En este episodio, Alanisabia, psiquiatra y terapeuta, aborda cómo predecir si un paciente mejorará con un tratamiento, destacando factores protectores y de riesgo. Entre los protectores menciona la red de apoyo real (dos o tres personas disponibles a cualquier hora), la expectativa de mejoría (creer que algo se puede hacer) y la alianza terapéutica, que implica acuerdo entre paciente y terapeuta sobre objetivos y plan, además de un vínculo de confianza. Esta alianza, según estudios, es uno de los predictores más fuertes de éxito en cualquier terapia. Los factores de riesgo incluyen cronicidad, comorbilidad, aislamiento y adversidad temprana, pero aclara que no son sentencias sino elementos que inclinan la balanza. Luego se centra en la autocrítica severa como un proceso transdiagnóstico: no es corregirse, sino castigarse, atacando la identidad y generando vergüenza. Explica que esta voz suele ser una estrategia infantil de protección que se vuelve dañina, activando el sistema de amenaza del cerebro de forma crónica. Propone dos pasos para trabajarla: primero, notarla y registrarla sin juzgarla; segundo, aplicar un filtro preguntándose si se lo dirías a alguien querido. Finalmente, cita un estudio de Sidney Blatt que mostró que los pacientes más autocríticos respondieron peor a cuatro tratamientos distintos, enfatizando que la autocrítica es un factor de riesgo serio que merece atención clínica.
Mi nombre es Alanisabia, soy médico psiquiatra y sigo terapéuta y estás escuchando salud mental. No hacemos para saber si a un paciente le va a ir bien con un tratamiento. Es una pregunta que en psiquiatrían nos hacemos todo el tiempo y que no tiene una respuesta redonda, pero tampoco gestamos así, porque hay cosas que cuando están hacen más probable que a esa persona le vaya bien y hay otras que cuando están hacen más probable que le cueste. A las primeras le decimos factores protectores. Una es tener a alguien y ojo, no me refiero a tener mucha gente alrededor ni a caerle bien a todo el mundo. Me refiero algo que machiquite todavía más concreto, que haya dos o tres personas a las que puedas recurrir un martes a las 11 de la noche, cuando la estás pasando mal. Gente en la que podías apoyarte de verdad, no se falta que sea muchas, así falta que estén. Bueno, a eso le decimos red de apoyo. Otra es que la persona confí en el tratamiento y que crea que se pueda hacer algo con lo que le pasa. Y eso no es fe, ciega, no es pensar que va a ser fácil y rápido. Es simplemente no arrancar convencido de que no hay nada que hacer. Eso se llama expectativa de mejoría y está estudiado que un factor proyectivo positivo el tratamiento. Y esto se entiende mejor desde el lado contrario. Pensan a alguien que llega el consultorio porque lo trajeron, porque la pareja le dijo que si no hacía terapia se separaba o porque la madre lo empuja a pesar terapia. La persona se sienta, está ahí, pero no quiere estar. Y no cree que esto le vaya a servir. Bueno, eso hace que el tratamiento sea más difícil. Y ahora a ojo, no es una condena, lo que cambias por donde se empieza. Con esa persona en lo primero que se trabaja no es el síntoma, es eso mismo, porque mientras el tratamiento sea otro, no va a haber tratamiento. Y hay una versión de esto más difícil de ver, que es la de alguien que si quiere hacer un tratamiento, pero que no confía en el tratamiento que está haciendo. Va, cumple, nos falta y por dentro piensa que esto no le sirve o que no es lo que necesita. Eso pesa y pesa bastante y casi nunca se dice en voz alta. Y otra, que en las primeras semanas ya se mueva algo, aunque es chiquito, cuando eso pasa en general es buena señal para lo que viene después. Que se mueva algo en el tratamiento, al principio, le decimos respuesta temprana. La respuesta temprana es un factor de protección, es un factor predictivo, positivo en el tratamiento. Y hay una, que es de las más robustas que existen. Y a mí me gusta mucho. Son tres cosas juntas. Que las dos personas estén de acuerdo en a donde van, médico paciente, de la peuta paciente, que estén de acuerdo en el plan de acción, que estén de acuerdo en cómo van a llegar ahí. Y que entre las dos haya un vínculo, una confianza, un compromiso. Ojo, no hay sin patía. La relación médico paciente es un mículo profesional, pero también es un mículo humano. Real, hay dos personas relacionándose. Y ojo, no es sin patía, no es caerle