Relatos Macabros de Velorios y Funerarias - Octubre de Relatos Vol. 2
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En varias historias compartidas, se destaca el misterio y la tensión que rodean los velorios como escenarios para experiencias paranormales. Una persona en una funeraria en Portland escucha pasos extraños mientras duerme, lo que la hace dudar de si fue una ilusión o una presencia real. Otra protagonista, durante un velorio de su abuelo, escucha una voz conocida que le dice "changuita", y al escucharla desde su habitación, se siente profundamente asustada al pensar que podría ser un espíritu. En otro caso, una madre ve a su hermano muerto parado junto al ataúd y lo sigue hasta una casa abandonada donde encuentra una caja de joyas que había sido ocultada por su hermano durante años. Las joyas habían desaparecido tras la muerte de dos hermanas que vivieron juntas, y el hermano las guardó para ayudar a su madre a pagar tratamientos médicos. Aunque hay explicaciones racionales, como el sueño o el cansancio, las experiencias son tan precisas que generan una sensación de certeza sobre la posibilidad de que los muertos puedan interactuar con los vivos. Estas historias resaltan la sensibilidad humana ante la muerte, la profundidad de los vínculos familiares y la creencia en la continuidad de la existencia después de la muerte. La comunidad de relatos valora estas narrativas como ejemplos de cómo los momentos de duelo pueden abrir puertas a fenómenos que parecen inalcanzables para la lógica cotidiana.
Mi mamá estaba solo en la funeraria, nadie más se quedó, en la madrugada, a alguna despertó, una sensación extraña, cuando abrió los ojos yo a su hermano muerto, parado afuera de su ataud, con el mismo maquillaje que ella había odiado pues lo hacía verse horriblemente pálido. Continuamos este octubre de relatos, ahora acercándonos a otro escenario perfecto para una historia paranormal, los velorios, donde se difumina la línea que nos separa a los vivos de los mordos y donde de la sensibilidad nos puede hacer percibir cosas que en cualquier otro momento nos parecerían invisibles, totalmente ajenas, te invitamos a escuchar y a que sigas comentando cuál quieres que es el siguiente escenario para octubre de relatos, por ahora es momento de cerrar los ojos y dejarse llevar, porque estás escuchando relatos de la noche. O la comunidad de relatos de la noche, esto me pasó desde algunos años ya, cuando recién llegué a vivir a todos Unidos, yo soy mexicano y desde que vivía ya me dedicé a los servicios vulnerarios, no es que uno se acostumbra a trabajar con los muertos, porque al menos yo siento que nunca podría hacerlo, pero sí aprendía que era mi trabajo, aprendía a preparar cuerpos, ayudar durante los servicios, hasta acompañar a las familias, porque eso es muy difícil, muy delicado, y creo que soy bueno en ese tipo de cosas, así que cuando llegué a estos Unidos, uno de las primeras cosas que hice fue buscar trabajo en lo mismo, terminé hasta acá en Portland, Oregon y por suerte encontré el lugar bastante rápido en una funeraria, una de las primeras cosas que me sorprendieron fue que las funerarias aquí, a veces son diferentes a las que tenemos en México, esta por lo menos lo era, era literalmente una casa, una casa grande, antigua, adaptada para dar servicios vulnerarios, abajo estaba la sala donde recibían a la familia, y también las áreas donde trabajamos con los cuerpos, arriba estaban las habitaciones, de hecho mi jefe vivía ahí mismo, de su el principio me apareció rarísimo, aunque ya lo había visto en las películas, el dormía arriba y abajo podía haber uno o dos personas muertes, esperando su servicio el desilliente, cuando solo comenté el serrió, porque para él ya era completamente normal, porque llevaba muchos años viviendo así, nos llevamos vientes del principio, quizás porque yo ya tenía experiencia y no tuvo que enseñarme casi nada, fue tomando confianza bastante rápido, y después de un tiempo hubo una ocasión en que necesitaba salir de Portland, no recuerdo exactamente que fue, pero sí que era muy urgente, iba a pasar la noche afuera y me preguntó si podía quedarme encargado de la funeraria, es decir que se me podía quedar en la casa, le dije que sí porque la verdad no me preocupaba, yo ya había pasado noches trabajando en funerarias en México, y sabía que obviamente no iba a ocurrir nada, me explicó algunas cosas antes de irse y me dijo que podía dormir en una de las habitaciones arriba, la segunda habitación estaba vacía, tenía cama y podía quedarme ahí sin problema, esa noche había dos cuerpos en la funeraria, una niña y un señor muy gordo, obviamente no voy a contar cómo murieron ni nada de eso, porque