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[Retiro eucarístico 1/3] Homilía: Quédate con nosotros

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[Retiro eucarístico 1/3] Homilía: Quédate con nosotros

La homilía explora el amor eucarístico como un vínculo esponsal entre Cristo y el alma, inspirada en San Juan de Ávila. Se destaca que Jesús, como esposo, anhela estar con nosotros, y el alma debería tener mil corazones para corresponder a tal amor. El reto es reanimar este amor y evitar que la adoración se convierta en rutina. Usando el pasaje de los discípulos de Emaús, se muestra cómo Cristo camina a nuestro lado incluso cuando no lo reconocemos, y su presencia se revela al partir el pan y al hacer arder el corazón con su palabra. La adoración debe ser un encuentro personal, no un acto mecánico, superando la costumbre que embota el alma. Se advierte contra la tentación de ser "Marta inquieta" y se invita a imitar a María, quien eligió la parte mejor: estar en silencio y disponibilidad ante el Señor. El Directorio de vida contemplativa subraya que este "Unum Necessarium" fundamenta toda la vida, no solo la religiosa. La oración final pide reavivar la fe y el amor eucarístico, para que el sagrario no sea rutina sino un milagro que transforma, y María, como mujer eucarística, guíe a los fieles a una entrega total que los haga salir de la adoración más pobres pero más llenos de Cristo.

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877 Words, 4892 Characters

Spanish
El Amor Eucarístico y el Reconocimiento en Emaús La relación que tenemos con la eucaristía es como la del esposo con nuestra alma esposa dice San Juan de Ávila, que Cristo viene como desposado, que no puede estar sin ver y hablar a su esposa. Él quiere estar con nosotros y dice algo hermosísimo. El alma debería tener 1000 corazones para responder a tal amor. Deberíamos tener 1000 corazones para responder al amor tan grande que nos tiene Jesús. Así que este día de retiro vamos a tratar de reanimar el amor a Jesús. ¿Eucaristía para estar delante del santísimo, no como quién cumple? Sino como una esposa que va al encuentro del esposo, vamos a ver en esta homilía que se puede titular, Quédate con nosotros en la introducción y luego en la en los primeros puntos llamadas contemplativas de la eucaristía y finalmente, en el punto de la tarde, la eucaristía que deleita y transforma. Vamos a usar algunos textos de San Juan de Ávila, también berdi esponssa y el Directorio de vida contemplativa nuestro, así como un par de textos del padre nieto. Quédate con nosotros, particularmente los discípulos de Mauss. A mí me encantan ese estar desanimados, estar sin rumbo, con la mirada perdida y que de pronto te sale el encuentro del señor, que no te lo esperabas. Y hacer ver tu corazón. Y después de una caristía todo tiene sentido y entonces recapacitan van para atrás en su memoria y entienden lo que había hecho Jesús por ellos entienden la providencia y así van corriendo a anunciar a los demás. Caminan con tristeza, con la cabeza llena, con el corazón cansado. Y el señor Ya está a su lado, aunque ellos no lo reconocen, no está lejos. Ya estaba caminando con ellos y lo reconocen. Finalmente, al partir el pan lo reconocen por 2 cosas que solo Cristo podía hacer, hacer arder el corazón con su palabra y partir el pan. Reconocer a Cristo: Superando la Costumbre en la Adoración Eso mismo pasa muchas veces en la vida. Contemplativa en la vida de adoración al señor, No es que el señor No esté, está, no es que se haya ido. Aunque no lo sintamos está. El problema suele ser otro. Y es que el corazón se nos acostumbra, la mirada se embota, el alma se vuelve un poco pesada cada vez. Y entonces uno sigue yendo a ese encuentro, a esa hora, a ese lugar. Pero puede empezar a moverse en medio de un misterio tan hermoso, tan profundo, sin dejarse herir otra vez por ese misterio. Así que pedimos esa gracia. Volver a reconocerte, señor. No simplemente hacer mejor la adoración, cumplir mejor con la adoración, no simplemente estar más recogida y no distraerme frente al señor. También eso, pero más todavía volver a reconocer que allí está él es el mismo que habló en Galilea, el mismo que su sangre, el mismo que murió y resucitó. El mismo que se dejó tocar por la Magdalena, el mismo que te dice que te dijo, yo estaré con ustedes todos los días, siempre va a estar el señor ahí para nosotros siempre San Juan de Ávila, dice una frase conmovedora, dice que Cristo viene a nosotros en el Santísimo. Como desposado que no puede estar sin ver y hablar a su esposa ni un solo día. Y Añade que si el alma lo entendiera de verdad querría tener 1000 corazones para responder, ahí está todo. El Encuentro Contemplativo y la Transformación por María Entonces no entramos a la oración, simplemente como a un acto piadoso, entramos a un encuentro. No solo entramos a un lugar sagrado, sino a donde el esposo nos espera. No solamente miramos a un a una hostia consagrada, sino está ahí Cristo que te quiere hablar en el corazón. Por eso hay que cuidar esa tentación muy sutil de Marta Marta malentendida. No la Marta Santa del amor concreto en la práctica, sino la Marta inquieta que sigue el señor. Pero dispersas, particularmente, han sido llamadas las contemplativas a contemplar, a custodiar lo que el mundo pierde rápido y es la capacidad de estar, de mirar, de adorar, de dejar que el señor Sea el centro sin necesidad de hacer otra cosa como María, que eligió la parte mejor. El Directorio de vida contemplativa toma precisamente esa palabra para describir el Unum Hechasarium sobre el que se funda toda la obra, toda la obra de nuestra vida, no solo la vida contemplativa o religiosa, toda la vida de una familia. Entonces pidamos nuevamente, señor Vuélvenos, a encender la fe, el amor en TI eucaristía, que arda otra vez el corazón delante del sagrario, que no nos acostumbremos a tu presencia. Que no se vuelva rutina, lo que es un milagro que al partir el pan, al adorarte, al hacer silencio delante de TI, podamos decir con verdad, quédate con nosotras, señor, que María, Mujer eucarística, nos enseña a estar como ella, sin ruido, sin apuro, sin reclamar nada, sino enteramente disponibles a que el el Cristo, el señor, Nos comunique lo que él desee. Porque cuando pasa eso no salimos de la adoración, igual salimos más pobres, pero más llenos, más escondidos en él, pero más fecundos.

