5. Mario Guerra: Hay cuatro tipos de apego, ¿Cuál es el tuyo?
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La transcripción presenta una defensa del apego como una necesidad humana fundamental, argumentando que el problema no es tenerlo, sino el estilo que desarrollamos. Explica que el apego es un vínculo emocional profundo que se forma en la infancia con los cuidadores principales. Según la consistencia y calidad del amor y cuidado recibidos, se desarrolla uno de cuatro estilos: seguro (basado en la confianza), ansioso (caracterizado por la angustia y necesidad de reafirmación constante), evitativo (marcado por la desesperanza y el distanciamiento) o desorganizado (impulsado por el miedo y reacciones impredecibles, a menudo por maltrato). Estos estilos, formados en la niñez, dictan patrones relacionales en la vida adulta. El discurso enfatiza que el apego en sí no es tóxico; la toxicidad proviene de experiencias de crianza dañinas. Sin embargo, subraya que el cambio es posible mediante experiencias correctivas, como relaciones saludables con otras figuras (maestros, amigos) que ofrezcan consuelo y aceptación, permitiendo reescribir los guiones internos y aspirar a un apego más seguro.
B.B.A. presenta, aprendemos juntos. Una plataforma con historias inspiradoras para una vida mejor. Porque en cada rincón de este país hay una historia que merece ser contada. B.B.A. aprendemos juntos. Muchas gracias por este cario de recibimiento. Para los que no me conozcan, mi nombre es Mario Guerra. Y me dedico a la psicología, a la psicología del desarrollo humano. Y durante mi trabajo a lo largo de los años como psicote la peuta, autor y comunicador en temas de salud mental y justamente desarrollo humano, he visto que uno de los temas más importantes que hay para nuestra vida. Es el tema de la pego. Pero a la pego les hace falta relaciones públicas. Y para eso estoy aquí en defensa del apego. Porque por ahí o he de escuchar personas que me dicen en diferentes talleres, en conferencias, "Mario, ¿cómo le hago para desapegarme? ¿Cómo le hago para safarme de estos apegos que me atormentan?" Y yo les digo, "Es que no podemos. ¿Por qué que es el apego?" El apego nos dice que es un vínculo emocional profundo que se da inicialmente entre un niño, una niña pequeña y sus cuidadores principales. Normalmente su padre y su madre. Es una necesidad inata que tenemos de buscar amor y protección en aquellas personas que se supone que tienen que cuidarnos, que se supone que tienen que amarnos profundamente más que a cualquier otra cosa que hay en la vida. Entonces tendemos a buscar esta cercanía, esta proximidad para recibir justamente eso, amor y cuidados. Pero entonces esta mala relación pública que de pronto tiene el apego, cuando decimos que aquí quitarnos lo, yo digo, ¿cómo nos quitamos esa necesidad básica? No sobrevivimos si no somos cuidados, si no somos amados por otras personas que nos van a ayudar a transitar por la vida en lo que aprendemos a ser independientes y autosuficientes. Entonces el tema con el apego no es si se tiene o no, lo tenemos. La pregunta es, ¿cómo es mi forma de apegarme? ¿Cómo es mi estilo de apego? Y esto es de lo que nos habla la trueva del apego. La trueva del apego nos dice, ¿hay cuatro formas que las personas tienen de aprender a pegarse a sus seres queridos, dependiendo mucho cómo haya sido educados, cómo haya sido criados durante la infancia? ¿Qué es el estilo de apego? Es la forma que tiene un niño anilla pequeña de responder a la manera que es amado y cuidado por sus padres. Si los padres dieron un apoyo consistente, si dieron un amor incondicional, si estuvieron atentos a las necesidades del niño a la niña pequeño. Ese niño va a aprender que el amor no duele, que puede confiar en esas personas que lo están cuidando, pero sobre todo que puede confiar en que es una persona digna de ser amada. El problema viene cuando la forma de crear nos dio unas respuestas que son como estrategias para sobrevivir al un entorno poco menos que amable. Y esto puede venir de varias maneras, porque el apego puede ser apego seguro, apego ansioso, apego evitativo o apego desorganizado. Si tuviera quedado un ejemplo muy concreto y muy, muy, muy, pero nos podríamos acercar todos. Imaginemos primer día de escuela de un niño una niña pequeña, la primera vez que va a la escuela. Si nosotros paramos afuera de un quim del algún colegio para, para estar viendo las racciones, vamos a ver que hay niños que van llegando muy contentos con su muchil en la mano, del la mano de mamá, del la mano de papa, van platicando, van emocionados porque su primer día de escuela llegan a la puerta, miren con curiosidad. Y de pronto está la maestra para recibirlos y el niño le dice la mamá si ve con la maestra aquí vas a estar bien. El niño confía porque él dice "Mi mamá nunca me ha traicionado, si me está diciendo que voy a estar bien, seguro voy a estar bien". Entra perfecto se despide de mamá y la mamá le dice "A la salida regresó por ti". Y ese niño niña sabe que va a regresar por él, no tiene ninguna duda. Por eso se va a dedicar en ese día de escuela, aprender, a jugar, a ser amigos, porque no va a estar todo el tiempo atento y van a regresar o no irán a regresar por mí. Cuando regresa, mamá por él, regresa, papá por él, lo recibe con un abrazo. Un abrazo emocionado que le dice "Legaste, te quiero". Y vamos a casa y al día siguiente regresamos. Mismo escenario, apego ansioso. Vemos un niño niña pequeña que se abraza la pierna de su padre, de su madre que dice "No, no me dejes". "No, yo no quiero estar aquí, tengo mucho miedo". Es que tienes que ir a la escuela, no quiero ir, no me dejes, vas a venir conmigo, no, no voy a. Quiero que te quedes conmigo. Y en ese momento, ese niño es a niña que se haga rapía si manos a la puerta de la escuela para no entrar. Pues casi la papá lo ha maledice, pero como no si vas para dentro, la maestra loja hacia dentro y el niño dice "Este es una cosa muy tormentosa". Aquí me están abandonando en este lugar y ese niño va a llorar, esa niña va a llorar allá dentro, va a estar angustiado y mamá va a regresar, se va a carrar la maestra, no va a querer jugar con los niños y cuando or llegue la salida y su mamá va a llegar porque llegará, bueno, la va a brazar como si fuera un milagro que hubiera llegado y le dice ahora sí que ya nunca te voy a volver a soltar. Y al día siguiente lo mismo y lo mismo y lo mismo. Ese niño, esa niña ansioso va a ser una persona que siendo un adulto, va a desarrollar una gran necesidad de reafirmación de otros. Es el adulto que dice "Te mando un mensaje porque no me lo contestaste". Pero es que estaba yo trabajando, no es que no ves como me angustio por esto. Yo pensé que te había pasado algo, pensé que te habían matado, pensé que te habían secuestrado, pensé que ya no me querías, pensé que estabas con otra persona. Va a ser el adulto celoso, el adulto manipulador, el adulto que está sospechando siempre que algo más hay, el que está teniendo la certeza de que lo van a abandonar porque no es digno de ser amado. ¿Por qué? Porque le dieron una creanza inconsistente, no atendieron mis necesidades y de pronto eso hizo que no pudiera confiar, lo que privileja con el apego ansioso de la desconfianza. Volvimos al mismo escenario, ahora un niño, una niña que llega el primer de la escuela, entra el colegio, ni siquiera voltea a ver a su mamá no se despide, entra como si nada, la mamá dice "Bueno, pues entró muy confiado, no lo ve como un niño muy seguro". Entra no interactúa, prefieren jugar, prefieren no interactar con la maestra, se va a solon rincón, puede parecer ese pequeño niño intelectual que está leyendo algo muy concentradamente, pero siempre solo. Porque ya perdió la esperanza, porque en casa ese pequeño niño sus necesidades no fueron escuchadas, no fueron satisfechas. Es el niño que le dijeron "Ah, hay una deslatamira, hay salatable, ponte a jugar, ¿qué quieres ahora o otra vez?". Es que quiero ir al baño, pues ve al baño, no me molestes, no ves que estoy ocupado. Es el niño que le dijeron "No, no, nada y llorar, ¿eh? ¿Quieres llorar? Te voy a dar motivos para llorar, para que yo les conganas". No ves que yo estoy muy ocupado. ¿Qué te falta ver? ¿Qué te falta? Tienes casa, tienes comida, tienes juguetes, tienes amigos. ¿Qué te falta? Bueno, ese niño no puede decir una cosa muy importante, ¿me hace falta tú? ¿Tú eres quien me hace falta? ¿Tú eres que no está para mí? ¿Tú eres quien ni siquiera me ve a los ojos porque tienes todo el tiempo los ojos en el celular? Y entonces parece que lo que está ahí es más importante que yo, y entonces ese niño aprende a no vincularse, ya perdió la esperanza, porque parece niño su mundo es frío y gris, para donde voltequen, nadie me va a ser caso, nadie me va a escuchar. Y es menos doloroso, ser yo el que rechace, que acercarme a pedir algo y se rechazado por otro, el que ni siquiera me pueda dar tu mirada y tu atención. Y por último, quizá el peor de todos, regresamos a la escena del niño pequeño entrando la escuela. Es el niño pequeño que le dice a su padre a su madre, no me dejes por favor porque me muero de angustia, no me vayas abandonando en esta escuela y el papa, es que tienes que entrar al colegio, lo siento pero tienes que entrar. Y de pronto el niño le dice ¿sabes qué? Entonces no te quiero volver a ver nunca, nunca en mi vida te quiero volver a ver si tú me dejas te voy a odiar para el resto de mi vida. Es el niño que estaba suplicando amor, de pronto lo rechace y le dice larga, te no te quiero volver a ver jamás, porque es un niño que sufrió mal trato, que sufrió abuso, es un apego desorganizado, es un apego muy confuso, porque justamente es así, se va a convertir en el adulto, que no vas a poder predecir, en un adulto que cuando va a trabajar, de pronto tienes racciones agresivas, violentas, explosivas, el que dices ¿por qué se enojó? Si no le dijimos nada, porque ya está acostumbrado a responder así, cuando siente que hay peligro que haya amenaza, racción ad inmediato con miedo y ese miedo conduce a la agresión. Entonces en el apego seguro lo que se fomenta es precisamente la confianza, en el apego ansioso es la angustia, en el apego habitativo es la desesperanza y en el apego desorganizado es el miedo, el miedo a que si yo pido algo me van a castigar, si yo digo que en el sitio algo me van a juzgar, y es un niño, una niña que vive con un gran miedo, pero también con una gran necesidad de ser amado, como todos nosotros. Por eso la pego le hacen falta relaciones públicas, no se trata de no tenerlo, se trata de cómo lo vamos a tener, cómo lo vamos a desarrollar, y uno pues a veces debería decir, hijo de papá mamá mejor me hubiera dejado alguna propiedad en el caribe, no, no, no este estilo de apego que de pronto me cuesta tanto el trabajo y que va y va a marcar mi relación es no solamente de pareja, va a marcar mi relación es laborales, va a marcar mi relación es con los amigos y va a marcar la relación conmigo mismo, porque el apego se trata de cómo aprendí a esperar de los otros el amor, cuál creo que es mi lugar ante los demás y cómo pienso que es el amor y los cuidados, duelen o no duele, confío o no confío, de eso se trata, por eso es tan fundamental de nuestra vida, todos nosotros desarrollamos apego, la pregunta es, ¿cuál es mi estilo, cómo lo estoy haciendo? y la gran pregunta que ya le hemos respondiendo, ¿se puede cambiar? o esto ya es una condena, esa es la pregunta, ¿cuál es mi estilo?
