El episodio analiza la evolución del catastro multifinalitario en América Latina, contrastándolo con el modelo tradicional. El catastro ortodoxo, centrado en tres esferas (económica, física y jurídica), se enfoca en la tributación y utiliza métodos subjetivos como la valuación por zonas homogéneas y el posicionamiento relativo. Sin embargo, este modelo es insuficiente para el planeamiento territorial. A partir de los años 80, con la digitalización y el informe del Consejo Nacional de Investigación de EE. UU., surgió el catastro multifinalitario, que integra aspectos temáticos, sociales, ambientales y geotecnológicos. En la práctica, la región aún enfrenta dificultades: los profesionales siguen aplicando métodos tradicionales, las instituciones trabajan de forma disociada y persisten problemas con la integración de sistemas y la gestión de ocupaciones informales. El modelo multifinalitario, aunque prometedor, requiere superar barreras institucionales y técnicas para ser eficaz. El podcast invita a reflexionar sobre estos desafíos y propone soluciones heterodoxas para avanzar hacia un catastro más completo y útil para la planificación y la gestión territorial.
La edad del catastro multifinalitario y el modelo tradicional
Hola, gracias por acompañarnos en este episodio de odisea catastral.
Odisea catastral es una saga, una serie indefinida de relatos con tintes novelescos que abarcan las vicisitudes de varias generaciones de la familia catastral latinoamericana.
Aquí encontrarás soluciones heterodoxas y objetivas para tu jurisdicción, construidas a partir de la realidad catastral coyuntural.
El podcast hace una hiper lectura irrumpe en las reflexiones que vienen haciendo académico, funcionarios y ciudadanos proyectándolas en soluciones posibles para todos.
Episodio 9 multifinalitario, 4535.
Participante 2
El.
¿Cuántos años tiene el modelo de catastro multifinalitario?
Bueno, depende si lo miras desde América tiene 45.
Según la bibliografía, el modelo multifinalitario fue desarrollado en los 80 en Estados Unidos.
Ahora si sos más específico y te enfocas en América latina.
Es más joven mi referencia es inicio de la década del 90.
Más allá de si es cuarentón o treintañero, lo cierto es que han pasado décadas y los acontecimientos muestran que seguimos en transición incipientes.
¿En verdad, el término multifinalitario está presente en la región?
Prácticamente todos los países han incorporado la idea de pulti finalidad en sus leyes o al menos en el discurso de sus funcionarios, pero en la práctica.
Soy un Homo agrimensores graduado en el final de los 80.
En esa época la Universidad, de forma similar a lo que ocurre en la actualidad, formaba profesionales para que desarrollen sus actividades dentro del modelo de catastro tradicional, económico, físico y jurídico.
Prefiero llamar a ese modelo ortodoxo y lo hago porque su estructura está montada de acuerdo a la doctrina oficial.
El modelo es legal, legítimo, fiel leal a las prácticas admitidas y se considera regular veraz íntegro, pero recuerdo que el profesor de la materia de catastro nos decía.
Si una parcela está bien valuada, está bien ubicada y bien dimensionada y conocemos a la persona física o jurídica que detiene la propiedad o la posesión sobre ella, entonces el territorio está ordenado.
Y nos lo creímos.
La subjetividad del 'bien' en el catastro tradicional
Los cuestionamientos empezaron cuando comenzamos a analizar la palabra bien, qué significa bien valuado, bien dimensionado, bien ubicado, veamos bien valuada para los Homo.
A estimatorio continúa siendo determinar zonas homogéneas para evaluar el suelo urbano o la tierra rural.
Aplicar el método comparativo el método de la renta todos esos métodos tradicionales que en verdad son más apropiados para las tasaciones.
Comerciales que para la evaluación es masivas.
Bien ubicada buena parte de los catastros latinoamericano todavía utiliza el posicionamiento relativo.
Como ya vimos en otros podcast, es decir, los Homo agrimensores amarran 1 de los extremos de la parcela a algún punto materializado físicamente en la ciudad o en el área rural.
En la actualidad, mucho catastro incluyeron en su normativa la georreferenciación como premisa, lo cual se obtiene una ubicación más global y temporalmente.
Reproducir ible.
Bien dimensionada a una y catástrofes en la región que exigen la medición de lados y de ángulos para determinar la forma de las parcelas.
Esta corriente coexiste con otra más progresista que apunta a determinar los ángulos y las distancias a partir de las coordenadas de los vértices de las parcelas.
Como vemos el término bien es subjetivo.
En ese contexto, el modelo ortodoxo podría ser representado mediante 3 esferas, la económica, la física y la jurídica, que básicamente se intersectan en acciones de política tributaria pero no de planeamiento, lo cual pone en evidencia que este modelo es insuficiente y en algunos puntos incoherentes.
La evolución del catastro y la era dorada digital
Durante dos décadas de profesión caminando en la región latinoamericana, habiendo trabajado con economistas, urbanistas, ambientalistas, sociólogos profesionales del derecho urbanístico, entre tantos otros.
