro, lo que aumenta la presión en los nervios cercanos y eso puede desencadenar los típicos dólares de cabeza que aparecen cuando se deja abruptamente la cafeína. Por último, como la mayoría de las drogas, la cafeína aumenta la producción de dopamina en los circuitos de placer del cerebro, ayudando así a mantener la dependencia de esta droga que es consumida diariamente por una parte importante de todos los adultos del mundo y se ha convertido en la droga psicoactiva más consumida, una droga perfectamente legal pero que durante mucho tiempo debió luchar contra los prejuicios. Antes les había contado que la preocupación por las propiedades del café fue muy grande cuando este llegó Europa, básicamente porque inicialmente se le dio como una bebida algo subversiva, una que animaba las discusiones sobre política y exaltaba los ánimos, por lo que se intentó prohibir en varios países. Otros tal como Gute pensaban que el café era directamente venenoso y probablemente esta preocupación fue clave para explicar uno de los primeros ensayos clínicos de la historia. El café llegó por primera vez asocia al alrededor del año 1647, pero no fue muy popular sino hasta inicios del siglo XVIII cuando se puso de moda entre los más ricos y la nobulesa. Sin embargo, en 1746 se emitió un édito real contra el café y el té, debido al supuesto mal uso y a los excesos en el consumo de estas bebidas. No solo eso, también se aplicaron fuertes impuestos sobre su consumo, multas muy altas a los evasores, y se decretó la confiscación de tasas de porcelana y a parato sus ados para colar café. Más tarde, el café fue completamente prohibido en Suecia, pero a pesar de esto el consumo continuó gracias al contrabando. El más preocupado por el consumo de café en Suecia era el mismísimo Rey Gustavo III, que estaba seguro de que el café era venenoso. Y para probar esta idea, el monarca que gobernó Suecia en la segunda mitad del siglo XVIII, hecho mano de dos presos condenados a muerte para convertirlos en sujetos experimentales, y ordenó que a uno de ellos le dieran varias tasas de café al día, y al otro varias tasas de té al día. Dos médicos fueron designados para seguir de cerca lo que se suponía, sería una muerte rápida y dolorosa. Pero pasaron días, semanas, meses y años. Los presos condenados a beber té y café no solo parecían no verse afectados por esto, sino que sobrevivieron a los dos médicos que supervisaban el experimento. En 1792, el Rey Gustavo III fue asesinado y no pudo presenciar el deselase de su experimento. El condenado que bebí a té murió pasados los 80 años, y más tarde lo hizo el bebedor de café. A pesar de estos resultados, para muchos resultaba evidente que el café podía ser perjudicial para la salud, algo que incluso hoy se escucha de vez en cuando, pero que no tiene sustentos científicos. Es más, el café ha demostrado una serie de efectos benéficos para la salud. Parte importante de los estudios que habían reportado efectos negativos, sobre el consumo del café en el cuerpo humano, tenían serias fallas metodológicas y se habían enfocado en efectos de sustancias aisladas, no de la mezcla de los más de mil compuestos que están presentes en una tasa de café. Algunos de esos estudios habían analizado la relación entre algunos componentes presentes en el café y la presión arterial o el desarrollo de ciertos tipos de cáncer. Un tema clave, la investigación sobre la caféina y el café, es que el café contiene cientos de otros fito químicos, es decir, compuestos químicos producidos por las plantas, que son biologicamente activos, es decir, que tienen efectos en nuestros cuerpos, incluyendo polifenoles como el ácido clorogénico y los lignanos. El alcaloide trigonelina, las melanoidinas formadas durante el tostado y cantidades modestas pero relevantes de magnesio, potasio y vitamina B3. Estos compuestos del café pueden reducir el estrés oxidativo, mejorar el microbioma intestinal y modulan el metabolismo de la glucosa y la grasa. Por el contrario, el café stol de terpenico, una molécula que está presente en el café sin filtrar, aumenta los niveles séricos de colesterol y lípidos, algo que puede ser relevante en personas que tienen niveles elevados de estas moléculas en la sangre. El café stol de terpenico es más abundante en el café preparado con prensa francesa, menos abundante en el expreso y casi no se detecta en el café preparado usando filtros de papel, ya que la molécula queda retenida en el filtro. Por eso se aconseja que quienes tiendan a tener niveles altos de colesterol o lípidos en la sangre, consuman café preparado con filtros de papel. Con respecto a la evidencia de los efectos del café en el cuerpo, es importante que la metodología de los estudios sea la adecuada. Por ejemplo, durante mucho tiempo se dijo que el café tenía un pronunciado efecto diurético y favorecía la perdida de agua. Sin embargo, no solo no hay evidencia conocida de personas que caigan desidratadas luego de beber café, sino que además la conclusión de que el café posee este efecto surgió de la mala interpretación de uno de los estudios más antiguos sobre el café. En ese estudio, a los participantes no se las permitió beber café durante varios días antes del ensayo, y el efecto observado luego de beber café estaba vinculado con la abstinencia previa a la que fueron sometidos. En sujetos que beben café de manera permanente, ese efecto diurético no se detecta. Un experimento más reciente monitoreó la producción dorina durante 24 horas en sujetos que bebieron durante el día exclusivamente bebidas con caféina, y se comparó con la producción dorina en sujetos que bebieron exclusivamente líquidos sin caféina. Independiente del tipo de líquido que bebieron, la producción dorina fue comparable. Lo que sugiere que en el largo plazo el café no tiene un efecto diurético. Sin embargo, ese efecto de manera aguda existe. La cafeína iníbe a la hormona antidurética producida por la glándula pituitaria, lo que hace que los riñones excreten más líquido en un