no viene al caso, y además esas son cosas que quiero respetar, solamente los menciono porque eran las únicas otras dos personas que habían a casa, no había ningún servicio esa noche, no había familiares, mi jefe se había ido las puertas se estaban cerradas, estábamos solamente ellos dos y yo, en Portland yo ve mucho y esa noche no había parado de llover, era un atormentas inviento pero bastante fuerte, una lluvia constante que golpeaba las ventanas y que después de un rato hasta me empezó a rullar, se reviento de los puertas revise que todo estuviera en orden y subía la habitación, estuviera un rato con el teléfono y después apagé la luz para intentar dormir, no sé cuánto tiempo había pasado cuando escuché algo, algo abajo, al principio no le prestaba atención, era una quesa muy vieja de madera, yo llevaba suficiente tiempo trabajando ahí para saber que hacia ruidos, la madera tronaba, se escuchaban las tuberías, algunas puertas se movían un poco y además estaba lluviendo, bien podía hacer la lluvia, entonces escuché algo en la escalera, como si alguien viniera subiendo, me quedé quieto, esa escalera tenía un sonido muy particular, era de madera y crujía muchísimo cuando alguien subía, yo lo utilizaba todos los días, sabía perfectamente como sonaba, alguien estaba subiendo, me incorporé en la cama y me quedé viéndose a la puerta, por un momento pensé que mi jefe había regresado, era lo único que tenía sentido, a lo mejor había olvidado algo o sus planes habían cambiado, pero no escuché que se abrieran ninguna puerta abajo, y los pasos siguieron subiendo muy despacios hasta que llegaron al segundo piso, ahí dejaron de escucharse por unos segundos, yo estaba sentado en la cama mirando la puerta, y como se han de imaginar, ya no tenía ninguna intención de salir a revisar, entonces escuché los pasos otra vez, ahora acercándose por el pasillo, acercándose en la habitación y se detuvieron justo afuera de la puerta, se quedaron ahí, nada más, del otro lado de la puerta, sabía que quien hubiera subido, estaba del otro lado, me quedé quieto, sin saber qué hacer, sé que probablemente fueron segundos, pero en ese momento se sintió como un tiempo larguísimo, después se volví a escuchar algo, los pasos recurrieron otra vez el pasillo, llegaron hasta la escalera y comenzaron a bajar, se escucharon hasta llegar al primer piso, creo yo, porque después ya no escuché nada, yo no bajé comunidad, ni siquiera intenté averiguar que había sido, me quedé dentro de la habitación con la puerta cerrada hasta que empezó a amanecer, sé que alguien podría decirme que seguramente fue la casa, la lluvia, las tuberías, lo que quieran, pero yo trabajaba ahí, conocí en los ruidos de esa casa y sé perfectamente cómo soneva e desescalera cuando alguien caminaba, y eso fue lo que escuché, como les digo, esa noche que solamente estábamos tres personas ahí, yo y los cuerpos de una niña y del señor gordo, hasta hoy no sé cuál de los dos me da más miedo a pensar que fue el que subía buscarme, o la comunidad de relatos en la noche, mi nombre es iris y lo que les voy a contar me pasó cuando tenía 16 años, durante el velurio de mi abuelo materno, en chapas, antes de comenzar tengo que decir algo sobre él, porque creo que es importante para entender lo que pasó esa noche, mi abuelo no era una buena persona, sé que puedes escucharse muy feo de decir algo así de alguien que llamurió, sobre todo siendo parte de tu familia, pero tampoco tendría sentido tratar de cambiarlo ahora, era un hombre malo, muy duro, de esos hombres que creen que porque tienen dinero, porque le dan trabajo a otras personas, pueden tratar las como quieran, él tenía una finca de gent y abas, no les puedo decir cual, porque ahora es administrada por mis tíos, pero es una propiedad bastante grande, había ganado, sembraban algunas cosas, y tenía varios trabajadores que vivían muy cerca, algunos incluso dentro de la misma finca con sus familias, mi abuelo había vivido ahí la totalidad de su vida, dicen que nunca salió más de una noche de ahí, mi mamá creció también a una finca, aunque eso fue mi joven, creo que en cuanto pudo, nosotros no vivíamos chapas, íbamos de vez en cuando
