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No lo hagas gigante

5m 52s

No lo hagas gigante

La reflexión presenta un mensaje espiritual sobre cómo nuestra mente puede exagerar situaciones reales, transformando un problema pequeño en una amenaza gigantesca. Se compara una experiencia de un hombre que ve una cuerda como una serpiente en la oscuridad, con la forma en que muchas personas imaginan situaciones peligrosas sin que haya un peligro real. Se enfatiza que la fe y la oración son herramientas clave para iluminar el pensamiento y ver la realidad con claridad. La Biblia se cita como guía: en 2 Corintios 10:5, se dice que debemos llevar cautivo los pensamientos a la obediencia de Cristo, y en Mateo 6:34, Jesús nos dice que no debemos preocuparnos por el mañana, porque el día de hoy ya tiene suficientes problemas. Se invita a los oyentes a encender la luz de la Palabra de Dios, de la oración y de la presencia divina, para ver con claridad lo que realmente sucede. Se recomienda no vivir el futuro como si ya estuviera ocurriendo, ni darle un final a historias que Dios aún está escribiendo. El mensaje concluye con una oración personal en la que se pide a Dios que controle los pensamientos que amenazan la paz, que se entregue a las cosas que no se pueden controlar y que se confíe en Él en el nombre de Jesús. Se concluye destacando que Dios es la fuente de vida, resistencia y existencia, y que la “dosis diaria” con William Arana es un alimento espiritual para la alma. Se invita a ver, compartir y seguir el mensaje de la Roca Estédio.

Transcription

729 Words, 4093 Characters

Spanish
En bendición, en oración y en victoria me levantó hoy, con la palabra del señor, la dosis diario. Con William, Arana. Un hombre caminaba de noche por un sendero cuando de repente vio algo atravesado en el camino, se detuvo inmediatamente, a pocos metros en dedo de la oscuridad a que yo parecía un enorme serpiente. Su corazón comenzó al atirma rápido, pensó en devolverse y imaginó que podría atacarlo, y durante varios minutos permaneció allí paralizado, pensando que hacer, hasta que finalmente saca su teléfono enciende la linterna y apuntó hacia aquello que tanto miedo le producía. No era una serpiente, era una cuerda, era como una mangra gruesa negra. Eso había estado allí con el mismo tamaño, y lo que había crecido era su imaginación. Y pensé en cuántas veces nos pasa exactamente lo mismo, en problemas que son reales y que están ahí, situaciones que requieren nuestra tensión, decisiones que debemos tomar, dificultades que debemos enfrentar, pero también hay momentos en los que nuestra mente toma algo pequeño y lo convierte en gigantesco. De pronto alguien no contestó el teléfono y pensamos algo pasó, nos llaman por una reunión y pensamos seguramente hay un problema, sentimos algo extraño en nuestro cuerpo y nuestra mente inmediatamente se va al peor escenario, me voy a morir, cometemos un error y pensamos todo se arruinó, todavía no ha sucedido nada, pero que pasa, ya sufrimos todo. Por eso la Biléa dice en Segunda de Corintios XV, que debemos llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo, porque no todo pensamiento llega a tu mente diciendo la verdad, una cosa es lo que está pasando y otra muy diferente, lo que tu mente te está diciendo que podría pasar. Y Jesús lo explica maravillosamente, en Mateo 6 34, dice no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana va a traer su propia preocupación y remata diciendo que los problemas del día de hoy son suficientes por hoy. Entonces, no llevamos hoy del problema de mañana, nos suframos una conversación que todavía no ha ocurrido, no convirtamos una posibilidad en una sentencia y no permitamos que un pensamiento se convierte en una película completa dentro de nuestra cabeza. Y sobre todo, no le pongas punto final a una historia que Dios todavía está escribiendo. Quizás hoy tienes una serviente delante de ti, algo que te preocupa, algo que te roba el sueño, algo que, que estás pensando una y otra vez y le das vuelta. Pero entonces, antes de correr, antes de desesperarte, antes de imaginar lo peor, enciende la luz. Sí, porque encender la luz es leer la palabra de Dios, nuestro manual de vida, la palabra, la biblia, la luz de la oración, encenderla también o la luz de la presencia de Dios que va a venir en la medida que nosotros hagamos estas cosas, porque tal vez descubramos que aquello que parecía enorme en la oscuridad, cuando lo miremos acompañado de Dios, de la mano de Dios, no tiene el tamaño que nuestro miedo le había dado. Recuerda esto, el problema tiene un tamaño, no permitas que tu mente le de otro mucho más grande, que tal si oramos y le decimos a Mado Dios, hoy quiero poner delante de ti mis pensamientos, mis preocupaciones y todo aquello que mi mente ha hecho más grande de lo que realmente es. Hoy te pido, me desaviduría para enfrentar lo que sí debo enfrentar, pero también fe para entregarte aquello que no puedo controlar. Hoy te pido que me ayudes a llevar cautivo todo pensamiento, que quieres robarme la paz, ayúdame a no vivir mañana antes de tiempo y a descansar sabiendo que tú ya estás aquí, hoy decido encenderla la luz de tu palabra, la luz de la oración sobre mis temores y confiar en ti en el nombre de Jesús, amen. Creo que después de esta oración y de escuchar esta dosis nos sentimos y mejor verdad, así que adelante en el nombre de Jesús, te mando un abrazo y queridos te bendiga. Señor, todo mi vida eres tú. Porque tú me ha estado la vida. Porque tú me ha estado resistir. Porque tú me ha estado la vida y porque tú me ha estado la existir. La dosis diaria con William Arana, tu alimento para el alma. Vídela y compártela. Somos Roca Estédio.

