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La Santa Cena no es para todos - Juan Manuel Vaz

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La Santa Cena no es para todos - Juan Manuel Vaz

El mensaje enfatiza que la Cena del Señor no es para todos, sino solo para pecadores redimidos que han sido transformados por Cristo. Se basa en 1 Corintios 11:23-31, donde Pablo recuerda la institución de la Cena por Jesús, quien la estableció como una ordenanza, no una opción. El orador advierte contra la participación indigna, usando a Judas como ejemplo: aunque estuvo en la mesa, su traición trajo juicio, no bendición. La Cena es un memorial del nuevo pacto en la sangre de Cristo, que reemplaza la Pascua del Antiguo Testamento, la cual era una sombra de la realidad venidera. Se critica la tendencia a romantizar a Jesús, recordando que Él es tanto misericordioso como justo, y que advierte seriamente a los hipócritas. La iglesia debe respetar los límites establecidos por Dios, no excluir por tradición humana, sino declarar la verdad: los que continúan en pecado sin arrepentimiento no deben participar, ya que la Cena es para aquellos que han sido libertados del pecado y viven para Cristo. El propósito de la Cena es fortalecer la fe, recordar el sacrificio expiatorio y proclamar la muerte del Señor hasta Su regreso. Finalmente, se llama a la iglesia a examinarse a sí misma antes de participar, para no comer ni beber juicio.

