El episodio narra la lucha histórica por el sufragio femenino en Colombia, centrada en las vidas de María Teresa Valeta y Esmeralda Arboleda. María Teresa, una niña rebelde de Cali, se unió al movimiento feminista tras conocer a Esmeralda, una abogada pionera que viajaba por el país promoviendo el voto de las mujeres. Desde comienzos del siglo XX, las mujeres colombianas estaban excluidas de la educación superior, el bachillerato y la vida política, con restricciones legales que las sometían al control masculino. La lucha comenzó con avances educativos en la década de 1930, seguidos por la ciudadanía sin voto en 1944. La presión constante del movimiento, incluyendo manifestaciones y memorandos, llevó a que en 1954 la Asamblea Nacional Constituyente, con el apoyo de Esmeralda y Josefina Valencia, aprobara el voto femenino. El 1 de diciembre de 1957, en el plebiscito del Frente Nacional, las mujeres votaron por primera vez, marcando un hito democrático. Sin embargo, la participación femenina en cargos públicos siguió siendo baja, y la lucha por la igualdad continúa. María Teresa, ya anciana, recuerda con emoción ese día y la amistad con Esmeralda, quien murió en 1997. El relato destaca la perseverancia de estas activistas y la importancia de su legado, aunque reconoce que aún falta camino para lograr una verdadera equidad de género en Colombia.
El primero de diciembre de 1957, María Teresa Valeta creyó que no iba a manecer. Era domingo, pero no un domingo cualquiera.
No estaba feliz, yo no veía la hora. Ese día me daba que ya las cuatro de la mañana, mi papá decía, "No, por mucho más lugar se amanece más temprano".
Ese día, millones de colombianos irían a las urnas para votar un ple visito histórico. Con él se buscaba poner fin a varias décadas de violencia entre liberales y conservadores.
Pero ese domingo, María Teresa Valeta, en su casa en Cali, estaba ansiosa por algo más. Era la primera vez que iba a votar. De hecho, era la primera vez que las mujeres en Colombia votarían.
El ple visito buscaba lidar el frente nacional, un pacto de paz entre el partido liberal y el conservador que acordaba alternar el poder presidencial. De forma que durante cuatro años gobernaron candidato liberal y los siguientes cuatro, un conservador.
El acuerdo, de ser aprobado, duraría de 16 años, cuatro periodos presidenciales. María Teresa iba a votar sí. Y por eso se levantó temprano, le pidió a su mamá que les dirviera al desayuno y salió de su casa con su familia hacia el puesto de votación.
"Yo me va a votar mi mamá y yo, y ahí él me ha ido y nos va a votar los cuatro". Llegaron tan temprano al puesto de votación que tuvieron que esperar un rato antes de que abrieran las mesas.
Al fin, poco después de las ocho, pudieron votar.
Desde las primeras horas del lunes primero de diciembre, una inmensa multitud de sufragantes colma los sitios destinados en Bogotá para depositar los votos de referendación al acuerdo de los partidos.
"¿Qué felicidad? No, a mí me parecía mentira, me parecía mentira a ver potado". Las mujeres que, por primera vez, ejercitan el derecho al sufragio, acuden en cantidad que en algunos sitios supera a la de los varones.
"¿Y ahora se hagan el juego terminé, hagan mi papábre, hagan mi mamá? No quisiera poderles describir, quisiera poder estar metirlos en lo que es bien. Pero eso fue muy, muy emocionando".
El hecho de que María Teresa y millones de colombianas pudieran votar ese día al plebiscito, no fue algo que se logró de la noche a la mañana.
Al contrario, aquella conquista política fue fruto de una batalla de décadas en busca de que las mujeres se les reconociera una ciudadanía plena en Colombia.
María Teresa fue parte del movimiento que consiguió abrir ese camino.
Que tuvo que pasar para que en Colombia las mujeres pudieran votar y quienes fueron las líderes de aquella victoria feminista.
Bienvenidos a un periodo de codeayer, un podcast sobre el peso de la historia y el pasado en las vidas privadas. Soy María Antónia Ruiz y yo Tatiana Lozano.
En el episodio de hoy, la historia de María Teresa y Zabaleta y del movimiento feminista que logró la conquista democrática más importante del siglo XX en Colombia.
Antes de catomar la historia de María Teresa y Zabaleta, devolvámonos un poco y veamos cómo era la situación de las mujeres en Colombia a comienzos del siglo XX.
La mujer tenía prohibido entrar a la universidad.
Ella es Ophelia Uribe, una de las primeras líderes del movimiento feminista en el país.
Y la profesión de la mujer entonces no había más que el matrimonio, el convento o profesor, maestra escuela.
La mujer, como bien lo dice Ophelia en esa entrevista, estaba relegada al ámbito privado de la sociedad.
Lo que dirían hacer la mujer era aprender a cocer, a cocinar y a manejar la casa, a la bar y planchar y todos los oficios domésticos.
Las mujeres, además, no podían salir del país sin el permiso de sus maridos. No podían abrir una cuenta en el banco sin manejar el salario que recibían por su trabajo.
También cuando se casaban, los bienesujos pasaban a hacer propiedad del marido.
Pero de todas las injusticias las que más pesaban eran las restricciones en la educación.
Las mujeres, por ejemplo, tenían prohibido hacer el bachillerato. Y los padres que llevaban a sus hijas a un colegio mixto eran excomulgados de la iglesia.
Por eso, educarse fue el primer paso que dieron las mujeres para luchar por sus derechos políticos.
Algo que no habían podido hacer nunca y menos durante los 44 años de la hegemonía conservadora,
que es como se le conocen Colombia al periodo entre 1886 y 1930.
Fue apenas en la década de los 30, con la llegada al poder del liberal Enrique o la Llegaera, que el panorama empezó a cambiar.
En 1932, el gobierno de Olaya promovió la ley de emancipación económica de la mujer casada,
que les dio la libertad para administrar sus bienes sin necesidad de la autorización de su marido.
Además, es de mismo año, o la guerrera emitió un decreto que les permitió a las mujeres por fin hacer el bachillerato.
