En este pasaje, Jesús dirige una pregunta crítica a una multitud que lo llama "Señor, Señor" pero no actúa según sus mandamientos. Él enfatiza que el título "Señor" implica reconocer su divinidad, autoridad y una relación íntima con él, lo cual debe reflejarse en la obediencia. Usando la parábola de los dos cimientos, Jesús ilustra que quienes escuchan y practican sus palabras son como una casa construida sobre roca, firme ante las adversidades, mientras que quienes solo oyen sin obedecer son como una casa sobre arena, destinada al colapso. El sermón subraya que el conocimiento bíblico o las confesiones verbales son insuficientes sin una vida transformada por la obediencia, citando textos como Juan 14:15, donde Jesús vincula el amor hacia él con guardar sus mandamientos. Finalmente, se insta a los oyentes a examinar sinceramente su fe, preguntándose si su relación con Cristo es genuina y se evidencia en acciones, advirtiendo que una profesión de fe sin práctica carece de valor y puede llevar al rechazo divino.
[Música] Es el versículo 46, y por qué me llamáis, "Senor, señor, y no a seis, lo que yo digo". Todo el que viene a mí, y hoy en mis palabras, si las ponen práctica, os mostraré a quién es semejante. Es semejante a un hombre que al edificar una casa, acabó hondo y hechó cimiento sobre la roca, y cuando vino una inundación, el torrente dio con fuerza contra aquella casa, pero no pudo moverla porque había sido bien construida. Pero el que ha oído y no ha hecho nada, es semejante a un hombre que edificó una casa sobre tierra, sin hechar cimiento, y el torrente dio con fuerza contra ella, y al instante se desplomó, y fue grande la ruina de aquella casa. Nosotros encontramos el señor aquí, haciendo una pregunta directa a la multitud que había escuchado su mensaje. ¿Por qué me llamáis, señor, señor, y no a seis, lo que yo digo? Y con ella estaba invitando a todos sus oyentes, a exabinar sus vidas, y a responder con toda sinceridad, porque realmente le estaban siguiendo. Pero para que podamos apreciar la importancia y el poder de esa pregunta, necesitamos realmente verla en su contexto original. En la porción que nuestro hermano Manavri le dio esta mañana, en el versículo 12, Lucas nos dice que Jesús se fue al monte a horar y pasó toda la noche en oración a Dios, porque querías coger a los que serían sus apóstoles, aquellos que llevarían el mensaje del señor, a través no solamente de Jerusalén, sino a todas las naciones. Allí se nos relata que luego de haberlos escogido, deseandió con ellos y el resto de los discípulos a un lugar llano en donde se añadeó un gran grupo de la multitud de toda Judea, de Jerusalén y de región costera de tiro y decidón que había niido para oírle y para ser sanados de sus enfermedades. Eso nos indica la entrada, que las palabras que el señor dijo en aquel momento fueron habladas primeramente a los 12 discípulos, que los cuales sabemos que uno se perdió, pero los demás eran sinceros y amaban a Jesús. También a la multitud de discípulos entre los cuales con toda seguridad, algunos eran verdaderos y otros eran falsos, pero también vemos a la multitud de personas de Judea, de Jerusalén, de tiro y decidón, un grupo muy variado y con distintas razones para estar allí. Tal vez algunos por curiosidad, otros porque estaban buscando beneficios, nosotros sabemos que el señor hacía milagros y multiplicaba los panes y los peces y ellos se asciaban y recordamos en una ocasión en que el señor les dice, "Ustedes me están buscando por los beneficios, ustedes no me están buscando porque quieren hacer mi palabra". O sencillamente en ese grupo habían personas con un deseo genuino de poder discernir cuál era la verdad. Personalmente, mis hermanos y amigos, no creo que haya mucha diferencia entre la multitud que estaba delante del señor oyendo sus palabras en aquel día y la que yo tengo hoy delante de mí en este lugar. Aquí hay discípulos verdaderos y discípulos falsos, discípulos que buscan el reino de Dios y su justicia con todo su corazón que anhelan las cosas de Dios. Pero también aquí hay aquellos que dicen ser discípulos y que en apariencia siguen a Jesús, pero sus corazones están muy lejos de él. Hay variedad de personas, personas que con diversos motivos han venido a iglesia