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Relatos de Entes y Brujas de Octubre - Octubre de Relatos Vol. 7

32m 3s

Relatos de Entes y Brujas de Octubre - Octubre de Relatos Vol. 7

La transcripción comparte tres historias personales de niños que relatán experiencias perturbadoras durante eventos de Halloween. La primera cuenta de un niño de 13 años que, al quedarse solo con un perro abandonado, escucha una risa siniestra desde su cama y se da cuenta de que el perro, aunque cariñoso, muestra comportamientos extraños que lo llevan a sospechar de su pasado. La segunda historia describe una noche en que el niño ve a dos mujeres moviendo flores en una tumba recientemente enterrada, y luego observa cómo ellas ayudan a salir de un hombre vestido de traje oscuro del cementerio, lo que lo hace creer que el hombre podría ser el fallecido. La tercera historia es de un niño de 9 años que, durante una caminata para pedir dulces, ve a una mujer señalarlo desde una ventana y escucha una voz que dice su nombre. En todas las historias, el miedo se alimenta de lo desconocido, y los personajes se sienten asustados por señales que no pueden explicar. A pesar de que los padres intentan razonar las situaciones como accidentes o confusiones de Halloween, los niños sienten que algo más profundo está ocurriendo. La narrativa se estructura como una advertencia sobre los espíritus y lo desconocido, reforzando el tema de que en esta temporada, especialmente en momentos de fiesta, los miedos pueden ser reales y cercanos. Finalmente, el narrador recomienda que los oyentes tengan cuidado y no escuchen las historias en alto, ya que podrían convertirse en parte de sus propias experiencias.

