Go back

La clase que no escogiste

5m 51s

La clase que no escogiste

La enseñanza de William Arana destaca que, aunque muchas veces la vida nos lleva a situaciones difíciles sin que las elijamos, estas experiencias no son inútiles. El dolor, aunque no agradable, puede ser una escuela profunda en la que Dios forma al creyente. A través del Salmo 119:71, se explica que el sufrimiento puede ser un medio para entender mejor su palabra y su voluntad. El mensaje no es amar el dolor, sino que no permita que sea inútil, y que Dios use cada prueba para enseñarnos, reorganizar nuestras prioridades y profundizar en nuestra relación con Él. El verdadero crecimiento no se mide en la ausencia de dolor, sino en la transformación que experimentamos al pasar por él. La oración, la palabra de Dios y la prueba trabajan juntas para formar al creyente. El llamado es no salir de una prueba diciendo "sobreviví", sino "aprendí, maduré, cambié y conocí a Dios". Esta reflexión invita a los oyentes a aceptar con fe que, aunque las circunstancias sean difíciles, pueden convertirse en enseñanzas esenciales. Finalmente, se pide a Dios que abra los ojos para ver lo que está formando en cada persona, y que, al final, la fe se fortalezca en una comprensión más profunda y personal de su presencia.

Transcription

847 Words, 4803 Characters

Spanish
En bendición, en oración y en victoria me levanto hoy con la palabra del Señor, la dosis diaria. Con William Arana Hay escuelas a las que uno decide entrar, instituciones educativas, por decir, quiero aprender inglés, entonces voy a inscribirme, voy a empezar a aprender en tal parte, o sobre cocina, sobre, no sé, cualquier institución en la cual uno quiera o decida entrar. Pero hay otras escuelas que la vida nos lleva sin preguntarnos si queremos entrar o no, porque ¿quién se matricula voluntariamente en la escuela del dolor? Nadie. Nadie dice quiero aprender a perder, o quiero enfermarme para crecer, o quiero que me decepcionen para madurar, o quiero atravesar una noche difícil para conocer más a Dios. No, porque si pudiéramos escoger, probablemente elegiríamos aprender sin lágrimas. Pero hay algo que he descubierto, y es que Dios puede convertir aquello que nunca escogimos en un salón de clases. Y lo leí una vez en un texto que tuve en mis manos de Martín Lutero, que hablaba de tres cosas que forman profundamente al creyente, la palabra de Dios, la oración y la prueba. Y me pareció muy interesante. La palabra de Dios nos muestra quién es Dios, ¿verdad? La oración nos lleva a hablar con Dios. Pero hay momentos en que la prueba hace que aquello que leíste y aquello que oraste se vuelva real en tu vida. Por eso hay una declaración en la Biblia que parece difícil de entender, pero que es una realidad. Dice el Salmo 119.71 Bueno me es haber sido humillado para que aprenda tus estatutos. En una versión más reciente, más actual, que es la nueva traducción viviente, dice estuvo bien que me hicieras sufrir porque así entendí tus enseñanzas. Es decir, así aprendí. El salmista entendió que su aflicción había tenido algo que enseñarle. No dijo que la humillación fue agradable. Tampoco dijo que no hubiera llorado. No llamó bueno al dolor. Lo que está diciendo palabras más palabras menos es que allí aprendió algo que antes no sabía. Y quizá esta dosis es para alguien que hoy se está preguntando cuándo voy a salir de esto. Además de preguntarle a Dios cuándo vamos a salir, deberíamos preguntarle Señor, ¿qué quieres enseñarme mientras estoy aquí? Porque podemos salir de una prueba aliviados, pero también podemos salir de una prueba aliviados. Podremos salir transformados porque definitivamente hay dolores que nos enseñan a poner límites, silencios que que nos enseñan a escuchar o pérdidas que reorganizan nuestras prioridades, puertas cerradas que te van a obligar a revisar hacia dónde estabas caminando o momentos donde no puedes apoyarte en nada de lo que antes te sostenías y descubres cuánto necesitas a Dios. Escucha muy bien esto. No todo lo que te duele viene de Dios, pero Dios puede enseñarte a unirte a Dios. Y eso cambia la pregunta. Ya no es solamente Dios, ¿por qué me está pasando esto? Ahora también es Dios, que no quiero perderme de lo que me estás formando en mí mientras atravieso esto. Y tal vez podemos estar en el horno o puedes estar atravesando un desierto o tal vez estás viviendo una temporada que jamás hubieras escogido. Pero no declares perdido este tiempo porque el dolor puede ser un pésimo lugar para vivir, pero puede convertirse en un extraordinario. El dolor puede ser un pésimo lugar para aprender y un día saldrás de esta temporada y mi oración es que no salgas simplemente diciendo sobreviví, sino que puedas decir aprendí, maduré, cambié y conocí a Dios de una manera que antes no lo conocía. Porque definitivamente algunas clases de la escuela de Dios no tienen pupitres, tienen lágrimas. Y por eso hoy yo quiero orar y decirle Señor, no te pedimos que nos enseñes a amar el dolor. Te pedimos que no permitas que nuestro dolor sea inútil, que este proceso no sea inútil. Y si estamos atravesando una temporada difícil, Señor te pido que abras nuestros ojos para entender lo que quieres formar en nosotros. Dile conmigo, dile Señor, llévame a tu palabra, enséñame a buscarte en oración, a darte ese corazón dispuesto a aprender. Sí, aquí está mi corazón para que tú me enseñes, amado Dios. Y cuando esta temporada termine, permíteme salir más cerca de ti, más maduro, más sensible y con una fe que ya no solamente habla de ti, sino que pueda decir: Ahora te conozco de una manera diferente, en el nombre poderoso de Jesús. Amén. Te mando un abrazo y le pido a Dios te bendiga. Él me levantó otra vez, otra vez, otra vez, cuando yo no podía, Él pudo por mí. Él me levantó otra vez, otra vez, otra vez, yo lloraba en el suelo y Él vino por mí. No me dejó, no me soltó, cuando todos se fueron, Jesús se quedó. Él me levantó otra vez, otra vez, otra vez, y si hoy estoy de pie, es porque Él me levantó. La Dosis Diaria con William Arana. Tu alimento para el alma. Vívela y compártela. Somos Roca Estéreo. CC por Antarctica Films Argentina

