El proyecto call-fi nació como respuesta a la interrupción frecuente de la conexión a internet en escuelas, inspirado por el recuerdo de la noche de los lápices, un evento histórico que representa la pérdida de libertad de expresión para estudiantes en 1976. Un grupo de estudiantes de cuarto año de computación desarrolló una solución que utiliza la luz como medio de transmisión inalámbrica, comenzando con la transmisión de letras y avanzando hasta la transmisión de archivos completos. Este proceso implicó investigar, planificar, programar, construir y probar continuamente, aprendiendo que construir un proyecto no depende únicamente de que todo funcione, sino de la disciplina, la paciencia y la perseverancia. El reconocimiento obtenido en una feria educativa refleja no solo el logro técnico, sino el valor educativo del trabajo en equipo, la toma de iniciativa y la capacidad de enfrentar errores. A través de este proyecto, los participantes valoran profundamente la libertad de aprender, crear y expresarse, algo que muchos estudiantes de la época no tenían. La historia de call-fi no es solo una innovación tecnológica, sino un homenaje a la capacidad humana de imaginar, cuestionar y construir un futuro más justo y accesible, mostrando que el aprendizaje verdadero comienza con una pregunta, un intento y la fuerza de seguir adelante.
El 16 de septiembre de 1976, un grupo de estudiantes secundarios de la Plata fue secuestrado
por el gobierno de la última dictadura así comunitar.
Eran jóvenes que estudiaban, que tenían amigos, familias, sueños y proyectos, pero también
eran jóvenes que se animaban a organizarse y a reclamar por aquello consideraban justo.
Este episodio pasó la historia como la noche de los lápices, y quizás hoy, tantos años
después, nos cueste y mencionar lo que significa que un estudiante pueda simplemente ir
a la escuela, juntarse con sus compañeros, expresar una opinión, aprender y llevar adelante
un proyecto sin tener miedo.
Por eso, antes de hablar de tecnología, de programación, o de nuestro proyecto, creo
que es importante generarnos un segundo y valorar algo que muchas veces estamos por sentado,
la posibilidad de aprender y de crear libre vende.
Recordemos esto, y ahora sí, quiero hacerles una pregunta, ¿no les pasó que alguna vez
el internet les han duro más en la escuela? Seguro a más de uno el resulte familiar,
ya no trabajo práctico, lo terminas, estás por entrenarlo por clas rumo a tu profesora
o profesora, y justo en ese momento, el internet falla.
Analento, se satura directamente, se corta, eso nos pasaba y nos sigue pasando a nosotros,
y a partir de esa problemática, un grupo de cinco chicos, Sirolópez, Tiago Puga,
Chagot sallas, Lucas Marin, el que les habla, Tiago Brillo, todos alumnos de cuarto primera
computación, nos propusimos crear un sistema de transmisión inalámbrica de información
que funcionara de una manera diferente, utilizando la luz como medio de transmisión, de una
forma similar a lo que hacemos habitualmente con el Wi-Fi.
A este proyecto, lo llamamos call-fi, al principio call-fi apenas podía transmitir letras,
pues logramos transmitir palabras, luego frases, hasta llegar al preámbulo de la Constitución
Nacional.
Y hoy, podemos transmitir un archivo completo utilizando simplemente luces, pero llegar
hasta ahí no fue sencillo, antes de obtener resultados, tuvimos que empezar el proyecto
desde el cero, planificarlo, investigar, programar, construir fotos tipos, hacer cableados,
solucionar errores, diseñar una identidad y un logo, probar una y otra vez, y muchas
veces volver a empezar.
Por un proyecto, no se construye solamente cuando las cosas funcionan, muchas veces se construye
justamente cuando lo funcionan.
Nos presentamos en la feria de educación, artes, ciencias y tecnologías 2026, y después
de atravesar dos instancias, nuestra escuela recibió una mención especial en la instancia
jurisdiccional.
Es un logro del que estamos muy orgulloso, no solamente por el reconocimiento, sino
porque tuvimos la oportunidad de representar a nuestra escuela, con algo que nosotros
mismos habíamos creado, y en el camino aprendimos muchísimo, aprendimos que trabajar en equipo
no significa simplemente juntar a cinco personas y repartir un trabajo, significa aprender
a organizarnos, dividir roles, delegar tareas, escuchar al otro y entender que cada integrante
pueda aportar algo diferente.