bíblica del señor Jesucristo en esta mañana, sea por curiosidad, por beneficio o que están buscando realmente la verdad. Así que yo puedo decir con toda propiedad que la pregunta que el Jesús le hizo a la multitud en aquel día también te la hace a ti en esta mañana. ¿Por qué me llamas, señor? Y no haces lo que yo digo. ¿Qué tú le respondes? Es con eso en mente que ahora yo quiero que estudiemos este pasaje y lo que haremos era examinar a fondo esa pregunta del señor. ¿Por qué tú me llamas, señor, señor? Y no haces lo que yo te orden. Yo quiero dar créditos aquí a otro hombre de Dios de quien he tomado la estructura de esto que voy a compartir con ustedes en esta mañana. Veamos nuestro primer encabezado. Y lo primero que quiero que veamos es que Jesús le habla directamente a personas de la multitud que dicen que le conocen. Ellos están dando una declaración. La declaración es, te conocemos. ¿Cómo podemos saber que eso es así? Lo sabemos porque cuando se dirigen a él, lo hacen usando el título de "senor". ¿Por qué me llamáis, señor? Jesús está diciendo, "ustedes me están llamando a mí, señor". Y la pregunta que nos hacemos es, ¿y qué de particular tiene que haya gustado ese título? Bueno, tiene mucho de particular. Porque en primer lugar, ellos estaban reconociendo al menos que Jesús podía ser el Dios encarnado. Nosotros sabemos que esta conexión no estaba muy clara en la mente. Ni siquiera de los discípulos, hasta después de la resurrección. El mismo Jesús había no obstante correctado su divinidad con ese título. En el pasaje paralelo, donde tenemos en Mateo capítulo 7, esta misma enseñanza, el Señor dijo, "No todo el que me dice, señor, señor, entrará en el reino de los cielos". Pero Jesús, hablando sobre el juicio final de Clara, que el Señor puede juzgar a los hombres y condenarlos al castigo eterno. En el versículo 22 él dice, "Y en aquel día me diréis, señor, señor, y en tu nombre no hicimos esto o aquello, más yo os diré apartados de mí malditos". Para los judíos hermanos no había dudas de que la tarea de juzgar estaba reservada únicamente para la persona de Dios. Así que cuando el Señor se identifica como aquel que está llevando a cabo el juicio estaba diciendole a los demás que realmente era Dios. Admitimos que esa conexión tal vez no estaba clara, pero pudiera haber estado en la mente de alguno de ellos en aquel día. Pero en segundo lugar, y mucho más probablemente, ellos estaban reconociendo la autoridad de Jesús. La palabra "señor" que se utiliza que viene del griego "curios", y era usada comúnmente sobre todo por los esclavos para dirigirse a susamos. El título implica que la persona posee autoridad para mandar y para ser obesidad. Cuando Jesús hace la pregunta, lo que precisamente él está enfatizando ese aspecto. No tengo un migo de nuevo. ¿Por qué me llamáis, señor, y no aséis lo que yo digo? En otras palabras, el Señor les está diciendo, "Ustedes me dan el título de Señor". Y estoy seguro de que en sus mentes ustedes entienden lo que implica. Pero a pesar de eso, no aceptan mi autoridad sobre sus vidas. No se someten a mí. Con sus labios me llaman, señor, me conceden a autoridad, pero sus estilos de vida están muy lejos de mi palabra. No van conforme a mis madamientos. Ustedes no me obedecen. En tercer lugar, el lusto de Señor, Señor, nos revela que ellos afirmaban que tenían una relación de intimidad con el Señor Jesús. Ustedes me llaman, señor, señor. Para los judíos, la repetición del nombre de una persona indicaba una relación estrecha entre quien la usaba y a quien se estaban dirigiendo. Lo vemos, por ejemplo, en la vida de Abraham, que en las criptures llamado "Amigo de Dios", cuando Dios se dirige a Abraham lo hace precisamente usando esa doble repetición. Abraham, Abraham. O lo vemos también en el trato que Dios tuvo, con prácticamente todos los líderes que él utilizó para hacer la obra suya, Moisés. Cuando lo llama en la sarsa ardiente y le dice, "Quita teljalzado, porque tierra santa es, le dice Moisés, Moisés, doble repetición, Samuel". Cuando él encomendó a Samuel, siendo niño, él le habla por primera vez a Samuel, le llama Samuel. Samuel, no una vez, sino varias veces. Dios mismo, presentándose así delante de los temas, delante del pueblo, delante de Moisés, se revela.