que todo seguramente están haciendo, porque de aquí se ve todo. Yo puedo ver en algunos de ustedes conforme yo iba contando esto, alguna lágrima, algún suspiro, él estará sintiendo, porque muchos de ustedes se identificaron. Con cosas que seguramente he visto con ellos, han entrado en escuelas. Pero se identificaron con algo de lo que ha hablado, porque esto es la experiencia humana, ella natural es humana. Esto es el apego, el apego vivo, más allá de la teoría, en cada uno de nosotros. (Aplausos) Hola, yo soy Fernanda Lozano. La verdad es que siento un honor de estar aquí contigo, te conozco de hace muchos años. Y tengo una pregunta con cara de tres. ¿Qué genera el apego? Mamá o papá, y a partir de que da, se empieza a reflejar. Muchas gracias, Fernanda. Gracias por tu pregunta. El apego se forma desde que nacemos. El apego se va a formar a partir de nuestros cuidadores principales, que normalmente son papá y mamá. Y digo normalmente, porque lamentablemente a veces pasa, que no están presente uno o no están presentes los dos. A veces pasa que una madre muere en hacer un hijo, por alguna razón, y es que no es que ese niño no vaya a desarrollar apego, lo va a desarrollar, pero lo va a desarrollar con otras personas importantes en su vida. De hecho, es cierto que los padres son los principales fundadores del apego en nosotros, pero también todas aquellas personas con las que vamos a convivir intensivamente, pueden ser los abuelos, por ejemplo, si estamos acuidados los abuelos, pueden ser hermanos mayores a veces inclusive, pueden ser tíos, todas las personas que estaron a nuestro alrededor, pero claro, se presupone que principalmente vamos a estar vinculados con la figura de nuestros padres, pero muy fundamentalmente, con lo que conocemos como la diada principal, que es la relación madre, hijo o hija. Porque es la primera, es la más básica, la más elemental, desde el vientre materno, ya venimos de alguna manera experimentando las emociones de nuestra madre, y al nacer muy probablemente va a ser la primera persona que nos va a recibir en sus brazos, y de ella vamos a recibir las primeras fuentes de esta forma, de apegarnos, que a veces hay personas, hay madres, que se presupone que por ser madre, tendría que amar incondicionalmente a sus hijos. Pero hay madres que no pueden hacerlo por alguna razón. ¿Qué pasa cuando eso pasa? Si esa madre que rechaza, es una madre fría distante y inexpresiva, ese niño va a desarrollar un estilo de apego evitativo, va a decir, "Yo no tengo esperanza", "Esta señora, mamá, no me responde, no importa lo que yo haga, no me mira, no me atiende, no me cuida, no me mima, yo ni siquiera voy a pedir eso porque ya sé que no lo voy a tener". Por eso hablaba yo de la desesperanza. Es que este rible escuchar de pronto, mamás enojadas con sus hijos, diciéndoles como si fuera una ofensa, "Eres igualito a tu padre". ¿Ya aún no sabe cómo recibirlo? ¿No? Gracias o "chin", ¿no? ¿Cómo respondo a eso? O que me digan igual lo mismo, "Eres igualita a tu madre, estás loca como tu madre". Bueno, ya en ese momento me doy cuenta, esos mensajes va a condicionar el desarrollo del estilo de apego más terrible que alguien puede tener, que es el apego desorganizado. Por eso dije, ese niño va a reaccionar, primero buscando amor, pero en cuanto sienta que no se lo dan y nadie se lo va a poder dar porque, como lo imagina, no existe. Entonces va a reaccionar con violencia, con rechazo. Es el que va a rechazar antes que lo rechazen. El que va a reventar una relación que podría haber sido buena porque tiene la certeza de que va a ser lastimado, vive con un miedo eterno. Imagínense caminar en una casa sí con una madre rechazante, caminar en la casa y no saber si el siguiente paso que voy a dar va a ocasionar en una explosión, es caminar como por un campo minado. Yo no sé si le va a aparecer o no le va a aparecer. Uno tiene que poder predecir a las personas con las que vive. De alguna manera yo no entiende que a la mejor un día manesiste de malitas y a la mejor no me hablas por alguna razón y dice, bueno, entiendo que ha estado estresado, pero no al minuto siguiente. Es decir, ¿cómo va a responder? Estoy jugando y de pronto me dice, "Ah, qué bonito que estás jugando". Y de pronto sigo jugando y me dice, "Ya, calla, te quiero, no me dejes concentrarme". Entonces digo, bueno, entonces que está mal. El que está mal soy yo. De pronto me dicen que me ponga a dibujar y de pronto me reclaman que cuantas hojas gasto y que si no tenemos dinero para pagar tantas hojas de papel, que debería ser más consciente de los gastos de la casa. De pronto me dicen que tengo que comer y acabarme en lo del plato y cuando veo que quiero más porque es todo muy rico, me dicen que aquí no es mesón, que yo ya que me debo conformar con lo que me dan, que no debo ser voloso, que además mis hermanos también tienen que comer. Entonces, ya no sé cómo van a responder, me van a cuidar, no me van a cuidar, van a sonreír, no van a sonreír. Y eso hace que desarrollamos un mecanismo de defensa muy extraño. Certe tan impredecibles como los adultos que nos crearon. Después, poder cambiando. Claramente hay cosas que podemos hacer. No estamos condenados, sino todos podemos aspirar, a tener un mejor estilo de apego, a relacionarnos de otra manera. Yo siempre he dicho que tan importantes amar, como saber amar. Y saber amar es saber transmitir el amor que se siente de manera que el otro pueda entender que su es amor, pero también la forma de recibir el amor. Porque muchas veces, sobre todo, por ejemplo, cuando tenemos apego ansioso, ya estamos con la desconfianza por delante. Y vivir en un miedo constante, en un peligro constante, peor que si de verdad existieron los fantasmas, eso vivir en esa angustia, que ningún niño ningún adulto tendría que vivir jamás. Jamás tendríamos que vivir con miedo. El amor no asusta. El amor recibe. Hola, mi nombre es Luis Mendela. Soy una fortuna de estar aquí. Y me pregunta, ¿por qué existe ese apego tóxico? Gracias Luis, gracias por tu pregunta. Y gracias por estar aquí también. Mire, la pego no es tóxico. Lo que es tóxico es la forma en que algunos niños son tratados. ¿Qué es tóxico? Aquello que enferma. Aquello que intoxica. Aquello que no es propio del organismo que lo tiene, pero que al consumirlo, al alquirirlo, se enferma. Y es eso. Y es una fortuna de lo desafortunado que es, porque no forma parte de nosotros. Nuestra naturaleza es amorosa inerentemente. Nuestra naturaleza es benevolente de forma natural. Cuando algo nos intoxica o nos salen ronchas, o queremos vomitar, o nos enfermamos, bueno, pero nosotros no somos los enfermos. Estamos enfermos por aquello que nos fue dado, que no era sano y saludable. Un niño pequeño no puede elegir como van a ser sus padres. Ya que hay una cosa bien importante que tenemos que entender. Nuestros padres y otras figuras significativas de nuestra vida. No nos pueden enseñar cómo es el mundo. Nos transmiten cómo ven ellos el mundo. Nos transmiten su visión del mundo. Pero un niño pequeño no puede hacer esta distinción todavía. Los niños pequeños dicen, "Mis padres me enseñan que el amor es así, que el amor duele". Entonces eso debe ser el amor. Pero no se pone a pensar, a mí me encantaría que un niño pequeño pudiera decir, "Ok, eso es lo que tú dices, mamá". "Es lo que tú dices, papá". Así es como tú ves las cosas. Pero yo no estoy de acuerdo. Y no puede decirlo porque como que no vas a estar de acuerdo. Si soy tu padre, si soy tu madre, el famoso, porque lo digo yo. Y entonces en ese, porque lo digo yo, entonces ya se acaba todos. Si es la ley, pues entonces hay que obedecer la ley. Porque aquí parece ser que mis padres a veces se constituyen en jueces jurados, fiscales y verdugos. Y yo volteo y digo, y me he abogado de fensor. No tengo alguien que me defiende aquí. Pues no, porque un niño pequeño todavía no tiene esa capacidad. Pero afortunadamente, de esos vínculos que podríamos llamar tóxicos, de esas dinámicas tóxicas que hay, podemos salir. Cuando nos volvemos adultos, empezamos a crecer y nos empezamos a cuestionar cosas. O incluso, cuando otra persona, por eso es tan importante un concepto aquí, que es la corregulación emocional. Es la capacidad de regular nuestras emociones a través de experiencias con otras personas que son capaces de cogernos. A veces en un niño pequeño, una maestra de la escuela, un compañero, la mamá de un amiguito puede dar una palabra de consuelo, una palabra de aceptación, una palabra de amor, que nunca ha recibido de su propio padre, su propia madre. Y de pronto ese descubrimiento, esa epifanía, ya se descubrir, me dijeron que soy listo, me dijeron que soy guapo, me dijeron que soy inteligente. Y no se parece a lo que me han dicho, que soy un tonto que es posible que no sepa cuánto es dos más dos, ni si la ha llevado en árbol o no, que que tengo en la cabeza. Te pronto alguien me dice, "muy bien, vas muy bien". Y ese descubrimiento, si lleguen del momento por tú, en el momento justo, es el antídoto contra esa toxicidad. Porque es el tipo de mensajes que vamos a ir guardando y vamos a ir contrastando después con el tiempo, para poder decir.
