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No me gusta mi trabajo

19m 2s

No me gusta mi trabajo

Trabajar 80.000 horas, que representan un tercio de la vida adulta, no debería ser solo una necesidad para sobrevivir, sino una oportunidad para construir un espacio de trabajo significativo, donde se sienta valorado, respetado y con propósito. El trabajo no es solo una fuente de dinero, sino una parte fundamental de nuestra identidad y bienestar emocional. Se destaca que la pasión no suele surgir al inicio, sino como resultado de compromiso, esfuerzo y percepción del impacto real de lo que se hace. Además, el dinero no garantiza satisfacción, y esperar que un trabajo sea siempre ideal o placentero es un error, ya que todo trabajo implica esfuerzo, cansancio y momentos de frustración. Lo que sí importa es que el trabajo sea desafiante pero alcanzable, que ayude a otros, que se realice en un entorno positivo y con personas que se apoyan mutuamente, y que encaje con el resto de la vida personal. Se proponen tres ejercicios clave: mapear lo que nos llena y lo que nos vacía, analizar las expectativas reales frente a la realidad del trabajo, y integrar valores personales como la autenticidad, responsabilidad o impacto en el día a día. Aunque no se puede cambiar de trabajo de forma inmediata, se puede transformar la forma de relacionarse con él. Finalmente, se enfatiza que el trabajo puede ser un espacio de crecimiento, conexión y sentido, o bien un peso que desgasta. La pregunta clave no es si estamos en el trabajo correcto, sino cómo podemos hacer que esas horas tengan sentido personal.

