Metáforas Náuticas 4- La Nave Espacial Tierra: ambientalismo tecnificado y despolitizado
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La visión de la Tierra desde el espacio, representada como una pequeña pelota azul en el vacío infinito, ha sido un giro fundamental en la conciencia ambiental. Fotografías de la década de 1960, como la "salida de la Tierra" y el "punto azul" de Apolo 17, mostraron el planeta sin divisiones políticas, revelando su vulnerabilidad y finitud. Este cambio de perspectiva fue impulsado por obras como "Silencio de primavera" de Rachel Carson, que alertó sobre el daño de pesticidas como el DDT a los ecosistemas. La idea de que la Tierra es un sistema cerrado, sin entradas ni salidas significativas, llevó a la propuesta de una economía de "astronauta", donde la productividad debe minimizarse para proteger recursos limitados. Kenneth Boulding usó la metáfora de una nave espacial para destacar que el ser humano vive en un sistema cerrado, sin salida, y que debe gestionar sus recursos con responsabilidad. Sin embargo, esta metáfora también oculta problemas: despolitiza la gestión ambiental, al presentar decisiones como cuestiones técnicas, no democráticas, y naturaliza el capitalismo extractivo como una ley universal. Así, la "economía de la nave espacial" se convierte en una tecnocracia que excluye la discusión pública, sin reconocer que diferentes formas de producción tienen estructuras sociales, políticas y ecológicas distintas. La metáfora, aunque útil, refuerza una visión homogénea del Antropoceno, donde toda la humanidad asume responsabilidad por la crisis ambiental sin cuestionar las estructuras imperialistas y extractivas del capitalismo. Este enfoque, aunque intencionalmente racional, perpetúa la despolitización del debate ambiental y la invisibilidad de las relaciones históricas y sociales que moldean la producción.
La imagen de la Tierra desde el espacio y la conciencia ambiental
Una canica azul visto desde el espacio nuestro hermoso planeta Tierra parece ser sólo una canica azul flotando sobre un fondo negro nuestra Tierra.
Esta superficie que al pie humano se le presenta como inabarcable, inmensa en tamaño y belleza, inmensa en diversidad y riqueza de horizonte, sin lugar a dudas extensa vista desde el espacio, empequeñece.
Desde ahí puede ser simplemente una canica o, si nos desplazamos unos cuantos años, luz más allá, un solitario punto azul.
Caigo en cuenta de que estoy describiendo la visión de la Tierra desde el espacio como si fuera mi propia perspectiva.
Pero en realidad son pocos quienes han podido tener tales experiencias directamente, algo más de 600 personas, el resto.
Más del 99.99% de la humanidad, nos hemos familiarizado con la imagen a través de su difusión en medios y su representación y reelaboración en documentales, películas de ficción, novelas gráficas, videos de Internet y demás reproducciones de la esfera azul flotando en el espacio.
Hemos perdido cualquier sentimiento de extrañeza frente a una fotografía, por poner un ejemplo, de una estación espacial con el planeta de fondo.
La imagen de la Tierra vista desde el exterior ha pasado a ser parte de nuestra cotidianeidad, pero a finales de los 60 y principios de los setentas, 2 fotografías revolucionaron la perspectiva visual y se convirtieron en estandarte de los nacientes movimientos ambientalistas, impulsando la toma de conciencia sobre los límites planetarios a la actividad humana.
La fotografía nombrada la salida de la Tierra de 1968 y la que fue tomada desde el Apolo 17 en 1972, llamada una canica Azul.
Este cambio de perspectiva fue una poderosa herramienta de concientización para la lucha por un ecologismo sin fronteras, pues las imágenes mostraban Por Primera Vez un planeta sin divisiones políticas, un hábitat que todos compartimos.
Un planeta finito y vulnerable, apenas un punto de luz azul contra la oscura infinidad inconmensurable del negro cosmos vacío e inaprensible, no únicamente para la vista, sino también para el mismo entendimiento sólo unos años antes, en 1962.
La publicación de primavera silenciosa de Rachel Carson había marcado un punto de inflexión en la conciencia ambientalista moderna.
El libro exponía cómo los pesticidas organoclorados, en especial el DDT al serbio, acumulantes y persistentes en la cadena trófica, afectaban los procesos fisiológicos en aves y peces, particularmente.