momento determinado, algo que tiende a atenuarse en los bebedores regulares de café. Por otra parte, los efectos sobre el sistema circulatorio tampoco son tan graves como se pensaba antes. En personas que no han consumido caféina previamente, la ingesta de caféina elevan los niveles de adrenalina y también la presión arterial en el cortoplazo. Sin embargo, muy pronto se desarrolla tolerancia a este efecto, y los estudios de mayor duración indican que la ingesta aislada de caféina pura, no en forma de café u otras bebidas, da como resultado un aumento modesto de la presión arterial. Sin embargo, no se encontró ningún efecto sustancial sobre la presión arterial en los ensayos en los que se usó café, incluso entre las personas con hipertensión. Se cree que esto se debe a que otros componentes del café, como el ácido clorogénico, contrarestan el efecto del aumento de la presión arterial de la caféina. Esto nos recuerda que no comemos o bebemos moléculas aisladas, sino que mezclas complejas cuya interacción modifica los efectos individuales en las personas. Los tallajos indican consistentemente que el consumo de hasta seis tazas de café filtrado con caféina por día, no se asocia con un mayor riesgo de problemas cardiovasculares en la población general o entre personas con antecedentes de impertención, diabetes o enfermedades cardiovasculares, cuando se compara con personas que no beben café. De hecho, el consumo de café se ha asociado con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, con un mayor beneficio entre quienes deben de tres a cinco tazas por día y se ha observado una asociación inversa entre el consumo de café y enfermedades con horáneas, accidentes cerebrovasculares y muerte por enfermedades cardiovasculares. Por otro lado, estudios realizados en los Estados Unidos, Europa y Asia han demostrado una fuerte asociación inversa entre la ingesta de caféina y el riesgo de enfermedades de Parkinson, algo que no se observa cuando se usa café descafeinado, lo que sugiere que en este caso en particular el efecto sí depende directamente de la caféina. No siempre es así, investigadores de la Universidad de Otagua en Canadá descubrieron que seis tazas de café al día reducen el riesgo de cáncer de mamas las mujeres, un efecto que podría repetirse para otros tipos de cáncer. En este caso se cree que el efecto no sería mediado por la caféina, sino que por los anteoxidantes presentes en el café. De hecho, el café es la fuente más importante de anteoxidantes presentes en la dieta de los ciudadanos estadounidenses, mientras que otras fuentes relevantes como las frutas y verduras contribuyen con menos de una décima parte de los anteoxidantes en la dieta de los estadounidenses. Pero una cosa es cierta, la caféina sí es adictiva, pero solo levemente y los peores síntomas de abstinencia son los dolores de cabeza. Por otro lado, las mujeres embarazadas, o que estendandopecho, no deben beber más de dos tazas de café al día, una dosis máxima de 200 milígamos de caféina. A esta altura existe un gran cuerpo de evidencia que sugiere que el consumo de café con caféina, la principal fuente de ingesta de caféina en el mundo, no aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares o cáncer. De hecho, el consumo de entre 3 y 5 tazas de café con caféina al día se ha asociado constantemente con un menor riesgo de varias enfermedades crónicas. Por otro lado, es importante recordar que la ingesta de alta dosis de caféina sí puede tener varios efectos adversos y se han recomendado límites de 400 milígamos de caféina por día para personas adultas que no estén embarazadas o lactantes. Y 200 milígamos por día para mujeres embarazadas y lactantes. La gran mayoría de los adultos que consumen café siguen estas pautas, pero debido a la variación de persona a persona en el metabolismo y sensibilidad a la caféina, una cantidad menor o algo mayor puede ser apropiada en casos individuales. Al mismo tiempo, hoy es común que parte de los granos de café sean tratados para eliminar casi toda la caféina y hacer café descafeinado. En esos casos, la caféina resultante es purificada y se usa para fabricar entre otras cosas bebidas energéticas, las que suelen entre 4 y 5 veces la dosis de caféina de una taza de café. Estas bebidas son consumidas preferentemente por personas jóvenes y a veces mezclando las con alcohol. La diferencia del café en el caso de la caféina es que se descarga a la caféina. energizantes si se han reportado efectos adversos graves a la salud y se debe tener cuidado con el consumo de estas, ya que muchas veces la dosis de cafeína no es tenida en cuenta por quien las beben y además en esas bebidas no existen los otros componentes del café que son beneficiosos para la salud. Y así hemos llegado al final de este viaje por la historia del café, la bebida favorita de la infiturión de este podcast. Yo me despido como siempre agradeciendo su atención y particularmente dándole las gracias a mis muy queridos patrons. Cristenoteiza Andrés Altamirano Sebastián Toledo, Alberto Monti y Laura Claudia Dalenzón, Diego Molina, Germain Aralla, Pedro Maldonado, Ana Lucia Luna, Romina Mationi, Simón Castillo Riedemán, Diego Susías, Luciano Sisterna, Ricardo Llañez, Fernando Montenegro, Matías Banner Straten, Francisco Soto, la familia Flores Noguer, Manuel Morales, Daniela Allendes, Fernando Rode, la familia Jalfan von Dessauher, Yuseppe Carufo, David Pelado Pérez, Sebastián Umaña, Carolina Valle, Berúrin y Lleco, Michele Baró, Cristóbal Muen, la familia Ser Parre Olledo, Pablo y Milecita Villalados, la familia Ptanuz Ramos, Rosario Calderón, Pedro Castillo, Adrián Cataldo, el S. Podcast, que ichi binamoto José Luis Ulló a Amanda La Reín, Marcela Martínez, Trinidad Santana, la familia Matelúna Morán, Chris David Sanger, David Poblete, María Soledad Neira, Giovanni Rosales y Olivia Artiga. Nosotros nos vamos a escuchar el próximo viernes que esté muy bien, cuídense mucho, lávenselas manos y, por supuesto, que la ciencia los acompaña.

