En este episodio del podcast, la anfitriona reflexiona sobre la responsabilidad moral y ética en el arte, a raíz de una controversia reciente en el MUAC, donde una obra de Ana Gallardo fue criticada por insensibilidad hacia trabajadoras sexuales y la Casa Sochi Quetzal. La presentadora no se centra en el incidente específico, sino que lo usa como punto de partida para explorar cómo el arte puede ser una herramienta de cambio o una justificación de injusticias. Critica la noción del "arte por el arte", que prioriza la estética sobre la ética, argumentando que esto puede llevar a normalizar la explotación, el extractivismo simbólico o la violencia. Cita a filósofos como Sócrates, quien defendió la integridad ante la adversidad, y a Derrida y Rancière, quienes sostienen que toda interpretación es un acto político y que el arte transforma la realidad. La anfitriona insiste en que ignorar el impacto social de una obra es una forma de complicidad, y que la crítica artística debe incluir un análisis ético para evitar la apología del daño. Concluye que el arte, para cumplir su propósito, debe ser cuestionado con honestidad, sin justificar lo injustificable, y que la responsabilidad interpretativa recae tanto en creadores como en espectadores. El episodio invita a debatir y a compartir opiniones, destacando la importancia de abordar estos temas con sensibilidad y respeto.
Bienvenidos a mi gente bonitable, hemos tardado un nuevo episodio del podcast, estoy feliz de tenerlos aquí de regreso, porque el día de hoy vamos a hablar de un tema que me apasiona profundamente, y esto es la responsabilidad moral y ética dentro de una hora de arte. Este tema lo trae a la mesa, porque este fin de semana hubo una situación importante a quien ciudad de México, el Muag, el Museo de Art de Contemporánea de la Ciudad, a Nagallardo, un artista contemporánea, fueron expuestos o estaban en el ojo del huracán, porque exhibieron una pieza insensible y problemática, por decir poco. En el episodio de hoy no me voy a enfocar precisamente en esto que sucedió, porque hay muchas personas involucradas, personas reales, vulneradas, con una larga lucha histórica, como son las trabajadoras sexuales, la casa Sochi Ketsal, que se encarga de cuidar a mujeres, que se dedicaron al trabajo sexual, y que estaban de bajos recursos. Entonces, solamente quería ponerlo sobre la mesa, que esto fue lo que susitó el episodio, y que creo que es importante por esto mismo, que estemos enterados y sepamos cómo abordar el arte, porque es un tema salgarago, que no debemos de tratar, como si fuera algo más o de justificarnos, que siempre han sido así las cosas, o que es arte, o que no entendimos la pieza, porque la pieza tenía estas palabras muy fuertes, que vulneran mucho más a las trabajadoras sexuales, vulneran mucho más a la casa Sochi Ketsal, como tengo entendido. Así que bueno, en internet van a encontrar muchas notas periodísticas sobre lo que sucedió, incluso en redes, en Twitter es donde he visto mucho más ruido, pero por si alguien quiere informarse más, les recomiendo ampliamente que investiguen, qué fue lo que pasó así con detalle. Aquí yo les voy a dar mis opiniones sobre este tema, fundamentadas en filósofos, teóricos, etcétera, y ejemplos que hemos visto a través de la historia del arte. Así que bueno, para empezar el episodio, me gustaría hablar de Sócrates, específicamente, de la pología de Sócrates. Ya sabemos que este gran filósofo fue condenado a muerte por hacer que jóvenes se empezaran a cuestionar cosas, tenía estas acusaciones de estar corrompiendo a la juventud y de hacerlos no creer en los dioses de la ciudad. Esto fue sumamente problemático en la época, ¿no? Entonces, en su juicio, en el juicio de Sócrates, en lugar de él intentar se ganar la simpatía del jurado, Sócrates utiliza su defensa, utiliza su defensa para reflexionar sobre la importancia de cuestionar la verdad, lo que sea que significa la verdad, ¿no? De vivir con integridad y de no temerle a la muerte. Él termina diciendo algo como yo solo sé que no sé nada, que era un expresadeste ignorancia como el primer paso para alcanzar la sabiduría. Y aunque Sócrates sabía que él podía ser condenado