Carson mostró como el DDT causaba adelgazamiento de las cáscaras de los huevos de aves y disrupción endocrina, provocando problemas reproductivos y de infertilidad, entre otros.
Era un golpe duro para la ciencia y para la industria como plaguicida.
El DDT no sólo había ayudado al control de enfermedades como la malaria, el tifus o la fiebre amarilla, transmitidas por mosquitos, garrapatas, pulgas y piojos.
También contribuyó a un aumento significativo en la producción de alimentos mediante el monocultivo de nuevas variedades de cereales de alto rendimiento, maíz, trigo, arroz.
En lo que se conoce como la Revolución Verde no hubo tal cosa.
Carson había puesto de relieve la fragilidad de los entornos ecosistémicos y la interdependencia ecológica.
Y las imágenes de la Tierra desde el espacio sirvieron de refuerzo visual.
La Tierra como sistema cerrado y el fin de la economía del cowboy
Esta idea también pusieron de manifiesto algo más que el sistema Tierra es un sistema cerrado, pues con excepción de los rayos solares, la lejana luz de las estrellas y algún que otro meteorito que logra penetrar nuestra atmósfera, no hay inputs, no hay outputs, nada entra, nada sale así.
Ver la pequeña y delicada Tierra contra el oscuro cosmos inabarcable ayudó a sensibilizar sobre el hecho de que sólo tenemos un mundo y que nuestra actividad como humanos ha provocado una catástrofe ambiental de alcances globales.
Desde el siglo 18 y hasta principios del 20 se experimenta un cambio profundo en la vivencia del tiempo y del espacio.
El primero se fragmenten unidades discretas con la utilización del cronómetro en la navegación y el sistema de diligencias de correo.
Su posterior introducción a la fábrica con la administración científica de trabajo del terrorismo en Mancuerna con la iluminación artificial, emancipan, por decir algo, al ser humano de un tiempo orgánico dependiente de los ciclos naturales de luz y oscuridad en cuanto al espacio.
Se vive un encogimiento a través de la utilización de las nuevas fuentes de energía fósil para la producción y transporte de mercancías con la máquina de vapor primero, y después con el motor de combustión interna.
El planeta y ilimitado para el recorrer del pie humano e inagotable para los sistemas tecnológicos orgánicos previos a la Revolución Industrial, había experimentado una reducción y una cuantificación temporal y cartográfica sin precedentes.
Ante tal encogimiento, deja de ser operante el modelo global de abundancia de la economía del cowboy, sustentada en un imaginario cornocopiano de amplias praderas cuyas fronteras siempre podían extenderse más allá.
Entonces se vuelve necesario acuñar otro imaginario económico en 1966, en plena carrera espacial.
Kenneth Boulding y la metáfora de la Nave Espacial Tierra
Kenneth Bulttin recurre a la metáfora de la nave espacial Tierra para salvar la brecha moral, política y psicológica que se había abierto en la transición de un modelo de abundancia a uno de esfera cerrada por sistema cerrado.
El modelo de una Tierra limitada requiere principios económicos diferentes a los de la economía de cowboy, por lo que bullding propone una economía de astronauta.
Imaginemos nos propone a la Tierra como una nave espacial que surca un infinito espacio por tiempo indefinible y sin esperanza de llegar a puerto alguno.
Sus reservas son limitadas, incluso escasas, y los procesos de producción de alimentos u otros recursos no pueden ser impulsados en restricción.
Habitamos una nave que es un sistema cerrado, sin posibilidades reales de salir de ella.
Y sin medios para obtener cosa alguna del exterior.
Nuestra situación existencial se debe la precaria, endeble, siempre al borde de la crisis y en el FILO de la angustia.
¿Qué es lo que esta metáfora quiere visibilizar?
Que entender a la Tierra como un sistema cerrado nos obliga a apostar.
Tanto por un cambio de mentalidad respecto a la gestión de nuestras reservas, los recursos naturales, como por un impulso a tecnologías que permitan una más eficiente administración de ellas, el ser humano debe encontrar su lugar propio en este sistema ecológico cíclico, por lo que ni la extracción, ni la producción, ni el desecho o la contaminación pueden abandonarse a un supuesto proceso metabólico autorregulatorio.
Como sugieren las teorías del libre mercado, en un sistema cerrado como es nuestra nave espacial Tierra, la productividad no es deseable por sí misma.
Por el contrario, building piensa que debería ser minimizada con fines a la conservación del stock total de capital, incluidos los cuerpos y las mentes humanos.