Transcription

4840 Words, 26677 Characters

Spanish
Me gustaba ver el pantheon desde la ventana, sobre todo en noches como esa, noche de brujas, pero había algo raro, dos mujeres moviendo las flores y una tumba nueva, de un entierro de ese día por la mañana, parecian creer removerlas para llegar a la tierra, una de ellas de tubo, volto como si supiera que yo le estaba viendo. Seguimos con este octubre de relatos con una primera edición de historias que han sucedido en días como estos en octubre, y es que saben que los espíritus comunidad, sobre todo los malos, están entre nosotros en esta temporada más que nunca, así que tengan mucho cuidado, y no escuchen con alto volumen estas historias, no queremos que llame en algo, y sean ustedes los siguientes protagonistas de relatos de la noche. Hola a relatos de la noche, me llamado Eduardo pero todos me dicen la lo, tengo 13 años, y apenas desde enero de este año mis papás me dejan escuchar sus historias, antes las escuchaba escondidas porque mi mamá decía que luego me iba a dar miedo a dormir solo, pero la verdad es que siempre me han gustado las cosas de terror, de hecho lo que les voy a contar me pasó el año pasado, cuando todavía tenía 12 años, y por eso mi mamá no quería que escuchara más de estas cosas, aunque yo creo que lo que me pasó si fue de verdad, porque también estaba nuestro perro, y él se por todo muy raro esa noche. No sé si me vayan a creer, pero ojalá que puedan contar mi historia en el programa. Primero les voy a contar como llegó nuestro perro a la casa, porque eso también es importante. Nosotros vivimos en una calle donde casi no pasan carros, nada más los de los vecinos, y una tarde mi mamá y yo estábamos afuera cuando vimos que un carro se detuvo un poquito más adelante, de ahí bajaron un perro bastante grande, de color café con unas manchas flancas, y el carro se fue. Al principio pensamos que lo habían bajado para que hiciera del baño, pero el perro empezó a correr detrás del carro, lo siguió hasta la esquina y después regresó, como buscando a las personas que lo habían dejado, a mí me dio mucha tristeza porque se veía que todavía era joven, y estaba muy bien cuidado. Cuando se acercó a nosotros lo abrazé y le pregunté a mi mamá si podíamos quedarnos lo, mi mamá dijo que primero teníamos que hablar con mi papá, pero mientras lo metimos a la casa y le dimos agua, mi papá al principio no quería tener perro, pero terminó aceptando porque le dijimos que lo habían abandonado. El perro era muy cariñoso conmigo, aunque tenía algo que no estaba tristeza, a veces cuando escuchaba un carro de tenerse en la calle, corría hasta la puerta y empezaba a llorar, se quedaba ahí por un buen rato, como esperando que quien eso la habían abandonado regresar en algún día por él. Mi mamá decía que seguramente extrañaba sus dueños anteriores, porque así son los perros, aunque la gente no los quiera ellos, ellos siempre quieren de verdad. En ese tiempo mis papás trabajaban los fiernes hasta tarde, mi mamá llegaba primero, como la 11 de la noche, y mi papá a veces todavía más tarde, yo ya estaba acostumbrado a quedarme solo unas horas porque tenía mi celular, y mi mamá me llamaba para ver como estaba. Pero cuando llegó nuestro perro, mis papás dijeron que estaba bien que se quedara conmigo los fiernes, porque era un perro grande y podía cuidar la casa. Nada más sabió una regla, tenía que dormir en el patio, mi papá no quería que entrar a los cuartos porque decía que iba a llenar todos de pelos, lo que les voy a contar por paso el primer viernes, que nuestro perro se quedó conmigo. Esa noche yo estaba viendo videos en mi cuarto, y el perro empezó a llarar en el patio. Primero no le hice mucho caso porque pensé que había escuchado otro perro, pero si yo llando y después empezó a llorar, me asume por la ventana y lable, le dije que se callara porque los vecinos se van a enojar, pero me dio la estima a verlo ahí, solito, entonces fui a su alopuerto y quedó al patio, la abri y le dije que si quería, podía meterse conmigo. Estaba cerca de la pared, viéndose a la casa, pero no se cerró. Le hablé otras dos veces y tampoco quiso venir. Como ya tiene sueño, tejé la puerta abierta, sabía que mi papá me iba a regañar si encontraba el terro adentro, pero pensé que podía explicar lo que estaba llorando mucho y que yo no quería dejarla fuera. Además, mi mamá llegaría primero y podía ayudarme a convencerlo. Regrese mi cuarto, apague la luz y me