Macbeth (2) William Shakespeare (1565 - 1616 Inglaterra)
from Lecturas desde Santa María de los Buenos Ayres.
24m 2s
En la obra de William Shakespeare, *Macbeth*, se desarrolla una historia de ambición, traición y descontrol moral. Macbeth y su esposa, Lady Macbeth, deciden asesinar al rey Duncan para obtener el trono, motivados por sueños, promesas y el deseo de poder. Aunque inicialmente dudan, Lady Macbeth los convence de actuar con determinación, despreciando su temor y afirmando que el crimen es necesario para alcanzar el éxito. La escena en Inverness muestra una atmósfera de tensión, con rituales mágicos, desórdenes y presencias fantásticas que reflejan el desorden espiritual que precede al crimen. Macbeth, tras el asesinato, experimenta un profundo conflicto interno, mientras que Lady Macbeth se muestra más resoluta, convirtiéndose en la fuerza impulsora del plan. La acción se realiza en un contexto donde la lealtad, la justicia y la naturaleza están en peligro, y el crimen se convierte en un punto de inflexión que desestabiliza el orden real y moral. A través de la representación simbólica de brujas, sueños y el entorno sombrío, Shakespeare explora cómo el deseo de poder puede llevar a la caída de la virtud humana. La trama refleja el conflicto entre el bien y el mal, y cómo la ambición, si no está guiada por la ética, desemboca en tragedia. La historia se desarrolla en un escenario hostil, donde el destino y la naturaleza parecen estar en contra de los personajes, reflejando la ineluctable caída de quienes pierden el equilibrio moral. Esta narrativa, presentada desde Santa María de los Buenos Aires, muestra cómo la literatura clásica continúa siendo una fuente de reflexión sobre el poder, la ética y el destino humano.
Hola, como les va estos lecturas desde Santa María de los Buenos Aires, esta ciudad dramática
en este continente hostil a veces. Y vamos a continuar leyendo esta obra de William
Shakespeare, Macbeth, y continua de esta manera. Esena 4, Forrest, un salón en el paracio,
trompetas, entra en Malcolm Duncan, Donald Benleno, si acompañamiento, Duncan. Fue ejecutado
Cowdor, los encargados de esa comisión no han regresado todavía, Malcolm, y soberano,
no han regresado todavía, pero hablé con uno que lo vio morir. Según me dijo confesor
francamente en sus traiciones, y pide el perdón de vuestra grandesa, mostrando un arrepentimiento
sincero, nada en su vida lo ha engrandecido tanto como esa manera de haberla perdido. Se
ha entregado al modo de quien estudiara en su muerte a renunciar de subyemas preciosos
como una tontería sin valor. Duncan, no hay arte que pueda desefrar el sentido del
alma en la línea de una cara. Era un caballero en quien se depositó una confianza completa,
y dignísimo primo, entra en Macbeth, Ross Angus y Banco. El picado de mi gratitud me parecía
ya pesado, tan lejos vas avanzando, que la la más rápida recompensa se demasiado lenta
para llegar hasta vos. Ojalá tus méritos fueran menos, para que la balanza de la gratitud
y el galardón sintina sén a mi favor. No tengo nada por decirte, sino que te devo más
de lo que te podría pagar con todo lo que existe sobre la tierra.
Macbeth, la lealtad y el servicio que debo tienen en sí su propio pago, la parte de su
grandeza a mi majetad, es aceptar nuestros deberes y nuestros deberes mismos, son
a su trono y al estado, hijos y servidores, que sólo hacen lo que deben, al lo hacernos
cuanto pueden por su afecto y su gloria. Duncan, bienvenidos heas. He comenzado a plantarte
y me voy a forzar hasta que alcance tu crecimiento completo. A Banco, noble Banco, tus méritos
no fueron menores y también deben ser proclamados. Déjame que te abrazi que te estreche contra
mi corazón. Banco, si germino en su corazón, su majetad, suya será la cosicha. Duncan,
mis alegrías me desbordan borracha de plenitud y buscan disimularse bajo el agrimas de tristeza.