generalmente en vacaciones o cuando había algún compromiso familiar al que mi mamá no podía decir que no, así que yo nunca tuve una relación ni siquiera cercana con mi abuelo y la verdad tampoco quería tenerla, no es que me hubiera hecho algo directamente, pero lo que mi mamá me contaba, o la forma en que nos hacían sentir incómodos como juzcándonos era suficiente, no recordaba lo visto jugar con nosotros cuando éramos niños, no recuerdo que me abrazara una sola vez, cuando llegamos a la finca mi mamá nos decía que fuéramos a saludarlo y nosotros ídamos casi como si fuera una aplicación, buenas tardes abuelo, le decíamos, ya la pena se levantaba la mirada, veis fuera todo, y bueno con sus hijos habia sido peor, mi mamá casi nunca hablaba de su infancia y cuando lo hacían, siempre terminaba cambiando de tema, siempre llegaba puntos donde se sentía muy triste, mi estío tampoco lo querían demasiado, había uno que llevaba años sin hablarle, el mayor, con los salvajadores era especialmente severo, el escritaba muchísimo, lo sumillaba, si algo salía mal, aunque no fuera culpa de ellos, siempre encontraba quien responsabilizar, y había familias que dependían completamente del trabajo en la finca, así que se aguantaban, por eso cuando se murió ocurrió algo que en ese momento me pareció muy raro, había muchísima gente en el velollo, pero nadie parecía triste, mi abuelo murió ahí mismo en la finca, ya iba con tiempo enfermo, y mi mamá recibió la llamada una mañana, viajamos ese mismo día, cuando llegamos ya habían preparado todo para velar en la casa, era una casa vieja, grande y muy, muy fría, siempre, yo tenía la recordaba enorme, aunque supongo que tiene que ver que yo también estaba más chiquita, había un corredor alrededor de toda la primera parte de la casa, y las habitaciones estaban conectadas por un pasillo muy amplio, el ataúd lo pusieron en uno de las alas, habían movido los muebles y colocado filas ycillas, llegaron flores, coronas, veladoras, en otra parte de la casa prepararon café y comida, porque como suele pasar en esos lugares, sabían que mucha gente iba a quedarse durante toda la noche, también fueron los trabajadores, eso fue algo que yo supe después, yo pensé que había venido porque querían despedirse de él, pero una de mis primas me contó que prácticamente les habían dicho que tenían que presentarse, no sé exactamente quién daría la orden, si fue alguno de mis tíos o alguien que administraba la finca, pero fueron con sus esposas, algunos con sus hijos, y se quedaron ahí hasta la media noche, y se notaba, no sé cómo explicarlo, pareció un velorio solamente porque había un muerto en medio de la sala, la gente hablaba bajito, ya saben tomando café, de vez en cuando alguien resaba, unas mujeres acercaban en la taud, pero yo no recuerdo haber visto llorar a nadie, ni siquiera mi mamá, ella estaba seria cansada, hacia cosas, recibía gente y hablar con mis tías, preguntaba si ya habían comido los que acababan de llegar, pero no lloraba, y bueno yo tampoco, y eso me provocaba una sensación muy extraña porque tenía 16 años, y hasta entonces todos los velorios que recordaba habían sido completamente distintos, siempre había alguien más destruido que los demás, alguien que lloraba muy fuerte junto a la taud, familias que se abrazaban, pero ahí no, había más o menos 30 personas alrededor de mi abuelo, y parecía que todos estaban esperando que terminar aquello, conforme van sola la noche fueron quedando menos, los trabajadores regresaron a sus casas, y algunos se quedaron porque el día siguiente había que ayudar con muchas cosas, algunos familiares cercanos o fueron a dormir a otras habitaciones, mi mamá terminó quedándose dormir en una silla, mis tíos también, yo no tenía mucho sueño, me había tomado demasiado café y además las sillas eran incómodas, así que me quedé ahí sentada, viendo cómo se fue yendo la gente, no recuerdo precisamente la hora, pero calculo que debían ser más de las 3 de la mañana, la casa estaba completamente silenciosa, había ni incluso apagado la mayoría de las luces, y en las aulas solamente quedaron encendidas las que estaban cerca de la taud y unas lámparas de la casa, muy tenues, es donde yo estaba podía ver a mi abuelo, y detrás de la taud estaba la puerta de su habitación, eso sí lo recuerdo bien, su cuarto estaba ahí, primero que todos, pasando una puerta que aquella noche habían dejado abierta, desde la sala no se alcanzaba el prácticamente nada de adentro porque la luz estaba apagada, era solamente un rectangle o negro detrás a la taud, yo llevaba ya mucho tiempo mirándose allá, como perdida, imaginándome cosas, imaginándome la vida de mi abuelo, estaba muy aburrida pero también estaba triste, no triste porque fue extrañarlo si no, triste por, por pensar que no tuve una vuelo de verdad, que ni siquiera pude ver si era tan malo como decían, porque nunca lo conocí realmente, creo que fue la primera vez en toda mi vida que pensé realmente en él como una persona y no solamente como mi abuelo, me acuerdo de que miré alrededor, me me me adormida, mis tíos dormidos, las sillas vacías, pensé en la gente que había pasado por ahí durante todo el día, y que nadie hubiera sido capaz de derramar una lágrima por él, pensé que era muy triste, pero pues no que estuviera muerto y eso era lo raro, me pareció triste que un hombre pudiera vivir tantos años, tantos y llegar al final de su vida, así rodeo de gente que estaba ahí porque tenía que estar, pensé que lo mejor nosotros solamente conocíamos una parte de él, que quizás alguna vez había sido diferente, no sé, pensamiento es de una adolescente, me pregunté si alguna persona en el mundo lo había conocido por completo, no lo dije, ni si
