Este episodio de "Un periódico de ayer" reconstruye la vida de Rosío, una mujer cuya existencia estuvo profundamente ligada al aborto en Colombia. A los siete años, su madre murió por complicaciones de un aborto espontáneo, un evento que la marcó para siempre y la llevó a cuestionar los roles tradicionales de género. Criada por un padre que fomentaba su autonomía, Rosío creció rechazando la maternidad y el matrimonio, influenciada por el feminismo radical y las ideas de Simone de Beauvoir. En su juventud, se sometió a dos abortos clandestinos, enfrentando el miedo y la clandestinidad que implicaba un procedimiento penalizado por la ley. Años después, en 1986, fue contactada para unirse a la corporación "Salud Mujer" en Medellín, una organización feminista que ofrecía abortos seguros y atención integral a mujeres. A pesar del riesgo legal y la presión social conservadora, Rosío aceptó el desafío como jefa de enfermeras, convencida de que el aborto era un derecho de las mujeres. El relato también contextualiza la época: un país donde la Iglesia Católica condenaba el aborto y donde solo existían organizaciones pioneras en Bogotá y Cali. La historia de Rosío es un testimonio de valentía y solidaridad, mostrando cómo un grupo de profesionales arriesgó su libertad para proteger la salud y la dignidad de miles de mujeres en un momento de represión y silencio.
[Música] Este episodio de un periodico de Ayer llega a ustedes gracias al apoyo de Algoritmo Taller Digital. Algoritmo es una compañía de software que ha sido investigación, diseño y desarrollo de soluciones digitales. En el 2021, Algoritmo fue seleccionado como una de las 51 startups más prometedoras del país. Ellos, además, estuvieron a cargo de la construcción de nuestro sitio web y el sistema de cómptices de la no-pixión. Son de verdad unos tezos, que saben lo que necesita una organización para desarrollar soluciones digitales en el mundo de hoy. Conozcan más sobre Algoritmo en www.algoritmo.co Muy bien, ¿qué es? ¿Qué es? Hola, buenas tardes. Hacían unas semanas mi compañera Marceletay Jo visitamos una casa en el centro de Medellín. Es una casa de dos pisos con Pachada beige y Diagonal a una iglesia. Allí actualmente funcioné una organización feminista que se llamábamos mujer. Pero en el pasado, a mediados de la década de 80, o pero otra corporación similar. Una que, entre otras cosas, prestaba servicios de hortos clandestinos y seguros. Si el mismo acá es el medio de dos menticos que llavéngos, siéntense. Llegamos hasta desde lugar para hablar con Rosío. Por varios años, ella fue la encargada de darle orientación psicológica a todas las mujeres que tocaban sus puertas en busca de un aborto. Por eso le hicimos una petición un poco extraña, que viajaremos en el tiempo. Es decir, que simular a que el lugar donde trabajó aún funciona y que estaba por recibir no a un par de periodistas con grabadora, sino a dos mujeres que necesitaban ayuda. Yo miaca porque una amiga me dijo que no podía nada a ayudar, que cuando es que yo que me embarazo porque no quiero tener un niño que yo no puedo. ¿Y quién es tu amiga? ¿Es por si no sabes? Se llamaba María, ella que paciente y ustedes. ¿Y sabes cuando estuvo aquí? Fiel al protocolo que agajía en aquel sitio, recibió intento establecer quién me había hablado del lugar. Tratándose de una actividad castigada por la ley, había que operar con cuidado, controlando hasta donde fuera posible quién es avía en la existencia de la corporación. Luego averigó a mi edad, ocupación y si era soltera o casada. Tatiana le contó que estaba planificando con pasillas anticonceptivas, pero el video tomarse una y creí que fue ahí cuando que ven en barazo. Esperan, traigo un calendario para que me precesse un poco la fecha, en que olvida hasta la pastilla y que te debería venir la menstruación y no te vino. Establecer el tiempo que llevaban en barazo la paciente era esencial. Por criterios médicos, en ese centro solo practicaban abortos hasta la semana 12 de gestación. Rosillón nos explico todo esto con mucha naturalidad. Describen que consistía el procedimiento y aclaró todas nuestras dudas. Y entonces con estos datos digamos tuvas sintiendo de más tranquila, más serena, tú ves que la actitud es de respeto, de escucha. Y ya antes, eso no puede entrar como una segunda etapa un poco más de fondo acerca de tu decisión. Parece que hubiera sido ayer y no hace 36 años que grossió trabajo en ese lugar. Y no es casualidad que encarna todavía también el que fue su papel tiempo atrás. La gasón radica en su propietaria. En las múltiples maneras en que la bordo ha marcado su vida. Mi relación con el aborto empieza desde los siete años. Porque a los siete años, ni madre muere, como consecuencia de un aborto. Estamos llamándolas, somos del grupo amor por Medellín y usted tiene que cerrar ese entro que tiene. ¿Dónde sabemos qué es lo que hace? Es que es un deber. Es que este no es un trabajo. Bienvenidos y bienvenidos a un periódico de ayer, un podcast sobre el peso de la historia y el pasado en las vidas privadas. Soy Juan Serrano. En el episodio de hoy, mis colegas Tatiana Lozano y Margarita Restrepo cuentan la historia íntima de un centro de abortos, en la jitáme de Linn de la década de los 