Juventud y lectura en el último capítulo de la XVI Temporada
73m 50s
**Key Points**
1. Menudo Castillo es un programa de radio creado por niños y niñas, que fomenta la lectura y la escritura infantil y juvenil mediante experiencias creativas y lúdicas.
2. El programa presenta el concurso "Microrrelatos en el Aula", que reúne a más de 820 estudiantes de la Comunidad de Madrid, demostrando que los jóvenes leen, escriben y leen en voz alta con gran calidad y emoción.
3. El evento destaca por su enfoque en la conexión entre lectura, escritura y expresión personal, mostrando que los estudiantes tienen potencial creativo que debe ser valorado y fomentado.
**Puntos clave**
Menudo Castillo es un espacio radiofónico exclusivo para niños y jóvenes, creado por ellos y dirigido a la cultura infantil. El programa centra su atención en el concurso de microrrelatos en el aula, que ha reunido a más de 820 alumnos de 115 centros educativos en la Comunidad de Madrid. Este concurso demuestra que los jóvenes leen activamente, escriben con claridad y expresan sus emociones con gran originalidad. Los participantes, incluidos profesores y jurados, destacan la importancia de fomentar la lectura en voz alta como herramienta clave para la escritura. El programa también resalta la conexión entre la escritura y la vida real, mostrando cómo los estudiantes desarrollan narrativas inspiradas en sus experiencias personales y en obras clásicas o contemporáneas. Además, el evento incluye una entrega de premios con una experiencia emocionante: los ganadores reciben un libro gigante con sus relatos, lo que les permite sentirse protagonistas y motivados a continuar escribiendo. El programa promueve la creatividad, la participación escolar y el valor de la expresión literaria en contextos educativos, demostrando que la lectura y la escritura son actividades vivas y profundas en la infancia y la adolescencia.
¡Atención! ¡Enciendan la radio! ¡Que empieza Menudo Castillo!
¡Bor, bor!
Empieza Menudo Castillo, el programa de los pequeños grandes locutores,
el rincón radiofónico de la cultura infantil.
Una extrañísima locura para viajar a mil rincones diferentes sin tener que moverte de casa.
¿Tienes la merienda preparada? Pues venga, date prisa, que luego no te va a dar tiempo a prepararla.
Empieza Menudo Castillo, un espacio loco, el único magazín de radio hecho por niños y niñas, para niñas y niños.
Hola a todos, Menudo Notas, ¿cómo estáis? Bienvenidos de nuevo a un programa de radio un poquito loco, extraño y muy diferente.
Ya sabéis que nos gusta cerrar la temporada de maneras especiales y siempre que podemos, pues hacemos alguna locura.
En esta ocasión hemos tenido la suerte de disfrutar de, bueno, una vez más,
de una iniciativa que es alucinante, la de Microrrelatos en el Aula.
Ya os dijimos hace unos días que lo mismo hacíamos un programa especial antes de despedirnos, y este es el programa especial.
Microrrelatos en el Aula, una demostración de que los jóvenes de nuestros institutos leen,
leen de una manera muy atenta, escriben alucinantemente bien y, por si fuera poco, leen en voz alta de una manera envidiable.
Esta edición, cuyos premios se entregaron hace solo unos días, ha reunido, fijaos,
a 115 centros educativos, a 161 docentes y a más de 820 alumnos y alumnas de la Comunidad de Madrid.
Se dice pronto. ¿No es para estar satisfechos del resultado?
Y es la tercera vez que nosotros rematamos con uno de nuestros programas de radio, que también es una cosa que nos gusta mucho.
Una que estamos grabando en la sede de la Asociación de Editores de Madrid y que, por supuesto, no voy a hacer solo.
Menos mal, porque si lo hiciera solo, menudo aburrimiento para vosotros.
Así que voy a saludar a mi compañera.
Hola, Carmen.
Hola, Javi.
¿Cómo estás?
Muy bien.
Aparte de sofocada y. Muy bien, muy bien.
Y con ganas de cortar. ¿Cómo ganas? De cortarme el pescuezo.
Hombre, ¿de qué andas que empiezas sin mí?
Claro, es que. Claro, estas cosas del directo.
Cosas del directo.
¿Qué tal estás?
Muy bien.
¿Todo bien?
Todo bien.
¿Ha empezado bien el verano?
Sí, sí, muy bien.
¿Todo así de vacaciones?
Sí.
¿A dónde te vas a ir?
Pues a Gandía, en Valencia.
Bueno, está mal, ¿no?
Nada mal.
¿Pero te vas ahora ya, dentro de poco?
Dentro de poco, sí.
¿Y te tiras mucho tiempo en la playa? ¿Sabes mucho de la playa?
Un rato.
¿Cómo un rato?
Lo suficiente.
Sí, hombre, pero. ¿Te tiras muchos días o a lo mejor te vas.?
Una semanita.
¿Nada más?
Nada más de momento.
Yo este año me pasa a mí que voy a ver la playa de lejos.
¿Sí?
Voy a ir a Valencia dentro de unos días, pero es que cuando voy a Valencia. Cuando voy a Valencia ni siquiera voy a la playa.
¿Ah, no?
Claro, voy a un teatro ahí, me tiro todos los tres días que estoy ahí metido en un teatro.
Ya, ya.
Escuchando ponencias, haciendo talleres, sufriendo un montón.
Qué rabia, ¿eh?
Sí, sí.
Sufriendo muchísimo.
Pero este año sí me escapo.
El año pasado, no, el anterior, me escapé una mañana, empezaba a las nueve de la mañana
el evento, y antes de las nueve de la mañana me fui a la playa, me bañé, volví a la habitación,
me duché y luego fui al evento.
Qué bueno.
Este año a ver si. Este año otra vez.
Lo voy a intentar, lo voy a intentar.
Bueno, preparada, ¿no?
Preparada.
Que ya has hecho este programa dos veces más también, ¿no?
Yo creo que los tres que hemos hecho hasta. Esta es la segunda vez.
¿Esta es la segunda vez?
El año pasado en la feria.
Sí.
¿Y qué tal?
¿Te gustó?
Hombre, fue increíble.
Está bien.
Poder escuchar a nuevas personas, a jóvenes personas que escriben.
Hombre, maravilloso.
Claro, porque tú cuando escuchas eso de que los jóvenes no leen.
Es que existe mucha desinformación, yo creo.
Sí, yo creo que eso es parte de. Si les preguntasen a ellos.
Claro.
Es que eso es. Claro, esto puede ser el truco, ¿no?
Preguntar a los jóvenes si leen o no leen.
Claro.
No preguntar a los mayores si los jóvenes leen.
Claro.
Ostras, Carmen.
A lo mejor está con una clave que nadie había pensado hasta ahora.
No lo sé.
A ver.
Que hay que dar con las personas, pero, oye, en general yo creo que se lee y mucho.
Y se escribe.
Yo creo también que se lee bastante.
Bueno, tengo aquí a varios invitados.
Esto ya no lo voy a presentar porque tienes un poema, seguro.
Sí.
Claro, porque empezar Menudo Castillo sin un poema. Que mira, que siempre digo que no hay poema.
Que es de cultura infantil, pero también es juvenil.
Sí, sí.
O sea, Menudo Castillo al final. El año que viene, de hecho, vamos a tener una sección muy juvenil.
¿Sí?
Sí, porque, claro, imagínate todas las chicas que han subido ya segundo de la ESO y demás.
Claro.
Y quieren seguir haciendo la radio el año que viene.
No pueden hablar de. Yo qué sé, de Policán.
Tenemos que meter otros libros.
¿No pueden?
O sea, pues claro que pueden.
Como lo hago yo.
No hablo yo de Chiqui Gato y lo recomiendo un montón.
Pues ellas también, pero. No sé, si buscamos otro tipo de. También, también.
A ver, complementar está muy bien.
Claro.
Para. Para dar una vuelta a la cosa.
Bueno, vamos a escuchar tu poema.
¿Es tuyo o.?
No, no es mío.
¿De quién es?
A ver, bueno. Es de Ángela Figuera Aimerich.
Pues mira, te pongo música de poesía.
Bueno.
O música, ya está.
Sí está.
Entre un álamo y un pino, mi hamaca se balancea.
Ojitas de verde plata bailan sobre mi cabeza.
Ojitas de verde oscuro, el verde las contonea.
Dulce pereza me llueve del sol que las atraviesa.
Los juncos de celuloide montan su guardia en la arena.
El duero moja las cañas y se abanica con ellas.
El río pasa y se va.
Mi barca se queda en tierra.
Llenos de verdes y azules, mis ojos se cierran.
¿Qué más dicho que es? ¿De quién?
De Ángela Figuera Aimerich.
Muy bien, muy bien.
Pues nada, desde aquí la mandamos un saludo.
¿O no?
Sí, sí.
Bueno, y ahora sí, ahora empezamos a hablar del evento, de micro relatos en el aula.
Saludamos a los amigos, ¿no?, que tenemos aquí, toda la mesa que tenemos aquí.
Empezamos, ¿tú parece?
Empieza, empieza.
Venga, vamos allá.
Espero la aula.
El gato maúlla y la araña se escuche por sentar en capulla.
En un recastillo.
Con premios, vídeos y necesidad.
En 1024.
Bueno, pues sí, vamos a empezar a saludar a las personas que tenemos por aquí, que tenemos un montón de amigos y amigas con nosotros en la mesa.
Por ejemplo, si nos vamos a la ganadora del nivel 1 de esta edición de micro relatos en el aula, que está por aquí Paula Martín.
Hola, Paula, ¿cómo estás?
Hola, muy bien.
Bienvenida. Oye, gracias por venirte.
Nada, nada.
Un placer tenerte aquí, que has venido a acompañar a tu profe, ¿no?
Que dice, yo no hablo, yo no hablo.
Pero por lo menos saludar, Soraya, ¿qué tal estás?
Por lo menos saludar. Muy buenas tardes a todos.
Me ha dicho antes, a mí no me dejes hablar.
Porque si estás en la mesa de menudo castillo, Soraya, lo siento.
También tenemos a la ganadora del nivel 2, que es Amanda Joyce.
Hola, Amanda, ¿cómo estás?
Hola, bien.
Bienvenida también.
Que vienes acompañada de Carmen, de tu profe.
Sí.
¿Qué tal estás, Carmen?
Hola, muy bien. Buenas tardes.
Muchas gracias a las dos también por venir.
Oye, nos he dicho enhorabuena a las dos por el premio, ¿eh?
