La Fábrica Poseída de Iztpalapa y otros relatos de horror
37m 55s
En una fábrica de mermeladas ubicada frente al Panteón Civil de San Nicolás Tolentino, una trabajadora narra una serie de experiencias paranormales que comenzaron con la aparición de una persona de estatura baja, cabello largo y negro, que se asomó por una pared. A lo largo de su turno nocturno, observó fenómenos como un cepillo rojo que se movía sin causa aparente, música estrafalaria y un lamento desgarrador que escucharon al recoger basura. También reportaron un reflejo de una figura humana en un árbol y presencias de una "llorona" con rostro arrugado y reírse. La cercanía del lugar con el cerro de la estrella, un sitio conocido por sus historias místicas, intensifica los miedos. Aunque no hay evidencia visual oficial, todos los trabajadores coinciden en que vivieron eventos inquietantes que no pueden explicarse de forma lógica. La narrativa sugiere que estas experiencias podrían afectar a los trabajadores actuales, especialmente en momentos de oscuridad. A pesar de la falta de pruebas concluyentes, las descripciones colectivas generan una sensación de presencia misteriosa y persistente en la fábrica, profundizando en el tema del entorno sobrenatural.
Caminamos hacia la parte delantera de la fábrica, la que estaba pegada a la avenida San Lorenzo, frente al Panteón Civil de San Nicolás Torrentino. Yo no vi a nadie más que mis compañeras, y yo, pero al que en sea ver que alguien se asomó por detrás de una pared. Era una persona de estatura baja, con al cabello exageradamente largo, completamente lazo y negro. Solamente eso es un muy volví a esconderse, no era nadie que conociéramos. Y esa fue mi primera señal de que trabajaba en una fábrica llena de fantasmas, llena de manifestaciones, realmente en una fábrica poseída. Buenas noches queridísima comunidad, espero encontrarlos bien, del mejor humor para escuchar, pero este programa va dedicado a los que andan pasando momentos difíciles, y para quienes relatos en la noche, es un momento para escapar, un ratito de descanso. Para ustedes, este episodio, y un abrazo bien, bien apretado. Les van a gustar las historias de esta noche, están potentes, así que ya se las saben si no se animen, es momento de irse. No hay rencores, pero si se quedan, ya ni marcha atrás, porque estás escuchando relatos de la noche. Oloriel, soy Susi, ya te he enviado varias historias mías y alguna se me abuelito, que en paz es cánce, y afortunadamente una de ellas le publicaste hace cuatro años. Esta historia de ahora no sucedió a mi hijo y a mi. Le recordé hace poco porque estaba escuchando con mi hijo leo el capítulo de marquitos, y entonces decidí contarle porque a él lo botuizamos cuando tenía apenas tres meses, y no al año como mi primer hijo. Cuando mis hijos eran bebés tenían reflujo, así que yo pasaba prácticamente toda la noche despierta. No se podían dormir completamente acostados, tenía que dejar los casi sentados, que afuera en el portabbeo sobre mi pecho mientras yo permanece asentada. Una de esas noches, mi que tenía un año y once meses y leito apenas dos. Los dos habían estado más inquietos al normal, yo eraban mucho y no podían dormir. En ese tiempo yo dormía con ellos en la cama matrimonial, y mi esposo en una cama individual, aunque las dos camas estaban juntas. Mi esposo dormía hasta el rincón, los niños en medio y ya en la orilla. Después de muchísimo rato, por fin los dos se quedaron dormidos. Yo estaba gotad y pensé en poner a leito en el portabbeo, asegurarlo bien y dejarlo sobre la cama para poder dormir aunque fuera un rato. En ese momento yo estaba sentada en la cama y el portabbeo estaba en el piso, así que me giré para recogerlo. Había dejado encendido una pequeña lámpara y gracias a esa luz, pude ver que sobre el portabbeo había un bulto. Al principio no entendí que estaba viendo, la cobijita de mi bebé estaba encima y se movía como si hubiera algo debajo. Se levantaba y vagaba, como si eso estuviera respirando, me quedé viendo, y entonces la cobijita comenzó a deslizar se lentamente hacia abajo. Dejo al descubierto, la cara de una anciana, tenía el cabellón mareñado, sucio, y me estaba mirando mientras se reía de una manera espantosa. Al hacerlo dejaba ver sus siguientes que estaban podridos claramente, me asusté muchísimo, mi primera reacción fue patear el portabbeo. Y en cuanto lo hice, esa cosa salió corriendo en cuatro patas, se movía como una raña y se metió debajo de la cama. Quiero que recuerden que esa cosa que había en el