Lindi Nés, una joven negra de Salvador, Bahía, creció en un contexto de desigualdad racial en Brasil, donde la esclavitud fue abolida tardíamente en 1888 y la violencia policial sigue afectando desproporcionadamente a la población afrodescendiente. A pesar de destacar académicamente desde la primaria y ganar una beca para un colegio privado, enfrentó racismo y limitaciones económicas que la hicieron sentir fuera de lugar. Inspirada por su madre, que soñaba con ser médica, Lindi Nés decidió estudiar medicina. Sin embargo, el sistema de cuotas raciales, implementado en 2012, le ofreció una oportunidad real para competir en igualdad de condiciones, ya que antes de la ley, los cupos universitarios eran ocupados mayoritariamente por estudiantes blancos de escuelas privadas. Tras varios intentos fallidos, ingresó al bachillerato de salud en 2015, donde enfrentó un ambiente hostil y racismo explícito, como un profesor que menospreció su capacidad. Además, el fraude en las cuotas, donde personas blancas se auto declaraban negras, la llevó a retrasar su graduación. Su trabajo en un hospital público expuso la violencia policial y el trato indigno hacia cuerpos negros, reforzando su lucha por la justicia racial y la necesidad de médicos que comprendan estas realidades.
Esto es un "I Heart Podcast". Guarante humana. risos crabamerán, es el momento de la semana. ¿Qué es eso? Esto es el rambulante de NPR, Daniel Alarcón. Vamos a salvador de Bahía, al noreste de Brasil. Era una tarde de marzo de 2020 y lindinés de 26 años, tenía que ir a la Universidad Federal de Bahía. Llegó a tiempo al salón de clases que les habían asignado y se sentó en la primera fila cerca de la puerta. No pasó mucho hasta que anunciaron su nombre junto con el de otros cuatro compañeros. Cuando se levantó, sintió cómo temblaban sus piernas. Por un momento pensó que el resto de las personas, casi 200, podían ver que tan nerviosa estaba, su corazón latía a mil. Caminó unos pocos metros en medio de un grupo de estudiantes y con cada paso sentía miradas cortantes. Algunos las señalaban, pero no se dejó intimidar. Entró a la sala donde las estaban esperando. Se paró frente a una mesa donde estaban cinco personas, respiró hondo, levantó la cabeza y en tono firme dijo, "Ir lindinejo de la salsa, mi auto declaro como mujer prima". Yo, lindinez de Jesús Sosa me auto declaro una mujer negra. El silencio de las salas se rompió con el sonido de la cámara fotográfica que estaba ahí para registrar su piel oscura, su cabello crezpo voluminoso, sus labios gruesos. Una foto de frente, otra de perfil, como se tuviera siendo fichada por la policía. Pero los que la examinaban eran miembros de la comisión de identificación racial de la Universidad, que ese día estaban encargados de comprobar que los estudiantes que dicen ser negros realmente lo era. Y es que como pocas veces en la historia de Brasil, tener la piel oscura significaba una oportunidad y no un problema. Desde el 2012, bajo el gobierno de Dilma Rusef, se creó un sistema conocido como "cota raciales", donde se receban cubos para alumnos negros, indígenas y pardos, es decir, hijos de negros con blancos o negros con indígenas. Era una medida que quería mitigar años de desigualdad social en el país. Solo para poner un ejemplo, a pesar de que para el 2012, un poco más de la mitad de la población se identificaba como afro, el 89% de los cubos en las universidades eran ocupados por estudiantes blancos. Y las cuantas raciales querían revertir esto, al menos en las universidades públicas. Por eso, para el indinez, era raro que ese día, junto a ella, hubiera estudiantes de ojos claros, piel blanca y cabellolacio, personas que como ella estaban allí porque se también sabían auto declarado negras. Era un fraude que llevaba ya algún tiempo, pero que el indinez estaba dispuesta a enfrentar. Una pausa y volvemos. Estamos de vuelta en raúmulante, la periodista Claudia Jardim nos cuenta. "Lindinez nació y creció insalvador, la capital de Bahía, al noreste de Brasil. Vivía con su mamá, su papá, dos hermanos y una hermana y tapuante, una villa de pescadores y uno de los principales puntos turísticos de la ciudad, su infancia, olía mar. Su padre trabajaba como obrero en una plataforma petrolera y su madre vendía todo lo que podía en la vecindad, lloguras, cosméticos, ropa. Desde muy pequeña, la educaron para que sintiera orgullo del color de su piel, pero también enseñaron que nunca sido sencillo, será afro en su país. En el siglo 16, más de cinco millones de africanos, traficados y esclavizados durante la colonización portuguesa, llegaron a los puertos de Brasil. Eran forzados a trabajar en agricultura, en minería, en los puertos y en el servicio doméstico. Brasil fue el último país en las américas en abolir la esclavitud. No fue hasta 1888. Pero el acceso a derechos básicos como educación, salud, divivienda, siguió siendo un problema para los afrodecendientes por décadas. O mejor dicho, sigue siendo. A eso se le suma la violencia policial. Cuando lindinesa raninha durante los 90s, escuchaba su madre repetir el luchismo a sus dos hermanos mayores. No saí de casa en documento, no usaba cabelo grande. Que no salieran sin su documento de identidad ni que se dejaron crecer el pelo. No se vee de cualquier jeito, no anda tarde en la rua. Que no andaran desarreglados o en chancletas ni que estuvieran en la calle a altas horas de la noche. No reage, no fala nada, pede ajuda, manda a alguien chamar a casa si o cualquier abordaje perto. Que no reaccionaran se los detenían en policía y que siempre la llamaron si no estaban a ayuda. Su mamá no exageraba. No hay un registro oficial sobre la violencia policial en esa época. Pero era una amenaza con la que familia es como la suya, con vivión constantemente. Por testimonios y noticias, se sabe que es una realidad que no ha cambiado mucho. Además, según datos del 2020, en Bahía, la posibilidad de que una persona negra muera a manos de la policía es 5 veces mayor que la de una persona blanca. Lo que se suma a una estadística impactante. En todo Brasil, casi 80% de las personas que han muerto e interacciones con la policía son egres. A pesar de crecer en ese mundo, su familia funcionaba como un muro de contención. La trataban siempre como una niexcepcional, por su disciplina en la escuela, su curiosidad, su chispa. A los siete años empezó la primaria en una escuela pública. Ahí estudiaba con otros niños negros que vivieron en su mismo barrio. Y las calificaciones del indinez siempre fueron las mejores. Le fue tan bien que se ganó una beca para hacer la secundaria en un colegio privado religioso de alto nivel. Uno muy costoso para familias como la suya, que ganaba un poco y vivió en la periferia. El colegio quedaba lejos de su casa en el centro de Salvador. De lunes a viernes se despertaban muy temprano y salía dos horas antes para llegar a tiempo a clases. Y entre una gran mayoría de estudiantes blancos y con dinero, lindinése sentía fuera el lugar. No podía ir a los planes que hacían sus compañeros como ir al cine o comer helados en la playa. Yo ficava en la biblioteca para poder usar internet, leer los libros de biblioteca, editar en la escuela conforme porque estudaba de mañana. No tenía computadora en su casa ni plata para comprar libros, si quedaba todas las tardes en la biblioteca en la escuela y se pasaba horas estudiando ahí. Aún así, lindinéseguía