a muerte, él se negó a traicionar sus principios, lo ofrecieron huir, salvarse, pero él decide quedarse y enfrentar la sentencia de muerte, porque él creía que ove de ser las leyes, aunque fueran injustas en su caso, era esencial para vivir una vida plena, coherente. Esta postura es lo que convierte a Sócrates en este símbolo del filósofo que se mantiene fiel a la verdad, incluso ante la adversidad. Entonces, bueno, cuando hablamos de la apología de Sócrates, es mucho más que su defensa legal. Es esta declaración de los principios filosóficos que tuvo este filósofo durante toda su vida. Su discurso nos muestra que la integridad y la búsqueda de la verdad están por encima de la vida misma. Así que la apología atrayéndola ya este contexto actual tiene un sentido más amplio. Ya no estamos hablando nada más de lo que sucedió con Sócrates, sino que apología se refiere a justificar o defender algo cuestionable. Vamos a ver este término o este fenómeno cuando se intenta normalizar situaciones que deberían de ser cuestionadas, como el arte que podría invisibilizar formas de explotación, casos de violencia, o incluso actitudes discriminatorias, porque al igual que Sócrates, que el planteaba que no debemos aceptar las cosas sin cuestionarlas, nosotros tampoco deberíamos justificar actos perjudiciales, sólo porque son parte del arte entre comillas, la tradición o cualquier práctica cultural. Es un ejemplo reciente, por supuesto, esta controversia del moac con la obra de Ana Gallardo, que vamos a hablar más adelante de esto. Pero en muchos casos de nuestra vida cotidiana, donde podemos ver este tipo de apología, es cuando decimos cosas como, es que así siempre se han hecho las cosas. O es que sólo una obra, o sea, no tiene porque ser cuestionada o juzgada, porque la vamos a tomar con esta literalidad con la que tomamos muchas cosas. Estas posturas, oigan, nos llevan a justificar el daño o la injusticia por comodidad o por inercia en lugar de enfrentar las y cuestionarlas. Cuando analizamos una obra de arte, sin preguntarnos por su impacto ético, corremos el riesgo de hacer una apología. Esto significa que, al estar ignorando estas consecuencias morales, estamos justificando estos actos explotadores injustos, lo que sea, sólo porque los vemos como parte de una obra. Así que en este contexto, la apología no es neutral. Es una forma de avalar de manera implícita todo aquello que una obra encierra sin cuestionarlo. Así es como el arte se convierte entonces en una cuartada para ignorar injusticias en lugar de ser una reflexión y cambio. En lugar de ser este como herramienta de reflexión y cambio. Que claro, oigan, esto sólo tiene sentido. Si vemos el arte como un herramienta de reflexión y cambio. Si lo vemos de otra manera, pues, por supuesto, que esto no nos va a ser sentido. Pero durante mucho tiempo, se defendió de que el arte no debía juzgarse desde lo moral. Esto es algo que lleva años discutiéndose, ¿no? Si no, que se debería valorar por su valor estético. Esta idea es concevida o es llamada como arte por el arte. Que buscabase para la creación artística de cualquier otro tipo de responsabilidad. Les voy a poner un ejemplo de esta idea de arte por el arte. La obra del poeta francés, Charles Bodellard, perdón. Y en particular, su libro de las lores de mal que hacen 1857. Aquí voy a leer lo que decía, o que creía, era que el arte no debía detener una función moral o educativa, sino que su valor se residía únicamente en la capacidad estética. Su poesía fue controversial para la época, porque hablaba de temas como la decadencia, el erotismo, la desesperación, y no intentaba ofrecer estas lecciones morales. Así que genera escándalo e incluso llegaron a algunas obras de él, fueron censuradas y que él mismo fuera multado por offender la moral pública. Otro ejemplo es del movimiento esteticista, así llamado, figuras como Scarwae, que tiene una frase muy controversial que dice, "Todo arte es completamente inútil". Refiriéndose a que no debería detener una carga moral o de educación como tal, ¿no? La obra de arte existe para ser bella. Pero en el mundo del arte actual, pues esta postura sirva a ser un poco problemática o muy