Precisamente fue esa apertura en materia de educación, la que haya no el camino para cambios más profundos.
El contacto con ideas y con otras mujeres en los alones, llevó cada vez a más de ellas a tomar conciencia de las inegidades de género.
Así le pasó María Teresa.
En su primer colegio comenzó a hacer consciente de que el mundo parecía mal hecho para las mujeres.
Entonces yo llegué a ese colegio y que los muchachitos cogían el patio para jugar ellos
y las niñitas se hacían contra los muros a mí no me gustó eso, y yo se lo diría en papá, no me gusta eso papá.
La familia de María Teresa era liberal, y un liberalismo en gran medida promodido por su padre.
Entonces mi papá vio que yo se dio cuenta que era una rebelde y me gustó en los frasines ya haciendo así.
En cambio, a su mamá, que era presidenta de las madres católicas, le preocupaba que el comportamiento de su hija fuera mal visto por la sociedad.
Por eso, cuando María Teresa le dio que quería ponerse oeroles para jugar con sus cinco hermanos hombres.
Y como es mi opurría, no me ponía oeroles para supuestrar los árboles con ese hermano, porque lo se exigí.
Yo exigí que me compraron oeroles, porque mi hermano es voy a montar a los árboles y yo no.
Entonces mi papá me compró oeroles.
Además de los oeroles, su papá le alcahuete a otras cosas.
Le compró a raivistas, la dejaba leer libros que estaban prohibidos y le incluían las conversaciones sobre política que tenían en la casa.
Cuando María Teresa tenía 8 años, sus padres la cambiaron de colegio a uno más liberal.
Visitaron varias escuelas que no les gustaron, hasta que una conocida les recomendó el gimnasio femenino del valle dirigido por un activista.
Entonces vamos al gimnasio que era un colegio creado por Matilde González Ramos, quien había juntado el primer colegio misto en el valle.
Y se lo cerraron por ser misto.
Entonces se vino a Calin a fundar un colegio con la idea de que su terá queda femenino y le puso gimnasio reino del valle.
Vaya pelu seguía siendo misto a la escondida, nadie sabía. Entonces yo entro a ese colegio y de la señorita Matilde.
Hacía charlas con la niña de primaria y de secundaria.
Hablaba de todo de modales y todos previales devolvían agua porque ya hablaba de que la mujer estaba muy limitara y que las mujeres teníamos que luchar
para poder estar en igualdad y condición en el entanto y esas charlas de la gente más libre.
Matilde también hacía activismo por el voto de las mujeres en su colegio, el reclamo feminista más importante de la época.
Todas las semanas organizaban reuniones con importantes académicos y políticos para discutir sobre el tema.
Y cuando digo políticos me garantió figuras de la talla del expresidente Alberto Geraz Camargo o al mismo presidente, Gustavo Rojas Pinilla.
Y las hacían porque la idea del tamaño se estaba luchando para que esos políticos se entenieran que la mujer tenía derecho a cosas.
Maria Teresa era todavía muy pequeña para ir a esas reuniones pero un día la castigaron y la mandaron a sentarse al lado de una ventana.
Desde ahí escuchó una de esas conversaciones y le encantó.
La semana siguiente se sentó a través al lado de la misma ventana y cuando Matilde le preguntó si la habían vuelto a castigar.
Marea Teresa le pido a la directora que la dejara entrar.
Ella accedió pero con la condición de que se quedara callada.
"Tanto no hable que ahí yo conoce esmeraldas pero esmeraldas no me conoce a mí."
Y es que esas reuniones no sólo iban políticos hombres sino también activistas de los derechos de las mujeres.
Entre ellas esmeraldas boleras.
Una de las más importantes promotoras del sufragio de las mujeres.
"Yo considero que la persona más importante en Colombia para el mundo ya el voto fue esmeraldas boleras."
Esmeraldas había nacido en 1921 en Palmira, una ciudad media hora de Cali.
Era 13 años mayor que Marea Teresa y como ella venía de una familia muy liberal.
Rosita, su madre había formado sus seis hijas para otro tiempo.
En un momento en que pocas mujeres eran profesionales, ella les inculcó a sus hijas la importancia del estudio y no descanso hasta que todas se graduaron de la universidad.
Esmeraldas estudió la primaria en Pereira pero allá no había un colegio donde las niñas pudieran estudiar el pachillerato.
Entonces Rosita envía a su hija a Bogotá. Esto fue a comienzos de los años 30, poco después del decreto de olaca ira.
Esmeraldas terminó siendo una de las primeras mujeres colombianas en graduarse como pachiller.
Al terminar se fue a vivir a Pope John para estudiar derecho en la Universidad del Cauca en 1938.
Un año después de que se emitieron una nueva ley que permitía el ingreso de mujeres a las universidades.
Todos sus compañeros eran hombres, con ellos tenía discusiones políticas y siempre tenía que enfrentarse a sus comentarios machistas.
No creían que una mujer pudiera ser intelectual.
Pero ella demostró lo contrario y terminó siendo la primera bogada graduada a su universidad y una de las primeras en cuenta.
Colombia. A ver obtenido el título de abocada, a pesar de los obstáculos, fue para Esmeralda
uno de sus mayores orgullos. Así lo dijo en 1943 en un reportaje para Mirella, una
de las revistas feministas de la época.
Hoy me siento satisfecha de haber coronado una obra, que si no es de gran significado por
su valor, si lo es por indicar que aún en el más hostil de los medios se puede llevar
a cabo una realización de una empresa. Cuando a ella nos animan sentimientos generosos,
tenemos un poco de valor.
A comienzos de los 50, Ya Esmeralda era una destacada feminista en Colombia, y fue precisamente
por ese tiempo en que ella y María Teresa se conocieron casualmente.
Resulta que Rosita, la mamá Esmeralda, había montado una floristería en Cali, a donde
se había ido con su familia desde hace varios años. La floristería, que llegaría
a convertirse en una empresa exitosa, quedaba en frente del gimnasio femenino del Valle,
donde estudiaba María Teresa. Y un día las compañeras de María Teresa le dijeron que
Esmeralda había llegado de Bogotá. Entonces ella, que ya la había estado escuchando
en las reuniones del colegio, le pidió permiso a la profesora para ir a comprar flores.
