Psicologia Forense Estudio De La Mente Criminal - Aristizabal Diaz Granados Edith
16m 10s
El análisis se centra en el libro "Psicología Forense: estudio de la mente criminal", que explora la complejidad de las causas del comportamiento delictivo. Destaca la diferencia fundamental entre la psicología clínica, centrada en la ayuda al paciente, y la forense, cuyo cliente es el sistema judicial y su objetivo es la evaluación objetiva. El libro desglosa múltiples factores que pueden conducir al crimen, desde alteraciones de la conciencia y la voluntad hasta la influencia externa o una personalidad con rasgos psicopáticos. Introduce además perspectivas psicoanalíticas profundas, como la idea de un delincuente que actúa por un exceso de culpa inconsciente o la búsqueda perversa de goce mediante la deshumanización de la víctima. Un estudio empírico citado revela que los condenados por delitos graves muestran perfiles psicopatológicos marcados. La reflexión final enfatiza que, si bien el entorno social violento actúa como un potente catalizador, el individuo conserva la capacidad de asumir la responsabilidad por sus actos, planteando un dilema crucial sobre cómo romper los ciclos de violencia.
Bienvenidos a Del libro al bucrofono, hoy tenemos una misión y es meternos en uno de los laberintos más complejos y seamos honestas más oscuros que existen. La mente criminal. Pero vamos a dejar del lado los clichés de la serie para ir directo al fondo, a las preguntas que de verdad importan y para guiarnos tenemos una fuente académica de primer nivel. Nuestro material de hoy es el libro "Cicología Forense", estudio de la mente criminal, coordinado por Edita Aristisábal y José Amar Amar junto a un grupo impresionante de expertos. El objetivo es, bueno, es intentar entender qué resorte se mueven en la cabeza de una persona para que cometa un crimen. Es una falla en la conciencia, una fuerza irresistible, o algo no sé mucho más profundo en la psiqui humana. Es que es un tema dona complejidad abrumadora. Y lo que este libro "Cicología Forense", estudio de la mente criminal, hace de manera brillante es justo eso. Se niega dar una respuesta simple. Abor del crimen no como un acto que sale de la nada, sino como el resultado de una confluencia de factores. Lo primero que nos deja claro es que no hay una sola respuesta. Aceptar esa complejidad es el primer paso. Totalmente. Y para empezar a desenredar esa madeja, creo que tenemos que ir a lo básico. Cuando pensamos en un psicólogo, nos imaginamos a alguien ayudando a un paciente, ¿no? Pero a ver, ¿qué hace exactamente un psicólogo Forense? El libro es muy enfático en que su rol es radicalmente diferente. Radicalmente, esa es la palabra. Es una distinción que el libro subraya como fundamental. En la evaluación clínica tradicional, el objetivo es claro, ayudar al paciente. La relación se construye sobre el empatía, la confianza, una alianza terapéutica, le llaman. Exacto. El psicólogo está del lado de la persona que tiene enfrente. Busca subiendo estar. Claro. En cambio, en la evaluación Forense, bueno, todo ese esquema se invierte. El objetivo no es ayudar a la persona evaluada, sino buscar la objetividad para ayudar a la justicia. El psicólogo debe ser eséptico por naturaleza. Tiene que verificar cada dato o contrastar información. Y mantener una postura más distante. Mucho más distante. A veces incluso confrontativa. Un momento, eso cambia todo el juego. Sientiendo bien, el cliente del psicólogo Forense no es la persona sentada en la silla. No. Para nada. Si no, el propio sistema legal. La verdad que necesita el sistema. Exacto. Y eso debe crear una dinámica increíblemente tensa en la habitación. Porque la persona evaluada probablemente piensa que el psicólogo está ahí para ayudarla. Claro. Esa tensión es el núcleo de su trabajo. El psicólogo Forense tiene una obligación ética con la objetividad y con el sistema judicial. No está ahí para curar o aliviar, sino para aportar un análisis científico que les sirva un juez para tomar una decisión. Y el libro de talla que su campo de acciones muchísimo más amplio de lo que una se imagina. Sí, no es solo el derecho penal. Determinándose