Transcription

9191 Words, 49746 Characters

Spanish
Oración Inicial y Lectura de 1 Corintios 11 Primera de Corintios, vamos a leer capítulo 11, Versículos 23 al 31, pero déjenme primeramente dirigirme al señor en oración para pedir que prepare nuestro corazón. Señor, queremos en este momento pedir tu ayuda para nuestros corazones, señor, tu palabra no necesita ayuda. Somos nosotros los que necesitamos ayuda. Pues tu palabra es perfecta, señor, Tú eres perfecto y tú inspiraste tu palabra, pero nosotros no lo somos y necesitamos ayuda todos los que nos encontramos aquí. Primeramente yo señor, necesito que me ayudes para exponer tu palabra con fidelidad, para darla a entender con claridad y para predicarla con autoridad. Y así mismo señor, aquellos que escuchan también necesitan tu ayuda. Para que los corazones reciban con humildad tu palabra quita, señor, toda distracción de nuestra mente, de nuestro corazón, todo aquello que quiera que no prestemos atención a lo más importante que en este momento hay que es escuchar tu voz y que podamos recibir el mensaje en nuestros corazones y que afecte a nuestra vida. No queremos solamente escuchar. Queremos, señor, que cada vez que tu palabra sea expuesta delante de nosotros, seamos más y más santificados. Así que, señor, Edifica hoy a tu iglesia reina en el medio del mensaje, y que Cristo se ha exaltado a través de la predicación, te lo pido en el nombre de Jesús, Amén, amén y amén. La Cena del Señor: Solo para Pecadores Redimidos Ahora sí, hermanos, primera de corintios, capítulo 11, voy a leer el pasaje desde el capítulo desde el versículo 23 hasta el versículo 31, y dice así la palabra del señor. Porque yo recibí del señor lo mismo que os he enseñado que el señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan y después de dar gracias lo partió y dijo, esto es mi cuerpo, que es para vosotros, haced esto en memoria de mí. ¿De la misma manera tomó también la Copa después de haber cenado, diciendo, esta Copa es el nuevo pacto en mi sangre, haced esto, cuántas veces la bebáis en memoria de mí? Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta Copa, la muerte del señor Proclamais hasta que él venga de manera que el que coma el pan. O beba la Copa del señor Indignamente será culpable del cuerpo y de la sangre del señor, Por tanto examínese cada uno a sí mismo y entonces coma del pan y beba de la Copa, porque el que come y bebe, sin discernir correctamente el cuerpo del señor, Come y bebe juicio para sí por esta razón. Hay muchos débiles y enfermos entre vosotros y muchos duermen, pero si nos juzgáramos a nosotros mismos, no seríamos juzgados, hermanos. Hoy quiero empezar el la exposición del pasaje con una explicación sobre los beneficios de la cena del señor, porque hoy he puesto un título. Sí, un tanto peculiar, pero viendo lo que estoy viendo en algunas congregaciones, creo que era necesario y es afirmar que la cena del señor no es para todos. La cena del señor No es para que cualquier persona pueda tomar de ella, y quiero que guarden esa realidad en su corazón para que la pueda explicar y luego entender también y tampoco malinterpretar. Pero la cena del señor está reservada para que participe de ella un grupo particular de personas. Por eso me gustaría empezar con una cita de JC Rail que dice así, los beneficios que confiere la cena del señor son espirituales, no físicos. Sus efectos deben buscarse en nuestro interior. Su propósito era recordarnos, mediante los símbolos visibles y tangibles del pan y el vino, que la ofrenda del cuerpo y la sangre de Cristo en la cruz es la única expiación por el pecado y la vida del alma del creyente. Su propósito era fortalecer nuestra débil fe y acercarnos a Nuestro Salvador crucificado y ayudarnos a alimentarnos espiritualmente del cuerpo y la sangre de Cristo. Es una ordenanza y atentos a este detalle para pecadores redimidos, no para ángeles, que no han caído al recibirla. Declaramos públicamente nuestro sentimiento de culpa y nuestra necesidad de un Salvador, nuestra confianza en Jesús, nuestro amor por él, nuestro deseo de vivir en él y nuestra esperanza de vivir con él. Y de eso va a tratar hoy el mensaje. Distinción Crucial: Pecadores Redimidos vs. No Redimidos Vamos a analizar el pasaje, pero tengo que aclarar algo. La cena del señor es para pecadores, sí, pero esa palabra es importante para pecadores. Redimidos, porque a veces veo iglesias que simplemente lo dejan en para pecadores y todo el mundo participa. Pero esa palabra redimidos marca toda la diferencia. Sí, no hay nadie en esta sala que no sea un pecador. No hay nadie en esta sala que no haya pecado. La Biblia lo afirma, el que dice que no ha pecado miente, pero hay una diferencia entre pecadores. Hay pecadores que siguen viviendo en sus pecados. Hay pecadores que siguen caminando conforme los deseos de su carne, hay pecadores cuya vida no está entregada a la Gloria de Dios porque no se han arrepentido genuinamente de sus pecados y no han puesto su fe y confianza verdaderamente en Jesús. Yo entiendo que incluso aquí pueden haber pecadores no redimidos, que dicen creer en Jesús, pero les recuerdo que la fe sin obras es muerta. ¿Puedo tener aquí a alguien que viene que tiene un hijo en fornicación y viene 20 años a la Iglesia? No es un hermano en la fe, porque continúa practicando el pecado, por mucho que regularmente se junte entre creyentes. Es muy posible que tal persona, al final de su vida, diga, señor, señor, en tu nombre fui los domingos en tu nombre, canté alabanzas en tu nombre escuché esa doctrina y el señor dirá, Yo nunca te conocí, la evidencia era tu vida. Practicabas la iniquidad, porque un pecador redimido. Sin dejar de ser pecador, ya no es esclavo de su pecado, ha sido libertado del pecado. Ya no vive en la carne, según dice la escritura, sino que vive en el espíritu y la vida que ahora vive. No la vive para él, sino para aquel que murió por él, porque él, según dice Pablo, ha sido crucificado juntamente con Cristo. Pablo, los gálatas, así lo dice, el viejo Hombre ha sido crucificado juntamente con Jesús, para que la vida que ahora vivo en la carne ya no la viva para mí, sino para aquel que murió y vivió por mí. Entonces una persona que todavía tiene la carne viva no la tiene crucificada, entonces sigue siendo esclavo de su pecado, y por eso tal persona, aunque venga aquí. Aunque escuche la palabra, no debe participar de la cena del señor, porque aunque esté entre nosotros, no es un hermano. Y esto no es falta de amor, es amar la verdad por encima de cualquier cosa. Hermanos. Cuidado con esto, tachar a alguien de falta de amor. Porque no cede a la ternura y la blandez con la que hoy tenemos que tratar las cosas de ya. Pero es que hay que no, no hay que entender nada, la verdad es la verdad, lo bueno es bueno, lo malo es malo, el pecado es pecado, un hermano es un hermano y un impío es un impío, eso no es falta de empatía. A mí me puede doler tu condición, yo puedo tenerte aprecio, yo puedo quererte y amar tu alma, pero no te voy a engañar, te estás yendo al infierno, aunque vengas regularmente a sentarte con nosotros. Es que yo no haría bien mi trabajo. Yo no sería un buen hermano ni un fiel predicador del señor. Si por Agradarte te miento y te dejo irte con tu conciencia tranquila al infierno, mi deber es incomodarte de tal manera que tu corazón vea la necesidad de arrepentirse y ponerse a cuentas con Dios. Si yo quisiera agradar a los hombres, no sería un siervo de Cristo. La Iglesia Declara los Límites Establecidos por Dios No todo el mundo puede participar de la cena del señor y no somos nosotros los que lo determinan. No es la iglesia que tiene manía, algunos no es la iglesia que excluye personas, es Dios el que puso los límites. La iglesia tiene que entender y el mundo de ahí fuera tiene que entender que la Iglesia no ha puesto ningún límite. La Iglesia respeta los límites puestos por Dios, por ejemplo, la Iglesia no ha decidido que los afeminados no heredarán. El Reino de Dios ha sido Dios. La Iglesia no ha decidido que los fornicarios y adúlteros no heredarán. El Reino de Dios ha sido Dios, y lo que tiene que hacer la iglesia es recordarle al mundo los límites que Dios ha puesto. La iglesia no odia al mundo, la Iglesia respeta a Dios hasta tal punto que le dice al mundo