Ok, mis padres decían esto. Me quedo con aquello que me hizo bien, ya que yo que no, no, lo dejo ir. Porque me quedo con esos otros mensajes, de amigos, de maestros, de ventores, de madres de otros niños. Cuando aquella vez me dijeron que yo no tenía la culpa, que yo solamente era un niño, y que yo no era responsable de las emociones de mis padres. Cuando me lo dice en el momento preciso, se me abre un mundo de posibilidades. El mundo se vuelve otro, y empiezo a ver que quienes me dan estas indicaciones, estos guiones internos, son personas que también escriben esos guiones basadas en sus propios guiones. Los padres son como un reflejo del yo interior. Si ustedes ahora mismo fueran al baño y se vieran al espejo, porque no sé, se quieren lechar una peinarita o de centro una basurita en el ojo. Van al espejo y se ven en el espejo, y van a ver su reflejo, y está bien, pero tendré que entender algo. Es el reflejo, no son ustedes. Es el reflejo que el espejo les devuelve. Pero si van al baño, y ese espejo está roto, ¿sí? Y entonces van a entrar al baño y el espejo está, pero roto bien roto, ¿eh? Así, he hecho mil pedazos, pero ahí está en la pared todavía. Ní modo que lleguen al baño y digan, "Ay, ya me rompí". No, saben que el espejo es el que está roto. Un reflejo distorsionado, es porque el problema es del espejo. Tú no estás roto. Bueno, eso pasa a veces, en estas relaciones que enferman, son espejos rotos, que devuelven un reflejo. No de lo que somos, sino de cómo nos ven. De cómo nos ven, porque vienen también de sus propias infancias rotas. Entonces tenemos que reconocer, ¿no? Ese del espejo roto, no soy yo. Ese es un reflejo que el espejo me devuelve y que el reflejo puede ser muy fiera lo que soy o puede ser tan distorsionado como en estas ferias de las casas de los espejos donde ven más grande, más chico, más bordo, más flaco. Pero finalmente, ese no soy yo. Y a veces nos da risa con esos reflejos, ¿no? Pero nos da risa a un niño, cuando le devuelven un reflejo y lo que ve es un monstruo. Ese que le dijeron que era por haber tirado la leche, por no haber aprendido la lección, como se le dijeron que tenía que aprender. Pero siempre hay esperanza. Hola, ¿qué tal, María? Soy Eva Linsalazar. Se dice que a lo largo de nuestra vida, elegimos a personas que nos recuerdan a nuestros padres, a nuestros cuidadores. ¿Tú crees que es su es verdad? Y si es así, consideras que es sano. Y bajo tu perspectiva y tu experiencia, crees que podemos romper estos patrones? Gracias, Eva. Y Lingras, por preguntar. Sí, es correcto. Se repiten esos patrones. Y mira, voy a contar la pregunta un poquito de atrás para adelante. Esa es lo que nos pasa esto. Si el estilo de apego de nuestros padres, el que nos transmitieron es saludable, por supuesto que sí. Si mis padres fueron consistentes, amorosos, atentos, vinculados a mí, por supuesto que quiero repetir esos patrones. De hecho, los voy a repetir. Pero pensemos en los ejemplos desafortunados, que son los que nos vienen la cabeza frecuentemente. Y a mí me gusta mucho usar el ejemplo de la mamá cactus. Y es el siguiente. Imagínense que a un niño una niña pequeño, que está en una habitación, ¿no? ¿Dónde no hay nada ni nadie más. De pronto, en una mesa hay un cactus. Y ustedes conocen como son los cactus, ¿no? Tienen un brazo más largo y uno más corto y están llenos de espinas. Bien, a veces a niño ni una pequeña, lo dicen, mira, ¿es esto, mamá? El niño piensa. Sí, pero no ve nadie más. No hay nadie más. Y hay una necesidad de ese niño, esa niña. ¿Cuál es la necesidad de apegarse, de vincularse? No va a decir, a no, a mí me traigan una amada de verdad, no lo quiero. No sí. Cuando vea que nadie más llega, ese niño va a decir, bueno, si este mi mamá, pues me voy a acercar a ella. Pero hay un peligro. Ustedes ya lo entuyen. Primero, ese cactus no se va a mover para acercarse ese niño, esa niña. Ese niño, esa niña tiene que acercarse el cactus. Porque el cactus no responde. El cactus no se mueve. No mueve sus brazos para abrazar. Vendí todo Dios por la cuestión de las espinas. Pero la cuestión es que ese niño no va a renunciar esa idea, de esa necesidad de vincularse. Y entonces se va a acercar al cactus. Pero el primer acercamiento lo va a lastimar. Y se va a dejar un poco. Pero eso no lo va a renunciar a la necesidad de aceptación, de amor y de cariño. Entonces ese niño esa niña va a aprender una cosa. ¿Cómo acercarme al cactus? Y estar cerca de él de manera que me lastime lo menos posible. Pero además las espinas que sí se me claven y que produzcan dolor. Voy a ser como que el dolor no importa tanto. Y entonces ese niño va a aprender a abrazar al cactus. Va a aprender a dormir con el cactus. Pero va a estar sintiendo dolor permanentemente. Después va a crecer. Y le van a decir, ¿ya creciste? Ve al mundo, ve al mundo relacionarte. ¿Qué creen que va a buscar? Personas cactus. ¿Por qué? ¿Es absurdo? ¿Ciercarc tu lo estuvo lastimando? Sí. Porque así es como aprendí que es el amor. Recuerda en el estilo de apego se forma en respuesta a lo que me da el otro. Y yo ya aprendí en una maestría en soportar el dolor, en soportar la frealidad y hasta envincularme con personas medioverdes. Y entonces salgo al mundo y voy a encontrarme en el mundo todo tipo de personas. Me voy a encontrar personas amorosas, cariñosas y cálidas. Que me van a abrir los brazos y van a decir, ¿vend? Yo voy a decir, ¿no? ¿Y tú vas? ¿Por qué no? ¿Por qué no? ¿Si yo te quiero dar amor? No, tú no das amor. A ver, a ver tocame. No, no, no duele. Esto no es amor. Pero quién sabe qué será. Tú me quieres engañar esto no es amor. Entonces voy a tener a buscar personas cactus, personas que las timen. No porque me gusta sufrir, sino porque en millón de relaciones, en mi mapa mental, en mi estilo de apego, el amor viene condicionado por el dolor, viene condicionado por la falta de respuesta y viene condicionado por la frealidad. Y no voy a tener otro tipo de relaciones hasta que no aprenda que eso no es el amor. Y ese es el primer paso. El amor no tiene por qué doler. Como digo, el amor no tiene por qué asustar. Pero mientras no la aprenda, voy a seguir buscando personas cactus en mi vida. Entonces, sí. Yo creo que es afortunado cuando tenemos un estilo de apego seguro. Cuando podemos confiar y miren, y cuando el estilo de apego seguro no se imaginen con una persona de apego seguro, está así como diciendo, bueno, si te quiere decir, marchate, yo no tengo ningún problema, no te voy a extrañar. No, una persona de apego seguro sufre cuando una persona muere, sufre en una ruptura emocional. Se hace muchas preguntas igual que todos nosotros, pero hay una diferencia. Con el apego seguro, sabes que esto, esta pérdida, esta ruptura, no es lo que va a acabar contigo. Sabes que puedes, primero, apoyarte en otras personas, te puedes apoyar en la familia, te puedes apoyar a los amigos, te puedes apoyar en ti mismo también, porque sabes que vas a salir adelante de aquello que se te ponga en frente. Uno de mis autores favoritos, Carlos Castañeda, descién uno de sus libros. La diferencia básica entre un guerrero y una persona ordinaria, es que la persona ordinaria, todo lo que le pasa, lo ve como una bendición o una maldición. Y el guerrero, todo lo que le pasa, lo ve como un desafío. La persona de apego seguro, los revéses de la vida, los ve como desafíos, que están ahí para ser superados, no para aprender a vivir con ellos. Ve los cactus como una fuente de dida temporal cuando no hay otra, pero en cuanto llega la sociedad y llega la comunidad, agradece al cactus aquello que le dio, agradece a su mecanismo de supervivencia, aquello que le pudo haber dado, por eso aprendió a beber del cactus, pero no sale a buscar personas cactus. Porque este desafío está superado, mi infancia está superada. La infancia no es una maldición, cuando de adultos podemos reescribir los llones de nuestra vida y reescribir los llones de nuestra historia. Y recuerden algo, nuestro cerebro ha evolucionado, no tanto para ser nos felices sino como para sobrevivir. Cuando tiene los medios de seguridad y confianza, es cuando nuestro cerebro nuestra mente puede pensar, bueno, ahora sí, ¿qué voy a aprender? Ahora sí, ¿quién va a ser mi amigo? Pero cuando has vivido en un entorno de supervivencia, ya no te preocupas por la felicidad. Entonces nuestro cerebro se encuentra en modo de supervivencia y entonces va a preferir el camino conocido, va a preferir el cactus, porque se no me dejó morir, ya sé que dueli, pero hoy lo conocido. Entonces voy a tender a repetir estos patrones, solamente porque son los caminos conocidos, los que alguna vez me funcionaron. A ver, este ejemplo puede ayudar y ahorita me voy concretamente a qué se puede hacer en este caso. Vamos a pensar que ustedes van en una aventura por la selva, por el campo, por el bosque, es lo mismo. Lugar al volado, donde hay ríos, donde hay montañas. Llegan a la orilla de un río, lo tienen que cruzar. Es un río muy caudaloso, muy profundo, no no pueden atravesarlo ahí, porque la corriente se lo lleva. Pero de pronto a la distancia ven una balza y dicen, "ah, ya está la balza, no es de nada", y es más hay un etro lo que dice el que quiere aúsela para llegar al otro lado. Perfecto. Lo que me ayuda en ese momento a cruzar es una balza. Llego al otro lado del río y lo que viene ahora es un río.