80. También, el relato de las vidas que resultaron transformadas por esa experiencia. Uno de los acuerdos que tiene José Opineda de Cuando era niña es el deber a su mamá sentada en su casa rota en llanto. Por complicaciones de salud, la mamá de Rosy va a haber pasado una larga temporada en una clínica en otra ciudad. Y a su agreso se sintió triste al ver que ninguno de sus cuatro hijos pequeños la que conocía. Si ella intentaba cargarlo se echaban a llorar. Para Rosy, o nunca fue del todo claro el motivo de aquella prolongada ausencia de su mamá. Recuerda así a los adultos cercanos a triuirlo a los que ellos llamaban, comillas, una novedad, aquí de nuevo a Rosy. Entonces, doña vertida tuvo una novedad. Una novedad era, creo yo, un aborto escontario de muy corto tiempo. Rosy, o no, puede más que suponer lo que quería decir eso de la novedad, porque en el entorno en el que agresió la sexualidad era un tema del que nos hablaba. Eran los años 50 y ella vivía con sus padres y sus hermanos en dolmatías, un pueblo al nororiente de Medellín. Su papá trabajaba como topógrafo en la construcción de una hidroeléctrica y su mamá se dedicaba al cuidado del hogar. Cuando Rosy yo tenía siete años, su mamá volvió a quedar embarazada y tuvo complicaciones que agasultaron en otro aborto espontáneo. Sin embargo, se agresistió a salir del pueblo para ser tratada. Ella no quiere que la traigan a Medellín. Creo que ella tenía miedo de que los niños le olvidaran. Antes de esto, el papá de Rosy o llamo un medicópestetra para que la tendieran en el centro de salud. Y ahí, por la mañana, mi mamá no se le onto, quien nos despachó para la escuela, fue mi papá. Y yo me fui a despeder de ella, ella estaba en la cama, le echó la bendición, me besó llorando. A las cuatro de la tarde, ya el borde del cierre de la jornada de escolar, la directora de la escuela mandó a buscar a Rosy y a su salón de clases. Tenía la cara descompuesta y sin contarle nada, la despachó para su casa. A mi me infarto mucho llegar a la casa había que bajar unas escalitas bajando las escalas, ver la casa llena de mujeres vestidas de negro. Allí, uno de sus hermanos pequeños le dijo que su mamá se había muerto, pero Rosy no entendía qué quería decir eso. O sea, no había ningún imaginario de lo que eso significaba, ¿no? Era más bien como un dato que se murió tu mamá. Rosy o solo comprendió que era la muerte en el velor y esa tarde, cuando había el cuerpo de su mamá tendí en una tabuda. Entonces ahí, yo ya si tuve el concepto de que era tu mamá se murió, era que estaba metrida en una caja terrible por tener esa época, causaban unos hábitos como de mojas, carmelitas y con dos algodones en la nariz, entonces eran imágenes muy tétricas. La orfantada materna de Rosy y sus hermanos era una situación que conmovían el pueblo. En esa época, los hombres que envidaban solían dejar a los niños al cuidado de Orfanatos o a cargo de cualquier familiar. Luego se casaban otra vez y creaban nuevas familias. Sin embargo, el papá de Rosy o un resolvió que sería cargo de la creanza de sus hijos y que les educaría sobre todo para que fueran personas independientes. Rosy o recuerda, por ejemplo, que les haya cosas como "Tienes estas dos posibilidades, tú escuege una". No, que yo no sé, en tiempo que te demores aquí estoy yo, que te espeso". Ese énfasis en la autonomía fue forjando en ella un carácter firme inquieto, dispuesto a cuestionar incluso las tradiciones más arraigadas. Entre las miles de cosas que le preguntaba su padre y también a sí misma, era porque las mujeres parecían estar destinadas a hacer madres y esposas. Era una pregunta contraria a la predominancia social de las madres, de las jóvenes casarse y tener hijos. Entonces para mí era una extrañesa a mí porque no me gustaban. Yo quería hacer como mis compañeras de corregio pero no me nacía de las entranias y eso que ya se han visionado. Terminado del bachillerato, Rosy o Salió de su casa paterne de su pueblo y entró a estudiar en fermería en la Universidad de Antioquia en Medellín. Porque en fermería no lo tiene muy claro ni siquiera era su primera opción en el formulario de admisiones. Aún así, esos años universitarios resultaron supremamente formativos para ella. Y no tanto por lo que aprendían los alones de clase, sino por las ideas que se discutían en las cafeterías y en los corredores de la ciudad universitaria. Ahí donde se batía el mundo, las influencias del mundo, la política, los movimientos revolucionarios, el país, la historia etc. Es el del mundo que yo han dellaba y al que me dediquen. Iniciaba la década de los 70 y los campos universitarios en Colombia eran un hervidero de ideas. A las facultades llegaba la influencia de movimientos revolucionarios de todo el mundo, incluido el feminismo cadical de las norteamericanas y el feminismo francés. En esa época, a Rosió le regalaron una revista que incluía una conversación con Simon de Bubuá. Ahí, la autora explicaba en detalles su crítica radical al matrimonio, la monogamia y la maternidad por considerar los mecanismos de opresión contra las mujeres. Tudas exos, servicios, sexuales, familiares y creanza de hijos, por techo, comida y vestido. Entonces, obviamente que una radiografía tan cruda de una relación idealizada.