quiera estaba hablando con nadie, solamente lo pensé mientras veía el ataúz, y entonces escuché, changuita, changuita, pulte así mi mamá, changuita es una podo que yo utilizaba conmigo, todavía lo usa veces, pero nunca en público, me lo dices que me colocaban los árboles de la casa, desde que era muy chiquita, era algo muy de ella, porque en la familia todos me hice niris, y amigos siempre me dijeron niris, nadie ahí sabía de ese podo, de hecho en esa casa por crítica se me abuelo, nadie utilizaba podos para nadie por más cariñosos que fueran, aunque la voz no era la de mi mamá, lo primero que pensé fue que se ve despertado, que estaba viendo hormida, y entonces volví a escuchar la voz, como si, como changuita, esta vez supe de donde venía, de la habitación, del cuarto de mi abuelo, me quedé viendo la puerta, el rectángulo negro, no se veía nada, solamente oscuridad, nadie se había metido dormir ahí, sobre todo porque el ataúd y las coronas de flores tapaban la puerta, y entonces la voz dijo, tiene su razón, hubo una larga, larga pausa, y luego continuó, nadie me conocía, sentí algo muy raro en el estómago, porque eso es exactamente lo que estaba pensando, no puedo decir que fuera algo parecido, o que no recordara lo que estaba pasando por mi mente, exactamente estaba pensando, que nadie lo había conocido bien, y entonces escuché la voz, entra, entra aquí, era muy raro que la voz era tu nombre, pero no era la voz de mi abuelo, eso lo tengo clarísimo, la voz de mi abuelo era grave,
era muy fuerte y daba mucho miedo, incluso cuando estaba enfermo, incluso en sus últimos días, aquella voz era distinta y sé que esto va a sonar muy tonto, pero yo tenía 16, como les digo, así que creo que lo que pensé es que a lo mejor así sonaban los muertos, eso pensé que a lo mejor la voz pertenecía al cuerpo, a la carganta, a las cuerdas vocales y que cuando una persona muere y ya no tiene esa prisión por decirlo de alguna manera, su voz podía ser diferente, no sé por qué pensé algo así, pero en ese momento pensé todo en cuestión de un segundo y me pareció posible, así que me levanté, no es que estuviera hipnotizada ni algo así, decidí levantarme, quería saber qué había en el cuarto, la voz ya no se escuchaba, y yo me acercé hacia la taud, busqué cómo caminarse atrás de él, moví una de las coronas de flores, y cuando estaba a punto de seguir hacia la puerta, escuché detrás de mí, Iris, no vayas, me detuve, volteé, era mi teamali, no sé en qué momento se despertó, ya se había sentado y me dijo, eso no es tu abuelo, no recorda haber sentido miedo hasta ese momento, cuando escuché la voz estaba confundida, incluso cuando me respondió lo que yo estaba pensando sentí más curiosidad que otra cosa, pero cuando mi tía dijo eso me dio muchísimo miedo, me leje de la puerta, mi tía se levantó, me tomó del brazo y me sacó de la sala, no despertamos a nadie, mi mamá sí yo dormida, lo se más también, salimos a la casa, nos quedamos a fuera un ratito, yo estaba temblando y mi tía me preguntó qué había escuchado, le conté, no recuerdo bien, los primeros cinco minutos de su plática intentando calmarme porque la verdad estaba demasiado atarrada, pero me acuerdo cuando me empezó a contar algo que yo nunca había escuchado, me dijo que en algunos pueblos de esa zona se hablaba desde cía mucho tiempo de espíritus que llevaban cientos de años aquí, al mejor más, espíritus muy viejos, según esas historias eran seres que por alguna razón no podían trascender y se quedaban aquí, vacando, que viven en la oscuridad, a menos que puedan asomarse a la luz de los vivos, pero que necesitaban que alguien les permitiera hacerlo y que por eso buscaban los velorios, mi tía decía que cuando alguien muere y una familia está atravesando un duelo, esas cosas pueden acercarse, se manifiestan aprovechándose del vacío que deja el muerto, de la lloranza de los vivos, a veces hablan como ellos, a veces saben cosas que solamente esa persona deberías saber y tratan de convencerte para que los escuches, para su apuerta, para que los invites o simplemente, para que te acerques a ellos, yo le pregunté qué pasaba si lo hacías, y mi tía dijo que eso no lo sabía, y ya no hablamos más porque mi prima se despertó y