la verdad. La iglesia tiene que poner los límites que Dios ha establecido, porque el fin de la Iglesia es honrar a Dios sobre todas las cosas. La Cena del Señor: Una Ordenanza Bíblica de Cristo Así que hoy vamos a entender bien qué hacemos cuando celebramos la cena del señor y vamos a ver algunos puntos clave del texto que hoy hemos leído, que normalmente lo leemos, pero hoy lo vamos a entender mejor. En primer lugar, la cena del señor Es una ordenanza bíblica. La cena del señor Es una ordenanza, no es una sugerencia, no es una opción. No es algo que hacemos si nos apetece. Es una ordenanza bíblica y con esto afirmo algo, una iglesia que no celebra la cena del señor. No es una iglesia bíblica porque la cena del señor es una ordenanza. Como el bautismo es una ordenanza, es algo que el señor Mandó y así empieza Pablo en los Versículos 23 al 25. Porque yo recibí del señor lo mismo que os he enseñado. ¿Ves? No es algo que Pablo inventó, no es algo que Pablo imaginó. ¿No es alguna sugerencia de Pablo a los corintios? Pablo está dando una ordenanza que él ha recibido previamente del señor Jesús, porque yo recibí del señor lo mismo que os he enseñado que el señor Jesús. La noche en que fue entregado tomó pan y después de dar gracias lo partió y dijo, esto es mi cuerpo, que es para vosotros, no para todos, para los discípulos, para vosotros. Luego dijo, haced esto en memoria de mí. ¿De la misma manera, tomó también la Copa después de haber cenado, diciendo, esta Copa es el nuevo pacto en mi sangre, haced esto, cuántas veces la bebáis en memoria de mí? ¿Así que cuando nosotros vemos a Pablo decir, yo recibí del señor Pablo, le está diciendo a la iglesia que la institución de la cena del señor Es una institución de Jesucristo? No es una institución de Pablo, no es una institución de los apóstoles, es una institución del señor de la Iglesia y el señor de la Iglesia la ha instituido y como iglesia de Cristo debemos honrar esa institución y cumplir con esa ordenanza. La Traición de Judas y la Advertencia de Jesús Nosotros podemos ver esto en Lucas, capítulo 22, Versículos 14 al 23. Dice así, cuando llegó la hora, se sentó a la mesa. Y con él, los apóstoles, y les dijo intensamente, he deseado comer está Pascua con vosotros antes de padecer, porque os digo que nunca más volveré a comerla hasta que se cumpla en el Reino de Dios y habiendo tomado una copa. Después de haber dado gracias, dijo, Tomad esto y repartidlo entre vosotros, porque os digo que ahora en adelante no beberé del fruto de la vida hasta que venga el reino de Dios. Y habiendo tomado pan, después de haber dado gracias, lo partió y les dijo diciendo y les dio diciendo, esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado, haced esto en memoria de mí. De la misma manera tomó la Copa después de haber cenado diciendo, esta Copa es el nuevo pacto en mi sangre que es derramada por vosotros, mas he aquí la mano del que me entrega, está conmigo en la mesa. Te has dado cuenta cómo va a acabar el hombre que está tomando la cena del señor Indignamente, porque entre ellos había alguien que no tomaba bien la cena del señor. Entre ellos estaban los apóstoles y entendemos que hay una mano ahí que no está con el corazón en Cristo. Entendemos que hay una mano que come con él, una mano que bebe de la Copa, pero una mano que no es honesta. ¿Y ese hombre acabó muy mal sus días porque hay gente que los escucho decir, Ah, pero Judas estaba la mesa y le digo, y cómo terminó Judas después de ese de ese momento? ¿Te fue bien a Judas después? Ese texto no nos está enseñando que invitemos a Judas a la mesa. Ese texto nos está diciendo que a los Judas que participan de la mesa indignamente no les va a ir bien. Eso es lo que dice el texto. No es una invitación a que los Judas vengan porque todos pueden comer. Es una invitación a que si hay un Judas que sepa que juicio come y bebe para sí, es serio, hermano. No le den la vuelta al texto para volverlo más tierno a los oídos de la gente que quiere, simplemente como el domingo. Si te vas a una iglesia católica, comulgar y aquí te dan lo que te dan y no importa nada. ¿No es así, hermano? Mira cómo dice el texto, la mano del que me entrega está conmigo en la mesa, porque en verdad el hijo del hombre va según se ha determinado, pero ay de aquel hombre por quien él es entregado. Entonces ellos comenzaron a discutir entre sí quién de ellos sería el que iba a hacer esto y hermano. A veces creo que las personas hablan de cómo Jesús se dirige a Judas y siempre lo romantizan un poco porque este Ay, a quién Jesús suele decirle, Ay. Ay de vosotros escribas y fariseos hipócritas, ay de ti una ciudad u otra. Ay de siempre habla a mentirosos, a hipócritas, a traidores, a corazones endurecidos. Cuando Jesús dice, Ay, de aquel Hombre por quien él es entregado, es una advertencia seria. No me gusta utilizar la palabra amenaza. Pero es una advertencia clara del señor, Anunciándole a Judas el juicio que vendría sobre él. No es un Jesús, dulce osito de peluche, diciendo, aunque me traiciones, te quiero un montón. Es Jesús diciendo, Judas, sé lo que vas a hacer, pero que sepas que hay de TI por lo que vas a hacer. Eso es lo que está diciendo Jesús, hermanos, dejen de Romantizar la Biblia. Dejen de romantizar a Jesús. ¿Tenemos un Jesús Misericordioso? Sí, tenemos un Jesús bondadoso. Sí, tenemos un Jesús paciente, sí, pero también tenemos un Jesús que dio serias advertencias a hipócritas, a mentirosos. Un Jesús que se fue como un cordero sacrificado, pero que va a volver como un león rugiente, que sus enemigos van a caer postrados Asus pies. No romanticen a Jesús, no es un mártir dulce, no es un activista hippie, es el hijo de Dios y, Ay, de aquel que muera sin Cristo. Ay, de aquel que termine sus días sin Jesús. Porque va a experimentar la IRA de Jesús, Hermano, lo que van a experimentar aquellos que estén sin Cristo va a ser la ira del cordero de Dios, la IRA del cordero de Dios. Ay, de aquellos que mueran sin Jesús. La Cena del Señor Sustituye la Pascua Judía Así que cuando Pablo dice, yo recibí del señor lo mismo que os he enseñado, nosotros miramos este texto y nos damos cuenta que el señor Jesús. En una noche de Pascua instituyó la cena del señor Asus discípulos, porque Pablo está citando exactamente lo que Jesús dijo En esa noche de Pascua. Pero a mí me sorprende. Por qué el otro día una persona en un comentario decía, los creyentes no celebramos la Semana Santa, que es católico, romana. Los creyentes celebramos la Pascua porque es lo que celebró Jesús. Y me dolió, hermano, me dolió porque Jesús celebró la Pascua, pero no instituyó la Pascua. Institució lo que Pablo nos deja y Pablo no nos deja Pascua. Pero obviamente, si la cena del señor tiene que ver con la Pascua, hermano, mira estos 2 textos que hablan de la Pascua, éxodo, capítulo 12, versículos uno al 3. Y el señor Habló a Moisés y a Aarón en la Tierra de Egipto diciendo, este mes será para vosotros el principio de los meses, será el primer mes del año para vosotros. Hablad a toda la congregación de Israel diciendo, el día 10 de este mes cada uno tomará para si un cordero, según sus casas paternas, un cordero para cada casa. Versículos 11 al 14, para aligerar un poco que el pasaje es extenso y de esta manera lo comeréis teñidos vuestros lomos, las sandalias en vuestros pies y el callado en vuestra mano, lo comeréis apresuradamente. Es la Pascua del señor. Porque esa noche pasaré por la Tierra de Egipto y heriré a todo primogénito en la Tierra de Egipto, tanto de hombre como de animal, y ejecutaré juicios contra todos los dioses de Egipto, yo, el señor y la sangre os será por señal en las casas donde estéis. Y cuando yo vea la sangre pasaré sobre vosotros y ninguna plaga vendrá sobre vosotros para destruiros cuando yo hiera la Tierra de Egipto y este día os será memorable y lo celebraréis como fiesta. El señor lo celebraréis por todas vuestras generaciones como ordenanza perpetua. De ahí en adelante esta nación empieza a celebrar la Pascua, la Pascua. Para este pueblo tenía un sentido la liberación de Egipto, ese cordero. El señor lo había separado como una instrucción dada a los israelitas que se encontraban en Egipto. ¿Para qué? ¿Para que ese cordero lo mataran? Y con la sangre de ese cordero pintaran los Marcos, los dinteles de