Hijo míos, deudos, barones, ustedes, los más ha llegado a mí, después de ellos saben
que hemos decidido transmitir nuestra corona, nuestro primogénito mal, que nombramos a partir
de hoy, príncipe de Camberland, este honor, mi razo, lo sinó que ha acompañado y como las estrellas
van a brillar títulos de nobleza sobre cuanto a los tengas merecigos. Ahora partamos
hacia Invernes, para que aumenten todavía mis obligaciones cerca de ustedes, mal vez.
El descanso que no empleamos en servirte, nos causa cansancio. Yo mismo quiero ser tu mensajero
y alegrar por vuestra próxima llegada, los oídos de mi esposa, así entonces te pido
permiso humildemente para partir. Duncan, mi digno caudor, a veces, aparte, príncipe
de Camberland, esta es una barrera que debo saltar, o voy a atrapezar porque corta mi camino,
estrellas apáguense, apáguense sus brillos, que no alumbre la luz de ustedes, mi negro
si profundo deseos, que los ojos se cierran de la mano, pero mientras cumpla si lo que
los ojos se espantarán de ver cuando llegue el momento de realizarse, se va, Duncan.
Es cierto, noble banco, tiene la valentía de que me hablas, me alimento de los elogios
que le concierren, son para mi la fiesta, sigamos lo, en tanto sus hilos se adelanta para
prepararnos la bienvenida, es un pariente sin igual, trompetas y clarines, salen, escena
quinta, invernes, salone en el castillo de Macbeth, entra Lady Macbeth, está leyendo
una carta, Lady Macbeth, me salieron al encuentro el día de la victoria y menterado por el
más seguro testimonio que tiene una ciencia más que humana, cuando memoria en deseos
de hacerles más preguntas, se vaporaron en el aire y desaparecieron, mientras estaba
absorto del asombo y llegaron mensajeros del rey, que me proclamaron barón de caudor,
título con que me habían saludado las hermanas fatales esas, agregando para el porvenir
de saludo que será rey, me ha parecido bien confiarte lo sucedido querida compañera de
me grandesa para que nos pierdas tu parte de alegría ignorando cuán grandes el destino
que te pronostican, guarda esto en tu corazón y adiós, eres lami, si caudor, y serás
cuánto te han prometido, pero desconfíos de tu naturaleza, estás demasiado cargada
de la leche y de la ternura humana para elegir el camino más corto, te agresiría ser
grande, porque no te falta en visión, pero te falta el instinto del mal que debe acompañarla,
lo que deseas de manera ardiente, lo deseas de manera santa, lo quisieras hacer trampas,
pero aceptarías una ganancia mala vida, quisiera que eran glami, poseer lo que te grita,
asesto para tenerme miedo, y sientes más miedo de hacer lo que deseo de no poderlo hacer,
ven acá, te yo voy a derramar mi coraje en tu sohido, si voy a barrer con la fuerza en
mis palabras, todos los obstáculos del círculo de oro con que parecen coronarte el destino
y las potestades, las potestades, ultra terrenas, quiero ti si atraves, entra un mensajero, mensajero,
el rey llega acá de esta noche, ley dimac vez, está el loco al decirlo, no viene con
el tu señor, de ser así me hubiera avisado para prepararme, mensajero, perdóname, pero
es cierto, nuestro varón se acerca, uno de mis compañeros se le adelantó, quien acaba
de llegar sin más que la repiración necesaria para darte su mensaje, ley dimac vez, que se
lo atienda, es portador de grandes noticias, el mensajero sale, hasta el cuerpo pierde la
voz anunciando con su granidos, la entrada fatal de dancan bajo mis almenas, corran a mí,
espíritu prepulsores de pensamientos asesinos, cambien me desexo, y desde los pies a la cabeza