Pero más que por el premio, por el aplomo.
Que esto hablaremos luego.
Flipé, como leísteis todos.
O sea, da igual quién eligiese.
Lo hicisteis fenomenal.
Bueno, también tenemos. ¿Quieres presentar tú también a la de verde?
Bueno, tenemos con nosotros a Chiqui Fabread, que ha sido miembra del jurado, ¿verdad?
Sí.
Buenas tardes. Encantada de estar aquí. Felicidades a las ganadoras y felicidades a vosotros por el programa.
¿Cómo estás?
Pues muy bien. Con ganas de vacaciones.
Hace mucho que no te veía, ¿eh?
Ya, sí, hace mogollón. Pero tú y yo no nos vemos nunca.
Es verdad, es verdad.
Bueno, y tenemos también a José Luis Ejudero, que esto sí que le da a leer, Carmen.
Porque, claro, yo sé lo que hace, pero si lo leo queda mejor.
Sí, sí, sí.
Porque es vicepresidente de la Asociación de Editores de Madrid y coordinador de concurso y director del marketing de Santillana.
¿Cómo estás?
Muy buenas, muy bien. Muy a gusto, en un sitio muy bueno, con una temperatura ideal. No nos podemos quejar.
Vaya sede tenéis. Guapa, guapa los de los editores de Madrid, ¿eh?
Tremendo.
Es fantástico, fantástico.
Claro, ¿cuántas editoriales hay asociadas hasta el momento?
Pues más de 300. Más de 300.
La verdad es que es una asociación que ha ido cambiando.
Ha ido creciendo en los últimos años de forma exponencial.
Madrid, de hecho, me atrevería a decir, incluso me atrevo a decir, que es la asociación de edición más grande que hay en España.
No hay ninguna que tenga tantos editores.
Chiqui, la has celebrado mucho.
Es que no os oís vosotros siempre lo de que todas las editoriales están en Cataluña.
Pues en Madrid también tenemos muchas.
Un saludo a todos nuestros amigos y amigas catalanes.
Por supuesto, con cariño y con amor.
Pero que nosotros también tenemos. Pero fastidiados que también tenemos muchas cosas, ¿no?
Que también hacemos cosas.
Los de Madrid.
Bueno, también están. Bueno, no están, pero están con nosotros aquí en Espíritu.
Amanda Roca, ganadora de nivel 3.
Y Guimar Hernández, su profe.
Que no han podido estar, pero que también habrían estado si hubiesen podido.
En fin, vamos a empezar a hablar, Carmen.
¿Tú tienes preguntas difíciles?
O sea, yo he hecho un montón de preguntas, pero ¿tú tienes las difíciles?
¿Tengo preguntas? ¿Tengo curiosidad?
Es que claro, porque al final, ¿qué es esto de mi carrera personal?
Aula, ¿tú lo sabes?
Pues no sé exactamente cómo funciona.
Me gustaría que me lo explicas en otra vez.
Que nos lo cuente José Luis, que sé que mejor lo sabe de los que están ahora mismo.
por aquí. Pues es muy sencillo, o sea, es muy complicado.
Pero es muy sencillo entender las pautas del concurso. Bueno, se trata de un concurso primero que se presenta a toda la comunidad educativa de la Comunidad de Madrid. Se pueden presentar cualquier tipo de centro público, privado o concertado y está definido en tres tramos.
El concurso realmente consiste en escribir un relato, un micro relato que puede tener como mucho 300 palabras y que se puede basar en una obra contemporánea o una obra clásica que estén trabajando en clase en ese momento, en este caso estoy viendo a las profesoras que me acompañan, o algo que la propia alumna en un momento dado diga, jo, es que me gustaría muchísimo trabajar sobre esto.
Decía, hay tres categorías para intentar que sea un poco más ecuánime el resultado.
Por edades un poco.
Por edades, primero y segundo.
Segundo de la ESO, tercero, cuarto y primero y segundo de bachillerato.
Y diría dos cosas más.
Una, dentro de la dificultad, lo decías tú al principio, sorprende mucho la relación que tiene la escritura con la lectura, con la declamación, se te ponen los pelos como escarpias.
Porque una cosa es escucharlo incluso en el audio, donde puedes ir viendo que tiene que ser además exactamente igual.
Lo que está escrito con lo que se está narrando, y eso ya a veces también, incluso una coma te puede complicar la vida, pero es impresionante, aunque luego hablaremos de ello, cuando lo ves en vivo y en directo.
Porque dices, bueno, a lo mejor lo ha ensayado 500 veces hasta que le ha salido medio tal, pero luego lo ves en directo y dices, no.
Había hasta quien se lo sabía de memoria.
¿Verdad?
Efectivamente.
Es que es increíble, la verdad que es fantástico.
Bueno, pues, para ir empezando.
Me gustaría preguntarle a los miembros del jurado, bueno, y a los profesores, porque entiendo que también los profesores elegís algunos relatos para después pasarseos al jurado.
Claro, primero una selección en clase, ¿o cómo lo hacéis?
Nosotros en clase sí, la verdad, es que se lo mandamos absolutamente a todos los alumnos de cada clase, y lo que hacemos las profesoras, lo tenemos por lo menos así acordado ya, es seleccionar los tres mejores de cada clase.
Hacemos una lectura anónima.
Anónima, cuando tenemos seleccionados esos micro relatos, y los leemos de forma anónima para que sean los propios alumnos, los compañeros, los que voten, el que le ha parecido mejor y que debe de representar a la clase.
Pues ahí, ¿cómo elegís los mejores? ¿Qué es lo que valoráis?
Pues, yo creo que hay diferentes factores, es verdad que en torno al nivel y a la obra.
Pues hay muchas cosas que tiene la propia escritura, que es la calidad, pues la originalidad, hay cosas que siempre te sorprenden según lo vas leyendo, ¿no?
Que es un poco lo que ha comentado antes José Luis, encuentras algo, siempre hay una magia, un factor sorpresa, a veces es la propia calidad de la escritura, y otras veces es que te lleva a unos sitios absolutamente inesperados.
Claro, ¿y qué porcentaje participa? Vosotros llegáis a clase y decís, vamos a hacer ese ejercicio, ¿es voluntario?
Sí, es voluntario.
¿Y participan muchos chavales o no?
Pues es que es voluntario, pero es verdad que esto nos ha ayudado a que lo vamos a promover mucho más, puesto que ha habido un excelente resultado, y esta niña nos ha mostrado que un texto es potente.
Es potente, y lo es, de verdad, que espero que lo lea Paula, porque la protagonista es Paula, y de verdad debería de leerlo para que lo…
No, no, ahora lo vamos a escuchar, claro que sí.
Y que lo podáis volver a revivir, porque lo hemos escuchado el otro día, pero…
Paula, oír es tú la que corrige, o sea, quiero decir, si Soraya no habla en micrófono, corríjela otra vez.
Sí, sí.
Claro, tú eres la que… las notas las pones tú hoy, ¿sabes?
Yo tengo que interrumpir…
No tienes la rúbrica de evaluación, ¿eh?
Yo tengo que…
Juntos en esa rúbrica de evaluación.
Juntos en esa rúbrica de evaluación.
Yo quiero interrumpir a Soraya, porque ha dicho una cosa que es verdad, que es, dice, lo más importante de esto es que es algo a lo que te presentas voluntariamente.
Sí, pero que ni más que eso.
Que es un poco lo que rompe, ¿no?, el techo, es como, no, no, esto es algo a lo que me apetece a mí.
Pero yo tengo que decir aquí que a mí lo que más me sorprende es que los que se apuntan voluntariamente a esto son los profesores.
Igual, exactamente.
Que usan su tiempo libre…
Es un entorno que puedo conocer o hacer cosas diferentes, tengo una motivación, pero para mí, a mí no deja de sorprenderme y creo que todos somos conscientes de momento complejo, educación, tiempo, carga, motivación, etcétera, etcétera.
Y cuando te encuentras, pues eso, antes decías una cifra que superaba los…
Estaba cerca de los 200 profesores que han participado directamente y dices, todos esos están ahí en nuestras aulas, son esos de los que teníamos que estar.
Claro, que muchos estamos especialmente orgullosos, pero que creo que, bueno, es un momento también para…
No, es que el talento es que al final, pues, brilla y ha brillado y lo ha hecho tan bien que, bueno, pues ahora esto nos va a ayudar a que se apunten más.
De hecho, el otro día los de primero, Soraya, nos apuntamos, que ha estado genial.
Claro.
Entonces, esto al final, pues, es lo que conlleva, que, pues, se animen, se den cuenta que tienen ese potencial, que tienen esa creatividad dentro de ahí.
Tiene que salir en algún momento.
Lo vas a conseguir.
Paula, antes de que acabe el programa, lo vas a conseguir.
Carmen, cuéntanos tu opinión.
Pues, ideas tan sorprendentes.
Sí, a lo mejor José Luis o Chiqui nos lo pueden decir.
¿Por qué micro relato y no relato?
Para jurados son la suerte.
Usted iba a decir, digo, a lo mejor empezamos pensando esto para que nos diera tiempo a corregirlo.
No, yo creo que porque el micro relato tiene un ejercicio superior, me atrevería a decir.
Es más manejable en el tiempo y exige, además de una precisión, de una…
De una concreción que es más, yo creo que es más manejable y más fácil de evaluar incluso.
Mira, yo voy a añadir una cosa.
Aquí me sale la profe de escritura que yo llevo dentro.
En una novela, en un relato, en un cuento largo, tú puedes disimular muchas cosas, puedes esconder muchas cosas.
Puede ser incluso mal autor, pero…
Puedes esconder un fallo, puedes esconder una duda, no encontrar una palabra.
Pero en un micro relato, cada palabra es imprescindible.
No hay nada de más ni nada de menos.
Entonces es muy difícil contar una historia en tan pocas palabras.
Además es sorprendente, Chiqui, o bueno, todos.
Cuando empiezas a corregir un micro relato y empiezas a quitar lo que se puede quitar.
Yo siempre digo que hay un gesto que yo se lo hago mucho a mis alumnos, ¿no?
Que es el típico gesto que habéis visto en casa cuando sacudimos el mantel.
Que tú sacudes el mantel para que caigan todas las migas.
Eso es lo que hacemos con los textos.
Sacudir hasta que cae todo lo que no está perfectamente pegado ahí.
Y todo lo que sobra se cae.
El micro relato defiende cada palabra.