fiere a sí mismo como el Señor, el Señor para hablar acerca de sus atributos de misericordia y de perdón y a un Jesús cuando estaba en la cruz del calvario y se dirige a Dios el padre, dice Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Así que lo que Jesús realmente les dice a ellos es ¿por qué se dirigen a mí aparentando que tienen una relación cercana, una relación íntima conmigo? Así que nosotros vemos en resumen que la declaración de la multitud, al llamar a Jesús, Señor, Señor involucra un reconocimiento de su divinidad, un reconocimiento de su autoridad y una declaración de intimidad, una relación cercana con el Señor, Jesús, permíteme volver a hacerte la misma pregunta en esta mañana, ¿por qué le llamas, Señor? Y no haces lo que él dice, ¿por qué? La pregunta de Jesús no solamente revela lo que la multitud pensaba sobre él, sino que por otra parte manifiesta un enorme contradicción y esto es nuestro segundo encabezado, la contradicción. Escuchen de nuevo las palabras de Jesús, ¿por qué me llamáis, Señor, Señor, y no haces lo que yo digo? Es como si Jesús estuviera diciendo les a ellos, Úyame, es imposible que esto sea así, no es posible que ustedes me llaman de esa manera y ahora ustedes viven de la manera en que ustedes están viviendo. Hermanos, donde la confesión del Señorío de Jesús es genuina, siempre va a promover un estilo de vida que se caracteriza por obediencia a sus mandamientos. Es verdad, mis amados hermanos, y eso lo vemos en la vida de todos nosotros, que no va a ser una obediencia perfecta. Yo me imagino que tú tendrás este texto claramente en tu cabeza, dice que no hay aquel que siempre haga lo bueno y nunca peque. Eso lo vemos nosotros cada mañana cuando nosotros abrimos los ojos este mundo y nos levantamos de nuestra cama inmediatamente entendemos claramente que todavía el pecado mora en nosotros, no va a ser una obediencia perfecta, no va a ser una obediencia legalista, pero va a ser una obediencia de corazón buscando, agradar y obrecer al Señor. Por eso dice la escritura que el amor de Cristo nos constriñe, nos presiona para nosotros vivir de la manera en que el Señor quiere que nosotros vivamos. Pero esto que vemos aquí es una enorme contradicción, el Señor está diciendo, ustedes me llaman, Señor, ustedes tienen el lenguaje correcto, pero cuando yo veo sus vidas y su relación con los demás y el intento de relacionarse conmigo lo que estoy viendo es a personas que viven conforme a su manera de pensar. No estoy viendo a personas que se adaptan a la voluntad mía, estoy viendo a personas que viven según sus propios deseos, en realidad dice el Señor, saben que ustedes son señores y ustedes mismos, ustedes son señores de ustedes misos, no tenme nuevo lo que dice, ¿por qué me llaman, Señor, y no hacen lo que yo digo? hermanos, llamar a Jesús, Señor, no es una experiencia emocional, no es una experiencia subjetiva, es reconocer que él es Dios y que tiene autoridad, tiene potestar para ordenar todo lo que yo debo hacer, llamar a Cristo, tiene esas implicaciones, llamar no el Señor, lleva con lleva esa realidad. Pero la pregunta del Señor a la multitud no sólo nos enseña lo que muchos dicen de él y la contradicción de llamarle así, sino que nosotros podemos en tercer lugar ver una conclusión contundente y este es el corazón de la enseñanza del Señor Jesús. Estas palabras nos enseñan que toda profesión, escuchen bien, de relación con Jesús, que no está sustentada por una vida de apego a las palabras del Señor, cae bajo la censura y la condena de Jesús. Voy a repetir eso, toda profesión, de relación con Jesús, de tener una relación con él, que no está sustentada por una vida de apego a la palabra del Señor, cae bajo la censura y la condena de Jesús. ¿Por qué me llamáis, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Y como otras palabras, Cristo nos está diciendo, realmente sabes que no me importa lo que tú dices que crees de mí, que yo soy Dios, que yo soy el Señor, que yo soy el sustentador del universo, toda esa información, esa información que tú tienes en la cabeza, eso no me importa, no me importa lo que tú crees acerca de mis palabras, mi preocupación es esta, porque me llama, Señor, y eso no te mueve a hacer lo que yo digo. ¿Por qué dices que soy tu amo y tu no me obedeces? ¿Por qué dices que soy Dios, pero vives haciendo lo que tú quieres, no lo que yo ordeno? ¿Por qué dices que me amas y no me obedeces? Y la única conclusión que nosotros podemos sacar de estas palabras es que Jesús no reconoce ninguna confesión de él como buena y válida, si al mismo tiempo esa profesión no lleva a la persona a obedecer su palabra como ha sido revelada en la escritura. Acompáñame por favor al libro de Juan, al Evangelio de Juan al Capítulo 14. Yo sé que muchos de ustedes conocen este texto, pero yo quiero que nosotros veamos este texto ahora a la luz de lo que estamos enseñando aquí, Juan