la montaña y yo digo caramba como esta balsa me fue muy útil la voy a cargar para atrepar la montaña pero ya divinarán que ir cargando una balsa de pesada de madera mientras vas atrepar una montaña no es la mejor idea pero no las sueltas porque esa balsa te salvó la vida en un momento dado pero ya no te está ayudando a atrepar la montaña ya no puede seguir ascendiendo tienes que soltar aquella balsa le puedes agradecer lo que te dio pero la tienes que dejar en la orilla del río porque ahora lo que te sirve son otras herramientas para atrepar la montaña nuestros estilos de apego a veces los vamos arrastrando a través de los escenarios más diversos y más desafortunados cuando ya no nos funcionan si es verdad que me funcionó a hacer como que no me dole a nada para evitar que me siguieran el estimando pero ya no me funciona ya no puedo llevar esa conducta al futuro aunque sea la que mi mente me dice eso es lo que tienes que hacer si alguien te hace nojar no le hables leí del hielo así se soluciona las cosas es como cuando te preguntan que estás enojado enojada oye qué tienes y qué suelen responder hasta coro y no nos pusimos de acuerdo exacto y yo digo por qué respondemos nada en lugar de decir sabes que si estoy enojado porque quedaste de llamarme y no me llamaste si me siento molesto porque no cumpliste con tu palabra que en aquello que me dijiste que vas a hacer pero decimos nada porque uno dice para que le digo si nada va a cambiar entonces ese impulso a responder nada tendríamos que reconocerlo y después decir a ver ahi voy otra vez a decir nada ahi voy otra vez a zapatear cuando estoy enojado sin hablar ahi voy otra vez a sopar la puerta ahi voy otra vez a dejarlo en visto en el teléfono para que aprenda a que a mí no se me hacen estas cosas y ahi lo voy a tener a la congeladora hasta que aprenda la elección porque no mejor decir a ver la cosa más rara me dice una paciente el otro día yo siempre lo hiciste por mucho tiempo porque no hablas con tu mamá porque no hablas con tu mamá porque no hablas con tu mamá y su respuesta era no no no con mi mamá no se puede hablar mi mamá no escucha mi mamá es de esta manera mi mamá es de la otra y hace meja hablar un día yo creo que ya en desesperación me escribe me dice Mario que crees que hice que hablé con mi mamá y le digo y qué pasó esto es magia porque las cosas se empezaron a resolver entre nosotros primero me escuchó y yo también me di cuenta que yo tampoco la escuchaba ella entonces hacer algo tan contra intuitivo como en lugar de decir nada cuando si tienes algo porque sabes que tienes algo es decir sí estoy enojado estoy molesto estoy triste me siento frustrado y este es el primer paso para reconocer y para cambiar estos patrones si no vamos a estar condenados a la repetición porque vamos a acceder sobre estos viejos caminos que son los caminos conocidos ahora tampoco es que sea mostrontos estamos activando mecanismos de defensa que fueron muy útiles en el pasado pero la cuestión es que seguimos cargando cargando valsas cuando vamos trepando montañas y vamos cargando violets y arneces cuando vamos cruzando el río cal herramienta sirve para algo queda herramienta nos proporciona algo pero hay que saber la usar hay que saber la aplicar en el contexto adecuado entonces si siempre llevamos un martillo en la mano puede ser muy útil no cuando ves un clavo suelto ya está pero de pronto tienes un martillo en la mano y ves un bebé de pronto tienes un martillo en la mano y ves un postre muy sabroso de pronto tienes un martillo en la mano y estás junto a la persona que te gusta tanto pero tú no sueltes el martillo y a ver te voy a hacer un cariño pues no voy a comer mi postre no pues no voy a partir un huevo pues no y no quiere decir que los martillos no sean útiles es en donde y cómo lo estoy utilizando esos son los estilos de apego cómo voy a utilizar esto que sea que es natural en el ser humano esta forma de vincularme pero ustedes me dirán oye mario pero si me acerco alguien y me hace el feo si me acerco alguien y me traiciona la persona de apego seguro que creen que también sabe hacer poner límites si me acerco y me traicionas si me acerco me miente si me acerco y me las timas te dire oye así no así no porque eso me duele ah ah ah ah como te va a doler si bien es de una mamacáctusa si de allá vengo pero no estoy condenado a vivir en un en un territorio de pura suculenta no donde esté yo todo espinado todo el tiempo no no justo porque de allá vengo es lo que ya no quiero así no no basta y hasta aquí son palabras que usa una persona de apego seguro no la suena de apego ansioso porque dice no si le digo que no ya no me va a querer mejor mejor aguanto mejor aguanto porque al fin que ni me duele tanto en una paciente que me contaba como su novio la insultaba la minimizaba y cada vez que me contaba un episodio de estos siempre se raba diciendo pero Mario no pasa nada y Mario no pasa nada y y y donde le dije terminando una sesión sabes que me gustaría que en tu vida pasara algo porque nunca pasa nada sabes que me gustaría que pasara que un día dijeras basta no hasta aquí yo ya no puedo seguir permitiendo ese trato porque porque me quiero porque sé que soy una persona valiosa y porque sabes que eres una persona valiosa porque soy yo vean un cunero seleccione me de un cunero cuál es el bebé valioso y el bebé que no valí me explico entonces no tendríamos por qué cuestionan nuestro valor somos personas somos seres sintientes somos seres vivos todos merecemos el amado todos merecemos en queridos y aquel que se acerca nosotros para el estimarnos no así no así no muchas gracias pero esto esto no es para mí ese es el apego seguro en acción gracias por preguntar Hola Mario ¿qué tal? Soy Daniel Montesdeoca te agradezco mucho la plática creo que nos ayuda mucho a autoconocernos y saber por qué decidimos lo que decidimos mi pregunta sería cómo es que el apego influye en nuestras decisiones laborales imagínete una persona que está todo el tiempo angustiada pensando si estará haciendo bien las cosas en el trabajo si a su jefe le está apareciendo bien si se le suficiente con lo que estoy haciendo si tendré que estar dando más estarme todo el tiempo comparando con los demás no es que el se quedó más tiempo yo debería quedarme más tiempo no es que también trabajas a dos y domingo yo debería trabajar a dos amigos yo no debería estar descansando yo debería estar produciendo eso en estas personas que luego sienten mucha culpa cuando están en un día de asueto cuando piensan que tendría que estar adelantado al trabajo porque que va a decir el jefe cómo van a ver los compañeros recordemos por ejemplo con el estilo de apego ansioso es mucho esta busca de validación externa y entonces se puede proyectar en un jefe en un superior la figura de un padre una madre a la cual siento que tengo que darle gusto o a la mejor no a veces peor a veces me vuelvo conflictivo en el trabajo son estas personas que de pronto ya no sabes cómo acercarte a ellas porque de pronto están muy cooperadoras de pronto no te hablan de pronto reacciona en concierta agresividad y violencia y ya saben lo que dicen por ahí a veces nos contratan por lo que sabemos y nos despiden por quien somos o la manera en cómo somos entonces es un estilo de apego puede determinar la forma de relacionarnos por ejemplo una persona de pego evitativo le cuesta mucho trabajo hacer equipo y trabajar en equipo y esto lo vemos desde la escuela personas que dicen hay no trabajo en equipo no que infierno mejor hago todo yo es que los demás trabajan yo o mejor todo solo cuando la mamá te dice oye porque esta no era trabajo en equipo sí sí sí pero yo la vosotros porqué lo mejor yo quiero sacar buena calificación entonces esto hace todo y los demás bueno pusieron otro bacer todo no porque porque no sabes trabajar en equipo porque ya no puedes confiar en los demás porque piensas que los demás necesariamente lo van a ser mal porque piensas que tú lo tienes que hacer todo que más vale solo que mal acompañado y ese tipo de cosas cuesta mucho trabajo hacer amigos en el trabajo o te ases amigos prácticamente de cualquiera y confías demasiado pronto o no confías entonces imaginar los estos vínculos en nuestro desempeño laboral como influyen en nuestras relaciones también por ejemplo yo creo que esta frase de yo no vine al trabajo ser amigos la inventó uno de apego evitativo porque hay porque también el trabajo se hace en amigos no eso eso es yo no vine a que a caer les viene a todos somos seres sociales o sea si importa el de apego evitativo diría a menos importa si les caigo bien o les caigo mal por ejemplo un mal líder llamando un mal líder a una persona que no gestiona bien su emoción es curiosamente es el que podrá decir a menos me importa si soy popular aquí se tiene que hacer lo que yo digo hay por cierto eso decía un padre un amare a mí no importa que me quieras con que me tengas miedo es suficiente entonces crear formar liderer o trabajar bajo estos esquemas se vuelve algo que no solamente perpetua estos estados sino puede a través de la corregulación emocional contagiar a otras personas de esto y también puede de alguna manera afectar nuestro desempeño laboral.
