La pregunta de Rawson - Alejandra Kamiya | Audiocuento | Audiolibros
13m 57s
En este audio, Cecilia Bona lee "La pregunta de Rauson", un cuento de Alejandra Camilla que forma parte de su libro "La paciencia del agua sobre cada piedra". La historia se centra en un grupo de perros que, durante sus paseos diarios a la plaza, reflexionan sobre la repetición de sus rutinas. Rauson, el perro narrador, observa a sus compañeros y entabla conversaciones con Oso, el perro más viejo, quien plantea que la repetición es una forma de encierro, pero también una posible solución al cansancio de la vida. A través de sus diálogos, los perros exploran temas como la memoria, la muerte y la búsqueda de sentido. Oso, cada vez más cansado, sugiere que la quietud podría ser un alivio, mientras Rauson intenta encontrar una salida a ese ciclo. Finalmente, Oso encuentra su propia "solución" al encierro, probablemente la muerte, dejando a Rauson en la plaza, solo y enfrentando el frío y la ausencia. El cuento, con su tono poético y filosófico, invita a reflexionar sobre la vida, la repetición y la inevitabilidad del final. Cecilia Bona recomienda escucharlo con atención, ya que puede emocionar a quienes han pasado por la pérdida de una mascota.
[Música] Hola, hola, ¿cómo están? Soy Cecilia Bona, también conocida como "Por qué leiro que hay". Y en este espacio de lecturas en voz alta, en este espacio de audiocuentos, hoy les voy a leer la pregunta de Rauson de Alejandra Camilla, que forma parte de su último libro, editado por Eterna Cadencia, el libro se llama "La paciencia del agua sobre cada piedra", del año 2023, es lo primero que leo de Alejandra Camilla, siempre me lo han recomendado y sé que tiene dos libros de cuentos anteriores que han dicho que son imperdibles, pero bueno, voy llegando despacito a los distintos autores que ustedes me recomiendan, y en este caso en la pregunta de Rauson, lo que tenemos es la mirada apuesta en un grupo de perros que a diario repiten su rutina de perros, mira la plaza, ser paseados, volver a la casa. En esta rutina hay preguntas, hay dudas, hay planteos, casi como si los perros tuvieran una visión superior, una análisis más allá de lo que podemos ver a través de sus ojos. Les advierto que sían pasado por una situación de sensibilidad con alguna mascota que partió recientemente o que ya no está algunas de las cosas que pasan con este cuento, pueden llegar a emocionar los demás. Tiengan esto presente y recién cuando estén listos para atravesar el momento, pueden escucharlo. De todas formas me parece que es un cuento super recomendable para hacernos preguntas a nosotros mismos y que las palabras y la policía de Alejandra Camilla van a resonar en cada uno de ustedes. Vamos a la lectura. Lo que diferencia a los seres humanos de los animales es la conciencia de muerte. Los animales no la tienen. Gracias a la pisano. Hay un ritmo en todo lo que ocurre. Una esa larga de la brisa entre las ramas, acompáñan las voces de los niños y al silvido intermitente de una maca. Y ahora pasa una bicicleta sobre el camino rojo de grava. Y no es solo un ritmo. Es una especie de acuerdo entre cada parte con el todo de la plaza. Y en ese manso acuerdo, oso, el perro viejo, duerme. Le tiemblan apenas las mejillas y luego se le hunden. Segunden y tiemblan. Segunden de nuevo y de nuevo tiemblan. Y el viento en las ramas y los niños y la maca. Los otros perros se mueven. Andan, corren, saltan. A las 5 de la tarde la chica lo llama. Les pone las correas, despierta oso con la mano. "Arriba viejo", dice. Y el perro estira las patas. Se levanta. Van cuatro atados. Salla y papo siempre adelante, oso atrás. Y rauso nasulado. Pina basuelta y es como una luna girando alrededor y casi en el aire. Salla es blanco de pelo largo y se ve casi identico otros perros de la plaza. Papo en cambio no se parecia ninguno. Tiene orijas puntiawudas que se alzan a pesar de ser largas. El pelo corto y de un negro debajo del cual hay una sombra tigrada. Como si lo hubieran pintado dos veces, una capa sobre otra capa. Y es de una ligera de esproporción de lo que está hecha su elegancia. Rauso empasó la tarde mirando los movimientos de la plaza. Vio como Salla se metía debajo de papo y papo doblaba las patas y aplastaba Salla, que se deslizaba hacia