llénenme, hagan que me devor de la más implacable crueldad, espesen mis sangre, cierren en
mí todo acceso, todo paso a la misericordia, para que ningún escrupulo compatible con
la naturaleza altere mi propósito ferón y se interponga entre el golpe y el deseo, venga
a mis pechos maternales y conviertan mi leche en miel, ustedes ingenios del crimen, allí
de donde gobernan, bajo invisibles sustancias, la hora de hacer mal, baja o renda noche,
quien vuelve como con un manto de la más espesa o un mareda del infierno, que mi puñe lagudo
oculte en la herida que va a abrir, y que el cielo espiándome a través de la cortina
de las tiniebelas no puede gritarme bata, bata, entra más vez, el anglamis disno caudor,
más grande que ellos dos por el futuro, tu carta me ha transportado más allá del presento
curú y estaba ahora en este momento haciendo me gozar del porvenir, macbeth ni credido amor,
tan can siga esta noche, Lady macbeth, y cuando se va, macbeth mañana, eso es lo que quiere
hacer, Lady macbeth, jamás verá el sol y esa mañana, tu cara varón mío, es un libro
donde los hombres pueden ver cosas extrañas para engañar al mundo, hay que parecer
como el mundo, se va a la bienvenida en los ojos, en la lengua en las manos y presentate
como una flor de inocencia, pero tiene que ser la serpiente que se conde bajo esa flor,
ocupémonos de el que viene, y el gran negocio de esta noche a todas nuestras noches, a todos
nuestro futuro días va a dar bojanza y no
dominación soberana. Déjame a mí el trabajo. Magvez, ya hablaremos después. Ley de Magvez.
Solo una mirada franca. El cambio de las facciones del rostro es algo que hay que evitar.
El resto déjame lo a mí. Salen. Esena sexta. El mismo lugar delante castillo,
antorchas o voes criados al servicio de magvez. Entran mal como Duncan, do en el ven,
Banco, Lenox, MacDuff, Rosangus y acompañantes. Duncan. Lo ubicación de este castillo
es pintoresca. El aire tranquilo, suave, su sola presencia laga nuestros sentidos. Banco.
Ese huéspe del verano, el vencejo. Familiar de los templos, prueba por sus alberges adorados,
que el aire de los hilos embalzama acá el ambiente. No hay corniza, friso o columna ni rinconfavorable,
donde el vencejo no haya puesto su lecho y su cuna. Se hay observado que donde Vivi pones
sus huevos, el aire más delicado. Entra ley de magvez. Duncan. Vení para acá, vení
para acá. Dama, querida que nos os pedas. El amor que nos persigue frecuentemente una desgracia
para nosotros y sin embargo les damos las gracias porque es el amor. Con esto te quiero decir
que rogué esa Dios para que nos recompense por las molestias que te conciamos el mismo
tiempo que nos agradezcas las molestias que te vamos a provocar. Ley de magvez. Múltiplicado
nuestros servicios, aún así serían pobres y sería una simple ofensa en compensación
de los extensos y enormes honoros, con que suerteza a bruma a nuestra casa por nuestros
pasados beneficios y por los regalos recientes que acabas de agregar que damos tus humildes
servidores. Duncan, donde está el barón de caudor. Lo seguíamos de cerca, pero es un extraordinario
genete y su gran amor agudo como su espuela. Lo llevó a su hogar antes que nosotros. Noble
y gentildo ni a casa somos tus hueses de esta noche. Ley de magvez, tus servidores tienen
asciende y viven un depósito cuya cuenta está a disposición de suerteza con el objeto
de devolverle lo que le pertenece. Duncan, dame tu humano y llevame ante el barón. Lo
llamamos enormemente y vamos a continuar dándole nuestros favores, con tu permiso, salen.