Yo recuerdo que llegué un día a comprar flores y esmeralda del mejor minita, le gustan
las flores y le dije no, me gusta escuchar la usted. Me atrevo a decir, que ahí surge
una amistad que fue terena.
Para ese momento, María Teresa tenía unos 12 años, y Esmeralda, sus 25, estaba en plena
campaña por el voto femenino. Así agiras alrededor del país para archarlas, organizar
manifestaciones y convencer a los hombres y a las mujeres sobre la importancia de la participación
política femenina. Esmeralda les orprendió que María Teresa, una niña tan pequeña,
entendía la tanto sobre política, le apasionara el tema de los derechos de las mujeres y sobre
todo que se expresara también. Entonces le invitó a acompañarlas un campaña alrededor
del país, pues pensó que a la gente le llamaría mucho la atención veré una niña hablando
acerca del voto femenino.
Con permiso de sus papás, María Teresa empezó a viajar los fines de semana con Esmeralda
hacia diferentes ciudades del país para hacer activismo.
Fueron a Bogotá, Medellín, Bucaramanga, Barranquilla, Pupaján, a donde quiera que Iban esmeralda
ni mamá de atreza para que hablara, para que le explicara el público sus ideas, y ella
repetía todo lo que había aprendido escuchándola a ella.
Durante esos viajes por el país, María Teresa conoció a otras destacadas feministas
de la época, como José Vinavalencia, de origen conservador y Lucila Rubio, quien había
creado la alianza femenina de Colombia. Este era una organización que unió a varios grupos
promotores del voto femenino. Además de buenas amistades con mujeres destacadas, esos
viajes le dejaban a María Teresa buenas anécdotas. Los lunes, todas las compañeras
de hacían ronda en el recreo para que les contara quiénes habían conocido. Les
gustaba irla a hablar. En su casa era un poco igual. Sin embargo, la que menos en tu
si asmada con su activismo era su mamá.
Ella es uno le importaba, y tampoco tuvo de que preocuparse, porque estando todavía en
el colegio conoció a Daniel. Daniel las esperaba todos los días al salir de las clases
y le llevaba los libros hasta la casa. Aunque ella no tenía intenciones de enamorarse
y no lo pudo evitar, un día en que él no fue por ella el colegio le hizo falta, y ahí
se dio cuenta de que se había enamorado. Más tarde sería su novio, el esposo, el papá
de sus hijos y el amor de su vida.
"Yo me enamoré, yo no sabía lo que era eso, pero me desparquitaba el corazón."
No tenía nada en común. Daniel era conservador y María Teresa Liberal. Ella venía de una familia
comodada y le era de clasio milte. Aún así se casaron y comenzaron a vivir en la casa
de los papás de ella.
"Pero, estuve la esperanza de que mi noche a por el pueblo y por ese menino no fuera
tan duelo, de nunca pensó, pero yo tampoco, yo no sabía, yo no sabía que fuera una
vacina. Para él, es ser el gran robo de su vida, la política le citó a él parte de
esos momentos de amor.
Durante su matrimonio ella seguió viajando y haciendo política.
"Y las mujeres apasionadas por la lucha feminista, amamos mucho, él está muerto y no está
pero le sabe que yo tengo que seguir luchando hasta el último día en mi vida, porque
las mujeres tengamos igual de la lucha".
Como logró el movimiento feminista convencer a los políticos de que el voto de las mujeres
era importante para la democracia, y que papel cumpliera en María Teresa y Esmeralda
en este proceso.
En una de nuestras entrevistas descubrí que la valentía para resgar su libertad por
ese derecho venía de su historia personal, porque su mamá había muerto por complicaciones
derivadas de un aborto espontáneo.
En nuestras conversaciones, Rosio me dejó entrar a algunos de los rincones más íntimos
de su vida, creo que fue en parte porque entendió que quería llegar al fondo de la historia
suya, que era, a su vez, la de miles de mujeres.
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De los viajes que María Teresa hizo cuando era niña, recuerda que la tendían super
bien, que en todas las ciudades, las recibían con abrazos, comida y muchos dulces.
Esas visitadas ciudades eran agradables, a mí me atendían como reina, a esmeralda también
la tendía muy bien, conocía mucha gente que quería hacer importante, pero quiero decir
este que lo que yo vi antes del voto, no veía en la gente esa Diana te votar, que teníamos,
que tenías me dauda y que yo me había imprenado de eso.
Esas ganas de votarse remontan a tiempos en que ni siquiera habían nacido las primeras
feministas colombianas.
En la historia del país hubo un hecho exótico para ese tiempo, en 1853, los constituyentes
del municipio de Bélez, que en ese momento era una provincia ubicada en Santander,
lo lo que les dijeron que, "todo habitante de la provincia sin distinción de sexo tendrá
entre otros derechos el del sufragio".
Esa fue tal vez la primera región del mundo con una norma que le permitía las mujeres
votar, pero la dicha en Bélez duró poco, la corta supremada de justicia de la república
de la nueva granada, como en ese momento se llamaba Colombia, anuló la Constitución y
a las mujeres les quitaron el derecho al voto.
Después, en 1886, la posibilidad del voto femenino se alejó aún más.
Ese año los conservadores llegaron al poder y reformaron la Constitución para negar
la ciudadanía a los menores de edad, a los pobres y a las mujeres.
Eran tiempos duros para las causas femeninas.
Incluso liberales como el escritor José María Sanper buscaban con argumentos atrogrados
que las mujeres no pudieran votar.
La experiencia de las cosas humanas induce a creer que el varón entre que obedece principalmente
la razón, y no la mujer es que obedece más al sentimiento y tiene poca independencia,
es la persona apta para ejercer la ciudadanía.
La mujer no ha nacido para governar la cosa pública y ser política, precisamente porque
ha nacido para ser pierde modelo a todas las virtudes delicadas, suaves y profundas.
Para 1944, el gobierno del liberal Alfonso López Pumarejo presentó un proyecto para reformar
la Constitución y darle a la mujer el estatus de ciudadana.