bien el que te atiende. Es otra cosa y tiene nombre. Se llama alianza de la peótica. Y es otro factor de protección, otro signo predictivo, positivo, el tratamiento. Y lo que aparece una y otra vez, en cientos de estudios, es que eso predice cómo le va a ir a la persona, en cualquier terapia. La igual el modelo, la igual la escuela, la igual el libro, la igual cuantadura. ¿Dónde esas tres cosas están? Se mejora más. Y quiero decirte que esto es información para vos, no para mí. Si estás en un tratamiento y sentís que no sabes bien a dónde van, o que no terminas de entender para qué hacen lo que hacen, o que no hay confianza, eso no es un detalle. Es de lo que más pesa el tratamiento. Y se puede hablar y si no se acomoda hablándolo, se puede cambiar. Ahora sabes que eso es un signo predictivo positivo para el tratamiento. Y cuando no hay alianza terapéutica, ese factor de protección no está. Y después están las otras, que son los factores de riesgo, y va lo mismo, te las nombro. Que el problema vengada hace muchos años sin tratarse, por ejemplo, es un factor de riesgo, porque cuando más tiempo llevo algo funcionando, una manera más cuesta moverlo, más cuesta cambiarlo, más cuesta hacer una reestructuración convitiva. Eso le decimos que honestidad. Otra cosa puede ser que haya más de una cosa a la vez. Una depresión, por ejemplo, con un consumo de alcohol encima, digamos, o un trastornoanciidad, junto con un trastorno de alimentación. Eso se llama comorbilidad, que suena feo, pero es simplemente eso. Dos cosas o tres al mismo tiempo. Eso es un factor de riesgo. Después otra cosa es que la persona no tenga a alguien aquí a no recurrir, que justo lo contrario a la red de apoyo que hablamos recién, y se llama aislamiento. Y es otro factor de riesgo. Y otra cosa puede ser haber crecido en un ambiente duro, como al trató, con abandono, con violencia. Eso se llama adversidad temprana. Y quiero que quede clara la palabra, que lo hubiera salto del episodio. Un factor de riesgo no es una causa, no es una sentencia. Y no es lo único que pesa. Es algo que inclina la balanza. Hace más probable que un problema aparezca o que empeore o que cueste más tratarlo. Es lo mismo que el colesterol alto con el corazón. No te garantiza nada ni para bien ni para mal, pero suma y suma callado, sostenido, sordo, un día tras otro durante años. Y por eso mismo, porque es un factor y en un destino, se puede medir, se puede trabajar y se puede bajar. Bueno, hoy quiero hablarte de uno de esos factores de riesgo. Uno que a mí me parece de los más importantes, y de los que menos se miran, y que tiene una particularidad, no es un diagnóstico. Que salio que la persona hace consigo misma. Cuando veo un paciente en el consultorio, para mí el diagnóstico es importante. Me ordena, me orienta, y muchas veces me define un tratamiento. Pero en un trabajo que yo prefiero hacer más, digamos, apoyado en procesos. No buscan además trabajar ciertas cosas que están por encima del diagnóstico.
los procesos le decimos porque dos personas con el mismo diagnóstico pueden estar sufriendo por motivos muy distintos y por lo tanto necesitar cosas muy distintas o sea que el proceso puede marcar un poco la cancha del tratamiento los procesos son cosas bastantes concretas te voy a dar ejemplos pensemos en alguien con un trastorno obsesivo compulsivo aparece la idea de me puedo haber dejado la anbracha prendida y eso es un pensamiento además uno de los miles que le pasan por la cabeza en el día pero no se vive como un pensamiento se vive como un aviso que hay que obedecer entonces vuelve y chequea a ver si está la ornaya y se fija a eso le decimos fusión cognitiva significa que alguien se pega tanto a un pensamiento que deja de verlo como un pensamiento lo termina viviendo como si fuera un hecho y ahora fijate si no chequeo la ornaya se puede aprender fue a la casa si no chequeo la ornaya se va a aprender fue a la casa si no voy a revisar de vuelta o va a pasar tal cosa el pensamiento afirma como si fuera un hecho y eso desespera y hace que la persona compulsivamente vaya a chequear y ahora fijate ese mismo mecanismo exactamente el mismo lo tenés en alguien con ansiedad social que piensa se me notó que estaba nervioso ya se dieron cuenta van a saber que soy un hipóctor van a saber que soy un mediocre me están mirando mal están pensando que soy un mediocre seguro que están pensando que