Capítulo 14, versículo 15, dice el Señor Jesucristo, hablando a los discípulos, después de estar reunidos con ellos en el aposento o alto, antes de él ir a enfrentar la muerte antes de pasar por la crucifición, le dice él a los discípulos, si me amáis, versículo 15, guardaréis mis mandamientos. Oigan lo que el Señor está diciendo, ustedes me aman, realmente me aman, entonces eso implica que tiene que guardar sus mandamientos. Tal vez algunos de ustedes no entienden del significado de la palabra guardar, pero guardar significa tener la palabra en altestima, a tesorarla, guardar esa palabra significa que nosotros la vamos a poner por obra, dice el Señor, guardaréis mis mandamientos, versículo 21, el que tiene mis mandamientos y los guarda, no tem la diferencia que él pone, hay personas que tienen los mandamientos de Dios. Yo le puedo preguntar a cualquiera de ustedes aquí, a ungan niños como lo que están sentados en el día de hoy, cuáles son los mandamientos de Dios y tal vez me dicen los diez mandamientos porque han recibido esa información, pero el Jesús dice es más que información, va en una conexión directa y estrecha entre la información y los hechos, el que tienen mis mandamiento y los guarda, ese es el que me ama, ese es el que me ama, no el que dice que me conoce, no el que dice que sabe lo que yo digo en mi palabra, no, es el que lo guarda, dice ese es el que me ama y el que me ama, el que me ama, ese será amado por Dios, el que me ama será amado por mi padre y yo le amaré y me le manifestaré. El señor Jesucristo está diciendo, ¿saben de qué se trata la vida eterna? La vida eterna se trata de conocer mi a mí, el único Dios verdadero, de conocer mi a mí y él dice si tú haces mis mandamientos y tú los guardas, oye, me una cosa, mi promesa es, el padre te va a amar y yo me voy a revelar delante de ti, versículo 23, Jesús responde y dice si alguno me ama, fíjese, si alguno me ama, dice él, si alguno me ama, esa persona va a manifestar esa realidad guardando mi palabra, guardará mi palabra, mi padre lo amará y vendremos a él y haremos murada con él, el espíritu santo está dentro de esa persona, en quien la persona que oye la palabra con no ser la palabra y actúa conforme a esa palabra, versículo 24, el que no me ama, no guarda mis palabras y las palabras que hoy no es mía sino del padre que me envió. Mis hermanos una y otra vez, Cristo afirma, que conocerle, amarle, conlleva necesariamente guardar o be de ser y tener su palabra en alta estima. Mis amados la obediencia.
los mandamientos es la verdadera marca del amor y eso es lo que Jesús nos está diciendo en esta porción aquí. Es la evidencia de que una persona ciertamente tiene una relación de intimidad con Jesús. No se trata de conocimiento. Aquí hay personas que tal vez tienen más conocimiento que muchos de nosotros, pero el conocimiento que no me lleva a mí a hacer lo que yo conozco a vivir con fórum y esa palabra no sirve de nada. Tú puedes conocer la confesión de fe de Londres del Pi al Pao, saberte todos los vesículos que aparecen allí, pero Cristo está diciendo si eso no transforma tu vida, olvídate de eso. No eres de los míos. En aquel día no te voy a reconocer. Mis hermanos aquí se enseña en este pólvito mucho, a que muchas personas que vienen aquí se sientan y reciben esa palabra y se alimentan en su intelecto, pero si es alimentación del intelecto no alimente el corazón, no se lleva al corazón, no se lleva al deseo de guardar esa palabra por amor a Jesucristo. Nada está haciendo y el Señor te dice apartados de mí. Vayan conmigo a primera de Juan, capítulo 3. Primera de Juan, capítulo 3. Si alguno de ustedes todavía, capítulo 2, perdón. Si alguno de ustedes todavía no está convencido, quiero que esta porción de la Escritura les ayude a entender la mente de Dios. Primera de Juan, capítulo 2, versículo 3. Y no tenlas palabras. En esto sabemos que hemos llegado a conocerle. ¿O qué? Juan está diciendo, ¿sabe qué? ¿Tú quieres saber cómo uno sabe que ha conocido al Señor? Y la pregunta que nosotros hacemos como lectores, ¿cómo? Si guardamos sus mandamientos. Juan está diciendo de igual manera lo mismo que el Señor Jesucristo le pasó a él en Juan capítulo 14 de que esa es la marca la evidencia de que nosotros estamos cerca del Señor. Juan está usando el mismo argumento que usó el Señor Jesucristo para decir, no se trata de conocimiento, no se trata de intelecto. Ojo, nada en contra del conocimiento, el conocimiento realmente es importante para nosotros poder vivir una vida que agrada al Señor. Pero el conocimiento, sin la práctica, sin tenerlo en el corazón, dice la Escritura, no sirve de nada, versículo 4, el que dice, yo he llegado a conocerle y tal vez aquí hay muchos que están diciendo eso. Yo, yo he llegado a conocerle. Como lo que estaban allí diciendo, "Segor, Señor", y decían, "Segor, yo te conozco, yo sé quién tú eres, yo estoy cerca de ti, yo