y romantizada por esa adición de la morromántico. Pues fue muy violenta para las costumbres de la época. Puede que estas son exagerados, pero esa entrevista con Simon de Boguarda, quien Rosio llegaría a considerar una especie de madre putativa de una marca profunda en ella. Yo creo que de los mejores regalos que me han hecho en mi en la vida. Porque me abrió las puertas de la comprensión de eso que yo sentía, que yo no tenía argumentos, sino que era un sentimiento de no querer ser mamá y de no querer me casar. Era un sentimiento, no era una posición política, no era una serie de argumentaciones, no era un no deseo. Yo sentí, yo creo, que una conmoción de placer interior, porque iluminó mi vida. De la mano de Bubar y de otras académicas influyentes, Rosio tomó decisiones respecto a su vida íntima. Y cuando yo empecé a argumentar que yo no quería tener hijos, que no quería y que no quería y que no iba a tener, entonces la pregunta es entonces tampoco vas a ejercer la sexualidad. Y si tú quedas embarazada, que haces, entonces, porque no era concebible la maternidad fuera matrimonial, era muy mal vista en la sociedad y yo decía aborto. Era una época en la que casi ninguna mujer en Colombia tenía acceso libre y fácil a los anticonceptivos, de manera que la interopción del embarazo era muchas veces una de las contadas maneras de evitar la maternidad no deseada. Y en el caso de Rosio, ese fue el camino, tenía 29 años cuando pasó. Por aquel entonces, se habían amorado de un hombre totalmente opuesto a ella. Su consorte, como ella lo llama y como nos pido que lo llamáramos, era un miembro de la alta sociedad venezolana, profundamente conservador, que sueñaba con casarse y tener hijos asulada. Vivían su relación sobre toda distancia con visitas prolongadas de la Medellín. Semanas después de uno de sus viajes, Rosio empezó a sospechar que estaba en embarazo. Entonces, he hizo una prueba. Y cuando yo recibe el examen en el laboratorio y primera relación fue llorar a cántaros y seguido por ahí durante dos horas. Su consorte estaba con ella ese día y su reacción fue muy diferente. Dejó que se casaran, que no iba a estar sola, que iba a poder seguir haciendo todo lo que quisiera. Y lo único que le dije es, si tú efectivamente me quieres, te pido por favor, que me le sor. Rosio tenía claras su decisión, pero ejecutarla implicaba muchos obstáculos. El código penal para empezar contemplaba una pena entre un y cuatro años para quien se practicaría un aborto y para el personal médico que lo llevará a cabo. Por esa razón, su madada también a la condena social que pesaba el respecto, no era fácil saber quién en la ciudad estaba dispuesto a hacer ese procedimiento. Rosio, sin embargo, consiguió el contacto de un médico a través de una amiga. Este llevaba a cabo esa labor bajo estrictas condiciones de sigilo, citaba sus pacientes no en un consultorio, sin en plena calle, altas horas de la noche. Así fue con Rosio. En la fecha acordada, le dijo que la recogería la media noche en una esquina de la ciudad, cerca un teatro. Se le dico me recogió, muy cumplido, empezó a dar vueltas. Yo le dije, "Domptor, no para que tan se vuelta, yo no tengo idea por dónde voy ni me interesa". Al rato llegaron a una casa donde la esperabona enfermera. Y le digo a la internet que yo tengo mucho miedo y me dice que tranquila. Yo le dije que era que mi amada había muerto en una borca. Ella se susta, llamas médico, el miedo y coviene, me tiene que le cuente y mientras me hablando, la enfermera me apondé toda la anestecia y entonces me duele. Se despertó casi tres horas después, muy adolorida. La razón para sentirse así estaba en el método abortivo que habían empleado. Se llamaba Curetaje y consistían raspar el útero hasta que no quedaran ningún tejido, producto del embarazo. Terminado del procedimiento, él me dijo yo a una amiga que estaba al tanto de todo y que la recogió para llevarla a la casa. Varios meses después, Rosió el bióquedar en embarazo, pero esta vez decidió no contárselo a su consorte. Quería ahorrarle la angustia y evitar poner sobre la mesa nuevamente. La idea de que alguna vez pudiese informar una familia. También prefirió buscarse el contacto de otro médico que le recomendaron. Un médico. Que estaba recién venido en la ciudad y que había venido a ser el procedimiento. Sin tanta amorbosidad, ya me molvo así, de lo que era la clandestinidad, sino un poco más limpio del procedimiento. Cuando llegó al consultorio, él me dijo el examinó. Le dijo que tenía un embarazo de muy poco tiempo, que practicarle la aborto tan pronto, podía hacer resgoso y que se lo haría dentro de 15 días. Entonces, yo le insisto que yo quiero, él me insiste que no. Entonces yo decido quitarme la ropa, subirme a la camilla, montar los pies en la camilla que hay de la inecología y le dije, ya que no me voy, hasta que usted no me haga la introducción. El médico, entre frustrado y resignado, llamó una enfermera para hacer el procedimiento. Y ahí le dije, yo a él, y poncame todo, lo habido y por haber, porque yo no quiero volver a quedar embaraza. Esos dos abortos serían para recibo apenas un par de episodios en una vida cruzada por este tema en distintos momentos. Falta a él que quizá fue el episodio más importante de todos. Los años en los que ayudó a miles de mujeres en Medellín a decidir sobre sus cuerpos. Ya volvemos. Hola, aquí Juan Serrano. Uno de los correos más felices de mi vida lo recibe el 31 de mayo de 2019. Allí se me anunciaba que nosotros, los de la no en ficción, habíamos sido escogidos para entrar a un programa de aceleración de podcast liderado por Google. Fue gracias a ese programa que logramos financiar la primera temporada desde podcasts, de un periódico de ayer, y por primera vez pagarnos salarios. Producir este podcast es algo que nos encanta y que queremos seguir haciendo. Pero para contar este tipo de historias en audio con el rigor y la profundidad que nos caracteriza, necesitamos de la generosidad de los oyentes. Por eso, si valoras nuestro trabajo y quieres ayudar a que se asostenible, sumate a nuestra comunidad de cómplices. A cambio de una porte único o una contribución mensual recibirás beneficios especiales y lo más importante, harás posible que sigamos dando loura mucho tiempo. Solo tienes que ir a la no ficción.com/astecomplice o también puedes hacer clic en el enlace que aparecen la descripción de este episodio. Desde ya, muchas gracias. Para finales de la década del 70, el aborto era un tema sagrado legalmente, aunque había habido varios intentos por traerlo la agenda político. El primero fue en 1975, cuando un senador liberal llevó al Congreso un proyecto de ley para despenalizar el aborto en las primera dos semanas de gestación, cuando hubiera caezco para la vida de la salud de la mujer o mal formación petal. Luego en 1979, el mismo año de los abortos de agrocio, con suelo yeras de San Pedro, Congresista Liberal y Feminista, presentó tres veces un proyecto de ley con el mismo objetivo, agregando la causal de violación. Con ese enfoque de salud pública, aparecieron a finales de los 70, organizaciones en Cali y en Bogotá, que hacían interopciones de manera clandestina y segura, o que atendían a mujeres con oortos incompletos en total confidencialidad. En Medellín, sin embargo, nadie se había atrevido a abrir ese tipo de servicio. Quizás en ese atraso, empezaba la enorme influencia que hacían sobre la región los sectores más conservadores de la Iglesia Católica Columbiana. El cure alfónsolo pestrujillo, uno de los críticos más vocales, sobre temas como el aborto, la anticoncepción y la diversidad sexual, fue nombrado en esos años como arsobispo de Medellín. Desde el pulpito condeno cualquier intento de legalizar el aborto, ni siquiera por consideraciones humanistas. Años después, por ejemplo, llamaría malachores a los médicos que le realizaron un aborto a una niña de 11 años que había sido violada. A pesar de esto, desde una de las fundaciones que hacía aborto seguros, llamada Oriéntame, se empezaba a gestar la idea de replicar en Medellín un modelo similar al suyo. En 1986, los directores de esa organización contactaron a dos reconocidas defensoras de los derechos de las mujeres en la ciudad. La ginezco la María Cecilia Alzate y la bogada Carmen Posada, aquí Carmen. Ellos tenían la idea de que no solamente en Bogodaya y Cali, sino que en toda la ciudad del país debería haber una institución que prestará servicios de salud alternativos integrales humanistas para las mujeres. A Carmen y María Cecilia les propusieron ser las cabezas del proyecto en Medellín y ambas aceptaron. Lo va a utilizar un corporación salud mujer, bajo el lema, servicios alternativos para la mujer. Lo primero que hicieron fue buscar personas para conformar el equipo. Debido al riesgo legal que corrían, contactaron solo profesionales cercanas o recomendadas de quienes ya conocen.