soy un hipócrita ya lo da por hecho sin ninguna prueba entonces tenemos cuadros distintos y el mismo proceso la fusión cognitiva pensaba ahora en alguien con ataques de pánico que deja de viajar en el sulté para que no la garrere después deja de ir al hogar lleno de gente para que no la garrere o pues casi no sale de su casa para que no la agarras fuera y pensaba a alguien que tiene que tomarse dos copas de vino o un plonase pan o un día sepan antes de cada reunión para poder hablar nadie diría que son la misma cosa no pero abajo es lo mismo los dos están organizando la vida alrededor de no sentir algo a eso le llamamos evitación experiencia evitar la experiencia dos cuadros distintos el mismo pincel lo mismo pasa con la autocrítica severa que la vas a encontrar en una depresión claro pero también en los trastorno de alimentación en la ansiedad social en gente que por fuera parece funcionar perfecto y llegate lo que estamos haciendo acá porque me parece que es lo más útil que te puedo dejar hoy en vez de preguntar qué tiene la persona nos preguntamos cómo funciona la persona y ahí de golpe cuadros que parecían no tener nada que ver empiezan a compartir maquinaria y nadie los tiene o no los tiene ojo es cuestión de grados de cuánto pesa cada uno y en función de eso uno va a ir viendo qué trabajo le puede servir más a esa persona que para estos procesos suele ser alguna de las terapias contextuales que son esas que miramos menos si lo que pensás es verdad y más en que estás haciendo con eso que estás pensando cómo se relaciona la persona con sus pensamientos con sus emociones con sus acciones y esto te sirve a vos también no sólo el que atiende si tienes un diagnóstico o lo tiene alguien cercano a vos puedes empezar a preguntarte qué hay funcionando abajo porque un diagnóstico lo tenés o no lo tenés un proceso se trabaja independientemente del diagnóstico bueno de uno de ellos quiero hablarte hoy pero autocrítica se verá y tiene muchos nombres además se arduro con un o mismo exigirse no perdónarse una darse con un caño ser el peor juez de uno mismo no aflojarse nunca castigarse con algo salema cada uno lo llama como quiere pero la experiencia es bastante común y bastante humana yo creo y en alguna medida todo lo conocemos el mayor o menor grado y desde afuera muchas veces ni siquiera parece un problema parece responsabilidad parece madurez como que te exigiste te empujas hacer mejor las cosas parece que la persona se toma las cosas en serio si castigas y se exige pero hay una diferencia muy grande entre revisarse y castigarse para mi la sunto empieza justo ahí no cuando la persona se mira y no cuando la persona se mira para pegarse capaste paso que te sale algo mal una pavada incluso y antes de que puedas pensar en nada ya apareció una voz adentro que te dice lo que sos no lo quisiste lo que sos sos voludo sos medio cre sos un torpe sos la identidad se pone juego en eso y esa voz tiene un tono particular que si lo escucharas de afuera te sonaría durísimo pero como viene de adentro ni la cuestionas sólo las escuchas como si fuera una verdad sobre vos no pasa por ningún filtro ahora antes de meternos de lleno déjame sacarte un peso encima porque si un piso por lo grave el que se castiga hacer lo que mejor sabe hacer usarlo en contra suyo y puede pensar cosas como en cima esto también lo estoy haciendo mal no sirvo para nada así que primero importante no toda autocrítica es la misma cosa tenemos que separar bien la paja del trigo una cosa es corregierte mira salio que hiciste ves que nos salió bien y pensas como hacerlo distinto la próxima ahí no tiene ningún problema al revés el cerebro necesita eso así aprende otra cosa muy distinta es castigarte ahí no mirásela raro para reglarlo luzas de excusa para pegarte para confirmar algo feo que ya venía creyendo de vos y parece una sutileza pero no lo es la corregción mira la conducta el castigo mira la identidad por eso usas palabras como soy tal cosa la corregción abre el castigo en cierra y fíjate que esa misma diferencia la tenemos en dos emociones que solemos mezclar todo el tiempo la culpa es por lo que hiciste la vergüenza es por lo que sos y hacen cosas distintas la culpa te empuja a reglar a reparar a ir y a reglarlo la vergüenza te empuja esconderte a ocultar eso tuyo que si te ven podría ser rechazado bueno autocrítica severa vive del lado de la vergüenza una te deja moarte la otra te deja parado en el mismo lugar pero más cascoteado vamos con un ejemplo que se puede graficar mejor imagínate dos personas que mandan el mismo mail con un error el mismo error exactamente el mismo y tal la primera lo ve y sientes apuntada la vergüenza que normal manda una corregción y sigue con su día lo quedo dando vueltas un rato y listo la segunda lo ve y también siente la punzada
