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¿Por qué ya nadie quiere tener una relación?

22m 5s

¿Por qué ya nadie quiere tener una relación?

El texto analiza la crisis de la pareja moderna, explicando que la monogamia estable es una invención humana reciente y poco común en la naturaleza. Tradicionalmente, la pareja se sostenía en cuatro pilares: la procreación, el sexo regular, el mandato social y una baja expectativa de vida. Sin embargo, estos pilares se están desmoronando debido a la caída de la natalidad, la disminución del deseo sexual, el retraso del matrimonio y el aumento de la longevidad. Además, el cerebro humano maneja tres sistemas independientes (deseo, enamoramiento y apego) que no siempre están alineados, y la rutina de la convivencia reduce la dopamina, generando aburrimiento. La sociedad actual ha sobrecargado a la pareja, pidiéndole que cubra todas las necesidades que antes satisfacía una comunidad, lo que provoca soledad incluso dentro de la relación. Esto ha dado lugar al "divorcio invisible", donde las parejas permanecen juntas por inercia. A pesar de esto, muchas parejas duraderas siguen eligiéndose activamente, demostrando que el amor puede mantenerse si se revisa conscientemente. La clave está en reconstruir la "aldea" personal y no depositar todas las expectativas en una sola persona.

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3419 Words, 19241 Characters