y en su formación feminista. Entonces, la entrevista era muy primero escucharlas frente a cómo veían la salud del hermoso. Así que tenían experiencias, pues, digamos, duras frente a mujeres que hubieran sido mal atendidas en los hospitales o que subieran hecho abortos en malas condiciones éticos, mujeres que hubieran muerto o que hubieran quedado, por ejemplo, pues infertiles a raíz de un aborto. Una de las profesionales que les recomendaron amigos y colegas fue Garcillo. Habían pasado ya varios años desde que recibió su cartón como enfermera, pero había decidido no ejercer su cagera. Llegó a la conclusión de que era una profesión subordinada a la medicina. Se dedicó más bien a trabajar en salud ocupacional en varias empresas, aunque ese trabajo tampoco le emocionaba mucho. En un punto llegó a estar 42 meses sin empleo, a la espera de un trabajo que le gustará de verdad. En esas recibió una llamada Carmen, quería evitar donde entrevista. Entonces me dijo, ¿qué pinan del aborto? Y yo le dije, ¿por qué? Me dijo, ¿por qué? Bueno, me gustaría saber qué pinan del aborto y yo le dije, ¿qué quieres que opina? Pues que es un derecho a las mujeres. Carmen entonces le contó que en la corporación fuera de otros servicios se iban a practicar abortos y que si estaba dispuesta a sumir al riesgo, Rosione lo dudo. Yo le dije a ella, ¿es más? Si me llevan a la cárcel, ha prove hecho, a agritar que muchas mujeres no los hacemos. La afinidad de entre Carmen y Rosione fue tal que Carmen las signó como jefe de enfermeras. Habiendo conformado el equipo de trabajo que incluía médicas y cologas, abogadas y antropólogas, el siguiente paso era capacitarse. Para esto viajaron a la cedera de Orienta en Bogotá, donde tuvieron jornadas de formación en todos los elementos de la prestación del servicio, por un lado la parte administrativa y de protocolo. Como se registra el tema de la historia artínica, como se lleva y luego como le daba las citas, como eran las orientaciones ya propiamente sobre el tema de seguridad, sobre el tema, lo que significaba el servicio. Sobre el aspecto médico aprendieron acerca del método AMEU, que consistía en la eliminación de los contenidos de lútero mediante una aspiración. Esa técnica que habían aprendido los médicos de Bogotá en Estados Unidos era novedosa para la época. Se trataba de un procedimiento ambulatorio, menos doloroso y mucho más seguro que el del curetaje. Para Rosione, que también asistió a esas sesiones médicas, esta fue una de las partes más importantes de todo el entrenamiento. Y al ver, digamos, el tejido que se extrae del hítil para mí también fue clave para deshacer esa noción de que haya una persona, que es muy difícil explicarle a la gente y es parte del lúdoba de Skype. Dehuelta en Medellín, hay cuadro en el lugar para empezar a tender pacientes. Hoy han alquilado una casa en un barrio residencial del centro de la ciudad. La misma que 35 años después, Tatiana y yo, con nosotros, conocíamos. Carmen compró los muebles y los equipos, y desde la ambientación del espacio, buscaron crear un sitio acogedor, donde las mujeres se sintieran cómodas y seguras. Con un cambio en sacando las cosas de sus anteriores inquilinos, mientras otro entraba al nuevo mobiliario, salió el mujer abrié sus puertas. Ese mismo día ya tenía en su primer aseta de asesoría a una mujer que necesita un aborto. Entonces, en nosotros, yo recuerdo la médica y yo me dio organizamos un consultor y me dio organizamos una camilla para hacerles siquiera el examen médico, de calcular en qué condiciones estaba y demás. Y entre no habían guantes, entonces la médica tomaba, pues, tus sus decisiones. Eso era inventando la realidad para atrás. Ya estando en operación Salud Mujer, en octubre de 1986, sus cabezas organizaron una gran inauguración. Querían celebrar por lo alto la victoria que significaba que un centro de este tipo exicieren Medellín. Invitaron a defensores derechos humanos de todas partes del país, como el profesor y médicos, alurista, actor, abadgómez, la reconocida feminista y sexóloga María La Dilo Andoño, entre otros activistas. El estudio polífonico de Medellín, un coro del que Carmen hacía parte, estuvo a cargo de la música. Puedo una inauguración también, como decir, bueno, esto va a ser una cosa de alegría, de vida, un centro para las mujeres. Lo que hacíamos, entonces era como un abrazo, fiestero, colectivo, amoroso, o fe muy vella, fe muy vella. Cantamos, conversamos, bailamos, tomamos, gran ochamos, intercambiamos, amigos, amigas, buenos superviciosos. Voy a memorarlo. A partir de las capacitaciones en Oriéntame, en Salud Mujer establecieron un protocolo de atención que aprona finando con el paso de los días. Consistían a hacer las preguntas para saber quiénes eran, cuáles eran sus condiciones de salud, y sobre todo, porque buscaban el servicio. En síntesis, un cuestionario similar al que escucharon al inicio del episodio. Digamos, uno