En embargo, la propuesta dejaba su frágil femenino por fuera.
En el Congreso en la prensa se escucharon los mismos argumentos de siempre.
Las mujeres no están preparadas.
Las mujeres van a votar por el que les diga el marido.
Las mujeres no van a aguantar la agitación electora.
Los comicios no son un lugar femenino.
El voto es una carga para ellas.
Aunque el proyecto dejaba por fuera el voto, era una avance en materia de derechos.
Por eso, ellas demobilizaron, redactaron cartas públicas e hicieron presencia en el Congreso.
Con grupo de 500 mujeres encabezadas por Lucila Robío, firmaron un memorial a través del cual
le pedían al presidente López llevar a cabo la reforma.
Y por fin se logró un esperado, las mujeres se convirtieron en ciudadanas.
Además, se les permitió desempeñar cargos públicos, pero se les excluía de elegir y
ser elegidos.
Esmeralda, que en ese momento ya era bocada litigante, se le bro de la decisión.
Me parece que tenemos todo el derecho de esperar que se nos permita participar en
la organización misma del país desde puesto de responsabilidad.
Ya que para lograrlo, nos estamos preparando y se ha demostrado en todos los pueblos
civilizados que la mujer de esa rolla es de ellos una magnífica labor.
Sin embargo, ante una reforma que había quedado incompleta, tomó fuerza al movimiento feminista
que tenía como siguiente meta conseguir el derecho al sufragio.
Durante esgrupos de mujeres por todo el país empezaron a reunirse a hacer campaña.
Hacían giras, encuestas y conferencias para pedirle al Congreso que les reconociera
con plenitud todos sus derechos políticos.
en ese momento de agitación y campaña por todo el país, cuando mora terreno.
de esa conocencia esmeralda en el colegio, en una de las reuniones de la directora Matil
de González.
Gracias a la presión, se inició el trámite de un proyecto sobre el voto en la Comisión
I de la Cámara, y ahí contó con el apoyo de concretistas de los dos partidos. En los
debates intervenieron abogadas y otras profesionales que demostraron lo bien que se habían formado
durante los últimos ocho años desde su llegada a la Universidad. Por el proyecto quedó
archivado, tendrían que seguir esperando.
Estaron varios gobiernos y las mujeres seguían siendo ciudadanas a medias. El país, mientras
tanto, seguía sumido en la sangrienta violencia de partidista que se desató con más fuerza
después del 9 de abril de 1948. El día en que mataron a Jorge Lisser Gaitán, un
caudillo liberal que se proyectaba para ganar las próximas elecciones presidenciales.
Justo en medio de los disturbios del bocotazo, como se le conoce popularmente al día de
la vecinato de Gaitán, el gobierno firmó la concesión de los derechos políticos de la
mujer, un acuerdo internacional que obligaba al país a que conocer el derecho de las mujeres
a votar. Y aunque no había voluntad política en el Congreso para ese cambio, ahora sí
había algo más para ejercer presión. En ese ambiente de violencia, las mujeres
se tomaron la decena política y la gente las empezó a reconocer. Crearon el Comité
Propaz y con la Unión Feminina de Colombia salieron a marchar 7.000 bogotanas.
La violencia en peoró con el gobierno del conservador laboriano Gómez, que ganó las elecciones
de 1950. Creció la resistencia armada de liberales y el gobierno empezó a perseguirlos y
a exterminarlos. Un año después, el presidente se enfermo y dejó el poder en manos de un aliado
suyo, Roberto Burtaneta. Una de las primeras cosas que hizo Burtaneta fue crear una comisión
de estudios constitucionales para preparar las amplias nacional constituyentes. Con el
objetivo de dar una nueva forma al Estado colombiano, a partir de la visión católica
y anticomunista de comis. Ese era el plan, pero en 1953, cuando el laboriano Gómez anunció
que se había recuperado de su enfermedad y estaba listo para retomar el gobierno, una
facción del partido conservador se unió con los jefes del partido liberal para impedir
su regreso. Resolvieron entregar el poder en un golpe de Estado pacífico al comandante
de las fuerzas militares, el teniente coronel Gustavo Rojas Pinilla. Era tal el nivel de violencia
que los jefes de ambos partidos creían que el régimen militar llevaría al restablecimiento
de la paz. Ya a pesar de ser producto de un golpe de Estado, el gobierno de Rojas fue
legítimo. La Zambla Constitucional recién reunida ratificó su mandato y le dio un plazo
de un año para que alistara la nueva Constitución y convocara elecciones. Las mujeres estaban
emocionadas con el nuevo gobierno, veían en él una oportunidad. Por eso, en junio de 1953,
Esmeral Darbolea de Josefina Valencia redactaron un memorando para presentar en la Comisión
de Estudios Constitucionales que se encargaría de estudiar la reforma de la Constitución. Y otra
vez empezó a la campaña, recorrieron regiones barrios y visitaron sindicatos, colegios y universidades,
conversaron con la prensa para dar a conocer el memorando y recogieron 3.000 firmas sin distinción
política. La Comisión se instala el primero de diciembre de ese año. La campaña poco a poco
iba ganando nuevos apoyos. Incluso, el propio Crojas Pinilla, en el mensaje de año nuevo, la
raspaldó. En las sesiones de la Comisión de Estudios Constitucionales que estaba reunida en el
Capitóleo, se abrió el espacio para que las mujeres fueran a defender el famoso memorando.
Un cronista del periodico el tiempo que ocurría las sesiones contaban su entregada del 15 de febrero
de 1954, como la presidencia de estas mujeres había roto la monotonidad de las discusiones.
"El gran salón de los espejos no vuela ya a colillas sino a perfumes de la bín de guerrano de
Dios, ya desaparecido del ambiente asfixiante y propicio al bostezo que allí predominaba en el
curso de las discusiones. Los argumentos hasta ahora expuestos por las damas acusan en ellas
firme capacidad para interpretar el fenómeno sociológico y político del país". El
periodista del tiempo no horraba el ojos para referencia a las intervenciones de las mujeres.