Spanish
Hasta hace muy poco, si no estaba se empareja tenia que explicar que había salido mal. Creo que cambió. Actualmente cada vez más gente elija a vivir sola y empieza a pasar algo más raro. La pregunta se está dando vuelta. ¿Por qué convivir? ¿Por qué volver a intentar después de una separación? ¿Por qué dormir con alguien que ronca o compartir el cuarto con alguien que deja todo tirado? ¿Por qué quedarte con una persona cuando la relación funciona? Pero ya no entusiasma. La pregunta nos alcanza a todos. Aquí en esta sola y no sabes si eligió o se resignó. Aquí en se separó y no sabes si quiere volver a exponerse. Aquí en esta empareja y no sabes si sigue eligiendo o continúa solo por inercia. ¿Sabes cómo se ha parecido con la decisión de tener hijos? ¿O en un mandato deja de ser mandato aparece una pregunta que antes no existía y con la pareja está pasando lo mismo? La pareja dejó de ser el destino obvio y con algo deja de ser obvio aparece una pregunta incómoda. ¿Tiene sentido seguir estando juntos? ¿Soy Santiago Bilinkis? ¿Y esto es futuro en construcción? Este episodio fue posible gracias a Bbva, Y y personal. ¿Parte uno? La pregunta que durante siglos no se podía hacer. ¿Y escucha este dato? En la naturaleza el 70% de las especies de mamíferos vive de uno. Y la mayoría de los que no viven solos viven en grupos. La pareja como base de la organización social nos llega al 10% de las especies. Y si te limitas a nuestros parientes más cercanos los grandes simios que comparten casi todo nuestro ADN ninguno vive en pareja. Cero, esta idea de vivir de a dos que nos parece tan natural en realidad es una excepción total. Los uran botanes andan solos, los gorilas arman arenes, los chimpancés y bonobos viven en grupos donde todos tienen sexo con todos. La pareja humana no es una anencia evolutiva, es un invento nuestro, bastante reciente y su historia es más rara de lo que imaginas. Empezamos por el principio. La tendencia a formar un vínculo efectivo con una persona y crear hijos juntos tiene millones de años. Pero la monogami exclusiva, legalmente obligada, recién apareció hace unos pocos miles. Y el eje de esa pareja impuesta durante varios billenios no era el amor. Cazarse en un negocio, una alianza entre familias, una manera de heredar tierras o cerrar acuerdos políticos. El amor romántico podía existir pero típicamente fuera del matrimonio. Curiosamente, estar enamorado de la persona con la que te casabas era considerado una mala idea. Eso que llamamos pareja, elegida por voz, por amor, entre iguales, tiene menos de 100 años de ser mayoritaria. Es más nueva que la radio, que el cine sonoro o que la penicilina. Tus abuelos no se casaron por las mismas razones que vos. Y hasta hace muy poco, la unión no se podía deshazar. Hasta entrado el siglo XX, el divorcio estaba prohibido en casi todo el mundo y donde estaba permitido requería demostrar adulterio, abandono o crueldad. Si simplemente dejaste de amar a la persona, eso no era motivo para separarse. Pero pesa ser reciente y bastante rara en términos evolutivos, la pareja monóámica estable, se instaló como un ideal social incuestionable. Y la pregunta sobre si queríamos estar con alguien o estar solos se convirtió en un tabu, porque para evaluar algo, antes tenés que poder imaginar la alternativa. Y la alternativa, hasta hace muy poco, era impensable. Hoy, por primera vez en 100 de años, la pregunta está habilitada. Y mientras algunos se permiten cuestionarse a que quieren hacer, otros siguen presos de la costumbre. Viven todos los días en relaciones que se fueron vaciando, pero formalmente continúan en una especie de divorcio invisible. Sin saberlo, volvieron al contrato sin amor que fue habitual durante siglos. Pero si el invento del matrimonio por amor parecía un gran avance, ¿por qué parece que quizás estamos volviendo atrás? ¿Por qué parece que quizás estamos volviendo atrás? Parte 2. Las cuatro patas que se caen. La pareja moderna, que parecía la base más sólida para construir una sociedad, estaba apoyada en cuatro patas. La primera razón era tener hijos juntos. La pareja estable era el único contexto socialmente aceptado para tener chicos. Pero como hablamos en el episodio sobre eso, la natalidad está cayendo fuerte en todo el mundo. Cuando procrear dejó de ser una obligación, mucha gente descubrió que no quería tener hijos. Y ya no necesitó convivir con otro por esa causa. Primera pata debilitada. La segunda era tener sexo irregularmente. La pareja fue durante siglos, el único contexto donde teóricamente se podía enterar relaciones. Pero el deseo y la frecuencia sexual vienen casi en todo el mundo también. También le dedicamos un episodio a eso. En Japón, más del 40% de los alteros entre 18 y 34 años son virgenes. Casi la mitad. Y en Estados Unidos, la proporción