Transcription

2901 Words, 16576 Characters

Spanish
Si vamos a pasar 80.000 horas trabajando, no deberíamos asegurarnos de que esas horas sean al menos amables, no desde la lógica del ser exitoso, o sea, si no pensando en construir un espacio de trabajo, donde sentirnos valorados y respetados, estoy en el trabajo correcto. Si no, ¿cómo puedo hacer que mi trabajo sea cual sea? Tengo más sentido para mí. Psicología al desnudo es una producción original de psimamolíquico, la plataforma de psicología y bienestar en la que podés encontrar a tu psicólogo ideal. Sabías que la mayoría de nosotros vamos a pasar aproximadamente 80.000 horas de nuestra vida trabajando, 80.000, un tercio de nuestra existencia. Es lo que sumas y trabajas 40 horas humanales, 50 semanas al año durante aproximadamente 40 años. Un tercio de la vida adulta trabajamos y el otro tercio dormimos. Es decir, un tercio de nuestra existencia dedicada a algo que tristemente para muchas personas es un medio para pagar las cuentas y cubrir con suerte las necesidades básicas, pero que no les da nada extra. Y después está el otro lado de la moneda. Freud, el padre de la psicología moderna, decía que las dos cosas más importantes para todos ser humanos son el amor y el trabajo, no es casual que él los pusiera al mismo nivel. Porque si el amor nos da profundidad emocional, el trabajo puede darnos propósito estructura sentido, cual menos sería bueno que lo haga. Ahora, si vamos a pasar 80.000 horas trabajando, no deberíamos asegurarnos de que esas horas sean al menos amables, no desde la lógica del ser exitoso, o sea, si no pensando en construir un espacio de trabajo, donde sentirlos, valorados y respetados. Y ahí nos encontramos en una encrucijada. Buscamos el trabajo de nuestros sueños como si fuera el santo grial. Ese trabajo opuesto perfecto que nos va a ser felices para siempre. Pero ¿qué es el trabajo de nuestros sueños del que tanto escuchamos hablar existe? Hablar del trabajo es como abrir una caja de pandora, para muchas personas trabajar es crecer, aprender, aportar algo al mundo. Para otras es una rutina que desgasta en cierra y apaga, y ahí está lo interesante. El trabajo puede ser ambas cosas, puede ser fuente de sentido, un peso que arrastramos. Depende del vínculo que tengamos con él. El verdadero desafío no es etiquetar al trabajo como bueno o malo, sino entender que el lugar le damos en nuestra vida. Existen un montón de mitos alrededor del trabajo ideal que no generan falsas expectativas. Vamos a ponerlos bajo la lupa. El mito número uno es que solo tenés que seguir tu pasión y vas a encontrar el trabajo de tus sueños. Steve Jobs no nació amando la tecnología, empezó vendiendo placas de computadora y la pasión llegó después. Jota Carrro, un link, no soñaba con ser escritora. Escribía en sus ratos libres mientras trabajaba en empleos administrativos. Su libro Harry Potter nació en un momento de crisis y fue la perseverancia, no una pasión descubierta de la nada, lo que le llevó a construir su carrera. La pasión casi nunca es el punto de partir necesariamente. Sino que suele ser el resultado de ir desarrollando habilidades, de ver el impacto de lo que haces, no en cantidad, sino en calidad, de más de la pasión. La pasión llega justo ahí cuando te comprometes y le dedica tiempo y esfuerzo a algo. En general no aparece antes excepto en algunas pocas excepciones. El mito número dos es que un buen sueldo garantiza la satisfacción laboral. Sí, nadie negaría que necesitamos dinero para vivir tranquilos, pero reducir la felicidad laboral a un número en el banco es diferente. Si tienes un sueldo alto, pero trabajas 14 horas por día y no ves a tu familia ni tenés tiempo para vos, vale la pena. Si el salario es bueno, pero sentís que lo que haces no tiene sentido para vos o incluso va en contra de tus valores. Te alcanza o no se trata de conformarse con menos de lo que mereces y no estoy diciendo que no negocies un buen sueldo. Lo que quiero decir es que además del sueldo también importa cómo te sentís mientras haces tu trabajo. Si venís escuchando hasta acá y sentís que este tema resuena con vos o se relaciona con tu vida. Fíjate porque tenemos parte práctica donde te comparto herramientas para efectivamente hacer algo con lo que te pasa. Ahora sí, sigamos. El mito número 3 y esto escuchamos siempre es si encontrás el trabajo ideal nunca más vas a sentir que trabajas. Y la verdad es que todo trabajo, por más soñado que sea, tiene momentos de esfuerzo, de cansancio y de frustración. Un tenista profesional tiene que repetir los mismos golpes miles de veces. Un médico que ama salvar vida también tiene que llenar montañas de papeles. Si estás esperando un trabajo donde todo te apasiona el 100% del tiempo, estás buscando algo que no existe. Lo importante es encontrar un trabajo en el cual incluso en los días más complicados, sientas que el esfuerzo tiene sentido. Existe una organización sin fines de lucro llamada 80 mil horas que se dedica a hacer investigaciones sobre el impacto de lo profesional en la vida de las personas. ¿Y si no más de 60 estudios científicos para entender qué hace que una carrera sea realmente satisfactoria? Te voy a contar cuál fue en los ingredientes que marcan la diferencia. El punto número 1 es que el trabajo sea atractivo y desafiante. Es como cuando jugás un videojuego. Si es demasiado fácil, lo dejas. Si es imposible de superar también lo dejas. Lo que te mantiene jugando es ese punto justo donde tenés que esforzarte un poco, pero sentís que sí lo puedes