atrás y abría la boca como si fuera morder. Pero la dejó abierta y el gesto terminó pareciéndose a una sonrisa humana. Mirándolos, Rauso un sintió que podía anticipar cada acción de ellos aunque más no fuera de una manera mínima. Hace en un alto en el camino de regreso, junto a un árbol. Y mientras los demás olfatean la tierra y las raíces, Rauso le dice aoso lo que estuvo pensando. Usted dijo el otro día, dice Rauso, que haremos una y otra vez lo mismo. Oso asiente con esa lentitud de los perros pesados y responde, seguimos haciendo lo que siempre hemos hecho. Marca en el árbol, la chica los espera mirando el teléfono. Papo se acerca como si fuera ver que pasa y también marca el árbol. Pina va y viene. A llegar a la casa de oso, la chica toca el timbre. La otra chica viene por el camino de piedras, abre la reja y el perro entra. Antes de llegar a la puerta de madera, se da vuelta y le dice a Rauso, "repetición", eso es todo. Rauso no sabe si lo que le da tristeza y la idea de una repetición eterna o el modo en el que oso se refiere a ella. Al día siguiente, camino a la casa de oso, Rauso mira a Salla y a Papo pelear y sabe que cuando lleguen a la plaza van a jugar, porque pelear y jugar son las dos formas que tienen de estar enredados. Sigue mirándolos y se pregunta si son lo puesto uno del otro o en el fondo iguales. Después apúren el paso para llegar a la casa de oso. Ahora van los cuatro adelante, los tres tirando, pina desatada. Las chicas se saludan, oso sale, Rauso mueve la cola. El tramo hasta la plaza lo hacen siempre más de espacio. Todos alfatean el árbol marcado, vuelven a marcarlo. Si dice Rauso, nos hacemos más que repetirnos, lo que hacemos repite lo que hicieron otros perros, tal vez todos, oso asiente y cuando llegan a la plaza dicen una voz muy baja y grave, como si estuvieramos hechos de memorias o tal vez de una memoria única que las abarca a todas. Después se deja caer en su lugar favorito, bajo una cacia. Rauso se echa junto a su amigo y mira a su alrededor, alfate a el aire. Siente a los otros perros, a los humanos, los insectos cerca de sus patas y los pájaros. Osos entrega a su ciesta de siempre y Rauso en la compañía, aunque no duerme. Llegan las cinco, como cada tarde, y la chica despierta a oso con la mano, ata a todos y dejan la plaza. Pina desaltitos alrededor de las chicas, se pare en dos patas. Rauso en camina rastreando pero ligeramente distraído, sin que los hícuto que el piso. Piensa en todas las veces que ha hecho ese camino y que mañana va a hacerlo de nuevo y que lo importante, los olores, no se repite. Que a veces él busca un rastro, un celo y cuando lo busca es cuando no lo encuentra. Oso ya ha entrado a su casa. Al día siguiente, mientras las chicas conversan y se rían en la puerta de rejas, Rauso le dice a oso que tal vez el modo de salir de la repetición, se ajustamente intentar buscarla. Oso sentuce asma, al salazar a las orejas y dice "Sería un buen modo". Es verdad. Rauso mueve la cola y repite, si intentamos repetir algo de un modo exacto, más salir otra cosa, siempre pasa. La chica en rolla las correas en su muñeca y dice "Vamos". Hay hojas amarillas en la vereda caminó a la plaza. Oso se echa bajo la acacia. Rauso en su lado. Papu y Salla juegan a pelearse. Rauso mira las hejas en canecidas de oso, la parte de arriba de los psico, también blanca. Antes de dormir, pero ya con los ojos cerrados, oso dice "pero si intentamos repetirnos siempre", quiero decir, si decidimos hacerlo, es porque podríamos no hacerlo. Rauso mira oso, va a decirle algo, pero oso ya sea dormido y Ron casuavemente. Vino la mujer de la bolsa, arroja migas de pan y las palomas se juntan alrededor de ella. Papu siempre corre y les ladra y la mujer se molesta, Salla imita papu y las palomas levantan vuelo pero vuelven a bajar. A veces Rauso se suma. Pero hoy no. La mujer de la bolsa está furiosa con los perros, la chica toma papu del collar y lo reta, Salla baja la cabeza y mira de costado. Oso despierta y después de vos te sardice la idea de la repetición es horrible, pero es la otra la que me date amor, la de algo que no tiene fin. Rauso ni imagina un camino que no llega a la plaza, un patio sin puerta. Y después mira oso, se ve cansado y tiene el rabo metido entre las patas. Entonces Rauso