podría que asiquitaba la que iba con suficiente información, con suficiente decisión y con la claridad de la decisión, hasta la que tenía un terror por la condición en la que estaba, y esa persona que orientaba tenía que estar en capacidad de una escucha absoluta de una comprensión de esa situación. Se había claridad total sobre la voluntad de la mujer de interrumpir su emparazo, le ordenaban unos chequeos médicos y agendaban fecha y hora para el procedimiento. Les explicaban que el costo del servicio era variable, dependía de la capacidad económica de la paciente. También les advertían cómo devían asisir a la cita y los cuidados posteriores. Entonces la puerta se mantuvo abierta en la cd de salud mujer, una casa que se podía identificar por un letrero grande con el nombre de la corporación. Para blindarse de eventuales denuncias por prestar un servicio legal, ante la sociedad se presentaban como una corporación que orientación psicológica y consultas médicas a mujeres, algo que no era mentira. También hacían talleres y tertulias sobre planificación, educación sexual, placer, anatomía y salud mental. Además, contaban con el permiso del ministerio de salud para atender abortos incompletos, es decir, mujeres que le intentar interrumpir su emparazo por sus propios medios tenían complicaciones y necesitaban atención de urgencia. Poco a poco se empezó a regar la voz entre las mujeres de Medellín y pueblos de Antioquia, de Genaquel sitio, ayudaban a quienes necesitaban un aborto. Eso fue creciendo realmente de una forma, pues que ni nosotros, siquiera veces esperábamos que fuera así, porque las mujeres, personas y van hablando, o sea, las mujeres que atendíamos de un barrio, entonces si van y le contaban a las amigas, a las vecinas y en fin. Que la voz corriera tan rápidamente por la ciudad, implicaba un riesgo para ellas y por eso, cada vez que atendían a una mujer, explicaban acerca de la importancia de guardar discreción y ser cuidadosas frente a quien le contaban sobre su experiencia en salud mujer. Les decían que de ellas dependía que pudieran ayudar a otras mujeres. Aunque inicialmente la corporación estaba prevista para atender a una mujer al día, a los tres meses estaban atendiendo a 12. Era tanto el agitreo diario que muy pronto devieron ampliar el personal. Las ornadas de trabajo, además, eran largas y involucroban muchísimas cargas emocional. Sin embargo, ninguna chaguajejarse de que era demasiado. La convicción de ese equipo era abrumadora. Eso no era un trabajo, será un compromiso con esta sociedad. Nos pagaban por ese compromiso, que es como raro, que aún no le paguen por tener un compromiso, pero era una convicción tan profunda de todas desde la chica que se encargaba del haceo, el cuidado de los exjuntos hasta la directora como caro. Y aunque hubiera un propósito compartido por todo el equipo con convicciones profundas, a veces también tenían discusiones y debates internos. Por ejemplo, pronto empezaron a preguntarse si devían o no practicar un aborto a una paciente que viniera por segunda vez. Al final, decidieron que sí, que no habría límites sobre la cantidad de veces en las que una mujer podía acudir en busca de ayuda. Existe otra disputa respecto al tiempo límite para practicar los abortos. Según las reglas internas, solo podían hacerlos a mujeres con 12 semanas de gestación o menos. Para Rosío, ese requisito era difícil de aceptar. Puedo una discusión que siempre mantuve. Me angustea a muchísimo, por ejemplo, saber que después de 12 semanas no podíamos atender a nadie, mientras en la de 13 y la de 14. Y por eso así se presentaban con frecuencia. Por ejemplo, una vez llegue una mujer campesina del Bajaucalcanteo queño. Ya tenía un ariose hijo si había viajado a medellín sola y sin dinero para solicitar un aborto. Pero por el tiempo que llevaban en barazo, no podía hacer atendida por salud mujer. Agosío la conmobió mucho su situación. Y yo me encargue de convencer a los dos médicos que había que siéramos capaces. Que había una mujer de unas condiciones. Te ríbil, y se es que yo decía, pero como la vamos a devolver, decir, devolver las otras es cerrar la respuesta de su vida. Pues, cierto, es como decir, usted no tiene nada en esta sociedad, no tiene ni una oportunidad. Solo cuando todos estuvieron de acuerdo desde la directora, hasta la mujer que le hacía las evaluaciones de equipos, tomaron la decisión de que le practicarían el aborto. Tras el procedimiento, que fue más largo y difícil de lo normal, esa mujer no cabía la felicidad de la Libio. No sabrasaban, a mi necojía la mano me daba picos, llorando con dolor, no podía creer. Ese agradecimiento me desciertó el esfuerzo, el sacrificio y el riesgo que asumimos al atender. Por ese entrar y salir de tantas mujeres, la corporación despertaba curiosidad entre los vecinos. Carmen, desde su oficina como directora ejecutiva, veía personas fiscuñadas de la calle en actitud sospechosa.
