La presentación aborda cómo la actual crisis global, que afecta a la vida laboral, personal y digital, exige una transformación profunda en la forma en que los seres humanos enfrentan el cambio. Se enfatiza que la mente humana, aunque preparada para desafíos, se resiste a los cambios por condicionamientos, lo que genera sufrimiento. Para superar esta situación, se propone el concepto de resiliencia, una capacidad natural del ser humano para resistir y recuperarse ante la presión. Esta resiliencia se construye cuidando tres dimensiones fundamentales: la física (ejercicio, alimentación, descanso), la mental (desapego del pasado y futuro mediante la meditación) y la anímica (empatía, amor y conexión con los demás). Se destaca que el cuerpo, al estar inactivo por el sedentarismo, sufre problemas fisiológicos, mientras que el sueño y la alimentación influyen directamente en el equilibrio emocional. La mente, por su parte, se libera de patrones negativos mediante la atención plena. Finalmente, la dimensión anímica promueve la unidad humana, la compasión y el encuentro real, superando barreras como la distancia o el miedo. Al cuidar estas tres dimensiones, el ser humano no solo sobrevive, sino que se transforma, pasando de una consistencia rígida a una mayor flexibilidad y fortaleza, como el acero en lugar del hierro. Este proceso lleva a un crecimiento profundo y a una mayor capacidad para enfrentar futuros desafíos con serenidad, entusiasmo y confianza.
Bueno, buenas tardes a todos, un honor estar en esta espacio, en Lighted, buenos días,
buenas noches, también a nuestros amigos, hermanos de otros países que están hoy,
igual de presentes para nosotros, y cuando hablamos de temas como nuevas formas de trabajar,
si te le trabajo, yo creo que tenemos que ampliar la visión, es una nueva forma de vivir,
el ser humano tiene un apego extraordinario a ese mundo que es un mundo familiar y que se
llama de una manera confusa zona de confort, la zona de confort no necesariamente es
cómoda, la zona de confort sencillamente marca un entorno familiar, es decir algo conocido,
y verdaderamente, aunque el cerebro humano sí está preparado perfectamente para hacer
frente a los desafíos, los cambios, la infertidumbre, la volatilidad, la complejidad,
todo eso, la mente humana por nase de condicionamientos no está nada justo con los cambios.
Entonces, la situación que estamos viviendo actualmente trasciende el mundo laboral y
llega ampliamente y con enorme profundidad al mundo relacional y al mundo digital.
Pues nosotros lo que necesitamos es descubrir qué podemos hacer para navegar por esta tormenta,
con serenidad, con entusiasmo y con confianza, mantener la serenidad, mantener la ilusión
y la confianza parece algo profundamente contra intuitivo, en una ocasión un medio
de prensa me dijo con esta realidad que vamos a soñar, comiciendo no tienen ningún sentido
soñar nada, yo creo que es más bonito y más útil hacerse otra pregunta, que tipo
de sueño tenemos que soñar precisamente para transformar esta realidad.
El ser humano ha de entender varias cosas primero, que cuando pasa por un momento de
infertidumbre, un momento complejo que no puede controlar eso se experimenta como sufrimiento,
no es agradable y tenemos que ser capaces de trascender ese dolor, tenemos que ser capaces
de trascender esa dificultad para crezar, hay un síndrome muy conocido desde la guerra
del Vietnam, el síndrome de estrés postraumático que se da con relativo a frecuencia en personas
que han experimentado situaciones críticas, allí por ejemplo obviamente un conflicto
bélico también sado en personas que han quedado atrapadas en coches después de accidentes,
después de terremotos etc. y una de las cosas que llamó la atención es que un porcentaje
nada desdeñable de personas a pesar de haber pasado por semejantes horrores, después
de eso como seres humanos habían crecido y este concepto que no se valoraba nos había
considerado como posibilidad empezó a llamar la atención, es lo que se llama el crecimiento
postraumático, el crecimiento después de una estación difícil, obviamente lo que
estamos viviendo todos es bastante traumático, no solo por pérdidas de vidas humanas,
no solo por enfermedad en sí, aunque las personas se recuperen, sino también por pérdidas
económicas, por personas que ven como sus empresas que las han creado con tanto cariño,
con tanto compromiso, con tanto esfuerzo, pues empiezan un proceso de caída que no saben
como parar, es un momento francamente traumático, e intentar negar esa realidad es como negar
que estamos en este espacio y pretender que estamos en otro, estamos en una realidad, en este
caso el espacio es agradable, el espacio sin embargo, el contexto en el que vivimos es un
contexto difícil, entonces aquí es donde hay que poner en marcha un concepto que se
llama resiliancia, es una palabra extraña, ingleses resilience, es decir, es más menos
lo mismo y no recuerda un poco ese junco que cuando el viento le empuja, se dobla, se
pliega, pero no se quiebra y cuando el junco ya no está sometido a la presión tremenda
del viento ese junco vuelve, es decir, la capacidad de resistir un determinado grado de
formación y la capacidad de recuperarse una vez que ha sido deformado, eso define la
