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La política económica de la dictadura militar de 1976-83

from Historiar Podcast

1h 7m 49s

La política económica de la dictadura militar de 1976-83

El podcast "Historiar" explora la política económica de la dictadura militar argentina entre 1976 y 1983, analizando su contexto, sus decisiones y su legado. Los militares, tras el fracaso del "rodrigazo" y la violencia social que generó, buscaron evitar el desempleo, considerándolo un riesgo para la guerrilla. La estructura institucional del gobierno fue deliberadamente compleja, evitando un poder absoluto, y eligieron a José Alfredo Martínez de Os, un economista de orientación liberal, para liderar la economía. Su plan de ajuste convencional, que congelaba precios y salarios, fracasó ante la inflación que se mantuvo en niveles críticos. La reforma financiera impulsada por Adolfo Diz liberalizó tasas de interés, pero generó una recesión y una inflación de 170%, mientras que la "tablita" (anuncios de tipo de cambio) ofreció solo un breve alivio. La crisis se intensificó con la política monetaria restrictiva de Estados Unidos, liderada por Paul Volker, que provocó una apreciación cambiaria devastadora para el sector industrial. A pesar de los intentos de estabilización, la política económica fue profundamente subordinada a prioridades militares y geopolíticas, como el gasto en armamento. La herencia más relevante es un equilibrio frágil entre deflacionismo y desarrollo productivista, que sigue afectando la política económica argentina. El episodio destaca que, aunque la dictadura no fue neoliberal en sentido estricto, sus políticas de apertura y ajuste dejaron un modelo desestabilizado, cuyo legado se refleja en los desafíos de la democracia posterior.

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8781 Words, 50577 Characters