También aprendimos a lo que puede parecer obvio, pero que no siempre es fácil, hacerse
cargo de un proyecto propio.
A ver, estamos acostumbrados a un profesor, nos de un trabajo.
En el día que tenemos que hacer, formemos un grupo y tráctemos de simplemente cumplir
con la consigna.
Pero call-file fue diferente, nadie nos dijo que proyecto a salen, nadie nos dio el código
que necesitábamos, nadie nos entregó una solución lista, tuvimos que buscar las respuestas
nosotros mismos, fuimos de alguna manera a nuestros pepes profesores y nuestros propios
saludos, tuvimos que plantearnos un problema, investigar cómo resolverlo, equivocarnos,
corvegarnos y volver a intentarlo.
Y para eso necesitamos hacerlo que no aparecen ningún tutorial, motivación, disciplina,
paciencia y sobre todo ganas de seguir cuando las cosas no salen como esperábamos.
Esa disfacción de llevar adelante un proyecto así es difícil de explicar, es la emoción
de ver funcionando por primera vez a lo que antes no funcionaba, es pasar horas programando
y finalmente conseguir que el código ha a lo que querías, es ver aparecer los primeros
resultados.
Es mirar a tus compañeros y saber que todos pusieron una parte de sí mismo en ese proyecto,
y también es estar frente a personas que no conoces, explicarle lo que hiciste y defender
a lo que comenzó siendo simplemente una idea, todas esas experiencias no tienen precio,
pero hay algo más que aprendimos y que para mí tiene un significado todavía mayor.
Volvamos por un momento al principio, ok, a la noche de los lápices.
En la década del setenta, estudiantes de nuestra edad no tenían garantizada la posibilidad
de expresarse o participar libremente, muchos jóvenes fueron perseguidos por sus ideales
y por su participación de estudiantil.
Nosotros hoy podemos estar acá, podemos aprender, podemos preguntar, podemos estar
en desacuerdo, podemos reunirnos con otros compañeros, podemos imaginar una idea y hacer
la realidad, podemos equivocarnos sin que hacerlo sea un dedito y podemos tener acompañamiento
de una escuela que nos permita desarrollar nuestras iniciativas, por eso desarrollar
colfaynos solamente nos dejó conocimientos de programación, electrónica o tecnología,
también nos hizo valorar algo mucho más importante, la libertad y la su oportunidad
es que tenemos para aprender y para crear, y creo que esa es una de las mejores formas
de recordar aquellos estudiantes, aprovechando la posibilidad que ellos no tuvieran.
Por eso quiero invitarte a que te animes, a que no es pena necesariamente que un profesor
les te entre un proyecto para empezar a crear, busca un problema de tu vida cotidiana o de
un familiar o de un amigo, preguntate por qué sucede, pensar una manera diferente a resolverlo,
puede ser algo enorme o puede ser algo tan pequeño como hacer funcionar un motor después
mucho tiempo intentando, construir un circuito, arreglar una computadora, aprender a programar
o escribir por primera vez un simple ramundo, no importa qué tan grande ser el proyecto,
lo importante es empezar, y si, probablemente te vas a escribir código que no funcione,
vas a armar cosas que después tengas que desarmar, vas a pasar horas buscando el error
que finalmente era una línea mal escrita, vas a frustrarte, nosotros también lo hicimos,
pero cada uno de esos errores forma parte de la aprendizaje, hoy podemos mirar colfay
y ver un sistema capaz de transmitir archivos mediante luz, pero nosotros recordamos algo
distinto, recordamos cuando solamente podíamos transmitir una letra, y quizás eso sea lo
más importante, porque ningún proyecto empieza siendo lo que termina siendo, empieza con
una idea, después viene el primer intento, después el primer error, y después otro intento,
y contín por esfuerzo y perseverancia a esa idea puede como un artículo real, así
que usar las herramientas que tenés a tu alcance, investigar, preguntar, aprender, usar
la inteligencia artificial de internet de manera responsable, no para que haga las cosas
por vos, sino para descubrir todo lo que todavía no sabes, porque tenemos algo que muchos
estudiantes antes no tuvieron, la libertad de imaginar un futuro y la posibilidad de trabajar
para construirlo, y hoy podemos estar acá, hablando de un proyecto que nació un problema
tan cotidiano como que se corte la internet, es porque tuvimos la oportunidad de preguntarnos,
y si hacemos algo para solucionarlo, ¿capás esa sea la pregunta que más vale la pena
llevarnos hoy? ¿Por qué la misma pregunta que aquellos jóvenes en 1976 se hicieron?
