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Mi Familia es parte de una Secta (historias de terror)

31m 55s

Mi Familia es parte de una Secta (historias de terror)

Una joven llamada Katia cuenta una experiencia aterradora en la casa de su madre, donde, tras seguir a una mujer que la llevaba a reuniones religiosas, descubre por una ventana que su madre está en una habitación con personas desnudas que rezan y un chivo vivo que se encuentra frente a ella. Aunque al principio se siente que su madre está superando el duelo, el ambiente se vuelve cada vez más inquietante: se cierra el cuarto de su madre, se acumulan objetos religiosos y, finalmente, Katia no quiere volver a casa. La historia se entrelaza con otra que ocurre en el rancho de un abuelo, donde un niño adulto, mientras busca a su tío, descubre una bodega oculta entre árboles y observa a personas que rezan con golpes rítmicos, mientras un recipiente con carne mojada y sangre es trasladado. Aunque no se ve un sacrificio directo, la situación genera una sensación de horror y desconfianza. Ambas historias, aunque diferentes, exploran cómo los secretos familiares, la religión y el miedo pueden crear un ambiente opresivo, donde lo normal se vuelve extraño y lo familiar se vuelve peligroso. Las familias intentan ocultar lo que sucedió, pero el impacto en las personas deja una huella profunda. El mensaje final es que muchas culturas o prácticas religiosas pueden estar profundamente arraigadas en la vida familiar, sin que se reconozca su naturaleza o impacto, y que la verdad a menudo se esconde tras lo cotidiano.