"Prijantes excelsas, pureza idiomática, fin o morismo, gran precisión conceptual".
Era como si nunca hubiera ido a hablar una mujer por más de 10 minutos. Y a pesar de que la
propuesta de las mujeres contaba con apoyo de comisionados de los dos partidos, no faltaron las
manifestaciones de caixas o de grupos opositores, incluso de mujeres. Rafael Bernal Jiménez,
diputado conservador, proponía que se aprobaran su frágil femenino, pero sólo en las elecciones
de los consejos municipales, y que fueran excluidas del resto de comisiones nacionales. En otras palabras,
el voto sí, pero no así. Para defender su postura, él y el resto de su bancada
embocaban unas razones tan antiguas como descavelladas.
"El sufragio no es un derecho natural, se ha quitado a los militares,
pasarían diez sesiones plenarias más de la comisión en las cuales participaron las mujeres.
Desenas de ellas, si algunos hombres alentaban la defensa desde las tribunas del capitolio,
reinaba el optimismo. Hasta que llegó el 15 de febrero de 1954, el día en que los
comisionados votarían a favor o en contra del voto femenino". Se escucharon argumentos de
vida y vuelta en uno de los salones del capitolio. El diputado liberal Luis López de Mesa,
defensor del sufragio femenino, se rueldevate con una frase que resumida la historia política del país.
"Detrás de cada tragedia colombiana hay un hombre diplomado, un dirigente culto. La mujer ha
estado siempre detrás de la angustia llevando la misericordia. Por eso no es justo que ahora se le
pague negándole sus derechos políticos, que pueden traducirse en un cambio fundamental de nuestras
prácticas políticas en beneficio de la sociedad". El salón está lleno a plausos y
poco después hicieron la votación. "El resultado, siete votos a favor y nueve en contra. Las
mujeres perderon, pero no pararon. Decideron apelar y llevar el proyecto del voto femenino a la
Amplea Nacional Constituyente, que estaba punto de instalarse. Si las Amplea no modificaba esa
decisión, las mujeres tendrían que seguir esperando". A finales de julio fue convocada la
Amplea. La intención principalmente era reelegir a Rojas, cuyo periodo terminaría el 7 de agosto en 1954.
Mariano Espina Pérez, expresidente conservador y esposo de la líder Pertar Nandes, fue elegido como
presidente de la Amplea. "Aún no se sabía que mujeres iban a representar los intereses de medio
país, o si esquivaba ver alguno. Hasta que el 26 de julio la corte designó a la conservadora
a Josefina Valencia como delegada del presidente para participar en la Amplea. Era la primera mujer
colombiana que ocupaba un sitio en un cuerpo colegiado del país".
"Yo considero que mi nombramiento más que la culminación de una aspiración de mi vida es un acto
de justicia para la mujer colombiana". Josefina es poseedora de una vasta cultura y una clara
inteligencia que la han colocado con razón en uno de los más destacados puestos directivos
del movimiento feminista colombiano. "Pienso presentar el proyecto sobre plena ciudadanía de la
mujer, esto irá acompañado de una exposición de motivos y asentada en la realidad de la nación,
pienso defender ampliamente el proyecto". El 27 de julio de 1954, un día después del
nombramiento de Josefina, se instaló las Amplea Nacional Constituyente en el Sanón eléptico del
Capitóleo. Para el acto inaugural, la radiodifusora nacional traslado al Capitóleo en sus cámaras
móviles de televisión. Era la primera vez que se haría una transmisión diurna de televisión en
Colombia. "Estaba llaviendo en la plaza de Bolívar, pero los curiosos ocuparon el atrío de la
catedral para observar el espectáculo". A las tres y cinquenta de la tarde, Josefina entró al
salencentral y fue recibida por los aplausos y gritos de mujeres que llenaban las tribunas. En su
discurso de instalación, Rojas Pinillas se refirió al papel que la Asamblea cumpliría y una vez
más dejar su postura frente al voto femenino. "El establecimiento del voto femenino corresponde a un
compromiso internacional del país y corresponde a un deber de justicia". La sesión de los
cerca de dos horas. Al final, todos los diputados se fueron para un cocktail al Palacio de San Carlos,
la sede presidencial en ese momento. Las mujeres estaban emocionadas porque por fin iban a tener
posivoto en una decisión nacional, pero aún falta una delegada que representa a las liberales.
Además, la Asamblea estaba desequilibrada porque había 50 diputados conservadores y solo seis
liberales. Así que el directorio liberal envió una lista de candidatos para que el gobierno
equilibrará las cargas. Al día siguiente, Asmeralda le avisaron que sería miembro de la Asamblea.
Días después, el tres día costo llegó a la Asamblea como diputada. Ese día, los diputados
realizaron a Rojas Pinillas como presidente de la República, y al militar empezo un nuevo mandato
que iría a esta costo del 57. Mientras tanto, en Cali, María Teresa Valeta se guía el avance
de la Asamblea con ansiedad. "Meralda se fue para Bogotá, se fue con Josefina, nosotros acá
pariéndomicos como dicen, esperando que pasaba, esperando que pasaban". Esmeralda y Josefina,
que ya venían trabajando juntas desde hace años, radicaron el proyecto para iniciar el trámite
constitucional del voto femenino. El turno para que Esmeralda y Josefina defendieran la propuesta,
llegó dos semanas y media después, el 24 y 25 de agosto. Las tribunas del Salón Principal
del Capitolio estaban ocupadas por más de 300 mujeres. Las que no pudieron entrar o estaban
en otras ciudades pedían que el debate fuera transmitido por radio. "Yo que estaba ya en la Universidad
estaba convencida de que yo vamos a poder aganar en esa asamblea de dichas rutas, pero, pues,
¡Juno, no, eh!
en que se le baja la modal, ¿No? El medal de todo caso nos decía, eso va a lograrse, eso se va a lograr, no van a apoyar.
Como ya había pasado en los debates de la Comisión de Estudios Constitucionales, la propuesta del voto femenino recibió apoyos en los dos partidos.
Pero claro, como era esperarse tampoco faltó esta vez a que el sector del Partido Conservador, que se oponía la medida con la retaila de siempre.