Cada palabra tiene que estar exactamente puesta donde tiene que estar.
Y yo voy a hacer, ya que me he lanzado, voy a hacer una observación sobre el concurso.
Yo soy jurado en muchos concursos de juvenil, de adolescentes que escriben.
Pero a mí este concurso me fascina desde el momento en que me llamasteis.
Me fascinó por la lectura.
Por las dos ramas de la lectura.
Por estar relacionado con textos, con otros textos.
Y no solo clásicos, porque había Marta Jiménez en los textos.
Textos que quedaron finalistas.
Maravilloso.
No solo por eso, sino porque leer en voz alta es la clave para escribir bien.
Yo siempre digo, cuando alguien lee en voz alta lo que ha escrito es cuando se da cuenta de los fallos que tiene.
Si te grabas lo que tú has escrito, lo lees en voz alta, te das cuenta de los fallos.
Por lo que tú decías, una coma.
Ahí es donde te das cuenta.
Entonces, habéis conseguido juntar en un. O sea, felicidades por el concurso.
Porque habéis conseguido juntar tres cosas importantísimas.
Que es la relación con la lectura.
Con la lectura en el aula.
La relación con la lectura propia del aula.
De quién ha hecho el texto.
Y la escritura.
Entonces, a mí me parece brillante.
Y en un micro.
Oye, Paula, Amanda.
Cuando llegan Carmen y Soraya a esta propuesta.
Llegan a clase, la cuentan.
Tenemos esta propuesta, este juego, este concurso.
¿Qué pensaste lo primero?
A ver.
A ver, es que yo ya me apunté el año pasado.
Entonces, pues yo ya quería apuntarme este año.
O sea, tú ibas ya de cara.
Sí.
Yo ya quería apuntarme este año.
Entonces, pues, no sé si se lo dije.
O me lo dijo.
Pero, pues, yo quería apuntarme.
O sea, tú ibas directa.
Sí.
Vale.
¿Y en tu caso?
En mi caso, pues, muy fácil.
En pocas palabras.
Porque es obligatorio.
O sea, era voluntario.
voluntario entre comillas. Bueno, concepto voluntario. Es casi voluntario. Yo lo voy
a integrar ahora. No, no, vamos a ver, es que tiene toda la razón Amanda. Nosotros lo hacemos
de manera obligatoria porque de verdad que tanto el relato como el micro relato es una oportunidad
donde ellos pueden expresar lo que muy poquitas veces expresan. Es decir, estamos en un momento
donde se escribe poco, se lee por obligación y es ese momento en el que ellos tienen esa
oportunidad, la pueden aprovechar un poquito, nada, muchísimo, como es el caso de Amanda,
pero es una oportunidad donde cada uno se enfrenta a un folio blanco y al bolígrafo y lo importante
es que muchas veces ellos se sorprenden muchísimo. O sea, tú lo propusiste con ese objetivo, ¿no?
Sí, es más, forma parte de la nota obligatoria, o sea, esto es una nota de la evaluación,
tanto el micro relato, por supuesto. Soraya, ¿tú por qué se lo propusiste?
Porque nuestro departamento de lengua. Paula, no te puedo suspender, tú cógela y la arrastras.
Porque nuestro departamento de lengua es verdad que estamos siempre pendiente a ver,
nos tenemos que presentar, que a los niños esto les gusta, les anima y lo vimos,
pero ya es la segunda vez que nos presentamos y de este modo,
que es verdad que estamos pendiente de los micro relatos y concursos que hay en la Comunidad de Madrid.
Ayuda, ayuda. Oye, ¿os habéis sorprendido vosotras también de vuestros propios textos, Amanda, Paula?
Sí. Yo no me esperaba ni quedar finalista ni ganar.
No, pero solamente, aparte de que luego llegues finalista, ganes, pero a ti misma,
de haber escrito ese texto, ¿también te has sorprendido?
Sí. Porque es que, a ver, yo un día vine con la inspiración y ya escribí y,
pues sí, me sorprendí.
Sí, contadnos, ¿cómo os vino la inspiración para el texto?
Pues, no sé, a ver, yo sabía que tenía que hacerlo de Peter Pan y, pues no sé,
se me ocurrió la idea de hacer este micro relato y, pues no sé, un día vine,
digo, pues me voy a poner a escribir el micro relato porque todavía no se habían abierto la inscripción
y, pues un día vine y escribí y lo dejé ahí hasta que se abrió la inscripción.
Pues yo tuve la suerte de que justo en esos meses,
Carmen nos mandó a inspirarnos en Miguel Unamuno, la obra de Don Sandalio,
un jugador de ajedrez, y, pues eso, la suerte de que durante esas épocas,
en esos meses, yo jugaba al ajedrez con mi padre.
Entonces, me pasó un poco como en la historia, que mi padre era Don Sandalio
y yo el protagonista que, pues perdía, la verdad.
¡Jo, la jasola!
Las jasolías también pasan, ¿verdad, chiqui? A la hora de escribir y de concurso.
A la hora de usar, el tener ese momento, ¿no?
Mira, yo creo que hay un momento en el que tienes esa inspiración que dices,
pero en realidad la inspiración es estar todo el día escribiendo, todo el día pensando en historias,
porque escribís mucho más de lo que pensáis.
O sea, dices, ¿cuánto escribís?
Pero es que escribes aquí, escribes cuando pones una foto en una red social
y debajo pones una frasecita que quieres que alguien entienda.
Y todo eso es escritura.
Y muchas de las cosas que ni siquiera llegamos a plasmar en un papel,
que les damos vueltas en la cabeza.
No me puedo creer que no tenéis esos diálogos.
Que tú te inventas toda una escena en tu cabeza cuando te encuentras a no sé quién
y lo que le dices y lo que te dice.
Todo eso es escritura.
Luego no pasa nada de eso, pero tú lo has pensado.
Pero es lo que tú lo has disfrutado el ratito, que te lo has inventado.
Y le voy a decir y luego no. Sí, sí, estas cosas pasan.
Bueno, y vosotros, los miembros del jurado,
bueno, y vosotras si escribís,
¿judgáis desde vuestro punto de vista lector o desde vuestro punto de vista escritor?
Pues yo te diría que lo primero,
que no es. No está nada bien es que tengamos que juzgar.
Yo lo llevo fatal.
De hecho, tengo que confesar,
creo que lo confesé el año pasado,
pero lo vuelvo a confesar que cuando me enfrento a. Tengo la suerte de que llevo a la parte final,
cuando ya queda un grupo reducido,
porque me imagino esto con los. Con todos.
Con todos y es como que te tienes que volver loco.
Entonces me cojo a, en este caso,
mi mujer, que es profesora de Lengua y Literatura de Secundaria,
y la pongo al lado y digo, échame una mano.
Lo voy leyendo.
Voy cambiando el método y ninguno es, para mí, ninguno es bueno.
Pues yo no he dado con la clave.
Lo empiezo a leer.
Pues como me gusta, lo escucho, digo,
me gusta más escuchado que leído.
Venga, pues voy a empezar a evaluarlo.
Claro, empiezas a verlo.
Ves cómo está escrito, ves cómo está contado,
y a ti te sale todo cincos.
Y ya nos han llegado los que son muy buenos.
Y lo tengo aquí apuntado.
Al final dices, bueno,
tengo que volver al principio y empezar a. Tengo que marcar calidad, originalidad,
reinterpretación de la obra
y corrección ortográfica y gramatical por un lado,
que eso sería como desde el punto de vista de la escritura,
y en lectura, articulación, fluidez,
ritmo y expresividad,
y volumen e intensidad.
A esto le sumas la emoción,
que a ti se te pega desde el minuto uno
de una manera o de otra.
Empiezas a escucharlo
y en el fondo tienes que esforzarte
para ver de dónde le quitas algo.
O sea, no es
cómo le doy puntos a esto que estoy escuchando,
sino, como no puede ser,
todo cingoso.
Entonces, es un ejercicio para mí
complicadísimo, o sea, complicadísimo.
Sí, yo. Además, en este había una dificultad añadida.
Yo, cuando he sido jurado en otros concursos,
yo hago un código de colores.
Entonces, yo cojo todos los textos
y es como voy poniendo los que. Estos que te hacen algo,
que tú lo lees y te tocan en algún sitio,
estos los marco en verde y digo, bueno, tal.
Luego voy dejando en amarillo los que tal.
Yo me hago un código de colores
para luego llegar al final
con los dos, tres o cinco
entre los que tengo que decidir.
Pero aquí había un problema
y es que no era un archivo web,
ni PDF, era en una página.
Ahí estaban los textos, había que votar.
Con lo cual, yo me los leía,
no podía marcar.
Yo me hice un Excel
con los títulos de los cuentos,
o sea, de los micros,
para poder ir haciendo estas marcas
y ahí tengo yo mi Excel
con todas mis cositas.
Y una tensión añadida
que tenemos que revisar
para los miembros del jurado
del año que viene
y es que cuando le dabas a aceptar. Se desaparece. volaba.
Y es como que el primero lo haces
y dices, ¡ay, va, que ya he votado!
Y los demás me los voy a pensar
cinco veces.
De hecho, mira, os voy a contar una anécdota.
Voy a contar una anécdota de esto
porque yo, cuando no sé por qué,
yo pensé que se votaba de uno a cuatro.
O sea, que la puntuación era de uno a cuatro.
Entonces, resulta que era de uno a cinco.
Y cuando yo voté el primero,
claro, yo voté pensando
en que el máximo era cuatro.
Y entonces, cuando fui a votar el segundo
y me di cuenta, dije,
a ver, un momentito,
entonces, ahora lo que tengo que hacer
es rebajar todos,
como si todos fueran cuatro.
Entonces, me tienes ahí
bajando a cuatro todos.
Y yo decía, bueno,
o sea, yo volviéndome loca,
pensé en escribiros,
pero luego dije, no, ya lo resuelvo.
Pues digo, bueno, a fin de cuentas,
todos los míos van a estar en la misma línea.
O sea, no estoy. Pero, madre mía,
qué dramón votar ahí, ¿eh?
Qué dramón.
Yo cuando fui hace dos años,
yo es que los escuché todos,
los leí todos y me gustaban todos.
Y entonces, lo que fui haciendo fue
irle quitando puntos a votar.
Justo es como restar.
Sí, sí.
Quitar puntos.
Yo eso lo hago siempre cuando tengo que. Pero, o sea, yo doy clases en un máster
en el que hay que poner notas que lo odio,
porque es un máster de escritura
y poner notas en un máster de escritura
a mí me pone loca.