problemática, porque muchas obras se nutren de prácticas que involucran la propiaación cultural, la explotación de recursos naturales o incluso daño hacia personas o comunidades. Si sólo apreciamos su belleza o el impacto formal, pues estamos ignorando estas dinámicas de violencia que hacen posible su existencia. Un ejemplo claro, pueden ser los artistas que toman símbolos de culturas ajenas sin permiso bajo la excusa de la creatividad, pues también usar de ejemplo una obra que utiliza animales vivos en una instalación artística, como ocurrió con estas exposiones donde perros fueron exhibidos sin comida ni agua como parte de la pieza, muchos justificaron que los perros no estuvieron ahí por mucho tiempo, que no estaban en condiciones deplorables, etcétera. Pero igual, cuestionable, ¿no? También podemos poner ejemplo el fotógrafo o el trabajo de un fotógrafo que decide capturar la vida en un barrio marginado sin pedir permiso a sus habitantes o ni siquiera considerar cómo estas imágenes van a afectar a la comunidad. Entiendo que no todo es blanco y negro, ¿verdad? Que no toda o
Bueno, no sé ni para que me adelanto, esto lo tocó más adelante. Pero yo creo que si no estamos cuestionando estas prácticas terminamos validando un tipo de extractivismo simbólico, o sea el uso injusto de elementos agenos para beneficio propio. Así que en ese sentido mirar la obra sólo desde la estética, pues no es una preciación genuina, sino una justificación de lo cuestionable. Y aquí quiero hablar de Jack Zerrida, que voy a estar hablando, estoy segura que hablaré de él, muchísimas veces más en varios episodios, porque fue de los filósofos que más estudié en el Master, pero él nos recuerda que toda interpretación implica una decisión y esa elección, nuestra decisión, nunca es neutral, porque al interpretar decidimos qué enfatizar, a qué prestar la atención y qué ignorar. Y estas omisiones, por supuesto, también forman parte de lo que comunicamos. Esto significa que cuando nos enfrentamos a una obra de arte o una situación problemática y elegimos no abordar implicaciones éticas, estamos en cierto modo validando lo que la obra representa o implica. Acuerden seguyen, que el silencio también es una forma de apoyar lo que la obra representa, así que renunciar al pensamiento crítico, no es neutral, es complicidad y no hablar de las dimensiones éticas de una obra significa que apoyamos, aunque sea indirectamente narrativas y estructuras que la obra reproduce, así que en el contexto del arte otra vez, ignorar, el impacto social de una creación es una forma de legitimar violencias o desigualdades, el silencio no es una posición neutral, sino una acción que perpetúa lo no cuestionado. Pongamos otros ejemplos, Gogán, un pintor francés que vivió en ITA finales del siglo XIX y creó muchas de sus obras más conocidas inspirándose en la cultura local. Pero estos cuadros suelen representar a mujeres taitianas de forma exotizada y sexualizada, siguiendo fantasías coloniales europeas. Durante mucho tiempo, la crítica artística se centró únicamente en la belleza formal y el colorido de sus obras, sin siquiera cuestionar la representación distorsionada y violenta que hacía a las mujeres indígenas. Este enfoque estético, que oculta el impacto ético de su trabajo perpetuando estas visiones coloniales de culturas no occidentales. Con esto no estoy diciendo que debemos censurar, que debemos de quitar o no hablar de estos artistas, por supuesto que no, hay que hablar de ellos. Sus obras son importantes para la historia, pero no podemos decidir ignorar el contexto en el cual fueron hechas para justificar su grandeza, sino perdemos mucho de lo sagrado del arte. Otro ejemplo con el artista contemporáneo Richard Prince, que les conocido por esta práctica de apropiación directa de fotografías, sin el consentimiento de autores originales, un tema sumamente debatible, de mucha controversia, pero en varias ocasiones Prince ha tomado imágenes de redes sociales o trabajos de fotógrafos y los ha presentado como sus propias en exhibiciones en su vastas. Si los críticos enfocan sólo en la originalidad conceptual de esta propiación sin discutir las implicaciones legales y éticas, pues