La Argentina enfrenta un profundo desafío económico y educativo debido a la "enfermedad holandesa", en la que el crecimiento de sectores productivos como la explotación de recursos naturales genera divisas y aprecia el tipo de cambio, afectando negativamente a sectores de baja productividad. Esta situación se refuerza por una baja productividad en comparación con países como Australia o Corea del Sur, donde el PBI per cápita es significativamente más alto. El sistema educativo argentino muestra un desequilibrio crítico: produce excesivamente abogados y psicólogos, mientras que la formación en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) es escasa. El 86% de los estudiantes de quinto y sexto año de secundaria alcanzan niveles satisfactorios en matemáticas, pero esta base insuficiente limita la elección de carreras científicas. Para resolverlo, se requiere una estrategia nacional que incluya la enseñanza matemática desde la infancia, la desmasculinización de carreras técnicas, y políticas de becas que incentiven estas áreas. La historia de Argentina y Australia demuestra que, a pesar de condiciones iniciales similares, el país perdió su rumbo por crisis políticas y económicas recurrentes. La solución no puede ser fragmentaria: debe integrar educación, salud, innovación y economía para transformar la potencialidad humana y natural en un modelo de desarrollo sostenible y competitivo global.
Esto es y ahora que un podcast de Fundación ACBC para explorar el fascinante cruce entre
la inteligencia artificial, la educación y los negocios.
Conversamos con expertos emprendedores y educadores para desentrañar tendencias, aplicaciones
prácticas y el impacto de esta tecnología que ya está moldeando nuestro futuro.
Aquí hacemos ahora con este presente que nos desafía y nos inspira.
Acompañanos a descubrirlo juntos.
Mi nombre es Natalia Zakarias y hoy recibimos a Marcelo Rabosi, y ahora qué?
Marcelo Rabosi es doctor en educación por la Universidad Estatal de New York, Albany.
Actualmente se desempeña como profesor de dedicaciones exclusivas en el área de educación
de la Escuela de Gobierno, de la Universidad Torquato de Tela, área que fundó hace 25 años,
así que felicitaciones, Marcelo, lo invitamos a sumarse a esta conversación, precisamente
para hablar de competitividad global y de formación de capital humano.
Y él me adelantó algo sobre una enfermedad.
Vamos a hablar de salud, Marcelo.
En qué situación está la Argentina hoy en términos de modelo productivo, Marcelo?
Bueno, muchas gracias, Natalia, Nati, por la invitación.
Estoy encantado de poder compartir contigo temas que nos atraviesan como país, como sociedad,
y que nos interesan ambos, ¿no?
Porque hacen al futuro y el presente del país.
Es cierto, nombramos capital humano como concepto, y eso, inclusive, no solamente la formación
de las personas, es decir, lo saber en las competencias y los conocimientos que incorporan,
sino que también el tema salud es muy importante, o sea, un trabajador, una persona con problemas
de salud es mucho menos productiva, va a faltar más al lugar de trabajo, por lo tanto,
van unidas, van unidas o van unidos los conceptos de salud y educación.
Pero en este caso, hablamos de enfermedad olandesa, que es otro concepto que está reñido
o atravesado por la economía, ¿qué significa la enfermedad olandesa y por qué la traemos
acá a la conversación?
La enfermedad olandesa es una particularidad que se genera en economías donde uno de los
sectores, supongamos una economía que tiene dos sectores, uno que es muy productivo y
uno que tiene una baja productividad, el que es muy productivo es muy competitivo y
tiene capacidad para no solamente prover el mercado local, sino para también para exportar.