resiliancia, entonces cuando nosotros conseguimos ser resilientes, conseguimos ser resilientes,
es decir, conseguimos no quebrarnos ante la presión, no quebrarnos ante el dolor,
no quebrarnos ante la dificultad, no quebrarnos ante el incertidumbre, ese junco se hace
más robusto, y ese junco en el futuro le deformarán mucho menos los acontecimientos
exteriores y se recuperarán mucho antes, nosotros como podemos ganar en resiliencia
en esta situación, que es una situación nueva, es una situación que nos ha descolocado
a todos y que ha conseguido algo que parecía imposible que es generar un impacto a nivel
global, pues nosotros tenemos que tener en cuenta que sean el trabajo, sea en las relaciones
personales con tus seres más queridos, sea con tus clientes, sea contigo mismo, contigo
mismo, hay una serie de dimensiones presentes en todo ser humano, este Santiago de Chile,
este en Lima, este en Madrid, este en Melbourne, este donde este, que si las cuidamos, si
las tres cosas, las tres dimensiones las cuidamos, es inevitable que aumentemos la resiliancia,
inevitable, y por qué son tres dimensiones, pues porque el ser humano es así, es como
si vemos un precioso tapiz del siglo XVII, por ejemplo que son algunos tapizes más bonitos
que yo he visto, y ves que tiene tres hilos de colores y si tu quitas uno de esos hilos
el tapiz ya no es el mismo, los tres tapizes se un, las tres hilos de colores se unen
de tal manera que al final le dan esa belleza, esa distinción al tapiz, pues nosotros
tenemos tres hilos de colores, con los cuales se construye el tapiz más hermoso que se puede
construir que es un ser humano, uno de los tapizes, uno de los, perdón, no de los hilos,
uno de los colores correspondería la dimensión física a nuestra corporalidad a nuestro cuerpo,
la otra dimensión correspondería al aspecto, el otro hilo de colores correspondería al aspecto
mental, al funcionamiento de nuestra mente, es cierto que nadie tiene muy claro que es
la mente humana, hay algunos neurocientíficos que consideran que la mente es una pura
emanación del cerebro, es decir que el producto natural, la emergencia natural de un cerebro
formado por 100.000 millones de neuronas y 100.000 millones de conexiones aproximadamente,
eso es la mente, sin embargo hemos visto que eso no siempre es así, sabemos perfectamente
que el cuerpo en el cuerpo se generan procesos mentales, por ejemplo sabemos que en el tubo
digestivo hay un cerebro que tiene ni más ni menos que 500 millones de neuronas y que
está afectando directamente a los estados de ánimo, también sabemos por ejemplo que el
corazón tiene aproximadamente 45.000 neuronas, neuronas muy especiales, muy diferentes a
las neuronas habituales y que está mandando simplemente con la frecuencia cardíaca, un mensaje
al centro del miedo en el cerebro para decir si el entorno es seguro o no, es decir, no
es el cerebro el que informa el corazón, es el corazón el que informa el cerebro, claro
esto verdaderamente ha descolocado muchos de los conocimientos y de las creencias que
teníamos en medicina, entonces la mente por tanto es probablemente un puente entre el mundo
de la energía y el mundo de la materialidad, o podíamos decir entre el mundo del espíritu
concedido, concedido en una manera muy amplia y el mundo de lo material, bien, y la tercera
dimensión es la dimensión anímica, es decir, es lo que trasciende al ser humano, es el
interés por los demás, es el amor en la naturaleza, es encontrar la unidad en la diversidad, es
por tanto celebrar siempre la diversidad, es no permitir ni que ideas políticas ni
que ideas religiosas ni que ideas culturales puedan separarnos en lo más profundo que
es nuestra humanidad, nuestra, nuestro anelo de estar juntos, nuestro anelo de ayudarnos
unos a otros a ser más felices y sufrirmenos, entonces si nosotros cuidamos estas tres dimensiones,
la dimensión física, la dimensión corporal, la dimensión mental que obviamente está conectada
como ese hilo con los otros hilos del tapiz y la dimensión anímica, inevitablemente hay
un aumento de resiliencia y de esta situación que afecta al mundo laboral, al mundo de la educación,
por supuesto, al mundo a las relaciones, vamos a experimentar, como consecuencia, esto
un crecimiento, es decir, después de esta situación traumática que es la que es y que
es dura y es desagradable, experimentaremos un crecimiento, es decir, en lugar de quebrarnos
de ser un junco que se quiebra, o un junco que se queda doblado y no puede volver a su
situación de partida, nos convirtimos en juncos mucho más flexibles y simultaneamente
mucho más robustos, es decir, pasamos de la consistencia del hierro a la consistencia
del acero, el acero no solamente es más sólido que el hierro, sino que es más resiliente
que el hierro, el acero tiene un coéficiente que le dé flexibilidad que no tiene el hierro
se que ha deformado y el acero dentro unos límites puede volver, bien, que aspectos tenemos
que cuidar en las tres dimensiones, la dimensión del cuerpo, la dimensión del amente y la dimensión
anímica, la dimensión del alma, entendida en un sentido amplio, como trascendencia, del
verbo, transcando ir más allá de uno mismo de su propio.