las puertas de su casa con sangre el señor iba a enviar muerte a Egipto, iba a matar a todos los primogénitos, y como que la muerte pasaba por encima de Egipto y en cada casa donde esa muerte veía sangre en los dinteles pasaba de largo. Era algo que instituyó el señor y que cada vez que los israelitas, después de salir de Egipto, celebraban, recordaban como el señor con poder los habría librado de Egipto, como el señor con poder trajo muerte a Egipto. Pero la muerte no alcanzó a los israelitas y la señal que los libraba de la muerte era la sangre en los dinteles de las puertas. Del Antiguo Pacto a la Luz del Nuevo Pero hermano, tú y yo no hemos sido libertados de Egipto. Tú y yo no hemos sido libertados de Egipto. Yo no veo a Pedro predicar a gentiles y decirles, ahora tenéis que celebrar la Pascua. Ahora tenéis que celebrar Pentecostés. Ahora tenéis que celebrar la fiesta de los Tabernáculos. No lo veo. Yo no veo a Pablo en ninguno de sus viajes misioneros en tierras gentiles. No veo a Pablo ni a los corintios, ni a los tesalonicenses, ni a los colosenses, ni a los filipenses. No veo a Pablo nunca decir, bueno, ahora que habéis dejado la idolatría pagana, ahora que habéis dejado los falsos dioses, a partir de ahora que vais a seguir al señor Jesús, Tenéis que celebrar la Pascua el día de Pentecostés, la fiesta de los tabernáculos no lo hacen. No lo hacen. Y este es el peligro en leer la Biblia. A veces no como cristiano, hermano. Cuando tú lees la Biblia, tú tienes que entender que hay una cosa que llamamos la revelación progresiva de Dios. Dios se ha ido dando a conocer. Dios ha revelado cada vez más su voluntad. Y llegas a un punto en que el señor, Inspirando al autor que lo escribe, dice, todas esas cosas eran sombra de lo que había de venir. El propio señor Jesús dice que desde la ley, los profetas y los salmos, todo se trataba de él. Entonces, cuando nosotros miramos el antiguo testamento, todo era sombra. De algo que venía la luz habían sacrificios, porque tú y yo no hacemos sacrificios. Eran sombra, pero vino la luz, qué luz, el sacrificio definitivo de Jesús, quién se dio a sí mismo una vez y para siempre, para redimirnos de todos nuestros pecados. Ya no hace falta más sangre de cabritos, de becerros, ni de toros, porque la sangre de Cristo, sangre como de un cordero sin tacha y mancha, se ofreció para pagar por nuestras iniquidades luz. Ya no hacemos sacrificios, ya nos vamos a la sombra. ¿Cuál era la señal del Pacto en el pueblo que se hacía con un cuchillo a los varones? Circuncisión, sombra, sombra. Ahora, en el nuevo pacto, vemos que la circuncisión no es hecha en la carne ni por manos humanas, sino que es una circuncisión hecha en el corazón y por el Espíritu Santo. ¿Luz, quién iba a mediar con Dios por el pueblo? ¿Quién hacía los sacrificios? ¿Lo hacía todo el mundo, cada uno hacía el suyo en casa, no quién lo hacía? Fumo, sacerdote, sombra. Hoy no tenemos sumo sacerdote, el pastor no es sumo sacerdote, el pastor no es mediador entre tú y Dios, el pastor no tiene que orar a Dios por ti, el pastor puede orar por TI, puede aconsejarte, pero hay de aquel que vea en el pastor una figura equivocada. El pastor no es un intermediario entre Dios y la iglesia. No somos sumo sacerdote, solo hay un mediador entre Dios y los hombres. Cristo Jesús, Hombre. ¿Ahora, cuál es una de las figuras que Cristo Jesús ejerce por nosotros? Pues a la diestra del padre, como nuestro sumo sacerdote, el señor Jesucristo Media intercede por nosotros con una gloriosa diferencia, que esos sacerdotes eran pecadores y primero tenían que hacer sacrificios por sus propios pecados. Pero él murió sin pecado, no haciendo sacrificio, sino siendo él mismo sacrificio y a la vez sumo sacerdote. Esos sacerdotes morían, tenían que ser reemplazados cada cierto tiempo se necesitaba otro, pero nosotros tenemos un sacerdote perpetuo que intercede perpetuamente por nosotros. Eso era sombra, él es la luz. ¿Con qué eran alimentados los israelitas en el desierto? ¿Qué mandaba el señor desde el cielo? Maná, yo soy el pan del cielo, luz. Eso era sombra el día de Pentecostés, una fiesta judía muy importante. Pero para nosotros, los cristianos del nuevo Pacto, hay algo más glorioso. En ese día el señor Cumple la promesa dada por el profeta Joel. En los postreros días enviaré mi espíritu y derramaré mi espíritu sobre toda carne. Y ese día los creyentes estaban reunidos en un mismo sentir, y el Espíritu Santo vino sobre todos ellos. No celebramos Pentecostés, nos gloriamos en la bendita promesa del Espíritu Santo que ahora mora en todos nosotros, porque, como dice Pablo, en un mismo espíritu hemos sido bautizados, luz. Porque hay algunos que quieren ponerse un quipa en la cabeza a hablar en hebreo y volver a la sombra. Cuando estamos en la luz, no te quedes mirando las sombras. Mira Jesús, el que ha culminado todas las cosas, la luz definitiva. Celebramos la Victoria y Libertad en Cristo Yo no celebro la Pascua, yo celebro algo más glorioso. A mí no me sacaron de Egipto, pero un cordero sacrificado. Me sacó de las tinieblas, me sacó de la muerte, me sacó de la esclavitud. Me libro de Satanás. ¿Por qué? Porque ese cordero con la sangre que había en ese madero hizo que la ira de Dios ya no pase sobre mí. Porque aquellos que se han arrepentido de sus pecados y han creído en el cordero que manchó con su sangre ese madero, la sangre de Cristo está sobre ellos. Y cuando venga el juicio de Dios, así como pasó de largo de las casas que estaban manchadas con la sangre en los dinteles, cuando el juicio de Dios venga, pasará de largo sobre nosotros. Porque la sangre de Cristo, el cordero de Dios, nos cubre. Yo no celebro la Pascua, yo celebro a Cristo, yo celebro a mi señor, quien murió, resucitó y ascendió para librarme, no de Egipto, del pecado de la muerte y de Satanás, una libertad mucho más gloriosa, no física, una libertad espiritual. ¿Porque déjame preguntarte de aquellos que fueron libertados de Egipto, cuántos llegaron a Canadá? No entraron, hermano, porque salieron de Egipto, pero Egipto no salió de ellos. Pero cuando el Espíritu Santo Circuncida Tu corazón, cuando el cordero de Dios llega a tu vida, tú puedes estar aquí en Egipto, pero tú ya no eres de Egipto, tú eres extranjero y peregrino, tú puedes vivir en Babilonia, pero no eres de Babilonia. Tú puedes vivir en Sodoma, pero no eres de Sodoma, porque esa es la verdadera libertad no física, una libertad espiritual, una libertad completa, que eso es lo que celebramos. Celebramos que somos libres en Cristo, celebramos que hemos sido libertados en Cristo, celebramos que hemos sido redimidos por Cristo y celebramos que somos vencedores, pero tú y yo no hemos vencido nada. Amado Hermano. Hermano, tú solamente celebras los beneficios de lo que otro ha hecho. ¿Tú y yo no merecemos ninguna bendición, lo sabes? No, tú y yo no merecemos ninguna bendición. Pero según la escritura, hemos sido bendecidos con toda bendición en los toda bendición espiritual en las regiones celestiales. Pero ahí no acaba el texto en Cristo. Él se ha ganado toda bendición. Él ha obedecido perfectamente, él ha cumplido toda la justicia y él se lo ha ganado y tú y yo lo disfrutamos. Él ha vencido la muerte, él ha vencido el pecado, él ha vencido las tinieblas y tú y yo lo disfrutamos. Somos más que vencedores en él. Él se ha ganado estar bien con el padre, él es el hijo Amado y en él tú y yo tenemos acceso al padre hermano. Tú y yo no hemos ganado nada. Pero nos beneficiamos de la victoria de Jesús y eso es lo que celebramos, su victoria, nuestra vida. Se trata de Cristo. No se trata de circuncisiones ni de sacrificios de animales, ni de sumos sacerdotes humanos del pasado del viejo pacto. Se trata de Jesús, se trata de Jesús. Cantamos sobre él, lo exaltamos a él, predicamos sobre él, anunciamos su evangelio. Porque de él, por él y para él son todas las cosas. La iglesia es de él, le canta a él, le obedece a él, lo imita a él y es transformada para que cada día se parezca a él. La iglesia no es una sinagoga, ni una capilla romana, ni una mezquita. Somos los redimidos del señor, el cuerpo de Cristo, la familia de Dios, hijos de Dios por medio del hijo. Y por el hijo estamos aquí y para el hijo estamos aquí, y del hijo Cantamos y del hijo predicamos y al hijo Exaltamos y en