La pelota del poder: geopolítica del fútbol en Latinoamérica
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El episodio analiza la intrincada relación entre fútbol y política en América Latina, comenzando con el controvertido premio de la FIFA a Trump en 2025, que revela cómo el deporte se usa para negociar intereses geopolíticos. Históricamente, el fútbol fue adoptado por élites locales a fines del siglo XIX, pero pronto se transformó en un espacio de integración social y construcción de identidades nacionales, como en Brasil, donde clubes como Flamengo incorporaron a jugadores afrodescendientes, o en Argentina, donde equipos barriales como Boca Juniors forjaron comunidades inmigrantes. Durante el siglo XX, líderes populistas como Getúlio Vargas y Juan Domingo Perón instrumentalizaron el fútbol para propaganda estatal, mientras que dictaduras militares, especialmente la argentina de 1978, lo usaron para blanquear su imagen represiva. Sin embargo, el fútbol también fue escenario de resistencia, como la democracia corintiana en Brasil, que promovió la autogestión y visibilizó demandas democráticas. El poder institucional, a través de la CONMEBOL y la FIFA, replicó los déficits democráticos de la región, con corrupción sistémica, escándalos como el de 2015 y la infiltración del narcofútbol en Colombia. Finalmente, la globalización ha convertido a América Latina en exportadora de talento futbolístico, similar a sus materias primas, mientras ligas europeas y emergentes como la MLS capturan el valor agregado. El episodio concluye preguntándose si el fútbol puede ser un motor de cambio estructural en la región.
El 5 de diciembre de 2025 en el Kennedy Center de Washington, el presidente de la FIFA Gian Infantino el entregó a Donald Trump el flamante premio FIFA de la paz. Lo llamó un líder que se preocupa por la gente y le prometió el apoyo de toda la comunidad del fútbol. El álaseo ceremonia del sorteo del Mundial 2026. La imagen es llamativa, pero no es nuevo. Lo que revela es algo que el fútbol lleva haciendo desde hace más de un siglo, funcionar como moneda de cambio entre el poder deportivo y el poder político. La FIFA no le dio ese premio a Trump por accidente. Se lo dio porque necesita Estados Unidos para el Mundial y porque aprendió hace mucho tiempo que la mejor manera de proteger sus intereses es ponerse del lado de más fuerte. Pero esto no es solo la historia de una organización oportunista, es la historia de cómo el fútbol, el deporte más popular del mundo se convirtió en uno de los instrumentos más poderosos de América Latina. Un espejo que refleja sus dictaduras, su corrupción, su dependencia económica. Y también, a veces, su capacidad de resistencia. De la democracia corintiana en el Brasil durante la dictadura, a la madre de Plaza de Mayo reclamando por los desaparecidos ante la prensa internacional durante el Mundial 78. Del gol de Maradona, con la mano como revanche de las guerras de Malvinas, a los clúes que nacieron en una librería anarquista. Hoy, en bajo la lupa, la pelota del poder, geopolítica del fútbol en Latinoamérica. Vimos en tiempos donde el urgente no le deja espacio al importante. Estamos atrapados en un consumo permanente de noticias y contenidos sin poder hacer una pausa para reflexionar sobre lo que sucede. Pero es momento de poner freno. Estamos entrando en una nueva fase donde ciertos consensos están en crisis. Por eso ha llegado el momento de poner nuestra nueva realidad bajo la lupa. El podcast de Dialogopolítico. Soy Franco Deledorio. Empecemos por el principio. Cuando y como, el fútbol dejó de ser un deporte importado por los ingleses para convertirse en algo profundamente Latinoamérica. La respuesta tiene mucho que ver con la política, aunque en ese momento nadie lo llamara. Desde finales del siglo XIX, las élites locales de América del Sur adoptaron el juego que traían los británicos con su ferrocarriles y sus empresas. Pero rápidamente lo transformaron en algo propio. En Argentina nació la nuestra. Esa estilo de pase corto y gambeta que se contraponía al fútbol físico anglosajón. En Uruguay surgió la garracharúa. Pero más allá de lo fútbolístico, si lo llevamos a su aspecto social, la relación con el deporte adopte una complejidad mucho mayor. En Brasil por ejemplo, aquel proceso fue bastante particular porque tenía una dimensión racial que los otros países no tenían de la misma manera. Los clúes