Pero después arranco otra cosa. ¿Cómo puedo ser tan pelotudo? Y ahí sigue. Siempre lo mismo. Y continúa. Esto lago todo el tiempo. No aprendo más hoy. Y arranca. Un pelotudo se va a dar cuenta que tengo este puesto de casualidad y me va a enechar. No sé cómo todavía me tienen acá. Y termina. Me diré a brades. Sin tiendo que es un fraude que en algún momento se va a nadar cuenta y que en realidad nunca sirvió para nada. Por un error de tipeo. Fíjate lo que pasó ahí. El hecho fue el mismo, identico. Sin embargo, una salido del episodio en tres minutos. Y la otra quedó medio ahora en el piso. La diferencia no estuvo en el error. Estuvo en lo que cada una hizo con el error. Cuando yo hablo de autocrítica severa, hablo de la segunda. Del que se castiga, no del que se exige. Y ojo, esto es un continuo con dos cajas separadas. Cada uno está en algún punto. Y ese punto además se mueve según el día, según el cansancio, según lo que dormió, según lo que viene exigiendo sea, según con lo que estemos, según con quién estemos. Pero la del castigo es la que se porta con un factor de rejo. Y casi nunca viene sola, dicho se ha de paso. La compañera más habitual del autocrítica severa es la romiación. Esedarle vueltas y vueltas a lo mismo si llegaran a un lado, girando y girando. Suelen viajar juntas, de castigas y después le da vueltas al castigo. Esa voz casi nunca es gratuita, tampoco es estúpida. Casi siempre es una vieja estrategia de protección. Fíjate. Si yo de chico creci en una casa donde la ror se pagaba caro, aprendí algo bastante lógico. Mejor me critico yo primero, así me adelanto y me digo soy un desastre para que nadie después me lo diga de sorpresa. Y el golpe de afuera de lo menos si uno dije yo antes no me sorprende. Si vivo pendiente de todos mis defectos, capaz los corrijo a tiempo y no me dejan, no me rechazan. Al final de cuentas pensaba así, esa voz muchas veces empezó siendo un chico tratando de cuidarse, tratando de que no la abandonen. El problema es que esa estrategia se quedó pegada, pudo haber servido a los siete años y pudo haberse reforzado en la adolescencia, pero sigue funcionando los 40, con o ya no te protege de nada y lo único que hace es lastimar. Por eso más que salir a destruirla, a mí me interesa más bien que le entendamos. Es un asenial, un pedazo tuyo que aprendió a cuidarte de la única forma que pudo. Pero que hoy te cuida mal, la estrategia hoy te arresta más de lo que te suma. Y esto no es un detalle, porque cambia el vínculo con el asunto. En vez de irte a la guerra contra vos mismo, que además es la misma lógica del castigo, fijate, vas a poder entender a alguien, una voz adentro tuyo, que te quiso cuidar y aprendió mal. Ahora la pregunta clínica es ¿por qué una voz te hace daño? Te hace daño de verdad en el cuerpo. ¿Cómo puede ser? Que en pensamiento me pueda doler. Nuestro cerebro tiene un sistema de amenaza, una alarma digamos, que se fue afinando durante millones de años en la evolución para solo una cosa, detectar el peligro y salvarnos. Cuando esa alarma se prende, se tensa el cuerpo, se dispara las hormonas del estrés. Se acelera todo. Y eso, por supuesto, que está barbaro con el peligro real, pues tenemos herramientas para poder escapar, para poder salvarte, para poder enfrentar al peligro. Lo que pasa es que esa alarma no distingue del todo bien, de dónde viene el ataque. Te tiran una piedra de afuera, se prende, pero si tiras las voces de adentro con un soy, un desastre, se prende igual. El cuerpo no lee la diferencia, detecta peligro, detecta tensión. Entonces, ¿qué pasa con el que se castiga todo el día? Que tiene la alarma prendida todo el día. Viviendo en la amenaza, en su propia casa, sin ningún lugar a donde ir a descansar de eso. Y una alarma que no se apaga nunca, desgasta, callada, sin doler como la presion alta, que no la sentís, iba trabajando igual, día a traía. Ahí está el factor de riesgo. No en un mal día, sino en la repetición, todos los días durante años. Bueno, ya sabemos que es y