El hablante, en un momento de reflexión personal, se conecta con el mensaje del Evangelio de Lucas, donde Jesús envía a sus discípulos sin equipaje ni cargas, para que proclamen el reino de Dios y curan a los enfermos. Esta experiencia le inspira a desprenderse de sus miedos, dudas, preocupaciones y objetos innecesarios, para caminar con libertad y libertad espiritual. Asume que su fuerza proviene de Dios, no de sus propios recursos, y reconoce que su misión es anunciar una buena noticia que transforma vidas, especialmente en los más vulnerables. Aunque enfrenta resistencia o rechazo, se mantiene firmes en su camino, guiado por la fe y la presencia de Dios. Se profesa una conversación honesta con él mismo, donde expone sus límites, sus deseos y quienes lo acompañan. Finalmente, pide a Dios que lo guíe, lo fortalezca, lo ilumine y lo mantenga presente, como un testigo vivo de su misión. Esta reflexión se convierte en un acto diario de entrega, de confianza y de esperanza en la voluntad divina.
Hoy es miércoles 23 de septiembre.
Hoy, señor, vengo de nuevo a estar contigo.
Pongo todo lo que está en mi mano y me desprendo de los fluidos y preocupaciones para
poder escucharte mejor.
Hoy no intentaré acumular ni marcar del camino, sino sencillamente abrirme a tu constante
sorpresa en mi vida.
Alectura de hoy es de la Evangelio de Lucas.
Jesús convocó a los doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para
curar enfermedades.
Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos diciéndoles.
No lleveis nada para el camino, ni bastón, ni al forja, ni pan ni dinero.
Tampoco tengáis dos túnicas cada uno.
Quedaos en la casa donde entreis hasta que os vayáis de aquel sitio.
Y si algunos no reciben, a salir de aquel pueblo, sacudíos el polvo de vuestros pies
como testimonio contra ellos.
Se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea anunciando la buena noticia y curando
todas partes.
Por mis montañas y cuartos, túias querido daras recorrido caminos, que hoy estoy
llamado a andar, hazmele que un instrumento conoce de tu voluntad y mi mi camino que
debo seguir, y así, en culo de aquel pueblo.
Tampoco tengáis dos túcias de tu voluntad y mi mi camino que debo seguir, y así, en culo
de aquel sitio y mi mi camino que debo seguir, y así, en culo de aquel pueblo.
Quiero encontrar en mis pasos de ellas de tu santidad, un gato madre María, saber
qué va el tratado a hogar, que enseñan sus palabras para poner a trabajar.
Tampoco tengáis dos túcias de cuartos, túias querido daras recorrido caminos, que hoy
debo seguir, y así, en culo de aquel sitio y mi mi camino que debo seguir, que hoy
debo seguir, y así, en culo de aquel sitio y mi mi camino que debo seguir.
Hay algo que late fuerte en mí. El deseo de proclamar una buena noticia a los que
peor lo pasan en este mundo me pone en marcha. Me ocurre como a los discípulos, cuando
estoy con Jesús parece que todo tiene sentido. Pero a veces creo que tengo las fuerzas
suficientes para hacerlo por mi cuenta. Es entonces cuando me miro las manos, y me pregunto
de dónde me viene esa fuerza que puedes sostener a otros cuando yo siento mis límites.
[Música]
Las instrucciones de Jesús tienen todo el sentido. ¿Qué llevo de equipaje? ¿Me dejará
caminar libre o no podría avanzar de lo mucho que pesa? Descuro muchas cosas que he
metido en la mochila por si acaso, porque no me termino decir, las voy sacando una por
una y me atrevo a dejar lo que me sobra.
[Música]
Voy con paz, porque siento que es Jesús el que me envía. Y lo que quiero anunciar es
una buena noticia de verdad, de esas que cambian la vida, de esas que cambiaron la mía.
Pero puede que también en mi camino haya quien no quiera recibirla o compartirla, más
haya del desánimo o la imposición, siento la invitación a seguir caminando, de aldea
de persona en persona a los márgenes.
[Música]
I feel that Jesus sent me, He makes me return to His words, to that moment.
I go back to the silence of my inner self, to listen attentively and leave me surprised
by all the nuances of what he tells me, his voice, the way he tells him.
Who does He tell us, what He says.
Jesus with whom he 12 and gave power and authority, especially of demons and to cure diseases.