destacando sin el colegio. Me dijo que durante dos años seguidos estuvo entre los mejores tres alumnos de toda la escuela. Fue por esta misma época a los 14 años que adoptó como propio uno de los sueños de su madre. "A mí es más siempre que ser medica, pero ya no me impuso nada, entonces me falo mucho sobre eso. Pero eso fue ahí y esto me pagaba". Su mamá siempre quería estudiar medicina, pero no pudo ir a la universidad. Estudió la preparatoria y después de dos intentos fallidos de presentar el examen de admisión abandonó la idea. Era algo de lo que su mamá no hablaba mucho, pero bastó con que se lo mencionara lindinése para que no lo olvidara. Poco a poco comenzó a imaginarse a sí misma usando la batablanca de los doctores. Pero cuando le contaba la gente lo que quería hacer, muchos le decían. "Esta es otra cosa que un racismo opera sobre la gente, yo nunca tenía cara de quien quería hacer medicina". Que no tenía cara de médica, le sugería más bien las profesiones que hicieron supuestamente aptas para alguien como ella. "Tien cara de historia, tiene cara de direito, tiene cara de otras cosas, ¿qué no se lo hacen en fermar? ¿En fermar? ¿En fermar? ¿Deparece un poco más con você? Que mejor debería estudiar historia, derecho, infemería, oficioterapia, porque en esas carreras sí había gente parecida a ella. En plenos años 2000 y el estado de Bahía no era común que una persona negra y mucho menos una mujer negra aspiraron a carrera considerada prestigiosa como la medicina ocupada mayoritariamente por blancos. Pero nada de eso la hizo desistir. Lindinése veía el mundo más allá de las costas de Bahía, por esa época en el colegio le asignaron leer un libro escrito por el neurocirujano estadounidense Benjamin Carson. Piensa en grande. Negro como ella, Carson había vivido la violencia de clase y racial en Estados Unidos y se había convertido en uno de los médicos más respetados en su área. "Viveu algo muy parecido con todo que yo vivo, conseguí eu llegar muy longe y yo he hecho así, no, yo quiero, yo creo también, consigo hacer grandes cosas". Le yo a algo que les sorprendió sobre él. A finales de los 80 realizó una serogía de gemelos y amesis de la que ambos sobrevivieron y pensó que ia lo mejor y ya también sería capaz de realizar grandes cosas como él. Por eso cuando terminó la secundaria en 2011 comenzó a prepararse para el examen de admisión de la Universidad Federal de Bahía.
La más importante de su estado y una de las mejores del país, quería ser admitida y medicina, aunque sabía que el puntaje que nos estaba para entrar era muy alto. Pero al poco tiempo, algo cambió. Después de mucha presión social, en 2012, tan solo meses después que el indinez terminara en la secundaria, Brasil aprobó la ley que ya mencionamos, la de las cuotas socios raciales, que obliga a las universidades públicas a tomar medidas para la inclusión racial. Eso significa que debe reservar 50% de los cupos para alumnos de las escuelas públicas y de bajo recursos, y de este total 25% para personas negras, pardas, indígenas y personas con discapacidad. Cuando el indinez se enteró de esta ley, sintió que tenía una oportunidad. Pronto, pelo menos 50% de las personas ahora van a ser personas, mínimamente próximas a mí, de las personas que se parecen descomidas, entonces, tengo más chance. Pensar que el 50% de las personas en la carrera de medicina se parecerían a ella, que vendrían de un contexto social y racial similar al suyo, aumentaba sus posibilidades de pelear por ese cupo en condiciones menos difíciles. Como ella, mucha gente veía la ley como una reparación histórica, un paso fundamental para democratizar el acceso a la educación superior en Brasil y reducir la desigualdad social. Era la avance más significativo y beneficio de la población negra y indígena desde la volición de la esclavitud. Pero no todos en el país estaban de acuerdo y muchos criticaban la medida. Yo se contra porque, creo que todos son iguales en el mundo, las oportunidades se han que se iguales a todos. Si o dadanos como este, se oponieron a la ley argumentando de que todas las personas son iguales y que todos deberían tener las mismas oportunidades. ¿Qué hizo feriré a mérito a crecia, prevista en la NICP, publicó en el sistema de mérito? Aquella persona que se os si más capaz o en más capacitar un telecto, debería ser un bebé en la válida y que esto estaría siendo volado? Este audio es de un programa de televisión del 2012, donde una bogada dice que la ley va en contra de la mérito crácia prevista en el principio republicano y que las personas más capacitadas intelectualmente son las que deberían recibir el cupo universitario. Pero no es tan sencillo. En Brasil, como hay muchos países de la región, educación pública no es tan buena y mucho menos en contextos tan precarios como él que creció lindines. Esto pone en desventaja personas como ella porque los cupos en las carreras de las universidades públicas son limitados y antes de la ley de cuotas, siempre los terminaban ocupando los alumnos con los mejores puntajes en el examen de admisión. Y claro, no era casualidad que la gran mayoría de esas personas fueron blancas y graduadas de escuelas privadas donde recibiera una educación de mejor calidad. Lindines había sido una de las mejores estudiantes en su escuela pública. Sí, y había estudiado en un colegio privado en la secundaria. Pero alcanzaron un puntaje que pudiera competir con los estudiantes que habían ido a escuelas privadas toda su vida era casi imposible. Simplemente no alcanzaba tener el mismo nivel. "Yo sabía que no conseguiría entrar en medicina jamais si no puse en las cotas". Dice que sabía que jamás hubiera podido entrar a medicina si no fuera por las cotas. Ties que lindines competiría por el 25% de los cupos con otras personas que viene en de su mismo contexto social, económico y racial. Así, en lugar de competir con la nota más alta de una persona blanca y de escuela privada, lo haría con la nota más alta de las personas que aplicaban a la ley de cotas. Aunque claro, eso no quería decir que no tendría que alcanzar el puntaje mínimo que exigía cada carrera. En el caso de medicina en la Universidad de Bahía, de aquí quería lindines, ese puntaje era bastante alto en comparación con las otras. A pesar de que yo estudiaba muchísimo, no lograba alcanzar ese puntaje mínimo. "Yo siempre sobre que te entisa mucho para poder pasar no voy a chivular. Fíjese a chivular, no pasa no, no pasa no, no pasa a él, me voy a ficar que él no pasaba semana". ¡Vámonos! Así pasaron tres años en lo que se dedicó a estudiar todos los días, seguía viviendo con sus padres y ellos la apoyaban económicamente para que pudiera enfocarse completamente en pasar el examen. La venía como la gran promesa de la familia y no querían que se distraje en otras cosas. Solo invacaciones se tomaban descanso del estudio y trabajaban la playa como asistente de las vendedores de acarajé, un plato típico de Bahía. Después de sus tres intentos fallidos, lindines con 21 años, decidió que yo era el momento de presentarse a otra carrera. Y así lo hizo en 2015 cuando postuló a la misma universidad, pero a dos carreras donde el puntaje mínimo necesario era menor. Parmácia y el bachillerato de salud. Esta última era una especie de preparator y salud que permitía después de tres años que los alumnos migraron a otras carreras ni en la misma área como medicina, lo que más le