fue a buscarnos, pasamos un ratito afuera a las tres y después regresamos adentro, la puerta del cuarto de mi abuelo se guía abierta, y yo ya no me pudo dormir, al día siguiente enterraron a mi abuelo, nunca le conté mi mamá lo que pasó esa noche, tampoco mis tíos, durante muchos años ni siquiera estuve segura de creer, contárselo a alguien porque sabía como sonaba, pero hay algo que me deja pensando hasta hoy que les escribo, no sé si eso que escuché, era realmente una de esas cosas de la escalada a mi tía, no sé si esas leyendas son ciertas, o si realmente de alguna forma era mi abuelo, si realmente se murió triste porque nadie lo conoció, me pregunto si mi tía malo no se hubiera despertado en ese momento, si yo hubiera entrado al cuarto, que hubiera visto, que me hubiera pasado, que historia sería la que estaría contando hoy, [Música] Continuamos comunidad hacia la parte final de este programa, desde una muy lluviosa ciudad de México, así como nos gusta, le recuerdo que este programa es de ustedes, así que sigan comentando que temas quieren escuchar en este octubre de relatos, tenemos listas muchas historias de casi cualquier tema, queremos cubrir todo lo que ustedes quieren, así que no dejen de comentar y de participar con su opinión, que es lo que quieren escuchar. Continuamos con más historias en este octubre, nuestro mes favorito del año. Hola comunidad de relatos la noche, de esta historia en realidad no me pasó a mí, no me hace muchos años, durante el velorio de uno de sus hermanos. Yo estaba ahí y fui parte de lo que ocurrió después, así que puedo decirles que por lo menos todo lo que vino, luego de lo que ella vio, es completamente cierto. En mi familia hemos contado esta historia muchas veces, y creo que por eso recuerdo bastante bien, incluso las palabras que utilizó mi mamá, aquella mañana para explicarnos lo que había pasado. Mi mamá actualmente ya es una señora mayor, y en ese tiempo tendría poco más de 50 años. Venía demasiado unos meses bastante difíciles porque estaba enferma. Me dole mucho todavía entrar en detalle sobre eso, y creo que no es tan relevante para la historia, pero justo por esos días iba a comenzar un tratamiento que iba a ser largo, bastante caro, que no sabíamos si iba a funcionar o no, y para el que nosotros no teníamos dinero. Y mamá estaba preocupada, nosotros también. Y aunque ya habíamos hablado entre la familia y de cómo íbamos a hacerle, la verdad es que todavía no lo sabíamos. Y ya saben cómo es la vida, que cuando algo malo pasa, parece que todo lo malo empieza a juntarse, que todo lo malo que puede pasar va a pasar. Y en esos días se murió su hermano. Bueno, y mamá fue un golpe muy fuerte porque probablemente era la persona que más había querido en su vida. Ella tuvo una infancia muy complicada. Su papá nunca estuvo con ellos. Su mamá murió cuando era muy pequeña, y prácticamente no alcanzó a conocerle. Así que mi tío, que no era tan mayor, terminó haciéndose cargo de muchas cosas que normalmente habían hecho sus padres. La cuidaba, estaba pendiente de ella, le preparaba de comer, dejó la escuela y se puso trabajar para que ella pusiera seguir estudiando. Cuando mi mamá estaba enferma era él quien se quedaba con ella. Cuando necesitaba cualquier cosa, era él quien iba a conseguir. Obviamente, se quieren los hermanos, siempre. Pero hacia él había un amor tan grande, un agradecimiento tan grande que nos parecía muy bonito cuando mi mamá no decía que. su hermano había sido el único papá y la única mamá que conoció. Por eso cuando se murió, mi mamá estaba destrozada. Creo que fue la vez que más le he visto llorar en toda la vida. El velorio se hizo en casa de la familia, y estuvo lleno durante prácticamente todo el día. Llegaron parientes vecinos, muchos amigos semitió, mucha gente que nosotros ni siquiera conocíamos, pero todos tenía una historia buena de él. Al principio intentamos que mi mamá descansara, estaba enferma como les digo. Venía cansadísima de los días anteriores, y además había pasado prácticamente todo el velorio llorando. Pero no quiso. Dijo que quería quedarse sola con su hermano, que toda su vida él había estado ahí cuando ella lo necesitaba, que era la última noche en que lleva poder estar junto a él, y quería regresárselo. Así que finalmente la dejamos. No estaba completamente sola porque una de sus primas estaba dormiendo en otro cuarto, pero ahí en la sala donde estaba la tabud, sólo quedó ella. Yo me fui a dormir y a bañarme a una casa de una tía por un rato, y quedamos en regresar temprano para ayudar con todo lo del entierro. A la mañana siguiente encontraí mi mamá muy extraña. No sé si asustada exactamente. parecía tan triste como el diante rico.