Esa exportación genera divisas, o sea, ingresan dólares porque puede exportar, mientras
el otro sector que en general es más mercado internista que tiene menos capacidad competitiva
que abastece la demanda interna va a tener problemas, porque va a tener problemas, a medida
que la industria de punta, en el caso argentina lo que denominamos ahora el nuevo potosí,
o sea, el descubrimiento de vaca muerta, los yacimientos gasíferos por supuesto, también
el cobre, también el valle de catamarca con el litio va a ser muy competitivo, ya es
muy competitivo, va a generar muchísimas divisas, se van a duplicar las exportaciones, van
entrar dólares, es un plica que el tipo de cambio se va a apreciar, o sea, el peso va
a valer más en términos relativos al dólar, lo que va a encarecer los productos argentinos
a baratar los productos extranjeros, van a ingresar más productos extranjeros a la
Argentina y ese grupo de empresas que estaba enfocado al mercado interno en una economía
cerrada de baja productividad va a sufrir, cómo va a sufrir y posiblemente tendiendo
a desaparecer si no se reconviarte, entonces el gran desafío que puede enfrentar la
enfermea holandesa de la Argentina, el término viene porque en la holanda o los países
bajos de la décal 60 se encontraron yacimientos gasíferos, y eso generó una gran cantidad de
dólares lo que hizo que la moneda holandesa sea apreciada, se apreciase frente al dólar,
bueno, en Argentina está ocurriendo algo parecido y ya lo estamos viviendo si vos escuchas
a los industriales e inclusive los pequeños talleres que de confección, de ropa, calzado,
etcétera están sufriendo la importación y eso es producto, bueno, porque no estamos
logrando hacer competitivo ese sector de la economía versus el que es competitivo, como
puede ser la explotación de recursos naturales, el agro, etcétera.
¿Qué podemos hacer en la lógica que estás planteando, no?, ¿qué podemos hacer entonces
para reconvertir a los perfiles técnicos y profesionales? Es decir, podemos incorporar
una mirada estratégica de la formación del capital humano en términos de desarrollo
del país. Necesariamente tenemos que pensar la educación a partir de un modelo
de desarrollo, o sea para que estamos formando capital humano, para que estamos formando
graduados. Yo me voy a concentrar en el sector universitario que es el de mi especialidad.
Sin un plan estratégico, sin un plan de desarrollo es muy difícil diseñar un modelo de
educación superior. La Argentina ha perdido el rumbo desde hace muchas décadas. Yo creo
que el último plan integral de desarrollo se da durante el segundo gobierno del general
Perón, el plan king canal, un plan que comienza a abrirse al mundo a diferencia de lo que ocurría
en su primera etapa, que era mucho más mercado internista, pero ahí vio que había una necesidad
de abrirse al mundo. Es una especie de protodesarrollismo que después lo seguiría el gobierno
de Frontici. A partir de ahí, y sobre todo puntualmente a partir del golpe de estado en 1966,
con la noche de los bastones largos donde se desmantela el aparato científico y se expulsa
gran capital humano, o sea investigadores, científicos, docentes, paradójicamente
tildados de esquiaristas comunistas y terminaron recalando en los países más capitalistas
como Estados Unidos o gran bretaña. Pero tenemos esas paradujas ideológicas que no nos
dejan pensar más allá de una ideología betusta que hoy ya directamente, a pesar de que
aparentemente comienza a estar en boca, debería erradicarse en cuando uno está pensando
el país de una manera estratégica. Luego nos ocurren la deca el 70 y el golpe de Estado
cruel el 76, el famoso proceso de reorganización nacional y sus crueldades y bestialidades esa
es la palabra con lo que mejor lo podemos definir. Y ahí se comienza y tal vez un poquito
antes a través de lo que conoce como el Roderigazo en el año 1975, cuando se devalua
la moneda arriba del 100% y ahí hay una crisis financiera muy grande, el sistema pasa
a ser de productivo a especulación financiera. La especulación financiera es producto porque
es consecuencia, digamos, de los desordenes macroeconómicos que tiene la economía, o sea
es mucho más rentable, más rentable, especular con el dinero, la famosa bicicleta financiera
o como la llaman ahora, más precisamente el carreetrade, que producirá. La economía
argentina comienza a cerrarse para proteger las ciertas ineficiencias y desde esa época
hasta ahora el modelo ha sido de ese tipo. Con ciertos cambios, con ciertos baíbenes,
pero uno cuando ve la economía argentina es una especie de sinusoid de caídas pequeños
crecimiento caída, pero la tendencia siempre es hacia la baja. Si tomamos los
últimos 20 años, tenemos el PBI per cápita absolutamente planchado, digamos, en los mismos
niveles. Podría agregar y me gusta a mí hacer
un análisis comparativo. Déjame irme a principios del siglo XX, me gusta hacer un poco
de historia. Había dos países en particular que se definía como el futuro, y que tenían
condiciones de inicio o de despegue similares, que era australia y la argentina, porque tenían
un modelo productivo relativamente similar en el sentido de explotación de los recursos
naturales. Después, la argentina comienza a industrializarse, australia hoy en general
ha desarrollado más el sector servicios, pero en las condiciones de inicio eran relativamente
similares. La argentina crece y hasta mediados
de los 70, tenía un PBI per cápita y un nivel de producción de bienes sociales. Estoy
diciendo educación, salud, infraestructura, similar al promedio de un país europeo,
y que estaba íntimamente ligado a las métricas que definían australias.