interesaba en este punto era comenzar a estudiar. En el primer intento, lindines pasó el examen de farmácia, decidió matricularse de una vez. Su familia celebró y salieron a comer. Y ahí, gente, pestejó ahí a entrada en farmácia, ¿no? Ahí, es para la seotica, algo importante, es una conquista. Le decían que estudiar farmácia era una conquista, que finalmente la vería estudiando y la universidad más importante de su estado. Lindines comenzó clases el segundo semestre el 2015 y, aunque le pareció difícil seguir el ritmo de la clase de Álgebra, siguió yendo sin falta. Tres semanas después publicaron los resultados de la examen de admisión al bachillerato de salud, también lo había aprobado. Y, mediatamente, decidió salirse de la carrera de farmácia. Tindines estaba emocionada cuando se transferió, pero desde el principio la experiencia no fue placentera. La competitividad entre los estudiantes era demoledora y el ambiente hostil. Las personas son deshonestas, las personas agresivas, las personas maldosas. Las personas sabotan las otras, entonces pasan de personas si fecha un grupo para se proteger. Los alumnos eran deshonestos y agresivos, se saboteaban entre sí todo el tiempo, porque solo los que tenían las mejores calificaciones lograría transferirse a la carrera de medicina. La única salida que hay encontró en ese ambiente fue fortalecer su grupo de amigos para protegerse de los demás. Solo así podía enfocarse en su meta. Pero sus buenas notas no siempre le bastaban para ser respetada por sus profesores y sus colegas. Lindenés era solo una de las cuatro personas negras que había un grupo de sescentes estudiantes y el racismo era explícito. Había un profesor en particular que les se asentió en tierra yule. Era un hombre blanco que trataba todos con mucho respeto y siempre con una sonreiza, menos a ella. Una vez Lindenés cuestionó la calificación en un examen y el profesor le dijo, "Ahí, no se preocupa que tú vas a ir con 9 o 2, que para gente como tú es 9 o 2 es una muy alta, para gente como tú es una nota muy alta". Lindenés se infureció, sintió que le estaba llamando mediocré y ella era todo, menos eso. Después de dos años y medio terminó de cursar todas las materias del bachillerato de salud con calificaciones altas, lo cual quería decir que podría participar del proceso electivo interno para la carrera de medicina. Además, como era una luna que calificaba para beneficiarse de las cuota raciales en la universidad, aplicaría a uno de estos cúpos. Pero ese año decidió esperar, pues estaba hablando de algo que la intimido. "Porque en un año que formaba, el número de fraudeadores era muy mayor en su intimidad". Que ese año el número de personas cometiendo fraude en el sistema de cuota raciales era muy alto, muchos se estaban haciendo pasar por negros para entrar a la universidad. Pero que esto pasara no era secreto, hasta el 2019 lo único que se necesitaba para aplicar a algún cupo de cuota raciales era entregar una auto declaración racial por escrito. Nadie verificaba la información. Quem dijera que era negro indígena o parlo para el sistema lo era y punto. "Casi más gritante era de un alumno que tiene una nota extremamente competitiva, tu y la era branca, la era de los olhos veidos y morada en la pintura". El caso más escandaloso que conoció el indígeno fue de una alumna que entró a la carrera de medicina como beneficiaria de las cuota raciales y que si bien tenía calificaciones muy buenas era blanca, rubie y de ojos verdes y vivía en un barrio de clase alta. También tenía compañeros en sus clases de batillerato de salud que habían entrado a la universidad, asiéndose pasar por negros y lo que más le preocupaba era que muchos de ellos también podrían solicitar el traslado a la carrera de medicina y ocupar uno de los cupos que ella quería. Lindi Nés veía estos fraudes en el sistema de cuotas como otra de las tantas irregularidades en Brasil que no tenían una solución clara. "Y él me sentía muy importante contra aquilo, ¿no? A gente discutía mucha gente que estaba conspirando la estrala, ¿no? ¿No? ¿No? ¿No? ¿No? ¿No? ¿No? ¿Qué que a gente pudiera hacer para poder derrubar esa galera? Porque todos me saben y me infas nada. Sentía mucha impotencia con todo aquello. A veces conspiraba con sus compañeros sobre cómo podría exponer a estas personas, pero le daba un vuelta de vueltas a la idea y no lograba en llegar a ninguna solución. Así que por eso prefirió posponer su graduación con la esperanza de que un año después tendría menos competencia de gente haciendo fraude. Mientras desperaba, Lindi Nés consiguió una paz en ti en la unidad de urgencias de un hospital público de Salvador. Le entusiasmaba aplicar lo que había aprendido en la universidad. Como suele ser, es también terafrenético y intimidante. Al Indinez le toca indicarla las familias donde hacer el registro de entrada a los hospitales
e onde esperar as familiares seridos. Muitos chegaram em estado grave, na maioria víctimas baledas por la policia e cuerpos toda vi expossados. E sim, na maioria eram negros. Eu recebia mães pretas, orphans e seus filhos, que chegavam sem a menor dignidade que eram visto com menos gente corpos pretos sendo violados por alguns brancos da sua codagem medicina que salvava do que riu, uma mesma sala com a mãe, chorava, a morte e seu filho. Dice que recebia amadres negros que haviam perdido a seus hijos e que o trato que eles dava nos alumnos blancos que haciam práticas em o hospital era irrespetuoso. Las violentava a elas, a pacientes e a cuerpos, uma e outra vez. Recordo ver, por exemplo, como colocavam a os heridos em camillas de hierro, heladas, para que as colchonetas não se insuciaram de sangre. E que quando já não se podia ser mais para salvar a paciente, os estudiantes de medicina veiam aí uma oportunidade para praticar algumas maniobra-as médicas. Eu vi a eles em tubano, uma pessoa que já estava na facada, e aí eles se ensina a canola, num corpo que não tinha dignidade, entendeu mais, assim? Porque eles querem ter oportunidade de poder em um tubar aí, pra aquele corpo podia passar por aquilo, entendeu? Los estudiantes entubavam a as pessoas negras fallecidas e lo tratavam sem nenhuma dignidade. Então isso me violentava todo dia, todo dia. Eu saia, da sala de espécie, era pro banheiro chorar. Todos os dias, se encerravem o banho a jorar, sentia essa violência, como algo personal. Me ajudou a ver a necessidade de ter alguém parecido que entender, minimamente, que aquelas mães, aquelas pessoas, aquelas mulheres predispassadas, quando eles se perguntaram. E se que esta experiência lhe ajudou a ver a necessidade de que as madres e mulheres negras que chegam a o hospital, se vão entendidas por alguém que entenda a sua realidade. Em especial, em um país como Brasil, onde, em 2018, tão solo 18% de medicos se identificavam como negras, representaram as suas com a batalha blanca, se convertiu em sua principal motivação. Finalmente, em 2019, al terminar a pazanteia de um ano e em o hospital, a indivíce postulou para a carreira medicina. Em el Campus de Salvador, havia mais cúpicos, mas a competência por ser em a capital de baia seria maior. Por isso decidiu postular a outro campus de la misma universidade, uno que está em a interior del estado, a mais de 500 km de distância de la capital e de sua casa. Quizá allí tendria mais possibilidade. Aunque, para que o ano, tão solo 2 de 9 vacantes em total, era