Podcast Summary

Key Points:

  1. La vida a veces nos lleva a escuelas del dolor sin que lo elijamos, como si tuviéramos que aprender a sufrir para crecer.
  2. Dios puede transformar experiencias difíciles en clases valiosas que forman al creyente, como enseña el Salmo 119:71.
  3. Aunque el dolor no es agradable, puede enseñarnos a poner límites, escuchar, reorganizar nuestras prioridades y acercarnos a Dios.
  4. La prueba no solo es una prueba de sufrimiento, sino una oportunidad para aprender y madurar en la presencia de Dios.
  5. No todo lo que nos duele viene de Dios, pero Dios puede usar el dolor para formarnos y unirnos a Él.
  6. En lugar de preguntar "¿por qué me pasa esto?", podemos pedir "¿qué me quieres enseñar en este proceso?".
  7. La verdadera salida de una prueba no es solo sobrevivir, sino aprender, madurar y conocer a Dios de manera transformadora.
  8. El dolor puede convertirse en un espacio de formación donde la oración, la palabra y la prueba se unen para edificar el alma.

Summary:

La enseñanza de William Arana destaca que, aunque muchas veces la vida nos lleva a situaciones difíciles sin que las elijamos, estas experiencias no son inútiles. El dolor, aunque no agradable, puede ser una escuela profunda en la que Dios forma al creyente. A través del Salmo 119:71, se explica que el sufrimiento puede ser un medio para entender mejor su palabra y su voluntad.

El mensaje no es amar el dolor, sino que no permita que sea inútil, y que Dios use cada prueba para enseñarnos, reorganizar nuestras prioridades y profundizar en nuestra relación con Él. El verdadero crecimiento no se mide en la ausencia de dolor, sino en la transformación que experimentamos al pasar por él. La oración, la palabra de Dios y la prueba trabajan juntas para formar al creyente.

El llamado es no salir de una prueba diciendo "sobreviví", sino "aprendí, maduré, cambié y conocí a Dios". Esta reflexión invita a los oyentes a aceptar con fe que, aunque las circunstancias sean difíciles, pueden convertirse en enseñanzas esenciales. Finalmente, se pide a Dios que abra los ojos para ver lo que está formando en cada persona, y que, al final, la fe se fortalezca en una comprensión más profunda y personal de su presencia.

FAQs

Porque momentos de dolor o aflicción pueden enseñarnos lecciones que no aprendemos en condiciones de paz. La Biblia muestra que la humillación puede ser un medio para entender mejor a Dios y sus enseñanzas.

Aunque el dolor es difícil, puede reorganizar nuestras prioridades, nos enseña a escuchar, a poner límites y a depender de Dios de manera más profunda y auténtica.

Significa que, aunque no escogamos el dolor, Dios puede usarlo para moldearnos y formarnos espiritualmente, enseñándonos aspectos que antes no conocíamos.

El dolor no es agradable ni deseable, pero puede tener un propósito espiritual: enseñarnos a crecer, madurar y a conocer a Dios de forma más profunda.

Puedes orar pidiendo a Dios que te muestre lo que quiere formarte en ti, dejando de preguntar solo por qué te está pasando algo y centrándote en lo que aprendes.

No, la escuela de Dios no tiene pupitres; tiene lágrimas, silencios, pérdidas y momentos de dolor que son necesarios para el verdadero aprendizaje espiritual.

Chat with AI

Loading...

Pro features

Go deeper with this episode

Unlock creator-grade tools that turn any transcript into show notes and subtitle files.