Y que los desarrollos tecnológicos que nos permitan gestionar nuestras reservas de forma más eficiente deberían ser impulsados en un periodo que ha sido denominado como la gran aceleración, debido a las extremadamente veloces transformaciones sociales, económicas y biofísicas derivadas del titánico desarrollo tecnológico que tuvo lugar después de la Segunda Guerra Mundial.
El enfoque de building en el carácter global de la economía y en las nuevas exigencias morales, políticas y psicológicas adyacentes parece muy pertinente.
¿Todos vamos en la misma nave, cierto?
¿Entonces, no es responsabilidad de todos colaborar con la eficiente administración de las reservas?
No nos veríamos todos afectados por su mala gestión en principio.
Frente a la imagen de nuestro frágil planeta azul flotando en el inmenso y oscuro cosmos, nuestra nave espacial Tierra afirmaríamos con la cabeza sin dudarlo en un solo momento.
La metáfora náutica y los límites planetarios
Pero hay algo en esta alegoría, algo que incomoda como la mala conciencia y que nos lleva a cuestionar la elección de una metáfora náutica.
Porque la nave espacial no sólo comparte con las embarcaciones un orden conocido de acciones, roles, objetos y riesgos expresados en un vocabulario análogo, sino también un específico orden político encarnado en el propio diseño tecnológico.
La nave espacial guarda gran similitud con la descripción focoultiana del arte de gobierno o la gubernamentalidad, como la describimos en el primer episodio de Estepotas.
La economía de la nave espacial Tierra, al igual que el Gobierno de un barco, requiere de una adecuada disposición de las cosas, entre ellas los cuerpos y las mentes humanas.
Regresemos un poco después de la publicación de primavera silenciosa y de la propuesta de bullying de pensar el planeta como una nave espacial en 1972.
La organización Internacional Club de Roma encargó al Instituto Tecnológico de Massachusetts que elaborara un informe sobre las posibilidades futuras de crecimiento económico y poblacional mediante una serie de simulaciones computacionales.
Consideran 5 factores para predecir las tendencias de crecimiento de la época y sus consecuencias, población, producción agrícola, recursos naturales.
Producción industrial y contaminación las conclusiones eran las ya esperadas, el riesgo de colapso planetario era demasiado grande dadas las tendencias exponenciales de crecimiento del momento, por lo que se propone la idea de crecimiento cero en los 5 factores para lograr un equilibrio ecológico en el mismo espíritu, pero en 2009.
Johan Roxtrom y su equipo realizan un estudio sobre los límites planetarios, un conjunto de 9 procesos ambientales que definen un espacio operativo seguro a la actividad humana.
Imaginemos 3 círculos concéntricos, uno verde, que es el espacio operativo seguro, uno más amplio, amarillo, que sería una zona de incertidumbre, y uno más rojo.
En el que estaríamos más allá de la zona de incertidumbre sobre las consecuencias de la actividad humana en el planeta, dividiendo los círculos como un pastel, los 9 límites planetarios, cambio climático, pérdida de integridad de la biosfera o pérdida de biodiversidad, cambios en el uso de suelo, ciclos biogeoquímicos y nitrógeno y fósforo, acidificación de los océanos, agotamiento de la capa de ozono estratosférico, uso del agua dulce.
Carga de aerosoles atmosféricos y contaminación química para operar dentro del espacio operacional seguro.
Ninguno de estos límites debería superar el Círculo Verde.
En 2009, año de realización del estudio, ya se habían superado 3 límites, cambio climático, pérdida de biodiversidad y ciclo de nitrógeno.
En 2015 que se volvió a hacer el estudio, eran cuatro los límites superados.
Apenas en 2023 se realizó este estudio nuevamente.
¿Y ya operamos en el espacio más allá de la zona de incertidumbre en 6 procesos ambientales, derivado de la actividad humana imprudente y descontrolada, ante estos escenarios realmente catastróficos, qué tipo de gubernamentalidad se defiende desde la economía de la nave espacial Tierra?
La tecnocracia capitalista y la despolitización de la gestión ambiental
Bullying, entiende el mundo como el conjunto de todos los objetos de los que se puede hablar, y como subconjunto de ese mundo la econosfera en tanto el conjunto de los objetos, personas, organizaciones y demás que interesan desde el punto de vista del sistema de intercambio, es decir, como el conjunto total de capital entendida como subsistema.