Podcast Summary

Key Points:

  1. El café tiene un origen legendario en Etiopía, con historias como la del pastor Kaldi y sus cabras energéticas, aunque la evidencia histórica más antigua data del siglo XV en Yemen.
  2. La cafeína, aislada por Friedrich Ferdinand Runge, actúa bloqueando los receptores de adenosina, reduciendo la somnolencia y aumentando la energía, pero puede generar dependencia física.
  3. El café fue visto como una bebida subversiva o satánica en Europa, pero ganó aceptación tras la aprobación del papa Clemente VIII y se extendió globalmente, con Brasil como mayor productor actual.
  4. Estudios modernos muestran que el café tiene beneficios para la salud, desmintiendo mitos históricos sobre su toxicidad, como en el fallido experimento del rey Gustavo III de Suecia.

Summary:

El episodio de La Ciencia Pop narra la fascinante historia del café, desde leyendas africanas hasta su impacto global. Comienza con la historia de Kaldi, un pastor que notó que sus cabras se volvían energéticas tras comer frutos rojos, y cómo un monje inicialmente los consideró obra del demonio, pero luego descubrió su potencial para crear una bebida estimulante. Aunque esta leyenda es apócrifa, la evidencia histórica sitúa el consumo de café en el siglo XV en Yemen, donde los monjes sufíes lo usaban para concentrarse en oraciones nocturnas.

El café se extendió por el mundo árabe, pero generó controversia: en Estambul, el sultán Murat IV prohibió su consumo y decapitaba a infractores. En Europa, fue visto como satánico hasta que el papa Clemente VIII lo probó y lo aprobó, impulsando la apertura de cafeterías. La cafeína, aislada por Runge, actúa bloqueando la adenosina, reduciendo la somnolencia, pero puede causar dependencia.

Un experimento del rey Gustavo III de Suecia intentó demostrar su toxicidad, pero los sujetos vivieron hasta edades avanzadas. Hoy, el café es la droga psicoactiva más consumida, con beneficios para la salud respaldados por la ciencia, y Brasil es su mayor productor.

FAQs

La leyenda cuenta que un pastor de cabras llamado Calde, alrededor del año 850, notó que sus cabras se volvían energéticas tras comer frutos rojos de un árbol. Al probarlos, él también sintió sus efectos, y aunque un monje inicialmente los consideró obra del demonio, al tostarlos y prepararlos en agua caliente, descubrieron una bebida que brindaba paz y lucidez.

La evidencia histórica y científica señala que la actual Etiopía es la cuna del café, desde donde los granos viajaron a Yemen y luego se extendieron por el mundo árabe y más allá.

Inicialmente, el café fue considerado una bebida satánica, pero el papa Clemente VIII lo probó y, al encontrar su sabor y aroma agradables, declaró que sería una lástima que solo los pecadores pudieran beberlo, dando su visto bueno alrededor del año 1600.

Runge aisló y caracterizó la cafeína por primera vez a principios del siglo XIX, después de que Johann Wolfgang von Goethe lo desafiara a identificar el compuesto responsable de los efectos estimulantes del café.

La cafeína tiene una estructura similar a la adenosina, una molécula que induce sueño, y se une a sus receptores sin activarlos, bloqueando así la somnolencia. También estimula la producción de adrenalina, aumentando la atención y la energía.

Estudios modernos han demostrado que el café, con más de mil compuestos, no es perjudicial y tiene efectos benéficos para la salud. Los estudios previos que sugerían lo contrario tenían fallas metodológicas.

Chat with AI

Loading...

Pro features

Go deeper with this episode

Unlock creator-grade tools that turn any transcript into show notes and subtitle files.