Transcription

4401 Words, 23932 Characters

Spanish
mi novia se asomó por la ventana y gritó, me dijo que corriéramos, yo no entendía que había visto parques asustar así, que estaba haciendo su madre dentro de esa casa, lo único que sabía era que desde ahí adentro salían cánticos muy extraños, cánticos que aún sin ver qué pasaba en el interior, a mí también me aterraban, este de hoy comunidad, el de las sectas, es un tema que siempre me parece interesante, porque a veces en estas historias hay tintes sobrenaturales y en otras no, pero siempre son aterradoras, espero que disfruten de los siguientes relatos y que si tienen una historia similar, se animen a compartirla conmigo, y no se olviden de suscribirse a mi canal, para que sea parte de una siguiente edición de este programa, ahora ya no hay marcha atrás, mi querida comunidad, está centrando en los siguientes relatos de la noche. Hola Uriel, antes que nada quiero decirte que esta historia no me pasó directamente a mí, o bueno, una gran parte sí, pero la persona que realmente la protagonizó, fue mi novia, Katia, le pedí permiso para mandártela, porque sé que hay cosas muy personales de su familia y no quería hacerlo sin preguntarle, ella me dijo que sí, solamente me pidió que no dijera dónde ocurrió, ni nuestros apellidos, yo conocí a Katia cuando los dos estábamos todavía en la escuela, yo tenía 17 y ella 16 años, ya llevábamos algunos meses saliendo cuando empecé a ir seguido a su casa, cuando conocí bien a su familia. Mi casa en ese entonces no era la más acogedora del mundo, por mi familia, pero con ellas, ahí en su casa, me sentía muy bien, su mamá era una señora muy amable, de verdad lo digo porque creo que es importante para lo que voy a contar, a mí siempre me trató muy bien, incluso cuando al principio no le encantaba la idea de que Katia tuviera novio, incluso uno como yo, ya después me agarró confianza, y cuando iba a su casa siempre me ofrecía de comer o me decía que me quedara a cenar, también era una persona que ayudaba mucho a los demás, trabajaba o ayudaba, no sé exactamente cómo decirlo, en una organización que ciertos días al mes preparaba comida y salía a repartirla a personas que vivían en la calle, a veces Katia y su hermana la acompañaban, yo nunca, de verdad que nunca vi nada raro en ella, Katia había muerto poco antes de que nosotros empezáramos a andar, yo ya no lo conocí, por lo que sé fue un accidente que tomó por sorpresa a la familia, y obviamente para todas fue muy difícil, pero sobre todo para su mamá, Katia me contaba que su mamá había cambiado mucho desde que murió su papá, al principio lo que más les preocupaba era que casi no salía, iba a trabajar, hacía lo que tenía que hacer y regresaba a encerrarse, fue una señora que ella conocía, quien empezó a acercarse más a su mamá en ese tiempo, y la invitó a un grupo de oración, yo no sé de qué religión eran, esto es algo que quiero aclarar, porque yo tampoco sé si era una iglesia o qué era exactamente, Katia y su familia eran católicos, pero tampoco era una familia que fuera todos los domingos a misa ni nada así, al principio a ella y a su hermana incluso les dio gusto, su mamá empezó a salir otra vez, todos los martes esta señora pasaba por ella y se iban a sus reuniones, a veces regresaba temprano y a veces muy tarde, había días en que llegaba con comida porque decía que después de rezar se habían quedado a cenar, y Katia decía que hasta la veía mejor, el problema fue que después empezó a llevar muchas cosas religiosas a la casa, primero fueron imágenes normales, una virgen, crucifijos, después comenzaron a aparecer más, y más, y más, algunas estaban en la sala, otras en la cocina, pero la mayoría las llevaba a su cuarto, ya no se veía para nada como una casa normal, ni siquiera como una casa muy católica, estaba acumulando objetos religiosos, compraba veladoras todo el tiempo, la casa era un agua que parecía bendita, pero tenía un color verdoso, rosarios, imágenes de santos que ni Katia sabía