um para-alumnos de las 4 raciales de que podia aplicar lindines. De todas maneras, decidiu apontar-lhe a 1 de 2 cúpicos. Para ingressar a carreira medicina, não estava a ser um 9xame porque a universidade evaluava as notas promédios del bacillerato de salud. Quem estuvia eram os melhores pontajes seriam seleccionados. Lindines solo tenia que llenaram um formulário em linha com seus data personais e indicar sua interesse em almenos 3 carreiras em a área de salud. Elejou medicina, ou de ontologia, como segunda opção, e salud colectiva em terceiro lugar. Um pouco mais de um mês mais tarde, chegou o dia em que anunciaria a lista de seleccionados. Era 3 de febrero de 2020, e lindines foi a la casa de sua abuela para recibir a notícia. Quando chegou, se sentou frente a la computadora e abriu a página a donedá-lo a resultados de medicina. Suo nome estava aí, mas em terceiro lugar, em a lista de candidatos que se disputavam por 2 cúpicos de 4 raciales. Eu fiquei em choque, assim, fiquei estática porque, para mim, o sonho tinha acabado, tipo assim, vou viver uma vida de frustração, seja o que eu vou fazer, não vai ser o que eu queria e eu vou ter aqui conviver com isso. Quedo em choque, pensou que su sueño se havia acabado e sabia que qualquer caminho que ele giera seria uma vida de frustração por não haver entrado a medicina. Lindines abriu outra vez de buscar a computadora para saber se havia ingressado em sua segunda opção, ou d'ontologia, e sim, havia passado. Venu nunca se havia visto assim mesma como d'ontóloga. Não era lo que queria. La notícia caiu como uma bomba sobre a família, uma das mais afectadas parece ser sua mamã. Le propuso que foram a casa da irmã da Lindines para passar o momento amargo. Entre mulheres, ele daria o apoio necessário. Le parecia bem e, mientras se preparava para salir, sua celular empezou a sonar. Era um dos seus amigos, mas nós tratamos de mensagens de alento. Hasta abrir os mensagens, a frustração da Lindines era consigo mesmo por não haver sido capaz de alcanzar um copo até que viou o que ele escrevia. Lindine, quem passou das duas vozes são duas brancas, são duas brancas, manda no foto. Os dois cúpios de cuatas raciales de la carreira de medicina haviam sido otorgados a dos chicas blancas que se haviam hecho passar por negras. Le mandaram fotos para que las vieram. E sim, as duas eram de tesbranca. Una tinha o pelulácio, coloque a estaño escuro e estava entre a jevã e um pasadizo com o vistalmar. La outra também tinha o pelulizo que estava maquillado e tinha uma blusa negra e estava mirando hacia um lado como se posaram para uma foto de estúdio. Não parecia formar parte de los grupos afrodenseintes ou indígenas de bracia. Você está sabendo disso e eu fiz você ou não e você vai fazer o que eu fiz, você não faz nada, eu estava cansada. Suas amigos não lhe derravam de perguntar "Que vai racer?" E eles contestavam que não sabiam que estava cansada. Minha vida é toda de questionar. Eu questiono da hora que acorda a hora que eu bom, porque eu estou sempre. Sabem nesse lugar de que tenho que me defender, eu tenho que estar provando que eu só digna das coisas, que eu conquistei as coisas, então para mim é muito cansativo esse lugar. E se que toda a sua vida se lavia passado, questionando todo, todos os dias, se sentia agotada de tener que defender-se sempre, de tener que provar que merece seus logros, sentia que já não podia mais. Quando chegou a casa e sua irmã se passou horas jorando, não haver entrado por um fraude e uma massa a lhe de la frustração personal. Não era justo com meu povo. Toda vez que um de nós acende, a gente carrega uma família, a gente estava sendo privado, várias famílias, peites, está nos sendo privadas já sem der socialmente, por causa de descaração de gente branca. Le parecia uma injustícia com sua gente. Dice que cada vez que uma pessoa negra ciente socialmente, se supera, e também faz sua família. Le dou-lhe saber que a tantas famílias como a sua, eles estavam negando oportunidades. Mas o caso de indinez não era Islado. Entre 2013 e 2020, quatro mil alumnos em todo o país denunciaram fraudes e enláxias a asquotas sociais antidiferentes universidades. Era tão grande o problema que tanto o Universidade Federal levaria como outras del país, havia intentado enfrentar desde 2019, creando comissiones de identificação. Estas comissiones funcionam assim. Com vocão a los alumnos que se auto declaram negros, pardos ou indígenas e verificam que seus rasgos phenotípicos correspondam a sua auto declaração. Lo que observam é o tono de piel, o cabelo e o formo dos labios e de análise. Sim, Según a maioria de cinco membros titulares de comission, estas características corresponde a lo que é considerado uma persona negra, parda ou indígena em la Sociedade Brasileña, o alumno pode acceder a asquotas raciales. Aqui é importante aclarar algo. Para aplicar a asquotas raciales, a regla não só considera como a persona se vê a si mesma, se não também como é vista por la Sociedade Brasileña. La lei não explica por que, mas se tem algo lógico. Em Brasil, como em muitos outros países, o color de la piel é o que muitas vezes determina o lugar que uma persona ocupa em o mundo, as experiências e o acesso a oportunidades. É, em parte, por isso, que não se evalúe o color de piel de familiares e só se tome conta a experiência que tem cada persona por seus rascos físicos em presente. E recordemos que a lei de cuata também está pensada para personas de baixos ingressos independientemente de sua color de piel. As universidades públicas devem reservar 25% de seus cubos para lúmnos de escualas públicas e de famílias como ingressos inferior a um sueldo mínimo. Pero, como dijimos, havia um vacío em estas comisiones. Não evaluavam o fenotipo de los alumnos que haviam ingressado à universidade antes de que esta doble verificação for acreada em 2019. Lo único que nesta estava em as pessoas era entregar uma auto declaração e, uma vez matriculados em universidade, los alumnos podiam passar de uma carreira a outra usando as cuatas raciales sem a necessidade de repetir o processo. Como era o caso de las chicas blancas que lhe quitaram o cupo lindinês e ele, que havia postergado um ano sua aplicação a carreira em medicina pensando que tendria mais chance de obtener o cupo se llevou uma grande excepção. Estava triste pero também enojada. Já era madrugada quando o logro calmar-se e pudo contar-lhe com mais detalhes a sua hermana lo que havia passado. La hermana le propuso 2 salidas. Se você não quiser fazer nada, nós não fazemos nada mas também nós não falamos nunca mais necessitamos. Que se ela não queria fazer nada, estava bem mas que você poderia olvidar-se o caso, interrar-lo ali e não se querer se mencionar. E a segunda opção é nós vamos fazer o que nós pudemos para tiver a nossa alcance para que a justiça seja feita. E a segunda opção era ser lo possível para exigir justiça. Se decidir apelhar teniam muito pouco dias para formalizar a denúncia na universidade. Agora você precisa decidir isso aqui agora. Que a gente não pode perder tempo. Tenia que decidirem aquele momento. Não havia tempo que perder. Sua hermana le decía, "El cupé estuio vai arreglar algo que estuio assim que apoiada por sua madre, por sua hermana, lindinete a armó de valor e dijo". "Evendo então está a gente vai fazer. Conseguer-me convencer". "Hagámos-lo. Me convenciste". Uma pausa e volvemos.