Hoy Australia produce en términos de PBI por empleado, esto ha ajustado por lo que
los economistas de Nominam paría a poder de compra, que hacemos un dólar similar para
poder comparar la cantidad de bienes en unidades que se producen y servicios.
Hoy produce Australia 115 mil dólares de PBI por trabajador empleado, la Argentina
59 mil. O sea, ahí tenemos un gran camino por recorrer, caso de Corea del Sur.
Cuando sale de la guerra finales de los 50, tenía una tasa de alfabetismo alrededor
del 40%. Argentina era uno de los países que tenían un grado de alfabetización más
alto de América Latina y nuevamente comparable con estándares europeos.
En 1990 corremos en el tiempo Corea del Sur producía 34 mil dólares por año por trabajador
empleado, la Argentina 46 mil. Durante ese lapso desde el 90, hasta hoy la productividad
en Corea creció al 160% y nosotros 29%. O sea que hay un espacio enorme para poder
desarrollarnos y crecer. ¿Qué es lo que necesitamos ahí? Y es un poco lo que vos
nati planteabas, formar capital humano, pero antes de formar capital humano queremos definir.
Necesitamos un plan estratégico de hacia dónde tenemos que ir, cuáles son las ventajas
comparativas que tiene la Argentina. La Argentina tuvo una industria pesada,
una industria liviana, inclusive una industria desde lo artístico.
Yo recordaba un reportaje que le habían hecho a un periodista más que periodista
dor y pensador, que llamaba Hugo Guerrero Martinez, Perú a Noel. ¿Y qué decía cuando él era
chico? Esperaba todas las semanas, vivían Perú, que le llegara a la revista Vigiquen.
Cuando estuve estudiando en Estados Unidos, me pasó algo relativamente similar,
un chileo, esto es mediado del siglo XXI, 2004, 2005, y él me decía que él se formaba
entre otras cosas, leyía y aprendía a través del libro Gordo de PT. ¿Qué quiero decir con esto?
Que no solamente la Argentina exportaba o había avanzado en cuestiones tecnológicas,
pero sí aviones, tuvimos el primer subte de, no solamente América Latina,
el segundo, después de Nueva York, estamos hablando principios del siglo XX.
No solamente exportamos, sino también exportamos cultura, la industria cinematográfica.
¿Qué pasó con todo eso? Desapareció de golpe de la noche a la mañana.