de dónde viene. Ahora vamos a lo que te puede llevar hoy, para empezar a hacer algo. Te lo voy a dar en dos pasos, y aramate de paciencia, porque esto lleva tiempo. El paso uno es el más chiquito de todos y justamente por eso funciona. Es simplemente verlo. ¿Te acordas del episodio "La madre de las habilidades blandas"? ¿Cuál es "La madre de las habilidades blandas"? Tar si cuenta. Y ojo, todavía no vas a frenar nada. Las primeras semanas, no te pido que cambias el tono, ni que te digas cosas lindas, ni que te contestes. Nada de eso, sólo que lleves la cuenta. Notalo. Cada vez que te pegás, cada vez que parece sabor con ese tonito, gato y cuenta, notalo, registralo, y dejas que tinc cómodes. Así como la escuchas. No te sientas cómodo, hablándote así. Es el primer paso. Y para eso lo de factor de riego, te sirve de verdad. Una persona con asma, se siente cómoda, que tenga otro lado que esté fumando y le llene dumo la cara. Es en cómodidad, además de que la persona se sienta mal por el humo, es porque sabe que eso es un factor de riego para su alma. Entonces, el factor de riego acá, te sirve de ancra. Porque quiero que esa autocrítica te empiece en cómodar, de la misma manera que el incómodel cigarrillo, alguien asmático. No desde la culpa, sino desde saber con calma, que eso repetido le hace daño, que ahí, en ese momento, hay un factor riego funcionando y lo está viendo en vivo. Entonces, notarlo y quiting cómode. Ese es el primer paso, el de la conciencia. Y sin ese, no hacemos nada. Ya lo sabes, nada que no sea primero identificado. Sí, puede ser cambiado. El paso dos es el filtro y es una sola pregunta, pero es potente. Antes de decirte algo, soy un esastre, no sirvo, cualquiera lo ira hecho mejor, freno un segundo y preguntate, esto que me estoy por decir, se lo diría a alguien que quiero, a un amigo que le esté pasando lo mismo, a un hijo, a alguien que me importa de verdad. Y la respuesta es casi siempre no, ni locos se lo dirías. Bueno, si no pasa ese filtro, no entra, así de simple, y así de difícil. Y con el tiempo, repitiendo esos dos pasos, va a empezar a pasarte algo. Al lado de esa voz, aparece otra, una que no te inviente, que no te dice que está todo barba para cuando nos resta. Pero que te habla como le hablaría a alguien que querés, confirmesa, sin crueldad, con amorosidad.
Y esto, si gate que se enganya con o cabrilo otro día, esto se entrena, igual que la ventana en europlasticidad, igual que todo lo demás. Al principio sabos de suena prestada, no te la creen y vos, y de tanto elegirla, hacerle lugar, se van sanchando y se te va haciendo propias a veces. A mi me paso así, no hay nada de magia acá, el repetición, es un músculo que se pone fuerte mientras se usa. Bueno, ahora sí, ya con el método en la mano, quiero contarte por qué esto vale tanto la pena, porque capaz está pensando que es un tema menor, o es una cosa de tener un poquito más de autoestima y no la verdad que paraminó, para mí es un problema serio. ¿Tacordas de la pregunta del principio de cómo saber si alguien le va a ir bien con un tratamiento? Bueno, hay un estudio que fue exactamente a buscar eso. Es uno de los ensayos más importantes que se hicieron sobre tratamiento de la depresión en Estados Unidos. Agarraron pacientes con depresión y los repartieron en cuatro caminos. Uno con psicoterapia. Otro otro psicoterapia distinta. Otro antiepresivo y otro plaseo, es decir, nada. Y un tipo, Sydney Blatt, un investigador de Yale, fue a mirar esos datos con una pregunta. Había de algo en la persona más allá del diagnóstico que predijera cómo iba a ir. Y ¿qué encontró? ¿Encontró que los pacientes más autocríticos respondieron peor? Pero para acá viene lo que impresiona. No peor en un tratamiento. No peor en los cuatro. En las dos terapias, en la medicación y en el plaseo. ¿Te he visto y cuenta lo que dije? Quiero ser preciso con esto. Porque es fácil exagerarlo. No te estoy diciendo que el autocrítico se da lo único que predice ni lo que más predice. La gravedad sobre todo el cuadro predice y bastante. Si hay un montón de otras cosas que pesan. Lo que llama la atención de este hallago es otra cosa. Es que no importaba que les diera esa la persona. Le cambiaba el tratamiento entero y la autocrítica te un día cualquier cosa. Fíjate que es un caja justo con lo que decíamos al principio sobre los procesos. No es un problema de un tratamiento y de un