Estamos de vuelta en Rámbulante. Antes de la pausa, Lindenés descubrió que los cupos de cuotas raciales para estudiar medicina en la Unidad Federal de Bahía habían sido corgado a dos chicas blancas. Pero esto no se quedaría así. Decidió que haría lo que fuera para reclamar lo que era suyo. Claudia Jardim nos sigue contando. Apenas Lindenés decidió que pondría una denuncia. Su hermana llamó una conocida que trabajaba en la Universidad del Estado de Bahía y le preguntó cómo podrían denunciar un caso de fraude. La mujer le dijo que lo primero que tenían que hacer era formalizar la queja en la oficina de asistencia estudiantil de la Universidad y que a pesar de que anteriormente las denuncias de fraude no habían sido resuelta, era el protocolo a seguir antes de escalar su caso a la justicia estatal. El plazo para formalizar reclamos era de apenas dos días, así que Lindenés decidió ir a la mañana siguiente. Cuando llegó a la sala de asistencia estudiantil en la Universidad, se reunió con una de las funcionarias, una mujer negra como ella. Le contó lo que había pasado, escribió su denuncia en un papel y lo firmó. La funcionaria subió el documento al sistema de la Universidad que reunía todo tipo de reclamos. Le dijo que tenía que esperar que en unos días recibiera una respuesta por correr electrónico. Pero Lindenés no se quedó tranquila con solo ir ante la Universidad. Salió de ahí, tomó un autobús y se fue directo hasta la Secretaría de Promotción y Igualdad Racial de Bahía. Allí presentó de nuevo su denuncia ante el observatorio de racismo estructural. Lo que les contó no era sorpresa para nadie. Los funcionarios habían recibido decenas de casos como Lindenés de diferentes universidades públicas de Bahía. Entonces la persona que recibió su queja llamó a un colectivo de abogadas y abogados negros de Bahía para ver si la pudieron ayudar. Una de ellas, Adalice González, escuchó su historia y no dudó en tomar el caso. No le cobraría nada. Le dio la dirección de su despacho y acordar en contra de 2 días después. Cuando Lindenés salió de allí, recibió una llamada de un periodista del diario Cogreio de Bahía, uno de los principales periodicos del Estado, que reinterpretó. La hermana de Lindenés, que era comunicadora, había mandado un mensaje a un grupo de periodistas en WhatsApp, contándolo del fraude en las cuotas de la universidad y que su hermana menor estaba peleando por su cup. Les envió el número de teléfono en Lindenés para quien quisiera entrevistarla. Lindenés le contó su historia pero le pidió mantener su anonimato. "Yo realmente tengo, si apesar de todo mundo saber que soy, pero no quiero botar mi cara ahora en el jornal, ¿por qué? No puedo garantir mi aseguración, estoy fazendo todo eso, pero estoy me deslojando de un año, ¿por qué? Porque es un medio distrasporte, yo fui con un tiempo todo muy vulnerável." Dice que te mía por su seguridad. Y aunque mucha gente del entorno universitario sabía que ella había presentado la denuncia de fraude, no quería ver su cara estampada en el periodico. Tenía miedo de ser reconocida. El periodista aceptó y al día siguiente, el diario sacontitular que decía, "Me siento una basura invisibilizada, dices estudiante que denuncia fraudes en cuotas de la Universidad Federal de Bahía". Dos días más tarde, lindinés llegó al despacho de la bugada de Alice González, también negra como ella. Esplicó que podía pedir una revisión de notas, la única manera prevista en la Universidad para poner una nueva demanda y que, en ese mismo documento, incluiría un ladenuncio de fraude racial con la esperanza de que la irregularidad llegara a los oídos del rector. Tenía que apresurarse, vez que damos solo algunas horas. Pasaron la noche calculando las notas y juntas inscribieron el documento que sería firmado por lindinés. En los días siguientes, lindinés siguieron mensajes de sus compañeros de universidad que le preguntaban cómo estaba y si la universidad había dado alguna respuesta. Algunos iniciaron una campaña en la plataforma change.org, querían recolectar firmas para pedir a la universidad que revisara quienes eran los alumnos que habían ingresado por cuotas. También, se le acercaban otras personas de la universidad, a ofrecer la ayuda en lo que necesitara. Indinés solo les pedía que si sabió de fraudes anteriores no se callaron y lo denunciaron frente a la rectoria de la universidad para demostrar que lo suyo no era un caso aislado. Pero no todos la apoyaban. Otros compañeros empezaron una campaña en su contra y el grupo de WhatsApp del bachillerato de salud eran hijos de gente de mucho dinero en Bahía, entre ellos latifunistas. "La galera de Zenkiwa era calcada, que era zonesta, que era. "Ah, disfere un infarichingamiento, deshiderte en totalmente sus valores, detropando todo." Dicieron que era una recentida de sonesta y amenazaban con darle una golpiza, que ya estaba destruyendo los sueños de muchas personas de convertirse en médicos. Y, entre tanto, los medios de comunicación no dejaban de buscarla. Ella aceptaba las entrevistas pero seguía hablandoles en condición de enonimato. Dos semanas después de que decidiera denunciar su caso, Diné se enteró que su reclamo había sido escuchado por las autoridades. La universidad publicó en su página web una covocatoria citando a todos los alumnos cotistas a presentarse a la comisión de identificación a la semana siguiente. Dezenas de alumnos tendrían que hacer una auto declaración pública presencial para que los miembros de la comisión pudieran comprobar que eran efectivamente negros, pardos o indígenas. Cuando Lindy Nez viola con vocatoria, dice que se sentió escuchada, visibilizada. "Eu finalmente me sentí vista ovida algo que nos anusan priorios, a gente falaba, mencionaba en el curso, que debería ter que debería acontecer y que, até aquel momento, no existía y yo nunca imaginé que ia acontecer por las mienas mãos." Y que nunca se imaginó que ese cambio del que tanto había hablado con sus compañeros fuera ocurrir por una acción suya. La comisión de identificación racial citó a los alumnos para el inicio de marzo de 2020. En ese momento estalló la pandemia por la COVID-19 y muchos países estaban implementando medidas de cuarentena. Pero en Brasil, el gobierno de Jaer Bolsonaro minimizaba la gravedad de la pandemia, así que la propagación del virus no interferió con la convocatoria de la comisión de identificación. Finalmente llegó el día, por la tarde, lindiné esto como el autobusa hacia el campus de la capital Salvador, a unos 25 kilómetros de su casa. Tuvo que ir sola, su hermana y hermanos no podían faltar al trabajo y su mamá tenía que quedarse a cuidar a su abuela, que estaba enferma. Y esto nos lleva la escena con la que comenzamos esta historia. Cuando llegó al salón, todas las miradas se voltearon hacia ella. La sal estaba repleta de alumnos que harían la auto