Me fui dando cuenta de que era necesario incluir nuevas variables para obtener información territorial completa o por lo menos más completa a nivel de parcela.
Los aspectos a contemplar por el catastro crecieron y empezó a gestarse un nuevo modelo.
Aquella representación de esferas del modelo ortodoxo comenzó a transformarse y ampliarse.
El gráfico pasó a utilizar rectángulos, cuyo tamaño creciente simulan las olas que se forman.
Cuando arrojamos una piedra al agua.
Así, cada ola corresponde a un aspecto del catastro y es mayor que la anterior, no por su importancia, sino por su evolución en el tiempo.
El nuevo gran aspecto que incluimos fue el que inicialmente denominamos temático, pues en él.
Se condensaban todos los temas relacionados con la infraestructura y las cuestiones sociales y las ambientales.
Pasamos a proponer un sistema de información que efectivamente podía contribuir con diferentes fines, con más fines, con múltiples fines.
El catastro pasado a ser multifinalitario esta evolución no fue un hecho aislado, no fue un invento propio, sino que derivó del contexto internacional y se fue adaptando a América latina.
¿Hola, cómo vimos hasta 1980?
Conceptualmente, los catastros eran principalmente fiscales, debían dar apoyo a la recaudación de impuestos territoriales, lo cual si bien era una noble emisión, el potencial institucional del catastro era mayor, su misión era mayor.
El concepto de catastro experimentó un cambio revolucionario durante los próximos años y comenzó a gestarse una transición hacia una sofisticada infraestructura de datos espaciales montada para dar soporte a la planificación y a la redefinición de política tributaria.
En ese contexto, la comunidad internacional visualizó, desarrolló e impulsó un nuevo modelo que pasó a contemplar otros aspectos relevantes para la gestión pública y consecuentemente para la sociedad.
Estándares y visión centralista del catastro multifinalitario
Los 80 fueron caracterizados como la época dorada de la digitalización de los catastros y esa chispa tecnológica fue contemporánea con el nacimiento de software cada vez más apropiados para la gestión de datos territoriales, tanto alfanuméricos cuanto gráficos.
Fue un período en el que los mapas dibujados a mano comenzaron a ceder espacio a los dibujos digitales.
El diseño asistido por computadora con raíces en la década del 50 se tornó interactivo en los 60 e introdujo conceptos claves del CAD moderno.
Los siguientes años presenciaron el desarrollo de sistemas comerciales y la difusión, expansión, propagación de programas como autocad, también en los 80 período, durante el cual inclusive se hizo accesible para PC.
El informe del Consejo Nacional de investigación de Estados Unidos, publicado en 1980, titulado Need for multipass carácter fue el documento fundamental que juntó todos los movimientos conceptuales y geo tecnológicos y definió los estándares técnicos para los nuevos sistemas de información territorial.
El documento destacaba la necesidad de un catastro multifinalitario integrado con información territorial completa y proponía a la parcela como la unidad fundamental.
Para la toma de decisiones en materia de gestión, planificación y tributación territorial.
El informe afirmaba que si bien las entidades regionales y locales generan datos sobre parcelas, un marco nacional con norma y financiación consistente era crucial para integrar estos conjuntos de datos.
Esta visión centralista sigue influyendo el desarrollo catastral y geoespacial en América latina, particularmente en los países unitarios, aunque los federales también se percibe una cierta obsesión de centralidad.
Los resultados están a la vista.
Este informe sentó las bases para los esfuerzos nacionales encaminados a crear un conjunto nacional de datos de parcelas, pero persistieron las dificultades en su implementación.
Sus principios siguen siendo relevantes e influyeron en los desarrollos posteriores de la ciencia catastral y la infraestructura de datos espaciales.
Proporcionó.
Una base teórica para la integración de la información territorial diversa, un concepto que sigue siendo fundamental para abordar desafíos modernos como el cambio climático y el desarrollo sostenible, pero.
El.
El catastro multifinalitario en el siglo XXI y sus retos
Volviendo a la experiencia personal ya dentro del siglo XXI comenzamos a incluir en el gráfico de olas.
Además de los datos, la geotecnología.
Durante la primera década contemplamos el uso de imágenes de alta resolución de los sistemas de información geográfica que ya se habían tornado populares en los 90.
Los sistemas de información geográfica en la nube y los e catastro, es decir, los catastros por internet.
Entrado en la segunda década del siglo XXI, ya era posible discriminar con mayor nivel de detalle los datos y así cambiamos la denominación del grupo de catástrofes temáticos para aspecto estructural del modelo multifinalitario.
Se incorporaron allí los aspectos sociales y ambientales, el equipamiento urbano, las redes de infraestructura, trascendiendo inclusive la parcela y llegando a nivel de vivienda.
Además, el área de geotecnología, que inicialmente contaba con una gran ola, se amplió y subdividió en dos aspectos, el tecnológico e institucional.