Y entonces yo siempre digo lo mismo,
parten de diez
y voy buscando qué quito.
Qué quito muy poco.
Y luego la subjetividad.
Y vuelvo a ello,
es que en el fondo es como que lo miras y dices,
joder, este es perfecto en originalidad.
Claro.
Pero este otro que te ha tocado la emoción,
diría, este le pongo un cinco en no sé qué,
aunque tampoco esté tan así.
O sea, hay una parte ahí
que no eres capaz de. Oye, Carmen,
antes de seguir preguntando,
¿qué te parece si escuchamos
uno de los micro relatos?
¿Cuál te apetece?
¿Empezamos por el nivel uno o a suertes?
Carmen, dime tú, dime tú.
Yo creo que a suertes.
¿A suertes?
Se me ha divertido.
Sí, pues dime un número del uno al tres, venga.
¿Ya nos he hecho una moneda al aire?
¿Nadie tiene un euro?
Espera, tú no lo digas,
lo tiene que decir Paula,
luego Chiqui,
que son las tres lectoras.
Un número del uno al tres.
Dos.
Jolín, Paula.
Está tocado, está tocado.
Así que vamos a escuchar el tuyo.
Bajamos todos los micrófonos
y cuando tú quieras.
Cadenas tiran de mí,
mi boca sellada,
me la cosieron.
Manos que controlan el mundo,
manos que eligieron la corrupción
antes que la verdad,
el silencio antes que la humanidad.
Me arrastraron hasta esta historia,
me silenciaron,
nos silenciaron,
porque esas pequeñas manos
no debieron ser parte de esta historia.
No debimos ver
cómo sus ojos perdían
ese brillo tan único de la infancia.
Nunca nadie debió formar parte de esta historia.
Dicen que la isla en la que todo empezó
no se puede encontrar a menos que creas en ella.
Quizá es cierto,
puesto que sólo los que abrieron los ojos
y decidieron que el silencio no era una opción
encontraron la verdad de aquel sitio.
Hasta que alguien decidió
que era mejor silenciarnos.
Claro que, es mejor silenciarnos,
atarnos para que no seamos capaces de decir la verdad.
Total,
mientras a nosotros no nos salpique no importa,
silenciados estamos mejor.
No vaya a ser que protestemos
por una razón totalmente inhumana e injusta.
Pero yo no me callaré.
Lo prometo.
Gritaré y gritaré hasta que me duelen los pulmones.
Hasta que la gente ya se haya hartado de escucharme.
Siempre encontraré una forma de hablar,
de susurrar,
de gritar.
No lo dudes.
Porque eso no fue una historia.
Es la verdad de muchos.
No pude salvarte, Wendy.
Pero lo haré.
A los demás.
Lo intentaré como nunca.
Esto no es determinar una historia.
Esto es de humanidad.
Porque no podemos ser esclavos del silencio.
No podemos ser esclavos del silencio.
Si lo que nos pide nuestra alma es. Gritar.
Pero mira, vamos a hacer una cosa. Antes de preguntar, porque te da preguntas para ti por un lado, para Amanda por otro, pero vamos a escuchar el de Amanda. El tuyo lo dejamos chique ahí en stand-by. Escuchamos el de Amanda y ahora preguntamos.
Prioridad del Rey. Habíamos jugado tantas partidas que cada movimiento ya parecía predecible, pero aún así ninguno se cansaba. Don Sandalio siempre ganaba, y yo aceptaba cada derrota con atención, casi admiración.
Después de cada jaque mate recogíamos las piezas y comenzábamos otra partida sin prisa. Se nos hacía tarde, el casino quedaba vacío, y a veces continuábamos en mi casa, moviendo torres y peones bajo la luz tenue, sin muchas palabras, manteniendo siempre la formalidad y el respeto propio de compañeros de juego. Intercambiamos solo un buenas tardes o hasta mañana. El tiempo pasó y un día caí enfermo.
La fiebre me debilitaba, y el médico que me atendía parecía más preocupado por los horarios que por mi recuperación. Fue entonces cuando Don Sandalio apareció en mi casa, con la misma calma que mostraba frente al tablero. Observó mi estado, y frunció levemente el ceño.
No estoy seguro de que te estén atendiendo como corresponde, dijo con discreción. Si quieres, puedo echar un ojo. Me sorprendió, nunca me había hablado de esa manera.
Era un ofrecimiento inesperado, directo y cuidado a la vez. Lo miré, sin saber qué responder, y él simplemente se acomodó junto a la cama, revisando mi pulso con la misma precisión con la que movía sus piezas.
En ese instante comprendí que todo lo que habíamos compartido en silencio, cada partida y cada gesto, había sido más que ajedrez. Antes de irse, inclinó levemente la cabeza, y con esa calma que siempre lo distinguía, murmuró.
A ver, yo hace muchos años, pero también hemos sido adolescentes, y me imagino lo de ponerte de adolescente delante de los demás a leer en voz alta, ¿no? Y delante de un montón de personas como la otra en la final. ¿Cómo superaste los nervios? ¿Cómo lo hicisteis?
Estaba temblando.
Sí, sí, a ver, también se veía, se veía alguno que tenía el. Pero contadme un poco, ¿cómo lo conseguisteis?
Este año fue diferente porque teníamos que leer entre la multitud y no teníamos que subir al escenario.
¿Y eso quitaba un poco de nervios?
Quitaba un poco de nervios, pero te complicaba un poco el leer en voz alta. No sabías en dónde mirar, había muchas cámaras, tu madre que estaba atrás, no podía filmar muy bien con el móvil, así que. Ah, bueno, claro, eso sí es verdad, porque es verdad que cuando hay un atril o un escenario, todo es mucho más sencillo, pero. Mira, por eso no lo había pensado.
Pero es verdad que a mí me ha sorprendido muchísimo el. Lo decíamos antes, ¿no? El aplomo, la fuerza. Bueno, se ha escuchado ahora la lectura, ¿no? En voz alta. Es increíble cómo leéis. ¿Leéis bastante? ¿Leéis mucho?
Sí.
Sí, ¿no?
A mí también me gustaría saber, hemos hablado de cómo os ha venido la inspiración, cómo la habéis leído, pero ¿cómo ha sido el proceso? ¿Cómo ha sido la experiencia de escribir el micro relato? ¿Qué habéis aprendido? ¿Cómo os habéis sentido?
A ver, es que lo escribí, la verdad, bastante rápido.
Como me vino la inspiración, entonces, pues, es verdad que después, o sea, antes había escrito otro micro relato, pero que no me convenció nada, entonces, pues, lo repetí, y pues, ya la inspiración me vino bien, y al final, pues, yo me sentí bien escribiendo este micro relato, porque. Sí, o sea, este, pues yo sabía que era este, yo sabía que era este el que iba a presentar, porque, pues, estaba mucho mejor que el anterior.
Yo, como dije al terminar la partida con mi padre, pensé. Vaya, sabe cuidar muy bien de su rey.
Entonces, cogí esa idea y dije, lo voy a poner como última frase en mi micro relato.
Entonces, al terminar de escribir, como dijo Chiqui, lo leí en voz alta y dije, vale, ya está, he hecho.
Redondo, redondo.
Ojo, qué bueno. Oye, ¿cómo os sentís? Lo primero cuando llegan y os dicen que vais a la final, y luego ya cuando estáis allí y se dice el resultado, ¿qué se siente? ¿Cómo fue?
A ver, es que yo, cuando supe que era finalista, estaba en clase de inglés.
Estaba, estábamos con el ordenador, y yo sabía que iban a decir ese día, pues, los resultados.
Entonces, claro, pues yo me metí en la página. Y F5, F5 todo el rato, ¿no? O sea, refrescar, refrescar.
Entonces, pues, me quedé un poco como. Grité, y de repente dice la profesora, cerrad los ordenadores.
Yo me enteré. Es que estábamos en clase. En clase de lengua y literatura.
Primera hora y examen.
Entonces, terminamos el examen. Voluntario.
Terminamos el examen y estábamos esperando a que todos mis compañeros terminaran de poner sus respuestas,
y de repente veo a mi profe ahí escribiendo, 820 alumnos, 115 colegios, y cada vez el número se reducía a 12 finalistas,
le dije, divina pastora, y luego esos números que se estaban reduciendo poco a poco. Pero qué guay, esta extensión narrativa, ¿eh?
Esos números que se estaban reduciendo poco a poco se redujeron a mi nombre, ahí, súper grande, Amanda.
Entonces, al leer mi nombre tan grande en la pizarra, empecé a escuchar muchos aplausos, y no me lo creía, la verdad.
Claro, qué chulo. Pero claro, llegáis el otro día, ¿no? Leéis allí, puede pasar cualquier cosa, pero dicen vuestro nombre.
¿Cómo fue ese momento?
Seguía temblando de haberlo leído.
Estaba, pues, muy nerviosa, y como que de repente dijeron mi nombre, y de repente como que, no sé, pero me sentía aliviada.
O sea, que si no hubiesen dicho mi nombre también, pero no sé, como que. Ya ha acabado, ¿no?
Sí, ya ha acabado.
Yo me olía un poco el. Esto de haber quedado finalista, porque me encontré a Carmen de camino al colegio.
No sé si se acuerda.
Antes de hacer el examen, me dice, ¿cómo se presenta el día? Bien.
Y yo, pues, sí, supongo.
Fue un examen, fue un examen, por si no te acuerdas.
Yo pensaba que me preguntaba por el examen, si se presentaba bien el día.
Y me hace otra pregunta, que era. ¿Bien o genial?
Es que se presenta el día, y yo, pues, no lo sé, la verdad.
Entonces, por eso lo olía un poco.
Oye, ¿y las profes cómo elegís la lectura en la que están basados los micro-relatos?
Nosotros a través de nuestra situación de aprendizaje, en realidad.
No está integrada, pero ya me habéis dado idea de que la voy a integrar dentro de nuestra situación de aprendizaje.
Y ahí surgió Peter Pan, en realidad.
Entonces, sí que. Estaría bien que lo hicieran todos, como obligatorio.
Eso está fenomenal.
No, aquí. Muy recomendable.
Y ya integrarlo en nuestra situación de aprendizaje, que eran justamente escritores,
iban a buscar un final alternativo de Peter Pan.
Fíjate.