su nombre oramos porque todos se lo debemos a él. No vuelvas a las sombras que hay por ahí en Internet. Mucho maestro con barbas y pase en la cabeza hablándome de un hebreo queriendo seducir con apariencia de piedad a mucha gente y lo único que hace es llevarlo a la sombra. Cuidado con los judaizantes. La Gracia del Evangelio y el Verdadero Arrepentimiento Que Pablo los llamó incluso perros son un peligro para la iglesia, porque lo único que hace es alejarte de la gracia del Evangelio. Llegaremos a esos 15 dentro de poco y se va a dar un concilio enorme en Jerusalén, donde se van a encontrar los principales líderes de la Iglesia de aquel momento para tratar un tema. Se les estaba diciendo a los gentiles que se estaban convirtiendo que era necesario guardar la ley de Moisés para ser salvos. Y dicen, Eh, esto hay que pararlo. Qué están haciendo el Evangelio entonces ya no, ya carece de sentido porque les predicamos el evangelio y luego les decimos que tienen que ganarse la justicia y Pablo para en seco. Y hay una reunión muy seria y se determina algo que a los gentiles no se les tiene que imponer. Eso porque su confianza tiene que estar únicamente en la gracia de Dios y en la fe que han puesto en el señor Jesucristo. El justo vivirá por la fe, por la fe. Obviamente, esa fe produce obediencia, pero no una obediencia para buscar nuestra justicia, una obediencia en gratitud, celebrando la justicia que ya tenemos y es de Cristo. Por eso, hermanos, los que participamos de la cena del señor somos los redimidos. Somos los que hemos creído el Evangelio. Somos lo que nos hemos arrepentido de nuestros pecados. Somos aquellos que cuando la IRA de Dios pase sobre nosotros, no nos va a caer encima, porque la sangre de Cristo nos cubre de todo pecado. Pero si tú no te has arrepentido de tus pecados, si tú no has puesto toda tu fe y confianza en Jesús, Si tú no has nacido de nuevo, te voy a dar el anuncio más importante de tu vida. Aunque estés aquí sentado, la ira de Dios está sobre ti y lo único que hace que Dios no que aplaste con su ira es paciencia. Pero la Biblia dice que Dios está con su arco tensado. Esta es la imagen, imagínate un arco. Cuando alguien pone la flecha y la tensa para disparar. La Biblia dice que Dios está así encima de ti y solo te está dejando un día más y un día más y un día más. Pero la Biblia dice que en cualquier momento Dios suelta el arco y ya la ira de Dios caerá sobre ti. No abuses de la paciencia de Dios, porque no sabes cuándo te vas a encontrar cara a cara con el señor. Y ese día será demasiado tarde. Ese día la IRA de Dios será derramada sobre TI por toda la eternidad. Aquellos que celebramos a Cristo son aquellos que nos hemos arrepentido y hemos creído en Cristo. Nada más. Aquellos que hemos nacido de nuevo aquello que nuestro corazón ha sido circuncidado, el pastor mar deber lo dice muy sencillo, es cierto que la cena del señor es solo pero a pecadores, pero dentro de ese grupo es solo para pecadores arrepentidos. Y ojo, arrepentimiento no es cuando lloras, como dijo Bien un predicador brasileño, arrepentimiento es cuando cambias. ¿No confundas remordimiento con arrepentimiento, que aquí hay gente que yo veo su vida completamente desordenada de espaldas a Dios y que cada cierto tiempo me dice, pastor, qué palabra? ¿Y digo, pues en ti no sirve, porque tu vida sigue torcida y a mí me duele como incluso celebran pastor, qué palabra cómo me habló el señor? Y yo miro y digo, no sé quién te habló, pero si Dios te hubiera hablado, tú cambias tu vida. Mañana empiezas a arreglar las cosas. A TI Dios no te está hablando, tú sientes un poco de remordimiento, Tú estás simpatizando con la Iglesia, Tú estás simpatizando con la religión, pero tú no has nacido de nuevo porque no dormirías tranquilo en tus pecados. Un día más. La santificación es progresiva, no cambiamos de la noche a la mañana, pero ya no dormimos tranquilos practicando el pecado. Algo nos incomoda, el Espíritu Santo nos constriñe y nos empieza a empujar a una vida santa. Si eso no pasa, puedes haber simpatizado con el mensaje. Pero no has conocido a Jesucristo y esa es la realidad, esa es la realidad. Ahora, cuando hemos leído el pasaje, este es elprimer.es una ordenanza. El Pan, la Copa y el Glorioso Nuevo Pacto ¿El segundo punto, qué elementos hay en esa ordenanza? Pan y Copa dice que tomó pan y lo partió. ¿Qué representa ese pan? Lo sabemos el cuerpo de Jesús, Partido por nuestros pecados y luego tomó la Copa. ¿Y qué representa la Copa? Jesús lo dice, la sangre derramada, la sangre del nuevo pacto. Qué curioso. Que la gente quiere seguir celebrando las fiestas del viejo, que la gente quiere seguir la dieta alimentaria del viejo, que la gente quiere seguir las costumbres del viejo pacto cuando nosotros estamos en el nuevo pacto y como bien oraba nuestro hermano, un pacto que está en mejores promesas. Mira lo ridículo. Estamos en un nuevo pacto, en un mejor pacto, con mejores promesas, y aún hay gente que quiere ir a vivir al viejo. Es ridículo. Eso es necedad, ese engaño, hermanos. Eso es que no han visto la luz, pero la sangre es la sangre del nuevo pacto. No es solo sangre, es la sangre del nuevo pacto y es un pacto que no se anuncia en el nuevo Testamento, es un pacto que Dios venía anunciando ya por sus profetas, por ejemplo, Déjame leerte, jeremías 31, versículo 31 al 34, he aquí vienen días, declara el señor. En que haré con la Casa de Israel y con la Casa de Judá un nuevo pacto, no como el Pacto que hice con sus padres. Mira, un nuevo pacto, no como el otro. Un nuevo pacto, no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la Tierra de Egipto. ¿Es decir, cómo vamos a volver allí si el señor dice que ha hecho un nuevo pacto, que no es como ese? Dice no como aquel dice mi pacto, que ellos rompieron, ese pacto fue roto, además mi pacto, que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos, que dice el señor, Yo los amé, yo los cuidé, yo yo hice mi parte, pero ellos rompieron el Pacto. Mira que dice, declara el señor, porque este es el pacto que haré con la Casa de Israel después de aquellos días, declara el señor. Pondré, mi ley ya no está en piedras. Pondré mi ley dentro de sus corazones, pondré mi ley dentro de sus corazones, pondré mi ley dentro de ellos y sobre sus corazones la escribiré y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Y no tendrán que enseñar cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano diciendo, conoce al señor, porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, declara el señor. Pues perdonaré su maldad y no recordaré más su pecado nunca más. Ese nuevo pacto es aquel que también la escritura dice, donde el señor Quitaría de nosotros el corazón de piedra. Y nos daría un nuevo corazón de carne y pondría en nosotros su santo Espíritu. ¿Para qué? Para que andemos en sus caminos. El señor Te ha incluido en un nuevo pacto, un pacto glorioso. Un pacto en el espíritu. Un pacto por el cual ha sido sellado con el Espíritu Santo. Un pacto que te garantiza la salvación. Un pacto que te regala un sumo sacerdote que está su diestra intercediendo por ti, un abogado fiel, un pacto que te regala todas las bendiciones espirituales en las regiones celestiales. Y un pacto que ha sido garantizado porque lo hizo el padre y lo afirmó el hijo y el hijo no lo rompe. No depende de nosotros. El pacto dependía de Jesús y Jesús lo cumple todo, pacto que ha hecho Dios con los hombres, Dios ha cumplido y los hombres no, pero este pacto lo ha hecho Dios con el hijo y el padre cumple y el hijo también, y por eso tiene mejores promesas. Por eso hay garantía, porque no depende de nosotros, depende de lo que Jesús ha hecho por nosotros. Yo no sé cómo la gente sigue queriendo ir al viejo. Así que la sangre representa la sangre del nuevo pacto. Pero luego hay una cosa que a veces se nos olvida hacer y es parte de esto, es parte de la ordenanza y la debemos recordar. ¿El señor Jesús tuvo gratitud por los elementos, no solamente los tomó el texto que hemos leído, dice que tomando el pan lo partió y dio gracias, recuerdan? Dio gracias por el pan y luego dijo que era su cuerpo y luego dice que tomó también la Copa y habiendo dado gracias. Así que, hermanos, cada vez que participemos de la cena, de la cena del señor, lo que tenemos que recordar