Entonces por eso, digamos, si no tenemos en claro hacia dónde queremos ir,
es muy difícil pensar qué sistema educativo, por lo menos desde la educación
superior, vamos a necesitar. Pongo en juego ahí, marce dos cuestiones que me interesa
ni que sé que son tus obsesiones. Por un lado, a mí me llama especialmente la atención
una obsesión de Marcelo, que es cuántos abogados y cuántos psicólogos formamos
por día en Argentina, versus ciencias aplicadas. Y en ese sentido avanzar
para poder pensar en cuál es el rol del Estado en la formación de capital humano,
cómo incentivar y perfilar vocaciones, cuál es el rol de las políticas,
de las políticas educativas, el rol de las políticas de becas en la actualidad,
no solo en nuestro país, mirando hacia el resto del globo y tratando de aprender
cuál es el camino para no retroceder, pero sí sabiendo todo lo que Argentina pudo hacer
hacia dónde ir. Sí, es cierto, no es nada en contra de la profesión,
porque yo lo discutía con un amigo y me decía, vos recién nadie hablaba sobre los
abogados, ahora vamos a comentar cuál es la producción de abogados que tiene la Argentina.
Y me decía, pero ¿pero está planteando o digamos si estás comenzando
a la conversación desde la mirada que un abogado no produce riqueza?
Y digo, no, no es así, no es necesariamente si es de esa manera,
pero pensemos lo siguiente, pensemos lo siguiente.
La Argentina produce un abogado cada 30 minutos, o sea que al final del día
en 24 horas se hago bien la cuenta, vamos a tener casi 50 o 48, casi 50 abogados.
Si yo lo comparo con la producción de un físico, me toma dos días en producir
un físico, de acuerdo, o sea, cada 30 abogados producimos un físico,
un licenciado en física. A su vez, otra vez las de las profesiones que miro,
porque la Argentina tiene una gran traición sobre todo las grandes capitales,
¿no?, con el físico análisis. Claro.
Buenos Aires, Nueva York. Me acuerdo de las películas de Woody Allen donde siempre
está vinculado con alguna sesión de terapia.
La Argentina produce tres psicólogos por cada graduado en informática.
La misma cantidad de psicólogos que ingenieros dentro de las 20 ramas que tiene la ingeniería.
¿Qué implica esa particularidad?
Que estamos produciendo pocos graduados en lo que se conoce por las siglas en inglés STEM.
¿Qué eso significa? Ciencia, tecnología, la edad ingeniería y la M.D. Matemática.
Los países que más se han desarrollado y que más están creciendo
invierten fuertemente en la formación dentro de esas profesiones
y con sus variantes. Para que tengamos una idea, países que han crecido como Corea,
como China, que han crecido en las últimas dos décadas o tres décadas,
alrededor del 50, 55% de los grados están en esas áreas.
La Argentina, si bien está comenzando a crecer más o menos calculales
uno de cada cuatro, sería la mitad. Entonces, ¿qué es lo que está ocurriendo?
¿O qué es eso lo que le está poniendo cierto límite al crecimiento?
Porque creo que la formación de capital humano debe cumplir tres condiciones.
Una escantidad de capital humano. La Argentina está produciendo poca cantidad de capital humano.
A nivel terciario universitario. Por ejemplo, la mitad en relación a la población
que los países desarrollados. Si me comparo con Chile, también la mitad.
Ya no solamente estamos haciendo la comparación con los países desarrollados
industrializados, sino también con los de la región.
¿Cómo se puede solucionar ese problema? ¿Cuáles son pisos de solución?
Hoy estaba leyendo los resultados o estaba leyendo los resultados
de las pruebas a aprender en matemática de quinto y sexto año.
Y veía que él no recorda exactamente, creo que el 85 o 86% de los alumnos de quinto
y sexto año de secundaria nos llegan al nivel satisfactorio en matemática.
Las profesiones que yo recién vinculaba con STEM necesitan de una formación cuantitativa.
¿Qué se puede hacer para aumentar la cantidad de alumnos que tengan necesidad
que tengan ganas que encuentren el gusto por este tipo de carreras que tienen
una base cuantitativa muy grande? Comenzar a trabajar desde la infancia.
Es un trabajo que están haciendo algunos países como Israel.
Israel es el país del mundo que tiene la mayor inversión en ciencia
en términos de producto bruto interno. Es así como se mide.
Producto bruto interno es la riqueza que produce un país en un determinado periodo de tiempo.
