El mensaje central es que Dios puede hacer grandes cosas con lo que nosotros consideramos poco o común. Usando la historia bíblica de Moisés, se explica que Moisés pasó 40 años en el desierto con una vara de pastor, que para él era solo una herramienta ordinaria. Cuando Dios lo llamó para liberar a Israel, Moisés puso excusas por sus miedos y limitaciones, pero Dios le preguntó: "¿Qué tienes en tu mano?" Moisés respondió que solo una vara, y Dios la transformó milagrosamente en serpiente y luego de vuelta en vara. Después, Moisés obedeció y llevó esa misma vara a Egipto, pero ahora la Biblia la llama "la vara de Dios". La vara no cambió, pero su dueño y su propósito sí. Este ejemplo enseña que no necesitamos más recursos, experiencia o capacidades para ser instrumentos de Dios; solo debemos entregarle lo que ya tenemos, incluso si parece pequeño o insignificante. Nuestra profesión, familia, historia o talentos pueden adquirir un propósito eterno cuando los ponemos en sus manos. La reflexión invita a cada persona a preguntarse qué tiene en su mano y a entregarlo a Dios, confiando en que Él puede usarlo para bendecir a otros. Finalmente, se incluye una oración de entrega total, pidiendo perdón por menospreciar lo pequeño y pidiendo que Dios tome todo lo que tenemos y lo convierta en un instrumento de su propósito. El mensaje cierra recordando que la vara era la misma, pero en manos de Dios cambió su destino.
Porque Dios puede hacer mucho con aquello que nosotros consideramos poco. Necesitas entregarle lo que ya tienes, tu familia, incluso aquello que parece pequeño, puede adquirir un propósito completamente diferente, cuando se lo entregamos a Dios. Hay cosas que llevamos tanto tiempo con nosotros que terminamos creyendo que no tienen nada de especial. Cuenta una historia hermosa en la virlia sobre Moisés, que tenía una vara que era simplemente una herramienta de pastor. La había llevado durante años mientras cuidaba las uvejas en el desierto, y él no imaginaba que aquella vara tan común para él, algún día sería utilizada por Dios para mostrar su poder. Moisés había llegado a Medián después de huir de Egipto, había dejado atrás una vida en el palacio, y ahora llevaba 40 años en el desierto. Pero un día Dios se le apareció en una salsa quer día y no se consumía. Dios lo llama y le dijo que regresara Egipto para liberar a su pueblo. Moisés, tu o miedo. Entonces comenzó a pensar en todo lo que no tenía, en todo lo que no había podido hacer, en todas sus limitaciones. Empezó a poner muchas excusas, y entonces Dios le hizo una pregunta que tienes en tu mano, y Moisés respondió "una vara, nada extraordinario". Pero Dios le dijo que la rojara al suelo y aquella vara se convirtió en una serpiente. Después le ordenó que la tomara nuevamente y volvió a convertirse en una vara, pero miró lo hermoso que ocurrió después. Cuando Moisés finalmente emprendió el camino hacia Egipto, obedeciendo, dice la virlia en exodo 40-20, que Moisés tomó a su esposa, sus hijos, los pozó sobre un burro, y regresó a la tierra de Egipto, y en su mano llevaba la vara de Dios. Así dice la virlia. Te das cuenta, antes era la vara de Moisés. Ahora era la vara de Dios, la vara no había cambiado. Seguía siendo la misma vara, lo que había cambiado era a quién pertenecía y para qué sería utilizada. Y yo sé que Dios te está hablando a través de Estados Unidos en este momento. Porque tal vez estás mirando lo que tienes y dices, es muy poco. Los recursos que tengo la experiencia, mi capacidad, lo que soy, en lo que quedé, lo que me quedó, pero recuerda a Dios, no le pregunto a Moisés, que te falta, le pregunto que tienes en tu mano. ¿Sabes por qué? Cuando nos disponemos a ponerlo en sus manos. Así que hoy quiero decirte con mucho amor, pero con autoridad, que no necesitas tener más para que Dios pueda usarte. Necesitas entregarle lo que ya tienes, tu profesión, tu negocio, tu recursos, tu historia, tu familia, incluso aquello que hoy parece pequeño, puede adquirir un propósito completamente diferente cuando se lo entregamos a Dios. La vara en las manos de Moisés era una vara de pastor, pero en las manos de Dios se convirtió en la vara de Dios. Y quizás eso es lo que el Señor quiere hacer contigo hoy. No necesariamente darte algo nuevo. Quizás quiere tomar lo que ya tienes y darle un nuevo propósito. Por eso, y pregúntate que tengo en mi mano. Y también, hasta esta pregunta. Ya se lo entrega a Dios. Porque lo que está en tus manos puede servir de a ti. Porque lo que pones en las manos de Dios, puede servir para bendecir a muchos. Horemos y digámele al Señor. Padreter no hoy miro mis manos y reconozco que muchas veces pienso. Más en eso que me falta que en lo que tú ya me has dado, perdóname por menos preciar lo pequeño. Hoy te entregó lo que me has dado mis dones recursos, tiempo, mi trabajo, mi historia, mi cuerpo, mi vida. Todo lo que has puesto en mí, toma lo Señor. Y haz con esto algo que yo no podría hacer por mis propias fuerzas. Que aquello que hoy parece común, pueda convertirse en ese instrumento de tu propósito y que algún día pueda mirar atrás y entender que no necesitaba tener más. Solo necesitaba poner en tus manos lo que ya tenían las mías. En el nombre de Jesús, amen. Recuerda, la barera era la misma. Pero cuando llegó a las manos de Dios, cambió su propósito. Un abrazo y que Dios nos bendiga. Usa mi vida. Y yo quiero amarte con todo el cariño de mi corazón. Aunque en ti no soy aunque nada tengo, que pueda ofrecer de divino, Señor. Yo quiero servirte con todas las fuerzas, con todas las fuerzas de mi corazón. La docis diaria con William Arana, tu alimento para el alma. Vívela y compártela. Somos Roca estéreo.