portabbeo era prácticamente la cabeza con extremidades corriendo por ahí. Yo solamente pude abrazar a mi bebé con todas mis fuerzas a intentar despertar a mi esposo, y fue entonces cuando me di cuenta de que mi que estaba despierto. Mi niño me miró y me preguntó, era la señora que viene despertar al bebé todas las noches cuando tú te atuarmes. No supe que decirle, solamente lo abrazé y le dije que estaba soñando nada más, mientras tanto debajo de la cama se escuchaba algo. Sonaba como si fueran huesos rompiéndose, o recomudándose, y yo sé que ya brasando a mi bebé. Suena muy raro, pero no sé en qué momento me quede dormida. Estaba dotada por las noches que pasaba prácticamente en veala con los niños, y ya lo siguiente que recuerdo esa mi esposo despertándome por la mañana. Me preguntó, ¿por qué había tierra negra en el piso? ¿Por qué había tierra en el portabbeo? Le conté todo lo que había pasado durante la noche, y después se lo contamos a imamá a mi suecra, y a la bolita de mi esposo. Cuando ella finalmente escuchó la historia, nos dijo que hablaría con el padre de su iglesia para que pudieramos utilizar al niño lo más pronto posible. Y un mes después logramos utilizar alicto. Por eso, cuando hace poco estaba escuchando el episodio de marquitos junto a mi hijo, decidí finalmente contarles la historia. Decirle que eso fue lo que pasó cuando él tenía apenas dos meses, y por qué terminamos vultizándolo a los tres. Y fíjense que hay una cosa todavía que me da mucho en que pensar de que ya noche. La covijita que estaba sobre el portabbeo, esa nunca le encontré. Hola Oriel y el equipo de relatos a la noche. Un gusto saludarles. Espero que se encuentren muy bien. Mi nombre es Moncerrat, y quiero compartirles una anecdota de cuando trabajaba en una fábrica. En la narración voy a dejar tanto el nombre como la dirección de esta fábrica, te lo dejo completamente a tu consideración Oriel. Si quieres mencionarla tal cual, yo no tengo ningún problema. En el año 2023 se entré a trabajar una fábrica de mermeladas llamada "Ofrut" ubicada en Ciudad de México, específicamente en la que el día está plapa, sobrevenidas en Lorenzo, 3002, justo frente al Pantión Civil de San Nicolastonentino. Es una fábrica de tamaño mediano que surde productos a diferentes marcas, tanto nacionales como internacionales. Yo entre como ayudante general, y en ese momento solo he estado disponible el turno de la noche. Necesitaba el trabajo si que acepté. Y mis primeros días ahí fueron de lo más normal. Algunas de mis compañeras fueron muy llamadas conmigo desde que llegué, y actualmente siguen siendo mis amigas. Sam, Patty, Ana y Jackie. Ellas me dieron una bienvenida, y durante mi primer turno me explicaron cuáles serían mis actividades, y como tenía que realizar el trabajo. Más o menos a las 13 de la mañana teníamos nuestro horario de comida, y las mujeres de algunas áreas olíamos al ir primero, así que esa madrugada nos encontrabamos todas juntas en el comedor. Una se estaban comiendo, otras calentando su comida en el microondas, o comprando algo en el expendedor que teníamos ahí. En algún momento mientras estábamos comiendo, la puerta se abrió. Yo aquen saber claramente que alguien se asumó. Era una persona de satura baja, con el cabello exageradamente largo, completamente lazo y negro. Solamente se asumó y volvió a cerrar la puerta. Yo no le di mayor importancia y les pregunté a mis compañeras. Alguien más va a comer con nosotros. Se voltearon a ver entre ellas. Mis amigas dijeron que no. Que ya estábamos completas. Que no había nadie más que fuera a comer con nosotros. Entonces les expliqué que acababa de ver una muchacha se mandó por la puerta. Les dije que era bajita, que tenía el cabello muy largo, negro y lacio. Ellas volvieron a mirarse. Digieron que ya no faltaban ninguna chica, que ya estábamos todas. Y incluso me dijeron que cuando amaneciera y terminar el turno me iba a dar cuenta de que decían la verdad. Yo pensé que quizás estaban haciendo las graciosas conmigo. Era mi primer día y supuso que querían asustar la nueva. Hasta que Patty me dijo, completamente seria. Se me hace que ya te dieron una bienvenida. Yo me empecé a reír pero ninguna de ellas estaba riendo. No sabía que pensar y simplemente lo deje pasar. Aunque durante los días siguientes comenzaron a suceder cosas que hicieron que aquella primera experiencia. dijara ya de parecerme una broma. Recuerdo que era martes y estábamos despatando fresa. Ya aquí había llevado una bocina y su celular para que escucharon más.