Spanish
Bienvenidos a Historiar, este podcast fue creado y producido por la SAI, asociación argentina de investigadores de historia, un podcast sobre historia argentina latinoamericana y mundial. Acompáñanos en este recorrido por el pasado para pensarnos en el presente. Bienvenidos a una nueva edición de "Historiar". Soy Rojora y hoy nos voy a acompañar en un nuevo episodio del podcast de la asociación argentina de investigadores en historia. Esta vez sobre la economía y la política económica en los años de la dictadura militar de 1973. Vamos a hablar de lo que quiso hacer y de lo que logró y de lo que no logró la dictadura del 76 a 83. En el crucial terreno de la economía. Un terreno que, como ya sabemos y en un país de crecimiento lento y espaz módico, como es el nuestro, suele ser el cementerio al que van a morir todos los proyectos políticos que aspiraron a dejar su marca en la vida pública de nuestro país. La dictadura del general Videla y la Junta militar y su rayo esto de un doble poder de un poder complejo no fue una excepción a esta regla. A 50 años he llegado a la Casa Rosada de ese gobierno autoritario que se ganó un lugar en la memoria colectiva por la violencia que desencadenó sobre la sociedad. Una violencia cuyo capítulo más ominoso fue el terrorismo de estado con su secuela de desapariciones y asesinatos clandestinos. Ya tenemos distancia suficiente como para intentar una aproximación más laica a la política económica y a la economía en los años de la dictadura. Ya ha corrido suficiente agua bajo los puentes como para que podamos tomar distancia de las visiones más partizanas que empañan nuestra comprensión del pasado de un pasado que algunos ven todavía como presente y que entonces nos permitan, nos inviten a colocar ese periodo en muchos aspectos tan terrible pero en otros tan parecido en la larga historia de la política económica y la evolución económica de nuestro país. Entonces acá algunas preguntas con las que quiero encarar este episodio. Tuvo la dictadura un programa ambicioso y refundacional en el plano de la economía ¿cómo y por qué quiso reorganizar y reformar la economía argentina? ¿En qué aspectos logró su cometido cuál fue su legado? Y también que el lugar ocupa la política económica del proceso en la larga historia de la política económica argentina. Para conversar sobre todos estos temas tenemos con nosotros tengo acá el gusto de tener frente a mí a Pablo Garchunov. Pablo escrito extensamente sobre la historia económica argentina, su libro más reciente, conjunto con Lucas Liach se llama Vedentrono a la Noble Igualdad. Bienvenido Pablo, gracias por estar acá. Muchas gracias por la invitación, Roy. Bueno, economía y dictadura. Para comenzar lo que quiero pedirte es que pinte su panorama de la situación económica antes de la llegada de los militares al poder en marzo del 76. Es decir, me interesa sobre todo al pintar este panorama o un junto con este panorama que digas algunas cosas sobre qué visión de los problemas económicos argentinos tenían los militares, los que acompañaron los militares en el asalto a la casa rosada en marzo del 76. Si te parece arrancamos por ahí. Como no. Para entender el proceso militar y sobre todo como comenzó ese proceso en materia económica, tenemos que vincularlo con los acontecimientos cercanos al 24 de marzo de 1976. Lo primero que yo destacaría es la memoria del rodrigazo. El rodrigazo, recordémoslo, es un experimento de ajuste muy violento llevado adelante por el gobierno de María Estela Martínez de Perón. Y su fecha es el 4 de junio de 1975. Es decir, los militares lo que estaban viendo mientras preparaban la sonada militar, lo que estaban viendo, lo que tenían presente eran dos cosas. Primero, ese especie de asalto al peronismo que fue el 4 de junio del 65 en términos económicos y sociales, asalto al peronismo tal como se lo conocí hasta ese momento y sus consecuencias. Cuando deciste asalto, ¿en qué estás pensando en un brutal ajuste liberal, ajuste fiscal y monetario liberal? Llevado adelante por funcionarios, muchos de los cuales después ayudaría a menen en su reforma económica, no solamente Ricardo Sin, no es solamente Rodrigo, es también Ricardo Sin, es Pedro Poe en las sombras que fue después presidente del Banco Central durante el gobierno de Menem y durante parte del gobierno de la rua también. Quiero decir, hay ahí un grupo de economistas liberales que tratan de poner orden en una economía caótica después de la muerte de Perón y del primer shock petrolero y lo hacen uso la palabra asalto porque lo hacen desde un laboratorio hacia la sociedad. Entonces, eso es lo que los militares están mirando eso, están mirando con estupor eso y porque lo miran con estupor, porque la reacción al experimento de Rodrigo eso socialmente neutralizar al Rodrigo eso, es decir, todo lo que se proponía Rodrigo y su equipo como principio de una etapa de estabilización de shock iba a fracasar porque básicamente porque los sindicatos de los cuales hoy podimos, se podíamos hablar con nostalgia, en aquel momento no se podía hablar con nostalgia, ocuparon la calle con Lorenzo Miguel, Secretario General de la Unión Ebrea Medalusica en el centro de la escena y anularon los efectos que se buscaban con el Rodrigo. Y lo anularon, quería decir, generando no porque lo buscaran sino porque el choque del conflicto generó una binámica económica caótica, eso es lo que miraban los militares. Shock y respuesta al shock y respuesta al shock y sindicatos que le quibran el brazo, que le quibran el brazo y por lo tanto neutralizan así fracasada, entonces cuando los militares entre otras cosas por efecto de esa dinámica caótica que se genera desde el 4 de junio del 75, lo que piensan es que tenemos que hacer algo que no sea lo mismo, eso es una cosa que está muy en la cabeza de los militares. Y lo colocan en un punto, lo colocan en un punto muy central, no podemos provocar desempleo, hay una frase que si le atribuye a Juan Antonio Domingo Busy, que a mí me parece muy importante para entender todo el proceso y sobre todo para entender el comienzo del proceso, y es todo desempleado es un potencial guerrillero, quiero decir, haga usted lo que quiera doctor le dicen al ministro de economía que todavía no sabemos quién va a ser, haga usted lo que quiera doctor, pero no genere desempleo porque todo desocupado es un potencial guerrillero, quiero decir, en esta memoria corta de lo que está ocurriendo, después voy a poner otro punto sobre esa memoria, en esa memoria corta la lucha contra la guerrilla central, pero la lucha contra la guerrilla en la mente de los militares no podía introducir un factor disruptivo desde el punto de vista social que alentara el crecimiento de la guerrilla a la que no veía todavía del todo derrotada. Es el primer punto que yo creo que hay que destacar, sobre el contexto, el segundo punto de memoria corta, si vamos lo llamando así, es que Perón estaba muerto hace poco, y que había una especie de unanimidad que yo creo, una animía que yo creo que llegó prácticamente hasta que Alfoncín ganó las elecciones del 30 de octubre de 1983. El peronismo no se, digo, iba a haber una zonada militar, un golpe militar, una dictadura militar, pero el peronismo estaba vivo. Y buena par casi todos los militares para bien o para mal, porque fueran antiperonistas, o porque miraran con simpatía el peronismo, tenían, claro, ambas facciones, quizá equivocadamente, que el peronismo estaba vivo. Pero no había muerto en el julio del 74, no hacía tanto tiempo. Eso era lo que veían los uniformados como contexto de su plan. Otro punto que querría yo marcar para entender cómo fue la dictadura militar y como fue el comienzo de la dictadura militar, es como se organizó institucionalmente el gobierno militar. El gobierno militar se organizó. Un poquito antes de eso. Antes de este punto, déficit fiscal alocado y alta inflación en el último año del gobierno de Isabel. Es que eso es. Es la primera vez en la Argentina que la inflación fue persistentemente más alta que el 100% fue cómodamente generosamente más alta que el 100% anual. Los militares no sabían que eso estaba inaugurando un nuevo régimen inflacionario y que les iba a ser no difícil. Le iba a ser imposible bajar del 100% anual. Pero en ese momento eso no lo sabían. No sabían que estaban que estaban enfrentados a un nuevo régimen de alta inflación e indexación de la economía. Recién inaugurado una