La econósfera toma del mundo no económico, sus inputs en forma de materiales, combustibles, minerales, energía e información, lo somete a un proceso de transformación para su intercambio y consumo y los regresa al sistema no económico en forma de efluentes o desechos como outputs.
En este sentido, la noosfera o esfera del conocimiento es un factor esencial en la gestión económica y aunque también se considera dentro del capital total, para bullying es el factor más importante, pues la materia y la energía solo pueden pasar del mundo no económico a la econósfera en tanto objetos de conocimiento.
El capital, entonces, es conocimiento congelado.
O conocimiento impuesto sobre órdenes o formas de organización del mundo material.
Ahora, para entender la Tierra como nave espacial, esto es como un sistema cerrado, es necesario unificar el sistema mundo y le conosfera de forma que los outputs de intercambio y el consumo se conviertan en inputs de la producción, es decir.
Constituir el todo del mundo como econósfera en ella la práctica científica y el desarrollo tecnológico cobrarían un papel prioritario, pues es sólo a través del conocimiento y su aplicación que podríamos gestionar racionalmente estos procesos circulares.
Y con esto queda claro que el tipo de gubernamentalidad de la nave espacial Tierra es el de una tecnocracia capitalista, en la cual, al concebir las cuestiones relacionadas con la gestión económica como problemas epistémicos y técnicos, se las despolitiza la práctica científica desde esta perspectiva.
No depende de preferencias políticas, ideológicas o morales, por lo que la gestión que tome como base este conocimiento se verá sustraída de la discusión pública, pues no se tratará de una cuestión deliberativa, sino de aplicación de conocimientos, objetivos y rigurosamente obtenidos.
En sentido opuesto, cuestionar estas políticas sería tanto como tomar una posición anticientífica, es decir.
¿Subirse a la nave de los necios?
¿Pero, qué significa en este contexto despolitizar si la política consiste en la apertura de un espacio en común para la deliberación y la toma de decisiones conjuntas entre iguales sobre problemas que nos aquejan como sociedad?
Despolitizar significa retirar del escenario público con el argumento de que lo que está en juego requiere algún tipo de conocimiento, competencia o habilidad, poseído particularmente por algún sujeto o grupo de sujetos que saben lo que es mejor.
Como vimos en el segundo episodio sobre la alegoría del Gobierno de un barco, la tecnocracia es una forma de epistocracia.
En el caso de la nave espacial Tierra específicamente es una tecnocracia económica.
Típicamente, el espacio económico ha sido descrito como uno más allá del alcance del sujeto común, del sujeto vulgar o del vulgo, del ignorante o del ego.
Desde Aristóteles, el espacio o económico ha sido un espacio diferente del de la política.
Un espacio de ocultamiento y dominación alejado del espacio de aparición pública del Ágora.
En una línea similar, para el economista Joseph Schumpeter, la economía no puede ser decidida políticamente, no concierne a la deliberación democrática, pues su gestión eficiente requiere de expertos profesionales.
Lo hoy económico, en tanto pertenece al ámbito privado y de la propiedad, queda fuera de la consideración política.
También jason brennan, intentando hilar un endeble argumento en contra de la democracia, define el Gobierno epistocrático como el de aquellos que están en posesión de conocimientos y competencias en cuestiones de ciencia económica, la cual describe como ética e ideológicamente neutra.
La metáfora oculta la naturalización capitalista y el Antropoceno
Pero ahí está lo que la metáfora de la nave espacial Tierra oculta al tomar la productividad, es decir, la producción y el consumo.
En general, como algo indeseable, hacer minimizado pulding relación a la productividad en abstracto con cualquier actividad económica humana y por tanto, no distingue entre distintas formas de producción y sus estructuras jurídicas y de gubernamentalidad, ni atiende a las diferencias en su impacto ecológico.
Recordemos que para Marx.
Cada forma de producción crea las relaciones de derecho y formas de gobierno específicas que requiere para funcionar.
Entonces, tomar la productividad en abstracto permite encajonar a la producción y el consumo dentro de un conjunto de leyes naturales independientes de los procesos históricos, pues se abstraen las formas de producción y consumo de praxis concretas de grupos humanos específicos, y entonces.
Como polisones, son las relaciones capitalistas de producción las que entran de contrabando haciéndose pasar por leyes naturales, inviolables y universales de la productividad humana, independientes del establecimiento de relaciones concretas.