Esena activa, el mismo lugar salió en el castillo, antorcha, ceboves, entra ni cruza en
escena, uno oficial y diversos criados con platos y servicios de mesa, enseguida entre
a magvez. Si con hacer lo que dara hecho, lo mejor entonces sería hacerlo sin perder tiempo
si el asesinato sanjara todas las consecuencias y con su términos asegurase el éxito. Si este golpe
fuera el todo, sólo el todo sobre el banco de arena y el vado de este mundo, se alteríamos
a la vida futura. Pero en estos casos, acá mismo se nos juzga. Simplemente danos lecciones
angrientas que aprendidas se vuelvan para tormentar al que las inventó con mano igual la justicia
presenta a nuestros propios labios, los ingredientes del cali que nosotros hemos venenado. Él
se encuentra acá bajo una doble salvaguarda, primeros en su pariente y su basayo. Dos poderosas
razones contra el crimenamas como el que lo hospede. Debería cerrar las puertas a su asesino
y no tomar yo mismo el puñal en fin. Ese tancan, ha usado de manera tan dulce su poder
tan intachable, fue en sus funciones que sus virtudes sonarían como trompetas angelicales
contra el condenable acto de su asesinato. Y la misericordia parecido un chico recién
ha sido cabalgando desnudo en el huracán o un ángel celeste transportado en alas de
caballos invisibles del aire, revelaría la horrible acción a los ojos de todos los hombres
hasta piadar las lágrimas a los vientos. No tengo otras espuelas con las que agijonear
los flancos de mi voluntad a no ser mi terrible ambición que salta demasiado y metida del
otro lado. Hola, ¿qué es de nuevo? Entra Lady MacBeth.
Lady MacBeth está terminando el cenar. ¿Por qué te retiraste de la sala? MacBeth preguntó
por mí. Lady MacBeth, ¿no lo sabes? MacBeth, no debemos ir más lejos con todo este asunto.
Me acaba de cenar de nores y adquirí una reputación de oro para toda clase de gente
que quisiera conservar en su aprendor reciente, como todavía lo es, en vez de embarrar
la tan pronto. Lady MacBeth estaba borracha entonces la esperanza con que te había vestido,
se durmió después y se despierta ahora para mirar pal y de verde lo que supo mirar con
tanta arrogancia. Desde este momento creeré que tu amor es tan frágil, tenés miedo
de ser el mismo en ánimo y en obras que en deseos quisiera tener lo que crees que es
la enaja de la vida y vivir con un cobarde con tu propia estima, dejando que un nomenimo
vaya atrás del yo quisiera, como el pobre gato del cuento. MacBeth, callate por favor.
Me atrevo a lo que se atrevo un hombre. ¿Quién se atreve a más? No lo es. Lady MacBeth,
que veste entonces te impulsó a revelarme este proyecto. ¿Cuándo pensaste en atreverte
a eso? Entonces serás un hombre y más que el hombre sería si más te atreveses. Ni
lugar ni ocasión se presentaban y se en largo querías crear uno y otro. Ellos mismos
son los que se crean y ahora la oportunidad de esa nima he dado de mamar y se lo hermoso
qués amar al tierno ser que me lacta. Bueno, en el instante en que sonriera ante mi cara
lo hubiese arrancado el pesón de mi pecho de sus sencillas sin hueso y estrecharle el
cráneo de haberlo jurado como vos lo juraste, ¿no? MacBeth, ¿y si fracasamos? Lady MacBeth,
nosotros fracasar. Solamente tienes que apretar los tornillos de tu valor hasta su punto
más firme y no vamos a fracasar. Cuando danca en esté dormido y lo gra pronto después
del viaje difícil que ha tenido, voy a sujetar con el vino y la orgía a dos de sus
chambelanes. De esa manera que la memoria es centinera del cerebro no será para ellos
más que humo y el recetáculo de su razón una lambique inútil. Cuando borracho por la
bebida caiga en el sueño de los chanchos se mejante la muerte, ¿qué no vamos a poder
llevar a cabo vos y yo con el indefenso de Duncan? ¿Qué no imputaremos a sus oficiales
inútiles? ¿A quién cargar con la culpa de nuestro gran asesinato?
