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Los planes soberanos de Dios detrás de tus días más improductivos

11m 25s

Los planes soberanos de Dios detrás de tus días más improductivos

El pastor John responde a la pregunta de Melinda sobre cómo la eficiencia encaja en la vida cristiana, especialmente cuando los planes fallan. Explica que las prioridades de Dios para la eficiencia no son las nuestras: mientras nosotros buscamos cumplir tareas rápidamente, Dios a menudo interrumpe esos planes para lograr propósitos más profundos, como proteger a otros, evitar daños o hacer crecer nuestra fe. Usa ejemplos como José, quien pasó 17 años de esclavitud y prisión antes de ser usado para salvar a su familia, y Pablo, cuyo plan de ir a España terminó en prisión en Roma, donde predicó a la guardia imperial. La moraleja es que Dios no mide nuestra eficiencia por lo que logramos, sino por nuestra confianza en su soberanía y bondad. Incluso cuando nuestros planes se rompen, Dios está obrando para su gloria y nuestro bien. El pastor anima a hacer listas de tareas con buena planificación, pero a caminar en paz y libertad, sabiendo que Dios obra en el aparente caos de la ineficiencia. Este recurso es del ministerio Volvamos al Evangelio en colaboración con Desiring God.

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1190 Words, 6800 Characters

Spanish
¿Cómo obra Dios en nuestros días más improductivos cuando parece que no hemos conseguido nada y que no hemos logrado cumplir nuestros objetivos y expectativas? Esos días son frustrantes para nosotros, pero no están fuera del poder soberano de Dios. Esto nos lleva a la pregunta de hoy sobre cómo funciona la eficiencia. Una muy buena pregunta de una oyente llamada Melinda. Hola Pastor John, gracias por este podcast. En un episodio sobre el cuidado de las personas con demencia, cerró sus comentarios con esta frase. Las prioridades de Dios para la eficiencia en esta vida no son nuestras prioridades. Podría explicarlo con más detalle. Lucho mucho con la administración del tiempo. Soy una madre que educa a sus hijos en casa y trata de equilibrar las necesidades y actividades de los niños, el ministerio, las tareas domésticas y el descanso. Me siento abrumada por la necesidad de ser eficiente en todo momento, aunque esto no es natural para mí. ¿Cómo debería funcionar la eficiencia en la ajetrea vida cristiana? ¿Qué es lo que quiero decir con la frase las prioridades de Dios para la eficiencia en esta vida no son nuestras prioridades? Pero primero me gustaría decir de entrada que la razón por la que quiero que todos sepan esto no es para que puedan hacer más cosas, sino para que hagan lo que hacen con el espíritu correcto. ¿Qué es el prefacio sobre todo lo que diré? Ahora bien, ¿qué quiero decir con la frase las prioridades de Dios para la eficiencia en esta vida no son nuestras prioridades? Quiero decir que tu prioridad puede ser que entre las 10 y las 11 de la mañana planeas ir corriendo al banco, sacar algo de dinero para poder volver a tiempo para pagar al adolescente que te está cortando el césped mientras una vecina cuida a tus hijos de 2 y 4 años por ti. Ese es el plan. Te sientes bien. Cuando me lo estoy inventando, por haber trabajado con eficacia, te sientes bien por haberlo resuelto, te las arreglaste para que la vecina estuviera disponible. El adolescente pudiera venir y tú pudieras ir al banco y volver antes de que ambos tuvieran otros compromisos. Lasas son tus prioridades y tienes un plan eficiente, cortar el césped, vigilar a los niños, ir al banco, pagar al chico y cada uno a su próximo compromiso. Victoria, eficiencia. A eso me refiero con nuestras prioridades para la eficiencia. Sin embargo, en este caso Dios tiene prioridades totalmente distintas. Tu vecina tenía que estar en una oficina inmobiliaria a las 11-30 para reunirse con su esposo para cerrar la compra de una casa nueva. Una casa que, sin que ellos lo supieran, tiene los cimientos defectuosos. El adolescente planeaba tomar su dinero por cortar el césped y juntarse con algunos jóvenes para comprar drogas que no deberían estar consumiendo. Te encuentras con un atasco en la carretera, provocado por el vuelco de un semirremolque, que tiene otra historia detrás. Te quedas encerrada entre el tráfico durante una hora, ni siquiera llegas al banco. Correza casa lo más rápido que puedes, pero llegas una hora tarde. No tienes dinero para pagar al joven y tu vecina no ha acudido a su cita. Estás frustrada hasta las lágrimas. Tu eficacia ha resultado totalmente inútil para cumplir tus prioridades. Tu fracasaste, pero las prioridades de Dios triunfaron totalmente. Él quería impedir que ese chico compara drogas. Quería evitar que la vecina compara una casa en mal estado y quería hacer crecer tu fe en su perfecta sabiduría y soberanía. Eso es lo que quiero decir con la frase las prioridades de Dios para la eficiencia en esta vida no son nuestras prioridades. En mi opinión, esto no sucede solo de vez en cuando. Cuando lees la Biblia, ves en prácticamente todos los libros la historia de Dios, quien hace cosas que no son como los humanos las harían o querrían que se hicieran. Dios casi nunca toma el camino más corto entre el punto A y el punto B. La razón es que esa eficiencia, la eficiencia de la velocidad y lo directo no es su propósito. Su propósito es santificar al viajero, no acelerarlo entre los puntos A y B. Brustrar la eficiencia humana es uno de los medios primarios. Digo primarios no secundarios, que Dios usa para demostrar su gracia santificadora. La historia de José, en Génesis 37 al 50, es uno de los ejemplos más claros, ¿verdad? José es odiado por sus hermanos, arrojado a un pozo, vendido como esclavo, vendido a potifar, acusado de acoso sexual, encarcelado, olvidado por el mayor domo del faraón y finalmente, 17 años después, es nombrado pice presidente de Egipto para salvar a su familia del hambre. La moralija de la historia viene en Génesis 50-20. José dice a sus hermanos. Ustedes pensaron a serme mal, pero Dios lo cambió en bien. Dios tenía una agenda, Dios tenía un plan, Dios quiso usar todo lo ocurrido para bien. Es como si José dijera. Ustedes, rufianes, fueron el embotellamiento que me impidió llegar al banco durante 17 años. Pero Dios me estaba posicionando para usarme, para salvar a mi familia y no tenía prisa. Me estaba poniendo a prueba en todo momento. Confiaría en él ante su aparente ineficacia sin sentido. No era sin sentido. Cuando Pablo intentaba llegar a España, lo hizo con un buen plan. Él tenía un plan, tenía un plan realmente bueno, básicamente dijo. Leaje de Usalén y entregaré el dinero. Luego me subiré a un barco, iré a Roma, reuniré a Pollo y terminaré mi vida en España. ¿Qué gran plan? Pero entonces se encontró en prisión en Roma. Que dijo sobre eso. Sus palabras al respecto las encontramos en Filipenses 1, 12 y 13. Lo que sepan hermanos, que las circunstancias en que me he visto han redundado en un mayor progreso de Levanjélio, de tal manera que mis prisiones por la causa de Cristo se han hecho notorias en toda la guardia pretoriana y a todos los demás. Los prioridades para llegar eficazmente a España se derrumbaron. Pero los propósitos de Dios de llevar el Evanjélio a la Guardia Imperial de Roma, siguieron en pie. ¿Qué está la implicación? maramelynda. Por supuesto, haz tu lista de tareas del día. Por supuesto, hazla lo mejor que puedas. Prioriza la lista. Prioriza lo más importante. Establece un plan. Hazlo lo mejor que puedas. Adelante, lee un libro sobre ello. Luego camina en la paz y la libertad de que cuando tu plan se rompa contra las rocas de la realidad, lo cual sucederá la mayoría de los días, no estás siendo medida por Dios por lo mucho que haces. Se temide por si confías en la bondad, la sabiduría y la soberanía de Dios, quien está trabajando en este nuevo aparente caos de ineficiencia para su gloria y el bien de todos los involucrados, incluso cuando no puedes ver cómo. Este es un recurso del ministerio volvamos al Evangelio en colaboración con Desire in God. Para escuchar más episodios de este podcast puedes visitar nuestro sitio en Internet volvamos al Evangelio.org.