lograr. Necesitamos sentirnos desafiados, pero también te apases. Esto se traduce al mundo el laboral en trabajos donde aprendes, pero regresas y sentís que lo que haces tiene sentido. Si lo que haces es siempre igual y monotunos te vas a desconectar. Y si es abrumador y sentís que nunca vas a poder con todo o que es demasiado difícil el estrés te gana. Un buen trabajo es el que te mantiene en esa zona intermedia, desafiante pero al cansable. En segundo lugar, un trabajo que ayude a los demás puede sonar idealista, pero la ciencia lo respalda. Sentir que nuestro trabajo beneficia a otros es uno de los productores más fuertes de satisfacción laboral y de vitalidad. No, no necesitas trabajar en una ONG o ser médico, cualquier trabajo puede conectarse con este propósito. Un plomero que sabe que a regular esa pérdida de agua significa que una familia pueda dormir tranquila, un contador que ayuda a alguien a salir de una crisis financiera, un barista que sabe que con un café preparado con dedicación le regala un momento de placer a él, o incluso una analista de datos que traduce miles de números en decisiones que permiten que un proyecto de salud mental llegue a más personas. Seja lo que sea que hagas la clave está en ver el impacto real de lo que haces. Cuando ves el valor que aporta para otros, encontrás un sentido que va mucho más allá del sueldo. En tercer lugar, trabajar con personas que te apoyen. Las personas con las que trabajas impactan mucho en tu experiencia laboral. Las relaciones lindas en el trabajo son uno de los productores más fuertes de satisfacción. Un mal jefe puede convertir el trabajo de tus sueños en una pesadilla. Y un trabajo rutinario puede volverse súper motivante si al lado tenés un equipo que te respalda y con quien disfrutas trabajar. El ambiente laboral es uno de los factores más determinantes en la satisfacción laboral. Y muchas veces es más importante que el sueldo o incluso que las tareas en sí mismas. En cuarto lugar, un trabajo que encaje con el resto de tu vida. El trabajo es importante si por eso lo ideal sería que encaje o que nos permita vivir la vida que queremos vivir. Existe un universo afuera de lo laboral, nuestros vínculos, pasa tiempos, responsabilidad de familiares, salud, ocio. Y es súper importante encontrar un trabajo que no compita con nuestra vida sino que la complemente. Quiero dejarte una reflexión importante. Bajo ningún punto de vista la idea romantizar trabajos malpavos ni decirte que simplemente le pongas onda a la precarización y todo va a estar bien. Eso sería analizar el sufrimiento que viene de no conseguir un trabajo que nos permita vivir felices. No todo se resuelve con una linda actitud. Hay cosas que requieren cambios estructurales. Es completamente válido sentirse frustrado o sin fuerzas si lo único que hacemos es sobrevivir. Ahora, si en este momento tenés el privilegio de poder elegir cuestionar o buscar un trabajo más alineado con tus valores, este episodio busca hacer ese pequeño empujón para preguntarte. Estoy en un trabajo que me suma o que me drena. Puedo hacer algún cambio grande o chiquitito para acercarme algo más alineado con valores. Si tuviera la oportunidad, ¿qué me gustaría hacer realmente? Entonces, ya hacemos con todo esto. Porque claro, entender por qué nos sentimos como nos sentimos es el primer paso, pero después viene el importante, que es actuar, y no lo te voy a decir, renuncia tu trabajo y perseguir tus sueños, porque la vida real es bastante más compleja que un meme motivacional. Lo que sí podemos empezar a hacer es dar pequeños pasos, esos que no requieren tirar todo por la ventana, pero que pueden cambiar radicalmente como vivimos nuestro día a día laboral. Te voy a proponer tres herramientas que puedes empezar a usar desde ahora o mañana mismo. El ejercicio número uno es el mapa de lo que nos gusta y lo que no. Sabes que es lo primero que necesitas para llegar a un destino, saber exactamente dónde estás parado, con el trabajo paso lo mismo. Muchas veces sentimos un malestar general, pero no identificamos bien qué es lo que, de verdad, nos está adrenando la energía. Así que te voy a proponer este ejercicio simple, a dar a un papel y dividirlo en dos columnas. Podés abrir una nota en tu teléfono o hacerlo mentalmente si no tenés ningún papel cerca. En una columna vas a escribir lo que me llena y en la otra lo que me vacía. Y durante una semana, o podés tomarte este día, andá notando en cada columna las tareas, momentos o situaciones que te llenan, de generan energía o que te vacían, que te quitan la energía. Por ejemplo, quizás descubrí que te encanta resolver problemas difíciles, pero te saturan las conversaciones con otras personas, o que te motiva a cerrar un proyecto, pero completar planillas de excel te desgasta. No se trata de jugar si algo es bueno o malo, sino de mapear honestamente que te funciona y que no. Y acá viene la parte interesante. Una vez que tengas este mapa, preguntate. ¿Puedo modificar algo para aumentar eso que me llena? ¿Puedo delegar, automatizar o cambiar la forma en la que hago eso que me vacía? El ejercicio número 2 tiene que ver con encontrar expectativas más realistas. Una de las mayores fuentes de frustración laboral es la brecha entre lo que esperamos y lo que pasa de verdad, literalmente el meme de expectativa versus realidad. Y esa distancia entre el trabajo soñado y el trabajo real puede ser dolorosa. Pero también puede ser una buena oportunidad para reajustar la perspectiva. Vamos a llamarle a este ejercicio expectativa