Con este proceso de naturalización se logra trabar cualquier intento de cambiar este tipo de relaciones y.
Pues como todos los seres humanos formamos inevitablemente parte de algún sistema de productividad, se socializa la responsabilidad a toda la humanidad, al mismo tiempo que se anula la posibilidad de regular políticamente los procesos económicos del capitalismo extractivista.
Malcolm Ferdinand sostendrá que a la economía de nave espacial Tierra corresponde una ecología de Arca de Noé.
Metáfora equiparable a la de una embarcación en la que viajamos todas las especies compartiendo un destino en común.
Es la narrativa que se valida con el concepto homogeneizante del Antropoceno, en el cual un antropos genérico, la humanidad en tanto especie se vuelve responsable de la catástrofe ambiental y desde una visión misantrópica.
Se dejan incuestionadas las formas imperialistas, extractivistas y opresivas de la forma de producción capitalista, pero eso será materia para el próximo episodio no se lo pierdan.
Podcast Summary
Key Points:
La imagen de la Tierra desde el espacio, conocida como "la pelota azul", ha transformado la conciencia ambiental al mostrar el planeta como un punto frágil y finito en el cosmos.
Fuentes como la fotografía de la "salida de la Tierra" (1968) y el "punto azul" de Apolo 17 (1972) revolucionaron la comprensión del planeta como un sistema cerrado compartido por todos.
La metáfora de la Tierra como una "nave espacial" propuesta por Kenneth Boulding reafirma la necesidad de gestionar los recursos con ética, eficiencia y conservación, al eliminar la idea de crecimiento ilimitado.
Summary:
La visión de la Tierra desde el espacio, representada como una pequeña pelota azul en el vacío infinito, ha sido un giro fundamental en la conciencia ambiental. Fotografías de la década de 1960, como la "salida de la Tierra" y el "punto azul" de Apolo 17, mostraron el planeta sin divisiones políticas, revelando su vulnerabilidad y finitud. Este cambio de perspectiva fue impulsado por obras como "Silencio de primavera" de Rachel Carson, que alertó sobre el daño de pesticidas como el DDT a los ecosistemas.
La idea de que la Tierra es un sistema cerrado, sin entradas ni salidas significativas, llevó a la propuesta de una economía de "astronauta", donde la productividad debe minimizarse para proteger recursos limitados. Kenneth Boulding usó la metáfora de una nave espacial para destacar que el ser humano vive en un sistema cerrado, sin salida, y que debe gestionar sus recursos con responsabilidad. Sin embargo, esta metáfora también oculta problemas: despolitiza la gestión ambiental, al presentar decisiones como cuestiones técnicas, no democráticas, y naturaliza el capitalismo extractivo como una ley universal.
Así, la "economía de la nave espacial" se convierte en una tecnocracia que excluye la discusión pública, sin reconocer que diferentes formas de producción tienen estructuras sociales, políticas y ecológicas distintas. La metáfora, aunque útil, refuerza una visión homogénea del Antropoceno, donde toda la humanidad asume responsabilidad por la crisis ambiental sin cuestionar las estructuras imperialistas y extractivas del capitalismo. Este enfoque, aunque intencionalmente racional, perpetúa la despolitización del debate ambiental y la invisibilidad de las relaciones históricas y sociales que moldean la producción.
FAQs
Porque muestran al planeta como un punto frágil y sin divisiones políticas, lo que hace evidente su vulnerabilidad y el hecho de que todos compartimos el mismo hábitat.
Se usa para indicar que la Tierra es un sistema cerrado sin salida, donde los recursos son limitados y la actividad humana debe gestionarse con responsabilidad para no desbordar sus límites.
Mostró cómo pesticidas como el DDT causan daños en ecosistemas, especialmente en aves y peces, revelando la interdependencia de los entornos naturales y el impacto de las actividades humanas.
Se han superado ya tres límites: cambio climático, pérdida de biodiversidad y el ciclo del nitrógeno, con más de seis procesos afectados en 2023.
Porque presenta los problemas como cuestiones técnicas y científicas, lo que excluye la discusión pública y asume que solo los expertos pueden tomar decisiones sobre el uso de recursos.
La metáfora naturaliza el modelo capitalista como una ley universal, ignorando que diferentes formas de producción tienen estructuras sociales, económicas y ecológicas distintas.
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