de matrimonios sin sexo no para de crecer. La tercera pátera el mandato cultural. Hace una generación no estar en pareja en una falla social. Si una mujer llegaba sin casarse hasta los 30, era una solterona. La edad media para casarse en Buenos Aires en 1990 era 28 años. Hoy es más de 35. Y en otros lugares pasó algo parecido. En España, la edad de las mujeres pasó de los 25 a los 35. En México, de 22 a 32. La gente se está casando cada vez más tarde, en todos lados y en muchos casos no se casan nunca. El mandato que imponía y apresuraba el matrimonio finalmente se aflojó. Y la cuarta pata que sostenía la pareja, es vivir poco. Cuando se inventó la promesa, hasta que la muerte no se pared. La expectativa de vida apenas pasaba a los 40. El compromiso en una garantía corta que duraba unos 15 años. Hoy esa misma promesa es una hipoteca hace 60 años y nadie firmó un papel que dijera eso. Ahora que la muerte ya no nos separa, tenemos que separarnos nosotros. En el mundo occidental, casi la mitad de los matrimonios termina en divorcio. Y los reintentos no parecen funcionar. En segundos matrimonios en Estados Unidos, el número suba 6 de cada 10. Y en terceros, 7 de cada 10 fracasan. En los países del resto del mundo, donde la tasa es baja, casi siempre es porque las mujeres no tienen libertad para irse. No porque las parejas funcionan mejor. 4 patas. Las 4 tan valeando. Pero si lo que nos unirá al amor, ¿qué importa si esas razones desaparecen? Bueno, parece que la cosa no era tan sencilla. 4 parte 3. Le pedimos a una persona lo que era para una aldea. Lo que llamamos amor no es una sola cosa. En nuestro cerebro, conviven tres sistemas distintos que no siempre van de la mano. La antropóloga Helen Fisher se pasó de décadas estudiándolos. El primer sistema es el deseo sexual y lo manejan honomonas como la testosterona. Tempujas a salir a buscar y te hace desear un rango amplio de posibles parejas. El segundo es el enamoramiento. Lo manejan gran parte de la dopamina, la misma sustancia que genera plazar y activan algunas drogas y las redes sociales. Te hace poner foco en una sola persona y idealizarla, realizar el teléfono 40 veces por hora, perder el hambre porque el corazón te lata fuerte con que solo te mire. Y el tercero es el apego, que depende de la auxitocina y la vasopresina. Su efecto es la calma profunda, la confianza, la sensación placentera de estar en casa al lado de la vida, de estar en casa al lado de alguien. Esta etapa es fundamental para lograr relaciones duraderas que resistan las tensiones y demandas del día a día y la crianza de los chicos. El problema es que estos tres sistemas no siempre coinciden en la misma persona al mismo tiempo. Por eso puede sentir un apego inmenso por tu pareja de hace 20 años y al mismo tiempo enamorarte como un adolescente de alguien que conociste hace una semana y desear físicamente una tercera persona que viste pasar por la calle. Tres químicas, tres impulsos, una sola cabeza, bienvenido a ser humano. Eso siempre fue difícil, pero la sociedad actual le agregó otra capa con la disolución de muchos de los vínculos comunitarios. Antes, el deseo sexual ocurrió una persona, el enamoramiento ocurría con otra, la compañía profunda telaba a los amigos íntimos, con la crianza ayudaba a la familia extendida, la identidad social telada del barrio o el club, y la adrenalina venía de experiencias con compañeros de exploración. Ahora esperamos que una sola persona sea amante, mejor amigo, sociologísticos, sostén emocional, compañero de crianza, familia o garabentura, calma, proyecto de vida y testigo de nuestra existencia. La psicoterapia autoestar per él lo dice mejor que nadie. Le estamos pidiendo una sola persona, lo que antes le pedíamos a una aldeantera. No es que la pareja no puede dar cosas profundas, puede, de hecho cuando funciona, pocas cosas son tan potentes. El problema es creer que tiene que darnos todo, entonces la pareja moderna no solo perdió varias de las patas que las sostenían. En sí me acarga un peso que ninguna pareja de la historia tuvo que cargar sola y todavía falta lo peor porque sobresa pareja sobrecargada encima se monta una trampa que no se puede ver pero está actuando todos los días. Parte 4 La trampa Neuroquímica del Matrimonio Cuché este experimento, en el año 2003 un grupo de investigadores le puso el electrodos en el cerebro unos monos macacos y les armaron una rutina donde se prendía una luz en la jaula y unos segundos después les daban jugo de fruta. Los monos aprendieron rapidísimo, primero luz, después jugo y los investigadores mirieron segundo a segundo que pasaba con la dopamina. Uno esperaría que el placer llegara cuando recibieran el juego pero no, la dopamina se dispara antes, no la genera la recompensa, la genera la anticipación de la recompensa y había