un acusado es imputable o no. En qué otras áreas trabajan? El libro menciona, por ejemplo, el derecho de familia, que es un campo enorme. Para casos de custoria de menores, me imagino. Exacto. Un tema delicadísimo. También en derecho laboral, investigando situaciones de acoso o moving. ¿Dónde el daño psicológico es el centro del caso? Justo. Y por supuesto, en víctimología que sonaria crucial, atendiendo a las víctimas evaluando el daño psíquico que han sufrido. Es un profesional que se mueve justo en la frontera entre la psicología y la ley. Esa es la definición perfecta. Bien. Con ese marco ya claro, vamos a lo que todos queremos saber. El libro "Cicología Forence". Estudio del amente criminal se mete de lleno a desglosar las razones que llevan a una persona de Linkyre. Y es fascinante porque rompe con la idea de que hay una sola causa. El capítulo de Andrés Mauricio Ponces sobre esto es. Es una hoja de ruta increíble. Perfecto. Pues la primera razón que expone el libro es la falta de conciencia. Y es importante aclarar que no se refiere sólo a estar dormido, aunque el sonambulismo sería un ejemplo extremo. Claro. Habla de estados alterados de conciencia, ¿no? Sí, que pueden ser provocados por el consumo de ciertos psicofármacos, por hypnosis. La clave aquí es que la persona en el momento del acto no tiene la capacidad de comprender que lo que está haciendo es ilegal. O sea, el filtro de esto está mal, está completamente apagado. No es que no le importe, es que ni siquiera lo procesa. Exactamente. Dentro de esta categoría, el libro también incluye la inmadoresicológica severa, como en ciertos grados de ediskapacidad intelectual. ¿Cuálgú nos trastornos psicóticos? Claro. ¿Dónde la persona está desconectada de la realidad? No hay una valoración real de sus actos. El acto ocurre, pero la mente no lo registra como una decisión moral. El segundo punto me pareció casi de ciencia ficción. La falta de voluntad o auto determinación. Aquí la persona está consciente, pero actúa así no una voluntad libre. ¿Cómo? ¿Cómo es eso posible? El libro lo describe de una forma muy potente, como una fuerza a la cual no se puede resistir. Hay una acción física, pero la voluntad que la impulsa está, digamos, secuestrada. Sí, sí. El individuo no es dueño de su comportamiento. ¿No se está autoregulando? Exacto. Es crucial no confundirlo con la motivación. La motivación es un proceso consciente. Aquí no hay premeditación. Es algo que anula el libro al bedrío. Esa idea de una voluntad secuestrada es UF. Y me parece que conecta directamente con el tercer punto del libro, que es la influencia psíquica. Es una transición perfecta, sí. Porque aquí la voluntad no está secuestrada por algo interno, sino por alguien más. Justo. En la influencia psíquica, la voluntad de otro es la que dirige el acto criminal. Y el libro describe varios mecanismos para esto. ¿Cómo la coacción moral? Sí, que es básicamente generar un temor tan grande en alguien, que esa persona termina del inquiendo para evitar un mal mayor. O el miero insuperable, un estado de terror tan intenso que anula la conciencia y la capacidad de control. Pienza en una situación límite, donde el pánico te hace actuar de forma irracional. Claro. Y también menciona en la provocación. Sí, la provocación es clave. Será cuando un acto de ofensa es tan grave que genera un impulso de ir a incontenible. Lo llaman una explosión motora. El caso de lo misidio en un arrebato de furia. Es mismo. La reacción es casi un reflejo, sin pasar por un proceso de deliberación racional. Luego el libro nos presenta un escenario que es particularmente trágico. La afectación psíquica. Es la idea de la víctima que se convierte en víctimario. Es uno de los puntos más complejos y más humanos. El libro describe cómo el acoso moral o el maltratos psicológico sistemático puede llevar a una víctima a través de un proceso devastador. Primero hay una fase de alerta, luego una de resistencia. ¿Dónde la persona lucha por mantenerse a flote? Sí, pero finalmente llega una fase de agotamiento total. Y en ese punto, el psiquismo está tan quebrado que la persona puede cometer un crimen. ¿No por maldad? No. Si no como