En algunas ocasiones los mandaba entrar y les explicaba que hay obres y servicios de salud para las mujeres. Era común que la gente escuchara como eres, y ellas tenían que estar muy atentas, pues temían que alguien con suficiente información pudiera denunciarlas. A veces llegaban a la puerta pamfletos anónimos que decían cosas como que lo que hacían era inmoral o que iban a encontrar los valores de la sociedad, pero por lo general no le daban importancias los mensajes, los atribuían a personas inofensivas que se oponían a su labor pasadas en razones religiosas. Un día, sin embargo, llegó un papel con una amenaza explícita. "Esta comunicación anónima hablaba de que sabían que estábamos haciendo abortos que suede a un delito inusiva de Nusia". Carmen, claro, había previsto esas intimidaciones cuando fundó celos mujeres, y al hacerlo había integrado un equipo de asesoría jurídica para blindarse contra cargos penales. En el caso de esta comunicación anónima buscaron al remitente, pero no tuvieron éxito. En todo caso, un resultado de una amenaza vacía no la denunciaron. Sin embargo, se dieron cuenta rápidamente de que una denuncia penal no era lo único a lo que debían temer, y es que en esa época, finales de los 80, se vivían medellin una atención constante. Además del terror sembrado por el cartel de Medellín, las células para militares urbanas, los llamados "grupos del impiezas social", emprendían un ataque sistemático contra todo aquel que defendiera ideas de cambio. Tan solo entre julio y diciembre de 1987, fueron asesinadas en la ciudad 24 personas, entre profesores y estudiantes de la Universidad de Antioquia, dirigentes del Comité de Derechos Humanos, así como líderes de la Unión Patriótica y la juventud comunista. El momento más álgido de ese año de sangre se dio el 25 de agosto. En pocas horas y en dos episodios distintos, asesinaron a los médicos sector abalgómes y leo un ardo de tancúr. Amosra conoció defensores de derechos humanos. Los dos además eran de la entraña de Salud Mujer, ectora va a era miembro de su junta directiva y leo un ardo de tancúr era el esposo de María Cecilia Elzate, la ginecopsetra cofundadora de la corporación. A pesar de ese ambiente, Turbio en la ciudad, que se había ensañado también con sus círculos de recano, Salud Mujer se guía prestando sus servicios y mayores aores altos. Entonces, yo nunca tuve miedo si tenía claridad de que cada día era más objeto de atención. Por lo que yo te digo por ser este pueblo, una ciudad con mentalidad y pueblo, en donde cualquier vecino se hace preguntas porque viene tanta gente aquí, porque vienen tantas parejas, porque vienen tantas mujeres olas. Pero no siempre el interés que despertaba Salud Mujer se explicaba por las dinámicas de la ciudad pequeña que era Medellín. Un día, a principios de 1989, sólo el teléfono de Carmen a las cuatro y media de la mañana. Le dijeron, "Tamos llamándolas, somos del grupo amor por Medellín y usted tiene que cerrar ese entro que tiene, donde sabemos que es lo que está haciendo y nosotros no estamos de acuerdo con que se asociada ni quien da ciudad a nadie que haga ese tipo de cosas". Por por Medellín fue uno de los grupos de la Empieza Social más activos en esos años. Entre muchos otros crímenes fueron los asesinos de actor Abad y Leonardo de Tancur. Años después, Carlos Castaño confesaría que él era la cabeza de desorganización criminal. Durante una semana entera, Carmen la llamaban a las cuatro, cinco y seis de la mañana. El mensaje era el mismo. En nombre de ese grupo criminal, la exigía en se agarda a corporación. Las intimidaciones fueron subiendo de Tono. Le decían que sabían dónde estudian sus hijos y a que horas al día ante el colegio. Amena Sareón, además, con Matarla. Al teléfono de salud mujer también empezaron a conseguir llamadas temprano en la mañana. Cuando la única que había llegado era la encargada de oficios varios. Aquí de nuevo, a Crocio. Cuando yo llegó a la institución a las siete y media ocho de la mañana me dice la señora del aceo que habían llamado a decir que si no se graban esa tata tata institución y van a asesinar a uno de los médicos o al único médico que había y a la ausiliar de termería. Carmen posó la denuncia en la policía pero lejeron que no podían hacer nada. Deciden, entonces, viajar a Bogotá y pedir a la consejería de derechos humanos. Lo le dije que pueden hacer ustedes por nosotros, nosotros estamos trabajando por los temas de los derechos de las mujeres. Entonces, también lo dijeron, no que es que es muy difícil, o sea, contra los grupos del impiezo social y paramilitar es que en este momento hay, no que podemos decirle a ustedes que le damos una protección total, una institución total que no hubo desesperanza de que por el lado digamos fue eso oficial hubiera algún respaldo. Lo único que le dijeron fue, le aconsejamos que haga lo que ellos digan. Es decir, que cerrar a las puertas de salud mujer. De vuelta en Medellín, Carmen convocó una reunión extraordinaria de la Junta Directiva. Tras varias sesiones en las que discutieron sobre la continuidad de salud mujer, al final recuerda Carmen. Toma la decisión de que no podíamos, pues, ni exponer la vida a mí y la de mi familia, ni exponer la vida de la gente de la institución. Toma la decisión de cierre se lo anunciaron al equipo. También, por petición misma de los paramilitares de traslas de las amenazas, pagaron una unción escolombiano para dar la noticia. El mensaje apareció en la portada de ese diario, el 19 de marzo de 1989. Venía afirmado por su directora ejecutiva, Carmen Posada. Salud mujer, servicios alternativos para la mujer. La Corporación Salud Mujera Núncia, que a partir del lunes 27 de marzo, suspenderá la prestación de servicios. Damos nuestros agradecimientos a todas las personas y entidades que han apoyado nuestro trabajo. Rosillo, precisamente, solo vino a enterarse de la decisión de la Junta a la cajar el periódico. Acababa de volver de un viaje de