pero estaba muy, muy confundida. Había dormido muy poco y se la notaba en la cara, pero en cuanto me vio me dijo que quería contarme algo antes de que se le olvidara. Me contó que había estado sentada junto a la tauta durante mucho tiempo. Había resado, había llorado, había hablado con su hermano. Le ve dicho cosas que quizás nunca le dijo cuando estaba vivo. En algún momento por yo la cabeza y creé que se quedó dormida, pero no recordaba el momento exacto. Lo siguiente que recordaba era abrir los ojos y seguir en la misma sala, todo igual, las mismas velas prendidas, las hillas, los luces, incluso podía escuchar su prima roncar en otros rincón de la casa. Por eso decía que no había sentido que estuviera soñando por completo. Para ella simplemente había cerrado los ojos un momento y lo sabía volto a abrir, pero entonces vio a su hermano. Estaba parado junto a la tauta. Mi mamá dijo que lo primero que hizo fue ponerse de pie, mirárase dentro del fereatro pensando que estaba lucinando, y se le doblaron las piernas cuando lo vio vacío. Su hermano estaba afuera de él, pero no estaba vivo, se veía exactamente igual. Eso era algo que mi mamá repetía mucho cuando contaba esta historia, que no obvió mi tío como cuando estaba vivo, no lo vio sano, no lo vio sonriendo ni rodeado de luz ni nada parecido. Lo vio exactamente como lo había preparado para el velorio. Llevaba en la misma ropa, tenía el rostro pálido y se le notaba incluso esa maquillaje horrible que les ponen a los muertos para que tengan un poco de color. Mi mamá supon inmediatamente que estaba viendo su hermano muerto. Él la miró, y le dijo que no se asustara. Mi mamá no recuerda haberle contestado. Dice que tenía miedo por supuesto, pero el mismo tiempo era su hermano, hija la persona que le había cuidado de esa niña, dijo mi mamá que le hizo una señal de calma con los manos. Ella no dijo nada, no contestó nada. Decía que tenía miedo por supuesto, pero al mismo tiempo era su hermano, era la persona que le había cuidado de ese que era niña. Entonces le hizo una señal para que lo siguiera, y comenzó a caminarse a la puerta de la casa. Ella se levantó, lo siguió. Mi mamá dice que será una de las partes más extrañas del sueño, porque podía sentir perfectamente el piso de abajo de sus pies. Recordaba el aire de la madrugada cuando salió de la casa. Recordaba que hacía frío. Recordaba incluso haber voltado hacia atrás, porque por un momento pensó que debía despertar a alguien, pero sus hermanos se ella caminando por delante de ella, y ella decidió continuar detrás de él. No caminaba con tu a él, eso también lo recordaba, y va varios metros atrás, porque aunque sabía que era su hermano, sentía algo raro de acercarse demasiado. Los calles estaban completamente vacías. En aquellos años esa zona tenía muy pocas casas, todavía ahora no hay muchas, no se ha llenado. Pero no que le entonces eran calles grandes de tierra, con muchos terrenos vacíos entre una casa y otra. No había lumbrado en muchas partes, y a esas horas no había absolutamente nadie afuera. Mi dio caminaba delante y mi mamá simplemente lo seguía, sin saber a dónde, pero iba detrás de él. En los sueños el tiempo es extraño, lo que si recuerdas que en algún momento entendió hacia donde iban, a la casa de las tías caramelitas, así les decíamos todos. Las tías caramelitas eran dos hermanas, cuatas, que nunca se casaron y que habían vivido juntas toda su vida. Eran familiares nuestras aunque yo francamente ya no recuerdo exactamente que parentesco tenía con nosotros, pero les decíamos las tías, caramelitas como las bonjitas, y eso parecían, siempre juntas, siempre muy arregladas, muy religiosas, ya eran ancianas desde que yo recuerdo, y terminaron muriendo con apenas tosillas de diferencia. Mi tío había vivido una temporada con ellas, y estaban grandes y necesitaban ayuda, así que se quedó durante unos meses en esa casa para cuidarlas. Para cuando curó el velorio, las dos llevaban ya como 10 años muertas, y esa casa estaba prácticamente abandonada. Mi mamá vio que su hermano llegó hasta ahí, la puerta estaba abierta, él entró y ella se quedó afuera por unos segundos, dice que en ese momento si tuvo mucho miedo, porque conocía perfectamente esa casa, y sabía que no había nadie ahí, además de que siempre la asustó. Pero su hermano apareció nuevamente dentro, él hizo una diseña para que siguiera. Mi mamá entró, la que es esta boscura y prácticamente vacía, habían quedado solo algunas cosas viejas que nadie se había llevado, muebles, trastes, objetos que ya no servían, mi mamá caminó detrás de su hermano hasta llegar a la cocina, ahí había dos estufas, una era la que habían utilizado las tías durante sus últimos años, y junto a ella se llevó una estufa mucho más vieja, de carbón. Mi mamá no la recordaba porque siempre estuvo cubierta de cosas, nadie se había muy bien porque no le habían tirado, ya no se usaba y simplemente había quedado rombada al lado de la otra, su hermano