Entonces, es como, pues, bueno, pues han estado ahí estudiando los personajes, los mensajes,
y a ver de qué manera lo acabamos.
¿Qué pasa con Wendy? ¿Qué pasa con estos niños perdidos?
Y, bueno, pues, nuestra niña ha hecho algo maravilloso.
En paralelo, ¿vale?
Entonces, sí.
Y, bueno, cuenta tú también el coloquio.
Cuando lo leíste y se pusieron. ¿Alguna charla luego en clase?
No, es que los bienes tenemos coloquio.
A ver, cuéntanos esto. Venga, Paula, cuéntanos.
Paula, cuenta que también ahí tuviste ahí aplausos.
A ver, a mí me dijo de leerlo y, pues, obviamente, pues, no estaba tan nerviosa.
Estaba un poco nerviosa por leerlo en clase, pero después, pues, no estaba. Básicamente estaba en mi clase, entonces, pues, tampoco estaba relajada.
Y, pues, no sé, se pusieron a aplaudirme después de leerlo.
¿Y charláis? O sea, ¿te hizo los viernes una charla?
Sí, coloquio de nuestro libro en curso, ¿verdad?
¿Del libro que estáis leyendo?
Exacto.
Ah, qué bueno, qué bueno.
¿Leís mucho, Carmen, Soraya, al año?
¿Se lee mucho en clase?
Bueno, nosotros tenemos programadas. ¿Una al trimestre?
Con ese término tan feo de obligatorio, tres lecturas al trimestre, sí.
¿Tres al trimestre o una al trimestre?
Una por trimestre.
Una por trimestre.
Tres al año, perdón.
Vale, sí, sí, vale, vale, perfecto.
Perfecto. ¿Y vosotras igual?
Igualmente, sí.
¿Y cómo elegís los libros?
Nosotros, en el caso, bueno, de primero y segundo, pues ahora que estamos con programaciones y demás para el próximo curso,
pues vamos ya seleccionando de una manera un poquito más libre, sobre todo en primero y en segundo.
Y en nuestro departamento, en el Seminario de Lengua y Literatura, para el segundo ciclo y para bachillerato,
que está aquí mi otra compañera Cecilia,
pues nosotros sí seguimos apostando e impulsando por los clásicos y son obligatorios leer los clásicos
porque en algún momento hay que acercarse a ellos.
Ojalá vuelvan luego cuando tengan más edad, pero sí tenemos claro que un porcentaje de alumnos,
como no les acerquemos ahora a la obra de Cervantes, la obra de Galdós, pues la obra de Unamuno,
que Unamuno no deja de ser el que nos ha inspirado este premio, no es fácil.
No es fácil de aproximarse a él, pero bueno, son muy interesantes.
Yo creo que ellos son nuestros alumnos.
Los alumnos son los primeros que se sorprenden de lo que te puede. Y de lo actuales que son, ¿no? Los clásicos.
Pues sí, muy actuales, verdaderamente.
Y nuestros alumnos logran hacerlos más actuales porque logran traerlos a su realidad,
cosa que a lo mejor a los profes se nos escapa.
Por cierto, José Luis Chiqui, ¿cómo pasáis a ser miembros de jurado?
Yo con una llamada de teléfono.
Yo supongo que el mundo de los que nos dedicamos a la literatura,
sobre todo en el caso de la literatura infantil y juvenil, es pequeñito.
Nos llevamos muy bien todos, tú lo sabes porque nos has visto muchas veces.
Nos llevamos muy bien todos y a mí me invitaron, yo tardé tres nanosegundos en decir que sí,
porque yo este tipo de cosas. Yo nací con la mano levantada ya.
Entonces es como, Chiqui, que si quieres, sí.
Entonces yo me apunté y de hecho dije, no cuentes lo de que empezaste con cuatro puntos en vez de con cinco,
que no te vuelven a invitar, Chiqui, no lo cuentes.
Y en mi caso, pues tiene algo más que ver con la obligatoriedad,
porque por el lugar en el que estoy, dentro del gremio y en la parte organizadora,
pues digamos que tenía que dar ese paso.
Y por otra parte, me hace mucha ilusión porque hace muchos años,
tengo una dilatada ya carrera profesional,
empecé en el mundo laboral, en el mundo de la literatura infantil y juvenil.
Entonces recuerdo mis primeros meses que tenía que leer,
semanalmente no sé cuantos títulos para luego poder hablar de ellos.
Y es como que es algo que se te queda ahí plasmado y dices, oh, qué gusto.
Bueno, es obligado, pero contento.
Bueno, y aquí tenemos parte del material de la fiesta.
Lo tenemos justo detrás de nosotros, este puestecito en el que estuvisteis filmando.
Primero, contadme cómo sentisteis la fiesta para vosotros, cómo fue la entrega de premios.
Si queréis empezamos desde Carmen, vamos a hacerlo desde Carmen hasta Soraya.
Sí, José Luis y Chiqui también tenéis que hablar.
Porque, Chiqui, no sé si te da un poco de envidia lo que este concurso,
o sea, cuando tú eras pequeña, ¿habías visto concursos?
Yo hubiera matado, no, matado no, nunca.
Yo hubiera dado saltos de alegría por algo como esto.
O sí, un poco sí. Yo hubiera dado saltos por algo como esto.
A que sí, es un poco de envidia, ¿no?
Pero contadme, ¿cómo visteis la fiesta?
Bueno, a mí la verdad es que la puesta en escena en Matadero,
ya solamente la recepción en el cole, que no llevaron en taxi, esto es una experiencia,
yo llevo ya muchos años en la docencia, bueno, esto era como entrar en otra,
nunca, jamás en la vida, entonces esa exclusividad, pues fue maravilloso,
el escenario del Matadero, la sala de las nubes, la tenían ideal,
cómo se volcaron con nuestros alumnos, los talleres, bueno, la puesta en escena
con los libros tan maravillosos, que eso se lo dejo a que lo cuenten ellos,
la experiencia, y luego me pareció en pleno,
en plena feria del Libro de Madrid, el stand con las firmas, bueno, una delicadeza preciosa.
Cuéntanos.
Yo sentía muchos nervios, la verdad, pero tuve la suerte de que Juanma,
que también es de mi colegio y acabo finalista, pues estaba conmigo,
entonces podíamos sentir juntos esos nervios, y el taller sirvió para calmarnos.
Entonces, bien, bien, bien.
También es cierto que. Yo creo que se sintió como muy privilegiado estar ahí, porque había gente muy importante,
y la escenografía era muy, muy bonita.
Muy bonita, sí.
Ahora, te voy a decir una cosa, los importantes seréis vosotros.
O sea, de allí, los que había allí, los importantes seréis vosotros, y vuestras profes.
José Luis, cuéntanos también cómo lo viste tú, porque este año ha cambiado un poco respecto a vos.
Claro, justo iba a apuntar sobre eso.
Yo conozco estos premios porque estoy en la Junta desde hace seis años,
realmente estos premios datan de allá por 1999, son del siglo pasado,
pero tuvieron un, digamos, un pico hacia arriba exponencial justo después de la pandemia.
Esa pandemia que nos quitó unas cuantas cosas, alguna, también nos ha dejado,
y en este caso fue, pues de repente, un crecimiento de gente interesada,
probablemente las circunstancias eran más favorables para este tipo de formatos,
y aquello creció. y es verdad que en los últimos años sientes incluso cierta tensión y cierta presión porque dices:
"pues esto se ha puesto en unos números que ya nos apetece mucho que siga participando tanta gente".
Y el año pasado, en este caso, no está a este lado del micrófono, sino enfrente, Loreto,
que es la responsable del área de comunicación y la que trabaja toda esta parte dentro del gremio de editores de Madrid,
junto con Javier, pues en las primeras reuniones que tuvimos de análisis del año pasado decíamos:
"jo, tenemos que meterle color".
Esta gente se merece más, porque es verdad que el premio estaba muy dirigido hacia:
"vamos a potenciarlo en la comunicación, en los centros, que la gente participe y luego que tengan su momento para contarlo",
pero no dejaba de ser algo gris en un mundo de literatura, en un mundo de tal,
y decíamos: "jo, pues este año podría ser".
¿Qué pasa? Pues que te juntas con Loreto o con Javier y de repente todo lo que dices. un par de cositas, dos cositas, son dos, son doce, son catorce, son dieciocho,
y de repente dices: "jo, le hemos dado la vuelta a esto".
Y también un poco con los nervios de: "jo, a ver cómo funciona, a ver cómo fluye,
qué si los talleres, qué si los autores, qué si los no sé qué".
Bueno, ha sido una apuesta y, bueno, en este caso me quedo con las referencias que nos van dando.
A mí me ha encantado. Mira, nada más que he estado en tres entregas, pero esta me parece que ha sido maravillosa.
Y. Y creo que además yo apoyo, bueno, claro, es de lógica, yo apoyo que la gente escriba,
apoyo que escribamos mucho. En pandemia se ha escrito muchísimo.
Y leído, y leído.
Y leído. A partir de la pandemia todos los concursos se han multiplicado,
se ha escrito muchísimo, los cursos, todo. Todo el mundo está escribiendo mucho.
Pero yo defiendo que, sobre todo, la adolescencia y la infancia, que escriban.
Porque luego ya nos metemos en unas varágenes de cosas extrañas:
quiero publicar, quiero ganar un premio, quiero no sé, que nos metemos en otra movida.
Pero realmente la pureza de la escritura en la adolescencia es que estás escribiendo lo que quieres.
Y estás escribiendo para conocerte, para entender el mundo, para mil cosas.
Entonces, yo eso lo defiendo a capa y espada.
Y ver que se apoya de esa manera, que tú entras y eres el protagonista,
porque efectivamente ahí las protagonistas ahí seréis vosotras.
Entonces, que eres el protagonista, que está tu libro con tu nombre puesto ahí en un escenario,
que tú te lo llevas debajo del brazo, que tienes una caseta para firmar.
Yo hubiera matado, por supuesto, con esa edad para hacerlo. Y con la mía.
Quiero decir, yo llego a un sitio donde tienen en el escenario un libro mío
y me ponen una casetita para firmar y digo: "Espera un momento, sujétame el boli que voy".
Esa es otra cosa. Ahora lo contaremos porque esto me parece también muy bonito, un detalle precioso.
Pero venga, Paula, Soraya, vamos a rematar. ¿Cómo fue para vosotras?
Pues a mí me encantó. Estaba todo súper bien decorado, muy colorido.