una reacción desesperada de ataque, es una estrategia de supervivencia cuando siente que ya no tiene ninguna otra salida. Como un animal acorralado que finalmente ataca. Y eso nos lleva a la quinta razón que quizás es la que más asociamos con el criminal de las películas. Los rasgos de personalidad? Sí. Pero el libro lo aborda de una forma mucho más profunda que el simple nació mal, ¿verdad? Mucho más. Habla de patrones de comportamiento que se forman desde la infancia. A menudo como resultado de una educación deficiente, un entorno violento. Una historia de vida traumática. Exacto. Y aquí, el libro se detiene en el perfil del psicopata, basándose en los estudios ya clásicos de Robert Jare. A ver, cuando escuchamos la palabra psicopata, pensamos en Hannibal Lecter. Pero en un perfil clínico real, ¿cómo se ve eso? ¿Está novio? Es un excelente pregunta. Porque la realidad es mucho más insidiosa. El libro detalla a los rasgos y son escalofriantes. Estamos hablando de una ausencia total de remordimiento y culpa. No es que la oculten. Es que no la sienten. ¿Qué fuerte? A eso se suma una capacidad para la mentira patológica y la manipulación que es casi un arte. Tienen una profunda insensibilidad. La falta de empatía de la que hablábamos. Exacto. Ven a los demás como objetos o peones. A menudo llevan un estilo de vida, parasitario, y necesitan estimulación constante, porque se aburren con facilidad. Y un dato clave que los estudios de Hair confirman. Sí. Casi siempre hay un historial de problemas de conducta graves que empiezan a manifestarse desde muy, muy temprana edad. Entonces acabamos de recorrer un espectro enorme. Desde un acto casi reflejo, hasta una personalidad friamente calculadora. El mensaje central aquí parece ser que no hay un único perfil criminal. Es el resumen perfecto. Sino que el camino hacia el delito puede empezar desde casi cualquier rincón de la experiencia humana. Esa es una de las mayores contribuciones del libro. Nos obliga a abandonar la idea de una caja única para el criminal y a pensar en múltiples trayectorias. Y justo cuando una cree que ya tocó fondo en esa complejidad, el análisis se vuelve aún más profundo. El libro utiliza las teorías y cuanelíticas de Freud y Lacan para explorar conceptos como la culpa inconsciente y la perversión. Y aquí la lógica que manejamos se invierte de una manera que te deja pensando. Es, sin duda, una de las partes más contraditivas y fascinantes del texto. Introduce el concepto de los delincuentes por conciencia de culpa. La idea, que a primera vista parece una locura, es que algunas personas no cometen crímenes por falta de moral, sino porque arrastran un sentimiento de culpa inconsciente tan abrumador que buscan el castigo para aliviar esa presión. Espera, espera. Me estás diciendo que alguien puede cometer un crimen no porque tenga poca moral, sino porque tiene un exceso de culpa, aunque no sepa de dónde viene. Eso es. Rompe con todo lo que uno creza ver sobre el tema. Totalmente. El crimen en estos casos les da una razón real y tangible para sentirse culpables. Les permite anclar esa culpa flotante y abstracta en un acto concreto. Y ser atrapados les produce un alivio. Un alivio inmenso paradogicamente. El ejemplo que da el libro es potentísimo para entenderlo. El del hombre que, sintiéndose culpable por el fracaso de su matrimonio, se une a un grupo para militar. Exacto. Es un caso real. El mismo relata que suñó a ese grupo con la esperanza de que lo mataran en combate. Buscaba que otro lo hiciera por él. Sí, porque no era capaz de quitarse la vida. De esa forma, conseguían lasar ese sentimiento de culpa difuso con un acto real y castigable. Lo grababa ocupar esa conciencia de culpa. Es un alógica brutal. Y el libro contrasta esto de manera radical con lo que llama la posición perversa. Si el neurótico delinque por un exceso de culpa, que pasa con el perverso. Aquí el panorama es el opuesto absoluto. El perverso, a diferencia del neurótico que sufre, no siente culpa alguna. Su acto no busca aliviar ninguna presión interna. Su objetivo es obtener una satisfacción, lo que el psicoanálisis llama un goce. ¿Y cómo se obtiene ese goce? Y esto es