declaración pública. Había familiares acompañando a sus hijos, el ambiente era denso, la miraban mal. Para algunos estar allí era una segunda oportunidad de demostrar que habían sido perjudicados por el fraude. Para otros, lindinés era la culpable de lo que pasaría con su futuro. Y los meus colegas todos, blancos, me odiando. Que sus colegas blancos la odiaban y estaban dispuestos a todo para ser ser pasar por negros. Que gente que ya fue de bronzermente artificial, te vi gente que resolveu entrar en la transición capilar en aquella semana y con fotos de los parénticos, con malgema, con los pés, disenua, inmobores, cravo, te vi gente que apareció con adivogado. Dice que hubo gente que se había abrunciado artificialmente. Otros se raparon el cabello para no mostrar que eran lacios. Vuvo compañeros que llevaron fotos de sus abuelos negros para decir que habían sido esclavizados. Y también reente compañera de abogados que decían que la comisión era ilegal porque ya habían sido aceptados como beneficiaros de las cuotas, cuando aún no había la doble verificación. "Pessoas que tipo así que son que a gente sabía que tiene dinheiro, que além de si se hace de loco, el fin de cara peco, y de si se hace de loco, el fin de cara pobre." Y que además había personas con dinero que no solo se hacían pasar por negros, sino que fingían también ser pobres. Lindinés estaba muy nerviosa. Se sentó en la primera fila del salón junto a la puerta porque quería tener una ruta de escape en caso de que alguien quisiera agredirla. Mientras esperaba que la sesión comenzara, la gente del salón no dejaba hablar. Lindinés evitaba mirar en dirección a los alumnos que ni de lejos podrían hacerse pasar por negros. Quería evitar cualquier confrontación, porque según ella, todos sabían que ella era la razón por la que estaban allí. Se puso escuchar música para relajarse mientras esperaba su turno, pero no funcionaba, tenía tachicárdia. Llamo a su madre para que la calmara. Le gustó escucharla. Se sentió apoyada, pero seguía muy nerviosa. "Si, ¿cómo que me ocorpo en un pulado en el chão? Porque de tan nervosa que estaba." Sus piernas temblaban tanto de los nervios que no sabe como todo su cuerpo no se movía de manera involuntaria. Al comienzo de la sesión, uno de los miembros de la comisión explicó la importancia de la ley de cuotas, su papel de reparación histórica y de inclusión. En seguida, dió el puntapié inicial de la auto declaración, y ruso nombre completo y se auto declaró blanco. Y sí, efectivamente su piel era clara. O vos silenció la sala. Lindinéis observó atentas los demás alumnos para ver su reacción. Y a ellos, personas comienzan a se olhar. Y a ellos, se olía por el brazo, y a ellos, se olía por el colégio del lado. Las personas se observaban ellas mismas, vinieron sus propres brazos, miraban a la persona de al lado. Mientras tanto, los demás funcionarios de la comisión continuaron a los otros que estaban allí para auto declararse negros. Si alguien consumismo color de piel no se declaraba negro, ¿cómo podrían ellos hacerlo?
"¿A que ojemos de construyimiento pedagogico?" Era una especie de vergüenza pedagógica, dice Lindynes. Después de la presentación de los miembros de la comisión, los estudiantes fueron divididos en grupos de cinco personas, a los que iban llamando a salas más pequeñas para la auto declaración. Lindynes había perdido la noción del tiempo cuando llegó su turno. Fue la primera de su grupo en pasar frente a la comisión. Escuchó su nombre, se levantó y caminó entre los demás estudiantes. A la entrada de la sala que le asignaron, levantó la cabeza frente a la comisión y en tono firme dijo lo que escuchamos al inicio de esta historia. "Eu, Lindynes, de Jesus, os usa, mi auto declaro como mulher preta." Yo, Lindynes, de Jesus, os usa, mi auto declaro una mujer negra. Silencio. La comisión formada por cinco personas entre blancas y negras la escucharon con atención, tomaron nota, la fotografiaro y le preguntaron si quería decir algo más. A pesar de los nervios, Lindynes tomó la palabra. Yo quería decir que estoy muy feliz esto de aquí para mi marco, en mi vida, porque finalmente el justicio está siendo feita y que a gente va a ocupar las nossas lagas que realizan nosotros. Digo que estaba feliz y que es era un momento determinante en su vida, porque sentía que finalmente se estaba haciendo justicia, porque los alumnos negros como ella ocuparían los cupos que eran suyos por ley. Después, Lindynes firmó un papel donde constaba su auto declaración. El papel pasó de mano y mano entre los cinco miembros de la comisión y por mayoría simple se daría el veredicto, que sería colgado luego en la página web de la Universidad. A pesar de que por un lado estaba tranquila, porque la presencia de la comisión parecía garantizar que los que cometieron fraude serían expuestos por otro lado se sentía violentada. A pesar de que con este reconocimiento, achó un proceso extremamente traumático doloroso, más achó válido pasar por eso, porque si es este jeito que agente, que vaga ser de uno de los nossos que seja. Fue un proceso traumático y doloroso, dice. Pero si es el camino para asegurarse de que personas negras pudieran entrar a la Universidad, valía la pena. Apenas se despertó a la mañana siguiente, corrió aprender la computadora para actualizar la página de la Universidad. Esperaba que ya estuviera publicada la nueva lista de estudiantes admitidos a la carrera de medicina y que su nombre apareciera allí. Ya no hay el tercer puesto, sino al menos en el segundo, quizás en el primero, pero nada. Desde entonces pasaba casi todo el día frente a la computadora en una espera interminable. "Yo olá vosotros todos los días, olá vosotros, varias momentos en el día, así, mañana, de noche, varias veces." Actualizaba la página web de la Universidad todos los días, varias veces, en la mañana, tarde y noche. Y nada. Hasta que una semana después salió el resultado parcial en la página web. Al lado del nombre de las personas que había onde fraudado el sistema aparecía la palabra "diferido" pospuesto. Algo se estaba moviendo, lindinese alegro. Sabía, ¿no? Porque es da la clasificación general, del estado general, que eran los próximos. Pero no se ha ido a la lista con el nombre. Dice que por los resultados del examen ya se sabía quiénes serían los próximos de insera probados para el curso. Pero aún no salía la lista con su nombre, y ella necesitaba haber eso. De los 172 alumnos que fueron sometidos a la evaluación de la comisión, 31 no cumplían con las características del reglamento y debían ser expulsados de la Universidad. De estos, 11 estaban en el curso de medicina. Y claro, entre los nombres de quienes cometieron fraude, estaban las dos chicas blancas del grupo del lindinese. Y un documento público, el veredicto de la comisión, dice sobre cada una de ellas. La candidata no presenta