1. Las cinco heridas que impiden ser uno mismo-Lise Bourbeau
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El texto de Lizz Borbiu explica cómo las heridas emocionales se forman desde la infancia y nos impiden ser nosotros mismos. Al nacer, cada persona tiene la misión de vivir experiencias para aceptarlas y amarse a través de ellas, pero cuando hay no aceptación, como juicios o culpas, se crean imanes que repiten esas vivencias. Estas heridas se acumulan en el alma y pueden llevar a reencarnaciones hasta que se resuelven. El autor distingue entre aceptar la experiencia y aceptarse a uno mismo; esta última es más difícil porque el ego evita reconocer que también actuamos como los demás. Las cinco heridas principales son rechazo, abandono, humillación, traición e injusticia, cada una con una máscara protectora: huidizo, dependiente, masoquista, controlador y rígido. Estas máscaras se manifiestan en el cuerpo y el comportamiento, y solo al observarlas con compasión podemos sanarlas. El proceso de curación implica reconocer las heridas, perdonar sin condenar y practicar nuevos comportamientos, lo que transforma gradualmente nuestra actitud y, con el tiempo, nuestro físico. Aunque los cambios emocionales y mentales son más rápidos, la constancia en el trabajo interior lleva a una vida más feliz y auténtica, superando el sufrimiento y las crisis que surgen cuando reprimimos nuestra esencia.
5 heridas que impiden ser 1 mismo por lizz borbiu.
La creación de las heridas y las máscaras.
Cuando un bebé nace, sabe en lo más profundo de su ser que la razón por la que se ha encarnado.
Es la de ser el mismo al vivir diversas experiencias.
Su alma, Por otra parte, ha elegido a la familia y el medio ambiente en los que habrá de desarrollarse con una finalidad muy precisa.
Todos tenemos la misma misión al llegar a este planeta, vivir las experiencias una y otra vez hasta que podamos aceptarlas y amarnos a través de ellas.
Cuando en una experiencia existe la no aceptación, es decir, juicios, culpabilidad.
Temor lamento u otra forma de no aceptación.
Se convierte en un poderoso imán que atrae sin cesar circunstancias y personas que le hacen revivir esa misma experiencia.
Hay quienes no sólo reviven la misma experiencia muchas veces en el transcurso de su vida, sino que deben reencarnarse una y otra vez con el fin de lograr aceptarla completamente.
Aceptar una experiencia no significa que ésta represente nuestra preferencia o que estemos de acuerdo con ella, más bien se trata de ayudarnos a experimentar y aprender a través de lo que vivimos.
Sobre todo, debemos aprender a reconocer lo que nos es beneficioso y lo que no lo es.
El único medio para lograrlo es adquiriendo consciencia de las consecuencias que trae consigo la experiencia.
Todo lo que decidimos o no lo que hacemos o no lo que decimos o no.
Incluso lo que pensamos y sentimos entraña consecuencias.
El ser humano desea vivir cada vez más inteligentemente cuando se percata de que una experiencia produce consecuencias perjudiciales en lugar de reprocharse a sí mismo o reprocharlo a otra persona, simplemente debe aprender a aceptar haberla elegido, aunque lo haya hecho inconscientemente para caer en la cuenta de que tal experiencia no fue una decisión inteligente.
De ello se acordará más adelante la experiencia se vive en la aceptación.
Sin embargo, recuerda que aun cuando te diga no quiero vivir ya así, todo comenzará de nuevo.
Debes otorgarte el derecho a cometer varias veces los mismos errores o de vivir una y otra vez la experiencia desagradable antes de llegar a tener la voluntad y el valor necesario para transformarte.
¿Por qué no lo comprendemos desde un principio, por nuestro ego, sostenido por nuestras creencias?
Todos tenemos muchas creencias que nos impiden ser lo que deseamos.
Cuanto más nos perjudican estas formas de pensar o estas creencias, más tratamos de ocultarlas, incluso llegamos a creer que no nos pertenece.
Poder superarlas exige por tanto, que nos reencarnemos en repetidas ocasiones.