sido realmente raro y hicieron segundo experimento, la luz se llegaba solo la mitad de las veces, al azar, que le pasó a la dopamina. Te animas a divinar, subió mucho más todavía casi al doble, más alto el pico, cuanto mayor la incertidumbre, crea que no, la duda genera más placer que la certeza, las famosas recompensas variables intermitentes de las que abusan hoy las redes. Robert Sapolsky, norecientífico de Stanford que dedicó su vida a investigar este tema, lo resume en una frase brillante, una relación es el precio que pagas por la anticipación de lo que pueda pasar. Pensar lo que esto significa para una pareja moderna, la convivencia es la previsilidad máxima, la otra persona está siempre ahí y si nos entregamos por completo a la rutina la incertidumbre desaparece y la dopamina se aplana, es la misma química que hace que una droga va a ser dejando de hacer efecto cuando la tomas todos los días. Dicho de otra manera, nuestro cerebro, ese órgano sofisticadísimo que mandó humanos a la luna, sigo operando con las prioridades de un macaco esperando una gota de jugo, la química que nos enamora es la misma química que se aburre y la convivencia es básicamente la peor noticia posible para esa química, la calma de la pareja larga puede ser un logro enorme, pero también puede estar escondiendo al cerebro acomodándose a la falta de sorpresa y muchas parejas confunden en esa calma, con que el amor se enfrió "cortan, buscan otra" y empieza al ciclo de cero. La pareja hoy está peleando entre otras cosas, contra una parte de esa química del cerebro, no es que si imposible ganar esa pelea, es que primero tenés que saber que le estás peleando y cuando esa pelea se combina con todo lo que venimos viendo pasa algo nuevo, mucha gente directamente deja de jugar el juego. Parte 5 La soledad que se elige y la queno. Preparando este episodio hicimos una encuesta a la audiencia de futuro en construcción, que era más de 6.000 personas y los resultados pintan un cuadro llamativo, sobre todo entre los más jóvenes y los mayores. Entre los adultos menores de 35, casi 4 de cada 10 están sin pareja, un número inimaginable hacia un par de décadas. Esta es la generación que nunca cargo con el mandato social, pero hay otro dato llamativo, de las mujeres mayores de 65, la mitad están sin pareja y no es solo por ViuDez. 8 son mujeres que se separaron y no quisieron volver a buscar. La generación que finalmente pudo escapar del estigma de la solterona se separó y elige a nos repetir. Es que no es lo mismo estar solo que sentirse solo, podés sentirte solo estando rodeado de gente o estar por la tuya y sentirte genial. Hay un grupo creciente de gente que armó una vida que no necesita a otra persona el lado para tener sentido. Es selección es válida y cada vez más difundida en esta época. Eso es solo una parte de la verdad. Hay muchos que están solos y preferirían no estarlo. Uno de los grandes problemas actuales es lo difícil que se hace encontrar a alguien cuando sí querés tener a otro a tu lado. La mayoría de los que no tienen pareja querrían tenerla y no la encuentran o bajaron los brazos y dejaron de buscar por miedo al dolor o por falta de energía. Y para muchas personas las aplicaciones de citas en vez de ayudar complican más las cosas. Antes, al conocer a una persona primero venía la experiencia y después la evaluación. Vía salguen varias veces en el trabajo, en el barrio, en un grupo de amigos, lo iba descubriendo. Hoy muchas veces pasa el revés. Primero evaluas una foto, un avío, una altura declarada, una frase que tal vez escribió apurado en el colectivo. Y recién si pasa ese examen, les da la oportunidad de existir como persona real. El encuentro quedó después del filtro. Y eso hace que mucha gente no sea rechazada por lo que es, sino por lo poco que una ficha de jabar. Hasta acá podíamos pensar que el gran cambio de época es que hay más gente sola, pero eso sería quedarse con la mitad del problema. Porque hay una suelidad mucho más difícil de detectar. La de quienes sí entraron en la pareja, sí conviven, sí comparten una vida, pero hace tiempo dejaron de encontrarse de verdad. Parte 6. El divorcio invisible. Estar en pareja no siempre significa estar acompañado. Según la encuesta, la pareja hace un poco con la soledad, pero no alcanza. Hoy, una de cada cinco personas en pareja se siente sola a pesar de estar con alguien. Y seis de cada diez de los que están solos, se sienten bien así. Eso cambia el mapa, porque estar solo se ve, pero sentirse solo dentro de una pareja es mucho más difícil de nombrar. Desde la afuera la vida parece armada, hay casa, hay rutina, hay fotos, hay planes, hay una persona al lado. Entonces cuesta a notar que algo esencial, falta. Ahí aparece lo que podríamos llamar el divorcio invisible. Una pareja que terminó hace