lo terrible. Despojando a la víctima de toda su humanidad, convirtiéndola en un mero objeto para su propia satisfacción. El otro es un instrumento. El libro recurre a testimonios del conflicto aralógico lombiano para ilustrar esto que son. Son durísimos. Sí, y lo usa de una forma muy precisa. El libro muestra que los actos de tortura y humillación no buscan solo matar. Matar es casi secundario. El objetivo principal es destruir la subjetividad de la víctima, borrar su identidad, aniquilar su dignidad. Reducirla a un objeto. A un objeto de goce para el victimario. El dolor, la humillación, no son medios para un fin. Son el fin en sí mismo. Entonces, tenemos toda esta teoría, desde los rasgos de personalidad, hasta estos conceptos psicoanelíticos. La pregunta es, ¿esto se puede medir en la práctica? El libro presenta una investigación que intenta trazar perfiles y los resultados son muy reveladores. Así es. Para no quedarse solo en la teoría, el libro incluye un estudio comparativo muy interesante. Se tomaron tres grupos de personas, el grupo A, condenados por delitos graves, como homicidio y terrorismo. El grupo B, condenados por delitos menores, y el grupo C, una muestra de la población general, sin condenas. ¿Y los midieron? ¿Cómo? A todos se les aplicó el MMPI, el inventario multifasico de personalidad de Minnesota, que es una de las pruebas de personalidad más utilizadas y validadas del mundo. Y los resultados que dijeron. Pues fueron contundentes. El grupo A, el de los delitos más graves, mostró rasgos psicopatológicos significativamente más elevados que los otros dos. No fue una diferencia sutil. ¿Y qué rasgos fueron los que más destacaron? Las tres escalas que más se elevaron en el grupo A fueron la de desviación psicopática, la de paranoia y la de esquizofrenia. De acuerdo, esos son términos clínicos potentes. Pero ¿qué significan en términos de comportamiento? ¿Cómo se traduce ese perfil? Pues el perfil que emerge de esas escalas describe a individus que tienen a ser irritables, hostiles y recentidos. Muestran un desprecio muy marcado por las normas sociales. Y por las figuras de autoridad. Exacto. Una característica central es una profunda insensibilidad ante las consecuencias de sus actos y una incapacidad para aceptar la responsabilidad, la culpa siempre es de otro. Es fascinante que el estudio conecte estos rasgos con un contexto social deprivado o violento. ¿El libro da alguna indicación de qué pesa más, la naturaleza o la crianza? Bueno, el libro es "cautó al respecto", pero la conclusión que se desprende es que no es una cosa o la otra, sino una interacción tóxica entre ambas. No existe una única personalidad criminal, pero sí existen ciertas estructuras de personalidad, como la que acabamos de describir, que son mucho más vulnerables. ¿Y cuando esos rasgos se encuentran con un entorno de violencia y falta de oportunidades? El riesgo se dispara. El entorno actúa como un catalizador que potencia y agrava esas tendencias latentes. El entorno como la chispa que enciende la polvora que ya estaba ahí. Exactamente. Y eso lleva a la reflexión final del libro, que va más allá del diagnóstico. Aborda el trauma y la responsabilidad. Señala algo obvio, pero fundamental. Tanto víctimas como víctimaarios quedan profundamente marcados por la violencia. Sin embargo, y este es un punto crucial. A pesar de todos los determinantes, el sujeto siempre conserva la capacidad de asumir sus actos. No es un mero juguete del destino. Y eso nos deja con una pregunta final. Sí, una muy provocadora para reflexionar. En sus ciudades fracturadas por ciclos de violencia, como equilibramos el peso innegable del entorno y la responsabilidad irreunciable del individuo para poder finalmente romper escadenas de agresión. Uff! Una pregunta que resuena muchísimo después de cerrar el libro. Un análisis fascinante que nos obliga a mirar más allá de lo evidente. Ha sido una exploración increíble de psicología forense, estudio de la mente criminal. Gracias por acompañarnos en este viaje. Para seguir la conversación y descubrir nuestro próximo análisis, no olviden seguirnos en nuestras redes sociales. Somos del libro al micrófono.