La mujer es inferioral con esta reforma se exponía a la mujer aperte a sus gracias sin cantos femeninos.
La mujer no tiene todavía la suficiente preparación para el goce pleno de ese derecho.
Cuando las mujeres en las tribunas escuchaban algunos de esos argumentos machistas, comenzaban a gritar.
Queremos todos imlimitaciones en el voto a los retrogrados.
En algún punto, el presidente de la Asamblea les llamó la atención y los hombres continuaron con su disco callado.
La mujer no de participar en la turbulencia de la vida política, sino permanecer en el tema.
La mujer siempre ha sido una merienda de negros.
Con el voto femenino serán una merienda de negros y de negros.
Puede sacrificar al precio de unos aplausos.
Curiosamente, entre el vanto que se oponía, está un hermano de Josefina, Guillermo León Valencia, que en años después sería presidente.
A lo mejor, ella no le tomaba por sorpresa lo que él pensaba.
Y quizás por eso luego de escuchar a su hermano, diciendo que el voto femenino sería un perigro para la paz de los hogares.
Josefina pidió la palabra para refutarlo.
Fue uno de los momentos más especiales de la jornada.
Entre otras cosas, dijo que no era cierto que el voto de la mujer causaría nuevos traumas en la sociedad, ni mayores obstáculos para el restablecimiento de la Unidad Nacional.
Desde así sería mejor restringir el voto masculino antes que limitar el de la mujer.
Esmeralda, por su parte, en su discurso final, dijo que en la historia ha habido posición para todo, incluso para volir las clavitud.
Explicó que la mujer estaba preparada para la vida política y preguntó si esa preparación se exigía en igual medida en las grandes masas de lectores masculinos.
Defendió la justicia del derecho al sufragio sin restricciones, pues decía que las mujeres compartían las mismas obligaciones civiles de los hombres.
Pagaban impuestos y respondían ante la justicia sin ninguna excepción.
Dijo que no entendía por qué los diputados pensaban que ellas perderían su feminidad en la actividad política, pues no creía que eso fuera algo que se pudiera dejar con la papeleta en la gorda de lecciones.
Más adelante, hablo sobre esa idea paternalista que quería dejar a las mujeres de las luchas políticas, cuando es hora algo que las afectaba principalmente a ellas.
Era precisamente por eso que querían opinar sobre la vida nacional y el sufragio era la única manera de hacer sentir lo que pensaban.
Poco después, la discusión se cerró y pasaron a votar.
Como era tradición, muchos diputados que se oponían al voto, al ver que su posición iba perdiendo, se salieron de la plena área para dañar el cuorum.
Aquí, de nuevo, María Teresa.
Pero sí hubo, la votación quedó con 60 votos a favor y cero en contra.
Los opositores ya se habían salido.
En varias ciudades, hombres y mujeres salieron esa tarde para celebrar la noticia.
La gente se salió, nosotros salimos.
Daniel con su bandera azul y yo con mi bandera roja. Yo abrazaba a Daniel y él se reía. Abrazaba a mi papá, abrazaba a mi mamá.
No, no, no, no. Y eso fue mucha emoción.
Un año después, en una entrevista, Josefina Valencia se agafirió a lo que habían alcanzado.
La calidad de la audio no es la mejor.
Hace cerca de 30 años, se inició en Colombia por algunas mujeres independientes y valerosas, la campaña en favor de sus derechos.
A pesar de que el país te norgullecía de ser una demostracia perfecta, más de la mitad de la población colombiana, estaba privada de todos sus derechos.
Tenían sus critos pastos internacionales que obligaba a Colombia a reconocer la plena ciudadanía femenina y nunca llegaba la hora de hacer la efectiva.
Ocó al gobierno de las fuerzas armadas, dar este paso transcendental que representa la más importante reforma constitucional después de la libertad de los esflados.
La rápida y eficaz campaña feminista culminó con el acto legislativo número 3 de 25 de agosto de 1954, que consadró para la mujer colombiana a todos sus derechos ciudadanos.
Pero no todo fue felicidad. Para 1955, la situación política del país estaba más tensa que nunca.
Rojas Pinilla comenzó a mostrar más rasgos de gobernante autoritario y, entre otras cosas, ordenó el cierre de periódicos como el tiempo.
En vista de la situación, algunos políticos comenzaron a pensar en un frente cívico para combatir el régimen.
Esmeralta se alejo del gobierno de Crojas hasta el punto de liderar manifestaciones en contra de la censura, la prensa y los excesos dictatoriales.
Por esto fue destituida de la Asamblea Nacional y la empezarán a perseguir.
Todo el tiempo recibió llamadas anónimas en las que amenazaban su vida y la de su familia.
Una vez, cuando volvía de Cali con su viejo de cinco años, fue gatenida por el Sikh, un órgano de inteligencia que le intercogó por supuestos vínculos con el comunismo.
Además de estos dos ticamientos también sufrió un intento desecuestro en Cali por parte de tres hombres armados, del que logró salvarse crece a que sus hermanas la defendieron.
Entonces, ha llegado al punto que esmeralta, en su casa en Bogotá, le tiran una piedra, quiebra en un vídeo, le están ayer en cuenta los pígrios en la cama de su mundo.
Entonces, cuando esmeralta, me dice, "me voy".
A finales de enero de 1957, Esmeralta se exilió del país con su hijo.
Se fue para Boston donde dueían sus hermanas.
Allí trabajó con la Liga Americana de mujeres votantes y también hizo la guía para el ciudadano, una cortilla con la que buscaba acercar la Constitución Política a las mujeres de Colombia.
Amaria Teresa, el exilio de Esmeralta, él no tenerla cerca, le pesó muchísimo.
Para mi mejor Riblie, Esmeralta se fuera me quedaba en el aire, porque yo a las que respetaba más eres en el aire, a todas las demás las quise.
A las feminizas, pero como mi lucha, fue con Esmeralta, como ella fue la que me hizo.
Entonces, para mi mejor Riblie, la ira de ella.
Pero ella no fue la única perseguida durante el régimen militar.