se detuvo ahí, y luego simplemente señaló, señaló hacia la estufa vieja, mi mamá se acercó, y él volvió a señalar, esta vez hacia el horno, luego mi tío se fue, mi mamá dio un paso más hacia la estufa, puso una mano en la puerta del horno, y justo cuando estaba punto de abrir la sintió que despertaba, pero no en la sala de nuevo, eso le costaba mucho trabajo explicarlo, decía que primero sintió que despertó ahí, en la casa de las caramelitas frente a la estufa, y después sintió que caminaba nuevamente por las calles, como si estuviera regresando, y ya no veía su hermano, ahora lo sea sola, caminó por las mismas calles de tierra hasta la casa donde lo estaban velando, entró, volvió a sentarse junto a la taud, y entonces sí abrió los ojos, y lo que vio fue a mi tía cercándose con un café, dándole los buenos días, ella estaba sentada exactamente donde se había quedado dormida, su hermano seguía en el faretro, y ya había manacido, eso fue lo que mi mamá me contó, yo les escuché sinceramente ni siquiera supe que decirle, estaba pasando por demasiadas cosas, había perdido su hermano, estaba enferma, estaba muy cansada y sin dormir, lo más lógico era pensar que cuando por fin se durmió, tuvo un sueño raro provocado por eso, uno que ni siquiera la había dejado descansar, pero yo sentí que había algo muy específico, la estufa, el horno, la casa de las caramelitas, una estufa que nunca vio, el horno, así que se lo conté a un primo que estaba ahí, y entre los todos decidimos ir, no porque crecíamos que vamos a encontrar algo, fue más por curiosidad, la casa de las caramelitas estaba relativamente cerca y conocíamos el lugar, dijimos que íbamos a tardar poco y nos fuimos, cuando llegamos todo era prácticamente como un mal habe descrito, entramos, fuimos hasta la cocina, y ahí seguían las dos estufas, la vieja estaba exactamente donde mi mamá había dicho, mi primo y yo nos quedamos mirándola durante unos segundos, hasta nos dio risa y yo creo que por los nervios, en ese momento toda la historia de mi mamá empezaba a aparecernos todavía más absurda, abrimos el horno, al principio no vimos nada, estaba sucio, lleno de polvo, hasta via cosas viejas adentro como que las guardaban ahí, movimos algunas y entonces, hasta el fondo, vimos algo, era una caja, una caja de metal oxidada, nos costó sacarla porque llevaba a quien sabe cuantos años allí, cuando finalmente pudimos abrirla, nos quedamos viendo con. como tonto solo que había adentro, eran las joyas de las tías caramelitas, eso fue lo que encontramos, una caja, llene de joyas de oro, y aquí es donde tengo que explicar algo que a mi mamá no me había contado antes porque no tenía ninguna relación con su sueño, cuando las tías caramelitas murieron, esas joyas desaparecieron, la familia sabía que existían, nadie pudo encontrarlas, se buscó por toda la casa durante mucho tiempo, se pensó que alguien se las había robado, después pasaron los años, la casa quedaba no nada, que el asunto simplemente se olvidó, mi primo y yo regresamos con la caja, recuerdo perfectamente la cara de mi mamá cuando la vio, y ya tampoco sabía que estaban ahí, pero su hermano sí, había vivido con las caramelitas, les había cuidado, de alguna manera no sé si vivo o muerto, él sabía donde había guardado esa caja, y la misma noche de su belorio llevó a mi mamá hasta ella, como les dije al principio, mi mamá estaba enferma, en esos días iba a comenzar sus tratamientos, y nosotros todavía no sabíamos cómo íbamos a pagarlos, coñas de las caramelitas sirvieron para eso, se vendieron y con ese dinero pudimos pagar una parte muy importante del tratamiento de mi mamá, ya pasaron muchos años es entonces comunidad, yo sé perfectamente que cada persona que escucha esta historia va a encontrar su propia explicación, pueden decir que mi mamá había visto alguna vez esta caja, que quizás su hermano le había contado a algo y ya lo habido, que fue una coincidencia, lo que quieran, nosotros no pensamos así, mi mamá no sabía donde estaban esas callas, yo tampoco, mi primo menos, ni siquiera sabíamos que existían, ella mi mamá soñó o no que su hermano muerto se levantaba durante su propio belorio, la llevaba hasta una casa abandonada y señalaba el horno de nuestra vieja, y a la mañana siguiente fuimos exactamente hasta ese lugar y encontramos eso ahí, por eso ni familia, esa noche nos abrió mucho los ojos, para nosotros fue mi tío, la última noche que estuvo con su hermana, la mujer a la que prácticamente había creado este niña, sabiendo que estaba enferma, sabiendo que tenía miedo, sabiendo que no tenía como pagar lo que se venía, la cuido una última vez, en un familia nadie se pregunta si existe algo después de la muerte, después de aquella noche, de aquella mañana nosotros no tenemos la menor duda, espero de verdad que algún día ustedes también tengan esa certeza, da mucha tranquilidad, que tengan muy buenas noches comunidades y recuerden que alguna vez van a ver a sus muertos en nuevo.