Y después, pues primero tuvimos un taller de escritura que la verdad me gustó bastante.
Incluso nos dieron un cuaderno y un boli.
Tuvimos una charla de Catalina González Villalar.
Ah, Vilar.
Que la verdad me gustó bastante, estuvo muy guay.
Y pues al final cuando dijeron "leímos" y después cuando dijeron nuestros nombres,
después nos llevaron, o sea, nos llevamos como un libro gigante
que donde estaría la sinopsis estaba nuestro mismo relato.
Y al final tenía páginas reales, pero, o sea, gigante el libro, pesaba bastante.
Un montón de páginas, todas en blanco.
Claro, para llenarlo ahora, todo el verano para llenarlo tenéis.
Claro, pero eso era una cosa también, perdona, Soraya, te acuerdas de un segundo.
Pero una cosa muy bonita, ¿no? Encontrarte tu libro, aunque sea para un micro relato,
con tu portada, con tu título, con tu nombre, y luego todo en blanco para que tú lo llenes.
Pero eso, qué momento, ¿no? Poder firmar ese libro, poderlo leer.
Me gustó también.
Muy hermoso, la verdad.
Sí, ¿no?
De hecho, conocía al diseñador del libro.
Sí, sí, sí.
Claro, casi una idea de este año. Esto antes no se había hecho en este concurso.
Soraya, ¿cómo viste tú la.?
Pues yo he descubierto este formato, único y exclusivo, no he visto otro.
Y la verdad que me ha encantado la organización, cómo han acogido a nuestros protagonistas,
nuestros escritores, ha sido de verdad maravilloso.
Y ver ahí, efectivamente, sus libros, ese decorado, los talleres, lo hemos disfrutado.
Ha sido una experiencia de verdad enriquecedora en todos los niveles.
No, y qué dos madrinas hay de autoras, Catalina y Chiqui, es que también. Catalina es un amor.
Ay, qué bien la asumo.
Qué maravillosa.
Muchas gracias.
Sí, sí, la verdad que sí.
Está muy bien.
Que, por cierto, me gustaría hacer una pregunta a las profes.
¿Cómo creéis, en vuestra opinión individual, que debe ser un profesor o una profesora en
respecto a la literatura?
¿Qué debe.?
¿Cómo lo debe tratar con sus alumnos?
¿Qué debe hacer?
¡Guau!
No, tú que tienes mucha más experiencia que yo.
Yo llevo tres añitos, ¿eh?
Cuatro.
Cuatro, digamos.
Vale.
En tres días puedes responder.
Tienes un máximo de tres días para responder esto.
Pero vamos, que. Que, ¿cómo les fomentamos la.?
Claro.
¿Qué creéis que debe hacer un profesor respecto a la literatura con sus alumnos?
¿Debe hablar de ello?
Sí.
¿O no?
Claro.
¿Qué debe hacer?
Sí.
¿Enseñar a nivel educativo o fomentar lectura?
Bueno, tú les acercas las lecturas.
Las lecturas que tenemos siempre hay textos y fragmentos tremendamente interesantes.
Siempre hay preguntas para reflexionar sobre esos textos que a ellos es cuando les ayuda,
bueno, pues a ir descubriéndose, a ir mirando por dentro, a ir inspirándose.
Y, bueno, luego siempre hay que invitarles, claro, la alternativa de dar un final a este libro, coge a este protagonista y dale alguna vuelta, o sea, invitarles a ese proceso creativo, pero siempre tienes ese, bueno, muy enriquecedor partir de fragmentos, de textos que a lo mejor tú ya vas seleccionando que puedan ser interesantes y que le llamen la atención, que yo creo que es el gran desafío.
Claro, pues hay que llamar la atención, ¿no?
Sí, ¿no? Y reflexionar más allá de la propia historia, o sea, el libro no acaba solo cuando hay un punto final, sino si detrás de este final el lector sigue en su pensamiento, es que te ha hecho reflexionar, es que esto va más allá, esto es más profundo, esto es emocional, llegar a hacerle sentir un poco esto, chicos, no solamente las palabras, pero ¿qué hay detrás de esto?
Porque nos quedamos solo en lo literal, ¿no?
Y detrás podemos analizarlo.
Analizarlo y profundizar un poco más. La verdad que siempre este espíritu crítico me gusta hacerles pensar más allá de lo propio, lo escrito solo.
Yo, fíjate, querría destacar otra cosa, porque cuando empiezas a leer informes educativos, qué cosas se hacen mejor, peor, las pruebas PISA, siempre se pone en el gran problema, o uno de los grandes problemas, ¿no?, en la partida de edad, en la educación, es la…
Comprensión lectora. Tenemos unos niveles de comprensión lectora demasiado bajos, donde el alumnado no entiende el enunciado de los problemas de matemáticas, ni lo que le…
Claro, cuando de repente ves este tipo de ejercicios con estas profesoras, dices, dame mucho profesor de lengua que haga participar a sus alumnos en este tipo de actividades, porque sin comprensión lectora nada de esto existiría, desde todos los niveles, desde lo que yo estoy interpretando a lo que quiero que interpreten los demás cuando me leen.
Entonces, yo creo que este tipo de actividades…
Y quizás también, de alguna manera, pone el foco en otro sitio, y algo que parece que es un problema, y dices, bueno, es un problema o no es un problema, depende de por dónde lo puedas trabajar.
Yo, además, estoy escuchando a Carmen y a Soraya, y lo que me encuentro es mucho amor por la literatura, y eso también hace que sea más fácil enseñarla, ¿no?
Pues sí, la verdad es que es una suerte y un privilegio el poder trabajar con la palabra y con nuestros alumnos, que de alguna manera es un poco el despertar a sus emociones e intentar plasmarlas.
Entonces, sí, pues somos muy afortunados, la verdad.
¿Tienen más preguntas, Carmen?
Sí.
Pero voy a romper un momento. O sea, ¿no viene Juana María hoy?
No viene, no viene.
No la hemos invitado.
Es que pensaba que hoy Juana María no te había cabido aquí.
No, demasiado de qué hablar, ¿no?
Claro, es que… Voy a explicar quién es Juana María, si no lo sabéis. Tenemos una inteligencia artificial que se nos cuela en el programa toda la semana, pero esta semana no la hemos invitado.
Porque nos parecía que era demasiado para un programa como este. Pero suele colarse, suele colarse y hace cosas divertidas.
Vamos a hacer otra cosa hoy.
¡Menudo castillo!
Disponible en todos los planetas.
Mucho que escuchar tú tienes, joven padawan.
Hola, soy el mago.
Y me encanta el ayu.
Es que he pensado que vamos a romper ahora porque vamos a recomendar unos libros para este verano.
Y cada uno recomendamos uno o un par de ellos. Así que, ¿quién quiere empezar?
Empezamos, Carmen, ¿quieres tú empezar?
Venga, empiezo.
Venga, ¿qué recomiendas tú para empezar?
Pues yo me he leído una novela gráfica que me parece que está genial, que se llama Eras una vez y otras mentiras, que además viene súper bien.
Porque es… Está Wendy de Peter Pan, Alicia del País de las Maravillas y Dorothy de Oath.
¿Qué pasaría cuando ellas ya crecen, ya están? ¿Qué pasa después del final?
Pues la crossover entre las tres, ¿eh?
Sí, sí, sí. Y está fenomenal. Es de Andy Weir, ilustrado por Sarah Anderson. Y es un libro… A mí me encantó.
¿En qué biblioteca la has pillado?
Está fenomenal.
Pues…
En Galapagos.
En Galapagos.
En Galapagos, en la Ricardo León.
Ricardo León de Galapagos. Mira, mandamos un saludo a Marina.
Un saludo. Y a Rocío.
Y a Rocío, exactamente. Bueno, que… Mira, pues hablando de eso, yo me he leído La Mujer del Mañana, de Supergirl.
¿Cómo va a ser la película? Pues está muy bien.
Pues oye…
Que sí, que va más allá de los superhéroes. Siempre, claro, los superhéroes parece que es… Pues eso, pegarse y ya está.
Este cómic tiene algo diferente. Tiene algo diferente y una especie de aprendizaje, aunque tiene un giro final así, una última viñeta que dices, ¿cómo?
Pero está muy bien, porque vas como aprendiendo todo el rato qué es la venganza, para qué sirve la venganza, para no sé qué.
Y dices, ay, al final dices, claro, ¿cómo me va a vengar? No digo más.
Vea, ¿qué recomendáis? Yo lo recomiendo esta… Que además no tiene que ver con la peli. Tiene algo que ver con la peli que se va a estrenar dentro de unos días, pero de la manera libre, ¿no?
Así que mira, a lo mejor mañana podéis leer. Venga, a ver, ¿qué nos recomiendas?
Pues El infinito en un junco.
¡Hombre!
En cómic.
En novela gráfica también, claro.
Para cambiar un poquito.
Muy buena.
La explicación de la historia de los libros, ¿no? Tan importante que son y no sé, puede estar interesante en cómic. Yo lo voy a volver a leer porque es que es fabuloso.
Fíjate, yo me he leído… De estos ensayos que te lees y no te das cuenta.
Exacto.
Me lo he leído.
Pues eso, que a lo mejor en cómic, pues…
Es que quería volver a leerlo y este verano…
Sí, pues también mirar en cómic puede estar también muy bien, exactamente.
Sí, por eso, para cambiar un poco de género.
Genial.
Y uno que tengo ahí, entonces me he embudado y otra vez a volver a leerlo.
Ah, bueno, pues también.
Sí.
Claro, hay que recomendar.
Hay que abrir un poco también a nivel de la interpretación.
Eso es. A ver, Paula.
A ver, yo recomiendo A Nero de Tracy Wolf, que la verdad me gusta mucho porque aunque tiene 600 páginas, pero al final la lectura se hace ligera.
Pero porque aunque pasen…
Imagínate, en el libro pasan tres días, pero ya han pasado 300 páginas.
O sea, y como que no te cansa, que hay muchas…
O sea, hay descripciones, pero no son las típicas descripciones que piensas, a ver, a ver, ¿cuándo hay diálogo?
Y pues está bastante bien.
Es de fantasía.
Y se le fascina a Nero.
Sí.
Me lo apuntaré, me lo apuntaré.
Chiqui.
Yo voy a recomendar El silencio de la princesa Midas de Alba Quintas.
Bueno, podemos poner Alba Quintas y lo que quieras.
Y luego te iba a decir ese o cualquier otra cosa.
Sí.
Sí.