también es la gratitud por los elementos, la gratitud por ese cuerpo partido, por nuestros pecados y la gratitud por esa sangre derramada por nosotros, la sangre del nuevo pacto. La Cena del Señor: Un Memorial Vivo e Íntimo Y otra cosa interesante que hemos leído en el pasaje es que Jesús ha dicho en más de una ocasión, haced esto en memoria de mí. Así que, como bien decían algunas personas, la cena del señor es un Memorial. Extraer a nuestra memoria el evangelio, extraer a nuestra memoria a la obra de Cristo, extraer a nuestra memoria el sacrificio de Jesús, extraer a a nuestra memoria su sangre derramada y traer a nuestra memoria su resurrección es recordarnos el Evangelio otra vez, como han dicho en los versículos 24 y 25. Ulrico swingio dijo así, la cena es un Memorial, pero no un simple recuerdo. Es una proclamación viva de la gracia de Cristo. No es solo un recordatorio como quien se acuerda de unas vacaciones, es un recordatorio vivo del sacrificio de Jesús. Donde meditamos mientras recordamos dónde nos examinamos, mientras recordamos donde nos arrepentimos, si cabe hermano, la cena del señor debería ser un momento muy especial para ti. Debería ser un momento en el que estás hablando con Dios, en el que estás poniendo tu corazón en sus manos, en el que le estás pidiendo perdón por haberle fallado, en el que le estás pidiendo ayuda para no fallarle más, en el que estás recordando su gracia, en el que estás pidiendo socorro para vivir en Santidad como su discípulo. Es un momento muy íntimo. No deberíamos llegar a hacerlo con una frialdad de simplemente comer y beber, porque entonces estaríamos tomando la cena del señor Indignamente, porque estaríamos olvidándonos de Cristo en la cena estaríamos solo comiendo y bebiendo, que es lo que le hicieron los corintios y Pablo, reprende. Llegaban, comían y bebían y se estaban olvidando del tema por el cual comían y bebían, lo único que hacían era comer, lo único que hacían era beber, hacían esas cosas, pero Jesús ya era 1, segundo era, estaba aparte, estaba en 1, segundo plano, completamente, olvidándose del señor Jesús, solo veían la comida y la bebida, y Pablo en ese contexto, nos recuerda que lo que nos une en ese momento es recordar a Cristo, es un Memorial hacer eso en memoria de él, pero. La Cena: Un Sermón que Proclama la Venida La cena del señor No es solo una ordenanza, la cena del señor No es solo un Memorial, la cena del señor Es un sermón, la cena del señor Es un sermón, la cena del señor es un mensaje, es una proclamación, es un anuncio. Porque mira lo que ha dicho Pablo en primera de Corintios 1126, dice, porque todas las veces como hoy, Eh, todas las veces que comáis el pan y bebáis esta Copa. La muerte del señor Proclamáis hasta que él venga. Sabes lo que está diciendo Jesús cuando coméis el pan y bebéis la Copa y lo hacéis como debéis hacerlo, pensando en mí, pensando el Evangelio, lo que le estáis haciendo a los que están fuera, lo que estáis diciendo, lo que estáis anunciando, lo que estáis proclamando es que mi cuerpo fue partido por vuestros pecados. Es que mi sangre fue derramada por vosotros la sangre del nuevo pacto. Pero, ha dicho Pablo, la muerte del señor Proclamáis hasta que él venga. Así que decimos lo siguiente, decimos que su cuerpo fue roto por nuestros pecados. Decimos que su sangre fue derramada por nuestros pecados, decimos que fue sepultado, pero decimos que al tercer día resucitó. Que ascendió en Gloria y que así como lo vieron irse en Gloria, lo volverán a ver venir en Gloria desde las nubes. Y eso es lo que aguarda nuestro corazón. Por eso vivimos como peregrinos en un mundo en el cual estamos, pero no somos de este mundo. Caminando, absteniéndonos de las pasiones de la carne que combaten contra el alma con los ojos puestos en Jesús, anunciando el evangelio para que la gracia salvadora alcance a otros pecadores, mientras nuestro corazón, que tampoco está muy cómodo en un mundo caído, va diciendo, Maranata, ven, señor Jesús, Llévanos pronto a tu Gloria, llévanos pronto a esa bendita casa. ¿Qué preparas para nosotros que le dijiste no a todo el mundo, a los tuyos? No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo. ¿Creéis en Dios? Creed también en mí, en la casa de mi padre hay muchas moradas. Si no fuera así, yo no lo habría dicho. Iré y prepararé el lugar para que donde yo estoy vosotros también estéis, y ese es el día que tanto anhela mi corazón. Amo estar con mi mujer, amo estar con vosotros. Amo comer carne asada, amo pasear, amo estar de campamento con mis hermanos. La Coca Cola la he dejado, pero amo la Coca Cola. Dejarla no es dejar de amarla, es dejar de por salud tomarla. Pero amo la Coca Cola. Tenemos una relación muy distante ya, pero pero hay algo que amo más, amo el día en que no pegue más. Amo el día en que ya no tenga que pedir disculpas. Amo el día en que no acabe. Triste por haber fallado otra vez. Amo el día en que no vea a un ser querido morir. Amo el día en que no vea crímenes en la calle. Amo el día en que no vea niños abusados por adultos, hombres y mujeres maltratados, guerras por poder y territorio. Amo el día en que no vea más maldad. Amo el día en que el señor Venga y pueda experimentar lo que por un momento experimentaron Adán y Eva. Un mundo sin pecado. Pero te voy a decir una cosa, yo quiero llegar allí, pero yo no quiero llegar. Por eso, la mayor motivación de la eternidad no debería ser la vida que nos espera debería ser estar con Jesús. ¿Es una pregunta importante que te debes hacer, por qué quieres estar allí? Porque hay gente que te va a decir para estar feliz, para tener gozo, para no sufrir, para que no haya. Pero en ningún momento dicen, para estar con Jesús. Cuidado, hermano, que lo que más anhele tu corazón no es lo que Jesús te dará, sino Jesús mismo. Tu corazón debe anhelar que Jesús vuelva, pero lo que nos va a dar debe ser secundario. Lo principal debe ser verlo, tocarlo, abrazarlo, estar con él. Hablar con él, cantarle a él, tenerlo cerca. Que cuando te digan por qué tienes tantas ganas de que llegue la Gloria, digo por estar con él, pero estar perfecto, sin fallarle, sin deshonrarle, sin pecar contra él, por estar con él perfectamente, por tener una relación perfecta con él. Ahora tengo una relación, pero una relación donde mi pecado a veces me juega a malas pasadas y quiero una relación perfecta con él. Ese es el anhelo de los creyentes y eso es lo que anunciamos, que el volverá y es un mensaje que la iglesia no debe olvidar. El Peligro de Tomar la Cena Indignamente Jesús va a volver y queremos que vuelva y queremos que vuelva. Y es ahí, dada la importancia de lo que significa la cena del señor, Dada la importancia de lo que celebramos, que hay un peligro en tomarla indignamente. Y es cuando Pablo deja estos últimos versículos. Del 27 al 31, de manera el que coma el pan o beba la Copa del señor Indignamente será culpable del cuerpo y de la sangre del señor. Por tanto, examínese cada uno a sí mismo y entonces coma del pan y beba de la Copa, porque el que come y bebe, sin discernir correctamente el cuerpo del señor, Come y bebe juicio para sí. Por esta razón hay muchos débiles y enfermos entre vosotros y muchos duermen. Pero si nos juzgásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados. ¿Qué está diciendo Pablo aquí? ¿Que no debemos tomar la cena del señor indignamente segunda cosa, para no tomar la cena del señor Indignamente tiene que haber algo previo, debemos examinarnos a nosotros mismos, hermano, yo no soy quién para examinarte, tú sabes cómo estás con Dios? Lo que tengo claro es que si tú tomas indignamente, yo no tomaré juicio, lo tomarás tú. Yo me examino yo y yo decido si tomo o no tomo de la cena del señor con sus respectivas consecuencias. Pero hay una cosa interesante, había gente que tomaba la cena del señor Indignamente y Pablo dice que Dios trajo consecuencias y usa 3 palabras por esa razón, hay muchos débiles entre vosotros, muchos enfermos y muchos duerme. Y creo que todos nosotros sabemos lo que significa la expresión dormir ahí. ¿No dice que por haber tomado la cena del señor se quedan dormidos en el sermón? Se quedan dormidos en el sermón porque a las 4:00 de la mañana estaban despiertos, porque a las 2:00 de la mañana estaban viendo series, porque a las 3:00 de la mañana estaban viendo