versus realidad y tiene tres pasos. Vas a empezar anotando tus expectativas actuales sobre tu trabajo. No las que tenías cuando entraste, sino las que tenés ahora. Y sé específico. ¿Qué esperas de tu jefe, de tu jefa, de tus compañeros, de tus tareas, de tu salario, de tu crecimiento? Anota todo. Ahora anota la realidad tal como es. Sin endulzarla, ni dramatizarla. Y último, esto es importante. No te quedes en la frustración de ver la distancia, la diferencia. Si no más bien preguntate, ¿qué de todo esto realmente me importa? ¿Qué voy a dejar pasar? ¿Qué puedo intentar cambiar? ¿Y qué es lo que tengo que aceptar al menos por ahora? Y el ejercicio número 3 es algo así como una mini dosis de propósito en tu día a día. Tenemos que saber que el propósito no llega con juegos artificiales. A veces son pequeños momentitos que conectan lo que hacemos con lo que realmente nos importa. Por eso quiero invitarte y identificar tres valores que sean importantes para vos. Y mientras los pensás, te voy a contar cuáles son los míos que quizás te sirven como ejemplo para pensar los tuyos. Si yo tuviera que elegir los valores que guían mi trabajo y la forma en la que hago lo que hago, sería los siguientes. En primer lugar, la innovación. ¿Por qué no me gusta hacer las cosas solamente? Porque siempre se hicieron así. Suelo siempre estar buscando nuevas formas de comunicar la psicología, de acercarla más personas, de hacerla más, accesible y más aplicable a la vida real. Mi segundo valor es la responsabilidad, porque sé que cada palabra que digo puede tener impacto en la línea y eso no es algo que yo me toma la ligera. De hecho, sucede en consulta cuando estamos solo con otra persona y ni hablar de cuando comunicamos a un gran número de personas. La psicología, además, para mí tiene que ser rigurosa, ética, muy cuidadosa, no? Se trata solamente de crear contenidos, sino de entender que hay personas del otro lado que están atravesando quizás cosas difíciles y que lo que digo puede hacer una diferencia en su proceso. Todo lo que consumimos tiene impacto profundo en cómo vemos el mundo. Por eso lo de la responsabilidad, porque suelo buscar siempre ser muy cuidadosa la hora de transmitir conocimiento. Mi tercer valor es la autenticidad, no me gusta jugar a hacerla, psicólogo, perfecta. No me interesa aparecer inalcanzable o ser un manual con patas. Hago que cada contenido que muestro sea desde un lugar real, compartiendo lo que de verdad pienso y cómo lo vivo. No me sale el tono de profesional tachable, porque creo que además lo que más nos ayuda es la cercanía, la transparencia. Y además, porque tengo muy claro que estoy muy lejos de tener todas las respuestas. Nunca me pararía desde el lugar de yo sé todo esto y vos no. Ah, y voy a ir con un cuarto que no puedo dejar afuera que es el impacto, porque sea lo que no me interesa es hablar por hablar. Quiero que lo que hago, que nere algo, que la persona que escucha algún episodio o un posteo, se quede pensando en algo. Y algo se transforme. No importa si es un cambio grande o chiquitito. Me importa que sirva para algo más que para llenar minutos de audio o caracteres en una pantalla. Ahora, estos valores son los que me guían a mí en todo lo que hago. Son el motivo por el cual este podcast existe por lo que me dedico a esto. Obviamente igual, no es que tuve esta claridad de cuáles son los valores que me mueven desde el día 1, sino que fui entendiéndolo poco a poco con el tiempo. Ahora, cuando vos ya tengas tus valores, me gustaría que te preguntes. ¿Cómo puedo hacer para incorporar estos valores en pequeñas dosis en mi trabajo diario actual? ¿Qué pequeñas acciones puedo tomar que estén alineadas con lo que realmente me importa? Entonces, vamos con algunos ejemplos. Si valoras la conexión, puedes preguntarle a un compañero sinceramente, como está todos los días. Si es la creatividad, tu valor, puedes hacer alguna tarea rutinaria de forma diferente. Si un valor para vos es la ayuda, podés comprometerte a dedicar al menos 15 minutos semanales a acompañar a alguien en algo enseñable algo. Y esto es importante que quizás no podemos hoy cambiar de trabajo, pero sí podemos cambiar nuestra forma de relacionarnos con él. El trabajo no es solo lo que hacemos para vivir. Es una parte importante de nuestra identidad, del tiempo que decidimos dedicarle a algo más grande que nosotros mismos. Son horas que no vuelven, es la vida pasando. Y aunque no siempre podemos elegir las circunstancias, y podemos elegir cómo relacionarnos con eso que hacemos. Porque todas esas horas, esas 80.000 horas, son irrepetibles, no vuelven. Trabajar no tiene por qué ser rescinónimo, además de desgaste, de resignación de bueno, es lo que hay. El trabajo puede ser un lugar donde trecemos, donde aportamos salgo, donde nos encontramos, con otros y con nosotros mismos. O puede ser también una cuenta regresiva hasta el próximo feriado. Quizás la pregunta que tengamos que hacernos no es "estoy en el trabajo correcto". Si no, ¿cómo puedo hacer que mi trabajo sea cual sea, tenga más sentido para mí? Si tienes el privilegio de elegir un salo, ¿y vos qué cambiarías de tu trabajo hoy para que esas horas tengan sentido? Hasta acá, el episodio de hoy. Si estás listo, elista para iniciar terapia y transitar un proceso de transformación, un compañía de un profesional, emcebo-amoliti, estamos esperando. Escuchamos lo que te pasa, que cambio buscas y te conectamos con el terapéuta adecuado para acompañarte. Puedes encontrar más información emceboamoliti.com. [Música]