descanso que ya tenía planeado y que hizo acagañadientes, preocupada por el destino de la Corporación. Cuando yo regreso a dormir vacaciones, lo primero que me encuentro en la noticia en el colombiano de que salió mujer se raba. Y después cuando la Junta directiva me llamó, me preguntó si yo estaba de acuerdo y le dije, "no, por supuesto que no estoy de acuerdo". Me parece que fue una decisión precipitada. Para ella, habría podido tomar una edición menos radical. Pero no fue cerrada y fue realmente una pérdida para la ciudad. Entre la anunció el cierre y el cierre efectivo pasaron varios días. Tiempo en el que desmontaron el letrero de la fachada y empacaron los equipos. Como media provisional, acordaron que los empleados guardaran parte del moviliario en sus casas. Entonces, yo le dije a la médica, yo me va a llevar todo el equipo médico a la casa. Y ella dijo, "y yo me llevo otras cosas como los sueros en sí". Una vez desalujada la sed de salud mujer, Rosio resolvió que no iba a quedar zebras oscruzados, lamentándose sin más del destino de la Corporación. Entonces, yo le preguntaba una médica, le digo, "entonces nosotros tenemos un conocimiento, una experticia para resolver problemas de la vida de las mujeres". Y entonces, nos tenemos que ir a encerrar ese conocimiento a la casa. ¿Qué vamos a hacer? De digo, yo a ella. Es que es un deber, es que este no es un trabajo. Entonces, me dice y tú qué dices. Dime tú qué hacemos. Pues mirá, Margarita, nosotras. Qué vergüenza de si deslojé. Si yo te quiero decir, nos convertimos en aborteras angulares. Yo no lo encuentro en tu nombre, pero eso. El primer caso que atendiera fue el de la Sobrina de un amicón médico de Rosio. A falta de un espacio para el procedimiento, el mismo aceptó prestarla su consultorio. Pero no siempre la tuvieron tan fácil. Rosio, por ejemplo, se encontraba en bares y cafeterías con las mujeres que querían ahoritar. Allí evaluaba su salud a partir de preguntas, determinaban el número de semanas de embarazo, resolvía dudas sobre el procedimiento y les preguntaba si era posible atenderlas en su casa. Ahí descubrimos que las mujeres no tenían un lugar propio, porque así fuera su apartamento era de ella y el marido. Y era les condido el marido entonces, ¿cómo haces? Las solteras venliste digan, porque vayan en casa de su padre. En algunas ocasiones, cuando las mujeres les esperaban confianza o se encontraban en unas situaciones en extremo precaria, Rosio ofreció su casa para hacer el procedimiento, pero no quería que eso se volviera a costumbre. Le abamiedad convertir su hogar en un centro-clandes sino de abortas. A veces si damos a uteles nos daba mucho miedo en los utreles porque te deñegar, como mujeres y una joven y muchacho, es como que hay que pasar, pues aquí están traficando, pues aquí qué pasará. Entonces en un ambiente de eso será mucho más riesgo. Años atrás, a lo que más le temían era terminar en la cárcel por practicar abortos. Ahora eso les parecía una posibilidad más amable, porque su presencia en los barrios con frecuencia generaba inquietud y les aterrorizaba pensar que alguien de la cuadra llamara la policía, asumiendo que estaban tramando atentados, preparando explosivos o cosas de estilo. Entonces yo le dije a la médica, yo dije mira, y una vez si nadie se dice en allí entrar un dos señores, como muy raras, que nos son de por aquí, que nunca las hemos visto, y llamar a la policía, no sos lo que tenemos que decir es la verdad lo que hacemos, porque si no nos van a decir que somos de la guerrilla, o que somos paramilitares y que estamos haciendo, es como actividad de espalellos, entonces no, tenemos que decir es nosotros hacemos esto y llevenlo para cárcel y hablar y ahí hacemos el escándalo, pero lo podemos dar lugar a que nos confundan con eso. Esta fue una experiencia, yo te digo, inden a rable, inden a rable, lo que vivimos. Esta etapa de abortos puerta a puerta terminó para Croce y igual, acaba de dos meses. El aviano ofrece de un trabajo en Venezuela para ayudar a establecer una corporación de mejante a salud mujer, y empacó maletas para caracas. Su partida sin embargo no significó que las mujeres en Medellín quedaran sobras.
Variantes de sus antiguas compañeras siguieron ofreciendo abortos de guros, e incluso más adelante, crearon otras corporaciones y centros de salud con un modelo similar al desalud mujer. Además, con la llegada del miso prosto la principio es de los 90, la interrupción de la emparación las primeras semanas se volvió más fácil. Ahora se podía hacer mediante medicamentos y en la mayoría de los casos, sin necesidad de la MEU, el método de aspiración que usaban en salud mujer. Durante varias décadas, sin embargo, las mujeres en Colombia se siguieron enfrentando a todo tipo de obstáculos para ejercer autonomías sobre sus cuerpos. El aborto seguía siendo castigado penalmente, y el Congreso ignoraba a los reclamos de las mujeres por desmontar una norma que forzaba miles de ellas a cudir a centros clandestinos para entre compiren para sus no deseados. Muchas perdieron la vida en salas de aborto insalubres, sobre todo mujeres pobres. Otras terminaron en la cárcel o con procesos judiciales acuestas. Fue sólo en 2006 que hubo un progreso tan hible. La bogada de Monica Roa, via una demanda de inconstitucionalidad, logró que la corte constitucional des penalizar al aborto en 13 escenarios específicos. Cuando el embarazo fuera fruto de una violación, cuando hubiera mal formación del feto, o cuando estuviera en riesgo la vida de la madre. Según la corte, en cualquiera de esas tres causales, el aborto era un derecho de las mujeres. La implementación de esas entencias, sin embargo, tuvo muchos tropiezos. Los hospitales y APS disponían tras a las mujeres para acceder un aborto, y algunos médicos seguían temiendo meteres en líos legales por prestar el servicio. Por eso, conscientes de que el fallo del 2006 no era suficiente, feministas emprendieron la lucha por la