También sientes de activistas, periodistas y defensores de derechos humanos fueron amenazados.
Incluso Amaria Teresa, que había comenzado a participar de las manifestaciones, sufrió ataques.
Para nosotros y nosotros los luchadores y las feministas fue muy duro.
No teníamos vida pensando a qué uno anunciaba matar.
Nosotros salíamos a la calle y nos tiraban piedra y nosotras sentimos piedras.
A mediados del 57, la Asamblea Nacional Constituyente, que para ese momento era dominada por el rojismo,
aprobó que el presidente siguiera gobernando hasta 1962.
Pero ni la oposición ni la ciudadanía estaban contentos con este arreglo.
El 10 de mayo, tras un paro económico de 4 días convocado por los partidos políticos, cayó la dictadura.
Los ex presidentes, la Oriano Cómen y Alberto Geraz, conservador y libera al respectivamente,
habían firmado un acuerdo político.
En este pacto se autorizó a realizar un plebícito para formalizar el frente nacional,
un acuerdo entre los dos partidos que haría fin a la que ha casi vino declarada de más de tres décadas.
Desde la caída de rojas, liberales y conservadores se unieron para hacer campaña en todo el país a favor del frente nacional.
Esmeralda quien meses después regresó del exilio participó esa campaña para invitar a todas las mujeres a votar.
En un mes dio 45 discursos. En todas partes despertaba la atención de la gente,
que todavía no estaba acostumbrada a ver a una mujer haciendo política y menos hablando de las placas públicas.
En un reportaje del tiempo se referían a ella como el primer político con faldas.
A las 11 de la mañana del ex presidente, la Oriano Gomez, coautor de la iniciativa plebiscitaria,
vota en su residencia particular en una urna móvil constituida para ese efecto. Junto con el ex presidente,
vota también su esposa, Doña María Urtalo de Gomez.
El primero de diciembre de 1957, el día de las votaciones del plebiscito, el país era una fiesta.
Pero sin duda la alegría de las mujeres era más profunda.
Por primera vez sentían que su opinión iba a ser tenido en cuenta.
Había bastantes mujeres viejitas, jovencitas, todo el mundo estaba feliz,
pero tal vez hasta los hombres estaban felices.
Yo me hacebo decir que la felicidad era de todo.
Después de votar salieron a celebrar. Recorrieron la ciudad haciendo bullas desde el carro
y vieron que todos los puestos de votación estaban llenos de mujeres.
No me decía política para vacina, y entonces me decía política para la vida.
No me sentía a ellos me sentían que las santos política para la vida.
Porque decía por poquito que haya aquí algo y sé.
Por poquito que haya aquí algo y en esos viajes de línea.
El frente nacional tuvo una aprobación masiva con más de cuatro millones de votos por el sí
y tan solo 200 mil por el no.
Muy lindo e inexplicable.
Aquí donde estoy, me está sudando las manos.
Y me es lo de pensar que nos hoy capaz de transmitirle la emoción que siento.
Que nos hoy capaz que las palabras nunca llegan a tocar los sentimientos.
En las palabras nunca.
"Buene expresar lo que siguen mejoras".
El acuerdo logró su objetivo principal apasiguar la violencia partidista.
Sin embargo, la repartición del poder entre liberales y conservadores
fue el origen de nuevos problemas.
En los años siguientes surgieron varias guerrillas de izquierda
que defendían la lucha armada con el argumento de que no había espacio
para su participación política.
Por otro lado, aunque el artículo primero del texto del plebícito decía
que las mujeres tendrán los mismos derechos políticos que los varones
en la práctica, esto nunca sucedió.
"Lograron, se lograron cosas, no me pueden llegar, en veraldas tú, en el ensenado,
Josefina también hubo otras mujeres, pero poconas, poconas, es que es muy difícil,
es que el patriarcado está metido en las entranjas de la cultura".
Esmeraldas de igual Congreso en 1958.
Fue la primera mujer elegida para ser senadora.
Para ese momento, Josefina Valencia ya había sido gobernadora del Cauca
y ministra de educación, pero no hubo mucha más representación femenina.
De hecho, entre 1958 y 1974, el promedio de participación política
en cargos públicos fue de menos de siete mujeres por cada 100 hombres.
Y durante casi 30 años, las mujeres elegidas para el senado
representaban sólo el 2% de este órgano.
Los partidos tradicionales seguían ciencias estructuralmas culinas.
Y en parte, fue por eso que un grupo de feministas comenzó a plantear la idea
de crear una tercera fuerza, un partido político conformado sólo por mujeres.
Ofele Uribe fue quien más impulsa esta propuesta.
Amaria Teresa y otras mujeres desolesonado.
Yo me daba la ley, hombre, que es un partido de mujeres, hombre que estudia cuento.
Pero Esmeraldas, que desde siempre había militar
en el partido liberal, no estaba convencida. Le decía,
"No hay que esperar, no se puede traicionar el partido que ha hecho tanto por nosotros y que tanto.
Y decíme que tanto, no, mi hijita."
Yo no decía, "¿Qué es lo que pasa es que son regalar los pastidos,
que no ha servido panada, que son un tiro a la cabeza?"
Al final, la propuesta no cuajó.
Y hoy, ese sueño sigue haciendo eso, un sueño.
Y ya tenemos una célula, tenemos consejales y en Bogotá, en Medellín y Calino, nos ha alcanzado la pista.
Pero vamos con esas mujeres a crear el partido político de la mujer.
Que Seburles no ha servido panada, no vamos a hacer un partido que le ha competencia
al liderador y conservador o al comunista o al que se anot.
Pero se da un motor para que mide hacia nosotros,
para que pongan a sus mujeres bien localizadas en su lista cerrada.
Mario Teresa, ya con 86 años, sabe que todavía falta mucho para lograr una verdadera igualdad de derechos en Colombia.
Y le da rabia, porque siente que las jóvenes de ahora no estamos luchando con suficiente fuerza.
"Ah, y la mujer es tan, y la es lo que más piedra no ha,
ver las echadas con las petacas. Y lo quisiera verlas peleando ahora por esas listas cerradas y verlas peleando ahora
porque las mujeres llegaran al Congreso y verlas peleando para que mirada los ministerios
y verlas peleando con los líderes políticos, de un también unos paquetes."