costé. Todavía estaba viendo mi celular cuando escuché que entró por la puerta del patio, escuché sus uñitas caminando por el piso y después por el pasillo, buscándome, por fin se ve animado de entrar, dejé mi celular a un lado y cerró los ojos, quien un ratito sentí como se suvió a la cama. Mi cama estaba pegada a la pared y yo siempre dormo en un rincón pegado a esta, así que sentí como se suvió a la cama a mis espaldas. Lo sentí caminar por el colchón, rescara un poquito y como empezó a acomodarse detrás de mí, después se metió debajo de las cobijas. Eso me sorprendió un poco porque nuestro perro era bastante grande y yo nunca lo había visto hacer eso, pero me hizo sentir triste porque pensé que a lo mejor ha sido hormía con sus otros dueños. También me acuerdo de que olía muy feo, como mucha pipi, hasta pensé que se había hecho del baño en el patio y se había costado encima. Me dio asco pero tenía mucho sueño y no quise levantarme a revisar. Pensé que el día siguiente iba a tener que elevar a mis cobijas antes de que mi papá se tira cuenta, entonces sentí como se movió otra vez, me dio una patada en la espalda, fue una patada bastante fuerte, yo me enojé porque ya casi estaba dormido y le dije, ya dormete y fue cuando escuché algo. La risa, bajita, como cuando alguien se estaba aguantando las canas de reírse, venía detrás de mí, exactamente de dónde estaba costado el perro. Al principio me quedé quieto porque pensé que había escuchado mal, pero volvié a reírse, se escuchaba claramente como una persona ríéndose con la boca cerrada, de voltear de espacio, aunque tenía la luz opagada, entraba un poquito de claridad por la ventana y podía ver el bulto que había debajo de las cobijas. Seguía ahí, acostado a mi lado, lo que me dio muchísimo miedo fue que se movía mientras se reía, que yo podía ver como se levantaba y bajaba la cobija con cada risa. Estaba completamente tapado, no quise quitarra la cobija, me levanté de golpe y salí corriendo de mi cuarto, atravesé el pasillo hasta llegar a la puerta del patio que todavía estaba abierta y estaba mi perro, estaba fuera, parado junto a la puerta, viendo hacia adentro. Cuando me vio a empezar a mover la cola, pero no entro, yo le hablé y me agaché para abrazar lo porque estaba muy asustado y fue entonces cuando me di cuenta de que mi perro olía normal, de que no le apipí ni está mojado, tenía su mismo lor de siempre. Quedé un rato con él en la entrada sin querer regresar a mi cuarto, sin querer volver adentro. Mi perro miraba hacia adentro de la casa, y aunque yo le decía que entrará para que revisara, se quedaban el patio. Al final me quedé sentado junto a él hasta que llegó a mi mamá. No quise cerrar la puerta porque me da más miedo tener que secarme otra vez al pasillo. Cuando mi mamá llegó, me encontró sentado ahí con el perro, me preguntó que hacía despierto y porque había dejado la puerta abierta, yo empecé a llorar y le conté todo, desde que había escuchado entrar al perro hasta lo de la risa de abajo de las cobijas. Mi mamá me escuchó muy atenta sin interrumpirme, después miró hacia el pasillo y me preguntó si había visto quién estaba abajo de las cobijas. Me dije que no, que solamente había visto el bulto y que se estaba riendo, también le conté lo del olor, me dijo que esa noche podía dormir con ella, que era necesario que le contáramos a mi papá si yo no quería, y eso me tranquilizó porque mi papá seguramente iba a decir que me lo había imaginado por estar viendo videos de terror. Pero hubo algo que se me hizo raro comunidad, mi mamá no quiso ir a revisar mi cuarto mientras yo estaba despierto, me llevó al suyo y cerramos la puerta, después cuando ya estaba costado, la escuché caminar por el pasillo, pero nunca me dijo si encontró algo. Al día siguiente mis cobijas estaban normales, no olían feo y tampoco había nada a sucio en mi cama, después esa noche mi mamá dejó que nuestro perro dormir adentro. Y popés no fue el principio, pero ella le dijo. que era mejor porque así podía cuidarme cuando me quedaba solo. Por eso ahora duerme conmigo casi todas las noches. A veces secuestra mis pies, pero casi siempre termine encima de mis piernas, aunque pesa muchísimo. Yo lo dejo porque me siento más tranquilo cuando está conmigo. Nunca he vuelto a escuchar esa risa. Yo creo que mi mamá sabe qué fue lo que se metió mi camisa noche, pero nunca me ha querido decir, cuando le pregunto solamente me dice que mientras esté acompañado