Nuestra alma podrá alcanzar la felicidad plena sólo cuando nuestro cuerpo mental, emocional y físico estén atentos a nuestro Dios interior.
Vive en la no aceptación, se acumula a nivel del alma.
Al ser ésta inmortal, regresa sin cesar en diferentes formas con el bagaje que acumulado en su memoria de alma antes de nacer.
Ya hemos decidido lo que deseamos venir a normalizar durante esa próxima Encarnación.
Esta decisión y todo lo acumulado en el pasado no se encuentra grabado en nuestra memoria consciente, es decir, la que depende del intelecto, sino que en el transcurso de la existencia nos vamos haciendo gradualmente conscientes de nuestro plan de vida y de lo que debemos poner en orden.
Cuando digo que algo no está resuelto, me refiero siempre a una experiencia vivida en la no aceptación.
Existe una diferencia entre aceptar una experiencia y aceptarse a sí mismo.
Pongamos el ejemplo de una niña cuyo padre la rechaza porque deseaba un varón.
En este caso, aceptar la experiencia consiste en darle el derecho a su padre de haber deseado un varón.
Y de haber rechazado a su hijo, la aceptación de sí misma consiste en cambio en darse el derecho de reprochar a su padre y de perdonar.
Por haberle tenido resentimiento.
No debe subsistir ningún juicio hacia su padre ni hacia ella misma, sino sólo con pasión y comprensión por la parte que sufre en cada 1 de ellos.
Ella sabrá que esta experiencia está completamente resuelta cuando subes rechace a alguien sin condenarse con mucha compasión y comprensión para con ella misma.
Existe otra manera para comprobar que este tipo de situación se ha normalizado y vivido en la aceptación.
Cuando la persona rechazada por ella no le guarda resentimiento, siendo su vez compasiva, sabiendo que todos los humanos rechazamos a alguna persona en ciertos momentos de nuestra vida.
No dejes que tu ego te juegue una mala pasada cuando trata por todos los medios de hacerte creer que ya está arreglado una situación a menudo para no tener que observarnos y perdonarnos.
Nos decimos, sí, comprendo que el otro actuará así.
De este modo, nuestro ego intenta encontrar una manera oculta para hacer a un lado las situaciones desagradables.
Sucede entonces que aceptamos una situación o una persona sin habernos, perdonado o sin habernos, concedido el derecho de sentirnos resentidos.
O continuar resentidos con ella.
A esto se le llama aceptar solamente la experiencia.
Repito, es importante diferenciar entre aceptar la experiencia y aceptarse a 1 mismo.
Esta última aceptación es aún más difícil de lograr, ya que nuestro ego no desea admitir que todas las experiencias difíciles que vivimos tienen como única finalidad mostrarnos que nosotros mismos actuamos de igual manera con los demás.
¿Te has dado cuenta de que cuando acusas a alguien de algo, esa misma persona suele acusarte a ti de lo mismo?
Esta es la razón por la que es tan importante aprender a conocernos y aceptarnos en la mayor medida posible.
Es lo que nos brinda la seguridad de que cada vez viviremos menos situaciones de sufrimiento a nadie más que a ti le compete decidir ser dueño de tu vida en vez de que tu ego te controle.
Sin embargo, hacerle frente a todo esto exige mucho valor porque inevitablemente tocamos antiguas heridas que pueden hacernos sufrir mucho, sobre todo si son heridas que venimos arrastrando desde hace varias vidas.
Cuanto más sufres a causa de una situación o con una persona determinada, ve más lejos viene el problema.
Para ayudarte puedes contar con tu Dios interior que es omnisciente, él lo conoce todo omnipresente, él se encuentra en todo lugar y omnipotente.
Él es todopoderoso.
Esta omnipotencia siempre está presente y obra en todo momento en ti actúa de tal forma que te guíe hacia las personas y situaciones que necesitas para crecer y evolucionar.
De acuerdo con el plan de vida elegido antes de tu nacimiento.
Antes de nacer tu Dios interior atrae tu alma hacia el medio ambiente y la familia que necesitas durante tu siguiente vida.