Podcast Summary
Key Points:
En una funeraria de Portland, un empleado sintió una sensación extraña al escuchar pasos en la escalera mientras dormía, con solo él y dos cuerpos presentes.
Durante un velorio de su abuelo materno, una joven oyó una voz que decía "changuita" desde su habitación, luego dijo "entra, entra aquí", lo que la hizo temblar y asustarse.
La voz no era la de su abuelo, ya que tenía una tonalidad diferente, y la joven se dio cuenta de que había sido un espíritu o una manifestación paranormal.
En otro relato, una madre vio a su hermano muerto parado junto al ataúd durante un velorio y lo siguió hasta una casa abandonada donde encontró un horno con una caja de joyas.
Las joyas habían desaparecido tras la muerte de dos hermanas que vivieron juntas, y su hermano las guardó en secreto, llevándolas a su madre durante el velorio para ayudarla a pagar tratamientos.
La experiencia de la madre no fue un sueño común, ya que recordó con precisión el piso, el frío, el aire y el movimiento del hermano muerto.
La comunidad de relatos considera que los velorios son espacios donde el límite entre vida y muerte se vuelve fluido y se pueden percibir fenómenos inexplicables.
Aunque hay explicaciones racionales, como la imaginación o el cansancio, las experiencias compartidas crean una sensación de certeza sobre la posibilidad de la comunicación con los muertos.
Summary:
En varias historias compartidas, se destaca el misterio y la tensión que rodean los velorios como escenarios para experiencias paranormales. Una persona en una funeraria en Portland escucha pasos extraños mientras duerme, lo que la hace dudar de si fue una ilusión o una presencia real. Otra protagonista, durante un velorio de su abuelo, escucha una voz conocida que le dice "changuita", y al escucharla desde su habitación, se siente profundamente asustada al pensar que podría ser un espíritu.
En otro caso, una madre ve a su hermano muerto parado junto al ataúd y lo sigue hasta una casa abandonada donde encuentra una caja de joyas que había sido ocultada por su hermano durante años. Las joyas habían desaparecido tras la muerte de dos hermanas que vivieron juntas, y el hermano las guardó para ayudar a su madre a pagar tratamientos médicos. Aunque hay explicaciones racionales, como el sueño o el cansancio, las experiencias son tan precisas que generan una sensación de certeza sobre la posibilidad de que los muertos puedan interactuar con los vivos.
Estas historias resaltan la sensibilidad humana ante la muerte, la profundidad de los vínculos familiares y la creencia en la continuidad de la existencia después de la muerte. La comunidad de relatos valora estas narrativas como ejemplos de cómo los momentos de duelo pueden abrir puertas a fenómenos que parecen inalcanzables para la lógica cotidiana.
FAQs
La persona escuchó pasos subiendo por la escalera de madera, que tenían un sonido característico, y luego se detuvieron frente a su habitación. No había ruido de puertas, y la persona se quedó inmóvil, sintiendo que pasaron varios minutos, antes de que los pasos volvieran a bajar. La persona no se movió ni intentó investigar.
Aunque había muchos presentes, nadie lloraba, incluido el padre, y la familia parecía esperar el final de la ceremonia. La persona que contó la historia sintió que era extraño porque, en otros velorios, siempre había alguien que lloraba intensamente, pero aquí todos parecían estar en un estado de expectación.
Escuchó una voz que decía 'changuita', que era un nombre que ella solía usar con su madre. La voz provenía del cuarto de su abuelo, dijo 'tiene su razón' y luego 'nadie me conocía'. La joven pensó que podría ser una manifestación del espíritu o una ilusión, pero su tía explicó que en esa zona se habla de espíritus que se manifiestan en velorios.
Durante el velorio, la madre vio a su hermano parado junto al ataúd, con la misma ropa y maquillaje que se usaba para los muertos. Le pidió que no se asustara y le hizo una señal para que siguiera. Él la llevó por las calles hasta una casa abandonada, donde entró y señaló una estufa y un horno, y luego desapareció.
Encontraron una caja de metal oxidada con joyas de oro que habían desaparecido cuando las hermanas 'caramelitas' murieron. La caja estaba guardada en el horno de carbón, y su descubrimiento ayudó a pagar tratamientos médicos de la madre, que estaba enferma.
Ella tenía experiencia en funerarias y sabía perfectamente cómo sonaban los ruidos de la madera, las tuberías y el viento. Al escuchar pasos que no coincidían con esos sonidos, concluyó que no eran causados por la lluvia o los objetos, sino por algo más extraño.
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