tiempo, aunque sigue junta. Se encama, comparten cuenta del banco, comparten los hijos, cumple en los aniversarios y se compran un regalo. Pero en silencio, muchas saben que hace mucho dejaron de ser una pareja en sentido pleno, dejaron de desearse, de descubrirse, de elegirse. Y nadie lo nombra. Y el cambio es tan profundo que sigo hasta los padres. En la encuesta le preguntamos a quienes tienen hijos adultos, ¿qué les preocupa de su vida morosa? Si la mitad teme que sus hijos estén en una mala relación. Y solo el 15% le preocupa que estén solos. Hace 50 años estoy impensable. Lo que un padre temía, sobre todo de una hija, era que se quedara soltera. Hoy, para muchos, lo más temibles a no es que estén solos, sino mal acompañados. Eso nos dejan un lugar incómodo. Estar solo ya no necesariamente es un fracaso. Y estar en pareja ya no necesariamente es una garantía. Entonces nos queda una pregunta. Una que durante siglos no hacía falta hacerse. Porque la cultura ya la contestaba por nosotros. Parte final, la pregunta que el mandato no permitía. La vida en pareja está en crisis. Las patas que las sostenían se van cayendo. La química no siempre ayuda. La soledad que antes parecía el gran enemigo. Hoy aparece de los dos lados. A fuera de la pareja, pero también adentro. Y entonces surge la pregunta incómoda. Esas que por siglos no nos podíamos plantear. Si estás en pareja, te invito a pensarla ahora. Dejá un costado de dinero hacia los hijos, la casa, el costo logístico, los amigos en común, la historia compartida. Yo hay fuera una persona libre, sin pasado con esa persona. ¿Elegirías juntarte con quién estás? No se falta responder rápido. De hecho si la pregunta te incómoda, probablemente está tocando algo importante. Pero acá es donde aparece la otra cara de la encuesta. Lo más probable es que sí la elegirías. Cuando le preguntamos a las parejas que llevan muchos años juntas, si elegirían en la misma persona otra vez, la mayoría contestó que sí. Y casi la mitad dijo algo todavía más fuerte. Que siguen enganchadas como el primer día. Y eso importa, porque desmiente la idea de que el tiempo, la convivencia o la rutina necesariamente apaga en el amor. Hay parejas que después de años, incluso desde décadas, siguen mirando a la persona que tienen al lado y quieren estar ahí. La diferencia es que la cultura y el día no nos impone una respuesta. Antes la pareja en un mandato y ahora es una elección. Y una elección que no se revisa nunca se parece demasiado la inercia. La buena noticia es que hoy podés elegir y que hay un camino posible de bienestar y plenitud de estando solo, pero también una posibilidad concreta de construir un mingo lo profundo y genuino con alguien. Incluso ahora que lo que nos empujaba estar juntos está pagando impulso. Reuntarte si la persona que tenés al lado es con quien querés estar, no estáiscionando tu pareja. Es lo puesto, es la única forma de elegir activamente quedarte. Y eso separa las parejas que tiempo no apaga de las parejas que sean estesian sin que nadie lo nombres. Este episodio, como el de la decisión de ser o no padres, va a tener una segunda parte. En el próximo, te voy a contar cosas concretas que hacen las parejas que no se apagan. Varias que van en contra de lo que la sabiduría popular te dice sobre el amor. La ciencia los estudió, los puso en resonadores magnéticos, los filmó peleando en laboratorios y descubrió lo importante. Hay cosas concretas que pueden hacer que el amor sea duradero. La pareja dejó de ser un mandato y tal vez eso es una buena noticia porque cuando finalmente algo deja de ser obligatorio, por primera vez, puede ser elegido de verdad. Bonus Track, el mapa de tu aldea. Esta semana es un ejercicio simple, dibujé una hoja un círculo en el centro, vos. Y alrededor, las 5 a 7 personas que sostienen hoy tu vida emocional. No solo para el amor, para festejos, para crisis, para hablar de hijos, para hablar del trabajo, para reír de para llorar. Se falta que cada lugar lo ocupa una persona distinta, pero si hace falta ver si hay alguien en cada casillero, si está se pareja y tu pareja aparecen demasiado de las áreas, tal vez el problema no sea la falta de amor. Tal vez es demanda excesiva, le estás pidiendo una persona lo que antes hacía una aldea completa, y si estás solo y todas las casillas están vacías, esperando que apareja una pareja que la llene, además de preguntarte por quién no aparece alguien, preguntarte si estás construciendo tu comunidad o esperando que una sola persona venga reemplazarla. Hace 50 años nadie tenía que dibujar este mapa porque venía dado. Oye hay que armarlo, y si no sabes quién está dentro o en contra de maciados casilleros vacíos, tal vez el trabajo no sea conseguir pareja ni revisarla que tenés. Tal vez el trabajo sea reconstruir tu aldea. [Música]