Podcast Summary
Key Points:
Dios puede transformar lo que consideramos poco o insignificante en algo con un propósito divino.
La historia de Moisés y su vara muestra que lo común, al ser entregado a Dios, cambia de dueño y de propósito.
Moisés dudaba por sus limitaciones, pero Dios le preguntó qué tenía en la mano, no qué le faltaba.
La vara pasó de ser "la vara de Moisés" a "la vara de Dios", sin cambiar físicamente.
No necesitamos tener más para ser usados por Dios; debemos entregarle lo que ya tenemos: familia, talentos, recursos, historia.
La oración final pide perdón por menospreciar lo pequeño y entrega todo a Dios para que Él lo use.
Summary:
El mensaje central es que Dios puede hacer grandes cosas con lo que nosotros consideramos poco o común. Usando la historia bíblica de Moisés, se explica que Moisés pasó 40 años en el desierto con una vara de pastor, que para él era solo una herramienta ordinaria. " Moisés respondió que solo una vara, y Dios la transformó milagrosamente en serpiente y luego de vuelta en vara.
Después, Moisés obedeció y llevó esa misma vara a Egipto, pero ahora la Biblia la llama "la vara de Dios". La vara no cambió, pero su dueño y su propósito sí. Este ejemplo enseña que no necesitamos más recursos, experiencia o capacidades para ser instrumentos de Dios; solo debemos entregarle lo que ya tenemos, incluso si parece pequeño o insignificante.
Nuestra profesión, familia, historia o talentos pueden adquirir un propósito eterno cuando los ponemos en sus manos. La reflexión invita a cada persona a preguntarse qué tiene en su mano y a entregarlo a Dios, confiando en que Él puede usarlo para bendecir a otros. Finalmente, se incluye una oración de entrega total, pidiendo perdón por menospreciar lo pequeño y pidiendo que Dios tome todo lo que tenemos y lo convierta en un instrumento de su propósito.
El mensaje cierra recordando que la vara era la misma, pero en manos de Dios cambió su destino.
FAQs
El mensaje principal es que Dios puede hacer mucho con lo que consideramos poco, y que no necesitamos tener más para que Él nos use; solo debemos entregarle lo que ya tenemos.
Se menciona la historia de Moisés y su vara. La vara era una simple herramienta de pastor, pero al entregarla a Dios se convirtió en la vara de Dios, mostrando que un propósito común puede transformarse cuando se pone en manos divinas.
Dios le preguntó a Moisés: '¿Qué tienes en tu mano?', en lugar de preguntarle qué le faltaba. Esto enseña que debemos enfocarnos en lo que ya poseemos y ofrecerlo a Dios, en vez de lamentar nuestras limitaciones.
Significa que el objeto no cambió, sino que cambió su propósito y dueño. Cuando entregamos nuestras capacidades y recursos a Dios, Él puede darles un uso mayor y bendecir a muchos.
Debemos entregarle a Dios lo que ya tenemos: nuestros dones, recursos, tiempo, trabajo, historia, familia y vida, confiando en que Él puede transformar lo pequeño en algo extraordinario.
Moisés puso excusas basadas en sus miedos y limitaciones, pero Dios le mostró que con lo que tenía en la mano, la vara, podía hacer milagros, como convertirla en serpiente y volverla a convertir.
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