de mi perro no tengo nada de que preocuparme. Ah, por cierto, se me olvidó decirles cómo se llama ahora. Le pusimos taco. No sé por qué, pero sí se le quedó. Ojalá puedan contar mi historia y si lo hacen, me gustaría que le mandaran un saludo ataco. Que me cuida desde entonces. Comunidad, les recuerdo que todavía tenemos muchísimas historias para compartir con ustedes en este octubre de relatos de prácticamente cualquier tema que se les pueda ocurrir, así que sigan contándonos en los comentarios ¿Qué les gustaría escuchar en estos próximos episodios? Estamos leyendo todas sus sugerencias y queremos aprovechar este mes que tanto nos gusta para traerles también las historias que ustedes quieren escuchar. Y bueno, antes de continuar quiero recordarles como siempre que en la descripción les dejo el enlace para comprar nuestra muerte descundida, no hay mejor regalo para un fan de relatos en la noche. Ahora sí comunidad, vamos a continuar con más historias en este octubre. Hola relatos en la noche. Quiero contarles algo que me pasó en Halloween de 2022 cuando todavía estaban la prefa. Es una historia que solamente le he contado unas cuantas personas porque la verdad es que ni siquiera mi prima que estuvo conmigo esa noche me cree. Ella sigue diciendo que todo fue una confusión que por ser Halloween había gente disfrazada en la calle y que seguramente eso fue lo que vimos. Pero hay una parte que mi prima no vio porque estaba ocupada cambiándose de ropa y es precisamente por eso que yo estoy segura de que aquellas personas estaban haciendo algo muy raro. Todo pasó en la casa de mi prima donde yo costumbraba quedarme algunos fines de semana y especialmente en Halloween. Nos llevamos casi un año de diferencia, así que crecimos juntas y siempre hemos sido muy amigas. A mí me encantaba ir a su casa en esas fechas porque vivía justo detrás de un pantheon. De hecho es la ventana de su cuarto se alcanza a ver una parte bastante grande del cementerio. Sabían las tumbas, algunos árboles y una varda con una cerca de malla que separaba el terreno del pantheon de la calle donde vive a mi prima. A mí siempre me había parecido muy interesante tener esa vista desde una habitación. A mi prima en cambio le daba completamente igual. Había vivido toda su vida ahí y decía que ya estaba acostumbrada. Ese año me fui a quedar con ellos unos días porque queríamos disfrazarnos juntas y salir a pedir dulces, aunque ya estamos un poco grandes para eso. También se habían invitado una fiesta cerca de su casa, así que tenemos varios planes. Llegué desde la tarde desde 31 de octubre y recuerdo que mi tiemy prima tuvieron que salir a comprar unas cosas que les faltaban. Yo preferí quedarme porque estaba cansada y quería terminar de arreglar mi disfraz. Fue mientras estaba sola y cuando vi que estaban enterrando una persona en el pantheon. Me acercé a la ventana porque había varias personas reunidas alrededor de la tumba que se encontraba bastante cerca de la barda. No podíos escuchar lo que decían pero veía que algunos estaban llorando y que había muchas, muchas flores. A pesar de que no había tanta gente, me quedé mirando un rato, aunque después me sentí mal porque pensé que era una falta de respeto estar viendo algo tan privado. De todas formas, cada tanto volvía a sumarme y cuando comenzaron a echar tierra la tumba y cuando terminaron de cubrirla. Después acomodaron las flores que habían llevado, todos encima de la tierra, de la tumba formando una montaña florida. Aquí donde vivimos es común que las tumbas se queden así después de un entero, con la tierra montó nada de las flores encima porque la lápida se coloca después a veces hasta la siguiente. Por eso no me pareció extraño. Lo que si recuerda es que a medio mucha tristeza pensar que esa familia había tenido que despedir a alguien justo en Halloween, cuando los personas comenzaron a retirarse, me alejé de la ventana y seguí con mis cosas. Mi prima regreso un poco antes de que os creciera. Nos pusimos a platicar, sacamos los israces y empezamos a probarnos la ropa. Ella tenía varias opciones porque todavía no sabía de que quería vestirse y cada vez que iba al baño a cambiarse, yo me quedaba esperando en su cuarto. En una de esas ocasiones volvié a mirar el cementerio y vi unas luces pequeñas cerca de la tumba que habían hecho esa tarde. Al principio pensé que eran veladoras que ve dejado la familia, pero luego me fijé que había dos mujeres junto a la