Podcast Summary

Key Points:

  1. La mente humana puede convertir situaciones pequeñas en grandes temores, al imaginar escenarios catastróficos que no han ocurrido.
  2. La Biblia advierte que debemos llevar cautivo todos los pensamientos a la obediencia de Cristo, ya que no todo lo que pensamos es real ni verdadero.
  3. Jesús enseña en Mateo 6

Summary:

La reflexión presenta un mensaje espiritual sobre cómo nuestra mente puede exagerar situaciones reales, transformando un problema pequeño en una amenaza gigantesca. Se compara una experiencia de un hombre que ve una cuerda como una serpiente en la oscuridad, con la forma en que muchas personas imaginan situaciones peligrosas sin que haya un peligro real. Se enfatiza que la fe y la oración son herramientas clave para iluminar el pensamiento y ver la realidad con claridad.

La Biblia se cita como guía: en 2 Corintios 10:5, se dice que debemos llevar cautivo los pensamientos a la obediencia de Cristo, y en Mateo 6:34, Jesús nos dice que no debemos preocuparnos por el mañana, porque el día de hoy ya tiene suficientes problemas. Se invita a los oyentes a encender la luz de la Palabra de Dios, de la oración y de la presencia divina, para ver con claridad lo que realmente sucede. Se recomienda no vivir el futuro como si ya estuviera ocurriendo, ni darle un final a historias que Dios aún está escribiendo.

El mensaje concluye con una oración personal en la que se pide a Dios que controle los pensamientos que amenazan la paz, que se entregue a las cosas que no se pueden controlar y que se confíe en Él en el nombre de Jesús. Se concluye destacando que Dios es la fuente de vida, resistencia y existencia, y que la “dosis diaria” con William Arana es un alimento espiritual para la alma. Se invita a ver, compartir y seguir el mensaje de la Roca Estédio.

FAQs

Encender la luz significa poner en práctica la palabra de Dios, la oración y la presencia de Dios para ver con claridad las situaciones que nos asustan o nos preocupan.

Nuestra mente tiende a exagerar el riesgo o la amenaza, imaginando escenarios peores que la realidad, lo que puede generar miedo y ansiedad innecesarias.

Según Mateo 6:34, Dios dice que no se preocupen por el mañana, porque cada día traerá sus propias preocupaciones y que los problemas del día son suficientes para ese día.

Al llevar todos los pensamientos a la obediencia de Cristo, como dice la Escritura en 2 Corintios 10:5, podemos transformar los pensamientos negativos en pensamientos de paz y esperanza.

Nos ponemos en estado de ansiedad, imaginamos el peor escenario y sufremos antes de que ocurra algo real o peligroso.

Al usar la luz de la palabra de Dios y la oración, podemos ver la realidad del problema y no permitir que nuestra mente lo aumente de tamaño o lo transforme en una amenaza extremo.

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