cuadro. Salgo de abajo. Que sigue ahí abajo. Le pongas encima lo que le pongas. ¿Por qué pensas que pasa esto? Puede que se castiga tiene un problema para dejarse ayudar. Conviarte la mejoría de nuestra prueba que tiene que rendir. Si no mejor lo rápido ni para esto sirve, te dice. Conviarte al que lo cuida en otro juez. Y así el mismo tratamiento que otra persona le levanta a él no lo terminó de tocar. Y todo esto no quedó en ese estudio. Después se juntaron un montón de investigadores sobre psychoterapias de diferentes modelos, diferentes escuelas y apareció lo mismo. La autocrítica funciona como un factor de mal pronóstico en la mayoría de los cuadros. Otra vez lo trans diagnóstico. Viste? No es un tema de la depresión. Y hay algo más que es lo que a mí me hace usar la palabra riesgo y no simplemente algo que va de la mano. Hicieron seguimientos largos de años y mediando el autocrítica al principio se podía anticipar cómo iba a estar esa persona en cuatro años después. Sus síntomas depresivos. Si iba a tener una depresión, cómo iba a estar funcionando con su vida. Y ojo, calo importante es esto. Es decir, no era simplemente que el que estaba mal seguía mal. La autocrítica restaba por su propia cuenta. Y ahora igual que la presión arterial, la autocrítica como factor de riesgo se puede bajar. Ese mismo grupo del estudio mostró que cuando la terapia lograba bajar la autocrítica, ahí venía la mejoría. Bajarla la autocrítica era lo que mejor predecía que la persona iba a estar bien. Es decir, se pueda hacer algo. Y hay algo más que explica por qué cuesta tanto soltarla y es que no se queda aquí esta. Hace cosas. El que se castiga sin darse cuenta va aramando las condiciones que después lo lastima. ¿Qué quiero decir con eso? Si que se castiga espera el rechazo y como lo espera se adelanta, se retira o se va antes de que lo dejen. Interpreta un mensaje frío como prueba de que no vale. Se disculpa por existir o se pone siempre a la defensiva. Y todo eso con el tiempo va generando el rechazo, va alejando a la gente. Invirtiendo los rechazos imaginarios en reales, que después usa de prueba de que tenía razón desde el principio. Es un círculo viste. Es un círculo vicioso. La autocrítica crea en la aislamiento y la aislamiento alimenta la autocrítica. Y se va gastando de a poco sobre todos los vínculos como una gotera que no rompe nada de golpe pero que si la dejás años es agotita, el mismo lugar sostenida con el tiempo va siendo la mujer a una piedra. Bueno, si hay castigos del problema, ¿qué pensas que es lo contrario? Uno pensaría la autoestima, quererse mucho, respetirse que uno es un genio, intuitivamente parece eso pero no es por ahí. Christine Neff, un investigadora que se dedico a esto durante años, buscó otro concepto, la autocompasión. Y ojo con la palabra, ¿eh? Pues ya sé lo que estás pensando. Castellano suena al ástima, a pobrecito, yo y no punta eso para nada. Autocompasiones simplemente tratarte cuando la estás pasando mal, como trataría a salir en que querés. Así de simple. Y tiene tres pilares concretos. La primera, hablarte con la movilidad, en vez de con el látigo. La segunda, que para mí es la más importante, es entender que lo que te pasa, nos pasa a todos. Te dije recién, a mí esto de la autocrítica me pasó, tuve que trabajar, lo sigo trabajando en día, solo que estoy atento, nos pasa a todos, fallar, sentirte insuficiente, mandarte una cagada, es parte del ser humano, esto lo tenemos que aceptar, errar, es humano, es una verdad. El que se castiga, se vive como el único roto en un mundo de gente entera. Y no, estamos todos en la viva bolsa. Y la tercera, es poder emirar el dolor de frente, sin agrandarlo, pero tampoco sin taparlo. Y a cómo un montón de gente se planta, y con razón, y me dicen para, para, si me trató bien, alán me hablando, me vuelvo para mi sí, yo termino justificando mi propia mediocridad, me dicen. Y entiendo el punto y lo entiendo perfecto. Para acá tengo algo mejor que mi propia opinión, y son experimentos, medicina basada en evidencia, y si era un esto. Le tomaron a un grupo de personas un examen difícil, y después,