Podcast Summary

Key Points:

  1. Dios tiene prioridades diferentes a las nuestras en cuanto a la eficiencia; a menudo usa interrupciones y fracasos para cumplir sus propósitos.
  2. La eficiencia humana (como planes y horarios) puede frustrarse, pero Dios la usa para santificar al viajero, no solo para acelerarlo entre puntos.
  3. Ejemplos bíblicos como José y Pablo muestran que Dios obra a través de aparentes ineficacias (esclavitud, prisión) para lograr bienes mayores.
  4. La lección clave es confiar en la soberanía y sabiduría de Dios, no medir nuestro valor por la productividad, sino por la fe en su bondad.

Summary:

El pastor John responde a la pregunta de Melinda sobre cómo la eficiencia encaja en la vida cristiana, especialmente cuando los planes fallan. Explica que las prioridades de Dios para la eficiencia no son las nuestras: mientras nosotros buscamos cumplir tareas rápidamente, Dios a menudo interrumpe esos planes para lograr propósitos más profundos, como proteger a otros, evitar daños o hacer crecer nuestra fe. Usa ejemplos como José, quien pasó 17 años de esclavitud y prisión antes de ser usado para salvar a su familia, y Pablo, cuyo plan de ir a España terminó en prisión en Roma, donde predicó a la guardia imperial.

La moraleja es que Dios no mide nuestra eficiencia por lo que logramos, sino por nuestra confianza en su soberanía y bondad. Incluso cuando nuestros planes se rompen, Dios está obrando para su gloria y nuestro bien. El pastor anima a hacer listas de tareas con buena planificación, pero a caminar en paz y libertad, sabiendo que Dios obra en el aparente caos de la ineficiencia.

Este recurso es del ministerio Volvamos al Evangelio en colaboración con Desiring God.

FAQs

Significa que Dios no valora la rapidez o el cumplimiento de nuestros planes humanos, sino que usa los contratiempos para santificarnos, proteger a otros y cumplir sus propósitos soberanos.

Dios usa esos días para hacer crecer nuestra fe en su sabiduría y soberanía, a menudo frustrando nuestra eficiencia para lograr metas mayores que no vemos, como proteger a otros o moldear nuestro carácter.

No, debes planificar lo mejor posible, pero hacerlo con la paz de que cuando tu plan falle, Dios está obrando para su gloria y tu bien, no midiéndote por tu productividad.

La historia de José: fue odiado, vendido como esclavo, encarcelado y olvidado durante 17 años, pero Dios usó esa aparente ineficacia para salvar a su familia y cumplir su propósito.

Pablo planeaba ir a España, pero terminó en prisión en Roma. Sin embargo, dijo que sus cadenas sirvieron para que el evangelio llegara a la guardia pretoriana, mostrando que los planes de Dios son más grandes.

Confía en la bondad, sabiduría y soberanía de Dios, sabiendo que Él está trabajando en el caos aparente para su gloria y el bien de todos, incluso cuando no entiendas cómo.

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