porque finalmente vamos a pensar que hago todo bien como se espera, mi satisfacción no está plena. Siempre voy a pensar que algo que de a deber, siempre voy a pensar que lo pude haber hecho mejor, siempre voy a pensar que un día me van a descubrir, que soy un fraude que no soy tan como creen. Este famoso síndrome del impostor y todas las cosas que se derivan, pero la raíz de todo esto, incluso de nuestra autoestima, tiene que ver con nuestros estilos de apego. Porque si les suen estos ejemplos a depronto, oye, este parece una persona de baja autoestima, una persona que quiere ser complaciente todo el tiempo, si les suena eso sí, es así, porque finalmente, ahí está la base. Pensemos que estos estilos de apego son como el guión y nuestra vida es como un teatro y este es el escenario donde desempeñamos. Si siempre vamos a estar desempeñando nuestros roles en estos guiones, habría que preguntarnos, pues qué personaje soy, qué personaje me asignaron, soy el eterno complaciente, soy el solitario que todo lo resuelve por sí mismo, soy el inestable, no, podría ser el personaje del loco, que nunca se sabe cómo va a reaccionar. O soy la persona que puedes decir, a ver, hay papeles que yo no quiero representar. Y es cierto que. Me acuerdo que me decía una paciente, tenía una jefa, una líder de su equipo, que era una persona según me contaba de ella muy explosiva y muy irasible, pero mi paciente era muy vulnerable. Yo creo que hice juntar un estilo de apego desorganizado con un estilo de apego ansioso y siempre la quería complacer, pero no podía complacerla. Y como no jodía complacerla, aquella jefa siempre le gritaba y le regañaba. Y llegó un día que le dijo esta señora, esta líder, cuando le empieza a gre. Es que no es posible que no me entregue las cosas como son, yo te lo dicho muchas veces y mi paciente se pone a llorar. Y le dice, "Ay, ya te vas a poner emotiva". Y me lo cuenta en sesión, me dice Mario, me dijo eso. Te digo, "Siempre se le puede responder". ¿Y tú también? Yo me pongo motivas a la angustia y tú te le pones emotiva hacia el enojo, porque el enojo también es una emoción. Las dos estaban emotivas. Pero el que ocurrioso que reconocemos a una persona emotiva, nada más cuando llora. "Ah, ya está bien emotivo". Una persona enojada es una persona emotiva. Una persona feliz es una persona emotiva. Una persona curiosa es una persona emotiva. Las emociones nos mueven. Y entonces tenemos que reconocer toda emoción también como una parte de nuestra experiencia humana. Ya sé que nos han dicho que hay emociones positivas y negativas. Y es cierto, pero las negativas no son malas, como las positivas no son buenas. Igual que la balza, igual que el martillo, todo es útil en algún contexto. Y donde aplica que hay a tristeza, la tristeza es bienvenida. ¿Dónde aplica que hay alegría? A la alegría se le ve los brazos. ¿Y dónde aplica que hay enojo para poner límites? Se dice, "Eh, no". No, no, no. No me gusta que me hables de esta manera. No me gusta que me grites. Pero cuando tienes mucho miedo, de que si pierdes este trabajo, nunca vas a volver a conseguir otro. Como tienes mucho miedo de que todos te critiquen y te vean como una persona conflictiva, mejor. Como dicen, "Calladita, me veo más bonito". Porque así no hago olas, pero me voy tragando, me voy aguantando, voy aguantando estas espinas, de este cactus, y lo voy padeciendo. Entonces nos quedamos en trabajos poco menos que convenientes para nosotros. A veces nos quedamos en lugares que no corresponden con lo que queremos, que no nos transportan a nuestro futuro mejor, a nuestros sueños, lo voy a decir así. Eso nos puede pasar con un estilo de apego que no es un estilo de pego adecuado. Vamos tolerando o vamos saltando de trabajo en trabajo. No encontramos satisfacción. Cambias seis veces al año de trabajo. Y uno dirá, "Estás explorando". Sí, pero yo tiene 57 años. Como que la exploración dura un poco más allá de lo que debería, porque no ha logrado estabilidad. Y luego si eso nos vamos a las relaciones de pareja también, donde también dice suje, "Me pasa lo mismo". Este es un espejo, este escenario, es el mismo. Una más cambia en la escenografía. Puedes poner una escenografía a una oficina, la escenografía de una familia, la escenografía que quieras. Al final, el problema son los guiones que hemos aprendido a leer y que vamos siguiendo, por eso estamos repitiendo patrones. No importa que nos pongan aquí al Dalai Lama y aquí podríamos tener a Gandhi. No importa, les vamos a causar conflicto. Si no tenemos un estilo de apego saludable. Hola, Mario. Yo tengo una pregunta sobre cómo los padres pueden sanar sus heridas para no transmitirlas hacia los hijos y también un poco cómo como hijos podemos entender ese proceso. Gracias por la pregunta. Es complicado, porque. tener que otra persona cambia, implica que la otra persona primero quiere la cambiar. Pero para creer cambiar, tienes que darte cuenta que algo tiene que ser cambiado. ¿Por qué te digo todo esto? Porque para mí la palabra, el concepto es humildad. La humildad que combate la rogancia, que combate la soberbia y que combate esta idea que como soy tu padre, soy tu madre, yo lo sé todo. Y tú no me puedes cuestionar absolutamente de nada. Así sea su niño pequeño, o sea, es una persona de 50 años. Yo soy tu padre, soy tu madre y soy incuestionable. Es que parece ser que al momento en que tenemos un hijo. que tener un hijo es diferente a ser padres, porque ser padres es más activo, tener un hijo es un hecho biológico. Pero ser padres es todo un proceso. Pero pasa que de pronto parece ser que nos volvemos seres omnicientes al nacimiento de un hijo. Yo soy Mario Guerra aquí, sin un hijo. Mi primer hijo, al segundo siguiente, y a mí me convirtieron a alguien incuestionable y a un especie de Dios. No, la humildad. La humildad de decir, yo también aprendí cosas. Yo aprendí muchísimas cosas de mi padre, muchísimas cosas de mi padre, y muchísimas cosas de mi madre, que me han servido mucho a lo largo de la vida. Pero también te voy a reconocer que aprendí muchas cosas de ellos, que son guayas que yo no quiero seguir, que no quiero seguir, porque no me vienen bien. ¿Por qué eran de otro tiempo, de otra época? ¿Cado de otra realidad diferente? ¿Por qué eran de otro camino diferente al mío? Yo agradezco todo lo que me enseñaron, pero digo, esto sí me lo quedo, y esto no me lo quedo. Pero nunca voy a poder ver eso, sino tengo esta humildad de preguntarme, ¿qué estoy haciendo? Deberíamos acercarnos a los hijos y preguntarles. No como dije a su momento, cuando les hacemos este inventario, a ver, ¿qué te faltó? Casa, comida, juguetes, escuela, deportes, ¿tú viste todo? No, es preguntarle. ¿Qué sientes que te faltó? ¿Qué te gustaría que yo hubiera hecho diferente? ¿Qué te gustaría que hiciera diferente ahora? Mamá, papá, me gustaría que no criticaras mis decisiones. Mamá, papá, me gustaría que supieras sentir que tengo un poco de apoyo. Pero claro, si la respuesta es. Bueno, pero ¿cómo te va a dar mi apoyo? ¿Eso es por la tontería? Bueno, pues ya vamos para atrás otra vez, ¿no? ¿Cómo necesitas mi apoyo? ¿Cómo lo necesitas? ¿Qué necesitas de mí? A veces pensamos que tenemos que dar la gran lección, la gran perorata a los hijos, chicos o grandes. Y a mi me ha pasado que a veces con un abrazo las cosas se resuelven mucho mejor. Pero no es porque se alabraso, terapia, tan sonada por ahí, sino porque un abrazo transmite esto, esta aceptación. Este. ¿Cómo no te voy a querer? ¿Cómo no te voy a querer a pesar de tus enojos? A pesar de que vayas y vengas y. ¿A cosas que haces que no me gustan claramente? Hay cosas que me gustaría que hicieras de una manera diferente. Pero sé que yo no puedo tomar ese camino. Porque es tu camino. Y sé que muchas cosas te vas a llevar. Pero entonces sería esta humildad. Y este es el camiento. Mira, ya salió mi nuevo libro que se llama, "Ya déjame en paz, mamá, y tú también, papá". Uno dice, "Claro, yo lo voy a comprar para poner a mi madre lo límites". Y ahorita me vais a escuchar. Ya déjame en paz, mamá, no es callate la boca inóable. Ya déjame en paz, no es ella, no es él. Son esas voces internas que tenemos ya. Que nos siguen oradando la cabeza. Cuando no está diciendo, ahorita voy a hacer. Pero estoy haciendo más claro que me diría mi mamá en este caso. Piense a ustedes de muchas cosas de las que hacen. Que me diría mi mamá si su pierda lo que estoy haciendo. Me diría que eso no se hace, me diría que así no. Me diría que mejor de esta manera me daría su forma de ver el mundo. Entonces, yo creo que siempre era la aproximación más amorosa. De decirle, "Papá, mamá, ¿ne gustaría que me conociera soy?" ¿Por qué conociste al que fui? Claro que sí, hasta tienes fotos ahí. Me tienes fotos en la feria, tienes fotos en mi cumpleaños. Pero sabes qué, ya tengo la edad que tengo. Y creo que he cambiado. Y creo que también tú has cambiado. Me gustaría que nos conocíéramos, que nos reconocíéramos, que nos volvíéramos a dar la oportunidad de conocernos quién somos hoy. Pero eso solamente pasa por las conversaciones, por esta aproximación. Por esta aproximación no violenta, no amenazante. Ah, como ya fio terapia, ya me dijo el terapéuta, que tú eres la causante de todas mis desgracias. Y ahora me tienes que escuchar. O pues quién quiere escuchar eso yo francamente no. Una vez con mi propia madre, mi mamá vive todavía. Ya nos acorda de nosotros, porque nos ve y nos pregunta cómo nos llamamos. Tiene 95 años. ¿Esta? Pero un día, ya siendo un adulto, la visitamos fines de semana y vamos a la casa de los padres. Y un día estando en la mesa, mi mamá, como cualquier día, nos estaba regañando a todos. Es que tú esto, tú aquello, tú lo otro. Y yo más el que y le dije, "Mamá, no me gusta que me regañes". A mí me gusta mucho más.