Esta atracción magnética y sus objetivos están determinados por una parte, por aquello que aún no has logrado vivir en el amor y la aceptación en tus vidas anteriores y por otra, por lo que tus futuros padres deben poner en orden a través de una niña o niño.
A como tú, esto explica que los niños y los padres suelen tener las mismas heridas que curar.
Al nacer no eres consciente de todo ese pasado, ya que te concentras principalmente.
En las necesidades de tu alma, la cual desea que te aceptes junto con tus experiencias, defectos potenciales, debilidades, deseos, personalidad.
Todos tenemos esas necesidades.
Sin embargo, poco después de nacer, nos damos cuenta de que cuando nos atrevemos a ser nosotros mismos, alteramos El Mundo de los adultos o el de los que están cerca de nosotros y de ello deducimos que no es bueno ni correcto ser natural.
Este doloroso descubrimiento provoca sobre todo en el niño crisis de ira que llegan a ser tan frecuentes que nos vemos obligados a creer que son normales.
Estos episodios se conocen como crisis de la infancia o crisis de la adolescencia.
Es posible que lleguen a ser normales para los humanos, pero ciertamente no son naturales.
El niño que actúa naturalmente, que es equilibrado y que tiene derecho a ser él mismo, no pasa por este tipo de crisis.
Por desgracia, este tipo de niño natural casi no existe.
He observado más bien que la mayoría de los niños pasan por las siguientes cuatro etapas.
Después de conocer la alegría de ser él mismo en la primera etapa de su existencia, conoce el dolor de no tener el derecho de ser él mismo, que es la segunda.
Llega enseguida el periodo de crisis de rebeldía, que es la tercera con objeto de reducir el dolor.
El niño se resigna y termina por crearse una nueva personalidad para transformarse en lo que los demás quieren que sea.
Algunas personas permanecen estancadas en la tercera etapa durante toda su vida.
¿Es decir, reaccionan continuamente, están enojados o en permanente situación de crisis?
En la tercera y cuarta etapa es cuando creamos numerosas máscaras, nuevas personalidades que sirven para protegernos del sufrimiento que vivimos en el transcurso de la segunda.
Estas nuevas personalidades o defensas son 5 y corresponden también a 5 grandes heridas fundamentales que vive el ser humano.
En mis numerosos años de observación, he podido comprobar que todos los sufrimientos del ser humano.
Pueden resumirse en 5 heridas.
Aquí las presentó por orden cronológico, es decir, según van apareciendo en el transcurso de la vida, rechazo, abandono, humillación, traición, injusticia.
Al ordenarlas diversamente se forma el acróstico trají lo que favorece su memorización, té de traición.
R de rechazo a de abandono, h de humillación y de injusticia.
Este acróstico permite explicar el hecho de que cada vez que padecemos o hacemos que otros sufran una de estas heridas, todo nuestro ser se siente traicionado.
No somos fieles a nuestro Dios interior ni a las necesidades de nuestro ser, pues permitimos que nuestro ego con sus creencias y temores tome el timón de nuestra vida.
Recurrimos a las máscaras para ocultar a nosotros mismos o a los demás.
Lo que aún no hemos podido resolver y esta ocultación es una forma de traición.
¿Pero de qué máscaras?
Se trata de aquellas que acompañan a las heridas que precisamente intentan enmascarar estas heridas y máscaras se explicarán con detalle en los capítulos siguientes, la importancia de la máscara se crea en función de la profundidad de la herida.
Una máscara representa a un tipo de persona con un carácter que le es propio, ya que según la máscara creada, se desarrollan determinadas creencias.
Que influyen en la actitud interior y en el comportamiento de la persona.
Cuanto más profunda sea la herida con más frecuencia sufrirás y eso te obligará a llevar puesta tu máscara más a menudo sólo nos ponemos la máscara cuando deseamos protegernos.
Por ejemplo, cuando una persona percibe algún suceso como injusto o cuando ella se juzga a sí misma como injusta o teme.
Que se le critique por ser injusta, se coloca la máscara de la rigidez, es decir, adopta el comportamiento de una persona rígida.