terminan validando de una forma esta explotación que invisibiliza el trabajo de creadores originales, ¿no? Así que como lo hemos visto, también este fin de semana con la obra de Ana Gallardo, el trabajo sexual y todo, para derrida la crítica implica más que sólo interpretar. Es un acto de intervención en la realidad, escuchenme bien, esto es bien importante. Al analizar una obra, no sólo desvelamos estos significados estéticos, pero participamos en la construcción del mundo, que esa obra refleja o reproduce. Inegarnos a realizar este análisis ético es dejar que la arte siga reproduciendo de sigualdad de sin ser cuestionado. Rancier, por su parte, otro gran filósofo plantea que la arte tiene el poder de cambiar nuestra forma de entender y percibir la realidad. Cada obra reordena lo que consideramos importante, reordena lo que merece ser visto y lo que no, por eso cuando la crítica artística y ignora la reinvención ética, se convierte en una herramienta que contribuyen o ocultar injusticias que ciertas obras perpetúan en lugar de cuestionar a ser invisible el daño. Ahora, creo que la crítica de arte, y aquí ya me estoy metiendo en terreno complicado porque no soy crítica de arte, no pertenezco ese gremio en el absoluto, no justgo ni crítico a críticos de arte que se dedican el tema, pero yo hablo más como la comunidad que me escucha, a las personas normales del día a día que nos enfrentamos a una obra de Núuseo y hacemos una crítica, interpretamos, analizamos, metemos de nuestra propia cuchara, nuestra propia opinión. Entonces, como este mundo le hablo, no quiero ser percibida como que le estoy echando a críticos de arte el absoluto. Bueno, considero que la crítica de arte no debe limitarse a elogiar la forma o la técnica de una obra nada más, sino que desen más, sino podemos desenmascarar también estas relaciones de poder que la atraviesan, preguntar de dónde provienen los materiales, cómo se construye el mensaje o quienes se benefician de esa creación, también es una forma de hacer justicia las complejidades del arte. Es imposible que veamos todo con estos lentes el reto definitivamente se encontrar un equilibrio entre la libertad creativa y la responsabilidad ética. No se trata de censurar ni de exigir que toda obra de arte tenga una función moral explícita, sino de reconocer que ninguna creación es textenta de consecuencias. Pensar el arte éticamente no significa que le estemos restando complejidad, sino que estamos ampliando nuestra mirada para entender que la estética es sólo una de las capas de significado. Y al hacer esto, la crítica, entonces deja de ser una pología disfrazada y se convierte en un acto de resistencia, una invitación a pensar en el arte como un proceso vivo que está conectado con el mundo y con sustenciones. Entonces, toda obra artística genera efectos en el entorno en el que se produce, se distribuye y se interpreta. Esta idea que les digo, me gustaría ser enfasis en cómo las creaciones artísticas inevitablemente influyen en la realidad social, cultural y política, aunque no tenga la intención de hacerlo, porque cuando decimos que para entender una obra de arte hay que mirar al contexto, a esto nos referimos, no podemos contar la historia de obras maravillosas y de artistas que han cambiado el mundo si después a la mera hora de los putazos decimos no, no tiene nada que ver con la moral, no tiene nada que ver con lo que tú estás interpretando porque hay que ser sensibles al contexto en el que nos encontramos. Aunque una obra no tenga la intención de comunicar un mensaje moral, las imágenes, los símbolos y las representaciones que contienen siempre generan reacciones y efectos. Y hay grandes pensadores como adorno o como marcusé que alertaron sobre cómo las expresiones artísticas, incluso las más aparentemente autónomas están inmersas en estructuras ideológicas de su tiempo. El arte puede reafirmar o desafiar narrativas dominantes, naturalizar injusticias, inspirar reflexiones críticas, puede hacer tanto, es nada más que prestar atención y elegir. Por eso no basta con decir que el arte es solo arte entre comillas, porque sus consecuencias trascienden lo estético y se manifiestan en discursos.