rasgos fenotípicos que la identifican como una persona negra en la sociedad brasileña. Intenté comunicarme con estas dos estudiantes para saber qué pensaba ellas de todo esto, pero no fue posible. Envieis varios correos a diferentes departamentos de la Universidad, Rectoría, Grupo de Estudiantes, Asesoría de Comunicación, pidiendo su contacto, pero no recibía respuesta. Las busquéis redes sociales y nada. Y antes de cerrar esta historia, el asesor de prensa de la Universidad me dijo que no podía compartir sus números de teléfono o correos electrónicos. Volviendo al lindinese, dos meses pasaban y la Universidad no publicaba la nueva lista de convocados. Ella se sentía en el limbo. Una tarde de viernes, el 7 a gozo de 2020, estaba cuidando a los hijos de una amiga y se desconectó de su celular. Estaba entretenida con los niños viendo películas. Ya era de noche cuando se acordó de revisar el celular. Cuando miró la pantalla, tenía decenas de mensajes. Lo primero que pensó fue que alguien se había muerto, pero cuando abrió el primer mensaje, se sorprendió. Era de su grupo de amigos de la Universidad y decía, "Felizaciones médicas, estamos contigo. No entendía bien que estaba pasando hasta que alguien le dijo". Ya salió, ¿sabió qué? ¿Y si yo ya comienzo a trimir? Ya salió que ya había salido el resultado. Lindinese empezó a temblar. Nerviosa, dejó todo y entró al sitio web de la Universidad. Nunca le costó tanto escribir las iniciales UFBA. En la pantalla titilable a 11 de nuevos ingresos, y cuando leió su nombre, no podía creerlo. "¡Grito! ¡Muchos! ¡Muchos! ¡Muchos! ¡Muchos! ¡Muchos! ¡Muchos! ¡Muchos! ¡Muchos! ¡Muchos! Gritos, Dios mío me dieron el cupo, me dieron el cupo, me dieron el cupo. Había sido cinco largos meses de espera desde que se había parado frente a la comisión para auto declararse negra. La casa de su amiga estaba al lado de la de su abuela. Sin pensarlo mucho, salió corriendo, gritando, para contar la su madre y a su abuela que lo había logrado. No podía contener la emoción. "¡Ay si tenos una salsa de chorille, espera mi avó, chorille, chorille, chorille, la saldada, el otro de la físima, chorada, chorada". Cuenta que se sentó y el piso de la sala a los pies de su abuela y llorándole de cie. Me dieron el cupo, me dieron el cupo. Y no sólo eso le contó que era la primera en la lista de los estudiantes de medicina y el campus de vitórea de conquista de la Universidad Federal de Bahía. "¡Oh, fue grandioso, fue épico! ¿Por qué? Junto chiano, un guauera aquí también, con precios equisites y como yo, así, me daba mudando por dislleno, sus familiares". Fue grandioso, épico, porque ahora junto a su nombre estaba gente que cumplía con las reglas y podría un cambiar el destino de sus familias. Eso era lo más importante para ella. Al lograr que la Universidad reconociera el fraude a 31 estudiantes negros y pardos que habían sido excluidos de la selección inicial se les garantizó el ingreso ese año. "A gente conseguió derrubar fraudador y todos los cursos". Logranos sacar impostores de todas las carreras, no sólo en medicina. Finalmente, el 17 de agosto de 2020 llegó el día de inviar los papeles para la matrícula. Ese mismo día se graduó en el bachillerato de salud. Para ese entonces, los gobernadores brasileños también habían implementado restricciones por la pandemia. Por lo que su ceremonia fue en línea. Pero aún así, lindinés dice que se vestió para la fiesta. Se puso un vestido fúxial largo y se arregló el cabello para que sus risos estuviesen perfectamente voluminosos. Pero se divertió con detalle que agregó a propósito. "Aí, pues, el vestido de Avaiana pues no Instagram que, tipo, ó, como a gente forma, y Avaiana siempre, no pé". Se puso chanclas, todo un símbolo nacional en Brasil y compartió en sus redes sociales una foto de su look todo formal pero en chancletas. Había mucha gente viendo la transmisión de la graduación por YouTube. Toda su familia estaba conectada. Su padre, su mamá, su hermana, su sobrina, su abuela. Lindinés estaba contenta y nerviosa. En la graduación estamos las dos chicas que defraudaron al sistema. Tenía miedo de que él chata pareciera alguna campaña de ódio en su contra. Pero no, todo lo contrario. Recibió mensajes de aliento y fuerza. Cuando chamó mi nombre, yo lembro que otras personas que yo no conocía también comentaron, tipo, "para, beis, lind, y ahí saí, más como respeto". Mensajes como "felestaciones lindes", "mi respeto", y cosas así. Inscrito en la Facultad de Medicina comenzó las clases de línea el 8 de septiembre de 2020. Pasaba todo el día frente a la computadora. Pesa las restricciones de la pandemia, la Universidad convocó a los alumnos para algunas prácticas presenciales. El campus donde IVE estudiar estaba fuera de la capital, en la ciudad de Victoria da Conquista, más de 10 horas de distancia en autobús. Como lindines entro más tarde a las clases de ese semestre porque estaba esperando la confirmación de su ingreso, no asistió una en las ceremonias más significativas, la entrega de la batablanca. Un requisito para las prácticas, así que lindines buscó una costurera que pudiera hacerle una sumedida. Llevaba bordado en el bolsillo de lado izquierdo su nombre y el nombre de la carrera, Medicina. Cuando finalmente quedó lista, lindines se la puso para que su abuela la viera. Para ella, ese momento fue su tan esperada ceremonia de la batablanca. Fue legal porque fue más una de las cosas que nos dice que no ha acontecido. No estoy loca, no estoy sonido, no estoy dormido, está acontecendo, de verdad, tiene mi nombre aquí, soy el mismo y tengo escrito Medicina en baixo, entonces, es el curso. Dice que fue el momento en que confirmó que todo lo que había pasado era real, que no era un sueño, que no estaba loca, verso no hombres. junto a la palabra medicina en la bata blanca, era todo lo que siempre había querido por años. Y cuando su abuela la vio, no podía dejar de sonrrir, satisfecha. Sería la primera de las pocas veces que su abuela disfrutaría ver la vecidad con la bata blanca. Y en héroe de 2022, su abuela falleció. Cuando suspendieron parcialmente las restricciones para la pandemia y las clases volvieron a ser presenciales, finalmente pudiera la universidad. Cuando se presentó el paseo repleto de alumnos, puyiciosos, de pronto se quedó en silencio. Ella entuía que algunos aún estaban molestos por su denuncia. Lindenés saludó como gesto de cabeza y entró al salón. No vo reclamos ni ofensas. Y desde entonces Lindenés ha llevado el curso con la seriedad que la compañía desde pequeña. Se apoyen su grupo de amigos para curser los próximos años de carrera y mirase al futuro. No tiene dudas de que cada segundo de toda esta pelea ha valido la pena. Y no solo por ella. Esta mujer negra de 28 años sabe que no se trata solo de una conquista personal. Cuando yo entrena a facultad, yo colqué mi