he estado contigo todos los días, yo estuve cuando tú hiciste este milagro, aquel otro milagro, hice y no guarda sus mandamientos". Como lo cataló de Juan dice, "Es un mentiroso". hermanos, ustedes están oyendo eso. Mis amigos, ustedes están oyendo las palabras tan fuertes que el Señor está poniendo delante de nosotros, dice, "Una persona que dice que es hijo de Dios, pero cuando nosotros vemos su vida, su vida no está conforme a lo que Dios dice en su palabra, esa persona es un mentiroso". Y la verdad no es en él. Es mentiroso. La verdad no es en él, la verdad no lo controla, la verdad no habita en su vida, la verdad no domina sus pensamientos, la verdad no guía sus acciones, la verdad no corrige su forma de pensar, la verdad no lo lleva a ejercitar romanos 12-12, nos dice que debemos comprobar cual sea la voluntad de Dios agradable y perfecta. La verdad es únicamente una fuente de sabiduría intelectual que no produce ningún efecto en el corazón de las personas. mis hermanos, yo espero que ustedes sepan que yo no estoy diciendo aquí que somos salvos por obedecer la palabra de Dios, sino que obedecer es la marca de que nosotros realmente tenemos una relación con Jesús, es la prueba de que somos salvos, premide me preguntarte lo siguiente. En cual de los grupos, que están delante del señor, estás tú? Recuerden que al principio yo les decía que esta multitud que está aquí junto conmigo en esta mañana, esta multitud de representativas de las personas que estuvieron delante del señor y yo quiero preguntarte en cuál de los grupos estás tú. ¿Eres tú del grupo de los apóstoles de los que permanecieron de los que estaban allí junto con él a pesar de que en el momento de la crucifixión salieron huyendo, pero luego sentían peso en el corazón porque no habían estado con él, luego sentían peso en el corazón porque el señor había sido arrebatado de ellos según ellos entendían. ¿Eres tú de ese grupo? del grupo que ama la palabra de Dios, del grupo que sí tiene dificultades por momento en poner por obra ciertos mandamientos, pero lleva su alma, coge su alma y la lleva la obediencia Cristo. Mis hermanos, ¿cuál es el grupo en el que nosotros estamos? ¿Eres tú de los discípulos profesantes de aquellos que se apartaron cuando el señor Jesús dijo palabras que ellos consideraron que eran duras, duras esa palabra, quién la podrá sostener, quién la podrá soportar y el señor le dijo, vayese y a unos apóstoles en algún momento el le dijo, si ustedes quieren ir vayese ustedes también. En cuál les son grupos de estas tú. Yo no quiero que tú dejes de hacerte la pregunta, yo no quiero que tú pienses en nadie alrededor de ti. Yo no quiero que la persona que está tu lado, tu esposa, tu esposo, sea en el centro de tu pensamiento en este momento. Yo quiero que tú mire es tu vida, que tú veas lo que hay en tu corazón y que tú digas a cuál grupo pertenezco yo. Soy de aquellos que oye la palabra y procura hacerla, o soy de aquellos que oye la palabra y tiene un buffet, yo esto lo hago, esto no lo hago porque esto no me conviene. No es difícil que tú lo sepas, todo lo que tú tienes que hacer para responder es, mira tu conciencia y responde esta pregunta, ¿cuál es la disposición de tu corazón ante la ley de Dios? Cuando tú oyes la palabra de Dios aquí predicada y esa palabra viene con fortaleza, con cosas que no son exactamente como tú la piensas, ¿cuál es tu reacción cuando tú recibes eso? Ah eso es fulano, el pastor fulano o el pastor sultano que hablan de tar forma y no se le pueda hacer caso a todo lo que dicen porque es muy rígido, o tú eres de los que dices, yo no había visto eso así, déjame pensar más en seriones porque yo quiero hacer la voluntad de Dios y si la voluntad de Dios es eso que me están diciendo entonces yo quiero hacer eso. Mis hermanos yo no estoy hablando de nada que yo no se lesiva ahí sentado cuando estoy aquí en medio de la iglesia, estoy hablando de lo que pasa en mi mente, en mi corazón cuando hoy voy a la palabra predicada. Procuras tú ove de serlos con todo tu corazón o buscas tú la forma en que tú te vas a adaptar a una cosa y a la otra no porque no te conviene porque no te agrada. Si es así eres un mentiroso y te engañas a ti mismo. ¿Estás oyendo lo que yo estoy diciendo? Estoy diciendo lo que Dios dice en su palabra que si tu actitud hacia la palabra de Dios es depende, a según, no importa, eso fue fulano, eso fue sultana y tu corazón no tiene una disposición de inquirir en esa verdad, de saber realmente qué es lo que Dios dice, puede ser un mentiroso, puede ser un mentiroso y te estás engañando a ti mismo. Mis hermanos yo no estoy diciendo con esto que no existan baches en la vida de un cristiano, momentos de debilidad en los cuales nosotros nos apartamos de los mandamientos de Cristo y andamos un tanto a la deriva. Recordamos la ocasión en que el mismo apóstol Pedro, igual señor, tres veces, tres veces hermanos.