La siguiente es una imagen que ilustra mejor la forma en que se relaciona la herida y la máscara correspondiente.
La herida interior puede compararse a una herida física que desde hace tiempo tienes en la mano, pero que ignoras tenerla y cuya curación has descuidado.
¿Prefieres venderla para no verla?
Este vendaje equivale a una máscara.
¿Creíste que así podrías fingir no tener la herida?
¿En verdad creíste que esa era la solución?
Por supuesto que no todos sabemos, pero luego no.
Esta es una de las formas en las que nos hace dar vueltas sin room.
Herida rechazo máscara huidizo herida, abandono máscara dependiente, herida, humillación, máscara, masoquista emocional y mental, herida, traición máscara, controlador.
Herida injusticia, máscara rígido.
Regresemos al ejemplo de la herida en la mano, digamos que la herida te duele cada vez que alguien te toca la mano, aún cuando se encuentre protegida por el vendaje, cuando alguien te toma la mano de cariño y tú gritas, ay me haces daño.
Resulta fácil imaginar la sorpresa del otro.
¿Realmente deseaba hacerte daño, no?
Pero si te duele la mano cuando alguien te toca, es que tú no has decidido ocuparte de la herida.
No hay nadie más que sea responsable de tu dolor.
Esto es lo que sucede con cualquier herida.
Son muchas las ocasiones en que nos sentimos rechazados, abandonados, traicionados, humillados o tratados de manera injusta.
En realidad, cada vez que nos sentimos heridos es a nuestro ego, al que le gusta creer que alguien más y no nosotros es culpable de que nos sintamos así.
Entonces buscamos a quien reprochárselo otras veces, en cambio, decidimos que ese culpable somos nosotros mismos, cuando en realidad esto es tan falso como cuando acusamos a otra persona.
¿Tú sabes que en la vida no hay personas culpables, sino sólo personas que sufren ahora?
Yo sé que cuanto más condeno a mí misma o a los otros más se repite la experiencia.
La condena no sirve sino para provocar desdicha.
En cambio, cuando miramos con compasión a la parte humana que sufren los sucesos, las situaciones y las personas comienzan a transformarse.
Las máscaras que creamos para protegernos son visibles en la morfología de una persona y por consiguiente en su apariencia.
En muchas ocasiones me he preguntado si es posible detectar heridas en niños pequeños.
Personalmente me divierte observar a mis nietos que mientras escribo estas líneas.
Tienen entre 7 meses y 9 años.
En casi todos ellos he podido comenzar a ver heridas en su apariencia física.
Las heridas, que son fácilmente visibles a esta edad, indican una herida profunda.
Sin embargo, también he podido observar en dos de mis 3 hijos que sus cuerpos de adultos denotan heridas diferentes de las que pueden detectar cuando eran niños y adolescentes.
El cuerpo es tan inteligente que siempre encuentra el medio para mostrarnos lo que debemos resolver.
En realidad es nuestro Dios interior el que lo utiliza para hablarnos.
En los próximos capítulos descubrirás cómo reconocer tus máscaras y las de los otros, y en el último trato, los nuevos comportamientos que deben adoptarse para poder curar esas heridas que hasta ahora has descuidado y para que con ello puedas dejar de sufrir la aparición de las máscaras que ocultan esas heridas ocurre naturalmente de manera inconsciente.
Además, es importante no limitarse a las palabras para especificar las heridas o las máscaras.
Quizá haya quienes se sientan rechazados e injustamente tratados otros tal vez se sientan traicionados y vivan la traición como rechazo.
Otros más quizás se encuentran abandonados y por ello se sientan humillados Cuando hayas leído la descripción de cada herida y sus características, te resultará más fácil averiguar tu caso.
Los 5 caracteres descritos en este libro tal vez se asemejan a los que hayan descrito otros autores en estudios de personalidad.
Cada estudio es diferente.
Y este no tiene por objeto invalidar ni reemplazar a los que se han publicado antes 1 de estos estudios, realizado por el psicólogo Gerard heimance hace casi 100 años, goza un hoy de popularidad.