6% de esa riqueza que produce la invierta en ciencia y tecnología.
La Argentina medio punto del producto para que tengamos una idea.
Eso por un lado. Entonces estimular el gusto con la necesidad
para jugar con las matemáticas, con los temas cuantitativos, los porcentajes,
las relaciones entre los distintos números.
¿Cómo aplicarlos? ¿Cómo utilizarlos en la vida de diaria?
lo segundo que es muy importante y esa es una de las
las soluciones que fue encontrando Corea del Sur,
que es el país que tiene la mayor cantidad de ingenieros y técnicos en sistema,
es desmasculinizar la profesión, incorporar mayor cantidad de mujeres
a estas profesiones que están masculinizadas.
Entonces, esa es otra alternativa para que tengamos una idea de cada 10 ingenieros
que gresan, ocho son varones, sería el inverso en psicología,
ocho mujeres cada dos varones o en la docencia pasa algo relativamente similar.
O sea, el sistema de becas, el sistema de becas es importante para estimular
y existen determinadas profesiones para que aumenten la demanda
por ese tipo de profesiones.
Sin embargo, yo soy un poco eséptico si no solucionás el problema en la formación matemática.
Residen habíamos dicho que el 86% prueba reciente de los alumnos de quinto y sexto año del secundario
nos llegan al nivel satisfactorio.
Si no solucionamos ese problema, va a ser muy difícil que la gente o los alumnos
potenciales alumnos al nivel universitario elijan,
porque se da lo que se denomina la teoría de la editación,
evito ingresar a una determinada carrera,
porque, bueno, desde lo más simple, no me coinciden los horarios,
la oferta no es cercana a casa,
pero también la dificultad para enfrentar.
Esta carrera tiene demasiados tópicos cuantitativos.
No, esto me va a requerir demasiado horas de estudio, yo no estoy preparado.
Entonces, sin solucionar ese problema de base,
por más que entreguemos mayor cantidad de becas, no vamos a solucionarlo.
Yo hice un pequeño estudio así muy preliminar
y no pude demostrar causalidad y correlación entre el rendimiento de los alumnos del secundario
en términos cuantitativos, ¿qué porcentaje de ello supera el nivel satisfactorio?
¿Y qué porcentaje de alumnos elige las carreras dentro de las ciencias exactas?
Ok, sí.
Matemática, física, química, biología,
y se da un porcentaje muy similar, alrededor del 5%.
Vamos a ir una correlación, no digo que sea causalidad,
pero son cuestiones como para estudiar.
Llegamos, no se va a solucionar, si de base no le damos las herramientas
para que los jóvenes elijan este tipo de carreras,
si no las definizan de masculinizamos
y tenemos un proyecto de país que estimule ese tipo de carreras.
Sin duda, Marce, lo que nos está estrayendo en esta conversación,
es precisamente lo que nos une o nos salienta a también generar esta conversación
en términos de educación, negocios, innovación, tecnología.
Tenemos que empezar a amigarnos, a jugar, a aprender,
mejor aprender precisamente para poder tener un país desarrollado,
un país que pueda abrirse al mundo y pueda competir como país
y como sujetos.
Estamos en un mundo absolutamente global y es por eso que hoy te decimos,
gracias, Marcelo Ravosi, por su mar tubosa.
Y ahora que dejamos sin duda abiertas varias líneas
que vamos a seguir profundizando con otros invitados,
te invitamos a seguir siendo parte, seguimos conversando.
Bueno, ahora tengo un placer, muchas gracias por la invitación,
realmente disfruto mucho hablando de estos temas
que hacen a la necesidad de que el país comience su despegue definitivo.
No que sea un país potencial, si me decimos Argentina es potencial
en recursos humanos, es potencial enriquezas naturales.
Cuando vamos a transformar esa potencialidad en realidad.