quiénes eran, en algún momento su cuarto se llenó de cosas, y fue también ahí cuando les prohibió entrar, eso era también bastante raro porque antes nunca había sido así, obviamente era el cuarto de su mamá y ellas respetaban su privacidad, pero si Katia necesitaba algo entraba, y mal, su hermana también, y de pronto su mamá empezó a cerrar la puerta cuando salía, y les dijo claramente que no quería que ninguna de las dos entrara, hasta le puso llave, cosa que nunca antes había hecho, Katia me contaba todo esto y yo la verdad no veía algo necesariamente malo, yo pensaba que su mamá seguía viviendo su duelo, y que de alguna forma había encontrado esa manera de sobrellevarla, una manera extraña sí, pero pues, una forma de superarlo a fin de cuentas, incluso una vez le dije algo así, que si rezar le estaba ayudando a su mamá, pues, que qué bueno, con el tiempo Katia empezó a sentirlo diferente, había martes en que su mamá llegaba muy tarde, demasiado, también empezó a llegar muy extraña, como cansada, pero no físicamente, Katia decía que a veces llegaba y ni siquiera les hablaba, entraba directamente a su habitación y las ignoraba, y se encerraba ahí, también empezó a hablar muchísimo de la señora que le había llevado al grupo, todo el tiempo, a esa señora yo ya la conocía de vista, se vería más o menos de unos 70 años, había ido algunas veces a la casa y me parece que incluso conocía al papá de Katia, desde antes, tampoco nunca tuve una mala impresión de ella, siempre era amable, saludaba, sonreía, preguntaba cómo estábamos, ella era la que pasaba por su mamá todos los martes, hasta que un día Katia me dijo que quería que la siguiéramos, yo les juro que pensé que estaba jugando, le pregunté que para qué, y me dijo que quería saber dónde se reunían, según ella cada vez que preguntaba su mamá cambiaba un poco, ella cambiaba un poco la respuesta, primero había dicho que era un grupo que se reunía cerca de una iglesia, después dijo que se reunían en diferentes casas, otro día Katia quiso acompañarla y su mamá se molestó muchísimo, le dijo que esas reuniones no eran para jóvenes, y eso fue lo que terminó de convencerla, el siguiente martes me pidió que fuera a su casa, me pidió que estuviera listo, el siguiente martes las íbamos a seguir, la señora llegó a la hora de siempre, la mamá de Katia salió y se subió a su camioneta, nosotros esperamos un poco y después la seguimos en mi carro, de lejos, apenas para no perderlas, recuerdo que me daba más miedo que nos descubrieran siguiéndolas que cualquier otra cosa, para mí todavía era una travesura bastante estúpida, incluso discutimos porque Katia me decía que me acercara más, que no las fuera a perder, y yo le decía que no porque nos iban a ver, que si las perdíamos pues que importaba, no fuimos muy lejos, eso también nos sorprendió, llegaron a una colonia relativamente cerca de donde vivía Katia, y la camioneta se estacionó afuera de una casa que se veía completamente normal, al menos desde afuera, había otros coches estacionados ahí cerca, y vimos llegar algunas personas, no eran muchas, yo calculo unas 8 o 10, pero se veían como si fueran a un servicio religioso, ustedes saben cómo se viste la gente para ir a algo así, la mayoría eran personas mayores, Katia reconoció a una señora, no me dijo quién era exactamente, solamente recuerdo que me dijo algo como, ella conoce a mi mamá de toda la vida, esperamos bastante tiempo entonces, solo ahí, viendo desde afuera, Katia no quería ni platicar conmigo, yo ya quería irme, le decía que ya habíamos descubierto lo que quería descubrir, su mamá efectivamente iba a una casa a reunirse con gente, y no había mucho más, pero Katia quería saber más, Katia quería saber qué hacían, por eso dejamos mi carro más lejos, en la calle de atrás, y regresamos caminando, la casa tenía un pasillo por uno de los lados que llevaba hacia atrás, no sé si era propiamente el patio o una parte de servicio, pero nosotros entramos por ahí, eso fue una estupidez, ahora