novedad. Si había inaugurado una novedad y ni ellos ni casi nadie, sabían que esa novedad que se había inaugurado en la economía y en la sociedad Argentina iba a durar mucho tiempo. De hecho iba a durar hasta mi 9-91 como régimen de alta inflación. Mi impresión es estos puntos que señalamos en línea general descubren ese panorama de la visión que tenían los militares de la situación en el momento en que deciden vamos a asaltar la casa rosada. Así es. Vallamos entonces a esto que estaba diciendo referido a la estructura del régimen. ¿Cómo está organizado el poder del régimen? ¿Cuáles serían las implicancias para lo que viene? A mí me llama la atención. No me llama la atención ahora, pero podía llamar la atención especialmente en aquel momento que el régimen militar que la dictadura que el proceso como lo llamaban el proceso de reorganización nacional así se llamaban. Sí, sí. El proceso de reorganización nacional iba a estar soportada por una arquitectura institucional muy particular si uno piensa en dictaduras. No iba a ser una dictadura uní personal como si lo estaban viendo en el Chile de Pinochet. No es de todo una dictadura uní personal, pero es mucho más uní personal que lo que fue en la Argentina. ¿Y cómo había sido la tradición argentina? Y cómo había sido esto que acaba de decir es muy importante porque ellos no solamente tienen una memoria corta sino que tiene una memoria de sus propias experiencias en el gobierno y la anterior había sido onganía y onganía era una ambición milenarista, una ambición de quedarse para siempre, un hombre al al comando que se queda para siempre después fracasó como fracasó todo, pero la idea era quedarse para siempre. Entonces ahí tuvieron cautela y dijeron no vamos a repetir eso y armaron una constitución para el gobierno militar y la constitución para el gobierno militar era los tres comandantes más un cuarto hombre que iba a ejercer la presidencia. Podía ocurrir como ocurrió al principio que ese cuarto hombre fuera parte de los tres, pero en algún momento lo podemos ver más adelante. El cuarto hombre fue un cuarto hombre, se sacó el uniforme, se evició de civil, se fue virela cuando abandona la jefatura del arma del ejército y se convierte en un cuarto hombre, de modo que la constitución era una junta de comandantes, un cuarto hombre y además un poder legislativo del cual acaba de salir un libro de Alejandro Bonbecky y Emilia Simpson y Emilia Simpson que se enfoca bastante en la calla, la calla era consejo de asesoriamente legislativo, se llamaba. Creo que era comisión de asesoramiento legislativo que operaba y lo muestra muy bien a Alejandro Bonbecky y Emilia, operaba como un poder legislativo y no era irrelevante, lo que muestra Alejandro es que no era irrelevante, no quiero extenderme en el libro, en ese libro muy interesante, pero sin marcar entonces la complejidad de la organización institucional, una organización que lo que estaba diciendo es nosotros no somos una dictadula al estilo de la de onganía y creo que tiene además como un elemento que informa esta organización, es eso que se tenían desconfianza mucho. Es decir, he hecho de que ninguno quería entregarle todo el poder al otro, es decir, hay si se quiere en esa constitución de los militares un elemento de desconfianza mutua que es muy relevante y que va a importar para los acontecimientos que vienen en materia económica. Agree un elemento más a esta descripción que haces y es el hecho de que el ejército que había sido hasta entonces el dueño de los golpes resignó parte del control territorial y debió cedérselo a las otras armas que tuvieron gobernaciones, canales de televisión, en fin, poder territorial. Sí, podíamos llamarlo un régime de coparticipación política. La palabra coparticipación viene bien porque efectivamente no siempre había armonía la coordinación. Exactamente. En este marco podemos introducir a la figura más importante para la historia de la política económica, que es José Alfredo Martínez de Os, que a la luz de lo que venimos diciendo en principio no las tenía todas consigo. No se sabía quién iba a tener las todas consigo, porque elegir al presidente, elegir al ministro de economía por parte de esta organización tan compleja que estamos describiendo no fue tarea fácil. Quiero decir, fue una serie de nombres que se barajaban, algunos con los cuales tuvieron reuniones directas y se tardó en elegir a uno y ese uno al que se eligió tiene sentido. José Alfredo Martínez de Os, que tenía, creó algo así como 50 años en ese momento, era un hombre primero que venía de la democracia cristiana, de la conservadora, de la democracia cristiana, pero de la democracia cristiana. Eso qué quería decir, que la frase de Antonio Mingo Busy podía ser respetada. No al desempleo era algo que un democracia cristiano, a un democracia cristiano conservador, que tienen la mente, un programa económico, más bien liberal o neoliberal, como lo quiera llamar, iba a introducir la restricción social, una restricción social que probablemente ellos veían no estaba, no iba a estar presente en el rodríazo, quiere decir que los militares, lo que están viendo cuando eligen a Martínez de Os, que estarán mucho en elegirlo, lo que están viendo. Un dato que aprendí de un artículo reciente, que sacaste que recién cinco días más tarde, cinco días después del 24 de marzo, se anuncia el nombre de Martínez de Os. Eso revela el estado deliberativo, tiene la esta la Junta, esta el cuarto hombre, es obvio que va a haber un estado deliberativo y lo hay también para elegir al ministro de Economía, circulan muchos nombres, circula el de Horacio García Belsunce, al que rechaza porque es divorciado. La manera en que lo dice es muy especial, no importa ahora, pero es divorciado, es separado, no existía el divorcio, era separado. Rechaza situación familiar y regular, ese FI, situación familiar y regular Horacio García Belsunce, no va, es notable, Horacio también era, no, yo creo recordar que no era un hombre del partido de la democracia Cristiana, pero era un católico, formación católica Cristiana, no, es rechazado, pero yo no puedo asegurar lo que te voy a decir, pero circulo en su momento la idea de que la fuerza hería propuso para que que veas el arco heterogéneo de nombres que dieron, que circularon en la junta militar. Un hombre que apareció, fue el de Aldo Ferrer, vivir con lo nuestro. Te diría todo lo contrario a. Bueno, que había sido ministros. Y había sido ministros, el he visto y le visto como rechazo a la política liberal entre comillas de Adalbert Kiriger-Basena. El nombre. Yo no sé si es cierto, pero el solo hecho de que alguien pusiera sobre el tapete, la idea de que Aldo Ferrer podía ser ministro de esa dictadura, está indicando que flores sean demasiado flores en el territorio económico de la junta militar. Entonces, al fin y al cabo, eligen a Martínez Dios, pero como vos acabas de mencionarlo, le dan a conocer el nombre, que es decir, que parlaron 5 días después del 24 del día del golpe, el 29 de marzo. Y el primer discurso de Martínez Dios, el célebre discurso de Martínez Dios, se lebre por lo que duro duró 2 horas y 15 minutos, o si no eran 15 minutos y 8 minutos, pero duró más de 2 horas, un largo discurso del cual después me gustaría decir algo sobre ese discurso. Este discurso es del 2 de abril, quiere decir que entre el golpe de Estado y el primer discurso de un ministro de economía en un gobierno que se supone venía a reformar o asanear la economía, fue pronunciado cuánto, entonces, 5 días al 29, 2 días más al 31, 2 días más al 2, 9 días, tardó 9 días en pronunciarse el primer discurso del ministro de economía. Tardaron en elegirlo lo cual es un síntoma de improvisación militar o de tensiones adentro del gobierno militar y el propio Martínez Dios tardó un tiempo en pronunciar su discurso. Entre otras cosas porque el elemento que no es central al todo esto, él no aceptó el ministerio hasta que no fuera liberado un compañero suyo de la democracia cristiana, de vieja data de la democracia cristiana que era guido desde la que estaba preso y por un par de días desaparecido porque había formado parte del gobierno anterior bajo el ministerio de Cafiria Antonio Cafiero. Entonces llega Martínez Dios al gobierno y pronuncia su primer discurso. Me detengo el segundo ahí, esa llegada fue difícil, azarosa, pero sin embargo Martínez Dios estuvo muchos años al frente del ministerio cinco años. Sí, señor, un