habiendo manifestado, yo no te voy a negar, yo no me voy a apartar, lo negó tres veces, pero cuando Cristo lo miró y él vio la mirada del Señor, él se quebrantó y lloró delante de la presencia del Señor. E ahí un verdadero israelita, ahí un verdadero israelita. Mis hermanos, yo ni siquiera estoy diciendo aquí, de que sea necesario que nosotros sepamos todo lo que hay que saber para ponerlo por obra, no, el conocimiento que Dios nos da es un conocimiento progresivo. Lo que yo sí estoy diciendo es que al final del camino cuando todos haya terminado y cuando ya estemos delante de la presencia de Dios y no de los hombres, a que el que examina nuestros corazones en aquel lugar no va a importar, oye me vie mi hermano, lo que sabes de Cristo. No va a importar lo que tú sentiste por Cristo cuando tú oye esos símbolos que te movían el corazón o lo que hablaran o hablaras acerca de Cristo. Ahí solamente va a importar si por amor a Cristo fuiste es movido, constreñido, a hacer todo aquello que tú sabías que el Señor quería de ti. Y si la Escritura con Cristo estoy juntamente crucificado y que dice más, ya no vivo yo, más vive Cristo en mí y lo que ahora vivo, lo vivo en la fe del hijo de Dios, eso es lo que el Señor espera de nosotros. En aquel día cuando estés delante de la presencia del Señor, las emociones y los sentimientos que no nos haya llevado a hacer lo que Él ordenaba no va a servir de nada y el Señor te va a decir apartados de mi maldito San Fuehu eterno. Pero Dios no quiere eso de nosotros, el Señor no quiere eso de nosotros, el Señor quiere que nosotros examinemos nuestras vidas y que corramos a Él. Pero al vesco estás aquí en esta mañana y eres de aquellos que han venido de los alrededores de tiro, de sidón, por curiosidad, porque han huido hablar de Cristo o de esta iglesia y quieren ver qué es lo que está sucediendo ahí, porque yo veo tanta gente en ese lugar, yo veo tantos carros los domingo, déjame a ver. Hoy es lo que tú estás oyendo esta mañana. ¿Tú me abrías, mi amigo, que Cristo ha regulado todas las áreas de tu vida y que Él te ha dado instrucciones específicas de cómo debes actuar en todas las cosas? Tú sabías eso, tú sabías que el Señor Jesucristo tiene que decir acerca de cómo tú vives el día, cómo tú trabajas, cómo es tu matrimonio, cómo debe ser tu criança, cómo debe ser tus finanzas absolutamente todos los aspectos de nuestras vidas están reguladas por el Señor Jesucristo en su palabra. No hay nada absolutamente nada que tú hagas en esta vida, que el Señor no haya dicho, debe hacerse de esta forma, aquí está el principio como el que nosotros debemos actuar, Cristo ha regulado todas las áreas de nuestras vidas y tú dirás, "Bueno, sí, está bien, pero ¿y qué implica eso? ¿Qué importa eso? Bueno, que Él también dice que ha habiendo te dado esos mandamientos y ha habiendo dicho cómo tú tienes que vivir en cada una de esas esferas algún día en el día del juicio, Él te va a juzgar según ese banjelio. Él te va a juzgar según no tú criterio de cómo se debían manejar esas cosas, sino según lo que Él nos dijo en su palabra. Tú estás oyendo, Él te pone por delante, eso es mandamientos, tú me dirás, pero yo no lo conozco, pero lo puedes conocer porque están aquí en su palabra, lo puedes conocer. Y si realmente te interesa saber lo que el Señor tiene que decir, ven a la palabra, sí, sólo en la palabra, porque allí Él te da instrucciones para absolutamente todo y como He dicho, algún día vas a ser juzgado según el banjelio de Jesucristo, no según tu criterio. Mis amabos hermanos, nosotros no vamos a ir al cielo, nosotros no vamos a llegar a aquel lugar y vamos a encontrar a Dios con una balance en la mano diciendo que en Acájuan, ¿qué fue lo que tú hiciste? No, yo hice tomarlo, tomarlo, yo lo reconozco, pero eso es todo bueno, todo bueno y la balanza se va a inclinar a favor de lo bueno, no, no mis hermanos. Lo que le criatura dice es, yo te he dado la palabra, yo te he dado los mandamientos y ahora tú tienes que vivir conforme a esos mandamientos y si no vives conformes, son mandamientos en el día del juicio, tú vas a ser encontrado falto, tú vas a ser encontrado falto, porque Dios