lo pienso y obviamente estábamos metiéndonos a una propiedad ajena, pero en ese momento teníamos 16 y 17 años, y Katia estaba convencida de que tenía que ver qué estaba haciendo su mamá, había una ventana donde se veía una luz encendida, un resplandor, estaba alta, Katia intentó asomarse pero no alcanzaba, así que me pidió que la cargara, me agaché y ella se apoyó en mí, primero subió con un pie en mi mano y luego se paró sobre mis hombros, solamente recuerdo estar sosteniéndola mientras ella intentaba mirar por la ventana, al principio no dijo nada, yo le pregunté qué había pero no me contestó, le volví a preguntar, y entonces no sé qué pasó pero gritó, fue un grito muy fuerte de horror, sentí cómo se hizo para atrás y casi se me cayó, alcancé a cacharla para que no cayera por completo y en cuanto puso los pies en el suelo me dijo casi sin aire que nos fuéramos, nada más y salimos corriendo, yo esperaba que alguien saliera detrás de nosotros, estaba seguro de que habían escuchado el grito, corrimos hasta donde estaba mi carro, nos subimos y nos fuimos de ahí, le pregunté qué había visto y Katia no me quería decir, estaba llorando, en algún momento me dijo que no quería regresar a su casa, me pidió que la llevara conmigo, yo vivía con mis papás y no me llevaba nada bien con ellos, y además Katia era menor de edad, le dije que no podíamos hacer eso, que su mamá sabía que estaba conmigo, que si de pronto no regresaba íbamos a tener un problema, se enojó muchísimo conmigo, me dijo que entonces la llevara con alguien más, con una amiga, a donde fuera, yo le dije que primero teníamos que regresar y que yo me iba a quedar con ella hasta que llegara su mamá, pero que teníamos que ir a su casa, y eso hicimos, no sé cuánto tiempo estuvimos esperando, recuerdo que se nos hizo eterno, Katia no quería contarme lo que había visto, solamente repetía que su mamá no estaba bien, pero no me decía que había visto, después vimos llegar la camioneta, la señora se estacionó frente a la casa, la mamá de Katia se bajó, esto es algo que todavía recuerdo perfectamente porque, yo esperaba que llegara enojada con nosotros, esperaba que dijera algo sobre por qué estábamos en esa casa, por qué se había asomado por la ventana su hija, pero se bajó de lo más normal, se despidió de la señora, entró a la casa y cuando nos vio, me saludó como siempre, creo que incluso me preguntó si ya había cenado, Katia casi no le habló, Katia casi no le habló. Me quedé un rato más ahí, viendo que todo siguiera normal, y después decidí irme. Katia me acompañó hasta afuera. Yo todavía estaba tratando de tranquilizarla. Le dije que al día siguiente lo hablábamos ya con más claridad, con más calma, que si quería yo regresaba temprano y veíamos qué hacer. Nos despedimos y ella entró. Yo ya iba caminando hacia mi carro cuando escuché. Ya sé que me vieron. Era la voz de su mamá. Estaba seguro. Volté inmediatamente. La señora estaba en la entrada de la casa. No sé explicar esta parte sin que suene ridícula, pero estaba demasiado lejos de mí para que yo la hubiera escuchado de esa manera, además no recuerdo haber visto que moviera la boca y volteé cuando la frase aún estaba sonando, pero escuché eso muy claramente, no como cuando alguien grita desde lejos, lo escuché claro, muy cerca, ya sé que me vieron, me quedé mirando a la señora unos segundos, ella también me estaba viendo y no bajó la mirada. Después entró y cerró la puerta. Y yo simplemente me fui. Manejando mi casa empecé a sentir que alguien venía detrás de mí. No sé si ya iba sugestionado por todo lo que había pasado. Seguramente sí, pero varias veces sentía que había algo en el retrovisor. Volteaba a ver, pero no había nadie. Seguía manejando con esa sensación de que alguien venía siguiéndome o que había alguien en el asiento trasero, pero sentí algo en mis espaldas. No sé cómo explicarlo realmente. Cuando llegué a mi casa todavía estaba muy nervioso. Mis papás ya estaban dormidos y yo me fui directamente a mi cuarto. No