poquito más, cinco años y algunos días. Sí. No hubo tantos ministros en el último medio siglo que lograron eso. Creo que el único fue cavalo y antes de Martínez Dios, digamos así, ministros poderosos que lograron permanecer en el gobierno por un tiempo largo, es difícil encontrar nombres para llenar ese casi hierro. Pienso mirando y después hay que ir muy para atrás, pero quizás mucho menos poderoso hasta la berri en ministro de. El primer mandato de Irigoyen, claro. Y para adelante cavalo y después ninguno más. Así que se las arregló bastante bien para permanecer al frente del gobierno por un tiempo muy largo. ¿Cómo lo ves eso? Lo veo como un indicio de ductilidad, de flexibilidad. Y lo veo como un indicio de algo que efectivamente existió porque yo sobre la ductilidad de Martínez Dios estoy un poco especulando. Pero esto que te voy a decir no es una especulación. Como en muchos otros casos, y en muchos otros casos no, la redacción estrechísima de Martínez Dios con el presidente y con la esposa del presidente, lo cual en el mundo militar es muy importante. Fue notable, quiero decir, era ductil y persuasivo ante Videra. Videra finalmente era el, podemos decir, era el cuarto hombre, pero todavía era y fue por mucho tiempo el jefe del ejército. Por dos años, sí. Por claro, hasta el julio del 78. ¿Hasta pasado el mundial? Exactamente, poquito después el mundial se va, se va de alarma o de la presidenta. Y se empieza a vestir de civil, como decía, yo hace un rato. Y yo creo que hay ductilidad y hay poder de persuasión sobre el presidente, lo cual le hace, lo asegurar bastante tiempo, ¿verdad? Tanto que, a mí me hace una especie de ruido fuerte en la mente lo que voy a decir. Si habló en el momento de que, porque a ver, cuando yo vuelvo atrás un segundo, cuando yo digo no queremos ser onganía, dicen los militares del proceso, cuando no queremos ser onganía, también están diciendo no queremos eternizarnos como dictadura militar. Queremos transformar esto en una vida a la brasileña, en una especie de solución político, que sea una solución político electoral. En ese contexto, con ese pensamiento, Martínez Dios fue de aquellos que quiso apurar la salida electoral. Y. Una salida electoral, gradual y controlada. En los términos en los que. Como toda salida electoral pensada por cualquiera era para beneficiarse, era para que surgiera una fuerza política que fuera como se la llamó más tarde la cría del proceso. Pero lo que más me llama la atención y digo, es una especie de estallido dentro de mi marco analicio, de mi manera de ver las cosas. Es que Martínez Dios fue pensado o fue, incluso muchos diarios lo decían, como un probable presidente electo, como aquel que iba a ocupar la presidencia. Y por qué a mí me ha cerrido? Porque yo digo, un hombre que tiene que. tiene que usar más de dos horas para explicar un plan económico, no puede ser presidente. Ahora, yo cuando se lo digo a mis amigos, es eso no es verdad. Pero a mí me ha cerrido que un hombre que tarda dos horas para explicar algo, puede hacer presidencia. Y de hecho no lo fue. Bueno, no lo fue, porque no les salió bien. Exactamente, porque. Vayamos, entonces, un poco a eso. ¿Qué es lo que quiso hacer? ¿Cuál fue la.? Ya tenemos algunas ideas más generales. Vos decías, va a ser un programa donde está prohibido el shock, donde eso no tiene cabida, y también donde está prohibido una política que lleve el desempleo a niveles muy altos, porque eso es políticamente peligroso. En ese desfiladero se tienen que mover, ¿no es cierto? A mí me gustaría aquí primero marcar una cosa conceptual. Una cosa conceptual ubicada justamente en la historia que se estaba viviendo. Porque memoria corta, memoria un poco más larga. La memoria un poco más larga es que la Argentina vivía una especie de predominio de las ideas desarrollistas desde 1969, en 1958, en adelante, y eso duró con variantes diversas variantes. Krieger fue distinto a Frondisi, e incluso yo diría Ilia y Roque Carranza desde el Consejo Nacional de Desarrollo. Tienen su propia idea de desarrollo, el desarrollo era la manera de pensar a la economía en los años 60, y a principios de los años 70, incluso por el perón que regresa. Mi punto conceptual es el siguiente. Cuando yo leo el discurso del 2 de abril, la pregunta que me surge es, ¿Es Marcinés Dios? Alguien que viene a dar vuelta la economía como una media, a transformar la economía, a hacer una reforma neoliberal al estilo Toucher Regan que todavía no existía. O es un hombre de la época que había vivido. Es el pasado o es el futuro, el pasado es el desarrollo mismo, el futuro es un misterio. Yo creo que Marcinés Dios estaba invuido de un espíritu de desarrollo. Y el discurso del 2 de abril es básicamente el discurso de ajuste, de un hombre que no quiere abandonar su pasado, que es un pasado de desarrollo. Agregaría un elemento más esta descripción. bejos y es que finalmente el desarrolloismo había sido relativamente exitoso en la década 60, no era, no era, digamos así, una opción para descartar inmediatamente, la había lado a la Argentina, una década de crecimiento hasta el 73 y después había venido un momento muy turbulento, pero en todo caso se podía volver atrás, corregir aquello que era necesario corregir de ese desvara juste fenomenal que había sido el gobierno peronista y colocar a la Argentina en la senda de un crecimiento que quizás con un poco menos estado, con un poco más de mercado, con un poco más de orden fiscal, con pequeñas, con muy moderadas diferencias, digamos, respecto al pasado y digo muy moderadas, eso podemos abundar ahora cuando entramos a ver qué hace más en esa dirección, ¿qué es lo que hace? Lo que hace martines de os, primero es un plan de ajuste convencional, ¿qué quiere ser un plan de ajuste convencional? Es liberar los precios pero congerar los salarios, liberar el mercado cambiario pero no del todo, hacer un ajuste fiscal muy duro, entre otras cosas porque la propia inflación lo sabemos ahora genera una licuación del gasto que permite el ajuste fiscal y además porque tenían en la Secretaría de Hacienda un hombre muy obsesivo, no estoy hablando del Secretaría de Hacienda Juana, ahora voy a decir de quién se trata, un hombre muy obsesivo respecto al equilibrio fiscal que se llamaba Carlos Taki, Carlos Taki fue secretario de Sierra de Caballo. Sí, pero conocimos en otras encarnaciones. Bueno, un hombre que realmente es una especie de allá a toda la ajuste fiscal y lo digo con respeto, ¿eh? Lo de allá a toda la puede parecer que estoy restándole a respeto, no es así. Realmente fue muy obsesivo y fue muy importante para la política fiscal de gobierno, por ejemplo, en esta cosa de ajuste fiscal, ajuste monetario, eliminación de las restricciones quantitativas al comercio exterior, bueno, el programa clásico, el programa clásico de ajuste. ¿Qué podría haber encarado Frondici, por ejemplo? No, encaró Frondici, justamente, lo que a mí me gusta repetirme a mí mismo cuando pienso este momento, es qué diferencia hay en este programa de ajuste y el programa de ajuste de enero de diciembre del 58, enero del 59 que Frondici encaró con el apoyo del fondo monetario internacional. Es igual. Yo suelo decir, lo repaso, lo miro de nuevo, los miro de nuevo, los dos programas se parecen como dos gotas de agua. ¿Cuál es la diferencia? ¿Dónde está la diferencia? La diferencia está en aquello que ignoraba la sociedad argentina, los economistas argentinos que se ignoran y es que estamos en un régimen de inflación nuevo. Cuando Frondici hace eso, al poco tiempo, fija el tipo de cambio, mantiene la política fiscal dura y la inflación se derrumba, porque no es un régimen de inflación con su componente indexatorio tan consolidado. Entonces, con mucho costo para Frondici en términos de apreciación real del tipo de cambio, con la ayuda en términos de coalicionales de Álvaro Alsogará, es logra bajar la inflación muy fuerte. Y en cambio, este primer momento de ajuste convencional, que es el mismo que hizo Pinoché al comienzo, no es muy distinto. Este ajuste de Martínez de Os, cuando se llega al final del año el ministerio y su equipo, el equipo es interesante. Estoy hablando de Guillermo Walter Clayne en la Secretaría de Programación y Coordinación. Estoy hablando de Juan Aleman, el Secretaría de Hacienda. Estoy hablando de Luis García Martínez, como jefe de caminete de asesores. Se encuentran con la novedad de que la inflación no