música mientras trabajábamos, el teléfono estaba reproduciendo las canciones de manera aleatoria y nadie lo está utilizando, pero de pronto la música comenzó a extorsionarse, el volumen surgía y bajaba solo y después, sin que nadie estuviera manipulando el celular, comenzó a reproducirse un vídeo de terror, ya que ya dije estar jugando con mi celular, yo pensé que se lo estaba diciendo alguna de nosotros, pero entonces me explicó, no te preocupes, es que la niña es muy la tosa, yo todavía trataba de buscar una explicación, alguna razón lógica, pensé que quizás la pantalla se había movido accidentalmente, que youtube había reproducido algo por error, cualquier cosa, así que simplemente se quita trabajando con mis compañeras, al poco rato mientras seguíamos despatando, sentí que alguien me jaló del mandil, y si quiero aclarar esto porque no fue un pequeño rose, sentí claramente que me lo jelaron de ese abajo, aproximadamente la altura de mi cadera, por la zona donde lo sentí, ni primera reacción fue pensar que alguien me había agarrado, volté inmediatamente, pero no había nadie, miré a mi lado, mire detrás de mi, no había nadie cerca, mis compañeras se dieron cuenta que estaba viendo para todos lados y me dijeron que la niña ya estaba jugando conmigo, y aun sintiendo eso comunidad, yo todavía no terminaba de creerlo 100%, el viernes esa misma semana estaba trabajando con Sam en el área despulpado, pati, anne y yak y me llamaron para mostrarme fruta que acababa de llegar, y enseñarme que debía hacer cuando recibíamos esa materia prima, de que sola Sam durante un momento, aunque realmente no estaba lejos, la fabricera bastante abierta, las áreas estaban comunicadas y de estos donde nos encontrabamos podíamos ver prácticamente el lugar donde ella seguía trabajando, mientras yo estaba con mis otras compañeras, no sé por qué volteamos hacia donde está Sam, y vimos algo, en la parte de atrás había varios cepillos que utilizábamos para limpiar la tolva y la despulpadora, estaban colgados juntos, pero uno de ellos, un cepillo rojo, se estaba moviendo de un lado a otro como un péndulo, los demás estaban completamente quietos, ese cepillo se movía bastante, de manera constante, no había aire, tampoco había nadie en esa zona, y para llegar allí necesariamente tenían que pasar por donde estábamos nosotras, mis compañeras comenzaron a llamarla a Sam tratando de no espantarla, oye ven tantito, ven a ver esto, pero Sam estaba atariada porque teníamos muchísimo trabajo, y no secía que esperáramos, yo ya vea visto el cepillo y parece momento, si estaba empezando a creer que ahí estaba pasando algo muy extraño, así que sin pensarlo fui por ella, no no ven, ven por favor en serio, le dije, cuando finalmente llegó lo mostramos el cepillo, todos nos quedamos viendo que ella porque Sam sabía perfectamente que nadie había estado en esa parte mientras ella trabajaba, y el cepillo estaba moviéndose durante todo ese tiempo, ahí fue cuando empezó a aceptar que quizá, realmente había algo en la fábrica, no sabía si era una niña o que podía ser, pero hasta ese momento tampoco parecía algo crecibo, todo lo que así asesentía más como una travesura, como si quisiera llamar nuestra atención o jugar, y entonces se me ocurrió algo, como trabajábamos haciendo mermeladas y también manejábamos chocolate, yo empecé a decirle a eso, a lo que fuera que, que jugáramos chocolate, para quienes no conozcan este juego, chocolate es un juego de palmadas que muchos jugábamos de niños, vas diciendo las sílabas de chocolate, chocolate, chocolate, hasta formarla palabra chocolate, yo empecé a hacerlo como una forma de jugar con ella, a veces incluso plaudilla con las manos, como si realmente hubiera alguien frente a mí, y comenzó a pasar algo bien raro, cuando yo jugaba chocolate, la actividad se detenía, si estaba ocurriendo algo extraño