sé a qué hora me quedé dormido, pero sé que en la madrugada me desperté, mi ventana daba hacia el patio trasero y tenía las cortinas abiertas y vi algo moverse afuera, fue muy rápido, lo único que alcancé a ver fue algo que pasó frente a la ventana y que tenía dos cosas largas arriba de la cabeza, como cuernos, eso pensé, eso vi, algo que tenía cuernos como de chivo, Pero quiero dejar en claro que no vi una cara, no vi una persona, no puedo decir que era un diablo Pero los cuernos, redondos, grandes, esos claramente los vi, se los juro Me levanté y prendí la luz y ya no me volví a dormir Yo recordaba que en mi casa debía haber una botella con agua bendita que por alguna razón guardaba mi mamá Y la encontré Me puse a echar por todo mi cuarto, en las ventanas, en la puerta Después terminé recorriendo prácticamente toda la casa rociándola y rezando Ahora hasta me da algo de risa imaginarme haciendo eso Pero esa noche estaba muerto de miedo Al día siguiente hablé con Katia Fue cuando finalmente me contó Que fue lo que había visto por la ventana Me dijo que había varias personas dentro de la habitación A oscuras Algunas estaban sentadas y otras de pie Por lo que vio Todas estaban desnudas Su mamá también En medio de ellas de rodillas. Tenía los ojos cubiertos. Las personas alrededor estaban rezando o murmurando algo y se retorcían al hacerlo. Su mamá tenía algo entre las manos. Era un objeto que pertenecía a su papá. Eso sí, nunca quiso decirme qué, pero eso no fue lo que hizo que gritara. Frente a su mamá, se colocó un chivo, un chivo vivo. Estaba dentro de la casa, caminando tranquilamente en medio de todas esas personas. Katia me dijo que llegó y se quedó completamente quieto, y eso fue todo lo que alcanzó a ver antes de gritar. Después de esa noche las cosas en su casa se pusieron peor. Su mamá nunca le reclamó directamente haberla seguido. Nunca le preguntó si había visto algo. Nunca siquiera mencionó nada. Pero eso para Katy era todavía peor. La señora simplemente empezó a ser mucho más estricta con ellas. La puerta de su cuarto permanecía cerrada todo el tiempo. Los martes seguía saliendo sin falta. Katia ya no volvió a intentar seguirla. Yo tampoco, evidentemente. Y en cuanto cumplió 18 años, se salió de su casa. Se vino conmigo por un tiempo y después consiguió dónde vivir. Su hermana mayor entonces también terminó saliéndose y se fueron a vivir juntas. Con su mamá fueron perdiendo contacto. Por lo que sabemos, sigue viviendo en la misma casa. La señora que originalmente la llevaba al grupo dejó de pasar por ahí hace mucho tiempo porque ya no es necesario. Porque nos dijeron, las reuniones de los martes ahora son en casa de la mamá de Katia. Eso le han dicho sus amigas que todavía viven por ahí. También hemos pasado alguna vez por esa calle a ver que se ve, y la casa está súper diferente, la pintaron de un color que nunca había tenido, un color muy feo, y las ventanas del cuarto de su mamá siempre están cubiertas, dicen que los martes hay carros afuera, a veces muchos, que llenan toda la calle, y lo más raro es que también sabemos, ella todavía trabaja ayudando a otras personas. personas. Todavía participa en actividades para llevar comida a gente que vive en la calle Personas que la conocen siguen hablando muy bien de ella Como si hacia afuera nunca hubiera cambiado Y así, hablar de lo que nos ha tocado vivir con ella Yo también tendría que hablar bien Porque la señora que yo conocí siempre fue muy buena conmigo Pero ya no sé si siga siendo la misma O si eso sea solo una máscara Un resto de lo que era Este es un tema muy curioso, comunidad Cuando hablamos de sectas, muchas veces no tiene nada que ver con lo paranormal A veces, solo habla de secretos enterrados a las familias ¿Cómo podemos asegurarnos? Asegurar que no hay historias así en las nuestras Sectas, cultos, que son parte de nosotros Que siempre estuvieron cerca, aunque nunca pudimos ver Y eso es lo que une las historias de esta noche Continuamos con más Sin