En él se describen lo siguiente, 8 tipos caracterológicos, el apasionado, el irascible, el nervioso, el sentimental, el sanguíneo, el flemático, el apático y el amor.
Aun cuando este autor utiliza el vocablo apasionado para describir a un tipo de persona, nos aclara qué esto no impide.
Que los otros tipos vivan la experiencia de la pasión en sus vidas, cada palabra utilizada para describir los tipos es necesaria para determinar el carácter dominante de una persona.
Por consiguiente, repito que no debes dejarte atrapar por el sentido literal de las palabras.
Pudiera ser que al leer la descripción del comportamiento y de la actitud de las máscaras que oculta cada herida te reconozcas en cada una de ellas.
Sin embargo, es muy raro que una persona tenga las 5 heridas.
Por ello es importante ajustar bien la descripción que se hace del cuerpo físico, ya que este refleja fielmente lo que sucede en el interior de 1 mismo, pues es mucho más difícil reconocerse desde los planos emocional y mental.
Recuerda que nuestro ego no desea que descubramos todas nuestras creencias, ya que con ellas nos nutrimos al tiempo que él sobrevive.
No explicaré lo que es el ego en este libro, porque hable de él en detalle.
En mis libros escucha tu cuerpo.
Tu mejor amigo sobre la tierra y obedece a tu cuerpo ámate.
Es posible que experimente ciertas resistencias y reacciones ante las personas al percatarte de que sufren cierta herida, pero su conducta no es una respuesta a alguno de sus padres.
Antes de llegar a esa conclusión, primero verifique con cientos de personas si este era el caso y si la respuesta era afirmativa.
Repito, aquí lo que digo en cada 1 de los detalles que imparto es con el progenitor.
Con el que tenemos la impresión de entendernos durante la adolescencia con el que más cosas tenemos que resolver.
Del todo normal que nos resulte difícil aceptar que sentimos rencor hacia el progenitor que más amamos.
La negación es por lo general la primera reacción a esta comprobación, seguida de la ira y en consecuencia, de la posibilidad de enfrentar la realidad.
Este es el principio de la curación.
La descripción del comportamiento y las actitudes vinculadas con las diferentes heridas.
Quizá te parezcan poco acertadas al reconocer alguna de tus heridas, es posible que te reveles y no aceptes la descripción de la máscara que te has creado para evitar sufrir esta resistencia es absolutamente normal y humano.
Date tiempo recuerda que al igual de todas las personas que te rodean, cuando tu máscara te hace reaccionar, no eres tú mismo.
No te tranquiliza saber que cuando un comportamiento de los demás te incomoda.
O te desagrada indica que esas personas acaban de ponerse una máscara para evitar sufrir.
Al tener esto presente, serás más tolerante y te será más fácil ver con amor a quienes te rodean.
Tomemos el ejemplo del adolescente que tiene un comportamiento duro cuando descubres que se comporta así para ocultar su vulnerabilidad y su temor, tu relación con él será diferente porque sabrás que el chico no es ni duro ni peligroso.
Al mantener la calma podrás ver incluso sus cualidades en lugar de temerle.
Es un aliciente saber que aún si naciste con heridas por sanar, suelen evocarse frecuentemente por tu reacción ante las personas y circunstancias que te rodean, las máscaras que has creado para protegerte no son permanentes al practicar los métodos de curación que se sugieren.
En el último capítulo de este libro, verás cómo disminuyen gradualmente tus máscaras y, en consecuencia, cómo se transforma tu actitud y posiblemente también tu cuerpo.
Sin embargo, también es probable que transcurran varios años antes de que puedas comprobar los resultados de tu cuerpo físico, ya que éste se modifica mucho más lentamente debido a la materia tangible de la cual está formada.
En tanto, nuestros cuerpos más sutiles, el emocional y el mental requieren de menos tiempo para transformarse a partir de la decisión que se toma con profundidad y con amor, por ejemplo, es muy fácil desear.
Emocional e imaginar mental visitar otro país la decisión de emprender el viaje puede tomarse en cuestión de minutos.
La concreción de tal proyecto en El Mundo físico tomará más tiempo, pues antes hay que planear y organizar todo e incluso ahorrar el dinero necesario.