dejaba de suceder, mis compañeras se dieron cuenta y después, cuando comenzaba alguna de esas cosas, ellas mismas de 100, llavete jugar con monse mejor, y entonces yo empezaba con el chocolate, jugando literalmente el aire y sacarmaba todo, después de aquella primera madrugada en el comedor, nunca volvié a ver directamente a la niña, para ese momento yo pensaba que simplemente era una presencia que hacia pequeñas travesuras y que por alguna razón, me había tomado a mí como su compañera de juegos, y claro, también estaba el detalle de la ubicación de la fábrica, estábamos justo frente al panteón civil de San Nicolás Tolentino, yo no puedo asegurar que eso tuviera algo que ver, pero después a lo que habíamos vivido era difícil no pensarlo, con el paso del tiempo, Sami yo nos quedamos trabajando juntas en el área de desvolpado, los ingenieros del turno nocturno habían establecido que a mitad de este, teníamos que sacar la basura, y las cubetas donde se vacía van diferentes productos, para mantener las áreas limpias, y que el siguiente turno pudiera comenzar con todo en orden, una noche la ingeniera Jaquelín y el ingeniero Jovarino sindicaron a Sam y a mí que sacáramos la basura, y las cubetas antes de salir a comer, para entonces nuestro horario había cambiado, y comíamos aproximadamente entre las 3, 40 y las 4 de la mañana, recuerdo que recogimos todo y lo que damos en un carrito cuadrado, relativamente grande, que utilizábamos para transportar la basura, salimos por el área de la almacén, llegamos al estacionamiento, pasamos por la queseta de vigilancia, y caminamos hacia la parte de la entera de la fábrica, lo que estaba pegada a la venida y frente al pantheon, ahí se encontraba el área de cubetas, un espacio que no estaba completamente echado y estaba delimitado por una cerca verde, mientras nos acercábamos, vimos que las chicas que trabajaban ahí estaban en el comedor, ellas tenían un horario diferente al nuestro, y en ese momento les tocaba comer, cuando comenzamos a meter el carrito escuchamos ruido, se decía que alguien estaba lavando cubetas, al principio no nos pareció extraño porque precisamente ahí era donde las lavaban, lo que nos llamó la atención fue que parecía que una de las compañeras, se había quedado trabajando sola, cuando se suponía que todas las chicas de esa área salían juntas a comer, Sam y yo le dijimos buenas noches, pero nadie respondió y el ruido continuó, volvimos a decir buenas noches, más que nada por educación y para no asustar a quien estuviera allí, también queríamos preguntarle dónde podíamos dejar los cubetas sucias para no mezclarlas con las blancas que ya estaban limpias, pero justo cuando nos íbamos a somar, el ruido se detuvo, entramos al cuarto donde secía el afado y no había nadie, nos quedamos desconcertadas, pero tampoco hicimos demasiado caso, solo dijimos que pues quien sabe, ¿no? y seguimos trabajando, evidentemente intentando no seguir pensando en que nos estaban asustando de nueva cuenta, comenzamos a bajar los cubetas y como damos el cartón y el plástico para que no se desborda el carrito, todo eso teníamos que llevarlo hasta un cuarto que estaba al fondo, donde cada recido se depositaba en su lugar, plástico, orgánicos y cartón, nos mentimos con todo el material y mientras estábamos acomodándolo, las luces comenzaron a parpadear, Sam me volvió a ver, ella ya me había dicho que era bastante miedosa, así que traté de tranquilizarla, no te preocupes, si se avala el lucho trago mi celular, prendemos la lámpara ella, no te voy a dejar, no me voy a ir corriendo, le dije, de hecho antes de llegar habíamos estado bormiando y Sam me preguntó si ya había visto que ahora era, le dije que no, sacó su celular, me enseñó la pantalla y me dijo, en la estrés de la mañana, me dijo, e hizo una expresión como de "búbú" para asustarme y las dos no reían.