Podcast Summary
Key Points:
La psicología forense se distingue de la clínica por su objetivo
El libro "Psicología Forense
Se exploran diversas causas psicológicas del comportamiento criminal, como estados alterados de conciencia, falta de voluntad, influencia psíquica, afectación psíquica por victimización previa y rasgos de personalidad específicos.
El análisis incorpora perspectivas psicoanalíticas, introduciendo conceptos como el delincuente por conciencia de culpa inconsciente y la posición perversa donde el crimen busca un "goce".
Un estudio con el test MMPI muestra que condenados por delitos graves presentan rasgos psicopatológicos (desviación psicopática, paranoia) significativamente más elevados.
La conclusión subraya la interacción entre predisposiciones individuales y un entorno social violento como catalizador, sin anular la responsabilidad última del individuo.
Summary:
El análisis se centra en el libro "Psicología Forense: estudio de la mente criminal", que explora la complejidad de las causas del comportamiento delictivo. Destaca la diferencia fundamental entre la psicología clínica, centrada en la ayuda al paciente, y la forense, cuyo cliente es el sistema judicial y su objetivo es la evaluación objetiva. El libro desglosa múltiples factores que pueden conducir al crimen, desde alteraciones de la conciencia y la voluntad hasta la influencia externa o una personalidad con rasgos psicopáticos.
Introduce además perspectivas psicoanalíticas profundas, como la idea de un delincuente que actúa por un exceso de culpa inconsciente o la búsqueda perversa de goce mediante la deshumanización de la víctima. Un estudio empírico citado revela que los condenados por delitos graves muestran perfiles psicopatológicos marcados. La reflexión final enfatiza que, si bien el entorno social violento actúa como un potente catalizador, el individuo conserva la capacidad de asumir la responsabilidad por sus actos, planteando un dilema crucial sobre cómo romper los ciclos de violencia.
FAQs
El psicólogo clínico busca ayudar al paciente mediante empatía y confianza, mientras que el psicólogo forense tiene como objetivo aportar objetividad al sistema judicial, manteniendo una postura escéptica y distante con la persona evaluada.
Un psicólogo forense también trabaja en derecho de familia (custodia de menores), derecho laboral (investigación de acoso) y victimología, evaluando el daño psíquico en las víctimas.
El libro menciona múltiples factores, como la falta de conciencia (estados alterados), la falta de voluntad (fuerzas irresistibles), la influencia psíquica (coacción o provocación), la afectación psíquica (víctima que se convierte en victimario) y rasgos de personalidad (como la psicopatía).
Un psicópata muestra ausencia total de remordimiento, capacidad para la mentira patológica, falta de empatía, estilo de vida parasitario y necesidad de estimulación constante, con problemas de conducta que suelen comenzar desde la infancia.
Es una persona que comete un crimen debido a un sentimiento de culpa inconsciente tan abrumador que busca el castigo para aliviar esa presión, anclando su culpa abstracta en un acto concreto.
El grupo de delitos graves mostró rasgos psicopatológicos elevados, especialmente en desviación psicopática, paranoia y esquizofrenia, con tendencia a la hostilidad, desprecio por las normas e insensibilidad ante las consecuencias de sus actos.
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