antes pedirles que nos dejen sus opiniones en los comentarios Y que nos cuenten qué es lo más cerca Que tienen certeza Han estado de una secta Continuamos Hola, Oriel Mi historia pasó en el rancho de mi abuelo Prefiero no decir exactamente dónde está Pero es en el norte del país Y está bastante alejado de cualquier ciudad grande cerca del estado Yo pasé la mitad del tiempo ahí cuando era niño Mis papás trabajaban y durante las vacaciones Y al menos un fin de semana al mes me mandaban con mi abuelo Tengo primos de edades parecidas Así que para nosotros era perfecto Ahí era donde convivíamos Podíamos andar afuera todo el día Meternos entre los árboles Caminar por el terreno Ayudar con los animales cuando queríamos sentirnos grandes Había solamente una parte De la que no nos sacaban a acercarnos Le decían el pozo Estaba bastante retirado de la casa Pasando una parte del terreno Donde ya ni siquiera había animales Para llegar había que meterse Entre una zona de árboles bastante grande Y una zona de árboles bastante grande Y una zona de árboles bastante grande Y una zona de árboles bastante cerrada Nosotros nunca pasábamos de ahí Mi abuelo nos decía que ese pozo era muy viejo Que las paredes podían venirse abajo Y que si alguno se caía Nadie iba a poder sacarnos Pero nunca lo vimos realmente Y eso es algo de lo que caía en cuenta Hasta muchos años después Nosotros llegábamos hasta donde nos habían dicho Que podíamos llegar y ya De niños yo me imaginaba Un agujero enorme en el suelo Pero ninguno de mis primos había llegado hasta ahí Ni los más grandes Además le teníamos mucho miedo a mi abuelo Era un señor muy serio Y cuando decía que no Pues era un no definitivo Para nosotros, para sus hijos Con los años dejamos de ir tanto a esa casa Crecimos Mi abuelo murió El rancho quedó a cargo de uno de mis tíos Pero así ya nunca fue lo mismo Yo tenía exactamente 34 años Cuando regresé a mi casa Regresé después de muchísimo tiempo Ya no estaba mi abuelo Ya no estaban mis papás tampoco Fallecidos un poco antes Para mí Regresar al rancho era una forma De estar cerca de otro tiempo De uno que me gustaba más porque estaban ellos De un tiempo en el que yo era más feliz Fui porque estaban arreglando Algunas cosas de la propiedad Y aproveché para quedarme el fin de semana Para recordar El viernes en la noche Estábamos cenando cuando recordé algo Que hacían los adultos cuando éramos niños Los viernes jugaban dominó Creo que así nos decían Mi abuelo, mi papá y mis dos tíos Y unos señores del pueblo Se juntaban a jugar Nosotros nos quedábamos con mi abuela Y con las mujeres de la familia Recuerdo que algunas veces Se iban todavía con luz Y regresaban quién sabe qué hora Ya cuando estábamos dormidos Y no sé por qué me acordé de eso Supongo que porque era viernes Esa noche me fui a dormir temprano Pero cerca de la medianoche Escuché movimiento afuera Una camioneta Me asomé y vi unas luces alejándose Por uno de los caminos del rancho Y pensé que alguien se había metido Mi tío había salido esa tarde Y yo estaba solo Así que me sentí con la responsabilidad de ver Agarré una lámpara y salí Tampoco iba a enfrentarme a nadie Solamente quería ver a mi abuelo Quería ver qué estaba pasando Y hablarle a mi tío Si se había metido a alguien Caminé siguiendo las marcas del vehículo Y conforme avanzaba Me di cuenta de algo Se dirigían hacia los árboles Cerca del pozo Me acordé inmediatamente De la prohibición de mi abuelo Y hasta me dio risa Ya tenía más de 30 años Y por un momento sentí Que estaba haciendo algo que no debía Que iba a regresar de la tumba Para regañarme Seguí caminando Esperaba encontrar el pozo En cualquier momento Pero lo primero que encontré Fue una plancha de concreto Me acerqué pensando que podía ser eso Y efectivamente había algo debajo Parecía que estaba tapando Un hueco redondo ahí Pero ahora estaba completamente cubierto El famoso pozo de mi infancia Estaba cubierto, tapado Y no recientemente El concreto era muy viejo Muy viejo y desgastado