de origen aristográfico como el fluvinense carioca excluían a los jugadores negros. Pero la popularización del fútbol fue abriendo puertas. El flamenco, nacido también como clú de élite, incorporó a los mejores jugadores afro descendientes y se transformó en el equipo del pueblo. Algo parecido pasó en Perú, donde la rivalidad entre Lean Salima y el universitario codificaba dos visiones de la nación, una vinculada a los afroperuanos y las clases populares, otra a la élite blanca y europea. En todos estos casos el fútbol estaba resolviendo en la cancha tensiones que la política, tal es, no sabía cómo procesar. En Argentina especialmente entre finales del siglo XIX y mediados del siglo XX llegaron millones de migrantes europeos, sobre todo italianos, españoles que se instalaron especialmente en ciudades como Buenos Aires. Y en ese contexto de creciendo urbanización las asociaciones deportivas aparecian como espacios de socialización. Para muchas de esas familias inmigrantes estos clúes no sólo ofrecían redes de ayuda mutua. También eran lugares de integración que les permitían mantener esa conexión, ese sentimiento de pertenencia hacia sus raíces y en el artículo se mencionan varios ejemplos de este fenómeno. El caso más paradigmático y el que seguramente la gente reconozca más es Bocayuners, que se fundó en ese barrio por teño de la boca, que contaba con una importante presencia de inmigrantes italianos, sobre todo genobeses. Recordemos que el puerto de genoa era bastante importante en aquel momento. Bocá se rígió en un espacio de identidad popular y también colectiva para esos trabajadores portuarios y para sus familias. Tenía ese elemento identitario muy importante. Algo similar sucede con Huracán, que está ligado a Parque Patricios o a San Lorenzo del Magro, que nació por iniciativa de un cura saleseano en el barrio de Buido. Llevo que ese componente barrial se mantiene mucho en esos equipos argentinos especialmente de Buenos Aires en aquellos años. Y todos estos casos son ejemplos de cómo el fútbol, más que un simple espacio deportivo funcionó en esa época como una herramienta de integración social, de identidad. En un momento donde el estado argentino todavía está articulando precisamente esa narrativa nacional propia. Escuchamos a David Comes, analista de El Or de Mundial y autor del nuevo Depen Focke, el número 19. El titula de la cancha al poder, fútbol y política en América Latina. Los ejemplos que él menciona dan cuenta de que el fútbol en definitiva sirvió para imaginar naciones. Y eso lo entendieron muy pronto quienes tenían el poder. ¡Torre! En la época, Jatulio Vargas usó el evento para hacer propaganda del estado nuevo, el regime editorial. Y esa capacidad del fútbol para movilizar identidades fue rápidamente entendida por los líderes más astutos del siglo XX latinoamericano. El barguismo en Brasil y el peronismo en Argentina fueron laboratorios donde se perfeccionó el uso del fútbol como política de estado. Jatulio Vargas impulsó la radio nacional para transmitir los partidos. Todo el país, costucho estadios monumentales y exigió que la selección representará a toda la nación no solamente a río de Janeiro. Nada apuesta en el estadio de River, el día del primer partido con la selección inglesa. Los aficionados y hasta los que no los sones tan pendientes de este acontecimiento futbolístico mundial. Pero por su parte, convirtió la primera victoria sobre Inglaterra en un acto de soberanía. Primero nacionalizamos los ferrocarriles. Hoy nacionalizamos el fútbol. Declaró uno de sus ministros. "Mil mundial 78, una muestra de lo que los argentinos somos capaces de hacer". Pero fue en los años 70 cuando esa instrumentalización llegó a su punto más oscuro. La dictadura militar en Argentina vio en el Mundial 78 una oportunidad de oro para blanquearse ante el mundo. Así el país invirtió el triple de lo que costó el siguiente mundial en España. Y lo hizo mientras en la escuela de mecánica de la armada a pocos metros del estadio monumental de River Plate, funcionaba uno de los principales centros de tortura de la dictadura. "Creo que el mayor exponente de resistencia democrática a esas dictaduras latinoamericanas de los años 60, 70, 80 es la democracia corintiana. Parce el ejemplo más padigmático y visible. Se trató de un sistema promovido por el director deportivo del Corinthians Paulista, en el momento junto a los jugadores, entre los