dice, "No tenga miedo amigo, de dev haber una solución a esa especie de encierro". Oso ya está dormido. Rauso napoya la cabeza entre sus patas delantera y suspira. Papu muestra a los dientes y mira de reojo a Salla que finge morderlo. Repiten la escena invirtiendo los papeles. La chica lo separa como siempre, agarra una rama y la tira, los dos perros corren a buscarla. Rauso un sabe lo que va a ocurrir y de repente piensa que su es bueno, levanta la cabeza, reconoce los solores, sabe que los árboles van a perder sus hojas y ya no va a ver cotorras sin otros pájaros. Cuando regresan marca en el árbol de siempre y dan vueltas a su alrededor. Pina salta. La chica de la casa de Osso abre la puerta y conversa con la de los perros. Oso saluda Rauso ni entra solo a la casa. Cuando la chica cierra la puerta de hierro, Rauso sigue mirando entre las rejas la otra puerta cerrada. La chica tira de la correa y lo llama. Al otro día Osso está un poco más animado. Es del quien inicia la conversación camino a la plaza. He estado pensando, dice, en lo del encierro. Tal vez este cansancio sea una forma de alivio. Quiero decir, si no me muevo, no siento el encierro.
y usted ha visto, cada vez me muevo menos. Rauson se detiene y lo mira, oso continúa, esta patina blanca que no me deja ver, tal vez sea buena. Rauson sigue quieto mirando a su amigo, la chica tironea de las correas y dice, "Vamos". Este peso que siento todo el tiempo es para que me vaya quedando cada vez más quieto. Rauson piensa que eso no puede ser la solución al encierro, que lo que oso está diciendo parece aún más una forma de encierro. Mira hacia un lado y hacia otro como intuye en un peligro. Levanta las orejas. La chica mira oso y deja de tirar. Lo se espera, mira el teléfono. Cuando llegan a la plaza, Rauson dice, "No se preocupe, debe haber una solución, debe haberla". Lo ormen echados uno contra el otro. Ya empieza a ser frío y juntos lo sienten menos. A veces los ronquidos de oso despiertan al otro, pero los pájaros y los niños vuelven a empujarlo al sueño calmo de los perros. A las 5, la chica llama a Pina y despierta oso con la mano. En el camino, ni Rauson ni oso hablan. Marca en el árbol. En la puerta las chicas charlan. Ellos se miran, se vuelen. Oso entra solo. No se da vuelta en el camino de piedras. No dice nada. Rauson lo mira entrar a la casa y mira la puerta a cerrarse. Al día siguiente, la chica no abre la reja y le dice a la de los perros que la señora lloró mucho. No se rían. No se muestran los teléfonos. Oso nos sale. Rauson salta contra la reja y tironea cuando la chica dice "Vamos". Oso nos sale. En la plaza, Rauson se echa bajo la cacia. Mira los árboles, los insectos, los pájaros, los otros perros y los humanos. Tiene frío y se acurruca, se enroya sobre sí mismo. El frío no pasa. El ruido de la plaza no lo empuja al sueño. Lo deja de este lado. Solo. Después de un rato se da cuenta. Oso ha encontrado la solución. La solución ha hecho que lo encerraba. Les leí la pregunta de Rauson, de Alejandra Camilla. A veces, después de leer hay que hacer silencio. Y eso es lo que los invito a hacer con este cuento. Que se presta para escuchar una y otra y otra vez. Y en cada lectura encontraremos un ladrillo mágico que fue puesto por Alejandra para que podamos ir viendo esa construcción alrededor de un grupo de perros que se hacen preguntas. Una idea simple en que en realidad es muy, muy, muy profunda. Ojalá que les haya gustado el cuento, que lo hayan disfrutado, que se haya podido abrazar a esa emocionalidad que nos propone. Y de ser así me gustaría que me lo puedan contar en mis redes. Soy @porquelerok y en Instagram, Twitter, Facebook y YouTube. Y me falta TikTok también me pueden encontrar ahí. Y si tienen ganas pueden patrocinar mi contenido de los invito a hacer los mesenas de porque leer. Me ayuda un montón y a ustedes por ahí les genera un gastito pequeño que suma para esta alcancía. En la descripción del episodio van a encontrar un montón de links. Pueden ir a buscar ahí, elegir uno, darle clic. Eso los va a llevar a Patreon, a Cafecito, a Mercado Pago, a PayPal, lo que ustedes puedan o quieran y aportan un poquito. Gracias, de verdad, me ayudan a hacer esto más y mejor. Les mando una abrazo muy fuerte, hasta la próxima lectura. Chao.