te ha dado lo que debes hacer, Dios te ha dado lo que tienes que hacer, Cristo ha mandado las cosas que Él quiere que tú hagas y si tú no procuras conocerlo, sabe lo que tú estás diciendo, no yo sé que Cristo es el Señor, pero sabes que, déjame seguir viviendo como dueño de mi vida. Mi amigo, es lo que tú estás diciendo, si tú dices no me interesa saber esas cosas, tú estás diciendo el Señor, también otro día vamos a hablar de eso, total, yo tengo muchos días adelante, yo tengo años para vivir, a los mejores jóvenes estás aquí en esta mañana y dice yo tengo mucho tiempo para vivir, otro día te oiremos, como lo dijeron a Pablo. Mira, mi amigo, mira, joven, nosotros no sabemos el tiempo que tenemos por delante, no lo sabemos. Gracias al Señor, durante esta temporada ciclónica, esto que acaba de pasar, no ha traído mayores consecuencias de muerte, pero nosotros hemos visto, muchas muertes, de muchos momentos, nosotros hemos visto jóvenes de corta edad, morir, de una forma increíble y si no han conocido al Señor en esta vida, no van a tener ninguna otra oportunidad de conocerle. Si tú estás aquí en esta mañana, porque viniste buscando qué es lo que está pasando allí, yo te digo a ti, lo que está pasando aquí es que te estamos advertiendo, te estamos advertiendo de que tú necesitas conocer la voluntad de Dios para poder ser salvo en el día del juicio, necesitas hacer la voluntad de Dios, necesitas que Cristo te perdona de tus pecados y que tú puedas actuar conforme a lo que él te da en su palabra. Tú has venido aquí en esta mañana, a alguien te invito, o tal vez te moviste tú mismo y Cristo te está diciendo, te doy una advertencia, piensa lo que estás haciendo. La Escritura dice que si tú no reconoces a Jesucristo en esta vida como el Señor de todas maneras, vendrá un momento en que toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Cristo es el Señor para la gloria de Dios, el Padre, pero saben que en ese día no habrá más oportunidad. En aquel momento tus ojos serán abiertos perfectamente, tú vas a poder mirar las cosas que Dios tiene por delante, tú vas a decir, era verdad, era verdad. Pero el Señor te va a decir apartado de mi malditos al fuego eterno destinado para el diablo y para sus demonios. Pero es posible que tú estés aquí en esta mañana y que tú seas de aquellos que han venido de judá y de Jerusalén buscando el camino, reconociendo que el Señor no esté en ti, pero buscando como la mujer cananea que clamó diciendo Jesús, "Mijo de David, ten mi sericordia de mí, Cristo te dice a ti, si es su caso, ven, ven a mí, venita a mí los que estáis trabajados y cargados y yo os daré descanso, llevar mi llugo sobre vosotros y hallaréis descanso, llevar mi ley sobre ustedes, vivan conforme a la ley, ven que te voy a enseñar mi ley, te la voy a dar, pero también te voy a dar algo que es mi espíritu para que tú puedas o vede ser lo que yo te ordeno". Que bueno es el Señor, hermanos, no solamente nos invita a venir a él, no solamente nos dice que tenemos que hacer lo que el ordena, sino que nos da el poder a través del espíritu para que nosotros podamos vencer nuestras ineptitudes, nuestros pecados, nuestras decidias para hacer la voluntad de Dios, alabados el Señor, alabados el Señor. Si eso es así, todo lo que tú tienes que hacer es arrepentirte de sus pecados, confesar que has pecado, que has vivido toda tu vida
haciendo tu voluntad, despaldas al Señor Jesucristo, andando en tus propios caminos, siguiendo la corriente de tus pensamientos, los deseos de la carne y que sabes que mereces el infierno. Y tener fe y creer en él, mirar a él aquí, mientras pasaron en el madero, al justo, el que no hizo pecado para que nosotros fuesemos hechos justicia de Dios en él, a la sangre derramada por el sacrificio de Jesús, el sacrificio que puede pagar la deuda de tu pecado y será salvo. Si tú estás aquí en esta mañana porque sabes que tienes esa necesidad, hoy es el día para que tú confieses al Señor Jesucristo y le diga, "Señor, perdóname y lábame de mi pecado, he vivido la vida entera pensando únicamente en mí, pero ahora reconozco que si sigo viviendo conforman mis propios pensamientos, algún día, me