Podcast Summary

Key Points:

  1. La pareja monógama estable es una invención humana reciente y no una norma evolutiva, ya que solo el 10% de los mamíferos viven en pareja.
  2. Las cuatro bases tradicionales de la pareja (tener hijos, sexo regular, mandato cultural y baja expectativa de vida) se están debilitando.
  3. El amor involucra tres sistemas cerebrales distintos (deseo, enamoramiento y apego) que no siempre coinciden, y la convivencia reduce la dopamina al eliminar la incertidumbre.
  4. La sociedad actual sobrecarga a la pareja pidiéndole lo que antes proporcionaba una aldea completa, lo que genera soledad incluso dentro de la relación.
  5. Existe un "divorcio invisible" donde las parejas permanecen juntas por inercia, mientras que la soledad elegida es cada vez más aceptada, especialmente entre jóvenes y mujeres mayores.

Summary:

El texto analiza la crisis de la pareja moderna, explicando que la monogamia estable es una invención humana reciente y poco común en la naturaleza. Tradicionalmente, la pareja se sostenía en cuatro pilares: la procreación, el sexo regular, el mandato social y una baja expectativa de vida. Sin embargo, estos pilares se están desmoronando debido a la caída de la natalidad, la disminución del deseo sexual, el retraso del matrimonio y el aumento de la longevidad.

Además, el cerebro humano maneja tres sistemas independientes (deseo, enamoramiento y apego) que no siempre están alineados, y la rutina de la convivencia reduce la dopamina, generando aburrimiento. La sociedad actual ha sobrecargado a la pareja, pidiéndole que cubra todas las necesidades que antes satisfacía una comunidad, lo que provoca soledad incluso dentro de la relación. Esto ha dado lugar al "divorcio invisible", donde las parejas permanecen juntas por inercia.

A pesar de esto, muchas parejas duraderas siguen eligiéndose activamente, demostrando que el amor puede mantenerse si se revisa conscientemente. La clave está en reconstruir la "aldea" personal y no depositar todas las expectativas en una sola persona.

FAQs

La pareja monógama estable no es una herencia evolutiva, sino un invento cultural de hace pocos miles de años. En la naturaleza, el 70% de los mamíferos vive solo, y los grandes simios no forman parejas.

Las cuatro patas eran: tener hijos juntos, tener sexo regularmente, el mandato cultural de casarse, y vivir poco tiempo. Se debilitan porque la natalidad y el deseo sexual caen, el matrimonio ya no es obligatorio socialmente, y la expectativa de vida se alargó.

Son el deseo sexual (manejado por testosterona), el enamoramiento (dopamina) y el apego (oxitocina y vasopresina). Estos sistemas no siempre coinciden en la misma persona, lo que genera conflictos.

La convivencia elimina la incertidumbre, y la dopamina se dispara más con la anticipación y la duda que con la certeza. La rutina aplana la dopamina, haciendo que el cerebro se aburra y confunda la calma con falta de amor.

Es una pareja que sigue junta formalmente (comparten casa, hijos, rutina), pero dejó de desearse, descubrirse y elegirse. Se sienten solos a pesar de estar acompañados, y nadie lo nombra.

Hoy, estar solo ya no es un fracaso y estar en pareja no es garantía de compañía. Muchas personas eligen estar solas y se sienten bien, mientras que una de cada cinco en pareja se siente sola.

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