tumba, las veía despaldas, agachadas, moviendo las flores que habían colocado durante el entierro. Una llevaba algo parecido a una falda larga y la otra tenía un vestido o una bata negra. La dos tenía la ropa bastante suya, aunque también pensé que podía ser por la tierra del panton. Cuando mi prima regresó de je de mirar y seguimos platicando, después volvió a ir a probarse otro disfraz y yo me asobe a través. Las mujeres se llan ahí. Una estaba de rodillas con toda la tumba y la otra se había levantado para mover una de las veladoras. La habían acomodado varias alrededor del montón de tierra y me llamó la atención que parecían estar quitando las flores para hacer espacio. Pense que seguramente eran familiares de la persona que acaban de enterrar, que tal vez habían regresado a rezar o para dejarles más veladoras. De pareció un poco extraño que estuvieron haciendo de sus curas, pero tampoco tenía motivos para pensar otra cosa. Además era Halloween, tiene esos días siempre personas visitando los pantiones. No le dije nada a mi prima en ese momento porque cuando terminó de regalarse ya teníamos que salir. Primero fuimos a dar una vuelta por las calles cercanas y estuvimos regalando dulces que mitía había comprado. Después nos encontramos con unos amigos y nos fuimos a la fiesta que les mencioné. La verdad es que estuvo bastante aburrida. Había poca gente, casi nadie llevaba a disfraz y la música tampoco nos gustó mucho, así que decidimos regresar a la casa. Mi tía todavía estaba despierta cuando llegamos, pero nosotros nos fuimos directamente al cuarto de mi prima para quitarnos los apatos y seguir platicando. Ya era casi media noche cuando escuché unos fridos que venían de afuera. Al principio pensé que eran personas caminando por la calle, porque esa noche todavía había bastante movimiento, pero luego escuché algo que parecía venir de la cerca del pantheon, como cuando alguien mueve una maca de alambre. Mi prima estaba sentada en su cama viendo unas fotos que habíamos tomado, así que yo me levanté y me cerqué a la ventana. Deci ahí podía ver la parte de atrás del cementerio y un tramo de la calle que pasaba con toda la barda. Había una lámpara de lumbrado público un poco más adelante, por lo que se alcanzaba distinguir bastante bien lo que había afuera. Fue entonces cuando vía a las dos mujeres, las reconoci por la ropa, eran las mismas que había visto contra la tumba almas horas antes. Estaban saliendo del pantheon por un nullo que vien la parte baja de la cerca, donde la mailla estaba levantada. Primero solía una de ellas y después la otra, pero lo que me llamó la atención fue que estaban ayudando a salir a una tercera persona, a un hombre. Chevaba puesto un traje oscuro, con una camisa clara debajo y las dos mujeres los os tenían con los brazos. Una lo agarraba por un lado y la otra por el otro, como cuando ayudan a caminar una persona que esté enferma muy borracha. Pero este hombre se movía de una manera que me pareció muy extraña, tenía la que vez inclinada hacia adelante y los pies se liban arrastrando por el suelo. Las mujeres tenían que levantar un poco para hacerlo avanzar. Me quede mirándolas porque el principio pensé que habían encontrado alguien lastimado dentro del pantheon, pero entonces me acordé del entierro que había visto por la tarde, de las dos mujeres moviendo las flores, de que habían estado gachadas precisamente sobre aquella tumba y se me ocurrió algo que me dio muchísimo miedo. Tense por un momento que tal vez ese hombre era la persona de la que habían enterrado. Sé que suena absurdo. Chumisma traté de quitarme sella de la cabeza porque sabía que una persona enterrada no podía simplemente levantar si salir caminando, pero había visto esas mujeres alrededor de la tumba y ahora les estaba viendo sacar un hombre vestido de trágique que apenas podía sostenerse, las tres personas avanzaron unos metros por la calle, yo seguía mirando desde la ventana tratando de entender que estaba pasando cuando de pronto las mujeres se tuvieron, una de ellas levantó la cabeza y volteó directamente hacia la casa, hacia la ventana donde yo estaba, me dio tanto miedo que me dejé caer al piso, ni siquiera se rara la cortina, me agaché tan rápido que me golpeó una rodilla contra un mueble, pero no quise levantarme porque estaba segura de que aquella mujer me había visto, mi prima empezó a reír, se me preguntó que me pasaba, yo le dije que había dos brujas afuera, que estaban