en una parte de esas personas las invitaron a tratarse con un poco de compasión y el otro parte no, y me dieron algo muy concreto, cuantos estudiaban para el segundo intento y ¿qué pasó? Porque se habían tratado con compasión, estudiaron más, más tiempo, no menos, después de fracasar y no fue solamente en esa prueba, en otros experimentos parecidos, aparecía más ganas de reparar lo que habían hecho mal y más ganas de cambiar aquello que no les gustaba así mismo. ¿Qué te parece eso? Si lo pensás tiene todo el sentido, cuando el error se paga tan caro, uno no tiene ganas de volver a intentarlo, deja de arriesgar, entra en otro proceso que es la evitación experiencia, a mí me pasaba cuando se daba a mi escina, tenía un nivel de autocrítica severa, más rumiación, en el que nunca me sentía suficiente para rendir, más de ya estar expiando todo el día, y el día anterior decidió no presentarme, muchísimos finales, no rendí por eso, y cuando rendí y me salía mal, me castigaba y me costaba mucho volver a rendir, yo lo vi bien, carnes propieto, el estudio simplemente arrojó algo que yo perimente, entonces la persona que se castiga después de que algo les animal hace que deje de intentar cosas donde podría fallar, porque el costo de fallares destruirse, así que el castigo, lejos de sacarte de la media cridad, muchas veces te empuja más adentro, la autocompasión es el motor de la resiliencia, hace que te prepara mejor para el segundo intento, que importante sonar, piste lo que dije, tratarte bien, te deja fallar sin destruirte, y solamente si puede fallar sin destruirte, puede volver a intentarlo, la vara no te la baja nadie, lo que cambia es que haces cuando no llegas, y esto también se midió, más autocompasión, menos ansiedad, menos depresión y menos estrés, estas es una de las relaciones más sorias que hay en el tema, ahora no quiero ser honesto con vos, porque no te vine a vender nada, ese número, el de a más compasión menos íntomas, ojo, es una asociación, no prueba una causa, la paz menos autocrítica te baja la depresión, o tal vez estar menos deprimido, hace que se ama fácil tratarte mejor, o no, lo más probable es que si una mezcla, este en las dos cosas hay empujando entre sí, lo que si tiene experimentos atrás y está probado, es lo que te contaba recién, lo de la motivación, pero de ahí a decirte que la compasión es una pastilla que estaré sobre la vida, no, hay un largo trecho, y no te lo voy a decir, porque no pienso que sea así, te cuento lo que sabemos, con los límites que tenemos y hasta donde lo sabemos, y quiero diserrando con algo, esa voz no se va a ir del todo, esa es la verdad, prefiero decirte la de frente, va a seguir ahí con su tonito, pero puede dejar de ser la única que habla de intratuyo, puede empezar a tener al lado, esa de otra voz, más nueva, más tuya, que le vaya bajando el volumen a la otra, el corazón de lo del principio, esto es un proceso, no una etiqueta, trabajarlo, no te arregle un solo problema, te mueve algo que abajo está sosteniendo varios, y pensalo así, es un factor de riego, y los factores de riego se cuidan, como se cuida el corazón, como se cuida la presión, no se falta que haya algo roto en voz para empezar a cuidarlo, si hace de a poco, con lo que tenés, no se falta que te aplaudas, la cosa no pasa por ahí, alcanza con que dejes de pegarte, con que empiece a estar de tu lado, con la misma decencia con la que está del lado de lo demás, y si sentís que no podés, que la voz es demasiado fuerte, que te agota, quiero que te quede una sola cosa, eso no habla de tu debilidad, habla más bien de cuánto tuviste que protegerte, y de hace cuánto lo venís haciendo solo, no tenés que poder con esto solo, a veces hace falta alguien del otro lado, un profesional, alguien de confianza, y pedir ayuda no es rendirse, casi siempre lo más valiente y lo más difícil, te dejo algunas frases que arme de todo esto que hablamos hoy, autocrítica se vera es un factor de riego, como el colesterol, como la presión arterial, y como ellos se trabaja, la corrección mira la conducta, el castigo mira la identidad, cambia el diagnóstico, cambia la historia, el proceso de abajo es el mismo, tu alarma no distingue quien tira la piedra, de afuera o de adentro, se prende igual, esa voz alguna vez fue un chico tratando de salvarse, lo que no le dirías a alguien que querés, no te lo diga a vos, el castigo no te saca de la media cridad, te empuja más adentro, empeora todo lo que toca, solo si puede fallar sin destruirte, puedes volver a intentar, no tenés que poder con esto solo, bueno eso es todo por hoy, espero que te haya servido, estamos conectados y unidos, unidos de corazón, un beso grande de la vida.