De esta manera, el modelo de catastro pasó a tener 6 aspectos interrelacionados, pero con bastante independencia, y ahí está la mayor dificultad para implementarlos en la práctica.
Seguimos como Homo a estimate evaluando masivamente con métodos orientados a tasaciones puntuales.
Seguimos como Homo agrimensores preparados para determinar forma y ubicación de los inmuebles por métodos relativos lados y ángulos seguimos como Homo legal y formados en las áreas de posesión propiedad, pero con dificultad de administrar las ocupaciones informales dentro del catastro.
Todo eso en los 3 aspectos tradicionales, a lo cual se suman los problemas de dentro del aspecto estructural, el cual está conformado por diferentes instituciones, entre las cuales se evidencia una disociación bastante grande a pesar de que trabajan sobre el mismo territorio.
Cada 1 de ellos continúa desarrollando actividades y sistemas, codificaciones de parcelas, parámetros cartográficos propios.
El contexto que acabamos de describir muestra parte de las dificultades de implementación del modelo multifinalitario puro, eficaz y eficiente en la región.
Bajo tu punto de vista, dónde está el mayor problema en cuestiones informáticas de integración de sistemasoencuestionesinstitucionalesnacionalmenteegocéntricascomoimplementarefectivamenteenlapracticaelmodelomultifinalitarioseguimoslaproximasemanaenelproximopodcastgraciasportutiempoaguardotuscomentariosendiegoherva@gmail.com.
A.
Podcast Summary
Key Points:
El modelo de catastro multifinalitario surgió en los años 80 en EE. UU. y llegó a América Latina en los 90, pero su implementación sigue siendo incipiente.
El modelo tradicional u "ortodoxo" se basa en tres esferas (económica, física y jurídica) con un enfoque subjetivo y limitado a la política tributaria.
La evolución hacia el multifinalitario incluye aspectos temáticos, sociales, ambientales y geotecnológicos, representados en "olas" que amplían la información territorial.
El informe del Consejo Nacional de Investigación de EE. UU. (1980) estableció estándares para el catastro multifinalitario, promoviendo un marco nacional centralista que aún influye en América Latina.
Los principales desafíos son la integración de sistemas informáticos, la disociación institucional y la persistencia de métodos tradicionales obsoletos.
Summary:
El episodio analiza la evolución del catastro multifinalitario en América Latina, contrastándolo con el modelo tradicional. El catastro ortodoxo, centrado en tres esferas (económica, física y jurídica), se enfoca en la tributación y utiliza métodos subjetivos como la valuación por zonas homogéneas y el posicionamiento relativo. Sin embargo, este modelo es insuficiente para el planeamiento territorial.
A partir de los años 80, con la digitalización y el informe del Consejo Nacional de Investigación de EE. , surgió el catastro multifinalitario, que integra aspectos temáticos, sociales, ambientales y geotecnológicos. En la práctica, la región aún enfrenta dificultades: los profesionales siguen aplicando métodos tradicionales, las instituciones trabajan de forma disociada y persisten problemas con la integración de sistemas y la gestión de ocupaciones informales.
El modelo multifinalitario, aunque prometedor, requiere superar barreras institucionales y técnicas para ser eficaz. El podcast invita a reflexionar sobre estos desafíos y propone soluciones heterodoxas para avanzar hacia un catastro más completo y útil para la planificación y la gestión territorial.
FAQs
En el catastro tradicional, 'bien valuada' se determina usando métodos de tasación comercial como zonas homogéneas o el método de renta, que son más apropiados para tasaciones puntuales que para valuaciones masivas. Esto hace que el término sea subjetivo, ya que no existe un criterio único y objetivo.
Se representaba con tres esferas (económica, física y jurídica) que solo se intersectaban para fines tributarios, dejando de lado la planificación territorial. Esto lo hacía insuficiente e incoherente para usos múltiples.
En los 80, la digitalización con software CAD y SIG, junto con el informe del Consejo Nacional de Investigación de EE.UU., impulsó un catastro integrado con la parcela como unidad fundamental. Esto añadió variables sociales, ambientales y de infraestructura, transformando el modelo de tres esferas a un sistema de olas.
El informe abogaba por un marco nacional con normas y financiación consistente para integrar datos de parcelas. Esta visión centralista persiste en países unitarios y federales de América Latina, generando obsesión por la centralidad y dificultades de implementación.
Persisten métodos tradicionales (valuación comercial, medición relativa) y problemas con ocupaciones informales. Además, el aspecto estructural tiene múltiples instituciones con sistemas, codificaciones y parámetros cartográficos propios, lo que causa disociación y falta de integración.
El CAD, popularizado en los 80 con programas como AutoCAD, permitió la digitalización de mapas, reemplazando los dibujos a mano y facilitando la gestión de datos territoriales. Esto fue clave para la transición hacia un catastro más completo y multifinalitario.
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