Podcast Summary
Key Points:
La enfermedad holandesa describe una situación económica en la que el crecimiento de sectores productivos, como la explotación de recursos naturales en Argentina, genera divisas y aprecia el tipo de cambio, afectando negativamente a sectores de baja productividad que dependen del mercado interno.
La Argentina enfrenta un profundo retraso en la productividad, con un PBI per cápita significativamente inferior al de países como Australia o Corea del Sur, lo que evidencia una necesidad urgente de una reforma estratégica en la formación del capital humano.
El sistema educativo argentino produce excesivamente graduados en áreas como derecho y psicología, mientras que en STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) se genera una escasez crítica, lo que limita el desarrollo tecnológico y económico.
La baja competencia en matemáticas desde el nivel secundario —con solo el 86% de los estudiantes alcanzando niveles satisfactorios— constituye un obstáculo fundamental para que los jóvenes elijan carreras científicas y técnicas.
Para superar esta brecha, se requiere una estrategia nacional que incluya la inversión en educación matemática desde la infancia, la desmasculinización de carreras técnicas y el fortalecimiento de políticas de becas que incentiven el desarrollo de profesiones clave.
La historia de Argentina y Australia, con condiciones iniciales similares, muestra que el país tuvo un potencial para crecer, pero se perdió el rumbo por crisis ideológicas, políticas y económicas recurrentes.
La educación debe verse como un componente estratégico de desarrollo nacional, no como un proceso aislado, y debe alinearse con metas de competitividad global y sostenibilidad.
La transformación del país requiere una mirada integral que vincule educación, salud, innovación y economía, para convertir la potencialidad humana y natural en realidad productiva y sostenible.
Summary:
La Argentina enfrenta un profundo desafío económico y educativo debido a la "enfermedad holandesa", en la que el crecimiento de sectores productivos como la explotación de recursos naturales genera divisas y aprecia el tipo de cambio, afectando negativamente a sectores de baja productividad. Esta situación se refuerza por una baja productividad en comparación con países como Australia o Corea del Sur, donde el PBI per cápita es significativamente más alto. El sistema educativo argentino muestra un desequilibrio crítico: produce excesivamente abogados y psicólogos, mientras que la formación en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) es escasa.
El 86% de los estudiantes de quinto y sexto año de secundaria alcanzan niveles satisfactorios en matemáticas, pero esta base insuficiente limita la elección de carreras científicas. Para resolverlo, se requiere una estrategia nacional que incluya la enseñanza matemática desde la infancia, la desmasculinización de carreras técnicas, y políticas de becas que incentiven estas áreas. La historia de Argentina y Australia demuestra que, a pesar de condiciones iniciales similares, el país perdió su rumbo por crisis políticas y económicas recurrentes.
La solución no puede ser fragmentaria: debe integrar educación, salud, innovación y economía para transformar la potencialidad humana y natural en un modelo de desarrollo sostenible y competitivo global.
FAQs
La enfermedad holandesa ocurre cuando un sector productivo altamente competitivo genera divisas, lo que aprecia la moneda local y hace que sectores de baja productividad, como la industria de mercado interno, se vuelvan menos competitivos y puedan desaparecer.
Una persona con problemas de salud es menos productiva y asiste menos al trabajo, por lo que la salud y la educación están estrechamente relacionadas para garantizar un capital humano saludable y eficiente.
El principal desafío es la falta de un plan estratégico nacional de desarrollo, lo que ha llevado a una educación desvinculada de las necesidades reales de la economía y al enfoque erróneo en ciertas áreas como el derecho en lugar de STEM.
Argentina produce un abogado cada 30 minutos, mientras que un físico requiere dos días de formación, lo que indica una desviación en el enfoque educativo hacia ramas que no generan crecimiento económico sostenible.
La baja producción de graduados en STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) limita el crecimiento económico, ya que esos sectores son clave para la innovación y la competitividad global.
Se debe comenzar a trabajar desde la infancia, estimulando el interés por las matemáticas y temas cuantitativos, como en Israel, que invierte fuertemente en ciencia desde la educación primaria.
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