Podcast Summary
Key Points:
Existen factores protectores y de riesgo que influyen en el éxito de un tratamiento psiquiátrico.
La red de apoyo (dos o tres personas disponibles en momentos difíciles) y la expectativa de mejoría son factores protectores clave.
La alianza terapéutica (acuerdo en objetivos, plan y vínculo de confianza) es un predictor positivo robusto en cualquier terapia.
Factores de riesgo incluyen cronicidad, comorbilidad, aislamiento y adversidad temprana; no son sentencias, sino elementos que inclinan la balanza.
La autocrítica severa es un proceso transdiagnóstico que se basa en castigarse a uno mismo, distinto de corregirse; se asocia con vergüenza y rumiación.
Esta autocrítica suele originarse como una estrategia de protección infantil, pero se vuelve dañina al activar el sistema de amenaza del cerebro de forma crónica.
El método propuesto tiene dos pasos
Un estudio de Sidney Blatt mostró que los pacientes más autocríticos respondieron peor a cuatro tipos de tratamiento, subrayando su impacto clínico.
Summary:
En este episodio, Alanisabia, psiquiatra y terapeuta, aborda cómo predecir si un paciente mejorará con un tratamiento, destacando factores protectores y de riesgo. Entre los protectores menciona la red de apoyo real (dos o tres personas disponibles a cualquier hora), la expectativa de mejoría (creer que algo se puede hacer) y la alianza terapéutica, que implica acuerdo entre paciente y terapeuta sobre objetivos y plan, además de un vínculo de confianza. Esta alianza, según estudios, es uno de los predictores más fuertes de éxito en cualquier terapia.
Los factores de riesgo incluyen cronicidad, comorbilidad, aislamiento y adversidad temprana, pero aclara que no son sentencias sino elementos que inclinan la balanza. Luego se centra en la autocrítica severa como un proceso transdiagnóstico: no es corregirse, sino castigarse, atacando la identidad y generando vergüenza. Explica que esta voz suele ser una estrategia infantil de protección que se vuelve dañina, activando el sistema de amenaza del cerebro de forma crónica.
Propone dos pasos para trabajarla: primero, notarla y registrarla sin juzgarla; segundo, aplicar un filtro preguntándose si se lo dirías a alguien querido. Finalmente, cita un estudio de Sidney Blatt que mostró que los pacientes más autocríticos respondieron peor a cuatro tratamientos distintos, enfatizando que la autocrítica es un factor de riesgo serio que merece atención clínica.
FAQs
Los factores protectores incluyen tener una red de apoyo de dos o tres personas a las que puedas recurrir, confiar en el tratamiento, tener una expectativa de mejoría, una respuesta temprana al tratamiento y una buena alianza terapéutica entre el paciente y el terapeuta.
La alianza terapéutica es el vínculo de confianza, acuerdo y compromiso entre el paciente y el terapeuta sobre los objetivos y el plan de tratamiento. Es un factor predictivo positivo fuerte, ya que cuando está presente, mejora el resultado en cualquier tipo de terapia.
Los factores de riesgo son elementos que hacen más probable que un problema aparezca, empeore o sea más difícil de tratar, como la cronicidad del problema, la comorbilidad, el aislamiento y la adversidad temprana. No son causas ni sentencias, sino cosas que inclinan la balanza.
La fusión cognitiva es cuando una persona se pega tanto a un pensamiento que lo vive como un hecho, sin verlo como un simple pensamiento. Esto ocurre en cuadros como el TOC o la ansiedad social, donde el mismo proceso está presente, aunque los diagnósticos sean distintos.
La evitación experiencial es organizar la vida alrededor de no sentir algo, como evitar viajar en subte o salir de casa para no tener un ataque de pánico. Es un proceso común en varios trastornos, donde se comparte la misma maquinaria subyacente.
La corrección mira la conducta y te ayuda a aprender, mientras que el castigo mira la identidad y te confirma algo feo sobre vos. La autocrítica severa vive del lado de la vergüenza y te deja parado en el mismo lugar, pero más dañado, mientras que la corrección te permite avanzar.
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