y comportamientos de la sociedad. Esto lo hemos visto, egan, a través de toda la historia. La frase de ningún arte está libre de consecuencias. Subraya que todo acto creativo tiene un impacto. Y el filósofo es Tejas Géorgá Dámer. Sostiene que la arte no es solo un objeto pasivo, sino una experiencia viva que transforma tanto al espectador como al contexto en el que se presenta. Por eso es esta razón que una obra, al momento de ser expuesta adquiere significados nuevos y puede producir consecuencias que escapan incluso las intenciones del artista. Así que esto es lo que nos lleva a la responsabilidad interpretativa. Que bueno, negocia debatible, verdad? O sea, no podemos hacernos responsables por lo que la gente interpreta. Como yo no me puedo hacer responsable por lo que la gente agarre de mis palabras de este episodio o de cualquier otro. Pero tenemos que tener en mente con qué intención de qué manera, de qué forma lo estamos haciendo. Por eso me siento escribir y a investigar antes de levantar el micrófono. Porque a pesar de que yo no me puedes ligar de lo que pase el momento que yo suba y tú escuches, al menos me investigo y entiendo el contexto en el que esto va a ser leído. Aunque una obra no tenga una finalidad moral explícita, el público, los críticos y las instituciones que le exponen deben analizar sus posibles efectos. Así que bueno, creo, hijo, les que en esta parte le hicimos a platicar tanto y más como de cada uno de los filósofos que cito aquí en este episodio. Tanto de gada, de adorno, etcétera, son autores que desarrollé en mi tesis y que está sumamente ligado con esto. Entonces, por eso me gusta tanto el tema. Pero creo que voy a hacer el episodio muy largo y no sé si es algo que les interese. Déjeme lo saber y con gusto, al rato voy a subir. Creo que un videito a Instagram para poder difundir tantito del episodio por allá. Estaría sumamente agradecida si compartan el episodio, si me escriben que opinaron, si no piensas igual que yo también me parece que podemos siempre debatirlo nunca, nada es blanco y negro y ha aprendido tanto sobre esto, llegan. Así que soy, mis mensajes están completamente abiertos para quien quiera escribirme. Me gustaría cerrar con esta última reflexión que el arte tiene la capacidad de transformar nuestra forma de pensar y de imaginar futuros distintos. Pero esto solamente es posible si lo analizamos con honestidad y sin justificar lo injustificable. La pología no permite esta transformación porque convierte el daño en algo tolerable o incluso admirado. Así que el arte para poder cumplir su verdadero propósito es no solamente representar el mundo, sino ayudar a cuestionarlo e incluso cambiarlo. En fin, mi gente bonita, le emocarte. Esto me agradecía que haya llegado para este, hasta este episodio. Poco a poco le voy perdiendo a mi. Al miedo de este que tengo de dar mi opinión, porque cuando yo subo un episodio, pues me tardo al menos unas semanas en poder redactarlo al menos que sea algo como hoy, que sale una noticia y digo, ¿sabes qué? Voy a hablar sobre este tema. Y me siento investigar, al leer, redactar y poder practicar. Te incluso como les estoy narrando todo esto, me tardo mucho. Pero como quieres una ventana de tiempo muy corta, para yo verdaderamente poder profundizar de la manera en que quisiera, porque claro, podemos hacer tesis enteras nada más de este tema. Así que mi mayor miedo era no poder meter todo lo que quería decir en un episodio y poco a poco voy aprendiendo a lidar con eso. Yo espero también, como lo hablamos en el episodio, siempre tengo esta responsabilidad de decir cosas sobre los temas que suceden, porque hay gente escuchando. Pero. Ay no, estoy perdiendo el hilo de la conversación no hayan. Pero quería mencionar esto. Este episodio fue especial para mí y nada que sepan que me tomó siempre estos temas con el respeto y la sensibilidad que se merece. Y si he cometido errores y cometo errores durante este episodio, o hay algo que corregir, etcétera, siempre estoy dispuesta a escuchar. Así que les agradezco desde el fondo de mi corazón que hayan llegado hasta esta parte del episodio que ya viva como su puta madre. Pero los quiero, les mando una brazo gigante hasta donde quiera que estén y hablamos arte la próxima semana.