ego de su propio ego. A nivel corporal y esto es importantísimo, señalarlo sobre todo cuando se
pasa tanto tiempo en casa, a nivel corporal hay que hacer varias cosas para cuidar el cuerpo, la
dimensión corporal. La primera cosa es el ejercicio físico. El sedentarismo acaba matando.
En países como España, el 30% de la población tiene muchos problemas a nivel fisiológico y
bioquímico porque no hacen absolutamente nada de ejercicio y yo conozco personas en la época más
dura que hemos vivido, que han recorrido kilómetros moviéndose por su pasillo. Te lo han hecho
mil veces, lo han hecho mil veces para el hecho kilómetro. Es importante un ejercicio, pero ejercicio
es importante para cuidar el cerebro, está demostrado que cuando uno hace ejercicio físico, las
posibilidades de caer en un proceso de ansiedad o de presión se reducen drásticamente. No entra
en más profundidad por temas del tiempo, entonces ejercicio físico es lo primero, hay que tener mucho
cuidado porque cuando se trabajan tantas horas en casa, la tendencia al sedentarismo se multiplica.
En segundo lugar hay que cuidar la nutrición, todos estamos experimentando estrés. El estrés no
es más que la salida de los familias, se activan automáticamente los mecanismos del estrés y cuando
uno se estresa, se libera cortisol y el cortisol lo que quieres llenar la sangre de azúcar. Entonces
nos convertimos en personas hábidas de dulces, esos dulces que se ingieren en exceso se sabe que
producen inflamación cerebral, que favorece la aparición de ansiedad y de presión, no la queremos ni
la ansiedad ni la de presión, en ningún momento de la vida y menos en una situación donde tenemos que
estar especialmente entusiastas con un ánimo más elevado. En tercer lugar el tema del dormir, vamos a. Nuestra sociedad no acaba de entender la importancia del dormir, muchas personas creen que dormir
es perder el tiempo. Durante el sueño se activan genes nocturnos que evitan que haya mutaciones
cancerígenes. Durante el sueño el sistema climfático, que no es el climfático, el cerébro,
limpia el cerébro de proteínas anómalas que si se acumulan pueden dar trastornos de generativos.
Entonces hay que acostarse sin estar viendo pantallas que mitan luz azul, porque interferimos la
liberación de melatonina que empieza a liberarse a las nueve de la noche y alcanza su pí contra
a 11 y las tres. Si nosotros no cuidamos el descanso y nos dedicamos a estar torrato contestando
image, viendo cosas, interferimos el sueño y aumentan los niveles de estrés, favorece la ansiedad y
favorece la impresión. Eso en cuanto a la parte física, por no estenderme. Habría otras dimensiones
que son la respiración y la postura, pero las dejó para otra ocasión. La parte mental me voy
exclusivamente una cosa, no hay que tolerar que la mente nos lleve al pasado para lamentarnos por lo
que hicimos o dejamos de hacer o que nos proyecta al futuro para preocuparnos por lo que va a suceder y
que no vamos a ser capaces de gestionar. Esto es una enfermedad de la mente, que se descubrió hace 3.500
años y que está perfectamente reflejado en el vagabad Guita. ¿Cómo lo hacemos entrenando el musculo
de la atención? Las prácticas de la meditación, las prácticas del mindfulness, no se ayudan a
centrar la atención y a saltar de lo que se llama la red neuronal por defecto a la red ejecutiva
central. La red neuronal por defecto es la base de la infelicidad del ser humano y influye directamente
en la enfermedad. La red ejecutiva central se activa cuando nos enfocamos en la tarea, mejora el
funcionamiento de sistema imunes que es precisamente el que nos tiene que defender de los virus, además
nos hace sentirnos más tranquilos, más confiados y nuestro rendimiento aumenta, luego a nivel mental
también hay que hacerlo y termino con la parte anímica. La parte anímica no tiene sentido
si no trascendemos el yo y nos encontramos con el tú y nos encontramos para generar el nosotros,
es el momento de la cordialidad, es el momento de la empatía, es el momento de la compasión,
es el momento del perdón y no utilizar la pobre excusa de que como tenemos más carillas y
no nos podemos abrazar, no podemos generar ese encuentro. Afortunadamente el amor, el ideal del
encuentro no puede ser contenido ni por una mascarilla ni por una distancia de seguridad, entonces
no busquemos excusas que nos las creemos es el problema y que nos limitan nuestra capacidad de
encontrarlos, si nos queremos encontrar los ojos son los primeros que transmiten la mirada
apreciativa, el tono de voz también y hay una energía que ya se puede medir, que emite el propio
corazón y que llega a la otra persona, entonces si cuidamos sus respectos, sea el trabajo en casa,
sea el trabajo, mitad en casa, mitad en la oficina, sea lo que sea, aumentaremos nuestra residencia y
cuando esta situación pase que pasará, diremos, fue duro, hemos crecido.