Terminamos a comodarlo recidos y salimos. Fue entonces cuando escuchamos otro ruido. Como si alguien no hubiera movido una pila grande de cubetas, pensamos que quizá alguna de las chicas ya había regresado de comer y fuimos a revisar también para saludarla, pero otra vez no había nadie. Yo tomé el carrito de un lado y Samsung se colocó en la parte de ese donde se empujaba. El corredor era bastante estrecho, apenas que había el carrito, y teníamos que enmaniobrarlo con cuidado para no golpearlo ni dejar lo torado. Samsung me dijo, lo es aquel hasta el pasillito para poder sacando las cosas. Yo le dije que sí, comenzamos a moverlo. Y entonces escuchamos un lamento. Era un lamento descarrador, parecido al llanto de un mujer que estuviera sufriendo por una pérdida o sintiendo un dolor muy fuerte, y se escuchó extremadamente fuerte. Samsung salió corriéndose al comedor. Literal me dejó ahí. Yo intenté mover el carrito para salir detrás de ella, pero se había atorado, no podía moverlo sola, y tampoco podía saltar la pila de cubetas ni bajarlas por mi cuenta. Así que me quedé ahí. Fue entonces cuando sentí algo detrás de mí. Primero fue esa sensación de que había alguien. Después sentí un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo. Se me hizo la piel y les palas, me puso completamente helada. Yo seguía sin poder salir. Las chicas del área de cubetas estaban en el comedor, y habían escuchado el escándalo. Como sabían que Sam y yo habíamos entrado juntas con el carrito, pensaron que quizás me había ocurrido algo y que la que había acritado era yo, pero yo no había acritado. Sam llegó corriendo con ella si les pedió ayuda, les decía que tenían que ir por mí, que me ayudaron a sacar el carrito y a sacarme de ahí. El lamento había sido tan fuerte que incluso Daniel, el guardia de seguridad que estaba en la caseta, salió para ver que había pasado. También aparecieron la ingeniera ya que le ingeniero Giovanni, que justamente iban hacia esa zona para avisarles a las chicas, que su horario de comida había terminado, que ahora nos tocaba salir a nosotros. De repente había un montón de gente afuera tratando de asegurarse de que yo estuviera bien y yo solamente repetía "Yo no grité, yo no grité". Mientras quitaban el carrito para poder sacarme yo estaba paralizada, no sabía que había sido aquello. Una mujer, una presencia, la llorone, una bruja, no tenía idea. Lo único que sabía era que había escuchado ese lamento cuando me encontraba solo en esa zona y que había sonado literalmente detrás de mí. Y por todas esas historias que conocemos sobre la llorona, yo no quise riscarme hacer absolutamente nada. Me quedé quieta, incluso cerrar los ojos, no lo sabría hasta que comiencié a escuchar las voces de mis compañeros acercándose. Después me lletaron a salir y les contamos lo que había sucedido. A raíz ya que ellos tomó una decisión dentro de la fábrica, cambiaron los usuarios de comida. Ya nadie podía salir a comeros a que residuos entre las tres y las cuatro de la mañana, unos tenían que hacerlo antes de las tres y los demás después de las cuatro. Además, en esa área había camas de seguridad. Jules pedía a los ingenieros que me permitieran revisar las creaciones o que por lo menos me fijaran si las cámaras habían captado algo esta noche, pero se negaron por políticas de la empresa. Así que nunca pude saber si realmente se vio algo, si algo se quedó grabado. Pasó el tiempo y las cosas relacionadas con la niña siguieron ocurriendo, aunque ya no con tanta frecuencia, también comenzaron a contarnos otras cosas que habían sucedido ahí. Daniel, el guardia por ejemplo, nos dijo que durante sus rondines había escuchado cosas y que incluso había llegado a ver a la niña, y a un hombre. De hecho una vez, Sam y yo íbamos juntas hacia el comedor y al salir por la puerta que daba el estacionamiento vimos un reflejo. En esa parte había muy poca