Then he sent him to proclaim the kingdom of God and cure the sick, saying, "Don't take anything
for the path, neither boston, nor alforja, nor bread, nor money, neither you have two tunics each.
Stay at home where you are, until you leave that place.
And if some do not receive, leave that people, take care of the dust of your feet,
as testimony against them.
They were on their way, and they went from aldea to aldea, announcing the good news and
curing in all parts.
My crew will be light to be able to advance fast, I will have to leave behind me the
useless load, the doubts that paralyze me and do not let me move, the fears that
they impede to jump to the void with you, the things that make me sick and make me safe,
I will have to leave behind me the mirror of myself, the yoke like unique gaffes, my
broken word, and I will take everything that does not weigh, many names with their history,
thousand rosters in the memory, life in the horizon, projects for the path, value if you
give it to me, love that cure and do not demand, you as a guide and master, and a prayer
that makes you present to you, Lord, lift my soul in you, trust me, do not leave me,
show me your path, look at my effort, forgive my mistakes, illuminate my life, because
I hope in you.
This time I am talking about heart to heart with which I send myself a day after another,
I present my fears and limits to the time of taking me to the path, I present my solutions,
the desire for a light crew, I present the names of those who accompany me, of those
who will accompany me, I present the horizon towards the path to their side.
, I am talking about heart to heart with which I send myself a day after another, I present my fears, I hope in you.
Glory to the Father, to the Son and to the Holy Spirit, as it was in the beginning, now and
always, for the centuries of the centuries, Amen.
Podcast Summary
Key Points:
El hablante se compromete a dejar atrás sus preocupaciones y cargas para escuchar con libertad y atención a la presencia de Dios en su vida.
Se inspira en el Evangelio de Lucas, donde Jesús envía a los discípulos sin equipaje, invitándolos a vivir con libertad y a proclamar el reino de Dios.
La verdadera misión es anunciar una buena noticia que transforma la vida, especialmente en aquellos que más sufrir.
Aunque hay resistencia o desánimo, se invita a seguir caminando de aldea en aldea, con valentía y fe en el camino.
El hablante se libera de lo innecesario
Se reconoce que la fuerza para actuar proviene de la presencia de Dios, no de sus propias habilidades.
Se pide a Dios que guíe, fortalezca, ilumine y sane, y que se mantenga presente como el centro del viaje.
La conversación interna diaria es un acto de entrega, donde se presentan miedos, deseos y acompañantes para caminar juntos.
Summary:
El hablante, en un momento de reflexión personal, se conecta con el mensaje del Evangelio de Lucas, donde Jesús envía a sus discípulos sin equipaje ni cargas, para que proclamen el reino de Dios y curan a los enfermos. Esta experiencia le inspira a desprenderse de sus miedos, dudas, preocupaciones y objetos innecesarios, para caminar con libertad y libertad espiritual. Asume que su fuerza proviene de Dios, no de sus propios recursos, y reconoce que su misión es anunciar una buena noticia que transforma vidas, especialmente en los más vulnerables.
Aunque enfrenta resistencia o rechazo, se mantiene firmes en su camino, guiado por la fe y la presencia de Dios. Se profesa una conversación honesta con él mismo, donde expone sus límites, sus deseos y quienes lo acompañan. Finalmente, pide a Dios que lo guíe, lo fortalezca, lo ilumine y lo mantenga presente, como un testigo vivo de su misión.
Esta reflexión se convierte en un acto diario de entrega, de confianza y de esperanza en la voluntad divina.
FAQs
Jesús les dice que no lleven nada para el camino: ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni dos túnicas cada uno.
Es un acto de testimonio contra aquellos que rechazan la palabra de Dios, mostrando que su rechazo no les exime de la responsabilidad moral.
Le invita a deshacerse de lo que pesa: miedos, dudas, cargas pasadas, y a confiar en su voluntad divina para avanzar con libertad.
Porque siente que su misión surge de la presencia de Dios, y que la fuerza para anunciar la buena noticia proviene de su fe y de su relación con Él.
Una buena noticia verdadera, que cambia la vida y que, como en el Evangelio, transformó la suya y la de otros.
Las dudas, los miedos, el pasado, el peso de los nombres y proyectos, y se queda con lo que es ligero: la fe, el amor, la oración y la confianza.
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