que destacaban figuras como el legendario Sócrates, que tenía también una conciencia política muy de izquierdas". Este modelo autogestionario en el que las principales decisiones del club se votaban entre cuerpo técnico y jugadores fue un éxito rotundo, por lo menos en esos primeros años. Y si bien no consiguió desmantelar automáticamente al régimen militar brasileño, que se atendieran esas demandas democráticas, que ellos realizaron sí que sentó las bases para que eso sucediera o por lo menos permitió la visibilización de esas demandas. Creo que el caso de la democracia corintiana evidenció el papel que desempeñaban los clubes de fútbol al menos en América Latina como herramienta de democratización. En esta línea el fútbol también ha contribuido a dar voz y a visibilizar esas protestas contra el autoritarismo y la represión. De hecho, a muchos se nos vienen a la cabeza esas manifestaciones de las madres y abuelas de la plaza de mayo durante el Mundial 1978 celebrado en Argentina. Sin embargo, creo que otro caso significativo fueron los abucheos que se dieron en el estadio Azteka en México contra los presidentes mexicanos durante la inauguración de los Mundiales de 1970 y 1976. Vemos como en este caso el fútbol funciona como un espacio de protesta y de manifestación contra esos dirigentes. En definitiva, creo que el fútbol no solo responde a los intereses de las dictaduras, a legitimar a esos líderes. También ofrece ese espacio, esa herramienta para impulsar experimentos democráticos y alentar las movilizaciones de la oposición. Queda en evidencia que como dice David Gomez, el fútbol no es solo un espejo del poder. A veces también lo desafío. Y si el fútbol le sirve a los gobiernos también le sirve a su propia institución.
porque hay un actor en esta historia que suele quedar fuera de foco, las propias confederaciones, la comebol y la conca-caf no son sólo organismos deportivos, son estructuras de poder con intereses propios y con una capacidad de negociación política que va mucho más allá de la canya. Pensemos en lo que representa el mundial 2026, el torneo se juega en tres países, Estados Unidos, México y Canadá y tiene la FIFA negociando simultáneamente con tres gobiernos, con empresas de televisión, con patrocinadores y con los intereses geopolíticos de Washington. En ese contexto, el premio de la Paz que infantino le entregó Trump no es una anedotasimpática, es la demostración más reciente de algo que el depén foque documenta con claridad, la FIFA aprendió a usar el fútbol como moneda de cambio político. La comebol por su parte es la confederación de fútbol de clúes más antiguas del mundo, 10 países miembros pero una historia de mandatos eternos y hermetismo institucional que en el depén foque se describe como el reflejo directo de los problemas políticos de la región. Juliobronona dirigió el fútbol argentino durante 35 años. Nicolás Leos encabezó la comebol durante 27, yao a Belange presidió la FIFA durante 24. La concentración de poder en el fútbol latinoamericano replica con notable fidelidad los déficits democráticos de sus propios sistemas políticos y en esa estructura cerrada la corrupción no fue una excepción, fue el sistema. Que pagaban sobornos a cambio de contratos, una de los directores de la FIFA que integraba esta redecorrupción se convertió en el informante del FBI, grabó conversaciones y recopiló documentos que finalmente sacaron a la luz del escándalo. El escándalo de la FIFA de 2015 terminó con la detención en Surich de 16 dirigentes latinoamericanos de la concaf y la comebol, pero ese caso fue solo la punta del iceberg de decas de sobornos, lavado dinero y mandatos eternos, como decíamos antes. En la década de los 80 se produjo el auge del fútbol colombian y en 1989 el alético nacional levantó por primera vez en la historia de Colombia la copa libertadores de América. Lejos de los terrenos de juego, la mafia de las drogas sabía poderado del fútbol colombiano en un fenómeno que se conoció como el narco fútbol. En la Colombia de los 80 los carteles de medicín y Cali se apropiaron de los principales clujes del país. El crímito organizado encontró en el fútbol una herramienta perfecta para blanquear dinero, construir imagen pública y tejerres de influencia. El asesinato del jugador de la selección colombiana Andrés Escobar luego del mundial 94 mostró hasta donde podía llegar esas imiosis. Y si hablamos de actividades