Internet. Por eso se duermen en el sermón no se duermen porque han tomado la cena del señor Indignamente, pero había gente que había muerto por tomar la cena del señor Indignamente. Había gente que estaba enferma por tomar la cena del señor Indignamente y había gente que estaba débil, con una espiritualidad por los suelos, por haber tomado la cena del señor Indignamente tomar la cena del señor sin tener que haberla tomado puede tener consecuencias para TI. Ojo, no significa que cada uno que la toma indignamente va a experimentar esas cosas. Lo que Pablo está diciendo que esas cosas Dios las ha llegado hacer. Sobre los que la han tomado indignamente no que siempre pasa, pero lo que Dios nos está advirtiendo de alguna manera es como Jesús dijo, Ay de aquel que tome la cena del señor Indignamente, sin discernir correctamente el juicio y la sangre de Cristo, el cuerpo y la sangre de Cristo. Hermano indignamente, esta es la gran pregunta que es tomar la cena del señor Indignamente, bueno, en el contexto inmediato. ¿Lo que Pablo estaba tratando ahí era lo que os he dicho antes, los corintios se juntaban para celebrar la cena del señor, pero se olvidaban del señor, cada uno comía, bebía, algunos dicen que se llegaban a embriagar y se olvidaban del señor, y en ese sentido Pablo lo reprende, pero cómo nos olvidamos del señor cuando no lo consideramos? ¿Quién puede tomar la cena del señor? Quien ni siquiera ha profesado fe a lo mejor por el bautismo y participa quien vive en una vida de pecado, pero participa, quien sabe que vive de espaldas a Dios y participa. Ojo, no vivo, no digo quien peca quien vive una vida de pecado, porque todos nosotros podemos pecar, pero no somos practicantes del pecado. Tomar la cena del señor es vivir de alguna manera una una vida donde Jesús te da igual porque no vives conforme a él y aún así vienes y celebras como si te hubieras redimido cuando no lo eres, vienes aquí a celebrar como que ha muerto por TI, como que tú has sido redimido, como que tú estás anunciando su victoria cuando tú todavía vives derrotado por el pecado y una vida de espaldas a Dios. Tales personas no deberían participar de la cena del señor. A las personas deberían abstenerse y por eso Pablo termina diciendo, si nos juzgásemos a nosotros mismos, ese juicio no nos llegaría. ¿Por qué? Porque si yo fuera honesto conmigo y yo me juzgase a mí mismo y yo digo, yo no debo participar, entonces me libro de que Dios trate conmigo, porque yo ya me he hecho mi propio juicio y he sido honesto. Si soy deshonesto, ya dejo en manos de Dios lo que quiero aplicar, a veces misericordia, a veces disciplina. Así que, amados hermanos, cuando hoy tomemos la cena del señor, No la hagamos de cualquier manera, no solo comamos y bebamos de cualquier forma, porque la cena del señor es una celebración de Cristo, debemos considerarlo, meditar en el evangelio, examinarnos a nosotros mismos. La Gracia de Dios: Invitación a la Mesa Pero yo quiero terminar invitando a aquellos que hoy he dicho que están entre nosotros. Pero no han sido salvos. Yo quiero invitarles a que un día, incluso hoy, pudieran comer en la mesa, porque a la Mesa no viene gente perfecta, a la mesa no vienen los buenos, yo quiero leerte. Para terminar, una historia muy bonita del Antiguo Testamento en segunda es Samuel, capítulo 9, Versículos 3 al 8, dice y dijo el rey. No queda alguien de la Casa de Saúl a quien yo pueda mostrar la bondad de Dios y siva respondió al rey, aún queda un hijo de Jonathan lisiado de ambos pies. ¿El rey le dijo, dónde está? Y siva respondió al rey, he aquí está en casa de Makir, hijo de Amiel, en Lodebar. Entonces el rey David mandó traerlo de la Casa de Makir, hijo de Amyel de Lodebar. Y me fiboset, hijo de Jonathan, hijo de Saúl, vino a David y cayendo sobre su rostro, se postró y David dijo, Me fiboset. Y este respondió, he aquí tu siervo. David le dijo, no temas, porque ciertamente te mostraré bondad por amor a tu padre, Jonathan, y te devolveré toda la Tierra de tu abuelo saúl y tú comerás siempre a mi mesa. Se postró él de nuevo y dijo, quién es tu siervo para que tomes en cuenta a un perro muerto como yo, hermano, mira qué maravilloso. ¿Por qué David busca a un heredero de la familia? ¿Por qué David busca a un miembro de la familia? Porque David había hecho un pacto con jonatan. Jonatan y David eran muy amigos. Hicieron un pacto en el cual dijeron, David, cuando tú seas rey, yo no esté. Ten favor con los míos, TEN favor con mi familia. ¿Y qué hizo David? ¿David cumplió el Pacto? David fue obediente al pacto que había hecho y fue a buscar a alguien de la familia de jonatán. Pero cuando llega la única persona que hay se llama Mefiboset y el texto dice además que estaba lisiado de ambos pies. Ningún lisiado podía comer en la mesa del rey. Pero por un pacto y la gracia de David me fibosé Desinvitado y dice que comería en la mesa del rey todos los días y me fibosé. ¿Mira a David y dice, cómo has podido hacer eso con un perro como yo? Vamos a ver cosas interesantes. Tú y yo en esa historia somos David, no tú y yo en esa historia somos Jonathan, tú y yo somos el lisiado, tú y yo somos el lisiado. Nadie va a comer en la mesa PIN, primero reconocer que es un lisiado y un perro que no merece estar en la mesa. ¿Nadie se pone a comer en la mesa del rey sin antes reconocer que no merece estar en la mesa del rey sin antes reconocer cómo me fiboset con la cara en el suelo, quién soy yo, un perro pecador, para sentarme en un lugar tan digno que es la mesa del rey? Pero luego llega el rey y dice, pues vas a comer en mi mesa. Pero no por ti, porque yo he hecho un pacto con otro y por el pacto que Dios ha hecho con Jesús, Tú y yo. Los lisiados, que hemos reconocido que somos lisiados, hoy comemos en la mesa del rey. Hay sitio para más lisiados, pero tienen que reconocer que están lisiados. Tienen que arrepentirse de estar lisiados. Tienen que reconocer su pecado y quien se arrepiente de su pecado lo deja, como dice el texto bíblico, el que confiesa sus pecados y los abandona. Alcanza misericordia, no el que los vive confesando cada día, el que los confiesa y los abandona. Alcanza misericordia, porque esa es la marca de un verdadero arrepentimiento, el abandono de la práctica de pecado. Pero aquellos que los confiesan con un corazón genuino y que van a vivir una vida para abandonarlos, para la Gloria de Dios, y que ponen toda su fe y confianza en Jesús, en su sangre derramada en el madero, ellos pueden comer en la mesa del rey. Hoy te llamo a arrepentirte de tus pecados, arrepentirte de verdad, a no seguir alargando los días de la paciencia de Dios sobre tu cabeza. Porque he visto que gente adulta y anciana se pone un día delante de Dios. Pero también encontrado inesperadamente jóvenes, accidentes de moto o enfermedades fulminantes. No sabemos el día que vamos a estar delante de Dios y ese día ya no habrá vuelta atrás. Buscad a Dios mientras puede ser hallado, llamad a Dios mientras se puede. Hoy es día de picar a la puerta y que Dios abra, mañana puede ser demasiado tarde. Advertencia Final y Llamado al Arrepentimiento Y me puedes decir Me estás amenazando, te estoy advirtiendo. Ay, de aquel que se encuentre con Dios sin haberse arrepentido, y si lo hago no es porque soy malo, es precisamente por amor a tu alma, para que el día que estés delante de él y me mire a mí que te he tenido delante, él no me diga, no dijiste nada, yo diré, no, yo dije que venías, yo dije que había juicio, mis manos están libres de su sangre, yo no tengo culpa, yo hice mi parte, pero ellos no te quisieron. Richard six dice, ven a esta mesa. No por dignidad, sino por tu necesidad. No venimos aquí porque somos dignos, venimos aquí porque hemos reconocido que necesitamos de la gracia de Dios. Así que hoy dejo el examen en la conciencia de cada uno, pero invito a todos los creyentes, los discípulos de Cristo, aún los débiles, aún los que puedan haber fallado esta semana, pero que saben que son de Jesús. Que han nacido de nuevo, que su corazón le quiere agradar, que también aprovechen este momento para pedir perdón por algo que puedan haber hecho, para pedir fuerza para agradarlo más en alguna área de su vida y que se pongan en pie aquellos que van a participar mientras los hermanos ya pueden ir pasando a repartir los elementos.