despenalización completa. En 2020, líderes de cinco organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres se juntaron para crear causa justa, un movimiento interdisciplinario que buscó eliminar el delito de aborto del código penal colombiano. El 21 de febrero del 2022, después de meses de discusiones y varias dilaciones, los magistrados de la corte constitucional fallaron a favor de despenalizar el aborto en cualquier circunstancia, hasta la semana 24 de gestación. Así, Colombia se puso a la vanguardia en Latinoamérica en derechos sexuales y reproductivos. Lo que 35 años atrás parecía un sueño imposible en un país como Colombia se convirtió en realidad. ¡Reca! ¡El aborto es Colombia! ¡Reca! Estamos muy felices porque ganamos las mujeres. La corte constitucional se dio la oportunidad de hacer historia garantizando los derechos de las mujeres. Rosío, a lo largo de su vida, si yo dedica a la defensa de los derechos de las mujeres desde cargos en instituciones públicas como la alcaldía de Medellín y la gobernación de Antioquia. La despenalización del aborto fue un sueño que nunca dejó de rondar su cabeza. Por eso, cuando se entero de la noticia, no lo podía creer. Le había dicho a una compañera. Nosotros ya estamos viejas. Yo me voy a morir y no me va a tocar ver la despenalización del aborto en este país. Pues esa es si en y mayor frustración. Puede que no todo esté ganado con la sentencia, pero por ahora no está mal reconocer el sentido de colectividad de las feministas, ni su fuerza. No está mal celebrar como el hizo Rosío el día del fallo. Yo te digo, yo me parejo cuando tuve la primera noticia, ese lunes 21 de febrero. Me fui y me desbapé una botella de vino y la gente a la mitad de ellos. Brindo por la vida de verdad. Por las feministas, los dogramos, tendrá muchos obstáculos. Lo pasé aquí teniendo durante un buen tiempo, pero ya la puerta está abierta. Esta historia fue escrita por Margarita Castrepo y por mí, Tatiana Luzano. La mezcla y el diseño de sonidos son de Valentina Fonseca y Daniel Díaz. Al baroque agarero es del manager de utiencias. Le ilustración de la carátula es de Angelica Duque. Agradecemos a la obra Pedro, juiz potero, Argelia Londonio, María Cecilia Alzate y Fiscina Villa Real por su ayuda durante la reportería de este podcast. También a Fiscina Roseru y Seth Barone, con plices de la no ficción que nos dieron unas luces iniciales para encontrar esta historia. Un periódico de ayer es una producción de la no ficción. Nos vemos en 15 días con un nuevo episodio. Gracias por escuchar.
Podcast Summary
Key Points:
El episodio narra la historia de Rosío, una enfermera que trabajó en un centro clandestino de abortos en Medellín durante los años 8
Rosío perdió a su madre a los siete años debido a complicaciones de un aborto espontáneo, lo que marcó profundamente su vida.
Influenciada por el feminismo y Simone de Beauvoir, Rosío decidió no ser madre y se sometió a dos abortos clandestinos en su juventud.
En 1986, se unió a la corporación "Salud Mujer", que ofrecía abortos seguros y otros servicios de salud para mujeres, a pesar del riesgo legal.
El contexto legal y social en Colombia era hostil
El equipo de la corporación se capacitó en Bogotá con la organización Oriéntame para implementar protocolos seguros y humanizados.
La historia destaca la valentía de las mujeres que arriesgaron su libertad para ayudar a otras a decidir sobre sus cuerpos.
Summary:
Este episodio de "Un periódico de ayer" reconstruye la vida de Rosío, una mujer cuya existencia estuvo profundamente ligada al aborto en Colombia. A los siete años, su madre murió por complicaciones de un aborto espontáneo, un evento que la marcó para siempre y la llevó a cuestionar los roles tradicionales de género. Criada por un padre que fomentaba su autonomía, Rosío creció rechazando la maternidad y el matrimonio, influenciada por el feminismo radical y las ideas de Simone de Beauvoir.
En su juventud, se sometió a dos abortos clandestinos, enfrentando el miedo y la clandestinidad que implicaba un procedimiento penalizado por la ley. Años después, en 1986, fue contactada para unirse a la corporación "Salud Mujer" en Medellín, una organización feminista que ofrecía abortos seguros y atención integral a mujeres. A pesar del riesgo legal y la presión social conservadora, Rosío aceptó el desafío como jefa de enfermeras, convencida de que el aborto era un derecho de las mujeres.
El relato también contextualiza la época: un país donde la Iglesia Católica condenaba el aborto y donde solo existían organizaciones pioneras en Bogotá y Cali. La historia de Rosío es un testimonio de valentía y solidaridad, mostrando cómo un grupo de profesionales arriesgó su libertad para proteger la salud y la dignidad de miles de mujeres en un momento de represión y silencio.
FAQs
La Corporación Salud Mujer ofrecía servicios alternativos de salud para mujeres, incluyendo abortos clandestinos y seguros hasta la semana 12 de gestación, además de orientación psicológica.
Rosío decidió trabajar allí porque consideraba el aborto un derecho de las mujeres y quería ayudar a quienes lo necesitaban, incluso asumiendo el riesgo de ir a la cárcel.
A los siete años, su madre murió como consecuencia de un aborto espontáneo, lo que influyó profundamente en su visión sobre la maternidad y el derecho a decidir.
Se realizaban mediante curetaje, un procedimiento que consistía en raspar el útero, y solo se practicaban hasta la semana 12 de gestación, siguiendo criterios médicos.
El código penal contemplaba penas de uno a cuatro años de prisión para quien se practicara un aborto y para el personal médico que lo llevara a cabo.
Las mujeres llegaban a través de referencias de amigas o conocidas, y el centro operaba con protocolos de sigilo para controlar quién conocía su existencia.
Chat with AI
Loading...
Pro features
Go deeper with this episode
Unlock creator-grade tools that turn any transcript into show notes and subtitle files.