baja, como si le había bajado a Frondici. No baja la inflación. Siendo que habían congelado los salarios, es cierto, habían les congelado los precios, pero habían congelado temporariamente los salarios, porque al tiempo los salarios dejan de estar congelados, aunque siguen siendo decididos desde las alturas del poder y no obviamente en una negociación colectiva. El hecho es que cuando se llega al fin de año, cuando digo fin de año que lo decir fin de 1976, se encuentran con que después de un pequeño respiro, yo diría el único respiro que vive Martínez de Os en toda su gestión, 2,7 de inflación en junio de 1976, cuando se llega al fin de año, se encuentra con la pasmosa novedad de que la inflación creo que de diciembre es 10% y que la inflación anual se les vuelve a disparar. Arriba de 100%. Entonces dicen no, y hacemos, y hacemos. Y ahí viene entonces un segundo momento. Un segundo momento. Con secuencia, sobre todo del fracaso de la estrategia andinflacionaria. El segundo momento es la tregua de precios, una tregua de precios planeada para 120 días. Y una tregua de precios, el pasado importa acá, digo, lo que han vivido importa. Una tregua de precios para quien llamaron de urgencia, para incorporarlo a la Secretaría de Comercio a Alejandro Estrada, que había sido uno de quienes se habían encargado, que se había encargado de la política de ingresos veado al Berkriga Rosena, exactamente 10 años antes. Entonces en marzo del 67, hay un plan que se llama tregua de precios por 120 días. 77. En marzo de 77. En marzo de 77. Acompañado por, primero, acuerdo. Acuerdo es una manera de decir, una infemismo con las grandes empresas y una especie de moderado, delicado presión sobre medio, como imitando el 52 de Perón, diciendo, atentos y vigilantes con los pequeños comerciantes. No, no, obviamente no da ningún resultado. Lo segundo, quiero decir, un resultado de lo primero, de acuerdo con las grandes empresas, en seguía, te voy a decir algo, que no da ningún resultado como no va a dar ningún resultado la dirección de lealtad comercial en el que de verdad martines dios depositó alguna esperanza. Pero déjame hablar un poco de la tregua de precios de 120 días sobre las grandes empresas, porque en ese momento los adversarios liberales, ultra liberales, podríamos llamarlo, del gobierno de la gestión de martines dios dice, esto va a fracasar. Es una tregua de 120 días en el día 111, todo va a estar ya. ¿Y qué hizo Alejandro Estrada? Y eso es lo que había aprendido. Y lo que había aprendido es que el poder del Estado importa. Y yo quiero subrayar esto en el gobierno de la gestión de martines dios. Alejandro Estrada tenía inmente que el poder del Estado importa. ¿Y qué fue el poder del Estado? Fue llamar uno por uno a los grandes empresarios y decirles, yo te voy a permitir la liberación de tu precio o de tus precios, pero atención, si te encuentro cometiendo alguna picardía, te voy a bajar los aranceles instantáneamente. Y la salida que Alsogaray pronosticaba como el estallido no fue un estallido. Más bien, uno podría decir, al terminar ese proceso, pero sí, en el día de que nunca fueron ciertos 20 días porque la liberación de precios fue gradual, comenzó antes y terminó casi suave 20, digamos, al terminar ese proceso, la inflación era un poco menor, que era menor que ese 10% mensual con que había terminado el año 76. Era algo de lo cual iba a ser muy difícil bajar, es 7% mensual, escuchen dábras. Un gobierno de ajuste, 7% mensual, 130% de inflación anual. ¿Por qué abandonaron el proyecto? Lo abandonaron porque se daban cuenta de que de eso no podían bajar y que así ha faltado algo. Pero lo que quiero decir es, el primer momento de ajuste tiene un fracaso. El segundo momento de intentar bajar la inflación, que es la tregua de precios, tiene más éxito que lo que se le ha adjudicado. Y debo agregar además que se les ocurrió. Quiero decir que la idea de inerciar aflacionaria, que después va a estar tan presente cuando nosotros analizamos la historia de la política de economía de la Argentina también la tenían, también la tenía presente el equipo de Martínez Dios, no le llamaba Inercia, le llamaba Dio Tromodo, pero tenía un sentido de espiralización, de infracción circular, infracción que se reproduce a sí misma con independencia de lo que está pasando en materia fiscal y monetaria. Entonces hacemos una pequeña pausa y volvemos con esta conversación con Pablo Garcchunoff sobre la política económica de la dictadura. Este es el podcast de ASAÍ, la asociación argentina de investigadores en historia. Te invitamos a asociarte y a seguirnos en las redes, en Twitter, en Facebook, en Instagram. Podes encontrar toda la información sobre la asociación a nuestra página, ASAÍ con hfinal.org.ar. Te esperamos todos los sábados con un nuevo episodio de historiar sobre los grandes temas de nuestro pasado abordados por especialistas y historiadores profesionales de manera rigurosa y cordial. Seguimos con nuestro episodio de hoy. Estoy hablando con Pablo Garcchunoff sobre la política económica de la dictadura y ahora quiero pedirle a Pablo que dirija su atención hacia el segundo tercer momento, no sé cómo lo está pensando, de las iniciativas de Martínez de Os, afra casado el proyecto de bajar la inflación en S-76 y en alguna media también en S-77 hacen falta otras cosas. ¿Qué se les ocurre? Lo que va a poner sobre el tapete como nueva política no es exactamente una ocurrencia de Martínez de Os, es una ocurrencia de el Banco Central, de Adolfo Diz en el Banco Central. Adolfo Diz, un economista muy diestro, muy formado, un formado en la Universidad de Chicago. A partir de ahí se dice todo el tiempo los economistas de Chicago, eso no es cierto, digo, eso es el caso de Diz y un asesor que no va a estar en ese momento, creo, va a estar un poco más adelante que se llama Ricardo Arviasu que todavía. Todavía lo escuchamos. Todavía combate. Y dicen, reforma aquí esto está fracasando porque no puede haber un plan de estabilización con la tradición de tantos décadas, no años, de tantas décadas de tasas de interés negativas, porque las tasas de interés negativas reproducen la inflación y hacen fracasar cualquier programa convencional o cualquier trigo de precios. Entonces dicen, tenemos que liberalizar las tasas de interés que llegan al nivel que sea y eso es lo que hacen, liberalizan el mercado financiero, la reforma financiera. Eso se llama la reforma financiera, se multiplican los bancos, es muy fácil hacer bancos y el resultado de la liberalización financiera y las altas tasas de interés y la garantía de los depósitos y la multiplicación de los bancos es un desastre, un desastre. Así a final de a ver, empezamos en marzo de 1977, yo diría que en el promedio de 1978, la inflación es 170 y pico por ciento anual, pero además hay una recesión del 4, eso es terrible para los militares, una recesión del 4 por ciento, entonces lo que ven los militares ahí es que esa reforma financiera nos vendieron un shock, se dice en los militares y el mal estado de los militares con una reforma financiera que mantiene la inflación en 1770 y el nivel de actividad cae, recesión con alta inflación, estremendo, estremendo, y entonces empiezan a pedirle explicaciones a martes y desdios que con sus útiles habitual trata de darlas, pero no es fácil darlas, y no es fácil darlas porque junto con el malestar militar aparece el malestar del propio equipo económico con los militares, y es que me parece un punto central, el equipo de martes y desdios se encuentra con que el 18 de abril de 1977, la reina de Inglaterra lauda, en el conflicto del Bigel, en contra del argentino, en contra del argentino, así es percibido, así es percibido, y entonces los militares dicen, esto va a terminar en una guerra, y como va a terminar en una guerra tenemos que reequiparnos, y como tenemos que reequiparnos, vamos a gastar en equipamiento militar, y cuánto gastan en un plazo que no es de un año, es un poco más, gastan lo que el equivalente de lo que hoy serían 30 mil millones de dólares, después imaginarte el estado general de el equipo económico y el estado de general de Juana Aleman, secretario de Hacienda en particular, que además con el tiempo tiene que aceptar algo que rechaza, que rechaza visceralmente por razonificales, que es el campeonato mundial de fútbol, y va a tener que rechazar en 1979, otra iniciativa más que tiene éxito, que es el régime de promoción industrial