Yo de Alba Quintas me leería hasta la lista de la compra, que tenga pinchada en la nevera.
O sea, es una cosa increíble cómo escribe esa muchacha.
De verdad.
Da un poco de asco, ¿eh?
Da un poco de asco, sí, sí.
Y encima cómo es tan mala persona y tan borde y tan desagradable.
En fin, es una obra magistral.
Es una obra que trata un tema durísimo porque habla de los huérfanos de un asesinato por violencia de género.
Entonces, habla de cómo dos hermanos, un chico y una chica, se han quedado sin madre.
La pareja de la madre los ha matado.
Del abuelo que tiene que cuidar a esos niños y no puede ni siquiera hacer el duelo por su hija porque tiene dos nietos de los que ocuparse.
Y aún así, quiero decir, a pesar de este principio que parece que es demoledor, es una historia preciosa.
Es una historia que te deja el corazón maravillosamente calentito como todo lo que Alba escribe.
Pero con una sinceridad, con una honradez, con un. Va, Alba.
Es que Alba Quintas escribe muy, pero que muy bien.
Muy recomendable.
José Luis, ¿qué nos recomiendas?
Pues yo, como estamos en mundo juvenil, y el otro día pensaba que hace muchísimos años que no lo he vuelto a leer,
creo que voy a cogerme la historia interminable y me la voy a volver a leer.
Porque tengo recuerdos que se me mezclan, porque soy de la época de la película, de cine, eso fue como los años 80 y demás,
y desgraciadamente hay alguna cosa que te afecta.
Y recuerdo que el libro como. Un descubrimiento que leí muy tarde, y que de repente dije, pero ¿esto qué es?
Y hace muchísimos años, y el otro día pensaba, digo, fíjate que voy a. O sea, tinta, dos colores, esa maravilla.
Madre mía, madre mía.
Qué libro, qué libro, y qué desastre de película.
Claro, claro, claro.
Que yo tenía mucho, yo la quería mucho de pequeño, y la vi de mayor y dije, ostras, por Dios.
En fin, que. Amanda.
Pues yo, la verdad, no me he leído un libro para recomendar.
Todavía no encontré un libro.
No he leído un libro perfecto para reencomendarla, pero es que mi favorita desde siempre,
desde primero de la ESOF, es La Casa de Bernarda Alba, de Lorca.
No es mala recomendación tampoco, ¿eh?
No está mala.
Pero me refiero a que recomendar un libro de 2026-2025 todavía no. ¿No has encontrado alguno que.?
No, todavía no he leído un libro tan así impactante.
Bueno, pues nos apuntamos a La Casa de Bernarda Alba.
También Lorca tampoco escribe mal, o sea. Oye. Muchachos, de vez en cuando. Mira, Raptor de Lucidez.
Mucho, valiente acosaje, esto no está tan mal.
Bueno, yo recomendar el que nos ha dado la inspiración este año, ¿no?
Que es un amuno un tanto desconocido, un libro muy cortito, Don Sandalio, jugador de
ajedrez, muy un amuniano, y bueno, pues el que nos ha dado el triunfo con Amanda y la
inspiración.
Pues también nos lo apuntamos, este Don Sandalio, a ver si alguien de ahí saca unas ganas de
ganar el rey del. Que te gana siempre.
Que no estaría mal.
En fin, que. Ahora sí tienes preguntas, Carmen, ¿quieres hacer más preguntas?
Pregunta.
Bueno, yo os quiero preguntar a Paula, Amanda.
Claro que se habla mucho de fomentar la lectura y la literatura y escribir y leer para que
los chavales se descubran, para que tal. Pero vosotras, ¿por qué escribís?
De la forma personal.
Más allá de este momento de que me han obligado para un. A ver, yo pues. Escribió para transmitir un mensaje
Al final, o sea, si yo encuentro un mensaje que quiero transmitir, pues por ejemplo, el de este micro relato, pues yo sé que lo tengo que adaptar a Peter Pan, pero de alguna manera pues lo quiero transmitir igual. Pues escribo por eso, bueno, normalmente.
Yo también porque yo escribo para expresarme y también porque yo soy muy artística, yo soy mucho de pintar, de escribir, de cantar, entonces escribir también lo utilizo como una forma para desahogarme.
Porque uno de los métodos psicológicos más buenos que yo leí fue que si tienes algún problema o algo que quieras. Que quieras solucionar es primero calmarte y escribirlo, porque así tienes como el 50% del problema resuelto.
Sí, porque ya sabes de qué va, ¿no? Identificas un poco, pero es verdad que, Chiqui, esto pasa, ¿no? Tú escribes y a veces te das cuenta de lo que te pasa, ¿no? Que no te has dado cuenta.
Yo escribo. Yo siempre digo que yo me descubro en cada cosa que escribo, o sea, yo escribo algo y digo, anda, que a mí me gustaba esto, anda, que yo pensaba esto otro, y ya está.
Pero yo creo que escribir por otra cosa es mucho más fácil, porque no podríais. Y ya está, o sea, al final podemos buscar muchas excusas y muchas razones para escribir, pero escribimos como el que come, como el que bebe agua y como el que respira, porque no podemos no hacerlo.
Eso es. Hay un gen ahí que va mal.
Hay una cosa ahí que tenemos una tarita. De siempre, y obliga a escribir. ¿Tienes más, Carmen, más preguntas o no?
Sí.
Tengo otra, pero no lo he decidido a seguida.
No, no.
Bueno, contraataco, ¿para quién escribís?
Chiqui, se ve bien.
Uf.
Pues, depende. O sea, hay veces que puede ser para una persona, quizá de mi familia, pues, y otras veces para el mundo en general.
Para que lo pique.
Sí.
Yo, es que mi escritura y mi lectura es muy personal, entonces yo lo comparto con mis personas más cercanas, mi familia o mis mejores amigos.
Pero, ¿escribís para tu familia?
Sí, también.
Oye, ¿no da un poquito de corte cuando escribes algo que de verdad sentís. Dejarse a los demás no da un poquito de vergüenza a veces?
No, porque al final del día te expresas y das a entender cómo eres tú mismo.
Pues, no, o sea, a ver, un poco porque digo, ahora que no le guste y me diga, bueno, está bien, pero. Bueno, eso puede pasar también, ¿no? El bueno está bien.
Puede pasar, puede pasar.
¿Vosotras no escribís?
Carmen, Soraya.
Yo, a lo que han comentado, verdaderamente me parece un acto de generosidad cada vez que llega un escrito de nuestros alumnos a nuestras manos, ¿no?
Da igual que tú les provoques más o menos, pero me parece de verdad que compartan con nosotros.
Bueno, unos pueden ser más livianos, pero hay mucha intimidad en muchos de ellos.
Sí.
Entonces, de verdad que. Sí.
Es un privilegio. Llegan muchas cosas, se quedan muchas en el cajón, o sea, aquí está, pero durante muchos años pasan cosas verdaderamente, bueno, pues, muy personales y es muy de agradecer, a veces porque tienen, en nuestro caso, la obligación de entregarlo, esto es así, ¿no?, de la obligatoriedad, pero es agradecimiento por nuestra parte.
Oye, y una pregunta que tengo yo antes de que hagas tú otra, que tienes ahí, ¿cuántas tienes?
No sé, es la que se me van a ocurrir.
No, vamos a hacer un par de ellas más porque si no. Venga, ya vas.
Pero yo tengo una que haceros, claro, hemos empezado con esto de que este chascarrillo, ¿no?, o este lema ya casi, los jóvenes no leen. ¿Qué opináis? Los jóvenes no leen, chiqui.
Perdón, perdón.
Te quieres jolar, te quieres jolar.
Sí, es que me pone muy nerviosa a mí, lo de que los jóvenes no leen me pone de muy mal humor. Es una cosa que yo llevo peleando mucho tiempo porque somos tan injustos.
Tan hipócritas. O sea, tú vas en el metro, la campaña que tenéis de la Asociación de Editores de Madrid, esta campaña maravillosa de libros a la calle, ¿no? Tú vas en el metro. Que va a estar en Manzanares el Real todo el verano, por si alguien quiere verlo.
Bueno, tú vas en el metro y ves fragmentos de libros, ¿no? Y la mayoría, pues, jugamos a esto de voy a ver si lo conozco, si no lo conozco, tal. Y tú ves a la gente joven, joven, adolescencia, niños incluso, leyéndolo, señalando, o tal.
Pero en realidad, cuando tú entras en un vagón de. En un vagón de metro, si hay 50 adultos y 7 jóvenes, te garantizo que los 50 adultos vamos con el móvil y casi nunca leyendo en el móvil, sino viendo sabe Dios qué. Y luego tenemos el cuajo de decir es que los adolescentes no leen. Pero nosotros, es que leemos mogollón, estamos todo el día leyendo.
No paramos.
A mí me parece totalmente injusto. Creo que la adolescencia lee mucho, lo que pasa es que a lo mejor no leen lo que nosotros queremos.
Claro, claro.
Tienen un criterio propio, cosa que también nos fastidia un poco.
Porque no tienen nuestro criterio, tienen el suyo.
Claro, con la música nos pasa, ¿no? Es que escuchan a estos que no terminan de. Ya, es que esta gente con el pelo largo, ¿eh?
Claro, es que, bueno, en fin.
O sea, en fin, no me voy a poner, pero tú sabes que a mí esto me calienta y salto.
Venga, a ver, José Luis, cuéntame tú.
Bueno, me limitaría a dar un par de datos. En los últimos estudios, que siempre pueden tener cierta dificultad, porque qué es leer, es leer, es comprar libros, es. La segunda mano.
La segunda mano, son los. Es decir, hay muchas cosas que pueden. Pero lo que es una evidencia es que en el mundo de la literatura y de la lectura, me atrevería a decir, en todos los géneros, hay dos que están creciendo de manera sostenida en los últimos años, que son el cómic y la literatura infantil y juvenil.
Eso es.
Por encima de la narrativa, por encima de teatro, poesía, bueno, otra serie de géneros que van destinadas a otras, no sé si edades o no, pero. Es una evidencia que no solo sí leen, sino que además cada vez más.
Exactamente, exactamente. Bueno, ¿y vosotras qué opináis? Carmen, tú que lo. Soraya, que lo has visto los días.
Bueno, pues yo creo que son los tópicos a los que siempre se recurre, ¿no? Pues hay adolescentes y jóvenes que leerán más y adolescentes y jóvenes que leerán menos.