sacando un hombre del pantión y que una de ellas había volteado a verme, mi prima se río todavía más, seguramente son personas disfrazadas, es Halloween, le dije que no se asomara, que por favor no lo hiciera pero no me hizo caso, se levantó de la cama y caminó hasta la ventana mientras yo seguía asentada en el piso, a ver, ¿dónde están tus brujas? yo le señalé hacia afuera, ella se acercó el vidrio, entonces abrió un poquito la ventana y dijo cómo se estuviera saludando unas vecinas, buenas noches brujas, levantó la mano para saludarlas, yo casi me pongo a llorar, le pedí que se quitara de ahí pero ella nada más se reía, mira los están saludando, ya se van, le pregunté si también había visto al hombre, me dijo que sí que vio un señor con ella, así que seguramente todos venían de alguna fiesta, después se rola ventana y regresó a sentarse en la cama como si nada hubiera pasado, yo tardé un rato en natra verme a levantarme, cuando finalmente volví a mirar, ya no había nadie en la calle, mi prima estuvo molestándome un buen rato por lo que había pasado, me decía que para que me gustaban tanto las historias de miedos y luego me asustaba con unas señoras disfrazadas, incluso me preguntó si no había visto que una de ellas le había saludado de regreso, yo le dije que sí que le creía, porque ya no quería seguir hablando de eso nada más, pero antes de dormir, le pregunté si había visto cómo caminaba el hombre, me dijo que no se había fijado mucho, que solamente había visto las dos mujeres llevándolo agarrado de los brazos, según ella seguramente estaba borracho y por eso tenían que ayudarlo, le pregunté si había visto por dónde habían salido, pues del pantheon no, de dónde más me contestó, y luego se rió otra vez, esa noche dormí con el osprendida, mi prima se quedó dormida casi inmediatamente, porque yo seguía pensando en lo que había visto, sobre todas las mujeres, porque estaba segura de que eran las mismas que habían estado moviendo las flores de la tumba, también me acordaba de cómo habían sostenido el hombre para sacarlo por la cerca, de sus piernas arrastrándose por el suelo, de la manera en que aquella mujer había volteado si nuestra ventana cuando no había forma de que se diera cuenta de que yo estaba ahí, viéndolas, al día siguiente cuando hubo suficiente luz volví a somarme al pantheon, la tumba seguía ahí con la tierra muntona de las flores encima, no alcanceis tinkir la verdad si las habían acomodado de otra manera, tampoco vía nadie cerca, quise contar la mitía lo que había pasado por mi prima se adelantó, le dijo que yo me había asustado con unas personas disfrazadas y brujas, las dos se rieron y por supuesto ya no quise decir nada, durante varios días intenté convencerme de que mi prima tenía razón, era Halloween, había gente disfrazada por todas partes y seguramente había alguna explicación para lo que habíamos visto, incluso pensé que las mujeres podían haber ido a visitarla a tumba de algún familiar y que ese hombre decidía estar aburracho como decía mi prima, lo que nunca pude explicar me fue porque estaban moviendo las flores de una tumba recienecha, ni porque habían salido por un oyo en la cerca, cuando el pantheon tenía su entrada principal, tampoco he podido olvidar como caminaba que el hombre, mi prima sigue viviendo en esa casa y todavía me invita a quedarme con ella en Halloween, como hacíamos antes, yo he regresado a visitarla algunas veces, pero siempre de día y cuando entró a su cuarto ya trató de no mirarse al pantheon, desde que anoche se terminó nuestra tradición de pasar Halloween juntas, mi prima sigue diciendo que eran personas disfrazadas y que me asusté por nada, a veces hasta me manda mensajes para burlarse de mí con su acerco octubre, yo nunca le he contado que esa tarde estuve viendo un entierro desde su ventana, tampoco le he dicho que reconocié las sus mujeres porque la sabía visto junto a esa tumba, horas antes de que salieran del pantheon con aquel hombre, creo que se le contara esa parte, a lo mejor entendería porque me dio tanto miedo, aunque también pienso que es mejor, que siga creyendo que solamente vimos a tres personas salguiendo de una fiesta de Halloween, después de todo, ella es la que vive, con vista al pantheon. hola relátos la noche, les quiero contar algo que me pasó cuando tenía 9 años, una noche de Halloween en Tijuana, donde se celebraba de ese entonces como si hubiera sido nuestra fiesta, en ese entonces yo recuerdo que