En este episodio, Viviana Guayomaruri reflexiona sobre el verdadero valor humano, advirtiendo que muchas personas lo miden por aspectos externos como likes en redes sociales, cargos laborales, ingresos, títulos académicos o apariencia física. Señala que esta práctica es irreal y genera frustración y baja autoestima cuando no se alcanzan esos estándares. Aunque estos elementos son útiles para el desarrollo profesional, no definen la calidad humana ni el éxito, que es relativo y varía según cada persona: unos lo ven en lo económico, otros en el tiempo familiar o en viajar. El verdadero valor, sostiene, está en cómo hacemos sentir a los demás, citando la frase: “Las personas olvidarán lo que dijiste e hiciste, pero no cómo las hiciste sentir”. Destaca que el dinero, los cargos y la apariencia son temporales, mientras que la esencia, los valores y la actitud perduran. Invita a imaginar el propio funeral para reconocer que lo que se extrañará es la compañía y el trato humano, no los bienes materiales. Además, anima a disfrutar el proceso de cumplir metas, sin postergar la felicidad ni depender de la validación externa. Concluye que el valor no está en lo que se tiene, sino en la huella que se deja en los demás, promoviendo el equilibrio entre ambición y conexión humana.
Hola, ¿cómo estás? Soy Viviana Guayomaruri y te doy la bienvenida al podcast "Májaya de la apariencia", nombre que nace de mi libro lanzado en el 2021. En este espacio abordaremos algunos temas de mi libro como las creencias limitantes, imágenes personal, etiqueta y comunicación. Además tendremos momentos para contar anécdotas, experiencias y entrevistas que expandan tu desarrollo personal, profesional y envenidos. Hola, bienvenidos al episodio número 1 del podcast "Májaya de la apariencia". Hoy vamos a hablar sobre nuestro verdadero valor como seres humanos. Es una realidad que muchas personas miden su valor como seres humanos en algunos de estos escenarios. Número de likes que reciben en redes sociales, el cargo que tienen en la empresa, su nivel de ingresos, sustítulos académicos, certificados, estudios que hayan realizado, en su apariencia personal o en su inteligencia y habilidades. El problema de medir nuestro valor como personas basado en lo que tenemos es que primero no es real y segundo afecta a la persona porque se frustra y baja su autoestima si no obtiene lo que quiere. Si bien acerto, estos aspectos resultan útiles en el desarrollo profesional, no son los que miren nuestra calidad humana ni queten exitosos somos. Recordemos que el éxito es relativo. Por ejemplo, para una persona el éxito puede ser facturar $3.000 dólares mensual, para el otro el éxito puede ser tener suficiente tiempo para pasar con sus hijos, para otra persona viajar por el mundo y así cada persona ve el éxito de manera diferente. Entonces nuestro verdadero valor como seres humanos no es lo que tenemos es cómo hacemos sentir a los demás así como lo escuchas, cómo hacemos sentir a los demás. Hay una frase que me gusta mucho y es que las personas olvidarán lo que dijiste, olvidarán lo que hiciste pero jamás olvidarán cómo las hiciste sentir. Y es así, si nos ponemos a pensar, el dinero va y viene. Hoy podemos tener un super puesto en una empresa pero el día mañana no sabemos, no todos tenemos asegurados un cargo en la empresa. Nuestra apariencia va cambiando con el transcurso de los años. Entonces qué es lo que de verdad que en nosotros es nuestra esencia, son nuestros valores, es nuestra actitud ante los sucesos que ocurren. Para seguir con estos ejemplos, imaginemos, doctores abogados o cualquier profesional que esté súper preparado pero que al momento de tratar con el cliente lo trata como un número más. Y a no ser que sea la única minencia que si o si necesitamos contratar, lo más seguro es que elijamos a otro profesional que estoy igual de preparado pero que nos trate con esta calibre humana que nos brinde una excelente atención. Imaginemos por un momento, sólo por esta, por este momento de ahí no estén pensando en eso, pero por este momento imaginémonos el día de nuestro funeral. Imagina tu funeral. ¿Cómo se van a sentir las personas por tu partida? ¿Cuántas personas hay? ¿Por qué están ahí las personas? Y en ese momento no va a importar cuánto dinero tenías, qué tan guapo eres, las personas que están realmente afligidas, qué es lo que van a extrañar, van a extrañar tu compañía, tus palabras, tu manera de ser, cómo los hacías sentir. Eso es lo que de verdad la persona va a extrañar. Yo de clases en la universidad y cuando a veces les pregunto a mis alumnos que me cuenten sobre sus sueños, algunos me dicen mis, yo quiero llegar a hacer alguien en la vida. Y