MacBeth, no desalmundo más que hijo parones porque de tu firmeza e indomable no pueden salir
más que machos. Cuando hallamos manchado de sangre a los dos chambelanes dormidos y empleados
sus propias dagas, ¿qué no se va a convencer de que fueron ellos los que cometieron
el crimen? Lady MacBeth, ¿y acaso alguien se va a trever a decirlo contrario cuando
estemos gritando y llorando delante de su cuerpo muerto? MacBeth, estoy decidido. Voy
a atender todos los resortes de mi ser para esta terrible asaña. Vamos, que nuestra cara
brillen los ojos más alegres del mundo. Un rostro falso tiene que ocultar lo que sabe
de un corazón falso. Salen. Acto segundo, escena primera, el mismo lugar, patio en el
interior del castillo, entran Flians, Baco, llevando en la entorcha. Baco, y la noche va
adelantada, muchacho. Flians, se ocultó la luna y no he oído el reloj. Baco, a las
doce se pone. Flians, creo que es más tarde, señor. Baco, tomar, tener mi espada. El
siglo está económico esta noche. Todas su luces se han apagado. También toma esto.
Una somnoliencia presada como el plomo está cayendo sobre mí, y sin embargo no quisiera dormir.
Dios es misteriosos. Refríen en el mil o pensamiento malo, porque se dijo.
rastrar la naturaleza durante el descanso. Dame mi espada. Entran Macbeth y un criado con una torcha.
¿Quién va? Macbeth, un amigo. Banco, ¿cómo señor? ¿Todavía no te acostaste?
El rey ya descanza. Ha estado de un buen humor desacostumbrado y ha hecho regalos
explíndidos a la servidumbre. Saluda a tu esposo ofreciendo de este diamante en calidad
de amabilísima anfitriona. Se ha retirado inmenzamente satisfecho d'ancan.
Macbeth, tomados por sorpresa a nuestro buen deseo, ha sido insuficiente y otra manera habría
tomado libre curso. Banco, ¿todo ha ido bien? A noche soñé con las tres brujas y con vos
han dicho verdades. Macbeth, no vuelto a pensar en ella, sin embargo, cuando dispongamos
de una hora adecuada, podemos cambiar si te parece algunas palabras sobre el tema.
Banco, ¿cuándo quieras? Macbeth, ¿si estás de acuerdo con el punto de vista?
Si no, del momento ganarás en un or. Banco, siempre que no pierda la oportunidad de
aumentar más mi honor y que conserve en mi pecho libre de cargas y mi realdad clara permitiré
que me aconsejes. Banbeth, intersanto descansar. Banco, gracias, señor, te decido lo mismo,
salen frances y Banco. Macbeth, al criado, anda a decirle la señora que cuando esté lista
en mi bebida toque una campana y después anda a costarte, el criado sale. Es un puñal
eso que veo delante de mí con el mango hacia mi mano, venga para acá, no te tientes
y sin embargo te veo siempre. No sos una visión fatal, perceptible al tacto como la vista,
o sos un puñal imaginario, una creación falsa de un cerebro del irante, todavía te veo,
bajo una forma tan palpable como este que ahora desenvaino, de marcas la dirección que
desegir y el arma misma que debo usar. O mis ojos son juguetes de los demás sentidos, o por
si solo valen como todos ellos juntos, todavía te veo y en tu hoja y en tu empuñadura gotas
de sangre que antes no había, pero no hay tal cosa. Es un proyecto sanguinario que toma
así cuerpo delante de mis ojos. Acá está la hora en que sobre la mitad del mundo, la naturaleza
parece muerta y los malos sueños engañan el sueño bajo sus cortinas. La brujería celebra,
el culto a la pálida écate y el asesino descarnado avisado por su centinele, el logo cuyo abullido
lo alerta con paso furtivo, atrancada del raptador de tarquino, avanza hacia su víctima, semejante
un fantasma, vos, tierra sol y decirme, apagame el paso, sea cual fue de su camino de modo
que hasta la piedra proclamen a donde voy y no disipen el horror silencioso exigido por
la hora, pero su amenazo, él vive, el frío aliento de las palabras y él a por lo demás
la cálida acción suena a una campanada, un boy está hecho, la campana me invita, no la oiga
duncan, porque es la campana que te llama el cielo o al infierno, sale.