iluminación, prácticamente sólo llegaba la luz del pasillo anterior, mientras caminábamos creemos que detrás de nosotros venía uno de nuestros compañeros. Y había dos muchachos que destacaban porque eran muy altos y pensamos que era alguno de ellos. Nos volteamos para saludarlo, pero no había nadie. Lo que habíamos alcanzado a haber reflejado pareció una persona usando el mismo uniforme que nosotros, completamente blanco. Y en ese momento recordamos lo que Daniel nos había contado sobre, sobre una presencia masculina que él había visto durante sus rondines. No sabíamos ir lo mismo, pero nos quedamos con esa duda. Llegaron los primeros días de octubre, ya estamos en temporada alta y los horarios habían cambiado otra vez, así que hombres y mujeres podíamos salir a comer después del 4 de la mañana. Una madrugada aproximadamente a esa hora, Sam, pati, Ana, Jackie y yo, íbamos regresándose a la fábrica después de comer. En el estacionamiento había un trailer y, a un costado, un árbol grande y muy frondoso, pati te pronto preguntó. Oigan, ¿qué es eso del árbol? Yo sinceramente no tengo muy buena vista, pero a todas no te ocurrió la velocidad y comenzamos a cercarnos para intentar distinguir que era. Estamos cerca de la entrada y salido de la fábrica por la zona de las oficinas. Y entonces alcanzamos a verlo. Comunidad parece el dorso de una persona. También se distinguían los brazos y la cara, aunque no podíamos verla completamente porque estaba escondida entre el árbol como gasapada. Era una figura manoide definitivamente. Parecía humano, pues, su piel parecía tener un color natural, pero se veía muy arrucada. No alcanzamos a distinguir bien los detalles porque estaba escondida y además eran aproximadamente las cuatro de la mañana. Todavía estaba oscuro. Pati dijo que era una bruja. Por curiosidad yo me acerqué con ella. Comenzamos a cruzar parte de la estacionamiento mientras Ana y Sam corrieron hacia dentro. Ya que iba a avisar el ingeniero Giovanni, también estaba un compañero llamado Javier a quien le decíamos señor Coco. Javier había sido militar y eran de esas personas que no se dejaban llevar fácilmente por este tipo de cosas. Pati, yo seguimos acercándonos. Entonces ella comenzó a gritar la groserías aquella cosa. Me dijo también que lo hiciera, que se le gritaba haría que se fuera. En eso salió Daniel, el guardia de seguridad. Al escuchar los gritos pensó que nosotros nos estábamos peleando hasta que le explicamos por qué estamos gritando groserías. Comenzaron a acercarse más personas y aquella criatura se escondió. Lo único que alcanzamos a ver fue que una parte del árbol comenzó a moverse. Una rana se está arriba, como si esa cosa hubiera subido por ahí. El resto del árbol permanecía quieto. No había viento, no estaba yo viento. Era una madrugada fresca y nada más. Entonces algunos comenzaron a decirnos que probablemente se trataba de una bruja. Javier también nos confirmó que por esa zona ya se habían llegado a ver muchas cosas así. Después de todo lo que viví trabajando ahí, empezó a preguntarme si realmente existía alguna relación con el lugar. Y es que como les digo, la fábrica está justo frente al pantheon civil y cerca del cerro de la estrella. Y eso siempre me llamó mucho la atención. Usted sabe en comunidad que el cerro de la estrella es un lugar con muchas historias, varias de las cuales ya se han contado aquí en relatos a la noche. Daniel ya no se había contado lo que escuchaba durante sus rondines, que había llegado a ver tanto a la niña como que el hombre. También nos hablaron de volas de fuego que algunas personas decían haber visto alrededor, especialmente durante octubre noviembre. Finalmente todos teníamos una historia ahí. Yo no puedo asegurar que eran esas cosas, tampoco puedo decir que absolutamente todo lo que vimos haya sido paranormal, pero fueron cosas que les juro, que viví, que vivimos todos trabajando ahí.