los celebrabamos mes que el día de muertos, ahora tengo 44 años, y todavía me acuerdo mucho de que ya noche, sobre todo porque mi mejor amiga de ese entonces me dejó de hablar, ella estaba convencida de que yo había hecho algo para que pasara lo que pasó, aunque la verdad es que yo tampoco entendí nada, esa noche salimos a pedir dulces por nuestra colonia, nos acompañaba la hermana mayor de mi amiga y otra muchacha de esa edad, pero ya se quedaban un poco atrás porque ya no hablan de sus nobios, mi amiga iba disfrazada de vampira, y yo ya fue a un vestido negro, yo un sombrero de brujas que me había comprado mi mamá, me acuerdo que estaba muy contenta con mis fras porque era la primera vez que me dejaban salir a pedir dulces, sin que mis papáses tuvieran caminando junto a mi, ya llevamos un buen rato cuando vimos a un gato, cris, peludo, muy grande sentado fuera de una casa, de esos que, parece que te ven con ojos de persona, a mi siempre me ha gustado mucho los gatos, así que me acerqué para acarizarlo, era bastante cariñoso y empezó a estregarse contra mis piernas, mi amiga me dijo que lo dejara porque todavía nos faltaban varias casas, así que simplemente seguimos caminando, pero el gato se vino detrás de nosotros, al principio no se oriza, que amenaba muy tranquilo, a veces se adelantaba y luego se detenía para esperarnos, en una esquina apareció otro gato, uno de coloraranja, que también comenzó a seguirnos, después otro, negro y sucio, luego uno más blanco y más adelante otros dos que salieron de debajo de un carro, ni amiga empezó a poner se nerviosa porque los gatos no se llenan todas partes, si nos deteníamos a pedir dulces ellos sentaban en la banqueta y esperaban, pareciamos la señora de los gatos de los Simpson, una referencia que a lo mejor solo van a entender los desierta edad, cuando volvíamos a caminar se levantaban y venían detrás a nosotros, lo más raro era que ninguno peleaba con nosotros, aunque se notaba que eran gatos en la calle, llegó un momento en el que teníamos como ocho gatos siguiendonos, la hermana de mi amiga y la otra muchacha se habían quedado muy atrás, según estaban ahí para cuidarnos, pero desde cuadras atrás le sabíamos perdido de vista, yo estaba encantada, pero cuando íbamos por una calle muy oscura, sin gente, con los gatos acercándose cada vez más, mi amiga empezó a chorar, me decía que eso estaba pasando porque yo me había disfrazado de bruja y había acariciado al gato enorme, le dije que no fuera ridícula, que seguramente pensaban que teníamos comida en las bolsas, pero ella ya quería regresar a su casa, entonces llegamos frente a una casa donde vivía una señora mayor, yo sabía quién era porque a veces le veía varriendo la banqueta, aunque nunca había hablado con ella, los gatos se tuvieron frente a esa casa, todos se quedaron mirándose a una ventana que estaba abierta, yo también mire y vi a la señora parada detrás de la cortina, tenia la luz apagada, pero se alcanzaba distinguir su cara porque había una lámpara en la calle, la señora levantó un humano y me hizo una seña como para que me acercara, yo pensé que quería dar los dulces, así que estuve a punto de ir, pero mi amiga me agargó del brazo y empezó a alarme, estaba llorando otra vez y decía que nos fuéramos y ahí, Sormeno nos alcanzó, ya iba solo y nos preguntó que estaba pasando, y cuando lo señalamos la ventana, la señora ya no estaba, seguimos caminando y los gatos se quedaron afuera de aquella casa, ninguno volvió a seguirnos, nos vieron a lejarnos ahí, nada más parados, mi amiga estaba muy inocada conmigo, al día siguiente le contó a su mamá que yo había hecho que unos gatos nos siguieran, y que después de una señora me había llamado desde una casa muy oscora, su mamá le dijo que seguramente los animales fieron las bolsas llenas, y que la señora solamente quería saludarnos o darnos dulces, yo también quisé pensar eso durante mucho tiempo, pero hay algo que nunca le conté mi amiga, cuando aquella señora me hizo la señal desde la ventana, el gato grande que había sido el primero en seguirnos elevantó, caminó hasta el aporte de la casa y comenzó a rascarla, y antes que nos fuéramos, cuando se adelantaron mi amiga y su hermana, yo el que se escuchara algo, escuché que la señora decía algo desde adentro, no te vayas, Wendy, como, como idad, como sabí esa señora, mi nombre, gracias por escuchar y les fuego que tengan cuidado, si se harán a pedir dulces esta noche de brujas.