Y debido a la injusticia que entonces no pudieron cumplir su objetivo, no hace falta tener
toda la respuesta, no hace falta saber exactamente cómo hacerlo, hace falta animarse a preguntar,
animarse a intentar, y cuando algo sabe a mal, animarse a lograr empezar, porque capaz
de entre unos años enviremos hacia atrás y descuburamos que aquello me comenzó como una
simple idea entre compañeros, o un proyecto para una feria, o como un intento que parecien
posible, terminó siendo el comienzo algo mucho más grande, y quizás es donde sean
definitiva lo que significa aprender, tener la libertad y imaginar algo que todavía no existe
y tener el valor de intentar construirlo.
Podcast Summary
Key Points:
En 1976, estudiantes de la Plata fueron secuestrados por el régimen dictatorial, recordándose así la importancia de la libertad para expresarse y aprender.
El proyecto call-fi surgió como respuesta a la falta de conectividad en escuelas, utilizando la luz para transmitir información de forma inalámbrica.
Desde el inicio, el equipo enfrentó desafíos técnicos y logísticos, pasando por fases de investigación, programación, diseño y pruebas continuas.
El proyecto fue reconocido en la feria de educación 2026 con una mención especial, destacando el trabajo en equipo y el desarrollo personal.
Aprender a gestionar un proyecto implica tomar iniciativa, investigar, errar y perseverar sin guías predefinidas.
call-fi simboliza la libertad de crear y expresarse, contrastando con el pasado en que los jóvenes no tenían derechos de participación.
El éxito del proyecto no solo está en la tecnología, sino en el valor emocional y educativo del proceso de construcción.
La pregunta clave que motiva el proyecto es
Summary:
El proyecto call-fi nació como respuesta a la interrupción frecuente de la conexión a internet en escuelas, inspirado por el recuerdo de la noche de los lápices, un evento histórico que representa la pérdida de libertad de expresión para estudiantes en 1976. Un grupo de estudiantes de cuarto año de computación desarrolló una solución que utiliza la luz como medio de transmisión inalámbrica, comenzando con la transmisión de letras y avanzando hasta la transmisión de archivos completos. Este proceso implicó investigar, planificar, programar, construir y probar continuamente, aprendiendo que construir un proyecto no depende únicamente de que todo funcione, sino de la disciplina, la paciencia y la perseverancia.
El reconocimiento obtenido en una feria educativa refleja no solo el logro técnico, sino el valor educativo del trabajo en equipo, la toma de iniciativa y la capacidad de enfrentar errores. A través de este proyecto, los participantes valoran profundamente la libertad de aprender, crear y expresarse, algo que muchos estudiantes de la época no tenían. La historia de call-fi no es solo una innovación tecnológica, sino un homenaje a la capacidad humana de imaginar, cuestionar y construir un futuro más justo y accesible, mostrando que el aprendizaje verdadero comienza con una pregunta, un intento y la fuerza de seguir adelante.
FAQs
Fue un episodio histórico en el que jóvenes estudiantes fueron secuestrados por el gobierno dictatorial, lo que simboliza la pérdida de la libertad para expresarse y participar en la vida pública.
Se creó porque el internet a menudo fallaba en el aula, lo que generó una necesidad de desarrollar una solución alternativa de transmisión de información usando la luz.
Comenzó transmitiendo solo letras, luego palabras, frases, y finalmente pudo transmitir un archivo completo mediante luces.
Aprendieron a trabajar en equipo, organizar tareas, delegar responsabilidades, investigar, resolver errores y mantener la motivación a pesar de los fracasos.
Recibieron una mención especial en la instancia jurisdiccional de la Feria de Educación, Artes, Ciencias y Tecnologías 2026.
Refuerza la importancia de la libertad de expresión, el derecho a aprender y crear sin miedo, recordando los sufrimientos de los estudiantes de la década del 70.
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