La ansiada simplificación y los catastros complejos
Hola, gracias por acompañarnos en este episodio de odisea catastral.
Odisea catastral es una saga, una serie indefinida de relatos con tintes novelescos que abarcan las vicisitudes de varias generaciones de la familia catastral latinoamericana.
Aquí encontrarás soluciones heterodoxas y objetivas para tu jurisdicción, construidas a partir de la realidad catastral coyuntural.
El podcast hace una hiper lectura irrumpe en las reflexiones que vienen haciendo académico, funcionarios y ciudadanos proyectándolas en soluciones posibles para todos.
Episodio 10, la ansiada simplificación catastral.
Participante 2
El.
Cuando simplificamos no creamos la nada, sino que creamos la posibilidad de que surja algo revelador.
En el área de catastro la simplificación toca primero los datos, porque allí es más tangible, luego puede avanzar y hacia lo organizacional.
La simplificación no es una metáfora, sino una experiencia que cualquiera puede verificar.
La simplificación es solo un comienzo, nos prepara para ajustar los datos, las relaciones, los compromisos, porque el mismo mecanismo de acumulación opera en todos los niveles.
La representación cartográfica en cualquier escala desafía a los técnicos, siempre los trazos deben contener la realidad con el mayor nivel de detalle posible, sin que el documento abrume intoxique desincentive al mirarlo.
No debería faltar ni sobrar nada en un mapa al atender su objetivo en un contexto similar, los Homo cada astrum deberían estructurar las bases de datos con la simplicidad que permita generar información útil, confiable y actualizada, pero con eficiencia y eficacia.
Hay muchísimas frases que pueden ser usadas para cada situación y en esta creo que la de confucio que dice el hombre que mueve montañas comienza por mover pequeñas piedras es muy apropiada.
No ha sido una buena estrategia estructurar catastro, complejos superabundantes orientados a todos, al planeamiento, a la tributación, a la seguridad de la propiedad, esos objetivos ambiciosos los han desorientado de lo esencial.
La sobrecarga de datos que paraliza el catastro
Lo que vemos en general en América latina son catastros estructurados bajo modelos demasiado simples en términos de aspectos y demasiado complejos en términos de variables.
Son muchas son difíciles de mantener, no todas son útiles para la evaluación masiva referida al mercado ni para las representaciones cartográficas temáticas, ni para la aplicación de políticas públicas.
Hay una exageración silenciosa que se fue produciendo a lo largo del tiempo y es cómplice, inclusive de las carencias de lo fundamental.
No se ha reflexionado demasiado, no se ha reflexionado, ni siquiera lo necesario no se ha percibido que los excesos abruman.
Las bases de datos se tornaron tan exigentes que paralizaron los trabajos de mantenimiento y se quedan aguardando.
Mega actualizaciones espasmódicas.
Hay una sobrecarga creada por quienes imaginaron el modelo catastral vigente que frecuentemente ha sido gestada bajo el incentivo de algún gran proyecto movido por el vamos por todo sin percibir que.
Cuando se acaban los recursos comienza la deterioración de lo que haya sido estructurado.
Revertir esta situación requiere podar los datos que opacan a los demás eliminar aquellos que cuesta mantener y aportan muy poco.
Para esto, la forma similar a podar un árbol hay que tener conocimientos, sabiduría y la experiencia para discernir entre lo prescindible y lo imprescindible.
No se trata de empobrecer el catastro, sino de enriquecer lo esencial.
¿La imprevisibilidad puede ser temporal, se puede priorizar el aspecto económico, en algún momento se puede priorizar el aspecto físico?
En otro se puede dar prioridad a 1 u otro aspecto temático, pero pretender atender objetivos tan diferentes de forma simultánea inexorablemente lleva a lo que hoy vemos en la región.
Los proyectos incentivan adquirir, acumular, están embebidos en software con funciones que no necesariamente son catastrales en datos que no necesariamente son fundamentales en personas que no tienen la formación necesaria, se generan excedentes y los excedentes no colman, estorban, exigen una energía enorme solo para conservar lo que no se usará solo para mantener protegido y guardado lo que probablemente no se use.
Transformar el catastro: Quitar lo superfluo para revelar
La simplificación debería incorporar técnicas de organización, pero fundamentalmente debería transformar profundamente el modelo catastral y consecuentemente los modelos de datos.
Eso requiere cambios de dirección en lugar de añadir para develar la realidad se debería quitar para revelarla.
En lugar de buscar lo que falta, se debería descubrir lo que sobra en lugar de correr hacia más, se debería de tener para apreciar lo suficiente.