Podcast Summary

Key Points:

  1. Un niño de 13 años relata cómo, al quedarse solo con su perro, escuchó una risa extraña detrás de las cobijas, lo que lo asustó profundamente.
  2. El perro, que había sido abandonado, mostraba comportamientos extraños como llorar al oír carros y buscar a sus dueños anteriores, lo que generó sospechas sobre su pasado.
  3. En una noche de Halloween, el niño vio dos mujeres mover flores alrededor de una tumba recientemente enterrada en un cementerio, algo que le pareció sospechoso.
  4. Más tarde, observó a las mismas mujeres ayudar a salir de un hombre vestido de traje oscuro del cementerio, lo que lo hizo creer que el hombre podría ser el fallecido.
  5. La madre del niño no quiso revisar el cuarto, y aunque la historia fue confirmada en detalle, no reveló lo que realmente pasó, manteniendo la explicación de que fue una confusión de Halloween.
  6. El niño asegura que su perro fue el único que le dio una sensación de extrañeza, y que desde entonces ha vivido con él, sintiendo más tranquilidad al estar acompañado.
  7. Otra historia de un niño de 9 años cuenta que, en Halloween, vio a una mujer señalarlo desde una ventana mientras gatos se acercaban a una casa, y escuchó una voz que decía su nombre.
  8. Todas las historias se entrelazan con el tema de los espíritus, la maldad oculta y el miedo a lo desconocido en momentos de festividad como Halloween.

Summary:

La transcripción comparte tres historias personales de niños que relatán experiencias perturbadoras durante eventos de Halloween. La primera cuenta de un niño de 13 años que, al quedarse solo con un perro abandonado, escucha una risa siniestra desde su cama y se da cuenta de que el perro, aunque cariñoso, muestra comportamientos extraños que lo llevan a sospechar de su pasado. La segunda historia describe una noche en que el niño ve a dos mujeres moviendo flores en una tumba recientemente enterrada, y luego observa cómo ellas ayudan a salir de un hombre vestido de traje oscuro del cementerio, lo que lo hace creer que el hombre podría ser el fallecido.

La tercera historia es de un niño de 9 años que, durante una caminata para pedir dulces, ve a una mujer señalarlo desde una ventana y escucha una voz que dice su nombre. En todas las historias, el miedo se alimenta de lo desconocido, y los personajes se sienten asustados por señales que no pueden explicar. A pesar de que los padres intentan razonar las situaciones como accidentes o confusiones de Halloween, los niños sienten que algo más profundo está ocurriendo.

La narrativa se estructura como una advertencia sobre los espíritus y lo desconocido, reforzando el tema de que en esta temporada, especialmente en momentos de fiesta, los miedos pueden ser reales y cercanos. Finalmente, el narrador recomienda que los oyentes tengan cuidado y no escuchen las historias en alto, ya que podrían convertirse en parte de sus propias experiencias.

FAQs

El niño vio que dos mujeres, una con falda larga y otra con bata negra, movían flores alrededor de una tumba recién enterrada. Luego, vio que las mujeres ayudaban a salir a un hombre en traje oscuro, que caminaba de forma extraña con piernas arrastradas, y una de ellas se volvió directamente hacia la ventana del niño, lo que le provocó miedo.

Los gatos, en lugar de huir o pelear, se acercaban tranquilamente y seguían a las chicas sin hacer ruido. El niño notó que ninguno parecía inquieto ni agresivo, lo que lo hizo sospechar que no eran simplemente animales callejeros.

La señora dijo: 'No te vayas, Wendy', y mencionó que conocía el nombre del niño, lo cual le pareció extraño y misterioso.

El niño no le contó la verdad porque temía que su amiga, que ya creía que había sido ella quien provocó el incidente, se enfadara o pensara que estaba loco, y también temía que ella se riera de él por su miedo.

Desde entonces, la amiga del niño dejó de hablar con él, y él nunca volvió a contarle la verdad. La familia siguió sin saber lo que realmente pasó, y el niño comenzó a evitar mirar el cementerio.

El perro, que fue abandonado, comenzó a llorar al escuchar un carro, como si estuviera buscando a sus dueños anteriores. Su comportamiento extraño y el olor feo que tenía hicieron que el niño tuviera una sensación de miedo y extrañeza.

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