yo les pregunto, ahora no eres alguien y me dicen, pero hay un importante mis. Y no se dan cuenta que ya son importantes, la vida se va a ir a abrir y cerrar de ojos mientras hacemos planes para ser exitoso, nos olvidamos de disfrutar el regalo de estar vivos. Y que el éxito tranquilamente puede ser que tan feliz te sentiste hoy, que tan productivo fuiste hoy, que tanto disfrutas ese proceso mientras trabajas por conseguir lo que quieres. No es esperarnos por el resultado final, sino disfrutar el día a día. Y no me malinterpreten, ojo, yo soy pero fan de prepararnos, detener ambiciones, metas, cumplir sueños porque para mí es la gasolina, lo que te mantiene vivo. Pero por supuesto que eso no va a definir nuestra calidad ni valor como seres humanos, y mientras cumplimos esos sueños tenemos que disfrutar el proceso. Y al importante, tampoco los estoy citando a ponerse en segundo plano, ni que por hacer sentir bien a los demás ustedes se sientan mal. Recordemos que la vida es de equilibrio. Tu validación no depende de la opinión de los demás, por ejemplo en cuanto a tu físico o inteligencia, con que tú sepas que hace el bien, que das la mía extra y que actúas acordas tus valores, es suficiente para que te ames y mucho. Lo que tenemos que tener presente es que mientras más conectamos con los demás o los hacemos sentir apreciados, será más fácil encontrar ese cliente, ese amigo, ese jefe, ese colaborador que te recomiende y te abra las puertas a más oportunidades. Recuerdo, vale mucho, no es lo que tienes, sino la huella que dejas en los demás. Espero que te haya gustado esta pequeña reflexión, nos vemos en el siguiente episodio.
Podcast Summary
Key Points:
Muchas personas miden su valor basándose en aspectos externos como likes en redes, cargo laboral, ingresos, títulos, apariencia o inteligencia, lo cual es irreal y daña la autoestima.
El verdadero valor humano no reside en lo que se tiene, sino en cómo se hace sentir a los demás; las personas recuerdan las emociones, no las palabras o acciones.
El éxito es relativo y subjetivo; puede ser financiero, familiar o de experiencias, y debe disfrutarse el proceso, no solo el resultado final.
La esencia de cada persona está en sus valores, actitud y capacidad de conectar con otros, no en posesiones temporales como dinero, cargo o apariencia.
Se invita a reflexionar sobre el legado
Summary:
En este episodio, Viviana Guayomaruri reflexiona sobre el verdadero valor humano, advirtiendo que muchas personas lo miden por aspectos externos como likes en redes sociales, cargos laborales, ingresos, títulos académicos o apariencia física. Señala que esta práctica es irreal y genera frustración y baja autoestima cuando no se alcanzan esos estándares. Aunque estos elementos son útiles para el desarrollo profesional, no definen la calidad humana ni el éxito, que es relativo y varía según cada persona: unos lo ven en lo económico, otros en el tiempo familiar o en viajar.
El verdadero valor, sostiene, está en cómo hacemos sentir a los demás, citando la frase: “Las personas olvidarán lo que dijiste e hiciste, pero no cómo las hiciste sentir”. Destaca que el dinero, los cargos y la apariencia son temporales, mientras que la esencia, los valores y la actitud perduran. Invita a imaginar el propio funeral para reconocer que lo que se extrañará es la compañía y el trato humano, no los bienes materiales.
Además, anima a disfrutar el proceso de cumplir metas, sin postergar la felicidad ni depender de la validación externa. Concluye que el valor no está en lo que se tiene, sino en la huella que se deja en los demás, promoviendo el equilibrio entre ambición y conexión humana.
FAQs
El tema principal es nuestro verdadero valor como seres humanos, que no debe medirse por lo que tenemos como likes, cargos, ingresos o apariencia, sino por cómo hacemos sentir a los demás.
Porque no es real y puede causar frustración y baja autoestima si no obtenemos lo que queremos, ya que aspectos como el dinero o la apariencia son temporales.
Nuestro verdadero valor se define por nuestra esencia, valores y actitud, y por cómo hacemos sentir a los demás, no por posesiones materiales o logros externos.
Un profesional muy preparado que trata a los clientes como números será menos elegido que otro igualmente capacitado que ofrezca una atención cálida y humana.
El éxito es relativo y puede medirse por la felicidad diaria, la productividad y el disfrute del proceso, no solo por logros finales como dinero o estatus.
No debemos depender de la opinión de los demás; basta con saber que hacemos el bien y actuamos según nuestros valores para amarnos a nosotros mismos.
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