para un conjunto de provincias, bastante pobres de la Argentina, digo, la Rioja San Luis de San Juan, el territorio de tierra del fuego, y me estoy olviendo alguna, pero bueno, eso era promoción industrial, con que significaba gasto público, entonces fíjate Juana Aleman, gasto público, por militar, gasto público, por campeonato mundial de fútbol, gasto, cómo se podía estabilizar la economía, piensan él y piensan varios en ese equipo económico, cómo se puede estabilizar la economía, cuando estos muchachos que nos contratan, alegremente se dedican al gasto público sin ninguna empacho y sin considerar la prioridad que debería hacer en nuestro programa. Bueno, las cuestiones militares son más priorizarias para los militares que las cuestiones. El corazón del proceso, en un sentido, es decir, el problema del proceso, la política económica está subordinada a determinaciones que vienen de más arriba. Totalmente, bueno, a ver, del proceso, digamos que eso es verdad, casi siempre en cualquier programa económico, en democracia también pasa eso. Esto es interesante, porque alguna de las cuestiones que estamos tratando no son cuestiones específicamente de un gobierno militar, son cuestiones de la relación entre el poder político con sus prioridades y un ministerio de economía que enfoca su prioridad, que en este caso es la estabilización. Al final, en unos minutos quiero volver sobre este punto, pero quería pedirte que digas algo sobre la iniciativa quizás más famosa de martes de los que es la tablita. Cuando la reforma financiera da esos resultados tremendos queda y 1978 es un año tan malo como es. Entonces, a dis presidente del Banco Central dijimos, se le ocurre una variante. Bueno, lo que pasa es que lo que tenemos que hacer aquí es una cosa distinta, que es no dejar librar a la incertidumble de los mercados, el tipo de cambio, sino que vamos a anunciar el tipo de cambio para los próximos meses. Supongamos por 3 meses o no importa. Un cronograma de evaluación anunciada y anunciada al público, a la sociedad. Entonces, ¿qué esperaban? ¿Qué es Blackboard Econonomies? ¿Qué se espera de eso? Lo que se espera es que la inflación baje porque el tipo de cambio va a ser descendente y que entra en capitales porque la tasa de interés por la reforma financiera va a ser más alta que la tasa de evaluación. Vingo, no podemos perder. Perdieron. Perdieron que quiere decir. No quiere decir que la inflación no empezó a seguir una trayectoria levemente descendente, pero muy levemente descendente. A mí me gusta siempre contar cómo el propio equipo económico es sensible al hecho de que la inflación casi no baja. Y entonces hacen una especie de conferencia de seminario en septiembre del 79. La tablita había comenzado en diciembre, perdón, en enero del 79. En septiembre del 79, Martínez Dios convoca a sus colaboradores al equipo amplio, a decir, a ser dos preguntas. Primero, ¿por qué no baja la inflación? Segundo, mantenemos la tablita. ¿Por qué no baja la inflación? Tiene las respuestas que vos te puedes imaginar cuando se revelen. Que los haya todas, porque los haya todas. que la crisis dirá que irán, que el segundo shock petrolero, que los salarios no responden necesariamente a la evolución del tipo de cambio, que los márgenes de gananse de las empresas son muy altos, entonces hay que abrirles la economía múltiples respuestas. Esas múltiples respuestas que eran sin saldarse, cada uno tiene su idea, pero a la pregunta segunda abandonamos la tablita. ¿Esta tiene sido una respuesta así o no? Esa es una respuesta política por sí o por no. Y entonces martines de o sobre todo se da cuenta que si abandonan la tablita, el presidente del Banco Central va a renunciar y eso va a tener un efecto político, disruptivo y vamos a hacer fracasar todo el programa por esto. Y entonces la tablita continúa a pesar del descontento de gran parte del equipo económico con los resultados de la tablita. 1,980. 1,980. El fracaso. Una de las consecuencias de esa tablita es la apreciación cambiaria, ¿no es cierto? Efectivamente, porque si todos los precios, si muchos precios suben a un ritmo superior al cronograma cambiario, entonces se llama platadulce, se llama apreciación cambiaria. En todo caso, a los militares les gusta bastante ver que se vuelven un poco populares por la platadulce. Eso existe realmente. Por las posibilidades de consumo que abre un dólar más barato en un contexto también de mayor apertura económica. Y yo agregaría un punto a eso. Y es que por eso mismo, por lo que vos estás diciendo, la idea de la cría del proceso empieza a tener un especie de soporte en la economía, un soporte frasquilísimo que va a tallar, pero un soporte en la economía que es la gente está contenta porque puede consumir. Y no solamente puede consumir alimentos baratos, sino que puede consumir bien es importados porque al mismo tiempo para apoyar la tablita empieza a abrirse la economía y se le da a esa apertura el nombre de reforma estructural. 1989 es el año del fracaso. Una cosa más sobre esa apertura que yo recuerdo, en todas cosas porque puso a disposición de los consumidores un universo de bien es mucho más sofisticado que lo que hasta entonces estaban en los supermecados o en los negocios argentinos. Entonces era muy atractiva esa es esa es la soporte de consumo que ofrecía. O sea que a mí es ese momento con todas las distancias políticas que hay de régimen político y todo, me hacen acordar a Fernando Rocky y la América y la Americanización de los consumos en los años 20. Digo, deslumbrados por lo nuevo en los años 20 fue notable. Bueno, pasa algo parecido, sólo que aquello era mucho más sostenible porque todavía todavía el campo daba y esta vez no va a ser sostenible. Y la razón por la que no va a ser sostenible es que en un momento no me acuerdo creo que agosto, no me acuerdo exactamente el mes de 1979 en donde el presidente de la Reserva Federal pasa a ser Paul Volker, un hombre muy conocido para la Argentina, que ayudó a la Argentina apoyando el plan austral en el ya en régimen democrático. Pero Paul Volker decide combatir los efectos del segundo shock petrolero. El Dilosa y la guerra irán con una política monetaria violentísimamente restrictiva que lleva la tasa de interés al 20% anual. ¿Qué significa para la Argentina? Eso, la caída de sus términos del intercambio y la fuga de capitales. Eso es el fin de la tablita. No quiero decir que inmediatamente se reconoce ese fin, pero la tablita está querida de muerte desde el momento en que Volker lleva adelante su política. Y a mí me interesa destacar esto. Eso quiere decir que los militares descubrieron y probablemente el propio equipo económico también descubrieron la vulnerabilidad argentina a los eventos externos. Muy asentuada por el hecho de que esta es la primera vez que en mucho tiempo que la Argentina sale al mercado de capitales. La otra experiencia había sido antes de los años 30. Exactamente. Desde 1930, claro, porque está muy bien lo que está diciendo. Es el reinicio de una economía financieramente globalizada. Y Argentina, como tantos otros países, lo aprovecha. Finalmente, a ver, el resultado de esto es la crisis de la deuda, pero seamos un poco humildes cuando nos analizamos como Argentina. La crisis de la deuda es una crisis latinoamericana. Sí, continuen solamente a Argentina. Nosotros lo que estamos haciendo es mostrar de qué manera particular se vive en la Argentina, pero no es un fenómeno solo argentino, ¿no? Esa apreciación cambiaría tuvo un efecto muy negativo sobre el sector industrial. Sí. A apreciación cambiaría y a la apertura dañaron mucho al sector manufacturero. ¿En cierto? ¿Qué pensás sobre eso? ¿Qué dañaro? ¿Qué dañamos mucho al sector? No, siempre recuerdo una. Porque no solamente dañamos al sector, fue una apreciación cambiaría muy fuerte. Yo creo que es un momento de máxima nubo en la historia de los ciclos de apreciación y de apreciación de la Argentina, un nivel de apreciación como el que se vivió en 1980. Yo recuerdo la frase de un dirigente rural, rural, que dijo si este programa, para que este programa tenga éxito, a favor del programa, que lo estaba destruyendo a él. Sí, para que este programa tenga éxito, yo tengo que ir a la quiebra, pues voy a la quiebra feliz, no iba feliz, por supuesto, pero estaba marcando un componente ideológico del pensamiento, y al mismo tiempo está diciendo que también el sector agropecuario sufrió, lo se