Podcast Summary
Key Points:
La zona de confort no es necesariamente cómoda, sino un entorno familiar y conocido que la mente humana resiste ante los cambios.
La situación actual es traumática en múltiples niveles
La resiliencia se define como la capacidad de resistir y recuperarse de la presión, como un junco que se dobla pero no se quebra.
El ser humano se construye a través de tres dimensiones
El cuerpo necesita ejercicio, una alimentación equilibrada y un sueño de calidad para mantener la salud física y mental.
La mente debe liberarse del pensamiento en el pasado o en el futuro, mediante prácticas como la meditación y el mindfulness.
La dimensión anímica implica conectar con el otro, practicar empatía, compasión y perdón para fortalecer la unidad humana.
A través del cuidado de estas dimensiones, el ser humano pasa de ser frágil a ser más flexible y robusto, como el acero en lugar del hierro.
Summary:
La presentación aborda cómo la actual crisis global, que afecta a la vida laboral, personal y digital, exige una transformación profunda en la forma en que los seres humanos enfrentan el cambio. Se enfatiza que la mente humana, aunque preparada para desafíos, se resiste a los cambios por condicionamientos, lo que genera sufrimiento. Para superar esta situación, se propone el concepto de resiliencia, una capacidad natural del ser humano para resistir y recuperarse ante la presión.
Esta resiliencia se construye cuidando tres dimensiones fundamentales: la física (ejercicio, alimentación, descanso), la mental (desapego del pasado y futuro mediante la meditación) y la anímica (empatía, amor y conexión con los demás). Se destaca que el cuerpo, al estar inactivo por el sedentarismo, sufre problemas fisiológicos, mientras que el sueño y la alimentación influyen directamente en el equilibrio emocional. La mente, por su parte, se libera de patrones negativos mediante la atención plena.
Finalmente, la dimensión anímica promueve la unidad humana, la compasión y el encuentro real, superando barreras como la distancia o el miedo. Al cuidar estas tres dimensiones, el ser humano no solo sobrevive, sino que se transforma, pasando de una consistencia rígida a una mayor flexibilidad y fortaleza, como el acero en lugar del hierro. Este proceso lleva a un crecimiento profundo y a una mayor capacidad para enfrentar futuros desafíos con serenidad, entusiasmo y confianza.
FAQs
La resiliencia es la capacidad de resistir el estrés, recuperarse de dificultades y mantener la serenidad frente a la incertidumbre. Es fundamental para superar momentos traumáticos y transformarlos en crecimiento personal.
El sedentarismo puede provocar problemas fisiológicos y aumenta el riesgo de ansiedad y presión. El ejercicio físico ayuda a reducir estos niveles y mejora la salud mental y cerebral.
El estrés incrementa la liberación de cortisol, lo que lleva a un aumento de azúcar en la sangre y a la ingesta excesiva de dulces. Esto provoca inflamación cerebral y favorece la ansiedad.
Durante el sueño, el cerebro se limpia de sustancias dañinas y se activan genes que previenen enfermedades. Dormir mal aumenta el estrés, la ansiedad y la presión.
La dimensión anímica se refiere al amor por los demás, a la empatía, la compasión y la búsqueda de la unidad en la diversidad, elementos esenciales para la conexión humana profunda.
La mente tiende a volverse negativa, rumiando el pasado o temiendo el futuro. Practicar la atención plena y la meditación ayuda a controlar estas patrones y a activar el funcionamiento mental positivo.
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