familia en la facultad. No era linda que estaba haciendo. No era neta de donacán, de donar filas de donar para mi era hermán de juicio, era atia de macela, era atia de aicha. Dice que cuando entró a la universidad puso a toda su familia allí. No era solo Lindenés la que estaba haciendo todo esto. Era la nieta de donacán, la hija de palmira, la hermana de juicio, era atia de macela y de aicha. Que a mi su brinja, tiene un año y mey, va a haber una tía que es médica. A medicina para ella va a ser una opción, va a ser algo improbable. Ella no va a crecer sin nunca. Tere lidado con una médica preta. Que su sobrina, que aún es un bebé, va a tener una tía médica, que la medicina para ella ahora será una opción. No algo improbable como lo fue para Lindenés. Pero además va a crecer y poder ser atendida por médicas negras, como ella. Entre los 53 alumnos de su clase, apenas Lindenés y otros cinco colegas son negros, entre ellos un refugiado a itiano. Lindenés sigue estudiando en la universidad y por ahora planea ejercer en el sistema unificado de salud, el sistema público de acceso gratuito a toda la población. Para el 2022, luego de una década de la ley de quotas, las matrículas de alumnos negros, pardos e indígenas, en las universidades públicas y federales, aumentó en 205%. Una de las chicas blancas que había tomado el cupo de las quotas raciales en lugar del Lindenés puso una demanda, y un juez obligó a la Universidad a crear un cupo adicional para comodarla. La otra fue expulsada. Para hacer esta historia hablamos con el vice-rector de la Universidad Federal de Bahía, un idón filio y la profesora Juliana Olivera de la Comisión de Identificación Racial de la Universidad. También conversamos con la bogada del lindenés a la Lise González y con el profesor Yoharéis Javier de la Universidad estatal Paulista. Agraciamos al colectivo de abogadas y abogados negros de Bahía. Este episodio fue producido por Claudia Jardim, es pregista brasileña y vive en Tailandia. Esta historia fue edad por Camila Segura, Lise Tarebalo, Natal es Antes Loaiza y por mí. Runo cel se hizo el fact-checking el diseño sonido de Andrés Aspiri con música original de Antweran. El resto del equipo de Ramboa Ante incluye a Paola Leán, Nicolás Alonso, Pao Arguéyes, Anariz Casasuz, Diego Corso, Emilia Herbetta, Camilo Jiménez Santofimio, Remilo Sano, Céline Mason, Juan David Naranjo, Ana Pais, Meliza, Rabanales, Natalera Mires, Laura Rojasaponte, Barbara Sogeo, David Trujillo, El Saliliano Uyóa y Luis Fernando Vargas. Carolina Guerrero es la CEO. Ramboa Ante son podcast de Ramboa Testudios, se produce Se Mescra en el programa "Gendonburg Pro". Ramboa te cuenta las historias de América Latina, soedan el Alarcon gracias por escuchar. Bienvenidos a "Savor a Football". Lo dulce y lo picante dentro y fuera de la cancha. Soy Daniela Durán y este es el espacio donde conocemos a las figuras del fútbol como nunca antes. Las historias, la presión, la fama y todo lo que pasa cuando las cámaras se aparecen. Escucha "Savor a Football" en la de "I Have Radio", apodcas o donde sea que escuches tus "Fotcas favoritos". Todos creen que soy su bolista, durante eso soy un hombre. Y como tú sigo tratando de entender la vida, las relaciones, el miedo, el amor y todo eso que nadie nos enseña. Este no es un pocas normal, aquí vamos a hablar de lo real, sin máscaras sin respuestas perfectas. Solo conversaciones honestas sobre lo que significa estar vivo. Seja bien el chicharito Hernández. Escucha "Learning to be Human" en "I Have Radio" apodcas o donde sea que escuches tus "Fotcas".
Podcast Summary
Key Points:
La historia de Lindi Nés, una mujer negra de Salvador, Bahía, que aspira a estudiar medicina en la Universidad Federal de Bahía.
La implementación de las cuotas raciales en Brasil en 2012 para mitigar la desigualdad social, reservando el 50% de los cupos universitarios para estudiantes de escuelas públicas y de bajos recursos, de los cuales el 25% son para negros, pardos, indígenas y discapacitados.
El fraude en el sistema de cuotas, donde personas blancas se auto declaran negras para obtener beneficios, lo que lleva a la creación de comités de verificación racial.
La experiencia de Lindi Nés en el bachillerato de salud, donde enfrenta racismo explícito de profesores y compañeros, así como un ambiente hostil y competitivo.
Su trabajo en un hospital público, donde presencia la violencia policial y el trato indigno hacia cuerpos negros por parte de estudiantes de medicina blancos, reforzando su determinación de luchar por la justicia racial.
Summary:
Lindi Nés, una joven negra de Salvador, Bahía, creció en un contexto de desigualdad racial en Brasil, donde la esclavitud fue abolida tardíamente en 1888 y la violencia policial sigue afectando desproporcionadamente a la población afrodescendiente. A pesar de destacar académicamente desde la primaria y ganar una beca para un colegio privado, enfrentó racismo y limitaciones económicas que la hicieron sentir fuera de lugar. Inspirada por su madre, que soñaba con ser médica, Lindi Nés decidió estudiar medicina.
Sin embargo, el sistema de cuotas raciales, implementado en 2012, le ofreció una oportunidad real para competir en igualdad de condiciones, ya que antes de la ley, los cupos universitarios eran ocupados mayoritariamente por estudiantes blancos de escuelas privadas. Tras varios intentos fallidos, ingresó al bachillerato de salud en 2015, donde enfrentó un ambiente hostil y racismo explícito, como un profesor que menospreció su capacidad. Además, el fraude en las cuotas, donde personas blancas se auto declaraban negras, la llevó a retrasar su graduación.
Su trabajo en un hospital público expuso la violencia policial y el trato indigno hacia cuerpos negros, reforzando su lucha por la justicia racial y la necesidad de médicos que comprendan estas realidades.
FAQs
Son un sistema creado en 2012 que reserva el 50% de los cupos en universidades públicas para alumnos de escuelas públicas y bajos recursos, y de ese total, un 25% para personas negras, pardas, indígenas y con discapacidad.
Porque competía con estudiantes de escuelas privadas con mejor educación, y sin las cuotas, su puntaje no alcanzaba para ingresar a medicina, una carrera de alta demanda.
Personas blancas se auto declaraban negras para acceder a los cupos reservados, sin que hubiera verificación hasta 2019.
Un profesor le dijo que una nota de 9 o 2 era alta para 'gente como ella', y el ambiente era hostil con sabotajes entre estudiantes.
Vio cómo estudiantes de medicina trataban sin dignidad a pacientes y cuerpos negros, como entubar a fallecidos para practicar, lo que la hacía llorar a diario.
Porque en 2019 había muchos fraudes en las cuotas raciales, y esperó un año para tener menos competencia de personas que se hacían pasar por negras.
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