Podcast Summary
Key Points:
Cecilia Bona lee el cuento "La pregunta de Rauson" de Alejandra Camilla, del libro "La paciencia del agua sobre cada piedra" (2023).
La historia sigue a un grupo de perros (Rauson, Oso, Salla, Papo, Pina) que reflexionan sobre la repetición de sus rutinas diarias en la plaza.
Oso, el perro viejo, plantea que la repetición es una forma de encierro, pero también una posible solución al cansancio.
Rauson intenta encontrar un significado más allá de la repetición, explorando la memoria y la conciencia.
El cuento aborda temas como la muerte, la vejez y la búsqueda de sentido, con un tono emotivo y filosófico.
Oso finalmente encuentra una "solución" al encierro, que implica la quietud y posiblemente la muerte, dejando a Rauson en soledad.
Summary:
En este audio, Cecilia Bona lee "La pregunta de Rauson", un cuento de Alejandra Camilla que forma parte de su libro "La paciencia del agua sobre cada piedra". La historia se centra en un grupo de perros que, durante sus paseos diarios a la plaza, reflexionan sobre la repetición de sus rutinas. Rauson, el perro narrador, observa a sus compañeros y entabla conversaciones con Oso, el perro más viejo, quien plantea que la repetición es una forma de encierro, pero también una posible solución al cansancio de la vida.
A través de sus diálogos, los perros exploran temas como la memoria, la muerte y la búsqueda de sentido. Oso, cada vez más cansado, sugiere que la quietud podría ser un alivio, mientras Rauson intenta encontrar una salida a ese ciclo. Finalmente, Oso encuentra su propia "solución" al encierro, probablemente la muerte, dejando a Rauson en la plaza, solo y enfrentando el frío y la ausencia.
El cuento, con su tono poético y filosófico, invita a reflexionar sobre la vida, la repetición y la inevitabilidad del final. Cecilia Bona recomienda escucharlo con atención, ya que puede emocionar a quienes han pasado por la pérdida de una mascota.
FAQs
El cuento sigue a un grupo de perros que repiten su rutina diaria en una plaza, explorando temas como la repetición, la memoria y el encierro, a través de las reflexiones del perro Rauson y su amigo Oso.
La narradora es Cecilia Bona, también conocida como 'Por qué leer', quien lee el cuento en voz alta en su espacio de audiocuentos.
El cuento forma parte del libro 'La paciencia del agua sobre cada piedra', publicado en 2023 por la editorial Eterna Cadencia.
Se advierte que el cuento puede emocionar a quienes hayan pasado por la pérdida de una mascota, ya que aborda temas sensibles relacionados con la muerte y el encierro.
Los perros reflexionan sobre la repetición de sus acciones y si esto es un encierro, buscando una solución a través de la memoria y la aceptación.
Oso deja de salir a la plaza porque ha muerto, y Rauson se queda solo en la plaza, dándose cuenta de que Oso encontró la solución al encierro.
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