Fotografía de cada año es un buen medio para verificar tus transformaciones físicas, presta atención a cada una de las partes de tu cuerpo para que puedas apreciar bien los detalles.
Es cierto que algunas personas cambian más rápidamente que otras, al igual que hay quienes logran concretar sus viajes con mayor rapidez que otros.
Lo importante es continuar trabajando con constancia en tu transformación interior, ya que esto es lo que hará de ti una persona más feliz en la vida.
Te sugiero que durante la lectura de los siguientes 5 capítulos anotes todo lo que te parezca pertinente en tu caso.
A continuación lee nuevamente el o los capítulos que describen mejor tu actitud y sobre todo, tu apariencia física.
Podcast Summary
Key Points:
Las heridas emocionales se originan cuando no aceptamos experiencias y creamos máscaras para protegernos del dolor.
Las cinco heridas fundamentales son
Cada herida tiene una máscara asociada
Aceptar la experiencia no es lo mismo que aceptarse a uno mismo; la autoaceptación requiere perdonarse y comprender sin juicios.
El cuerpo físico refleja las heridas y máscaras, y la transformación interior es posible mediante la consciencia y el amor, aunque los cambios físicos son más lentos.
Summary:
El texto de Lizz Borbiu explica cómo las heridas emocionales se forman desde la infancia y nos impiden ser nosotros mismos. Al nacer, cada persona tiene la misión de vivir experiencias para aceptarlas y amarse a través de ellas, pero cuando hay no aceptación, como juicios o culpas, se crean imanes que repiten esas vivencias. Estas heridas se acumulan en el alma y pueden llevar a reencarnaciones hasta que se resuelven.
El autor distingue entre aceptar la experiencia y aceptarse a uno mismo; esta última es más difícil porque el ego evita reconocer que también actuamos como los demás. Las cinco heridas principales son rechazo, abandono, humillación, traición e injusticia, cada una con una máscara protectora: huidizo, dependiente, masoquista, controlador y rígido. Estas máscaras se manifiestan en el cuerpo y el comportamiento, y solo al observarlas con compasión podemos sanarlas.
El proceso de curación implica reconocer las heridas, perdonar sin condenar y practicar nuevos comportamientos, lo que transforma gradualmente nuestra actitud y, con el tiempo, nuestro físico. Aunque los cambios emocionales y mentales son más rápidos, la constancia en el trabajo interior lleva a una vida más feliz y auténtica, superando el sufrimiento y las crisis que surgen cuando reprimimos nuestra esencia.
FAQs
Aceptar una experiencia es darle derecho a la otra persona de haber actuado como lo hizo, mientras que aceptarse a uno mismo implica permitirse sentir resentimiento, perdonarse y no juzgarse. El ego a menudo confunde ambas cosas para evitar la sanación.
Las heridas emocionales se reflejan en la morfología corporal, ya que el cuerpo es inteligente y muestra lo que se debe resolver. El Dios interior utiliza el cuerpo para comunicar las heridas no sanadas, y es más fácil reconocerlas en lo físico que en lo emocional o mental.
El ego, sostenido por creencias limitantes, rechaza la responsabilidad y culpa a otros o a nosotros mismos para evitar la sanación. La condena solo repite la experiencia, mientras que la compasión hacia la parte que sufre transforma las situaciones.
Las crisis de infancia y adolescencia no son naturales, sino producto de la represión de ser uno mismo. El niño pasa por etapas de alegría, dolor, rebeldía y creación de máscaras, y estas crisis son el resultado de esa represión.
La sanación se verifica cuando puedes rechazar a alguien sin condenarte y con compasión, y cuando la persona rechazada por ti no te guarda resentimiento. También puedes observar cambios físicos año con año mediante fotografías, ya que el cuerpo se transforma más lentamente.
Las máscaras son nuevas personalidades creadas para protegernos del sufrimiento de las heridas. Cada herida tiene una máscara específica: rechazo genera al huidizo, abandono al dependiente, humillación al masoquista, traición al controlador e injusticia al rígido.
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