Podcast Summary

Key Points:

  1. La Cena del Señor es una ordenanza bíblica instituida por Cristo, no una sugerencia opcional, y debe celebrarse en memoria de Él.
  2. Está reservada exclusivamente para pecadores redimidos, es decir, aquellos que han sido liberados del pecado y viven en el Espíritu, no para pecadores no arrepentidos.
  3. Participar indignamente de la Cena trae juicio, como se advierte con el ejemplo de Judas, quien la tomó con un corazón traidor.
  4. La Cena del Señor sustituye la Pascua judía, siendo la luz que reemplaza las sombras del Antiguo Pacto, centrada en el sacrificio único de Cristo.

Summary:

El mensaje enfatiza que la Cena del Señor no es para todos, sino solo para pecadores redimidos que han sido transformados por Cristo. Se basa en 1 Corintios 11:23-31, donde Pablo recuerda la institución de la Cena por Jesús, quien la estableció como una ordenanza, no una opción. El orador advierte contra la participación indigna, usando a Judas como ejemplo: aunque estuvo en la mesa, su traición trajo juicio, no bendición.

La Cena es un memorial del nuevo pacto en la sangre de Cristo, que reemplaza la Pascua del Antiguo Testamento, la cual era una sombra de la realidad venidera. Se critica la tendencia a romantizar a Jesús, recordando que Él es tanto misericordioso como justo, y que advierte seriamente a los hipócritas. La iglesia debe respetar los límites establecidos por Dios, no excluir por tradición humana, sino declarar la verdad: los que continúan en pecado sin arrepentimiento no deben participar, ya que la Cena es para aquellos que han sido libertados del pecado y viven para Cristo.

El propósito de la Cena es fortalecer la fe, recordar el sacrificio expiatorio y proclamar la muerte del Señor hasta Su regreso. Finalmente, se llama a la iglesia a examinarse a sí misma antes de participar, para no comer ni beber juicio.

FAQs

Discernir correctamente el cuerpo del Señor implica reconocer que el pan y el vino representan el cuerpo y la sangre de Cristo, y que la Cena es un acto sagrado exclusivo para los redimidos. No hacerlo, según 1 Corintios 11:29, trae juicio divino.

El autoexamen implica evaluar si uno vive en arrepentimiento y santidad, no solo asistiendo a la iglesia regularmente. Debe preguntarse si es un pecador redimido, es decir, si ha sido liberado de la esclavitud del pecado y vive para Cristo.

Un pecador redimido ha sido transformado por el Espíritu Santo, ya no es esclavo del pecado y vive para Cristo, aunque aún peque. Un pecador no redimido continúa practicando el pecado sin arrepentimiento genuino y no debe participar de la Cena.

La iglesia no establece los límites, sino que declara los que Dios ha puesto. Según la Biblia, los fornicarios, adúlteros y afeminados no heredarán el reino de Dios, por lo que permitirles participar sería engañarlos con una falsa paz y faltar al amor y la fidelidad.

Judas participó indignamente, y Jesús le advirtió con un 'ay' de juicio. Terminó traicionando a Jesús y luego se suicidó, mostrando que participar indignamente trae consecuencias graves, no bendición.

Sí, Jesús instituyó la Cena durante la Pascua, pero no ordenó continuar con las fiestas del Antiguo Testamento. La Cena es el nuevo pacto en su sangre, mientras que la Pascua y otras fiestas eran sombras que apuntaban a Cristo, quien es la luz definitiva.

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