Ya por el tiempo Me quedé viéndolo Porque no entendía Toda la vida nos habían dicho Que no fuéramos Porque podíamos caernos Pero no había manera De caerse ahí Entonces escuché un golpe Muy lejos Después otro Era como un tambor Apagué mi lámpara Esperé un momento Y lo volví a escuchar Venía de todavía más adelante Más dentro de los árboles Seguí caminando sin prender la luz Y después de unos minutos Vi un resplandor entre los árboles Había una pequeña construcción de madera Yo tampoco sabía que eso existía Parecía una bodega vieja Una parte estaba abierta Y desde donde yo estaba Podía ver gente adentro No me acerqué demasiado No quise hacerlo No me atreví Había unas 10, 12 personas Estaban paradas alrededor de algo Que yo no alcanzaba a ver Había veladoras en el piso Y escuché otra vez ese golpe Que yo había confundido con un tambor No era música Era un golpe rítmico Que no paraba Que acompañaba a lo que sea Que estaban haciendo Uno, segundos, otro La gente decía algo después de cada golpe Pero desde donde yo estaba No entendía las palabras En ese momento vi una camioneta estacionada Junto a la construcción Y la reconocí Era la de mi tío Y ahí me tranquilicé un poco Pensé que seguramente Estaban haciendo algo del rancho Que yo desconocía Hasta estuve a punto de salir Y preguntarles qué estaba pasando Pero entonces vi otra más Esta pertenecía a otros de mis tíos Después reconocí a una de las personas Que estaba adentro Era un señor que yo conocía De ese niño Un amigo de mi abuelo Me quedé escondido no sé por cuánto tiempo Nada más viendo Y quiero aclarar que nunca Vi que sacrificaran un animal Ni nada parecido Y que no había nada parecido A mi tío Y esto lo quiero decir Porque sé cómo suena esto de loco Tampoco tenían túnicas Eran personas normales Parados ahí Algunos de ellos gente que yo conocía Pero en un momento Dos hombres movieron algo Que tenían en el centro Parecía una cubeta O un recipiente de metal Cuando lo levantaron Vi que debajo había Algo sobre el piso Y yo me quedé Y me quedé Era carne O eso me pareció Una pieza grande Y oscura Todavía mojada Chorreando sangre No tengo idea de qué animal Uno de los hombres se agachó La tomó con las dos manos Y la puso dentro del recipiente Entonces volvieron a dar el golpe Todos bajaron la cabeza Y yo me fui No sé qué estaba apuntando A punto de pasar Pero me fui Regresé a la casa prácticamente oscuras Porque no quería que vieran mi lámpara Mi tío volvió mucho después En la mitad de la madrugada Como cuando se iban a jugar dominó A la mañana siguiente me preguntó Si había dormido bien Le dije que sí Obvio no mencioné nada Pero antes de irme Cuando me sentí un poco más seguro Le pregunté por el pozo A ver si había dormido bien ver que me contestaba y me preguntó a qué me refería. Le expliqué, el que estaba al fondo entre los árboles, donde ya no íbamos los niños El que mi abuelo decía que era peligroso cuando estaba chiquito Mi tío se quedó pensando y luego dijo Ah, ese pozo Le pregunté cuándo lo habían tapado Me preguntó que cómo sabía eso y me quedé callado Pero luego continuó Me dijo que siempre había estado así Cubierto Que según él lo había mandado cerrar mi bisabuelo Mucho antes de que yo naciera Y yo ya no quise preguntarle nada más y me fui del rancho Algo me hizo sentir Inseguro En peligro Después hablé con uno de mis primos y le pregunté si se acordaba de cuando nuestros papás iban a jugar dominó los viernes Me dijo que sí Y le pregunté si se acordaba de cuando nuestros papás iban a jugar dominó los viernes No recordaba dónde jugaban A dónde se iban pues Pero no supo decirme Ninguno de nosotros lo sabía Nunca vimos hacia dónde se iban A estas alturas Ya no sé a dónde se iba mi papá Si era parte de esto que yo vi Y qué diablos Comunidad Qué diablos fue lo que yo presencié Tampoco sé si mi mamá se había ido a jugar dominó los viernes Mamá sabía que eran esos viernes dominó La verdad Yo tampoco quiero saber Prefiero quedarme con los recuerdos que tengo Con los buenos