¿Quién sabe si los trabajadores actuales pasen por las mismas experiencias? Aurel ya le equipo. Gracias por leer mi historia y por prestarles su voz a este relato. Si es que en algún momento llegan a narrarlo. Un saludo y un calido abrazo para toda la familia de relatos. Y especialmente para mis amigas, Samantha, Jacqueline, Patricia y Anaí. Mi querida comunidad perdonen, pero tengo que volver a decirlo. El 15 de septiembre sale la venta, mi segundo libro "Muestro muerte escondida". A todos los que lo han comprado en preventa con el enlace que les deje en la descripción. Ese día o el siguiente te va a estarle llegando. Es muy rápido el envío de Amazon, pero también ya estará disponible en sus librerías aburitas en línea. Tardará una semana se va a empezar a llegar a librerías físicas de todo el país, pero ustedes estén pendientes. Y por favor, la primera persona que lo lea, déjeme saber si le gustó más que el primero. Yo espero que así será. Les recuerdo que el México vienen muchas fiestas, donde regularmente usamos mucha pirotecnia, pero recuerdan que es peligroso, que es ilegal en muchas partes. Y que genera cosas muy feas como que los perritos y que muchos animales sufran mucho, que muchos se pierdan, que muchos nunca más vuelvan a encontrar a su familia o que están atropellados. Entonces, solamente les dejo el recordatorio de que a veces está además troner coetes, que es algo que dura un segundo, pero que puede cambiarles la vida para mal. Así que, ustedes saben, yo por mi parte nunca, nunca utilizo pirotecnia. Pero bueno, continuamos con una historia más. Esta noche, y los quiero mucho. Hola, Oriel. Mi nombre es Oriana y soy de La Paz, Bolivia. Quiero contarles algo que me ocurrió el último jueves por la madrugada. Una noche en que estaba durmiendo con total normalidad. En algún momento me desperté. Y cuando miré la hora, vi que eran las tres con cinco de la mañana. Me levanté para ir al baño sin pensarlo. La verdad es que en ese momento no estaba pensando en historias a terror, ni nada paranormal, ni había tenido una pesadilla. Pero cuando regresé a la habitación y volví a ver la hora, que hay en cuenta de que era esa hora de la madrugada. Y ahí sí, empecé a sugestionarme. Pense en todas esas historias que haban de despertarse esas horas. Así que decidí acostarme a través y ponerme a ver videos. Mientras estaba con el celular, comence a escuchar algunos sonidos dentro de mi habitación. Como si se movieran cosas, pero muy suavemente. Eso me susto todavía más. Aunque después de varios minutos me volvié a dar sueño. También empecé a pensar en algo que huría el suele decir al final de algunos relatos. Tú puedes ser el próximo protagonista de relatos a la noche. No sé por qué, pero esa frase empezó a darme vueltas en la cabeza. Decidí dejar encendida mi lámpara. Me dio la vuelta dándole la espalda de la luz para que no me molestara. Seré los ojos y trate de relajarme. Pasaron unos minutos, hasta que escuchó una voz que reconocí inmediatamente. Bienvenidos, comunidad, una vez más a relatos a la noche. Abri los ojos completamente asustada y había una persona sentada en mi cama. Era un hombre conlentes, barba y una chaqueta amarilla y hay algo que me parece muy extraño. En ese momento yo nunca había visto el rostro de Oriel, solamente conocía su voz por escuchar sus relatos. Sin embargo, al escuchar esa voz, al ver esa persona frente a mi. Lo primero que hice por alguna razón fue preguntarle, ¿tú eres el de relatos a la noche? Sí, me respondió. Entonces elevó a mi cama y me dijo, pero los relatos no se escuchan con la luz encendida. En ese momento, desconectó unas luces que yo tenía conectadas y después se dirigió detrás de mi para pagar mi lámpara. Ay, sentí muchísimo miedo. Lo último que quería era quedarme completamente oscuras y tampoco quería voltear para ver que estaba haciendo, solamente alcanzé a percibir por el rabillo del ojo una silueta negra parada detrás de mi. Se veía muy alta, cada vez más alta y delicada. Ya no pareció una persona, comencé a rezar el padre nuestro. Mientras lo así escuché que aquello comenzó a reírse muy bajito, como no queriendo que me diera cuenta. Yo estaba cerrada, pero en mi cabeza solamente repetía, Dios está conmigo. Mientras él esté conmigo, nada pueda hacerme daño. Ser los ojos con todas mis fuerzas y seguir repetiéndolo. Yo no me trevía abrir los ojos, solamente repetía, Dios está conmigo, Dios está conmigo, Dios está conmigo, hasta que, en algún momento, sentí que todo volvió a la normalidad. No se explicarlo mejor, simplemente deje de sentir que aquello estaba ahí, abrir los ojos lentamente y miré de reojo. Ya no fue a nadie. Agregé mi celular para ver la hora, eran las tres veinticinco de la mañana. Después de eso no ocurrió nada más, simplemente me quedé dormida. Todavía no sé que fue lo que vía que llamaba drogada, si fue paralisis del sueño, o si de verdad algún ente se aprovechó de lo que yo escucho, para intentar engañarme, asustarme. Muchas gracias por leer, Gabriel. Espero que algún día puedas contar este relato y si llegas a hacerlo también quería agradecerte por acompañarme todas las mañanas antes de ir a la universidad. Un saludo para ti y para toda esta comunidad, para toda esta familia. Que tengan muy buenas noches. Y recuerden que los relatos no se escuchan con la luz encendida.