Podcast Summary
Key Points:
El episodio aborda la responsabilidad moral y ética en el arte, motivado por la controversia en el Museo de Arte Contemporáneo de la Ciudad de México (MUAC) sobre una obra de Ana Gallardo que vulneró a trabajadoras sexuales y a la Casa Sochi Quetzal.
Se critica la idea del "arte por el arte", que separa la estética de la ética, argumentando que ignorar el impacto social de una obra puede legitimar injusticias, como la explotación cultural o la violencia simbólica.
Se mencionan filósofos como Sócrates (cuestionamiento de la verdad), Jacques Derrida (la interpretación como acto no neutral) y Jacques Rancière (el arte como reordenador de la realidad), para defender que el análisis ético es esencial en la crítica artística.
La anfitriona enfatiza que el silencio ante las implicaciones éticas de una obra es una forma de complicidad, y que el arte debe ser un medio de reflexión y cambio, no una excusa para perpetuar daños.
Summary:
En este episodio del podcast, la anfitriona reflexiona sobre la responsabilidad moral y ética en el arte, a raíz de una controversia reciente en el MUAC, donde una obra de Ana Gallardo fue criticada por insensibilidad hacia trabajadoras sexuales y la Casa Sochi Quetzal. La presentadora no se centra en el incidente específico, sino que lo usa como punto de partida para explorar cómo el arte puede ser una herramienta de cambio o una justificación de injusticias. Critica la noción del "arte por el arte", que prioriza la estética sobre la ética, argumentando que esto puede llevar a normalizar la explotación, el extractivismo simbólico o la violencia.
Cita a filósofos como Sócrates, quien defendió la integridad ante la adversidad, y a Derrida y Rancière, quienes sostienen que toda interpretación es un acto político y que el arte transforma la realidad. La anfitriona insiste en que ignorar el impacto social de una obra es una forma de complicidad, y que la crítica artística debe incluir un análisis ético para evitar la apología del daño. Concluye que el arte, para cumplir su propósito, debe ser cuestionado con honestidad, sin justificar lo injustificable, y que la responsabilidad interpretativa recae tanto en creadores como en espectadores.
El episodio invita a debatir y a compartir opiniones, destacando la importancia de abordar estos temas con sensibilidad y respeto.
FAQs
La apología es justificar o defender algo cuestionable en el arte, como normalizar situaciones que deberían ser cuestionadas, por ejemplo, obras que invisibilizan explotación o violencia.
Porque ignorar el impacto ético de una obra puede legitimar injusticias, como la apropiación cultural o la explotación, en lugar de fomentar una reflexión crítica.
La obra de Ana Gallardo en el MUAC que involucró a trabajadoras sexuales sin considerar su vulnerabilidad, o el uso de animales vivos en instalaciones artísticas.
Sócrates enseñó a cuestionar la verdad y no aceptar las cosas sin crítica, lo que aplica al arte para evitar justificar actos perjudiciales solo por tradición.
Derrida afirma que toda interpretación implica una decisión no neutral; al ignorar implicaciones éticas, se valida lo que la obra representa, siendo el silencio una forma de complicidad.
Puede llevar a ignorar dinámicas de violencia o explotación en la creación artística, como en el caso de Gauguin, que exotizó a mujeres tahitianas sin cuestionar su contexto colonial.
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