El impetu y la pasión por la lucha feminista acompanyó a Esmeralda hasta el final de su vida
y acompanya a una María Teresa.
Desde lugares distintos y de diferentes maneras, ambas siguieron defendiendo los derechos de las mujeres
y avanzando en la búsqueda de la igualdad.
"Maria Teresa fue directora de Planeación Municipal en Cali,
tuvo un programa de radio llamado "Mujeres rompiendo el silencio",
siguió vinculada con organizaciones y proyectos feministas,
escribió libros y cartitas sobre el tema y recorrió el país y el mundo promoviendo los derechos de la mujer
como ella mejor sabe hacerlo, hablando.
Esmeralda siguió la lucha desde el Senado y luego como embajadora y representante de Colombia en las Naciones Unidas,
aunque vivió mucho tiempo por fuera de Colombia a su amistad con María Teresa se mantuvo fuerte hasta el último día.
Se escribía un poco, pero María Teresa encontraba la forma de averiguar que ella estuviera bien.
"Cuando volvió a mi contenta, pero ya estaba muy enferma, ya estaba muy enferma, ya no podía venir a Cali
y ya yo no vi la u gota, enferma nunca la oflabelza, no quería ver la forma, quería ver la guerra,
quería verla como la había visto siempre, quería verla como no siempre en la lucha,
quería verla como siempre que de que yo era realmente una niña hasta que volvió una vieja y para ella,
siempre estamos con ganas de pelear, siempre estamos luchando por los derechos de la mujer,
siempre creíamos que algún día se quedaba igualdad de oportunidades para la mujer".
Cuando regresó al país, Esmeralda participó en la campaña para la presidencia de Virgilio Varco,
pero poco tiempo después tuvo una cirugía de corazón y decidió alejarse por completo de la vida pública.
En 1997, Murio en Bogotá ha causado una falla renal.
Cuando esta baja de notas, sin fuerzas para pelear, variatorias se acuerdan de Esmeralda,
y entonces tomó una vieja prenda que conservaba de ella como si fuera un talisman.
Ahí tengo su fantasía, a veces le acojo y como que me da fuerza.
Y cuando esta baja de notas, sin fuerzas para pelear, variatorias se acuerdan de Esmeralda,
y entonces tomó una vieja prenda que conservaba de ella como si fuera un talisman.
A veces le acojo y como que me da fuerza.
Cuando me siento bien derrotado, todo el quétito de atuala, cojo y esa bufanda en el de a lo de hermana y me da fuerza.
Un periodico de ayer es una producción de la no ficción.
Mi nombre está Tiana Lozano, gracias por escuchar.
Podcast Summary
Key Points:
El 1 de diciembre de 1957, las mujeres colombianas votaron por primera vez en el plebiscito que aprobó el Frente Nacional, un pacto de alternancia del poder entre liberales y conservadores.
María Teresa Valeta, una joven de Cali, fue parte del movimiento feminista liderado por Esmeralda Arboleda, quien impulsó el sufragio femenino desde su juventud.
Las mujeres colombianas enfrentaron décadas de restricciones
En 1944, lograron la ciudadanía pero sin derecho al voto; la presión del movimiento feminista, con figuras como Esmeralda Arboleda y Josefina Valencia, llevó a que la Asamblea Nacional Constituyente aprobara el voto femenino el 25 de agosto de 195
A pesar del avance, la participación política femenina siguió siendo mínima durante décadas, y el exilio y persecución de activistas durante la dictadura de Rojas Pinilla marcaron la lucha.
Tras el plebiscito, Esmeralda se convirtió en la primera senadora elegida en 1958, pero la igualdad plena sigue siendo un desafío, como lo refleja María Teresa, quien continúa defendiendo los derechos de las mujeres.
Summary:
El episodio narra la lucha histórica por el sufragio femenino en Colombia, centrada en las vidas de María Teresa Valeta y Esmeralda Arboleda. María Teresa, una niña rebelde de Cali, se unió al movimiento feminista tras conocer a Esmeralda, una abogada pionera que viajaba por el país promoviendo el voto de las mujeres. Desde comienzos del siglo XX, las mujeres colombianas estaban excluidas de la educación superior, el bachillerato y la vida política, con restricciones legales que las sometían al control masculino.
La lucha comenzó con avances educativos en la década de 1930, seguidos por la ciudadanía sin voto en 1944. La presión constante del movimiento, incluyendo manifestaciones y memorandos, llevó a que en 1954 la Asamblea Nacional Constituyente, con el apoyo de Esmeralda y Josefina Valencia, aprobara el voto femenino. El 1 de diciembre de 1957, en el plebiscito del Frente Nacional, las mujeres votaron por primera vez, marcando un hito democrático.
Sin embargo, la participación femenina en cargos públicos siguió siendo baja, y la lucha por la igualdad continúa. María Teresa, ya anciana, recuerda con emoción ese día y la amistad con Esmeralda, quien murió en 1997. El relato destaca la perseverancia de estas activistas y la importancia de su legado, aunque reconoce que aún falta camino para lograr una verdadera equidad de género en Colombia.
FAQs
Las mujeres votaron por primera vez en Colombia el 1 de diciembre de 1957, en el plebiscito que aprobó el Frente Nacional.
El Frente Nacional fue un pacto entre los partidos Liberal y Conservador para alternar el poder presidencial durante 16 años y poner fin a la violencia bipartidista.
María Teresa Valeta fue una activista feminista colombiana que participó en la campaña por el voto femenino desde niña y votó por primera vez en 1957.
Esmeralda Arboleda fue una abogada y feminista colombiana, clave en la lucha por el sufragio femenino y la primera mujer elegida senadora en 1958.
Las mujeres tenían prohibido estudiar bachillerato, entrar a la universidad, votar, y necesitaban permiso de sus maridos para administrar bienes o salir del país.
El voto femenino se aprobó el 25 de agosto de 1954 mediante el Acto Legislativo número 3, pero se ejerció por primera vez en 1957.
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