Podcast Summary

Key Points:

  1. Pasar aproximadamente 80.000 horas de vida trabajando representa un tercio de nuestra existencia, por lo que es esencial que ese tiempo sea amable, valorador y significativo.
  2. El trabajo no debe ser visto como solo una fuente de ingresos, sino como un espacio donde se construye sentido, propósito y conexión con otros.
  3. Existen mitos sobre el trabajo ideal —como que la pasión o un buen sueldo garantizan felicidad— que deben desmontarse para entender que el verdadero impacto viene de la relación con el trabajo, no de sus resultados externos.

Summary:

000 horas, que representan un tercio de la vida adulta, no debería ser solo una necesidad para sobrevivir, sino una oportunidad para construir un espacio de trabajo significativo, donde se sienta valorado, respetado y con propósito. El trabajo no es solo una fuente de dinero, sino una parte fundamental de nuestra identidad y bienestar emocional. Se destaca que la pasión no suele surgir al inicio, sino como resultado de compromiso, esfuerzo y percepción del impacto real de lo que se hace.

Además, el dinero no garantiza satisfacción, y esperar que un trabajo sea siempre ideal o placentero es un error, ya que todo trabajo implica esfuerzo, cansancio y momentos de frustración. Lo que sí importa es que el trabajo sea desafiante pero alcanzable, que ayude a otros, que se realice en un entorno positivo y con personas que se apoyan mutuamente, y que encaje con el resto de la vida personal. Se proponen tres ejercicios clave: mapear lo que nos llena y lo que nos vacía, analizar las expectativas reales frente a la realidad del trabajo, y integrar valores personales como la autenticidad, responsabilidad o impacto en el día a día.

Aunque no se puede cambiar de trabajo de forma inmediata, se puede transformar la forma de relacionarse con él. Finalmente, se enfatiza que el trabajo puede ser un espacio de crecimiento, conexión y sentido, o bien un peso que desgasta. La pregunta clave no es si estamos en el trabajo correcto, sino cómo podemos hacer que esas horas tengan sentido personal.

FAQs

Aproximadamente 80.000 horas, que representan un tercio de nuestra existencia adulta.

Porque nos permite sentirnos valorados, respetados y conectados, lo que aumenta el sentido y la satisfacción laboral.

No, todo trabajo tiene momentos de esfuerzo y frustración, pero puede ser significativo si el esfuerzo tiene sentido.

No, la pasión suele surgir después de desarrollar habilidades y ver el impacto positivo de lo que hacemos.

No, también importa cómo te sientes en el trabajo, como el sentido, el equilibrio y el vínculo con tus valores.

Ser desafiante y atractivo, ayudar a otros, trabajar con personas positivas, y encajar con el resto de la vida.

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