enfrentaré a ti como juez, no como Salvador y seré arrojado del infierno." Mi amigo, ven al Señor Jesucristo, ven al Señor Jesucristo, ¿qué esperas? Si él hablaba a tu corazón en esta mañana y te ha mostrado de que tú tienes esta necesidad, de que tu corazón está sucio por el pecado que desde el día en que naciste hasta el día de hoy has llevado junto a ti, él te dice, "Todos tus pecados son perdonados si tú crees en mí, arrepíéntete y ven a los pies de Jesús." ¿Qué harás en este día? De nuevo, mis hermanos, tres grupos señores de este lugar. Aquellos que al igual que los apóstoles son verdaderos y hijos de Dios, que aman al Señor con sus debilidades, aquellos que dicen que siguegar Señor, pero viven en realidad como ellos quieren, externamente se acomodan a todas las cosas que la iglesia pide, hacen sus devotionales, hacen una serie de cosas, pero sus corazones hacen lo que ellos quieren, no lo que Dios dice. Aquellos que andan realmente buscando conocer a Señor Jesucristo porque saben que no lo ha encontrado. De nuevo, no sé en qué grupo tú estás, pero si te digo, sea cual sea el grupo en el que te encuentras. Si uno tiene esa esperanza, la esperanza de la vida eterna comprada por Jesús para ti y en los otros, la esperanza de volverte de tu mal camino, mirar a Jesús, confesar tus pecados y encontrar en él el tesoro de la vida eterna para compartir con todos nosotros por toda la eternidad. El Señor te mueva si tú estás aquí así, a buscarle a él y cuando se remos los ojos en esta mañana, en este lugar, nosotros al abril lo de nuevo, sepamos que Dios ha salvado personas en este círculo.
Podcast Summary
Key Points:
Jesús cuestiona la contradicción entre llamarle "Señor, Señor" y no obedecer sus enseñanzas.
La verdadera relación con Cristo se demuestra mediante la obediencia a su palabra, no solo con palabras o conocimiento intelectual.
La obediencia es la evidencia del amor genuino hacia Dios y de una fe auténtica, según pasajes como Juan 14:15 y 1 Juan 2:3-
La multitud escuchando a Jesús representa diversos tipos de creyentes, algunos sinceros y otros falsos, similar a la audiencia actual.
Summary:
En este pasaje, Jesús dirige una pregunta crítica a una multitud que lo llama "Señor, Señor" pero no actúa según sus mandamientos. Él enfatiza que el título "Señor" implica reconocer su divinidad, autoridad y una relación íntima con él, lo cual debe reflejarse en la obediencia. Usando la parábola de los dos cimientos, Jesús ilustra que quienes escuchan y practican sus palabras son como una casa construida sobre roca, firme ante las adversidades, mientras que quienes solo oyen sin obedecer son como una casa sobre arena, destinada al colapso.
El sermón subraya que el conocimiento bíblico o las confesiones verbales son insuficientes sin una vida transformada por la obediencia, citando textos como Juan 14:15, donde Jesús vincula el amor hacia él con guardar sus mandamientos. Finalmente, se insta a los oyentes a examinar sinceramente su fe, preguntándose si su relación con Cristo es genuina y se evidencia en acciones, advirtiendo que una profesión de fe sin práctica carece de valor y puede llevar al rechazo divino.
FAQs
Significa reconocer su divinidad, autoridad sobre nuestras vidas y afirmar tener una relación íntima con Él, como se muestra en la repetición del título.
Porque hay una contradicción entre confesar su señorío con los labios y vivir en desobediencia; la verdadera relación con Él requiere obediencia a Sus mandamientos.
Quien escucha y practica las palabras de Jesús es como quien construye sobre roca, resistiendo las pruebas; quien no las practica es como quien construye sobre tierra, cayendo en ruina.
Jesús enseña que si lo amamos, guardaremos Sus mandamientos; la obediencia es la evidencia genuina del amor y la relación con Él.
Juan afirma que sabemos que conocemos a Dios si guardamos Sus mandamientos; quien dice conocerlo pero no obedece es un mentiroso, según las Escrituras.
Porque la pregunta nos invita a evaluar si nuestra confesión de fe se refleja en una vida de obediencia, distinguiendo entre discípulos verdaderos y falsos.
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