me gusta mucho estar contigo. Pero tú me regañas mucho de cosas que yo no entiendo por qué. Si hay algo que te gustaría que cambiara dímelo, pero te voy a pedir que no me regañes. Porque si tú me regañas tanto, yo voy a seguir viniendo, pero no me voy a sentir bien y no me quiero no sentir bien cuando soy contigo. Te voy a pedir que por favor no lo hagas. Si es su silencio en la mesa, todos mis hermanos así. Volteando a ver a mi mamá, volteando a ver a mí, dije no quise barbarmos a Farrancho. Mi mamá me miro y me dijo, "Sí, está bien." Y a partir de ese día, a mí, nunca me volvió a regañar. A mis hermanos sí. Eso, ¿no? La humildad. Los limites amorosos. Si le tengo que reconocer a mi madre esa humildad que tuvo en ese momento, como a mi padre también te voy a reconocer esa humildad. Como yo también, tengo que revisar mi propia humildad. Porque yo no puedo ser el padre humny siente que todo lo sabe, que nunca se equivoca. Aunque es divertido a veces ponerse en este papel, pero no. No, es también aprender, pero estar dispuestos. Cuando no se está dispuesto, cuesta mucho más trabajo. Y es cuando no tiene que tomar distancia para no seguir lastimando y no seguirnos lastimando. Gracias por preguntar. Mi pregunta es, ¿puedes acarle a una ventaja a la pego en caminarlo hacia algo positivo? Gracias Alejandro. Gracias. Sí, claro. Porque a pego vamos a tener. La cuestión es como lo vamos justamente encaminando. Como lo vamos encaminando hacia un espacio que no sea más útil, que no sea más benevolente, más beneficioso para nosotros y nuestro mundo de relaciones. Sí, afortunadamente sí es posible cambiarlo. Si bien es cierto que la estilo de apego se forma en la infancia en los primeros años de nuestra vida a través de la creanza con nuestros padres. No es una condena, no es un tatuaje indeleble, y hasta los tatuajes ahora ya se pueden borrar, no es cierto. Entonces, si se puede, pero requerimos varios elementos. El primero es tener conciencia. De que algo, algo no está como yo quiero que esté conmigo. Algo pasa. Y eso pasa por encontrar patrones. A ver, porque siempre me toco personas que me traicionan. Porque siempre me toco personas frías y distantes. Porque siempre me toco personas que abusan de mí. Y uno empieza a pensar, ¿se la mala suerte? ¿O quién es el común denominador en todas esas relaciones? ¿Se le yo? Y es el primer paso. Primero reconocer, ¿qué será lo que debería mejorar? ¿Para qué esto empieza a cambiar? Luego viene obviamente la voluntad y el compromiso. ¿Qué tengo que hacer? A veces la ayuda y el acompañamiento de un terapéuta puede ser la mejor idea. Pero a veces incluso modelar, observar a otros. De pronto tú dices, "A ver, ¿por qué será que mis parejas siempre dicen que soy manipulador y muy controlador?" A ver, me voy a observar. Claro, porque a los cinco minutos que no me contestas, ¿dónde estás haciendo? A ver, mandame una foto, prueba de vida, ¿qué con quién? Y entonces me doy cuenta que las personas que está junto a mí, mis amigos te dice, "Oye, ¿y tú no vía?" "Yo, pues, está en su casa, pero no le vas a escribir." "No, pues ya les escribí hace rato." "¿Y si se salió?" "Pues, pues se salió." "¿Pero a dónde fue?" "Y tú, pues no sé, ¿qué persona tan rara?" Pero empieza a voltear a la ver a otros, que de pronto hacen lo mismo. Y tú dices, "¿Agray?" "¿Será que hay otra manera de relacionarse que no sea siempre estar pidiendo pruebas, pidiendo refuerzo, pidiendo validación constante?" Las personas que nos rodeamos se vuelve bien importante y es algo de lo que casi no se habla. Porque siempre buscamos este proceso, la terapia para mí, y ve, "Tiaterapia, eso somos rebuenos para mandar la gente a terapia." "Ve, teaterapia estás bien mal", ¿no? Y decimos a lo espejo, "Este sería bien interesante." Pero además, si tenemos que entender que en un contexto social, en un contexto cultural, también las otras personas influyen. Claro, si te vas a rodear de personas que son de pronto tan manipuladoras, controladoras o medio paranóicas como uno, ¿no? Si te tocas con alguien de, "Oye, ¿qué estás haciendo?" "No, escribiendo lo minó, ¿y a ver dónde está?" "Sí, yo también a la mía, ¿si?" A ver, ¿qué estás diciendo? "Pues que me di, que me mando una foto, tienes razón." "Mandame foto." "Pues eso no ayuda, ¿no?" Porque son personas que están alimentando y aquí pasa algo que yo uso la palabra macabro con el asunto. Una persona de apego seguro no va a atender a relacionarse con una persona de apego ansioso, evitativo, ni disorganizado. Una persona de apego seguro se siente más confiada con una persona de apego seguro. Y entonces, ¿qué quiere decir eso? Pues que entonces las personas de apego ansioso, evitativo y disorganizado se van a relacionar entre ellas y se van a alimentar entre ellas. Porque la persona de apego seguro dice, "Yo no entiendo esto, yo no sé por qué me pregunta esto, porque más el otro, yo mejor me voy a saber poner límites." Entonces, tendríamos que buscarnos, procurarnos, no solamente la reflexión necesaria esto que estamos haciendo, este acuto conocimiento, de poder edificarnos con algo de lo que aquí estamos conversando. Si no también estar dispuestos, a buscar cambiarla a algunos otros. Ya sea pidiendo ayuda, la persona de apego seguro también puede pedir ayuda sin ningún problema. No es la que dice, "Yo teniendo pacientes que de pronto les suelo en el teléfono interápio." Mario, ¿este voy a contestar yo? ¿Cantes esta bien? ¿Cantes están? Sí, bueno, esto yo no la junta, luego te marco. Ah, perdón, Mario, es que no quiero que sepan que vengo con el loquero, ¿no? Yo sí. Gracias. Y personas que dicen, "Sí, estoy en mi teléfono ahorita, te marco en un momento." Y que el ganan la llamada. Ya desde allí, ¿no? ¿Donde no tengo que estar ocultando como si fuera un defecto? Tenemos que entender algo. La forma que ustedes tienen de relacionarse, su patrón de relación, no es un defecto de la personalidad. Es un estilo que ustedes tuvieron que desarrollar para sobrevivir en el entorno que sobrevivieron, efectivamente. Y que ahora ya no es de utilidad en muchos contextos, tenemos que crecer. Yo ya no me sigo poniendo el traje de marinero y toque en el punyaco cuando tenía tres años. Porque ya no me queda. No sigo cargando la balza cuando voy a la montaña, porque ya no me es de ayuda. Tengo que vestirme de una manera distinta. Tengo que llevarle herramientas distintas, que me pueden facilitar la vida. Y estar dispuesto a eso. Pero también bien importante, las personas de las que nos rodeamos, las personas que frequentamos. Yo, veces digo, hay amigos que los podemos querer muchísimo, pero no deberíamos seguir su ejemplo. Y los podemos querer mucho. Y tampoco los podemos ser cambiar. Pero cuando uno se da cuenta que uno puede ser un motor de cambio, no solamente para uno. Si no uno sin quererlo, en estas habilidades de corregulación, poder decirle una persona angustiada. Tranquilo. Seguramente ahorita te cuente esta el mensaje. La que vas a mandar un mensaje a su minuto. Tú no sabes que esté haciendo. Yo, veces les digo a las personas, cuando me tocan personas ansiosas del otro lado del mensaje. Mario te manda el mensaje. Te digo, es que tú no sabes lo que estoy haciendo de este lado. No sabes si me estoy bañando, si estoy comiendo, si estoy con un hijo, si estoy. No sabes que estoy haciendo de este lado. Tú piensas que uno estaría del otro lado y ya de. Como asalto de mata, ¿verdad que eres un tromensaje? A ver, ¿a que eres un tromensaje? No es así. Al menos tengo que sacar el teléfono para contestarlo. Entonces, empezar a hacer esta. Este modelaje de regulación en la sociedad también ayuda. Somos personas que a veces, miren a raíz de la pandemia, en la ansiedad al nivel mundial subió un 20% y no ha vuelto a nivel de esprepandemia y no sabemos si va a volver. Pero la ansiedad no viene del aire. Somos nosotros, los que conducta ansiosas, podemos ir contagiando de pronto a los demás en esto. Entonces, esta regulación nos permite autoregularnos y corregularnos y esa es una de las grandes cosas que podemos hacer. Además de buscar ayuda cuando se necesita. Eso siempre es importante. Porque hay personas que dicen yo no que vergüenza, yo ya debería, porque es otra forma de la pego desorganizado. Tú debería resolver tus problemas por ti mismo. Tú no tenías que pedir la llunad a nadie, que va a saber el terapéuta. Seguramente, yo estoy en un problema que tú. No y seguramente también los tenemos. En promedio, el 70% de las personas abandonan la terapia en la tercera sesión. Y la abandonan porque sienten que no están cambiando. Y yo les digo, ¿y cómo va a sentir que estás cambiando? Contre sesiones. Esto es un proceso. Va a haber recaídas. Por supuesto que va a haber recaídas. Sería ideal que pudiéramos decir. A ver, ya identifique que tengo un estilo de apego ansioso. Ya identifique que tengo un estilo de apego evitativo. Muy bien, el mundo parece, por favor. Voy a recrear el mestillo de apego, nadie se mueva. Todo quede como está. Yo voy a recrear el mestillo de apego. Y cuando la regle, les quito la pausa y volvemos a la vida. No se puede. Y no es necesario. Por ahí escuchado personas que dicen, no deberíamos relacionarnos con nadie ni tener hijos, hasta que no tengamos un estilo de apego saludable. No, pues ya nos hubiéramos extinguido. No. Hay cosas que tenemos que hacer en el camino. Hay cosas que tenemos que hacer en el camino y vamos a recaer. Pero no es lo mismo. Volver otra vez. Asotar la puerta. Cuál es la puerta. Si no, no.