Podcast Summary

Key Points:

  1. La relación con la Eucaristía se compara con un encuentro esponsal entre Cristo y el alma, donde Jesús desea estar con nosotros y merece mil corazones para responder a su amor.
  2. Los discípulos de Emaús ilustran la experiencia de reconocer a Cristo al partir el pan y al sentir arder el corazón con su palabra, superando la tristeza y la rutina.
  3. La adoración no debe ser un mero cumplimiento, sino un encuentro vivo con Cristo, evitando la costumbre que embota la mirada y el alma.
  4. María, como modelo contemplativo, enseña a estar en silencio y disponibilidad ante el Señor, eligiendo la parte mejor y permitiendo que Él transforme el corazón.

Summary:

La homilía explora el amor eucarístico como un vínculo esponsal entre Cristo y el alma, inspirada en San Juan de Ávila. Se destaca que Jesús, como esposo, anhela estar con nosotros, y el alma debería tener mil corazones para corresponder a tal amor. El reto es reanimar este amor y evitar que la adoración se convierta en rutina.

Usando el pasaje de los discípulos de Emaús, se muestra cómo Cristo camina a nuestro lado incluso cuando no lo reconocemos, y su presencia se revela al partir el pan y al hacer arder el corazón con su palabra. La adoración debe ser un encuentro personal, no un acto mecánico, superando la costumbre que embota el alma. Se advierte contra la tentación de ser "Marta inquieta" y se invita a imitar a María, quien eligió la parte mejor: estar en silencio y disponibilidad ante el Señor.

El Directorio de vida contemplativa subraya que este "Unum Necessarium" fundamenta toda la vida, no solo la religiosa. La oración final pide reavivar la fe y el amor eucarístico, para que el sagrario no sea rutina sino un milagro que transforma, y María, como mujer eucarística, guíe a los fieles a una entrega total que los haga salir de la adoración más pobres pero más llenos de Cristo.

FAQs

San Juan de Ávila compara la relación del alma con la Eucaristía como la de una esposa con su esposo, donde Cristo viene como desposado que no puede estar sin ver y hablar a su esposa ni un solo día.

Lo reconocieron al partir el pan y porque su corazón ardía mientras Él les hablaba, dos cosas que solo Cristo podía hacer.

El corazón se acostumbra y la mirada se embota, haciendo que se vaya al encuentro sin dejarse herir por el misterio, como si fuera rutina en lugar de un milagro.

Significa no solo cumplir con un acto piadoso, sino ir a donde el esposo nos espera, donde Cristo te quiere hablar en el corazón, superando la tentación de ser como Marta inquieta.

Se pide volver a reconocer a Cristo en la Eucaristía, que no se vuelva rutina, y que el corazón arda otra vez delante del sagrario.

María, como mujer eucarística, enseña a estar sin ruido, sin apuro, disponibles para que Cristo comunique lo que desee, saliendo más pobres pero más llenos y fecundos.

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