cortador eso, por supuesto, mucho más la industria, mucho más las economías regionales, pero la industria de la Mampa Umella también sufrió. Este fue el momento en visto del ángulo de los consumidores en que se hizo famosa esa frase de M2. Esto es, voy a Miami, clases medias que nunca habían viajado, podían con sus ingresos en pesos. Eso que decía es muy importante, porque es la inauguración del turismo, digo, la incorporación del turismo de emisivo, de hemos de salida del país, como un bien más para los sectores medios, y eso es bravo a los que nunca después quisimos renunciar, efectivamente, es que nunca se quiere renunciar a una, a la adquisición de un nuevo derecho. Dos o tres cosas más Pablo sobre este panorama, se dice a veces, y vos, en esta conversación, cada vez que aparece a la palabra, le ponías comillas, se dice, dictadura neoliberal o liberal. Hay dos rasgos que también van en la dirección de poner un signo de interrogación sobre esta expresión, uno lo mencionaste, vos, es la dictadura no bajó el gasto público, sino que lo mantuvo, o incluso lo subió, gastó mucho, y el otro es que no hubo privatizaciones, o en todo caso hubo privatizaciones muy marginales, muy perifericas. Percedización de servicios, la limpieza es de desgrisa. Sí, entonces, mi pregunta es. Pero más la apertura económica, hasta el momento en que la usan como una herramienta de proestabilización, y es que cuando el primer discurso de Martínez dios, en lo que dice es, cinco años gradual, un proceso gradual de reducción de aranceles de cinco años. ¿Qué es lo mismo que hubieran dicho Roque Carranza en el gobierno de Illia, que Irvacena o Previch, que tenían conciencia de que la Argentina no podía quedar tan cerrada, que es decir, no era una novedad. Entonces, nubo baja del gasto público, nubo un programa de privatizaciones ambicioso, hubo un programa, una estrategia más bien gradualista, pero sin embargo, los resultados fueron mucho peores, muy distintos a los de las experiencias anteriores. ¿Qué es lo que falló? ¿Qué es lo que hizo que finalmente el proceso terminará primero con una recepción muy profunda en el '81-'82, muy muy profunda, caída del empleo industrial, inflación que siguió altísima, incluso en meses con más del 20 por ciento anual, y además con deuda. ¿Qué es lo que falló para vos? ¿Qué es lo que explica esta deriva tan negativa? No es cierto, es que le dejó a la democracia un escenario muy complicado como para caminar sus primeros pasos. Yo creo que hay varios elementos que hacen que fracase. Yo acabo de hablar de vulnerabilidad externa y creo que ese elemento hay que tenerlo en cuenta. El hecho de que, ¿accordas de la dictadura termina, no termina, pero pasa en su momento final, por ese momento, absurdo en que hay un ministro de economía ultra liberal, como Roberto alemán en medio de la guerra de Malvina. Es decir, hay una, yo creo que en el fracaso de la dictadura hay una idea de autonomía de los militares respecto a la política económica y una autonomía de los militares incluso respecto a sus aliados exteriores notable. Eso no solamente se va a notar en la guerra de Malvinas, se va a notar también antes cuando en 1980 cárcer de Creta, la que no se le va a vender el embargo Rusia, el embargo triero a Rusia por la invasión a Afganistán. Y a la gente, por la invasión a Afganistán y sin embargo Argentina no se prohibitó, no se pliega. La Argentina parece que se creía en tiempo de roca o en tiempos de perón, ¿díamos? Hay ahí, hay ahí una cosa muy llamativa que es lo que hace que las decisiones vayan por el camino que estamos diciendo, ¿no? Segundo punto, yo creo que el hecho de que la dictadura no fuera, no tuviera una conducción homogénea, una conducción política homogénea es muy importante, es muy importante. Porque entonces ahí que el estado deliberativo y las decisiones que se toman son decisiones que están reflejando una debilidad intrínseca de la parte institucional de la dictadura y eso erosiona a la gestión de Martínez de Os. Y por último la propia gestión de Martínez de Os, ejemplo concreto, es imposible no ver el acto de soberbia que es la reforma financiera y la improvisación que es la tablita. Con esto, fíjate que yo estoy poniendo más, cargando más las tinta sobre el banco central que sobre Martínez de Os, pero al mismo tiempo estoy diciendo, Martínez no puede doblegar si es que lo quiso, porque no tengo pruebas de que lo haya querido, no pudo doblegar esos experimentos tan si se quiere por un lado alejados del gradualismo en el caso de la reforma financiera. Y por otro lado experimentos poco meditados, poco pensados en donde los problemas que podían llegar a surgir como consecuencia de la aplicación de esas políticas, la gestión de política económica misma lo subestimó o lo signoró. De todas maneras, el final sin malvinas no sabe, no sabemos cómo hubiera seguido la historia con un final sin malvinas, ¿no? Recordemos que para ese momento ya Martínez de Os estaba fuera del Ministerio y lo sucedieron tres presidencias breves cada una de ellas acompañada de ministros, mucho menos podes. Tres, tres presidencias breves con cuatro ministros de economía, lo cual revela el estado de descomposición, pero lo que me gustaría destacar, porque también muestra hasta que punto no hay homogeneidad, hay adentro en el proceso militar, en la dictadura militar, es que quien viene a suceder a Martínez de Os, primero, quien viene a suceder al presidente Videra es el general viola, que en realidad tiene un temperamento nacional, destarrosista, regenerador de la de la aparato productivo. Podría haber llamado Aldo Ferrerel, bueno, como le he vencido, ¿no? Y su ministro de economía, Lorenzo, Sigo y su presidente van con central Ejidio Yaneira y lo que hacen inmediatamente instantáneamente, es primero terminar en el fondo, en esto hay una influencia muy importante de un caballo de desarrosista, porque nosotros no lo creemos, pero hubo un caballo que fue claramente productivista y desarrodista, que desde el joven caballo 34 años, que desde el ministerio del interior salta al ruido y dice, regulemos las tasas de interés, porque regulando las tasas de interés, entonces se van a licuar las deudas en pesos de los empresarios y vamos a poder reanimar la economía. Y poco tiempo después en julio de 1982 nos va a llegar al ministerio a la presidencia central y una pelea o mérica con el ministro en ese momento dañino pactores toma la decisión de darle seguros de cambios, es decir, de nacionalizar la deuda externa al sector privado, o sea que le dolió muchísimo después al democracia. No fue una cuestión menor, pero lo que quiero marcar no es tanto si está bien o está mal, lo que quiero marcar es la fragilidad de las convisiones, ahí adentro en una junta militar deliberativa había muchas posiciones, ya lo dijimos. Bueno, lo que vemos en el final es que esa confrontación de posiciones diversas se muestra en toda su intensidad como si fuera la Argentina, como si fuera la Argentina, un capítulo más de la historia argentina en un aspecto, un capítulo más de atención, un capítulo más de la historia argentina, si hacemos el ejercicio que bien cualquiera me podría objetar, de mirar la política económica per sé y no tomarla como una pérdice del terrorismo estado que en el fondo lo que yo he hecho conversando con vos hoy es intentar eso. Bueno, última pregunta para ir cerrando, legado de estos años para la democracia naciente, ¿cuál te parece que es el salvo a vida de plomo que le da la democracia? No, está en los grandes problemas. La deuda. Es la deuda. A ver, me gustaría decir un poquito más que la deuda. La deuda es como una a todos los países latinoamericanos, pero así como muchas veces decimos Argentina o Cila entre una nostalgia liberal y una nostalgia populista, yo diría que quizá la Argentina en paralelo a eso navega entre un momento de flasionista, por ejemplo Menem y un momento productivista, por ejemplo dual de. Y entonces quizá como herencia de aquello, cuando miramos ese episodio minúsculo que sigo caballo y desmontar lo que se había armado durante la conducción, ahora voy a decir Martínez Dios Diz, quizá nos dejó esta especie de empate entre el deflacionismo y el productivismo que no terminamos de resolver. Bueno, Pablo, muchas gracias a nuestro público. También le agradecimos que nos haya acompañado y los esperamos la próxima semana con un nuevo episodio. Muchas gracias, Roy. Muchas gracias a ustedes.