Podcast Summary
Key Points:
En una fábrica de mermeladas en Ciudad de México, una trabajadora reporta experiencias paranormales que comenzaron con la aparición de una niña de cabello largo y negro que se asomó por una pared.
Durante el trabajo, se registran fenómenos como música estrafalaria, un cepillo rojo que movía constantemente sin causa aparente, y un lamento desgarrador que escucharon al salir a recoger basura.
Una presencia humana o una "llorona" fue vista en una zona de la fábrica, con un rostro arrugado y ojos que parecían reírse, mientras se escuchaban ruidos de huesos rompiéndose bajo la cama.
Otros trabajadores reportan haber visto reflejos de figuras humanas, una persona en un árbol o un hombre, lo que genera sospechas de presencias misteriosas en el lugar.
La proximidad de la fábrica al Panteón Civil de San Nicolás Tolentino y el cerro de la estrella, un lugar con historia paranormal, refuerza la sensación de que el entorno está cargado de energías no naturales.
Aunque no se confirmó visualmente con cámaras, todos los trabajadores aseguran haber vivido experiencias vívidas que no pueden explicarse lógicamente.
Algunas narrativas incluyen el miedo de que los trabajadores actuales también enfrenten estas presencias, especialmente en momentos de oscuridad o al amanecer.
La historia concluye destacando que no hay pruebas definitivas, pero las experiencias colectivas son tan intensas que parecen formar una realidad compartida.
Summary:
En una fábrica de mermeladas ubicada frente al Panteón Civil de San Nicolás Tolentino, una trabajadora narra una serie de experiencias paranormales que comenzaron con la aparición de una persona de estatura baja, cabello largo y negro, que se asomó por una pared. A lo largo de su turno nocturno, observó fenómenos como un cepillo rojo que se movía sin causa aparente, música estrafalaria y un lamento desgarrador que escucharon al recoger basura. También reportaron un reflejo de una figura humana en un árbol y presencias de una "llorona" con rostro arrugado y reírse.
La cercanía del lugar con el cerro de la estrella, un sitio conocido por sus historias místicas, intensifica los miedos. Aunque no hay evidencia visual oficial, todos los trabajadores coinciden en que vivieron eventos inquietantes que no pueden explicarse de forma lógica. La narrativa sugiere que estas experiencias podrían afectar a los trabajadores actuales, especialmente en momentos de oscuridad.
A pesar de la falta de pruebas concluyentes, las descripciones colectivas generan una sensación de presencia misteriosa y persistente en la fábrica, profundizando en el tema del entorno sobrenatural.
FAQs
Vio a una persona de estatura baja, con cabello largo, completamente lazo y negro, que se asomó por detrás de una pared y luego se escondió. Esta experiencia fue una de las primeras señales de que la fábrica podía tener presencias extrañas.
La persona era baja, con cabello largo, negro y lacio, y se asomó rápidamente antes de desaparecer. Aunque inicialmente se pensó que era una broma, las experiencias posteriores confirmaron que algo extraño ocurría en la fábrica.
Al mover el carrito, escucharon un lamento fuerte y doloroso, como si alguien estuviera sufriendo. La presencia se escondió, y el ruido desapareció, lo que dejó a las trabajadoras desconcertadas y preocupadas.
Vieron un cepillo rojo que se movía de un lado a otro como un péndulo, mientras todos los demás estaban quietos. Este comportamiento no tenía explicación lógica y fue uno de los primeros signos de algo inusual en la fábrica.
Por las experiencias paranormales que se reportaron, como el lamento constante y la presencia de figuras, se decidieron cambiar los horarios para evitar que los trabajadores estuvieran expuestos a esas situaciones durante las madrugadas.
Vieron una figura humana, parecida a una persona, escondida en un árbol, con brazos y cara visibles. La figura fue descrita como maniobrada, y algunos creían que era una bruja, especialmente por el contexto de la ubicación frente al Panteón Civil.
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