cuando estoy enojado y crearme un conflicto con la persona que viva en mi casa, a volver a soltar la puerta y regresar y decir, "Perdón, otra vez volví a soltar la puerta porque estoy enojado". Ya habíamos hablado que esto es algo que no quiero hacer, pero también habíamos hablado que me está costando, pero te quiero pedir, perdón, nuevamente, por haber hecho esto, pero esto me ayuda a recordar que no es algo que yo quiero hacer. Esa es la gran diferencia, esta toma de conciencia y este reconocimiento. Si se van a volver a caer, claramente se van a volver a caer. ¿Cómo aprendímos lo fundamental de la vida? ¿Cómo aprendímos ustedes a caminar? A poco se levantaron caminando, así de, que da el madre como estás, mira. ¿Cómo aprendimos a hablar a du, al da? ¿No aprendimos a hablar un día de la nada y decimos, "Madre te quiero recitar una poesía que acabo de similar"? ¿Cómo aprendimos a comer? Insusiándonos, con ensayo error, todos ensayo error. Bueno, aprender un estilo de apego distinto, es tan importante y tan complejo, como aprender a comer por uno mismo, como aprender a caminar, como aprender algo fundamental para la vida. Claramente vamos a caer en viejos patrones, pero esos viejos patrones no son una mala noticia, son el recordatorio de que estamos avanzando, son el recordatorio de que estamos por buen camino. Mario, pero ¿cómo va a ser el recordatorio de eso? Claro, porque antes te pasaba que asotabas la puerta y no te daba cuenta y ni siquiera te disculpabas. O ya te das cuenta, eso te hace sentir mal, regresas a disculparte y es su taza de reforzar el deseo, necesito modificar esto, necesito confirmar, necesito tomar pausas, necesito tomar un espacio, eso, ¿qué vamos a recaer? Vamos a recaer, porque recuerden esto, es como un surco, vamos a tener salir del surco, pero nos vamos a caer otra vez, pero la perseverancia y aquí hay una palabra, como dije, con los padres que se necesitan como padres, humildad para reconocer que hay cosas que hemos enseñado, que no son más afortunadas, y en este caso la palabra es perseverancia. La perseverancia es distinta a la ter quedar. Por la que la ter quedar es creer hacer lo mismo y lo mismo y lo mismo queriendo tener resultados diferentes. La perseverancia es hacer una cosa y si esa no funciona, hacer otra y si esa no funciona, hacer otra hasta que obtenga el resultado que estoy queriendo. Tenía yo un maestro norteamericano que me contaba y dice "algun a vez fui a perder esquiar", me dijo, me fui a Aspen, yo quería esquiar y llegué y estaba muy emocionado, porque el primer día que llegué, yo no sabía esquiar, vi como niños, personas mayores, hombres, mujeres se lanzaban, este de la loma con sus esquís y yo dije no, ya está, y me contraerte el mejor maestro de esquí. Llegué a esa clase y me dijo muy bien, ponte los esquís, me puse los esquís, a ver, abrochate los muy bien, ahora, desabrochate los esquís y el otro, ok, me desabroché los esquís, vuelve a traer los abrochar, abrochate los esquís, vuelve de los abrochar y esa fue toda la elección del día y dijo, "oh, yo quiero esquiar", por eso, esta es la primera elección, ok, y el maestro me dijo, seguramente mañana y ahí va a ir a un perder esquiar, llegué, ok, abrochate los esquís, muy bien, ahora, toma los bastones, ajustate los bastones, muy bien, quita de los bastones, quita de los esquís, vuelve a poner los esquís, vuelve a poner los bastones, ya me contó, mi maestro dije, este tipo me está estafando, todo mundo, yo los veo que se lanzan por la montaña, esquiándole la primera clase y este, los esquís y los bastones, tercera clase, algo parecido, cuarta clase, es, ponte los esquís, ponte los bastones, ajustate, ahora, tírate el suelo, tírate el suelo, sí, de lado kite, ahora levantate, ahora quita de los esquís, ahora quita de los bastones y él le dijo, "sabe que, usted me está estafando, porque yo quiero aprender esquiar, exacto, por esto es aquí, mañana te vas a poder lanzar por fin por la loma, llegué al siguiente día, me dijo y entendí, entendí lo que estaba pasando, porque cuando me lancé, me di cuenta que todos los que se habían lanzado en la primera sesión sin aprender nada más, estaba tirado con un esquí por allá, el bastón por allá, patas para arriba, todo era un caos, y yo pude bajar y si me caí, pero no se me se afaron los esquís, porque no se había apertado bien, y se me soltó un bastón, pero pude otra vez ponerme lo yo solo y pude llegar al final lo que casi nadie pudo hacer. A veces queremos el resultado sin pasar por el proceso, pero caernos implica lo más importante como saber levantarnos, y culturalmente se nos enseña que no deberíamos caernos, que no deberíamos ir patras ni patomar impulso como se dice, pero yo digo, entonces, ¿cómo aprendemos? Dile, "dile eso a un niño", no existe esta frase que dice, "si no vas a hacer las cosas bien mejor no las hagas", yo digo, ¿quién inventó eso? "dile eso a un niño que está aprendiendo a caminar", "ah no, si no vas a aprender a caminar bien, mejor no camines nunca". Dile, "si no vas a aprender a ver bien, mejor nunca hables". "Mejor nunca comas por ti mismo". ¿No? ¿Volveríamos, volveríamos seres parasitarios? No, no hacemos eso, ¿por qué lo hacemos con nosotros? ¿Por qué esperamos de nosotros el resultado inmediato? Pues por nuestro estilo de apego. Claro, ya me estoy sintiendo tonto, siento que yo no progreso, siento que los demás lo hacen mejor, siento que todo mundo le está yo no bien, y a mí no, porque sé claro, tenía razón mi madre. Soy un terco, soy un tonto, tengo cabeza de piedra, soy un asno. Y empiezan esas voces otra vez, y ahí recordamos el diálogo de mi mamá y tú también, papá, son esas voces internas que se nos van quedando. Entonces, sí, sepan que todo lo importante en esta vida se aprende a través de un proceso de ensayo, error. Y así es como se logra la perfección, así es como salimos del otro lado, cuando no es que bitemos caernos, si cuando aprendemos a levantarlos. Ese es el camino. Y gracias por preguntar. Hola, Mario, mi nombre es Amanda. Mucho gusto. Mi pregunta va enfocada a la vida diaria. Todo el acceso a las redes sociales, a los medios, ¿tú crees que ha cambiado la forma de apego? Mira, yo recuerdo para hacer un médico suizo de la edad media que decía, todo es veneno, nada es veneno, todo depende de la dosis. Yo no creo que las redes sociales y los medios de comunicación hayan venido a provocar los ansiedades, sino es la manera que los usamos. Ha sido un vehículo para poder estar cerca en esta comunicación distante a través de la mensajería instantánea. Y fortalece eso un vínculo de apego. Pero también han servido como vehículo para personas que desaten su ansiedad allí, en esta inmediatez de las redes. En este de pronto observar y descontextualizar una publicación, ¿por qué le pusiste la hay que esa persona? ¿Por qué? ¿Dónde estabas? ¿Por qué estabas más feliz en esta foto? Yo he tenido personas que de pronto en su muro de sus redes sociales tienen fotos que están por ahí en una cumpleaños con una pareja anterior, por ejemplo. Y entonces, ¿por qué estabas más feliz con él ahí? ¿Por qué no estás tan feliz conmigo? Porque ahí se ve que lo estaba disfrutando conmigo lo está sufriendo, verdad? Claro, entonces se ha envuerto un vehículo como para dar renda suelta a nuestras ansiedades, a nuestras formas desorganizadas, pero es la manera que las usamos. ¿Y cierto? ¿Y si te pusiste el dedo en la llaga algo bien importante? ¿Cómo es posible que en la pandemia hayamos estado en el confinamiento, muriéndonos de ganas por salir a abrazar, a celebrar, a estar con los nostros? ¿Y de pronto parece que se nos ha olvidado aquello? Nos damos cuenta, por ejemplo, que hoy muchas personas ya les cuesta mucho expresar emociones no verbales con el rostro, por ejemplo, porque son niños que han sido creados en generaciones donde ya no hago mucho esto. Ya no lo hubo porque ahora la vista y el rostro están en el teléfono celular. Ya no están acá. Entonces ahora es, mira, mamá este dinosaurio, hay que bonito te quedó. Mira, papá, lo que estoy haciendo. ¿Habéis que divertido? Entonces ya no hay esta parte de. ¡Oh! ¡Oh, la heridimujastyón dinosaurio azul! ¡Oh! ¿Qué padre te quedó? ¿Y esta cara del niño sí de. Sí, sí, cierto. Yo lo hice. ¿No? Esta gesticulación hemos estado perdiendo mucho esto en estas generaciones, precisamente porque estamos muy inmersos, como nos han dicho que somos multitarea. Y la realidad es que si podemos ser dos cosas a la vez, pero la calidad de esas interacciones disminuye muchísimo cuando se trata de estar con alguien, particularmente con cualquier persona, pero con cualquier niño pequeño no deberíamos en su presencia, salvo que fuera verdaderamente imperioso, estar atendiendo el teléfono celular de manera constante. Yo sé que los ríls son divertidos, pero no deberías ser más divertido lo que tu niño está haciendo, no deberías ser más divertido. Hay que el sonido de los carritos que no están divertidos. Como esto miran nada más el gato con un sombrero. ¿Y qué cosa más maravillosa? ¿Tú tienes un sombrero y un cato? No, entonces, ¿para ese crecato con el sombrero es más divertido? ¿Qué puede decir que lo sea? Pero tenemos una responsabilidad también, que estoy transmitiendo, que mensaje estoy mandando. Entonces, no son esas redes. Yo no debería poder auto-regularse también. ¿Cuántas veces no has querido hablar con alguien? Y le dices algo, "Oye, te quiero contar algo y la persona está en el teléfono móvil". Y hasta que llegue momento sabes que, ya mejor lo olvidarlo. Tiene que te gogan a descontarte. ¿Por qué si te estoy haciendo caso? sí hay que hacer caso pero hay que hacer para
ser que haces caso también. No solamente hacerlo, que el otro se de cuenta, por eso dije antes, tan importante samar como saber amar y saber amare, saber transmitir el amor que sientes del manera que el otro reciba como amor, así es como se fundamente a un estilo de apego saludable, saber que para el otro soy importante, saber que en este momento que estamos en interacción no hay nada más importante que nosotros. Yo entiendo que después yo voy al colegio, tú vas a trabajar y otras cosas se vuelven importantes, pero al momento de nuestra interacción lo que deberíamos privilegiar es precisamente eso, esta interacción entre nosotros. Ya después me voy al baño y ahí han se llevado en el periodicuno se iba al celular ahora ahí y ahí pueden interarse de muchas cosas, pero no cuando estamos con otra persona, no cuando estamos interactuando con amigos, no cuando estamos interactuando con los niños, porque no son venenos alza redes, el a dosis, eso es lo que hace una diferencia fundamental y eso es lo que puede ser la diferencia entre nuestro estilo de apego seguro de un niño que llega a pensar, una niña que llega a pensar, yo soy importante, soy más importante que el gato con el sombrero, eso es lo que quiero transmitir a los pequeños, que no hay nada más importante en este momento que tú y yo estando juntos. Y la otra también, el contacto humano, para mí todo es acambiado, más por la edad que tengo, creo que la pareja, la familia, los amigos se ha perdido el contacto humano. Hay que entender algo, porque acá estamos hoy en México, estamos en México y ya ven como dicen que los mexicanos somos bien apegados y somos muy fans de familia, hay un elemento cultural en todo esto. Recuerden que todos lo aprendemos de tres fuentes fundamentales, familia, sociedad y cultura. Entonces en el marco cultural donde estamos, hay culturas donde los hijos a los 16 años se van de la casa a la universidad de estudiar, Estados Unidos, un ejemplo de ellos y se separan muy pronto del nicho familiar. En esa cultura eso es lo que se ve, eso es lo que se promueve y eso es lo que sucede de manera normal. En nuestro entorno cultural es verdad que estamos más apegados a la familia, los domingos