Podcast Summary

Key Points:

  1. La dictadura militar de 1976 a 1983 no implementó una reforma económica radical, sino que se basó en una visión de estabilidad que evitaba el desempleo, considerándolo un riesgo para la emergencia de la guerrilla.
  2. El contexto económico antes del golpe se caracterizaba por el fracaso del "rodrigazo" y la caótica reacción de los sindicatos, lo que llevó a los militares a buscar una estrategia distinta que evitara un nuevo desorden social.
  3. El gobierno militar adoptó una estructura institucional compleja, con una junta de comandantes, un cuarto hombre y un poder legislativo, diseñada para evitar el poder absoluto de un solo figura, como en el caso de Onganía.
  4. José Alfredo Martínez de Os, ministro de Economía durante cinco años, propuso un plan de ajuste convencional, congelando precios y salarios, pero sin lograr controlar la inflación, que aumentó hasta superar el 100% anual.
  5. La reforma financiera, impulsada por Adolfo Diz, liberalizó tasas de interés, pero generó una recesión y una inflación de 170%, lo que provocó una crisis económica y una pérdida de confianza en el modelo.
  6. La "tablita" (anuncios de tipo de cambio) tuvo un efecto temporal de estabilización, pero fue insuficiente frente a la política monetaria internacional, especialmente tras la entrada de Paul Volker, y generó una apreciación cambiaria devastadora para la industria.
  7. La política económica fue profundamente subordinada a decisiones militares y geopolíticas, como el gasto en armamento o la participación en conflictos internacionales, lo que comprometió la estabilidad económica.
  8. La herencia de la dictadura es un empate entre deflacionismo y desarrollo productivista, que persiste en la política económica argentina y dificulta el diseño de un modelo sostenible.

Summary:

El podcast "Historiar" explora la política económica de la dictadura militar argentina entre 1976 y 1983, analizando su contexto, sus decisiones y su legado. Los militares, tras el fracaso del "rodrigazo" y la violencia social que generó, buscaron evitar el desempleo, considerándolo un riesgo para la guerrilla. La estructura institucional del gobierno fue deliberadamente compleja, evitando un poder absoluto, y eligieron a José Alfredo Martínez de Os, un economista de orientación liberal, para liderar la economía.

Su plan de ajuste convencional, que congelaba precios y salarios, fracasó ante la inflación que se mantuvo en niveles críticos. La reforma financiera impulsada por Adolfo Diz liberalizó tasas de interés, pero generó una recesión y una inflación de 170%, mientras que la "tablita" (anuncios de tipo de cambio) ofreció solo un breve alivio. La crisis se intensificó con la política monetaria restrictiva de Estados Unidos, liderada por Paul Volker, que provocó una apreciación cambiaria devastadora para el sector industrial.

A pesar de los intentos de estabilización, la política económica fue profundamente subordinada a prioridades militares y geopolíticas, como el gasto en armamento. La herencia más relevante es un equilibrio frágil entre deflacionismo y desarrollo productivista, que sigue afectando la política económica argentina. El episodio destaca que, aunque la dictadura no fue neoliberal en sentido estricto, sus políticas de apertura y ajuste dejaron un modelo desestabilizado, cuyo legado se refleja en los desafíos de la democracia posterior.

FAQs

Los militares veían la economía argentina como caótica tras el 'rodrigazo' de 1975, que generó desempleo, inflación y una reacción violenta de los sindicatos. Esa dinámica les hizo creer que no podían provocar desempleo, ya que lo veían como un factor de crecimiento de la guerrilla.

Los militares consideraban que todo desempleado era un potencial guerrillero, un riesgo político que podía desestabilizar el régimen. Por eso, cualquier política que generara desempleo fue rechazada como un factor de riesgo social y político.

El gobierno militar se estructuró como una junta de comandantes, con un cuarto hombre que dejaba el uniforme y se convirtía en figura civil. Esta estructura mostraba desconfianza mutua entre los militares y evitaba que un solo individuo dominara el poder.

El discurso de Martínez de Os, que duró más de dos horas, fue el primero del ministro de economía tras el golpe. Su larga duración y contenido mostraron un enfoque conservador y desarrollista, reflejando una voluntad de mantener el crecimiento económico sin caer en políticas extremas.

Martínez de Os lanzó un plan de ajuste convencional que incluía congelar precios y salarios, reducir el gasto fiscal y liberalizar el mercado cambiario. Este plan buscaba estabilizar la economía, pero se vio limitado por la persistente inflación.

Aunque inició con un plan de ajuste, la inflación no bajó como se esperaba. La economía se vio afectada por una inflación anual que superó el 100%, y el gobierno no logró controlar el crecimiento de precios, lo que llevó a una crisis económica profunda.

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