Pero, como ha dicho Chiqui, pues también hay adultos que leerán más y menos. Yo creo que hay que huir de esas franjas y de esos. Hay que huir de esos tópicos porque, bueno, yo creo que hay que fomentar la lectura, que precisamente por estar en tiempos tan tecnológicos, creo que cada vez sí se está leyendo y volviendo más a la lectura, y ojalá sea así, que sea una alternativa.
Amanda.
Yo opino que, pues, primeramente está mal generalizar esto de que es que los niños de hoy en día ya no leen y están con el TikTok, con el Instagram, pues no está bien generalizado.
Y, de hecho, somos un claro ejemplo de que sí leemos. Pero es cierto de que estamos en 2026 y hay muchos distractores, que si la IA, que si el móvil, que si. Entonces, pues, de hecho, yo a veces cuando quedo con mis amigos me preguntan, oye, Amanda, ¿pero qué haces? Y yo, bueno, pues estoy leyendo. Estoy leyendo.
Y, pues, bueno, es cierto que hay muchos distractores.
A ver, pues yo creo que es verdad que hay mucha gente que no lee, pero también. Hay mucha gente que lee. Es como, pues, depende de lo que le gusta la gente.
Y, pues, una cosa que también, pues, lo que ha dicho Chiqui, pues, quiero añadir otra cosa, que es que, por ejemplo, un niño, por ejemplo, ve a su padre comiendo algo y dice,
ay, yo quiero comerlo, entonces dicen que no leen, pero si, por ejemplo, de pequeños no han visto al padre ni a la madre leer, pues tampoco han tomado ejemplo y, pues, muchas veces no quieren leer porque no han tenido ejemplo.
Claro, si yo no tengo espinacas, ¿cómo me voy a pretender que mi hijo las coma, no? Esto es así.
No, no, pero es un hábito que, efectivamente, si has visto a los papás, a los abuelos con el libro, pues, al final, lo que has dicho es totalmente cierto. Es así. Hay que fomentarlo desde casa también.
Desde luego, desde luego que sí. Bueno, vamos a ir acabando, Carmen. Tienes la última pregunta.
Vale, pues ya para terminar.
El programa ha ido muy bien. O sea, quiero decir que la pregunta va a ser buena.
Porque si no. Depende de lo que me respondan, ¿eh?
No, es que, claro, depende de la respuesta de la pregunta.
Bueno, yo quería preguntarme, quería ir hacia los sentimientos. ¿Qué sentisteis al escribir este micro-relato? ¿Qué sentisteis al leerlo?
Leerlos.
Mira, mira, es momento de callarlas.
Pues, no sé, pues, al final, he leído. Yo, pues, transmitir ese mensaje al mundo, pues, al final, un poco liberador, porque os digo, pues, ya lo he dicho, ya está.
Y, bueno, pues, también contenta, supongo, por, pues, decirlo al final, pero también me da rabia.
Es un popurrí, pero también, pues, un poco de rabia, ¿no? Por lo que va de las injusti. De las. Injusti. Sí, la injusticia de la que está hablando, ¿no?
De las injusticias. Y, pues, sí, un poco de todo.
Yo, muy contenta y muy satisfecha de lo que hice, porque, pues, al final, ver mis ideas plasmadas en un. papel, pues me siento muy satisfecha
y muy contenta con lo que
he creado. ¿Ganaste
la siguiente partida o no?
¿La gana tu padre?
Que yo sepa, solo gané tres veces de
muchas partidas que hemos jugado.
Nos vamos a despedir, Chiqui, pero
no te vas a librar. Ah, yo. Claro, tienes ahí
un texto. Ah, ostras.
Claro, el de la otra
manda que no ha podido estar aquí. Así que vamos a. Yo le pido disculpas porque ya lo lee mejor
que yo, seguro. Bueno, ya veremos.
Vale. La locura era la cura.
Josefa golpea las paredes blancas
como quien atiza una funesta cámara de gas.
Su voz se alza, se quiebra, se amotina,
pero no miente. Nunca miente.
Dice que la casa es un presidio vestido
de acatamiento, que el silencio pesa más
que los pilares y que la cordura se parece
demasiado a la subordinación.
Bernarda la señala con altanería. Está loca,
encerradla. Y así la palabra
se convierte en candado. Josefa
ríe. Ríe porque ve con fulgor.
Ve que las mujeres cuerdas caminan
rectas como estatuas hacia la asfixia,
convencidas de que sobrevivir es vivir.
Ve que la razón requiere apretar los ojos,
entrelazar las manos y tolerar
el encierro como si del sí no se tratase.
Su locura, en cambio, se subleva.
Quiere luz, mar, aire, voces
que elijan, voces que no pidan permiso.
La atiendan de demente
porque nombra lo innombrable, porque su demencia
no cede ante los preceptos ni lutos perpetuos,
porque se atreve a desear sin pecado.
Josefa no está rota, está despierta.
Y quien despierta
en una casa somnolienta parece un monstruo.
Mientras la encierran, las lúcidas
se vigilan unas a otras, temerosas
de desviarse del camino establecido.
Confunden orden con salvación, represión
con honra. No comprenden que su prudencia
las drena lentamente, que su normalidad
las vuelve incorpóreas.
Josefa canta detrás de la puerta blindada.
Su voz, agitada y emancipada,
araña la cámara de gas. Quizá su demencia
sea una última forma de cordura.
Quizá su demencia sea su última redención.
Porque, al fin y al cabo, no se puede
intentar poner recta la sombra de un bastón torcido.
Este cuento es
la locura.
Está súper bien.
Bueno, pues mira que me da rabia
estas cosas, pero tenemos que acabar el programa.
Carmen, ¿qué tal te has pasado?
Hombre, fenomenal.
Yo soy que he empezado sin ti, ¿eh?
Solo la he entrado ahí.
Pero solo has sido la cabecera.
O sea, lo demás has entrado perfectamente.
Oye, muchísimas gracias, Carmen.
Un placer enorme. Soraya, gracias también
por estar aquí. Ha sido fantástico
teneros, así que gracias.
Chiqui, José Luis, gracias también, ¿eh?
Gracias, que siempre es un placer.
A la Asociación de Editores, Loreto, gracias.
Gracias también por picarnos
aquí para que estemos todos, que también es fantástico.
Así que muchas gracias.
Y, bueno, ¿te despides tú de ellas
o me despido yo de Paula y Amanda?
¿Qué quieres? Paula, Amanda, muchísimas
gracias por estar aquí. Encima he escuchado
vuestros cuentos. No sé qué decir.
Así que muchísimas
gracias. Voy a decir
lo que siempre se dice. Seguir escribiendo, ¿no?
Dejéis. Me han encantado. Así que
adelante. Sí, muchísimas
gracias a todos. Ha sido un programa fantástico.
Y con este cerramos.
Temporada. Shh. Cerramos
temporada. O sea, Carmen, ya
hasta septiembre, ¿eh?
¿Cuántos capítulos llevamos de esta temporada?
54. 54. 54
de esta temporada. Qué locura. Sí.
704 en total, ¿eh? Menudo castillo.
704. Así que
yo creo que el año que viene, no sé si llegaremos
a los 54, ¿eh? Eh, nos superamos.
¿Qué tenemos que hacer? ¿60?
Por lo menos. La temporada que viene.
Venga, vamos a apostar. A ver si lo conseguimos.
Nada, que seáis muy felices, que tengáis un verano
fantástico, que disfrutéis para
aprovechar.
Para correr, para saltar,
para nadar, para jugar, para conocer, para
hablar, para pasear.
Y para leer. Exactamente.
Sed muy felices y hasta septiembre.
Adiós. Adiós.
Podcast Summary
Key Points:
Menudo Castillo es un programa de radio creado por niños y niñas, que fomenta la lectura y la escritura infantil y juvenil mediante experiencias creativas y lúdicas.
El programa presenta el concurso "Microrrelatos en el Aula", que reúne a más de 820 estudiantes de la Comunidad de Madrid, demostrando que los jóvenes leen, escriben y leen en voz alta con gran calidad y emoción.
El evento destaca por su enfoque en la conexión entre lectura, escritura y expresión personal, mostrando que los estudiantes tienen potencial creativo que debe ser valorado y fomentado. Puntos clave Menudo Castillo es un espacio radiofónico exclusivo para niños y jóvenes, creado por ellos y dirigido a la cultura infantil. El programa centra su atención en el concurso de microrrelatos en el aula, que ha reunido a más de 820 alumnos de 115 centros educativos en la Comunidad de Madrid. Este concurso demuestra que los jóvenes leen activamente, escriben con claridad y expresan sus emociones con gran originalidad. Los participantes, incluidos profesores y jurados, destacan la importancia de fomentar la lectura en voz alta como herramienta clave para la escritura. El programa también resalta la conexión entre la escritura y la vida real, mostrando cómo los estudiantes desarrollan narrativas inspiradas en sus experiencias personales y en obras clásicas o contemporáneas. Además, el evento incluye una entrega de premios con una experiencia emocionante: los ganadores reciben un libro gigante con sus relatos, lo que les permite sentirse protagonistas y motivados a continuar escribiendo. El programa promueve la creatividad, la participación escolar y el valor de la expresión literaria en contextos educativos, demostrando que la lectura y la escritura son actividades vivas y profundas en la infancia y la adolescencia.
Summary:
FAQs
Menudo Castillo es un programa de radio creado por niños y niñas, dedicado a la cultura infantil y juvenil, que combina locura, creatividad y entretenimiento para fomentar la lectura y la escritura.
Es un concurso en el que estudiantes de la Comunidad de Madrid escriben y leen microrelatos de máximo 300 palabras, basados en obras clásicas o contemporáneas, y son seleccionados por sus compañeros y profesores en clases.
Los microrelatos exigen una precisión y concreción mayores, obligan a cada palabra a tener un propósito claro y desarrollan la habilidad de escritura y lectura en forma concisa y efectiva.
Los alumnos de cada clase eligen los tres mejores relatos de forma anónima, y los profesores seleccionan finalmente los ganadores basándose en originalidad, calidad de escritura, fluidez y emoción en la lectura.
Se fomentan la creatividad, la escritura, la lectura en voz alta, la autoconfianza y la capacidad de expresar emociones y pensamientos de forma clara y original.
Los profesores guían, motivan y evalúan, lo que demuestra el valor de la lectura y la escritura en el aula, y ayuda a los alumnos a ver que tienen potencial creativo que puede expresarse.
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