en casa de la abuelita, cuando a veces uno dice "Ya no quiero a casa de la abuelita", pero cuando usted dice "es que cuando años esta abuelita va a vivir, debería seguir, porque entonces el día que vais a estar, hay nuestro chantaje emocional y uno no se si tengo que ver a mi abuelita". Y entonces ahí vamos a la abuelita cada fin de semana, a estar cerca, a estar en familia y uno se la pasa bien. Pero uno dice "Bueno, ¿cómo sé que estas dinámicas de ser tan apegados a la familia?" No son dinámicas producto de un estilo de apeguancioso que me lleva a estar aquí nada más con miedo. Es muy fácil. Estas dinámicas que son producto de nuestra cultura, uno las disfruta, uno las disfruta y uno está bien allí. Y uno puede decir un día "Miren, hoy no vengo a casa de la abuela porque tengo una reunión con mis amigos" y no pasa mayores más que decir "ombra te vamos a extrañar". Y tú sí, ya sé, pero la próxima semana si voy. Perfecto, no hay problema. El problema es como "¿Cómo que no vas a venir?". Ojalá, ojalá que la próxima vez que venga, todavía me encuentres. Porque no me sentido bien. Entonces, ya cuando empieza el chantaje, ya cuando empieza la crítica, ¿cómo puede ser que seas así, mal hijo, te quiere decir a una fiesta, cuando tu pobre madre está aquí, subjugada en la cocina, cocinando para ti y tú le quieres dejar eso ahí. ¿Cómo es posible que no te comas su chile ennogada? ¿Qué contanto amor te preparó? Y tú, pero es que a mí no me gusta no chiles en nogada, pues te lo tienes que comer. Para darle gusto a tu madre, que te lo preparo con tanto amor, mamá, ya te he dicho que no va a gastar ese nogada, pues te lo hice con mucho amor y te lo vas a comer. Va a agradecido. Entonces hay uno de comienzos al chile ennogada que ni le gusta, me voy arqueando el asunto, no, porque este malo debe estar muy bueno, pero a mí no me gusta no chiles ennogada, pero si me obligan a comerlos, pues entonces ahí hay un problema. Porque entonces me están condicionando. Porque entonces viene este estilo de apego desorganizado, donde malo si sí, malo si no, si me lo como me vomito y si no me lo como ya soy mal hijo. Entonces, tengo que elegir entre mi indigestion y mi mala condición como hijo para poder estar feliz en esta familia. Entonces ahí nos damos cuenta más allá de lo cultural que sí somos familiares, somos cercanos, en general los latinos, somos así. Cuando bien estos condicionamientos, estas amenazas veladas y no tan veladas, detienes que estar aquí porque no puedes faltar. Bueno, me acaba de pasar recientemente con una paciente que de pronto muere la madre de un amigo y entonces era la familiar muy cercano de esa familia de mi paciente. Entonces un miembro de la familia de mi paciente no puede ir a la mesa porque está de viaje. Y entonces le dicen cómo que no vas a ir a la mesa de Juanita, pues es que estoy en otra parte, que inconsciente. Tú sabías que la mesa era hoy, pero tenía que trabajar luego, luego se ve que no había cariño. Qué bien se conoce a los amigos, se les conoce en el carcel y en el hospital. Nos han dicho eso muchas veces y yo digo, "No, pues yo los amigos se conocido en fiestas". Franchamente, ¿no? Sí, y he tenido amigos muy buenos amigos que no les gusta ir a los hospital por alguna razón personal y siguen siendo mis amigos. Y tengo personas que todos los días veo y no son tan mis amigos y personas que casi no veo y son mejores amigos. Mi mejor amigo y van viven las irlas canarias, él es el es el escanarias y lo conocí estudiando cuando fui a canarias ser un máster en la etología y se hizo mi mejor amigo y vive del otro lado del mundo, no nos vemos tan seguido, pero somos mejores amigos a pesar de eso. Porque esos son los vínculos, porque el vínculo, como dije, es como un lazo afectivo que se forma entre dos personas y ese lazo se puede estirar hasta el otro lado del mundo o podrían no formarse aún estando con la persona que está junto de ti, aun viendo la todos los días, si es una persona, por ejemplo, que evita, si es una persona que rechaza, si es una persona que le da mucho miedo a formar vínculos, no es la distancia, no es la frecuencia, es la calidad del vínculo, lo que va a determinar la calidad de nuestras relaciones. Sí, somos familiares, somos apegados, no tiene nada de malo, siempre que se apego, no se convierte miedo en condicionamiento o en amenazas de abandono o no pertenencia, también es verdad. Mario es un placer conocerte y te quiero preguntar cómo lograr ser autosuficiente y feliz. Muy bien, muchas gracias, gracias gracias por tu pregunta. Autosuficiente y feliz, hay que ver que la felicidad es un proceso, no un destino, siempre lo he pensado así. Si aprendamos el autosuficiencia emocional, tendríamos que pensar en algo. Si nos hacemos la idea que será autosuficiente emocional es que no necesite yo a nadie y que sólo pueda con todo, eso se llama pego evitativo. La autosuficiencia implica poder estar rodeado de personas, pero no depender entera mente, entera mente de ninguna de ellas. Disfrutar su presencia, sabiendo que esa presencia puede ser transitoria nuestras vidas, como los abuelos, los padres, a veces los amigos, inclusive, también, pero también saber que estamos nosotros y que nosotros también podemos en un momento podado, buscar ayuda, el apoyo de otros y también buscar el autoconsuelo. En los momentos más oscuros, en los momentos más difíciles, siempre podemos incluso recurrir a nuestros ancestros, simbólicamente, invocarlos, como me decía un paciente, yo quisiera que un poder superior viniera a cuidarme y le dije, mira, yo no sé si existe un poder superior, pero parece que el poder superior necesita que tú te aprendas a cuidar a ti, para que él pueda cuidarte, necesitas tu ser el instrumento para ello. Entonces creo yo que podríamos nosotros ser autosuficientes compartiendo, ser autosuficientes y felices, sabiendo que estamos el tiempo que estamos, que nos disfrutamos, que también tenemos diferencias, pero las arreglamos, que tenemos problemas, pero los aclaramos, que hablamos, que conversamos, que nos damos y que aceptamos también las disculpas del otro. Yo conocí una persona que decía, pues es que Mario es muy fácil que no te pida perdón y ya, yo pues que otra cosa puede hacer si te piso, no te puede despizar, entonces pues sí, obviamente te pide perdón y cambiar la conducta, tiene más cuidado la próxima vez, pero tendríamos que estar receptivos a eso también, hacer los cuentas que hay personas que nos quieren mucho y que también nos pueden lastimar y que también el hecho de ser interdependentes no nos hace más vulnerables, al contrario, no se hace más fuertes, nos hace más fuerte, tenemos personas en las que apoyarnos y eso no nos quita autosuficiencia en el quito independencia. Entonces tenemos que entender esto, lo dije al principio y lo digo ahora, no tenemos que apostar por el desapego, eso no es posible ni es saludable, el vínculo del apego es algo natural que se da desde el nacimiento, la búsqueda de amor y protección y cuidados y lo vamos a seguir necesitando toda la vida pero eventualmente cuando nos volvamos a adultos nuestra fuente primaria es auto vinculante, nosotros vamos a hacer nuestra fuente primaria de amor cuidado y cercanía y apego pero lo haremos a través de otros porque sanamos a través de nuestros vínculos, sanamos a través de nuestras relaciones, no le pido alguien que me sane, sino yo voy sanando, pero no es el sanar de una enfermedad
es el sanar del desamor, es poder procurarnos ambientes amorosos, ambientes cálidos, ambientes cercanos donde yo me siente bienvenido y también le dé la bienvenida a los demás. Y no importa que ustedes hoy se identificuen con el peor, el más terrible de los estilos de apego que puedan haber existido sobre la fase de la tierra. Eso no es una condena. Si ustedes deciden primero reconocer que necesitan cambiar. Después buscan la ayuda necesaria para hacerlo. Se comprometen con la perseverancia del cambio y se rodean de personas que sean más parecidas a los actores y personajes que quieren tener en el escenario de su vida. Solamente así vamos a rescribir Luyones nuevos. Agradecemos lo que nos enseñaron, tomamos lo que es bueno nos hace bien y dejamos ir a aquello que no nos permite crecer. Esta es una gran oportunidad para todos de identificar cómo aquello que nos enseñaron era una visión del mundo. Pero hoy nosotros podemos desarrollar una visión diferente, una visión de más esperanza, una visión de más amor, una visión donde no solamente yo, sino todos los que me rodean, se han bienvenidos a mi alrededor. Gracias por escucharme. Gracias a todos por esta vecina. Encuentra más historias inspiradoras en nuestras redes sociales. Debe ver, aprendemos juntos México.
Podcast Summary
Key Points:
El apego es un vínculo emocional innato y necesario para la supervivencia, no algo de lo que debamos desprendernos.
Existen cuatro estilos de apego (seguro, ansioso, evitativo y desorganizado) que se forman en la infancia según la calidad del cuidado recibido.
Estos estilos determinan cómo nos relacionamos de adultos, afectando nuestras interacciones de pareja, laborales y con nosotros mismos.
El apego no es tóxico en sí; la toxicidad surge de dinámicas relacionales dañinas durante la crianza.
Es posible cambiar y sanar estilos de apego inseguros a través de nuevas relaciones reparadoras y corregulación emocional.
Summary:
La transcripción presenta una defensa del apego como una necesidad humana fundamental, argumentando que el problema no es tenerlo, sino el estilo que desarrollamos. Explica que el apego es un vínculo emocional profundo que se forma en la infancia con los cuidadores principales. Según la consistencia y calidad del amor y cuidado recibidos, se desarrolla uno de cuatro estilos: seguro (basado en la confianza), ansioso (caracterizado por la angustia y necesidad de reafirmación constante), evitativo (marcado por la desesperanza y el distanciamiento) o desorganizado (impulsado por el miedo y reacciones impredecibles, a menudo por maltrato).
Estos estilos, formados en la niñez, dictan patrones relacionales en la vida adulta. El discurso enfatiza que el apego en sí no es tóxico; la toxicidad proviene de experiencias de crianza dañinas. Sin embargo, subraya que el cambio es posible mediante experiencias correctivas, como relaciones saludables con otras figuras (maestros, amigos) que ofrezcan consuelo y aceptación, permitiendo reescribir los guiones internos y aspirar a un apego más seguro.
FAQs
El apego es un vínculo emocional profundo que se forma inicialmente entre un niño y sus cuidadores principales, como padres, y representa una necesidad innata de buscar amor y protección.
Existen cuatro estilos de apego: seguro (basado en confianza), ansioso (caracterizado por angustia y desconfianza), evitativo (marcado por desesperanza) y desorganizado (asociado con miedo y respuestas impredecibles).
El apego se forma desde el nacimiento, principalmente a través de los cuidadores (como padres), pero también puede desarrollarse con otras figuras significativas como abuelos o hermanos, influyendo en cómo se percibe el amor y el cuidado.
Sí, no es una condena; se puede aspirar a un mejor estilo de apego mediante experiencias positivas, como la corregulación emocional con otras personas, que ayudan a reescribir creencias internas sobre el amor.
El apego en sí no es tóxico; lo tóxico son las dinámicas de maltrato o abuso durante la crianza, que intoxican la relación. Esto surge cuando los cuidadores transmiten visiones dañinas del amor, pero puede superarse con apoyo externo positivo.
El estilo de apego marca las relaciones de pareja, laborales, de amistad y con uno mismo, ya que define cómo se espera y se recibe el amor, afectando la confianza, la angustia o el miedo en las interacciones.
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