Podcast Summary

Key Points:

  1. Una joven, Katia, relata un encuentro terrorífico en el cuarto de su madre, donde ve a varias personas desnudas rezando y un chivo vivo que se colocó frente a su madre.
  2. La casa de Katia se transforma gradualmente en un espacio lleno de objetos religiosos, con su madre restringiendo el acceso a su cuarto y cambiando su conducta tras la llegada de una señora que la llevaba a reuniones religiosas.
  3. Katia y su familia intentan seguir a la señora que organiza las reuniones, pero al llegar a una casa en la colonia, se asoman por una ventana y escuchan un grito de horror al ver el chivo vivo dentro de la casa.
  4. La familia no menciona lo sucedido, pero el ambiente en casa se vuelve cada vez más tenso, y Katia se aleja de la casa tras cumplir 18 años.
  5. La casa del rancho de un abuelo es el escenario de otra historia de miedo, donde un niño adulto descubre una bodega oculta entre árboles, donde ve gente rezando y un recipiente con carne que sangra.
  6. Los habitantes son personas normales sin túnicas, pero el ritual incluye golpes rítmicos y la manipulación de un objeto que parece contener carne.
  7. La familia originalmente prohibía acercarse al pozo, pero el niño descubre que está tapado desde hace mucho tiempo, y su tío revela que fue cerrado por su bisabuelo.
  8. Ambas historias muestran cómo el miedo, el secreto familiar y las prácticas religiosas pueden descomponer la normalidad y generar una sensación de peligro oculto.

Summary:

Una joven llamada Katia cuenta una experiencia aterradora en la casa de su madre, donde, tras seguir a una mujer que la llevaba a reuniones religiosas, descubre por una ventana que su madre está en una habitación con personas desnudas que rezan y un chivo vivo que se encuentra frente a ella. Aunque al principio se siente que su madre está superando el duelo, el ambiente se vuelve cada vez más inquietante: se cierra el cuarto de su madre, se acumulan objetos religiosos y, finalmente, Katia no quiere volver a casa. La historia se entrelaza con otra que ocurre en el rancho de un abuelo, donde un niño adulto, mientras busca a su tío, descubre una bodega oculta entre árboles y observa a personas que rezan con golpes rítmicos, mientras un recipiente con carne mojada y sangre es trasladado.

Aunque no se ve un sacrificio directo, la situación genera una sensación de horror y desconfianza. Ambas historias, aunque diferentes, exploran cómo los secretos familiares, la religión y el miedo pueden crear un ambiente opresivo, donde lo normal se vuelve extraño y lo familiar se vuelve peligroso. Las familias intentan ocultar lo que sucedió, pero el impacto en las personas deja una huella profunda.

El mensaje final es que muchas culturas o prácticas religiosas pueden estar profundamente arraigadas en la vida familiar, sin que se reconozca su naturaleza o impacto, y que la verdad a menudo se esconde tras lo cotidiano.

FAQs

La novia, Katia, decidió seguir a su madre a una reunión que se realizaba cada martes en una casa vecina. Al llegar, vieron que dentro de la casa había personas desnudas rezando, incluyendo a su madre, y que un chivo vivo estaba en medio de ellas. Al ver esto, Katia gritó de horror y huyó en pánico.

Su madre comenzó a acumular imágenes de santos, crucifijos, veladoras y otros objetos religiosos en diferentes partes de la casa, especialmente en su cuarto, lo que transformó la vivienda en un espacio altamente religioso y aislado.

Al principio, la madre permitía que Katia y su hermana entraran en su cuarto, pero después comenzó a prohibirlo, puso una llave en la puerta y se negó a que nadie entrara, lo cual era inusual en su relación con su familia.

Katia vio a varias personas desnudas en una habitación oscura, rezando o murmurando algo, y en medio de ellas, a su madre de rodillas con los ojos cubiertos. También vio un chivo vivo caminando tranquilamente en medio de ellas.

Se sintió inseguro y asustado al encontrar un pozo cubierto por concreto viejo, escuchó golpes rítmicos que parecían un tambor y vio a personas en una bodega que estaban realizando una actividad que le pareció extraña, como el sacrificio de un animal.

Al ver que un hombre levantaba un recipiente con una pieza oscura y chorreante de sangre, el joven se asustó, se retiró rápidamente y no dijo nada a nadie, pues no quiso que su tío supiera lo que había visto.

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