delictivas y fútbol también podríamos agregar el tema de las barra bravas, un fenómeno que en varios países convertieron a las inchadas que alentaban a sus equipos en organizaciones más fiosas con un abanico de negocios muy diversos. Desde la reventa y legal de entradas el cobro extra por estacionamientos hasta elito graves como tráfico de estupes facientes. También se ha dado el cobro de porcentajes en traspaso de jugadores al exterior, al igual que un vinco locada es mayor con la política. Si te interesa toda esta cuestión te recomiendo ingresar a diálogopolitico.org y descargar el depenfoque de la cancha al poder fútbol y política en América Latina. Ahí David Gomez explica todo esto en profundidad. Te dejo el enlace también en la descripción del episodio. Pero hay un último capítulo en esta historia. Algo que nos conecta directamente con los temas que venimos analizando en bajo la lupa esta temporada. La globalización del fútbol y lo que revela sobre la estructura económica de la región. América Latina exporta futbolistas como "exporta materias primas". Brasil es el mayor esportador de jugadores del mundo con más de 3.000 futbolistas nacidos allí jugando en el exterior. Argentina es tercera. Y como con el cobre chileno o la soja de Argentina, el valor agregado se genera en otra parte. Los grandes clubes europeos compran barato forman revenden caro. Mientras tanto las liga latinoamericanas pierden competitividad. No es una metáfora. Es literalmente el mismo patrón de dependencia económica que hemos descrito en episodios anteriores a la verdad de la geopolítica del cemento y el acero o de la reacción entre América Latina y China. Solo que aplicado al fútbol. Es posible romper ese ciclo. Creo que es bastante difícil romper ese ciclo. Es cierto que los últimos años ha habido ligas en América Latina que sí que han conseguido importar futbolistas de Europa, sobre todo Brasil y México, pero pienso que esas diferencias económicas y deportivas con los países europeos siguen siendo muy grandes. Europa sigue exportando los jóvenes talentos más destacados del fútbol mundial, también de América Latina y sus competiciones son las que más generan a nivel de dinero, a nivel de visibilidad en el plano televisivo y comercial. También cuentan con las mejores infraestructuras y atraen a los principales inversores internacionales en este caso, en los últimos años, sobre todo de Estados Unidos. Para Colmo, los países latinoamericanos han tenido que rivalizar con nuevos competidores. Si hace una década, China se estaba posicionando como esa alternativa al fútbol europeo, ahora las potencias en auge son Estados Unidos, con la MLS y los Estados de Oriente próximo, fundamentalmente Arabia Saudí. Además, si América Latina quiere revertir esta tendencia, necesita abordar primero muchos problemas estructurales en su fútbol, como el fortalecimiento de las ligas locales, la gestión institucional, la corrupción o la inversión en infraestructuras. Por tanto, me parece complicado que a corto plazo se pueda revertir este ciclo en el que se encuentra el fútbol latinoamericano. El fútbol es, en definitiva, uno de los mejores retratos de América Latina. Muestra su capacidad para forjar identidades poderosas y comunidades que trascienden fronteras, pero también exive sus fracturas más profundas. La corrupción institucional, la presencia del crimen organizado, la dependencia económica y la instrumentalización del poder. La pregunta que queda flotando es si esa cancha puede ser también el lugar donde algo cambia. Si los experimentos como la democracia coritiana o la presión ciudadana que obligó a la fifa de purar sus cúpulas son anomalías históricas o el anticipo de algo diferente. En un continente donde el fútbol es demasiado importante para dejárselos solo a los poderosos, esa pregunta no es menor. Y hasta aquí llegamos por hoy. Ingresa diálogopolitico.org para leer más sobre la política global y latinoamericana. Y aprovecha para descargarte el nuevo depenfoque de la cancha al poder, fútbol y política en latinoamerica. No te olvides de registrarte en el newsletter para recibir cada semana lo más relevante en duime. Y te pedimos que te suscribas y nos dejes una valoración en Spotify, Apple Podcasts, e e-box, o en cualquier hacía la plataforma que utiliza para escucharnos. Yo soy Franco Deledone y esto fue bajo la lupa, el podcast de diálogo político. No se escuchamos muy pronto.