Es un proceso de despojamiento en todo lo que es superficial, de todo lo que sobra, la suficiencia del catastro no depende de lo que posee, sino de la relación de sus agentes y funcionarios con lo que poseen.
Puede ser un catastro rico, con pocos datos o pobre con muchos.
Es necesario.
Entonces, como en el caso que mencionábamos de la cartografía, encontrar el punto en el que la necesidad de sofisticación imaginada debe cesar, pues es ahí donde el excedente comienza, no existe fórmula para esto.
Cada caso es un caso y por eso toda especie de Homo, cada astrum debería actuar, es donde sus diferentes saberes se encajan, se complementan para optimizar.
El cambio de modelo catastral implica cambios de paradigma en cada 1 de los aspectos del catastro, no deviene de una imposición externa, sino del discernimiento de lo que es realmente necesario, lo que es esencial para la jurisdicción, sabiendo que lo fundamental para unos puede ser superficial para otros.
La simplificación exige autoconocimiento y para alcanzarlo es necesario hacer una exploración paciente de lo que realmente importa.
Más allá de la tradición, normalmente materializada en la normativa supra jurisdiccional.
Enfrentar el miedo a carecer y los registros vacíos
¿Para poner en práctica una estrategia se deberían plantear las siguientes preguntas iniciales, por qué para que registre tal o cual dato que poco o nunca uso una respuesta puede ser encontrada en el miedo?
Sin estas preguntas, continuaremos guardando por temor a carecer sin reflexión.
¿El abuelo de un amigo acumuladores los dos justificaba su accionar en la siguiente frase, el que guarda lo que no sirve tiene cuando necesita, no hace falta comentar, no?
La acumulación generalmente esconde algún tipo de miedo, así encarar un proceso de simplificación exige enfrentar los miedos y eso se consigue con conocimiento, sabiduría y convicción.
Es necesario dejar de usar el excedente, pues no genera incertidumbre.
El excedente no nos beneficia, solo nos pesa en nuestra caminada catastral.
Salir de esta espiral descendiente implica convencerse de que nuestra capacidad de identificación de lo realmente necesario es mucho mayor que lo que nuestros miedos sugieren si seguimos llenos de nuestras opiniones, nuestras especulaciones, no habrá espacio para un modelo renovado para una estructura de datos debidamente ajustada, es necesario vaciar o al menos soltar algunas de las tradiciones.
Es necesario tener humildad intelectual y en este proceso la Academia debería tener un papel fundamental.
En la mente de quien piensa catastro debería haber abertura, recordar constantemente que lo que se registra compulsivamente debe parar.
Parar de amontonar para no tener que enfrentar el de los registros vacíos.
Que hay muchos justamente por el sobredimensionamiento de la estructura de la base catastral y de la incapacidad para llenar la base.
Lo que está previsto no se registra o actualiza, debería dejar de estar previsto.
Romper el círculo vicioso con agilidad y colaboración
Hay decenas centenas de registros vacíos, la base de datos sobredimensionada aturde y el espacio vacío asusta.
Los modelos vigentes frecuentemente derivan de procesos lentos y burocráticos, que inclusive potencian la corrupción entre paréntesis.
¿Quieres más agilidad en los trámites?
Bueno.
Modelos complejos mistifican la obra catastral y conducen a adquisiciones de datos, software y hardware frecuentemente innecesarios.
Romper este círculo vicioso implica al menos interconectar el catastro con instituciones aliadas o socias como quieras llamarlas.
Es importante desarrollar estrategias comunicacionales y habilidades de relacionamiento interinstitucional.
No creo que usar la camiseta de catastro ayude al contrario, esa actitud aleja a las instituciones, las atomiza, impide la formación de moléculas y organismos públicos privados de información territorial que actualmente superponen sus datos y atribuciones.
Inclusive compiten por ver quién es más bonito, quien lo hace mejor aproximar los límites institucionales permite encontrar intersecciones y consolidarlas para luego pensar en la interoperabilidad.
Cuando simplificamos no creamos la nada.
Sino que creamos la posibilidad de que algo revelador surja la simplificación, toca primero los datos porque allí es más tangible.
Luego puede avanzar hacia el organizacional.
No es una metáfora, sino una experiencia que cualquiera puede verificar.
La simplificación es solo el comienzo nos prepara para ajustar las relaciones, los compromisos, porque el mismo mecanismo de acumulación opera en todos los niveles.
Seguimos la próxima semana en el próximo podcast.
Gracias por tu tiempo.
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A.