Bueno, muy bien, dejamos por hoy acá, seguiremos mañana, el asesino punto, Argentina como
siempre ustedes, en sus países, ciudades continentes y en las opueblos, escuchando a Shakespeare
a través de mimos, sacas sol y lejos, en Santa María del Buenos Aires, chavo hasta mañana.
Podcast Summary
Key Points:
Macbeth y Lady Macbeth planean asesinar al rey Duncan para alcanzar el poder, tras ser influenciados por sus ambiciones y el deseo de ascenso.
Lady Macbeth convence a Macbeth de que debe actuar con determinación, rechazando su temor y asegurándose de que el crimen sea llevado a cabo con ferocidad.
El rey Duncan es descrito como un hombre leal, virtuoso y digno, cuya muerte representa un acto traicionero y deshonesto.
Macbeth y Lady Macbeth manipulan la realidad, usando el miedo, la ilusión y el sueño para justificar el crimen y ocultar sus intenciones.
La escena en Inverness muestra el ambiente de tensión y preparación para el asesinato, con la presencia de mensajeros y el uso de rituales mágicos.
Macbeth experimenta una crisis interior, dudando ante el acto, mientras que Lady Macbeth le impulsa con argumentos de fuerza y control.
El entorno del castillo y las imágenes simbólicas (como las brujas, las sombras y las antorchas) reflejan el clima de miedo y desesperación.
El asesinato se convierte en un acto de poder que altera el equilibrio político y desencadena la caída de la moral y el orden en el reino.
Summary:
En la obra de William Shakespeare, *Macbeth*, se desarrolla una historia de ambición, traición y descontrol moral. Macbeth y su esposa, Lady Macbeth, deciden asesinar al rey Duncan para obtener el trono, motivados por sueños, promesas y el deseo de poder. Aunque inicialmente dudan, Lady Macbeth los convence de actuar con determinación, despreciando su temor y afirmando que el crimen es necesario para alcanzar el éxito.
La escena en Inverness muestra una atmósfera de tensión, con rituales mágicos, desórdenes y presencias fantásticas que reflejan el desorden espiritual que precede al crimen. Macbeth, tras el asesinato, experimenta un profundo conflicto interno, mientras que Lady Macbeth se muestra más resoluta, convirtiéndose en la fuerza impulsora del plan. La acción se realiza en un contexto donde la lealtad, la justicia y la naturaleza están en peligro, y el crimen se convierte en un punto de inflexión que desestabiliza el orden real y moral.
A través de la representación simbólica de brujas, sueños y el entorno sombrío, Shakespeare explora cómo el deseo de poder puede llevar a la caída de la virtud humana. La trama refleja el conflicto entre el bien y el mal, y cómo la ambición, si no está guiada por la ética, desemboca en tragedia. La historia se desarrolla en un escenario hostil, donde el destino y la naturaleza parecen estar en contra de los personajes, reflejando la ineluctable caída de quienes pierden el equilibrio moral.
Esta narrativa, presentada desde Santa María de los Buenos Aires, muestra cómo la literatura clásica continúa siendo una fuente de reflexión sobre el poder, la ética y el destino humano.
FAQs
El rey Duncan es asesinado por Macbeth y Lady Macbeth como parte de un plan para obtener el trono. Su muerte es un punto clave en la trama que desencadena la caída de Macbeth.
Lady Macbeth cree que, al asesinar al rey, podrán alcanzar el poder y la gloria. Ella le exhorta a actuar con valentía, incluso a sacrificar su conciencia.
Significa que la verdadera naturaleza de una persona se revela en su expresión facial, y que Duncan era un hombre de integridad y valentía que era difícil de imitar.
Macbeth le promete a Duncan que será fiel y leal, y que cumplirá con sus deberes y obligaciones como su servidor y su patriota.
El destino se presenta como una fuerza que impulsa los eventos, especialmente a través de las presencias de las brujas, que predicen el futuro y guían los actos de Macbeth.
La escena muestra el terror y la presión emocional que siente Lady Macbeth al enfrentar la posibilidad de cometer un crimen, revelando su ansiedad y su desespero por el poder.
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