Podcast Summary
Key Points:
La FIFA otorgó un premio de la paz a Donald Trump en 2025, evidenciando el uso del fútbol como moneda de cambio entre el poder deportivo y político.
El fútbol en América Latina funcionó como herramienta de integración social e identidad, reflejando tensiones raciales y de clase, como en Brasil, Perú y Argentina.
Dictaduras latinoamericanas, como la argentina en 1978, usaron el fútbol para legitimarse, mientras que movimientos como la democracia corintiana en Brasil mostraron resistencia democrática.
La corrupción institucional en la CONMEBOL y la FIFA refleja déficits democráticos regionales, con casos como el escándalo de 2015 y el narcofútbol en Colombia.
América Latina exporta futbolistas como materias primas, perdiendo competitividad frente a Europa y nuevos competidores como Estados Unidos y Arabia Saudí.
Summary:
El episodio analiza la intrincada relación entre fútbol y política en América Latina, comenzando con el controvertido premio de la FIFA a Trump en 2025, que revela cómo el deporte se usa para negociar intereses geopolíticos. Históricamente, el fútbol fue adoptado por élites locales a fines del siglo XIX, pero pronto se transformó en un espacio de integración social y construcción de identidades nacionales, como en Brasil, donde clubes como Flamengo incorporaron a jugadores afrodescendientes, o en Argentina, donde equipos barriales como Boca Juniors forjaron comunidades inmigrantes. Durante el siglo XX, líderes populistas como Getúlio Vargas y Juan Domingo Perón instrumentalizaron el fútbol para propaganda estatal, mientras que dictaduras militares, especialmente la argentina de 1978, lo usaron para blanquear su imagen represiva.
Sin embargo, el fútbol también fue escenario de resistencia, como la democracia corintiana en Brasil, que promovió la autogestión y visibilizó demandas democráticas. El poder institucional, a través de la CONMEBOL y la FIFA, replicó los déficits democráticos de la región, con corrupción sistémica, escándalos como el de 2015 y la infiltración del narcofútbol en Colombia. Finalmente, la globalización ha convertido a América Latina en exportadora de talento futbolístico, similar a sus materias primas, mientras ligas europeas y emergentes como la MLS capturan el valor agregado.
El episodio concluye preguntándose si el fútbol puede ser un motor de cambio estructural en la región.
FAQs
Recibió el premio FIFA de la Paz el 5 de diciembre de 2025 en el Kennedy Center. La FIFA se lo otorgó porque necesita a Estados Unidos para el Mundial 2026 y busca proteger sus intereses alineándose con el poder político.
El fútbol fue importado por los ingleses a finales del siglo XIX y adoptado por las élites locales, pero rápidamente se transformó en algo propio, integrando a inmigrantes y clases populares, y funcionando como herramienta de integración social e identidad.
Fue un sistema autogestionario en el Corinthians de Brasil donde jugadores y técnicos votaban las decisiones del club. Fue un éxito que visibilizó demandas democráticas durante la dictadura militar brasileña y sentó bases para cambios.
La dictadura usó el Mundial 78 para blanquear su imagen internacional, invirtiendo el triple que el siguiente mundial, mientras en la Escuela de Mecánica de la Armada, cerca del estadio, funcionaba un centro de tortura.
Los carteles de Medellín y Cali se apropiaron de clubes para lavar dinero, construir imagen pública y tejer redes de influencia, un fenómeno conocido como narcofútbol. El asesinato de Andrés Escobar en 1994 mostró su alcance.
Brasil y Argentina son grandes exportadores de jugadores, pero el valor agregado se genera en Europa, donde los clubes compran barato y venden caro. Esto refleja un patrón de dependencia económica similar al de recursos naturales.
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